Review: Trustfire Mini2

Como ya os anuncié en la entrada sobre la Olight i1R 2 EOS Desert Tan, tenía pensado hablaros de algún otro modelo de parecidas dimensiones. Pues bien, la que vamos a ver hoy es una de las linternas más pequeñas que existen en el mercado y capaz además de dar una intensidad lumínica sorprendente: la Trustfire Mini2.

El cuerpo

El cuerpo de la Mini2, fabricado en aluminio con recubrimiento anodizado de tipo III en color negro, tiene una longitud de 39 mm y un diámetro de 14 mm, contando con un peso de tan sólo 11 gramos incluyendo la batería tipo 10180 de 80 mAh como la que equipan casi todas las linternas de esta categoría. Según Trustfire cuenta con certificación IPx8 (lo que la hace sumergible hasta un metro de profundidad) y soporta caídas de hasta un máximo de 2 metros de altura.

Aunque es cierto que la miniaturización de la electrónica sigue en constante evolución, no veo factible que alguien pueda fabricar una linterna con unas dimensiones muy inferiores a esta que hoy os presento. Lo mismo dentro de un par de años me tengo que comer mis palabras, pero creo que reducir más las cotas haría que manejar la linterna fuera una tarea exclusiva para manos de relojero.

En este caso, a diferencia de la Olight, la batería es reemplazable por el usuario desenroscando la tapa trasera de la linterna, de modo que podemos desguazarla en cuatro partes como podéis apreciar en la siguiente fotografía:

Como veis, con la linterna así desmontada se corre el riesgo de perder cualquiera de sus piezas porque son tremendamente pequeñas (fijaos en la moneda de dos euros a modo de comparación). Podéis cargar la batería en un cargador externo si sois capaces de dar con uno que acepte baterías tan pequeñas; pero lo mejor creo que es cargar la batería en la propia linterna y de ese modo sólo tendréis que desacoplar la cabeza, ya que el conector microUSB está en la rosca plateada de la parte superior del cuerpo.

Durante la carga se encenderá en color rojo un discretísimo LED alojado bajo una lámina blanca que pasará a verde cuando esta haya finalizado. Si habéis dejado la batería seca la carga de la misma durará aproximadamente una hora y durante el proceso la linterna no se calienta lo más mínimo.

Ya conocía este pequeñísimo formato de batería por la Wuben G338 que analicé hace tiempo aquí, pero no dejo de sorprenderme cada vez que la saco de la linterna y la sostengo en mi mano: su tamaño es como el de una judía blanca y parece mentira que algo así pueda almacenar energía como para sacar luz (a pocos lumens, claro está) durante horas.

Si le quitáis la anilla que trae en la parte trasera podréis poner la linterna en vertical haciendo tailstanding de modo que podéis lanzar la luz hacia el techo de la estancia para que así rebote y se difunda mejor. Por cierto, en la caja se incluye una segunda anilla (de un tamaño algo superior a la que viene acoplada), una junta tórica de recambio y un cable de carga microUSB de unos 20 cm de longitud.

La luz

Es sorprendente cómo de algo tan minúsculo como este modelo de linterna puedan salir 5 lumens durante la friolera de 7 horas y media sin rastro de PWM o unos bestiales 220 lumens durante 23 minutos. En serio, si la Wuben ya dejaba bocas abiertas cuando la ponías en el modo Alto con sus 130 lumens, imaginaos esta que es capaz de sacar aproximadamente un 70% más de intensidad lumínica. Es como si de la punta de tus dedos surgiera luz como para alumbrar toda una habitación.

Si os fijáis en la lente TIR que recubre el LED (un CA18-3X de la marca Genesis Photonics) veréis que tiene una pequeñísima área central con una textura rugosa para distribuir de forma más uniforme la luz en esa parte del haz. Cuando encendemos la linterna en el modo Bajo veremos que la luz sale únicamente de un pequeño punto, que no es otra cosa que el emisor LED. Sin embargo, cuando cambiamos al modo Alto veremos cómo la lente TIR hace su función y toda ella resplancede con fuerza (ojo, no miréis muy directamente que duele) distribuyendo la luz de forma más amplia.

Aun así, a diferencia de otros modelos similares en los que todo el haz es uniforme, en la Mini2 se aprecia una zona central de perfil cuadrado y bordes amarillentos en la que la luz es algo más intensa y tiene un mayor alcance pero sin que esto implique que el resto del haz (cuyo perímetro exterior es de forma circular) quede en penumbra como ocurre en linternas más orientadas al alcance puro y duro. Como ya os he contado alguna vez, la ventaja de las lentes TIR es que los diseñadores pueden controlar muy bien cómo quieren que se distribuya la luz que arroja la linterna aunque lo malo es que no tienen la bonita estética de los reflectores.

Como suele ser habitual en este tipo de linternas, desde la posición de apagado la encenderemos en modo Bajo girando la cabeza en sentido horario y si seguimos dando vueltas en el mismo sentido pasaremos al modo Alto. Para volver al modo Bajo y posteriormente apagarla sólo tenemos que girar la cabeza (la de la linterna, no la vuestra) en el sentido contrario. Simple y efectivo.

Por último, no quiero dejar de pasar por alto que la Mini2 se calienta bastante cuando usamos el modo Alto. Es lógico porque estamos sacando 220 lumens de un cuerpo muy pequeño y por tanto el calor que se genera en su interior es importante. No llega a quemar pero sí que alcanza un punto cuando ya lleva unos 10 minutos encendida en el que llega a ser molesto. Aun así, lo habitual es que si usamos el modo Alto sea por breves periodos de tiempo, empleando este modelo por su filosofía casi siempre en modo Bajo, donde la linterna no se calienta nada y la batería dura muchísimo más.

Las sensaciones

Me gusta el tacto sólido como una roca de esta linterna y a la vez lo pequeña que se nota en las manos. Creo que es importante en unos modelos que están destinados a convivir en el bolsillo con llaves y monedas que no tendrán piedad ninguna de ellas; y es que si no están fuertemente construidas acabarán prácticamente deshechas al poco tiempo de usarlas por el duro trato al que se las somete.

Desde luego no es el caso de ninguna de las tres linternas de este tamaño que hasta el momento he analizado aquí y que os muestro en las dos siguientes fotografías una junto a otra para que os hagáis una idea de las diferencias y semejanzas que hay entre ellas.

Como podéis apreciar, la más pequeña (por unos milímetros) es la Mini2, seguida por la Wuben y en último lugar la Olight con su sistema de cuerpo extensible para cargar la batería, que es lo que la hace especial respecto a sus compañeras, así como un diámetro ligeramente mayor. Pero como os decía antes, podéis confiar en cualquiera de las tres como fiel compañera de batallas porque están construidas con la resistencia como pilar fundamental.

Lo que no me acaba de convencer del todo en la Mini2 es la sensación de fragilidad de su rosca trasera si andamos quitándola y poniéndola, ya que sus hilos son tan finos que a veces la tapa entra un poco de lado y como intentes hacer fuerza lo mismo te la cargas, que es aluminio y es débil. Una razón más para no cargar la batería fuera de la linterna, ya que esto que os digo ocurre en la rosca de la tapa trasera, necesaria únicamente para extraer la batería. La rosca de la cabeza está hecha con la durabilidad en mente y tiene un tacto mucho más sólido.

Aparte de esto, estéticamente creo que estamos ante una linterna bonita y elegante; sobre todo en la parte del enganche trasero por su sobria combinación de aristas y curvas y también en las discretas líneas que recorren su cabeza en sentido longitudinal. No me parece tan refinada la lente TIR con esos cuatro puntos que tiene y que no sé muy bien para qué están ahí en medio, pero bueno, tampoco es una cosa que vayamos a estar mirando constantemente, así que podré vivir con ello.

Conclusión

La Trustfire Mini2 es una linterna para llevar encima y no darnos cuenta de ello. Lo más seguro es que la utilicemos en su modo Bajo por dar una potencia lumínica suficiente para pequeñas tareas, pero seguro que no nos resistimos a hacer uso de su modo Alto; sobre todo a la hora de mostrar lo que este mini-modelo puede hacer, aunque hemos de ser conscientes de que así nos quedaremos sin batería en poco tiempo.

Yo hubiera metido un modo Alto menos potente pero que llegara a unos 45 minutos de autonomía, ya que los 23 minutos que da (y por mis pruebas ese es el tiempo más o menos que le vamos a poder exprimir a su 10180) se me hace un poco corto; pero he de reconocer que la luz que emite en ese caso es alucinante para ser un modelo tan pequeño. Ya lo decían en Blade Runner: “La luz que brilla con el doble de intensidad, dura la mitad de tiempo”.

¡Nos leemos!

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Review: Nitecore TIKI

A estas alturas muchos sabréis de mi debilidad por los diseños miniaturizados en general y los de las linternas en particular. De hecho tengo algún modelo tan diminuto que se puede colocar en el llavero sin apenas notarlo; de modo que la aparición de la Nitecore TIKI supuso una agradable sorpresa para mí por aunar lo mejor de dos mundos y además añadir alguna funcionalidad extra que también considero bastante interesante.

El envoltorio de este modelo es sumamente sencillo: apenas un trozo de cartón amarillo y negro con un plástico transparente insertado en su parte central que nos deja ver tanto la propia linterna como la anilla de llavero que trae por si se la queremos acoplar en la zona trasera. En el empaquetado aparecen también unas resumidísimas instrucciones y si queremos profundizar más nos remiten directamente a la web del fabricante mediante un código QR.

Por cierto, me resulta curioso que en el propio envoltorio nos animen a probar la linterna, y por si la gente se pasa de la raya y la dejan seca el diseño del paquete permite abrir por la parte trasera la tapa de goma del puerto microUSB y recargarla de nuevo. No me parece nada bien porque lo mismo te llevas a casa una linterna con varios ciclos de carga y descarga sin saberlo; pero se ve que la idea es que los clientes la puedan probar en la tienda y al ver cómo brilla no sean capaces de resistirse a comprarla. Algo a lo que su precio de entre 15 y 25 euros también ayuda, desde luego.

A grandes rasgos, lo que la TIKI nos ofrece es lo siguiente:

  • Luz principal en cuatro intensidades diferentes mediante un LED frontal Osram P8 y lente TIR con los siguientes modos de funcionamiento y tiempos de autonomía:
    • Ultralow: 1 lumen, 40 horas
    • Low: 15 lumens, 4 horas
    • Medium: 60 lumens, 60 minutos
    • High: 300 lumens, 30 minutos
  • Luz ambiental (22 lumens, 90 minutos) y destellos (22 lumens, 20 horas, 1 Hz aprox) mediante un LED lateral con CRI 90 y temperatura de color de 4500K
  • Luz ultravioleta mediante un segundo LED lateral (365 nm, 500 mW, 45 minutos)
  • Batería interna de iones de litio 130 mW recargable por puerto microUSB. Tiempo de recarga completo de 80 minutos aprox.
  • Cuerpo en policarbonato resistente al agua y al polvo con certificación IP-66 y a impactos desde 1 metro
  • Cabezal en acero inoxidable para mejor disipación de calor y dar estabilidad en modo iluminación ambiental
  • Posibilidad de funcionamiento continuo mediante conexión a powerbank, adaptador USB o similar
  • Dimensiones de 55 x 14,7 mm y un peso de 12 gramos

El cuerpo

Como os decía antes, el cuerpo de la linterna es una mezcla de acero inoxidable en el cabezal y policarbonato semitransparente de textura ligeramente rugosa en el resto; lo que hace que podamos atisbar en su interior la placa de circuito impreso que la controla y la batería que lleva implementada al dorso de esta. Como fan que soy de los productos transparentes me parece una decisión muy acertada tanto en los estético como en lo funcional.

Y es que, además de que a mi parecer la TIKI tiene un aspecto moderno, su estudiado diseño tiene dos ventajas evidentes: el cuerpo semitransparente hace de difusor para los LED secundarios situados en el lateral y el mayor peso del cabezal metálico (deliciosamente bien torneado, por cierto) permite que la linterna se pueda mantener erguida y estable para poder ser utilizada como luz ambiental en una tienda de campaña o similar. Lo que no tiene esta linterna es ningún tipo de clip, de modo que no podremos engancharla con facilidad a una gorra para poder alumbrar algo manteniendo las manos libres salvo que la sujetemos con los dientes.

El peso es absolutamente irrisorio. No llega al extremo de la Tube con sus 10 gramos, pero son apenas 2 gramos más a cambio de unas prestaciones muy superiores; de modo que si al hueco de la parte trasera (que Nitecore asegura que soporta una tracción de hasta 30 Kg) le acoplamos un cordel, anilla o similar podamos colgarla de la cremallera de una mochila o incluirla en nuestro llavero sin que moleste para nada. Parece mentira que algo tan ligero y diminuto sea capaz de emitir 300 lumens durante media hora. En serio, es una pasada.

Por su parte, la interfaz con el usuario consiste en un sólo botón de pulsación firme y definida; solución cada vez más habitual frente a los típicos dos botones (encendido/apagado y cambio de modo) que hasta hora solían llevar este tipo de linternas con batería integrada.

La cosa consiste en que con la linterna apagada haciendo doble click se encenderá en su modo Ultralow. A partir de ahí, pulsaciones breves en el botón irán cambiando entre los modos haciendo el ciclo Low –> Medium –> High –> Ultralow –> Low –> Medium… Con la linterna encendida en cualquiera de sus modos una pulsación larga la apagará. Da igual el modo en el que apaguemos la linterna porque el ciclo siempre empezará en el Ultralow.

Si dejamos la TIKI fija en el modo High veremos que más o menos al cabo de un minuto la linterna baja automáticamente al modo Medium para no castigar la batería en exceso, lo cual prolongará la vida útil de la misma. De cualquier modo nada nos impide volver a cambiar al modo High cuantas veces nos haga falta, si bien notaremos que el cabezal empieza a calentarse si abusamos de dicho modo.

También podemos acceder directamente al modo High si mantenemos pulsado el botón, apagándose la linterna en cuanto lo soltemos (útil para alumbrar rápida y contundentemente un objeto).

Junto al mencionado botón, en el interior del cuerpo, podremos encontrar un pequeño LED azul que se ilumina durante la carga de la batería y se apagará al finalizar la misma. Por cierto, no hay forma de saber cómo está el nivel de carga en ningún momento y, de hecho, en las instrucciones pone que si la linterna se apaga o parpadea es que hay que recargar la batería; así de simple. Hubiera estado muy bien que cuando la batería estuviera en las últimas el LED azul de carga parpadeara alguna vez mientras estamos usando la linterna o algo así.

En cuanto a los modos auxiliares, la forma de acceder a ellos es hacer triple click con la linterna apagada y eso encenderá la luz ultravioleta. Luego a base de clicks breves recorreremos un ciclo consistente en Lectura –> Destellos –> Ultravioleta –> Lectura –> Destellos… Hasta que decidamos apagar la linterna con un click largo. Al igual que antes, el ciclo siempre comenzará en el modo Ultravioleta aunque la hayamos apagado en cualquiera de los otros dos.

Creo que ya os he comentado alguna vez lo mucho que me fascina ver cómo los diseñadores se exprimen el coco para sacar la máxima funcionalidad a un simple botón y éste es un buen ejemplo de ello. Sí, a lo mejor al principio te parece un lío, pero no hacen falta más de cinco minutos de práctica para acabar acostumbrándote a ello.

Comentar también que tenemos la posibilidad de emplear la linterna al tiempo que la cargamos, si bien os recomiendo que sólo hagáis uso de esta función en caso de necesidad y en el modo más bajo posible, ya que entre la carga y el uso la batería se podría recalentar bastante y eso siempre es malo de cara a su vida útil (puesto que va integrada no hay posibilidad de cambiarla; si se estropea la batería, la linterna quedará como un bonito adorno).

Por último, una cosa importante es que la linterna tiene especificación IP66, lo que quiere decir que no le va a entrar polvo al interior de ninguna manera pero en cuanto al agua la TIKI sólo soporta chorros fuertes de agua sin ser para nada sumergible. De hecho, si veis el ajuste de la tapa del puerto microUSB o la forma en la que está implementado el botón de la linterna no se os ocurriría sumergirla en agua porque estoy seguro que algo de humedad le entraría por cualquiera de esos dos puntos. Tenedlo en cuenta si queréis que la linterna os dure mucho tiempo.

La luz

La cantidad de luz que es capar de emitir esta minúscula linterna es digna de admiración; y es que nos encontramos ante otro sector más en el que las nuevas tecnologías son capaces de extraer cada vez mayor rendimiento. Se nota que las recientes hornadas de LEDs generan más lumens por vatio y eso se traduce en autonomías cada vez mayores y prestaciones de pico que antes sólo estaban al alcance de linternas mucho más grandes y costosas.

Ahora bien, he de decir una cosa que no me ha gustado tanto, y es que la TIKI tiene un acusado PWM en sus tres modos principales de menor potencia. Su frecuencia es de aproximadamente 650 Hz y si movéis la linterna delante de vuestros ojos lo vais a apreciar claramente. Por descontado, en el modo de 300 lumens y en los LED auxiliares no hay rastro de PWM (si no sabéis de qué va esto que estoy diciendo podéis echar un vistazo a este artículo). Sé que es algo muy habitual en linternas de pequeño tamaño, pero eso no quita que pueda llegar a ser molesto bajo ciertas circunstancias.

El tinte de la luz principal es un blanco ligeramente amarillento, pero no tanto como el de la iluminación ambiental del LED auxiliar correspondiente. Algo comprensible si tenemos en cuenta que la finalidad de este segundo emisor es dar una iluminación general con la que apreciar los colores de forma más natural; algo para lo cual hace falta un LED con un CRI mayor.

Me gusta mucho esta luz auxiliar que os digo. Creo que puede venir muy bien para esos casos en los que queremos iluminar una estancia pequeña o leer algo rápido a oscuras sin forzar la vista, por lo que la considero una adición de lo más práctica.

Por su parte, la funcionalidad del modo destellos de ese mismo LED auxiliar puede venirnos muy bien si por lo que sea tenemos que señalizar algo en plena oscuridad porque los flashazos (aproximadamente 1 por segundo) se ven desde bastante lejos. Pensad en que podéis colgarla de vuestra mochila si por lo que sea se os hace de noche y tenéis que caminar por el arcén de alguna carretera para que así los coches distingan desde la lejanía que hay algo allí.

Del mismo modo, el añadido de la luz ultravioleta a lo mejor de primeras no parece una cosa muy útil pero para mí, que soy un apasionado de aquello que, aunque invisible, podemos llegar a ver es un puntazo más que nada porque en mi mochila siempre llevo una Tube UV que ahora puedo dejar en casa. Os advierto que no es muy potente, pero para hacer brillar marcas ocultas en billetes o que resplandezcan ciertos tipos de minerales sirve.

Las sensaciones

He de reconocer que me encanta el simple hecho de sostener la TIKI entre mis dedos: sentir el frío del acero de su cabeza, el tacto levemente rugoso de su cuerpo, el hecho de que no tenga una sola arista afilada, observar los componentes internos… Es como un pequeño talismán que te ayuda a tener las manos entretenidas mientras andas con la cabeza ocupada en otra cosa o simplemente das un paseo sin rumbo. Podéis pensar en ella como una de esas worry stones muy típicas de filosofías zen y similares.

Como curiosidad os diré que si no colgáis nada de la anilla posterior del cuerpo, su centro de gravedad se encuentra a la altura del único botón que posee, y estoy seguro de que esto no es casualidad, ya que al hacerlo así vamos a tener la linterna equilibrada en nuestros dedos al agarrarla por donde sería más lógico hacerlo a efectos prácticos.

También me gusta comprobar cómo han tenido en cuenta que al poner la linterna en vertical para usarla como luz ambiental el mayor peso de la cabeza ayuda a mantenerla estable, y es que si esa zona estuviera hecha en polipropileno como el resto de la linterna esta se caería al más mínimo toque o vibración. Dos pequeños detalles que dan cuenta del esmero que han puesto en Nitecore a la hora de crear esta pequeña maravilla.

Una cosa más. Existe una versión de la TIKI con apellido LE que es igual salvo porque el cuerpo es más oscuro, el cabezal es de aluminio y sustituye los dos LED auxiliares por unos de color rojo y azul, lo que le permiten además de iluminar ambientalmente en cualquiera de esos dos tonos, emitir destellos alternativos entre ellos como si de un coche de policía estadounidense se tratara. Lo siento, pero para mí no hay comparación posible en cuanto a practicidad con respecto a la versión normal que hoy os muestro.

Conclusiones

Nada más saber de la existencia de la TIKI tuve claro que se iba a convertir en una de mis linternas favoritas. La Tube y la Wuben que ya he analizado en este blog me han acompañado durante meses y siempre me han sido de gran utilidad, demostrando que la mejor linterna es la que llevas siempre encima; pero el hecho de poder contar con hasta 300 lumens, un modo moonlight de 1 lumen, luz ultravioleta, luz ambiental difusa y baliza para emergencias me parece el combo definitivo hasta que salga al mercado algo de tamaño similar y capaz de dar todavía mayores prestaciones y rendimiento.

Mientras llega ese día será la TIKI la que me acompañe a todas partes, lo tengo clarísimo.

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Review: Olight S1 Baton

Ya tenía alguna linterna de la marca Olight en formato AAA con la que estaba especialmente contento por la calidad de acabados, la blancura de su luz y su elegante aspecto; así que una mañana en la que me acerqué a una tienda especializada de Madrid no pude resistirme a hacerme con la S1 Baton que me miraba desde el otro lado del mostrador.

Con un tamaño delicioso, un acabado sobrio y elegante, unas prestaciones prometedoras para su más que contenidas dimensiones y un precio de unos 50 euros creo que puede ser una buena candidata a acompañarnos allá donde vayamos con la ventaja que supone llevar en el bolsillo una linterna versátil pero también potente si la ocasión lo requiere. Vamos a ir viendo si cumple todo lo que promete sobre el papel.

El cuerpo

El cuerpo de la S1 Baton está íntegramente fabricado en aluminio 6061-T6 anodizado en color negro, con un knurling menudo y marcado en las zonas de agarre, una tapa trasera roscada donde va alojada la batería de litio tipo CR123A (o 16340 en el mundillo de las recargables de litio) y detalles en color azul eléctrico tanto en su único botón como en el frontal de la linterna. En términos generales podemos decir que es de forma cilíndrica con unas dimensiones de 61 x 21 mm y un peso de 30 gramos sin batería.

En la parte central de cuerpo dispone de una zona rebajada en la que podemos encajar el clip para el bolsillo que viene con la linterna y, como cosa curiosa, la tapa trasera es magnética por la adición de un imán desmontable que va encajado tras el muelle que mantiene el contacto con el polo positivo de la batería. Esto último es muy útil si queremos mantener la linterna fija sobre una superficie metálica como por ejemplo el capó de nuestro coche mientras miramos algo en el motor.

Ah, y también tenemos un pequeño agujero en dicha tapa trasera por la que pasar la correa (hecha de un material sumamente suave) que viene en la caja de la linterna y que nos ayudará a que no se nos caiga de la mano sobre todo si vamos con guantes y/o hace mucho frío.

Por cierto, no quisiera pasar por alto que la batería en esta linterna va colocada de forma invertida con respecto a la mayoría de modelos: en este caso el polo negativo (la parte plana de la batería) es el que va pegado a la zona de la cabeza, cuando lo habitual es que ahí vaya el polo positivo. Conscientes de esto, los diseñadores de Olight han grabado el icono de una batería en el cuerpo señalando la forma correcta en la que esta ha de ir insertada.

La luz

La Olight S1 Baton dispone de 4 modos de iluminación que paso a explicaros brevemente:

  • Moonlight: 0,5 lumens y 25 días de autonomía. Se activa manteniendo el botón pulsado un par de segundos con la linterna apagada.
  • Low: 8 lumens y 40 horas de autonomía
  • Medium: 80 lumens y 6 horas de autonomía
  • High: 500 lumens durante 90 segundos y luego baja (por protección térmica) a 300 lumens y 90 minutos de autonomía
  • Estroboscópico: Enciende y apaga la luz a una frecuencia de 10 Hz y se activa haciendo triple click en el botón de mando con la linterna encendida (o 5 clicks con ella apagada)

La linterna cuenta también con dos temporizadores de apagado automático que se activan haciendo doble click con la linterna encendida: un primer doble click activa el temporizador de 3 minutos y un segundo doble click cambia a un temporizador de 9 minutos. La activación de estos temporizadores se confirma con uno o dos parpadeos de la luz en el momento que comienza la cuenta.

Como veis, aunque la linterna cuenta con sólo un botón, los ingenieros de Olight le han sacado bastante provecho y es que en función de la situación las pulsaciones breves, largas, dobles o triples activarán unas u otras funciones en la S1 Baton. Eso sí, hubiera venido muy bien disponer de algún tipo de indicador LED que nos indicara el estado de la batería, ya que no tenemos modo de saber este dato tan importante.

En cuanto a su tonalidad, la luz que emite el LED Cree XM-L2 es muy blanca, no se aprecia rastro de PWM en ninguno de sus modos y esta se distribuye en un haz de ancho moderado y definido debido a su lente tipo TIR en lugar de recurrir al típico reflector metálico parabólico.

Por resumirlo muy brevemente, una lente TIR es una estructura de plástico transparente que se acopla directamente sobre el LED y consigue encauzar la luz que emite de la forma que los diseñadores hayan querido implementar (un haz ancho para iluminar más superficie, más estrecho para llegar más lejos…) de una forma más controlada que con un reflector que siempre dispersa más la luz que se escapa por los laterales del LED.

Las sensaciones

La S1 en la mano se siente muy compacta pero a la vez poderosa. La única sensación de fragilidad me la da el botón de control, ya que su superficie es de un plástico flexible que no sé muy bien cómo llevará el paso del tiempo y el roce con otros objetos dentro de una mochila, en nuestro bolsillo… Hablando del botón, no hay forma de bloquear la linterna frente a encendidos accidentales por pulsaciones no intencionadas; si bien he de reconocer que hasta el momento nunca me ha ocurrido ya que para accionar el botón hay que pulsarlo con cierta firmeza.

Mi modo favorito es el moonlight, ya que nos permite levantarnos de la cama por la noche y ver perfectamente sin molestar a nadie. Sea como sea, en campo abierto los modos más potentes también vienen muy bien; pero para el uso que yo le suelo dar a este tipo de linternas el 90% de las veces con un lumen me es suficiente, ya que si por lo que sea voy por el campo y se me hace de noche con 60 lumens puedo ver perfectamente y sólo usaría el modo de 500 lumens para ver qué es eso con forma de oso que asoma tras unos matorrales lejanos. La potencia viene muy bien, pero en mi escala de valores la autonomía está en el primer puesto.

Sea como sea, me gustaría comentar algo que me ocurrió probando la linterna, y es que cuando usaba el modo High al cabo de un minuto o así la linterna se apagaba. En dicho modo debería de funcionar a 500 lumens durante 90 segundos y luego bajar automáticamente a 300 por protección térmica de la linterna. Sin embargo a mí, antes de cumplirse esos 90 segundos, la linterna directamente se me apagaba.

Pensaba que podía ser porque la pila recargable que usaba en ese momento con ella (una de la propia Olight que podéis ver una de las fotografías de este artículo y que compré junto a la linterna) no era capaz de dar la intensidad que este modo requiere y su circuito de protección cortaba directamente la corriente porque, de hecho, hasta que no desenroscaba la tapa trasera y la volvía a apretar la linterna no respondía a ninguna acción (los circuitos de protección de las baterías suelen resetearse cuando detectan circuito abierto entre sus polos).

Al final encontré por casa una batería recargable con mayor poder de descarga instantánea y con ella el modo High funcionó perfectamente. Aproximadamente a los 90 segundos comienza a bajar de potencia de forma progresiva hasta estabilizarse pasados unos instantes, que es lo que según las especificaciones de la S1 Baton debería hacer.

Mirando las especificaciones de ambas baterías, veo que la Olight que compré con la linterna tiene una tasa máxima de descarga de 1 C mientras que la otra aguanta descarga hasta a 3,5 C (además de la comodidad de poder recargarse a través de un cable microUSB). Por tanto, como ya suponía, el circuito de protección contra sobrecargas de la batería cortaba corriente cuando exigíamos más de lo que la batería era capaz de entregar y por eso se apagaba la linterna. Sobre estas cosas creo que escribiré un artículo específico porque puede resultar útil e interesante.

Pero bueno, volviendo a la linterna como tal, en cuanto a longitud la S1 Baton no es mucho mayor que las típicas linternas que funcionan mediante una pila AAA y que ya han aparecido alguna vez en esta serie de artículos; si bien el grosor es mayor tanto para poder albergar la electrónica de control (algo más compleja) como para así poder disipar mejor el calor generado en los modos más luminosos. Por cierto, en el modo High la linterna se calienta que da gusto, pasando de 22 a 40 ºC en aproximadamente un minuto.

A modo ilustrativo os dejo a continuación una fotografía de la S1 Baton junto a otra serie de linternas que funcionan mediante un pila AAA donde podéis apreciar que en lo que a longitud se refiere está a la par con la minúscula i3E EOS de la misma marca.

Conclusiones

En conclusión, estamos ante un modelo de tamaño reducido capaz de arrojar picos de hasta 500 lumens durante breves periodos de tiempo, pero que también puede sostener intensidades lumínicas menores durante muchas horas, que es casi lo que más valoro en una linterna que se supone va a “vivir” en nuestro bolsillo, mochila, guantera, etc y que debería estar lista para funcionar en cualquier momento. De poco me sirve alumbrar un monte entero si a la siguiente vez que la encienda empiezo a tener problemas porque la batería está ya en las últimas.

Sea como sea, con la batería adecuada la S1 da las prestaciones que promete (insisto, ojo con la batería que usáis en esta linterna) y eso hace que mi admiración por ella aumente. Ya os dije que rara vez uso el modo High, pero si lo tiene ha de estar disponible. Lo que ocurre es que el dato de descarga instantánea de las baterías no siempre es fácil de encontrar y si lo queremos conocer muchas veces nos tocará ir a la web del fabricante en busca de especificaciones técnicas.

Por cierto, no os he comentado que además de este acabado en aluminio negro, esta linterna salió en ediciones limitadas (999 unidades) fabricada en cobre y en titanio, por lo que esta que tengo yo no, pero las otras con el tiempo se cotizarán bastante.

A día de hoy la S1 Baton ya no se comercializa porque ha sido reemplazada por otros modelos superiores de la marca. Por tanto, es ya un clásico y el modelo iniciador de una saga que sigue apostando por tamaños contenidos y potencias de pico sorprendentes para su época. Si se os pone una a tiro en buen estado y a buen precio, os la recomiendo.

Review: Flir One (3ª gen.)

Como fan incondicional de los aparatos de medida en general y de las cámaras termográficas en particular le tenía echado el ojo a la Flir One desde que apareció en el mercado su segunda generación hace ya unos años por parecerme un inventazo. Cierto es que ya tenía en mis manos la TG130 que he usado hasta la saciedad durante los últimos meses; pero lo malo de ese modelo es que no hay posibilidad de sacar las imágenes de la cámara lo que me obligaba a fotografiar la pantalla dando lugar a resultados “poco profesionales”.

Pues bien, para paliar esto decidí aprovechar una oferta puntual de Amazon y hacerme con el modelo más reciente de la Flir One en su versión para Android para así poder compartir más fácilmente aquello que se esconde en el mundo de la termografía infrarroja y ya de paso redactar un análisis que os muestre qué podemos esperar de este modelo y qué lo diferencia de otros similares.

Termografía para móviles

Hoy en día ya no necesitamos disponer de una cámara termográfica como tal para poder ver en mundo en infrarrojos, y es que en los últimos años han ido apareciendo en el mercado una serie de modelos que de un modo u otro se acoplan a un teléfono móvil y nos permiten capturar las imágenes térmicas para así editarlas, enviarlas, clasificarlas… todo ello con la rapidez y sencillez habituales en un smartphone.

Por supuesto, las cámaras termográficas “al uso” siguen teniendo su utilidad y no se pueden comparar con estas soluciones móviles de las que hoy os hablo y que están orientadas a usuarios sin grandes pretensiones ni necesidad de prestaciones punteras. Sin ir más lejos, en estas cámaras acoplables a teléfonos no disponemos de una escala de temperaturas calibrada en la propia imagen como sí ocurre en los modelos orientados al uso profesional; así que podemos suponer que están pensadas para atraer a nuevos usuarios de la tecnología infrarroja que antes o después darán el salto a un modelo superior si sus necesidades aumentan.

En el campo de las cámaras termográficas, y sin salirnos de la marca Flir, la gama E orientada al mundo industrial parte de unos 1000 euros con el modelo E4 con resolución de 80×60, pasando por la E8 que prácticamente cuadriplica dicho coste pero ya cuenta con resolución infrarroja de 320×240 pixels y máxima temperatura detectable de 250 ºC y acabando en la E95, cuyo coste ya sube a unos 8500 euros pero cuenta con resolución de 464×348 pixels, y monitorización de temperatura de hasta 1500 ºC.

Por encima de esto está la gama T orientada al mantenimiento predictivo y cuyo máximo exponente es la T1020 con una resolución térmica nativa de 1024×768 pixels, objetivos intercambiables, pantalla táctil, frecuencia de refresco de 30 Hz, rango de temperatura desde -40 hasta 2000 ºC… y un precio aproximado de 40000 euros (no, no sobran ceros; son cuarenta mil euros).

Como os decía antes, este tipo de cámaras tienen su nicho de mercado y, sin ir más lejos, en mi trabajo utilizo habitualmente una Flir i7 para realizar inspecciones de motores, tuberías y cuadros eléctricos para así verificar el buen funcionamiento de estos elementos de un simple vistazo. Son herramientas que en las manos adecuadas nos permiten adelantarnos a los posibles problemas que puedan surgir en el interior de equipos y que de otra manera ni siquiera podríamos intuir.

Pero a fin de cuentas, la idea del artículo de hoy no es contar las múltiples bondades de las cámaras termográficas profesionales; sino la de estos pequeños modelos que han surgido en los últimos tiempos y que están pensados para los usuarios que, como yo en mi vida personal, hacen un uso más esporádico de esta tecnología. Por tanto, vamos a echar un vistazo a lo que ofrecen las diferentes marcas a día de hoy:

Por un lado está Flir, que actualmente va por la tercera generación de su Flir One disponiendo de tres modelos diferentes: Flir One, Flir One Pro LT y Flir One Pro. Las diferencias entre ellas son una mayor resolución térmica en la Pro (80×60 vs 160×120) así como la posibilidad de añadir puntos de control de temperatura en pantalla (la One “a secas” permite tener sólo uno en el centro de la pantalla). Por su parte, la dos que llevan el apellido Pro están algo más protegidas frente a golpes y caídas; pero aun así este tipo de cacharros son delicados.

La conexión al móvil es en todos los casos por USB tipo C y poseen una batería interna que se recarga por otro puerto del mismo tipo. Por tanto, si tenemos un móvil con USB-C, además de que no hay que andar con adaptadores para usar la cámara térmica (lo desaconsejo totalmente porque aumentarían exponencialmente las posibilidades de que se nos caiga al suelo) usaremos el mismo cargador para nuestro móvil y para la cámara. Su rango de precios está sobre los 250 euros para la One, 350 para la Pro LT y 450 para la Pro.

Otra marca que dispone de aparatos similares es Seek, sólo que estos nos dan nada más que la visión en infrarrojo sin la posibilidad de superponer una imagen real para aumentar de ese modo el grado de detalle del mapa térmico que obtenemos. Cierto es que la resolución térmica de estos modelos es, en general, algo más alta que en el caso de las Flir, pero luego veréis que la tecnología de superposición de imágenes es una herramienta muy potente para identificar las zonas de calor. En precios anda más o menos a la par con respecto a los modelos de Flir y su conexión es mediante microUSB. Un detalle curioso es que sus modelos cuentan con un anillo de enfoque de tal modo que podremos incrementar el detalle de la imagen ajustando cuidadosamente la distancia de enfoque.

Luego está Thermal-App, que dispone de modelos cuya peculiaridad es que se acoplan al móvil a través de un soporte tipo garra y se conectan mediante un pequeño cable microUSB, lo que les da mayor seguridad y estabilidad. Su resolución es considerablemente mayor que en Flir o Seek pero sus precios se van a entre 800 y 1900 euros en función del modelo, por lo que quedan más alejados de usuarios casuales.

En los últimos tiempos ha surgido también un modelo de bajo coste comercializado por varias marchas chinas (entre ellas HTi bajo la denominación HT-102) que ronda los 120 euros, posee una resolución térmica de 32 x 32 pixels, se conecta mediante USB-C y hace uso de la batería del móvil un poco al estilo de Seek. Poco os puedo contar de esa cámara porque apenas hay información de ella, pero por precio y características no creo que sea ninguna maravilla.

Y por último, un caso algo especial es el de Caterpillar (CAT para los amigos) que dispone en su catálogo de los teléfonos S60 y S61 los cuales además de ser móviles reforzados capaces de soportar incluso inmersiones, disponen de una lente infrarroja Flir integrada que les permite ser una cámara termográfica sin más que abrir la aplicación correspondiente. La idea es brillante, y está triunfando mucho en algunos sectores profesionales; pero para el gran público el problema es que son móviles muy pesados, muy grandes y con unas prestaciones más bien discretas. En cuanto a precios, andan ahora mismo entre los 500 y los 750 euros.

Conociendo la Flir One

El punto fuerte de Flir con su modelo One desde la primera generación ha sido el aunar una imagen térmica con una imagen real (lo que ellos denominan MSX) dando lugar a termografías un poco fantasmagóricas pero que permiten distinguir las distintas temperaturas con mucha más precisión que si sólo disponemos de la paleta de colores dada por el infrarrojo.

La Flir One consiste en un cuerpo rectangular metálico con un puerto USB-C macho en su parte superior para conectarse al móvil y un puerto USB-C hembra en su parte inferior para cargar su batería interna, así como un LED de carga y un botón de encendido/apagado. En la parte frontal nos encontramos con dos objetivos: uno óptico como puede ser el de la cámara de nuestro móvil y el otro, que es donde está la chicha del asunto, de tipo infrarrojo para poder captar el mundo de un modo muy especial.

En cuanto a características técnicas, comentar que su resolución es de 0,1 ºC, que el rango de detección de la cámara va de -20 ºC a +120 ºC y que tiene un peso de 34 gramos. De todos modos, si queréis mirar todos los datos en profundidad os dejo un enlace a los mismos en la propia web de Flir.

La cámara se acopla al teléfono simplemente conectándola al puerto USB-C y su manejo se realiza a través de la aplicación de Flir disponible de forma gratuita en la tienda de aplicaciones de Google. Aplicación que es bastante intuitiva y que además de la interfaz tipo cámara de fotos, cuenta con visor de imágenes así como algunos elementos de conexión con redes sociales para compartir nuestras imágenes térmicas con el mundo.

Una cosa que me ha gustado bastante es que podemos regular la longitud del conector USB con una pequeña ruleta para así poder alargarlo ligeramente si en nuestro móvil llevamos una funda protectora; pero también os digo que al ser el propio puerto USB la única sujeción de la cámara siempre voy con miedo de darle un ligero golpe a la Flir One y que esta salga volando. Sé que no es fácil por la cantidad de móviles que hay en el mercado, pero yo buscaría la manera de añadir algún sistema de fijación adicional para evitar accidentes. He pensado en usar un par de gomas elásticas, pero claro, pasarían por delante de la pantalla del teléfono resultando muy incómodas, así que por el momento iré con cuidado.

Usando la Flir One

El uso es bastante sencillo: se conecta la cámara al móvil, se enciende esta y se inicia la aplicación de Flir, lo que por defecto nos lleva a la interfaz de la cámara. Enseguida comenzaremos a ver el mundo a través de la pantalla en unas tonalidades amarillo-violáceas que podremos capturar con el botón redondo de la parte inferior de la pantalla. Como veréis, también disponemos de opción de grabar vídeos y de hacer time-lapses.

En cuanto a resolución, en términos fotográficos la imagen resultante va a ser de 1440 x 1080 pixels, si bien la resolución térmica se queda en 80×60. Lo que ocurre es que entre que Flir aplica un algoritmo de suavizado a la matriz de pixels térmicos y que además fusiona esta paleta cromática con los contornos visuales de los elementos, la sensación es la de tener más resolución de la que en realidad capta el sensor infrarrojo.

El vídeo, por su parte, se graba a la misma resolución que las fotografías sólo que a una tasa de frames muy baja. No lo puedo precisar, pero a simple visita diría que lo que vemos se mueve a razón de 3 o 4 fps, por lo que no esperéis grabar con detalle ruedas derrapando u otros elementos en rápido movimiento como se puede ver en algunos vídeos promocionales de la marca, ya que esos han sido captados con cámaras de muchos miles de euros.

En cuanto a los time-lapses, esto se graban a la misma resolución que las fotografías y los vídeos pero con un tiempo entre capturas de entre 1 segundo y 60 segundos, pudiendo elegir también la velocidad de reproducción del vídeo resultante entre 1 y 25 fps.

Energía y autonomía

La Flir One incluye una batería interna que alimenta la cámara para así no rebajar la preciada autonomía de nuestro teléfono. Y lo que sobre el papel es una ventaja en realidad es uno de los puntos débiles de la Flir One, ya que con la batería cargada a tope, si nos dedicamos a ir viendo el mundo en infrarrojos y vamos capturando imágenes y algún vídeo, nuestra autonomía será tan sólo de entre 30 y 45 minutos. Cierto es que en menos de una hora la tendremos de nuevo a tope de carga para seguir con nuestra sesión de termografía de bolsillo, pero aun así creo que la autonomía es demasiado reducida y ver la velocidad a la que baja la carga de la batería puede llevarnos a cierta frustración inicial.

Seguro que estáis pensando en que podéis echaros una batería externa al bolsillo con un cable USB-C largo e ir cargando la cámara mientras la usáis porque el puerto de carga queda a la vista cuando se usa la cámara; pero siento deciros que en el momento que conectamos un cargador a la cámara esta impide ser utilizada al mismo tiempo, por lo que vuestro plan maestro para conseguir la autonomía casi-infinita no va a funcionar.

Dicho esto, hay que reconocer que de inicio la autonomía parece un problema grave (bueno, ya sabéis, los problemas del primer mundo) pero luego se va llevando mejor una vez que pasa el “factor wow”. Me explico: los primeros días vamos a ir mirando todas y cada una de las cosas que nos rodean para ver qué aspecto tienen bajo un visor infrarrojo y así sorprendernos de lo diferentes que son bajo el prisma de la temperatura en lugar de la luz visible: la nevera, la vitrocerámica, un mechero, el equipo de sonido, el escape de la moto, nuestras propias manos, el fantasma del sofá…

Tras estrenar la cámara todo nos va a llamar la atención y nos va a tocar cargar su batería varias veces al día hasta que empecemos a calmarnos un poco y empecemos a pensar en la Flir One para usos más concretos. De hecho, yo ya he pasado la época de la experimentación inicial y ahora que ya sé más o menos lo que puedo esperar de ella quiero empezar a hacer algunas cosas específicas que mostraros por aquí. Dadme un poco de tiempo y espero conseguir sorprenderos o al menos haceros pasar un rato entretenido.

El día a día con la Flir One

Para el uso en el día a día de la cámara, me gusta especialmente la funda que viene con la Flir One: Es pequeña, semi-rígida, y en su interior cabe tanto la propia cámara como el cable USB-C para cargarla contando con elásticos en su interior para que no se mueva ninguno de estos dos elementos. La cremallera dispone de una pestaña de plástico para poder abrirla con guantes y, en definitiva, parece estar hecha para durar.

Eso sí, una vez que sacas la cámara de la funda y la sostienes entre tus dedos tienes la sensación de que se te puede caer en cualquier momento por lo pequeña y delicada que parece. El fabricante asegura que aguanta caídas de 1,5 metros, pero yo prefiero no comprobarlo. Mi consejo es que la sostengáis siempre por los dos rebajes engomados de los laterales, ya que el cuerpo de metal puede ser resbaladizo y si la cogéis de otro modo podéis poner los dedazos en las lentes.

La conexión de la cámara al teléfono permite que esta mire tanto hacia delante como hacia atrás por la concepción simétrica del puerto USB-C, de modo que podéis haceros selfies térmicos; aunque os advierto que en general saldremos poco favorecidos.

En cuanto a la disposición del puerto USB-C de vuestro teléfono, da un poco igual si está en la parte superior o inferior, ya que si tenemos activada la rotación automática de pantalla la aplicación se adaptará a la orientación que haga falta y, por tanto, podremos tener siempre la cámara físicamente colocada en la parte superior, que es más natural, intuitivo y seguro que llevarla colgando por debajo.

La aplicación arranca rápido y enseguida se entiende con la cámara. Me gusta lo intuitivo que es todo, ya que los menús son a base de iconos y todo se asimila al momento. Cierto es que no hay opciones muy complejas debido a que es un dispositivo enfocado a usuarios no muy expertos en la materia, pero se agradece que en un par de toques de pantalla podamos cambiar lo que necesitemos.

Comentaros que empleo la Flir One con un teléfono Xiaomi A1 con 4 GB de RAM y 64 GB de almacenamiento actualizado a Android 8.1 de manera oficial y observo que la aplicación no corre con toda la fluidez que sería deseable. Lo que vemos por la cámara tiene un retardo de aproximadamente un segundo con respecto al “mundo real”, cosa que podemos apreciar fácilmente sin más que mover nuestra mano delante del objetivo. No es un problema grave si estamos termografiando elementos inmóviles; pero en el caso de cosas que se muevan con cierta rapidez (un niño de cinco años puede ser un buen ejemplo) tenemos que tener en cuenta ese retardo.

Del mismo modo, a la hora de grabar vídeos se nota que la tasa de frames es muy baja (calculo entre 3 y 4 fps) por lo que la sensación de movimiento no es en absoluto fluida. El sensor interno de la cámara es capaz de refrescar la imagen a razón de 9 cuadros por segundo, pero no sé si el hardware del teléfono o el software de la aplicación hacen que el rendimiento decaiga bastante. Además, la batería del móvil baja muy rápidamente cuando estamos ejecutando la aplicación de la Flir One, y dado que la cámara posee una batería interna para su alimentación y que por tanto no consume energía de nuestro móvil, está claro que la aplicación es un verdadero come-recursos del teléfono. Puede que en versiones posteriores se vaya optimizando un poco este aspecto, pero no creo que de la noche a la mañana se convierta en una aplicación ligerita que corra rápido en cualquier teléfono de gama media.

Un aspecto que debéis tener en cuenta es que las cámaras termográficas no funcionan bien en exteriores. No es que no detecte el calor, porque eso lo hace igual de bien; si no que en el momento que el cielo “se cuele” de alguna manera en el encuadre el contraste térmico caerá en picado.

Si apuntáis una cámara termográfica al cielo vais a ver que éste se encuentra a una temperatura de varios grados bajo cero por su propia naturaleza. Y claro, eso hace que el contraste entre ese cielo y el resto de elementos de la escena sea tan radical que apenas podamos distinguir las diferencias de temperatura entre ellos. En este sentido es muy similar a lo que ocurre en una fotografía donde incluyamos al sol en el encuadre; y es que si pretendemos que el cielo aparezca azul en tales circunstancias, lo más seguro es que el resto de elementos adquiera un tono gris predominante que hará muy complicado distinguir unos de otros.

En interiores, por contra, todo va mucho mejor. La sensibilidad de la cámara no está mal para el precio que tiene (150 mK; es decir 0,15 ºC) y enseguida vamos a poder apreciar gradientes de color aunque las superficies posean poca diferencia térmica entre ambas. Una prueba que siempre queda muy resultona es la de poner nuestra mano sobre una superficie de madera como una puerta durante unos segundos y a continuación mirar a través de la cámara termográfica para descubrir que allí ha quedado una siniestra “huella térmica”.

Otra cosa que debéis tener en cuenta es que con el tiempo el calor tiende a extenderse por las superficies. Si pretendéis termografiar el motor de un coche, lo mejor es hacerlo cuando está frío para arrancar el motor y en ese momento empezar a mirar por la termográfica. Enseguida veréis que las correas es lo primero que comienza a calentarse y poco después lo hará el líquido del circuito de refrigeración.

Digo esto porque si hacéis esto mismo después de un trayecto en el que se haya calentado el motor, el bloque entero será de un color predominante en el que apenas podréis distinguir unos elementos de otros. Al igual que os decía antes, se trata de un tema de contraste de temperaturas; y por eso mismo recomiendo hacer el experimento del coche en un parking cerrado o garaje, ya que si estamos a cielo descubierto ocurrirá lo que os decía antes de que toda la bóveda celeste aparecerá a una temperatura gélida y el motor será un gran bloque blanco.

No quisiera pasar por alto la importancia de iluminar correctamente el elemento que estamos termografiando para que la tecnología MSX se aproveche al 100%. Si termografiáis un elemento uniformemente iluminado en la imagen resultante vais a poder apreciar hasta los más pequeños detalles que darán lugar a una mezcla adecuada de la imágen térmica con la óptica; pero en caso contrario, la imagen óptica será borrosa o presentará mucho ruido desluciendo el resultado final de la termografía realizada; así que no descuidéis ese detalle tan importante. Por cierto, la aplicación de Flir nos permite usar el flash del propio móvil como linterna para iluminar el modelo, lo que es práctico en lugares que nos queden en penumbra y el objeto a termografiar esté cerca de la cámara.

Y ya que estamos, me gustaría hacer un apunte sobre las paletas de colores disponibles, ya que hay un total de nueve que se seleccionan directamente desde la aplicación en el momento de disparar. La información que capta el sensor es la misma, pero dependiendo de la paleta escogida la representación térmica será muy diferente. Mi favorita es la “hierro” porque haciendo uso de ella se pueden apreciar bastante bien los gradientes de temperatura. Para ilustrar este tema os dejo a continuación cuatro imágenes muy similares pero usando en cada caso una paleta diferente.

Los cristales son un mal amigo de la termografía por ser un espejo para los rayos infrarrojos. Si apuntáis con la termográfica a una ventana cerrada lo único que podréis conseguir es una especie de selfie fantasmal porque el cristal reflejará vuestro propio calor corporal siendo totalmente opaco a lo que haya detrás de él. Del mismo modo, las bolsas de plástico son todo lo contrario, ya que aunque nosotros no veamos a través de ellas, son completamente transparentes a los infrarrojos, por lo que si hay algo a cierta temperatura en su interior podremos distinguir su forma a la perfección.

En otro orden de cosas, me gustaría aprovechar para comentar un detalle que me parece de suma importancia y que va a marcar la diferencia entre hacer una termografía con la Flir One muy vistosa o que esta no pase del nivel de “chapuza”; y es que la clave es el paralelismo. Vamos a explicarlo:

Como os he dicho ya, lo que hace la Flir One es mezclar las tonalidades de la imagen térmica obtenida con el sensor infrarrojo y una imagen “normal” que capta al mismo tiempo mediante la segunda lente del dispositivo para así obtener un nivel de detalle superior. Pues bien, dado que aunque ambas están próximas entre si pero es imposible que sean coincidentes, las imágenes resultantes no van a solaparse exactamente; sobre todo si estamos muy próximos al objeto a termografiar como podéis ver en el siguiente ejemplo.

Para tratar de solventar esto, Flir ha implementado en su aplicación un control llamado paralelismo que desplaza la imagen real sobre la térmica para tratar de lograr así una coincidencia plena. Normalmente es un proceso que el software realiza de forma automática; pero aun así tenemos la posibilidad de regularlo de forma manual (ya sea en tiempo real o a posteri) para aquellos casos en los que vemos que ambas imágenes están notablemente desplazadas. Por cierto, en teoría no podremos conseguir plena coincidencia en distancias inferiores a 30 cm.

De todos modos, una vez capturada nuestra imagen térmica, el mundo no se termina ahí, ya que la aplicación de Flir nos permite hacer algunos ajustes interesantes en “post-producción”. Para empezar, dentro de la aplicación podemos deslizar la imagen arriba y abajo en la vista de la galería para poder alternar entre el mapa termográfico y la fotografía, de modo que nos facilitará todavía más la tarea de discernir las zonas a diferentes temperaturas que hemos captado.

Por otro lado, también tenemos la posibilidad de colocar un termómetro en cualquier punto de la pantalla (varios en el caso de la Flir One Pro) que nos dirá a cuántos grados estaba tal o cual zona en el momento de hacer la fotografía. También podemos cambiar de paleta o ajustar el paralelismo del que os hablaba antes si a posteriori vemos que las imágenes parecían más coincidentes en el momento de hacer la captura.

Otra posibilidad es cambiar la paleta entre cualquiera de las nueve disponibles, por lo que durante la captura de las imágenes no hace falta que os preocupéis demasiado si consideráis que la que estáis usando no es la más adecuada para captar los detalles de aquello que estamos termografiando, ya que luego podréis variarla a voluntad sin perder datos.

Conclusiones

Después de todo lo comentado, quería hacer un breve resumen en apenas unas líneas. Por un lado, para los fans de la tecnología la Flir One es un cacharro sin duda muy apetecible: tiene un diseño muy cuidado, una calidad de construcción más que aceptable y su funcionalidad es, cuanto menos, sorprendente.

Eso sí, no os compréis una Flir One si sois profesionales del mantenimiento y creéis ver en ella una herramienta con la que detectar conexiones eléctricas defectuosas, motores mal refrigerados, tubos de agua caliente tras las paredes, humedades en techos, corrientes de aire en los cierres de las ventanas… Cierto es que la Flir One es capaz de detectar ese tipo de cosas, pero sus prestaciones (especialmente por rango de temperaturas y sensibilidad) hacen más recomendable la adquisición de un modelo de gama profesional cuyos resultados serán más precisos.

Creo que con las imágenes que he puesto para ilustrar esta entrada os podréis hacer una idea de qué esperar de este modelo, ya que en ellas se pueden ver elementos cotidianos vistos a través de la Flir One, apreciando de ese modo la resolución que presenta, el rango de temperaturas o la nitidez de los contornos de los elementos a termografiar.

Yo recomiendo la Flir One como un método sencillo y práctico de observar toda esa energía infrarroja que nos rodea y que nos hará redescubrir las cosas desde un punto de vista muy atípico y siempre sorprendente. En definitiva, para despertar al niño curioso que, en el fondo, todos llevamos dentro.

Review: patinete eléctrico Xiaomi Mijia M365

Le tenía echado el ojo al patinete eléctrico de Xiaomi desde incluso antes de su lanzamiento en China, ya que me parecía un dispositivo práctico, bonito, moderno e ideal para los apasionados de la electrónica como yo. En mi mente la idea de tener uno de estos patinetes eléctricos cobraba fuerza, pero me tiraba para atrás lo poco acostumbrados que estamos en España a estas cosas viendo que incluso la gente mira con extrañeza a aquellos que van a trabajar en bicicleta.

Sin embargo todo esto cambió este pasado verano en un viaje con mi novia a París, ya que en sus calles me harté de ver a gente que iba y venía en estos aparatos. Jóvenes, mayores, gente de compras, ejecutivos de traje con portátil a cuestas… En ese momento me di cuenta de que aquello era una revolución en ciernes y que yo quería formar parte de ella sin importar que los demás me miraran con gesto raro.

Con esa premisa empecé a buscar por Madrid algún Mijia M365; y aunque de importación no salían demasiado caros me daba miedo que lo pararan en aduanas (la caja es muy grande) y al final la broma me saliera mucho más cara de lo esperado. El caso es que mirando en anuncios de segunda mano al final di con uno a buen precio y me hice con él sin darle muchas vueltas al asunto porque estaba más que convencido desde hacía unos días. Por fin, ya tenía mi Xiaomi.

Cuando lo recogí vi que la batería estaba casi totalmente cargada, así me dirigí directamente al parque Juan Carlos I, donde hice mis primeros kilómetros con un scooter eléctrico y me di cuenta de que la sensación de desplazarse con un vehículo que no hace ruido ni quema zumo de dinosaurio es fantástica y que subido en él eres el centro de atención de niños y mayores. Los niños alucinan: te señalan, gritan, corren detrás de ti, les dicen a sus padres que quieren uno de esos… Y los mayores por su parte hacen comentarios  que van desde el típico “¡hala, cómo mola!” hasta algún “parece un taca-taca” o “la gente es que ya ni se molesta en caminar”.

Recuerdo aquella tarde de sábado recorriendo el anillo ciclista del parque, adelantando a las bicicletas en las subidas, yendo por los caminos de tierra y pudiendo alcanzar sin esfuerzo cualquier rincón del recinto en pocos minutos y me viene a la cabeza el subidón mental que llevaba porque no hacía más que pensar “esto es flipante, es flipante…”. Estaba seguro de que había hecho una compra que de alguna manera iba a cambiar mi concepto de los desplazamientos por las ciudades.

Pero bueno, el caso es que después de tres meses usando prácticamente a diario el Mijia M365 y tras unos 300 Km recorridos sobre él tengo claro que el futuro es eléctrico y que de aquí a unos años vamos a ver un avance en el sector del transporte impulsado por este tipo de energía que cambiará radicalmente el sistema de movilidad actual basado en su mayor parte en combustibles fósiles.

Podríamos sentarnos a debatir sobre la prohibición de la circulación de vehículos de combustión en las ciudades y jamás llegaríamos a un consenso; y por eso lo que hoy pretendo no es más que hacer un análisis de un patinete eléctrico que consigue sacarte más que una sonrisa cuando vas sobre él y que creo sinceramente que es uno de los primeros esbozos de un cambio de mentalidad urbana en ciernes.

Datos técnicos

No me extenderé mucho en este apartado porque los datos técnicos los podéis encontrar a nada que hagáis una búsqueda en Google. Pretendo centrar la review en sensaciones y experiencias, pero aun así aquí tenéis algunos de los fríos números que da el fabricante mezclados con algunos detalles que he visto yo:

  • Autonomía: 30 Km
  • Velocidad máxima: 25 Km/h
  • Batería: 30 celdas litio LG 18650 en formato 3P10S. 7800 mA/h @ 36 Vcc. 1,5 Kg
  • Motor: Tipo brushless integrado en la rueda delantera. 250 W con picos de hasta 500 W
  • Subida de pendientes: hasta 14% aprox.
  • Sistema de frenado: frenada regenerativa (KERS) en la rueda delantera con e-ABS y freno de disco en la trasera
  • Luces: frontal blanca y trasera roja fijas. Luz de freno parpadeante cuando actúa el freno de disco. Catadióptrico trasero
  • Conectividad con app de la marca a través de Bluetooth
  • Material principal: aluminio
  • Dimensiones: 1080x430x1140 mm (extendido). 1080x430x490 mm (plegado).
  • Altura de la tabla con respecto al suelo: 15 cm
  • Peso: 12,5 Kg
  • Capacidad máxima de carga: 100 Kg
  • Colores disponibles: negro y blanco
  • PVP en España: 349 euros

Experiencia de uso, consejos y advertencias

Mi intención en estos párrafos es tratar de transmitiros las sensaciones que me ofrece este patinete durante su uso. Quiero centrarme en qué se me pasa por la cabeza, que echo en falta y también en comentaros algunas cosas importantes de cara a su manejo y su mantenimiento; así que espero que el esfuerzo de escribir todo esto os sirva para guiaros en la compra o no de este gadget y al mismo tiempo para ayudaros a resolver los problemas que os puedan ir surgiendo con el tiempo.

Lo primero que noté al verlo en directo es que su aspecto dista mucho de ser un juguete. El patinete está hecho de aluminio de muy buena calidad, con un grosor de las paredes considerable que le da un tacto sólido como una roca y unas soldaduras perfectamente ejecutadas que contribuyen a la rigidez general del conjunto. Es verdad que esto hace que pese un poco más de lo que me gustaría, pero la robustez del patinete es indudable y no vamos a notar flexiones raras en los materiales ni nada parecido. Del mismo modo, la pintura que se ha usado en este modelo tiene un tacto áspero y que aguanta bien los roces del día a día así como también parecen de lo más resistentes las zonas de goma blanda (puños y tabla) que son los puntos de contacto con el usuario.

Como os decía, a día de hoy llevo ya unos 300 Km recorridos con el patinete y todavía me sorprende la fuerza que tiene cuando en el modo de funcionamiento estándar pulsas el acelerador a fondo y vas a poca velocidad. De hecho las primeras veces agarraba con mucha fuerza el manillar porque me daba la sensación de que se me podía escurrir si me sudaban las manos (no olvidemos que lo compré a finales de agosto). La aceleración no es como en un coche o una moto en la que esta depende del régimen de revoluciones en el que estemos, sino que en un vehículo eléctrico el par está disponible desde el primer momento y es prácticamente lineal.

Una peculiaridad de este modelo es que desde parado el patinete no se mueve aunque pulsemos el acelerador que tenemos junto al puño derecho; ya que el “arranque” consiste en subirse en él, darle un impulso inicial con el pie y a partir de ahí ya el acelerador comenzará a actuar. No nos hará falta volver a poner un pie en el suelo a no ser que nos detengamos, pero el arreón incial hay que dárselo por seguridad. Por cierto, que se enciende y se apaga con una pulsación larga sobre el único botón que hay en el centro del manillar.

Para que os hagáis un poco una idea de cómo nos deplazamos sobre el patinete os voy a poner a continuación un breve vídeo que grabé en el campus de ciencias de la UAH en la que trato de captar el movimiento el patinete a través de una serie de tomas rápidas.

Y hablando de aceleración, disponemos de dos modos de funcionamiento en el Mijia: el modo normal y el modo ECO. Se cambia entre modos dando una doble pulsación al botón del manillar y la diferencia entre ambos es la velocidad máxima (18 Km/h en el ECO) y la aceleración, que es considerablemente más suave en el modo ahorrativo. Yo, habitualmente, uso el modo ECO porque maximiza la duración de la batería; pero aun así alguna vez si veo que voy sobrado de batería cambio un rato al modo normal y me doy alguna alegría. Cuando estamos en el modo ECO el LED inferior de los cuatro que hay en el manillar se ilumina en color verde; mientras que si estamos en modo normal este LED será blanco como el resto.

Estos LEDs sirven para conocer en todo momento la carga de la batería, teniendo ocho estados intermedios: con la batería al 100% están encendidas de forma fija las cuatro, cuando está al 88% comienza a parpadear la superior, cuando llegamos al 75% se apaga la luz superior quedando fijas las tres inferiores… Y así hasta que cuando nos queda un 12% parpadea la luz inferior apagándose esta (y todo el patinete) si la carga de la batería llega al 0%.

Me gusta mucho el relieve tanto de la tabla del patinete como de los puños, pues es resistente y bastante antideslizante. Hasta el momento no he pegado ningún resbalón ni se me ha escapado la mano del manillar incluso al pasar sobre algún bache yendo rápido, así que cumplen su cometido bastante bien y tiene pinta de que el relieve no se desgasta con facilidad porque incluso en los puños (zona de contacto permanente) el aspecto es prácticamente como el del primer día.

Las ruedas agarran bastante bien. Si habéis probado patinetes con ruedas de poliuretano sabréis que los giros a veces son un poco un acto de fe y en mojado es mejor no ir ni en línea recta. En el caso del Xiaomi las ruedas tienen dibujo y agarran muy bien; sobre todo en seco. En mojado no he hecho mucho el animal porque a mi edad no me apetece partirme la crisma, pero he girado con cierta alegría y frenado con todas mis ganas sin irme al suelo. Eso sí, lo que os sugiero es que tengáis cuidado al acelerar fuerte, pues en zonas húmedas o con tierra si llevamos el peso hacia atrás la rueda delantera derrapa que da gusto y yo particularmente ya me di un susto un día en el parque Juan Carlos I. No me fui al suelo, pero falto poco porque al acelerar girando un poco sobre tierra la rueda delantera empezó a derrapar y el patinete se me fue de lado; si bien fui capaz de sacar el pie a tiempo y la cosa no pasó de ahí.

Algo que debéis tener siempre presente es que el motor no está completamente sellado frente a la humedad, de modo que no os metáis en charcos muy profundos porque si entra agua entre el neumático y la llanta delantera (no debería, pero puede pasar si sumergís la rueda más allá del grosor del caucho) el líquido elemento podría llegar al interior del motor provocando un desastre. Ah, eso sí, en mojado los guardabarros que lleva el patinete hacen que no nos salpique ni una gota de agua, así que en ese sentido un 10 para Xiaomi.

Por cierto, ojo al bajar bordillos altos porque aunque tiene bastante altura libre al suelo, como la plataforma es muy larga podemos pegarle un rascón a la tapa inferior, la cual es de plástico y se marcará. Como orientación, podéis pasar sin problemas por los típicos rebajes de las pasos de peatones y cosas así; pero si vais a bajar un bordillo “al uso” es mejor bajar y tirar del manillar hacia arriba al sortearlo, porque además del rascón que os comentaba, al no llevar ningún tipo de suspensión el golpe contra el suelo es fuerte y más adelante veremos que ese tipo de sacudidas no le van a sentar bien a la parte eléctrica del bicho.

Ya que estamos, vamos a hablar de la batería, porque es uno de los puntos principales (si no el que más) del patinete: la batería se recarga en un enchufe estándar con el cargador que viene con el patinete y normalmente tardará en ello un máximo de cinco horas (siempre en función de cómo haya quedado de carga en el último viaje).

Sea como sea, al igual que en un coche, el estilo de conducción va a ser una factor muy importante de cara a la autonomía. Xiaomí dice que el patinete puede recorrer 30 Km con una sola carga, pero por mi experiencia os puedo asegurar que no es fácil sacarle más de 20 Km en realidad. Ojo, 20 Km está más que bien, pero para homologar esos 30 Km han debido usar a un niño de 25 Kg dando vueltas a una pista hecha de teflón. Vamos, lo mismo que los fabricantes de coches y sus medias de consumo inalcanzables en el mundo real.

Lo fundamental para maximizar la autonomía es controlar las aceleraciones: la corriente que absorbe el motor se dispara durante las aceleraciones fuertes, y eso hace que la autonomía baje muchos kilómetros. Lo mismo ocurre en subidas prolongadas y cuando hay mucho viento en contra. Y es verdad que tenemos un sistema de recuperación de energía que actúa en las bajadas y en las frenadas inyectando corriente a la batería; pero aun así lo que vamos a recuperar en estas situaciones es mucho menos que lo que consumiremos en el uso habitual. Es decir, por poner un ejemplo numérico, que si gastamos un 50% de la batería al subir una pendiente muy larga, no recargaremos más de un 15% al bajarla después, de modo que el balance de energía no nos beneficia.

El cargador es como el de un portátil (tanto en apariencia como en dimensiones) y entrega una potencia de unos 70 W/h. Cuando queremos recargar la batería del patinete primero debemos abrir la tapa de goma roja que tenéis en la fotografía de ahí arriba y conectar el cargador, el cual encenderá un LED rojo en su cuerpo. Si el patinete está encendido los LED del manillar se irán iluminando y la luz trasera se irá enciendiendo y apagando con suavidad de una forma bastante hipnótica. Sea como sea, si no queréis tener ese juego de luces a la vista (por la noche parece una feria) lo mejor es cargarlo con el patinete apagado y cuando haya terminado la carga el LED del cargador se pondrá de color verde y ya está.

Por cierto, es muy importante cerrar bien la tapa cuando desconectemos el cargador porque si nos vamos a la calle con la tapa abierta se nos puede colar polvo (malo) dentro del conector de alimentación o si el suelo está mojado, agua (mucho peor). Advertidos quedáis.

Volviendo a la experiencia de uso como tal, me gustaría contaros que lo que hago yo cuando quiero batir mi récord personal de autonomía es usar el modo ECO con el control de velocidad activado a una velocidad de entre 10 y 12 Km/h y tratar de circular por rutas que sean lo más planas posibles y, si es posible, que no me obliguen a parar y reanudar muchas veces la marcha (para esto los carriles bici son idóneos). En esas situaciones veréis que las luces que indican la autonomía restante de la batería bajan muy despacio incitándonos a llegar un poco más lejos; si bien hemos de tener en cuenta que si el recorrido que estamos haciendo es lineal luego hay que volver, así que mi consejo es que como muy tarde cuando el indicador marque 50% (cuando el tercer LED del manillar deje de parpadear y sólo queden fijos los dos inferiores) vayáis dando la vuelta si no queréis usar “tracción animal” al final del recorrido.

Y precisamente como de lo que se trata es de evitar la exigencia de corriente para maximizar la carga de la batería, una cosa muy recomendable es ayudar al patinete a coger velocidad usando el pie como un patinete de los de toda la vida. Por el mismo motivo también es recomendable darle una ayudita en subidas fuertes.

Con respecto a la batería tened presente una cosa que por desgracia os va a pasar antes o después: la batería está compuesta de una serie de celdas de litio tipo 18650 (10 grupos en serie de 3 celdas en paralelo cada uno) cuyos contactos metálicos no van soldados; sino que son unas láminas que hacen presión sobre los extremos de las celdas y esos contactos con las vibraciones van a ir cogiendo holgura y os va a tocar desmontar la batería para soldar esas patillas y que así no den más la lata.

Dependiendo de qué patillas se aflojen podéis notar que perdéis autonomía de golpe o incluso que se apague el patinete y se niegue a arrancar de nuevo e incluso que tampoco cargue. Como os digo, es un problema muy común que os va a ocurrir con las vibraciones del uso diario como el relieve de las aceras, pequeños bordillos, piedrecitas… Podéis tener más o menos cuidado y el defecto tardará en aparecer; pero siento deciros que antes o después se manifestará a no ser que Xiaomi le de un toque a LG y en los nuevos modelos estas patillas vengan ya soldadas (cosa que, de momento, parece ser que no es así).

A mí me ocurrió más o menos a las dos semanas de empezar a usarlo y en cuanto me puse a buscar el tema en Google vi que a mucha gente le había ocurrido y que había varios tutoriales explicando cómo detectar y arreglar el tema, así que al final de este artículo os dejaré algún enlace que os puede ser de utilidad. Si sois manitas y controláis un poco de electrónica no tengáis miedo porque la cosa no es complicada; pero si no es el caso mejor que vayáis localizando a alguien que sepa de estos temas para que os eche una mano llegado el caso.

Algo que sirve de gran ayuda para controlar si la batería está dando problemas es acceder a la información de la misma en la app de Xiaomi llamada “Mi Home” y consultar ahí el voltaje de las celdas. En teoría todas deberían estar más o menos igual, pero si veis que alguna(s) está(n) mucho más altas o más bajas que las otras tendréis el problema que os digo con las patillas. Para que os hagáis una idea, a la hora de recargar la batería, el cargador corta corriente cuando una de las celdas alcanza los 4,2 voltios y deja de extraer corriente de una de ellas cuando baja de 3,2 voltios. Por tanto, los voltajes deberían de estar entre ambos valores en función de la carga de la batería y con las 10 celdas presentando más o menos el mismo valor. Os pongo a continuación unas capturas sacadas de la aplicación que os decía para que veáis lo que podemos monitorizar en ella:

Por ejemplo, cuando a mí me empezó a ocurrir el problema de la batería, me daba cuenta de que a lo mejor iba con la batería al 50% y de repente se me ponía a parpadear el último LED; señal de que andas ya por debajo del 12%. Si en ese momento miraba la tensión de las celdas veía que la 2 y la 9 estaban marcando menos de dos voltios, lo que hacía que la tensión total de la batería cayera en picado. Como os decía, al tratarse de un mal contacto eléctrico, con soldar las patillas y reforzar la presión en las zonas de contacto el problema desapareció y a día de hoy (toco madera) no ha vuelto a reproducirse. Si os fijáis en la última de las tres capturas veréis que aun así esas dos celdas me marcan unas centésimas de voltio menos, y aunque no es relevante de cara a la autonomía, creo que es consecuencia del mal contacto que durante un tiempo estuvieron haciendo durante las cargas y descargas.

Otra cosa que os va a pasar también antes o después es que vais a pinchar alguna rueda, ya que el patinete originalmente lleva cámaras de aire de muy poca calidad. Ya no es sólo que en cuanto paséis sobre algo puntiagudo traspasará la cubierta de goma y pinchará la cámara; es que por lo visto incluso con el uso normal al final a estas cámaras les acaban saliendo poros y pierden el aire; sobre todo sin van algo bajas de presión.

Para remediar esto hay dos opciones: por un lado comprar cámaras mejores y añadir una banda de kevlar antipinchazos como suelen hacer los ciclistas de carretera y por otro radicalizarse comprando ruedas macizas.

Las cámaras que lleva son para ruedas de 8,5 x 2″, que es una medida un poco rara pero que la marca Continental fabrica y comercializa. Eso sí, cambiarlas no es tan fácil como en una bicicleta, ya que el ser de tan poco diámetro no salen de la llanta con la facilidad que lo hacen en una bicicleta de ruedas grandes.

La opción de la rueda maciza parece mejor porque la cambias una vez y ya es (casi) para siempre; pero al ser más pesada y de caucho toda ella perdemos autonomía y capacidad de aceleración y además vamos a sufrir muchas más vibraciones cuando circulemos sobre suelos irregulares (sí, haciendo que aparezca antes el problema de la batería que antes os comentaba).

Cuando compré el patinete ya venía con la rueda trasera maciza y la delantera con cámara cambiada y banda de kevlar porque el usuario anterior había sufrido varios pinchazos y la verdad es que no he tenido el más mínimo problema en todo este tiempo, más allá de que cuando pillo baches se nota que la parte de atrás del patinete rebota más que la delantera. Tras los 300 Km que le he hecho al patinete la rueda trasera tiene el mismo relieve que cuando lo estrené, de modo que no parece sufrir demasiado con el paso de los kilómetros.

Con las ruedas originales, al llevar aire en su interior, se notan menos las irregularidades del terreno y es en lo que Xiaomi se escuda para no haber implementado algún tipo de sistema de suspensión. De cualquier modo, hay en el mercado algún modelo de otra marca que pese a llevar el mismo tipo de neumáticos sí que incluye suspensión, ganando en comodidad; por lo que en ese sentido hubiera sido de agradecer que Xiaomi hubiera incluido una horquilla con un par de centímetros de amortiguación (no haría falta mucho más) e incluso algún tipo de balancín con un pequeño muelle/elastómero en la parte trasera.

En cuanto a la plataforma, es decir, la superficie sobre la que van apoyados nuestros pies he de decir que es de buen tamaño y si tenemos un número de zapatilla no demasiado grande (yo tengo un 42) podemos llevar los dos pies de forma cómoda. En mi caso el derecho lo suelo llevar detrás en paralelo al sentido de la marcha y del izquierdo ligeramente cruzado hacia el interior y apoyando la punta de los dedos en la barra diagonal que une dicha plataforma con la barra de dirección.

Os comentaba antes que tenemos disponible un control de velocidad de crucero, así que os voy a contar un par de cosas sobre él. Lo primero es que se utiliza activando primero la opción en la app para móvil “Mi Home” con el patinete conectado por bluetooth y una vez que nos aseguramos de que está activa hay que hacer lo siguiente: cuando vamos en movimiento debemos dejar pulsado el acelerador en la misma posición durante 5 segundos de modo que cuando escuchemos un pitido ya podemos soltarlo y el Mijia mantendrá la velocidad constante.

En realidad no es en un control de velocidad sino de potencia; ya que con él activado si subimos una pendiente el patinete baja su velocidad aun teniendo reserva de potencia disponible al igual que si descendemos la aumenta. Como os decía, no mantiene constante la velocidad como tal sino la corriente entregada al motor; pero aun así es de gran ayuda a la hora de circular con el patinete y nos evitará tener que ir con el acelerador pulsado constantemente, lo cual es un descanso para nuestro dedo pulgar derecho. Por cierto, el control se desactiva al más mínimo toque al acelerador o al freno y si hacéis un alto en el camino la pata que tiene en un lateral hace que no haga falta buscar un sitio donde apoyar nuestra montura.

Ya que estamos, aprovecho para deciros que el patinete es capaz de superar cuestas más o menos empinadas (hasta un 14% según el fabricante) pero sólo en el modo normal. En el modo ECO, en cuanto el terreno pica hacia arriba unos grados el patinete va perdiendo velocidad y os va a tocar darle algún empujoncito con el pie. Es el precio a pagar por intentar tener la mayor autonomía posible.

Ahora bien, en llano, la velocidad máxima del patinete es de 25 Km/h en el modo normal (18 en el ECO) y os aseguro que cuando la alcanzáis tendréis la sensación de estar yendo bastante rápido. Tened en cuenta que vamos circulando sobre dos ruedas canijas y totalmente expuestos al aire, por lo que el pensamiento de “cómo se me cruce algo el piñazo va a ser de los gordos” se os pasará por la cabeza más de una vez; aunque es verdad que el tema del frenado está resuelto con muy buena nota.

El freno trasero es de disco, y es una de las cosas que más me gustan de este modelo de Xiaomi. Va accionado por cable, frena con contundencia y en muy poco espacio. Sólo tenemos que tenerlo bien regulado y tener cuidado de no golpear la pinza de freno o el disco para que no se mueva de su posición. Si se nos gastan las pastillas o el disco es más o menos fácil de encontrar porque son componentes estándar de bicicleta (disco de 110 mm y pastillas Clarks tipo CMD-5/7/12).

La pinza de freno está, según vamos en el sentido de la marcha, en el lado izquierdo; de modo que debéis ser cuidadosos al bajaros del patinete en marcha como por ejemplo para subir un bordillo porque al tirar del manillar si el patinete se inclina hacia nuestro lado podéis golpear la pinza de freno bien contra el propio bordillo (me paso una vez y se descolocó, quedando la rueda trasera bloqueada por la pastilla de freno) o bien contra la pierna haciéndoos daño (también me ha pasado alguna que otra vez). Si la pinza se descoloca no os asustéis, ya que se recoloca aflojando los dos tornillos que hay en la parte superior de esta y centrándola de nuevo con respecto al disco de freno. Lo de la pierna se pasa sólo al rato.

Aprovecho para contaros una manía que me viene de mis tiempos de mountain biker y que sigo usando en cada medio de transporte que lleve manillar y manetas de freno: siempre llevo el dedo índice apoyado en la(s) maneta(s) de modo que si tengo que frenar con urgencia ese escaso medio segundo que tardo en mover el dedo del manillar a la maneta puede ser la diferencia entre darme un golpe o quedarme a centímetros de dármelo. Podéis comprobar esto en el vídeo que os puse antes, pues hay un breve plano en el que se aprecia.

El freno delantero (eléctrico) actúa de dos maneras: cuando el patinete alcanza más velocidad de la que debería llevar por lo que dicta el acelerador la rueda delantera ejerce un par de frenado que genera electricidad que va a la batería recargando esta (es lo que ocurre en las bajadas o en las deceleraciones). Del mismo modo, llevemos la velocidad que llevemos, si pulsamos la maneta de freno el motor delantero también ejercerá ese par resistente que os decía antes frenando el patinete.

Mi consejo es que ajustéis el freno trasero para que entre en acción después del delantero. Es decir, que si pulsamos ligeramente la maneta será el freno delantero el que actúe, recargando algo la batería además. Si la situación requiere una frenada más potente, al pulsar algo más la maneta entrará el freno trasero que no regenera energía pero detiene el patín en nada de espacio actuando más como un freno “de emergencia” que otra cosa. Además, al hacerlo así gastaréis menos las pastillas de freno, que siempre es un poco engorroso cambiarlas.

Por cierto, me encanta el detalle de los rápidos destellos de la luz de freno cuando pulsamos la maneta de freno porque si llevamos a alguien detrás le va a llamar la atención y no se va a chocar contra nosotros. La detección de esta pulsación es a través de un sensor hall situado dentro de la maneta del freno.

Hablando de luces, con una pulsación del botón del manillar apagaremos y encenderemos la iluminación del patinete. Ambas luces van de la mano, siendo un foco frontal LED de color blanco que alumbra bastante (probad a circular por una zona oscura de noche) y una luz trasera de posición en forma de 0 de lo más resultona.

Más cosas: si sois tan maníaticos de los ruidos como yo lo soy os gustará saber que el patinete apenas hace ningún sonido más que el del siseo del motor al circular, pero yo me he encontrado con “grillos” en la zona de plegado, los cuales se pueden arreglar con una gota de grasa bien extendida por las zonas metálicas en contacto (podéis verlo porque al abrir la bisagra se nota que rozan por el acabado que presentan) o mejor aun, colocando una fina lámina de teflón recortada con la forma de la pieza. Sé que es un mal menor, pero si os pone nerviosos escuchar un ñi-ñi-ñi al pasar por zonas bacheadas podéis solucionarlo en cinco minutos y sin manchar nada.

Una cosa que echo en falta en este patinete es contar con una pantalla LCD en la que pudiera ver los tres parámetros principales: batería restante, velocidad y kilometraje. Son datos que la app de Xiaomi nos da, pero no hay manera de circular con el móvil en la mano y el manillar no está tan sobrado de espacio como para poner un soporte para móvil. Muchos otros patinetes eléctricos llevan este tipo de pantallas, así que me da en la nariz que si Xiaomi saca una segunda versión de este M365 la incorporará porque, al margen de los problemas mecánicos ya comentados, creo que es algo muy mejorable.

Algo que me gusta mucho de este patinete que se puede desmontar con herramientas estándar. Con un juego de llaves Allen y otro de llaves Torx podéis llegar hasta el último rincón y arreglar cualquier problema que se pueda plantear. Algo que, desde mi punto de vista, se agradece porque no hace falta hacer apaños raros o contar con herramientas especiales para ponernos manos a la obra.

Os comentaba antes que el freno delantero tiene ABS; y el caso es que así es. Por muy fuerte que frenemos la rueda delantera va a estar en todo momento bajo control. La trasera puede llegar a derrapar si apretamos muy fuerte la maneta porque al final es un freno de disco mecánico sin ninguna electrónica que lo gobierne; pero en el caso de la rueda delantera, si el sistema que controla el patinete detecta que la rueda se ha bloqueado disminuye el par de frenado para que la rueda pueda seguir girando y así mantengamos el control. Es una pena que no se haya implementado un control de tracción para evitar situaciones de patinaje de la rueda delantera al acelerar en casos como el que os comentaba antes, pero no es así.

Creo que aun no os he dicho cómo es el sistema de plegado del patinete. La cosa consiste en que mediante una leva presente en la parte baja de la barra del manillar podemos doblar esta y ponerla horizontal de tal modo que el timbre queda enganchado en un resalto que tiene el guardabarros trasero y nos sea más sencillo transportarlo. De todos modos, el patinete pesa más de 12 Kg y a no ser que seamos unos forzudos si lo llevamos así por la calle enseguida nos empezarán a doler los brazos. Tampoco lo veo práctico para llevarlo en un autobús o en el cercanías porque pesa y abulta más de la cuenta. No olvidéis que tiene algo más de un metro de largo y el manillar son unos 40 cm de ancho, que no es poco.

Por cierto, hay una cosa que me llama mucho la atención y es cómo se calientan las ruedas con el uso (vamos con la parte friki de la review). Fijaos en las siguientes fotografías hechas con mi cámara termográfica en las que podéis ver que la rueda delantera se calienta entera por tener en su interior el motor eléctrico ya que la circulación de corriente genera calor por su propia naturaleza (en verano, tras una buena sesión dándole caña, nos podemos asustar al tocar la superficie del motor). Sin embargo, la rueda trasera también coge cierta temperatura, pero en este caso es simplemente por el efecto de la fricción entre la rueda y el pavimento y eso se nota en que sólo es esa zona de la rueda la que coge temperatura. Curioso, ¿verdad?

Precisamente por esto es por lo que debemos de llevar los neumáticos hinchados a entre 3 y 3,5 bar de presión, ya que si los llevamos más flojos aumentará el rozamiento y además podemos pinchar por pellizco de la cámara si pasamos sobre un resalto o pisamos una piedra grande. Tened en cuenta que ese calor que se genera en la superficie de las ruedas no es más que energía de la batería transformada en energía térmica (un tema que me apasiona y sobre el que algún día escribiré un artículo) y que por tanto no hemos aprovechado en avanzar.

Hay un tema que, desde mi punto de vista también es importante, y es el aspecto legislativo a la hora de circular con él. En resumidas cuentas, y para no liaros mucho, os diré que como norma general no podréis circular con él por la calzada, siendo su ámbito los carriles bici y las aceras (en este último caso circulando a una velocidad que no represente un peligro para los peatones). Eso sí, cada municipio tiene potestad para legislar al respecto, de modo que si tenéis pensado comprar uno y no queréis tener líos mi consejo es que os acerquéis al ayuntamiento y preguntéis por el tema, ya que puede que haya algún tipo de ordenanza municipal o similar que limite el uso de este tipo de patinetes.

En todo caso, si no circuláis por la calzada y aplicáis el sentido común no deberíais tener ningún problema con la ley, ya que lo que siempre se intenta es que no haya líos entre los distintos usuarios de las vías urbanas sean del tipo que sean. Es decir, que si la policía local os ve circulando con el patinete por la acera a una velocidad tranquila y con cuidado sería raro que os dijeran algo; pero si os ven haciendo slalom entre los peatones a la máxima velocidad que da el patinete no os extrañe que os caiga una multa por poner el peligro a los que os rodean.

Como os decía al principio de esta review, el patinete eléctrico de Xiaomi es uno de los primeros modelos de una revolución que cada vez está más cerca. Yo tengo claro que el futuro de la movilidad en las ciudades es eléctrico, y de aquí a unos años vamos a vivir una expansión del coche propulsado por baterías para los trayectos largos y de los vehículos como este Mijia M365 para esos pequeños trayectos del día a día que a pie nos llevarían mucho tiempo pero que con un patinete eléctrico podríamos realizar de forma rápida y cómoda.

Cierto es que hasta que no pase un tiempo cada vez que salgamos con él a la calle vamos a ser el centro de atención allá por donde circulemos; pero eso es algo que debería daros igual. En mi caso, cuando voy circulando con este vehículo me invade una sensación de felicidad que no sabría muy bien describiros; pero que creo que proviene de una mezcla de satisfacción y diversión mezcladas a partes iguales.

Por último, me gustaría comentaros algo que creo que es bastante revelador; y es que desde hace unos días el patinete lo tiene mi novia porque conseguí convencerla para lo usara para ir a trabajar (tarda 20 minutos caminando) y desde el primer día que lo utilizó me dijo que le encanta y que le vaya buscando uno para ella. Y ya veréis como al final creará tendencia en su oficina; tiempo al tiempo.

Lo mejor

  • La sensación de libertad al circular con un vehículo que no contamina, que recargarlo cuesta apenas unos céntimos de euro y que nos permite llegar a cualquier punto de la ciudad sin esfuerzo.
  • La calidad de construcción, acabados y tacto en general.
  • Los frenos tienen un rendimiento impresionante

Lo peor

  • Los problemas de batería y pinchazos, que pueden acabar con el patinete arrinconado si no estamos dispuestos a remangarnos, desmontarlo y ponerle solución.
  • Se echa en falta una pantalla LCD en la que ver el porcentaje de la batería, la velocidad actual, el kilometraje…
  • Sus 12,5 Kg y su tamaño son demasiado elevados como para cargar con él de manera habitual por la calle o en transporte público

Conclusión

Si bien estamos ante un gadget que a mí personalmente me encanta y que estoy convencido de que creará escuela; hay que ser realistas y reconocer que los problemas que hemos visto en los párrafos anteriores no lo hacen aconsejable para todo el mundo. Por suerte, ahora que Xiaomi va a comercializarlo oficialmente en nuestro país tendremos servicio post-venta y, me imagino, que mayor facilidad para conseguir recambios; pero aun así los problemas de batería y de pinchazos seguirán ocurriendo a los usuarios.

Yo os lo recomiendo totalmente si no os asusta el tema que de que un día os encontréis con que el patinete se niega a cargar y os toque soldar la batería o que si pinchamos haya que pedir cámaras de repuesto a través de ebay o Amazon. Cuando recorremos la ciudad sobre él la sensación que otorga compensa con creces todas las pegas, pero tened en cuenta que no es ni mucho menos perfecto y que modelos posteriores seguramente corregirán algunos de sus fallos.

*Actualización 27/01/2018: Por fin llegan unidades a las tiendas españolas

Han llegado unidades a la tienda Xiaomi de La Vaguada y por fin he podido comprar el patinete de mi novia (lo que implica que he recuperado el mío) así que me gustaría comentaros algunos detalles que nos han parecido interesantes:

Lo primero es deciros que la caja donde viene el patinete pesa 18,1 Kg y abulta una barbaridad. Tanto que en el maletero de mi Opel Corsa D no entraba ni de casualidad, así que la metí en los asientos traseros y allí le sobraban apenas diez centímetros a lo ancho con respecto a las puertas. Os dejo un par de fotos para ilustraros esto que os digo.

Lo que más nos ha llamado la atención es que el patinete que hemos comprado hoy viene con un juego de cámaras y de cubiertas de repuesto. Las cubiertas que vienen montadas de fábrica tienen un perfil más redondeado que las que lleva el mío, mientras que las del juego de reserva son más cuadradas y me da la sensación de que son como las que tengo yo montadas.

Cuando juntemos los dos patinetes para hacer alguna ruta ya os pondré algunas fotos de esto que os digo. Espero que las cubiertas redondeadas, además de tener menos rozamiento y por tanto consumir menos energía de la batería, estén más reforzadas contra los tediosos pinchazos.

Por lo demás, el patinete es exactamente igual a excepción del cable que sale por la parte derecha del manillar, siendo negro en mi M365 y gris en el de mi novia. Lo que sí me ha comentado en los primeros kilómetros de uso es que el suyo, posiblemente por las cubiertas de perfil más redondeado, es más nervioso a la hora de girar y que tiene más fuerza al acelerar y subir cuestas.

No sé si esto último será también porque su batería es capaz de entregar algo más de corriente que la mía o porque al ser mis ruedas más pesadas (maciza detrás y con cámara más gruesa y banda de kevlar delante) se nota en las inercias.

Ya escribiré alguna actualización más a medida que vayamos usando los patinetes juntos y así podamos intercambiar opiniones entre el modelo actualmente a la venta y el que tengo yo.

*Actualización 10/02/2018: He publicado una nueva entrada titulada Un repaso al patinete eléctrico de Xiaomi después de 1000 Km en la que tras recorrer esa distancia analizo cómo ha ido envejeciendo el patinete y explico algunas cosas que me han ido pasando con él. Creo que el artículo puede ser de utilidad tanto a los que están pensando en comprarse este modelo como a los que ya lo tienen y buscan algo más de información.

Enlaces útiles

Review: Wuben G338

Hasta hace pocas semanas una Nitecore Tube de color negro iba siempre en mi llavero para todas esas ocasiones en las que viene muy bien tener una pequeña fuente de luz a mano. Sin embargo, cuando vi en Amazon esta linterna de la que hoy os voy a hablar llamó mi atención de inmediato, así que la compré y la verdad es que estoy encantado con ella desde el primer momento. Ahora os cuento por qué.

Wuben G338

Este modelo de la casi desconocida marca Wuben aúna dos elementos que me de por si ya me fascinan por separado: las linternas y el titanio. Cierto es que tengo una Thrunite fabricada en este material que, para mí, es una de las estrellas de mi colección; pero quería algo más simple que pudiera llevar en mi bolsillo sin sufrir demasiado si se arañaba con las llaves. Además, se trata de un modelo realmente minúsculo y con una batería de litio reemplazable y recargable a través de un puerto microUSB. ¿Qué más podría pedir?

Wuben G338

Wuben nos presenta esta linterna como un accesorio de moda hasta el punto de que viene acompañado de una fina cadena plateada por si nos la queremos colgar del cuello a modo de adorno. Sin embargo, nada nos impide (como hice yo) colocarle una pequeña anilla para integrarla en nuestro llavero y tenerla así siempre a mano.

Sus medidas son de aproximadamente 43 mm de largo por 13 de diámetro y tiene un peso de 21 gramos. Como veis, se trata de un modelo de muy pequeño tamaño que además al estar fabricado en titanio y llevar una batería de litio también es muy liviano.

Dicha batería no es muy habitual pero es estándar, de modo que se pueden encontrar repuestos tanto en tiendas de electrónica como en eBay y similares. Se trata de un modelo de iones de litio con referencia 10180 (4,2 Vcc. 70 mA/h) de tan sólo 18 mm de largo; y aunque es posible que haya cargadores así de pequeños para este tipo de baterías, lo mejor es recargarla dentro de la propia linterna. Un proceso que lleva aproximadamente una hora y que se realiza desenroscando la cabeza de la linterna para dejar al descubierto un puerto microUSB estándar oculto bajo la propia rosca.

Wuben G338

Wuben G338

Por cierto, junto al puerto de carga hay un pequeñísimo LED que se ilumina en color rojo durante la carga de la batería pasando a verde cuando esta se encuentra completamente cargada. La electrónica de la linterna corta la corriente de entrada cuando la batería no necesita más carga, de modo que no hay posibilidad de que la batería se sobrecargue.

En cuanto al uso como tal, la linterna se activa roscando la cabeza en sentido horario hasta el punto en el que veamos que se enciende. Ese es el modo más bajo (3 lumens, 6 horas) pero luego tenemos un segundo modo que se activa dando media vuelta más a la cabeza y el cual da bastante más luz de lo que una linterna de este tamaño nos podría hacer creer (130 lumens, 40 minutos). De hecho cuando le enseño esta linterna a alguien la enciendo y suele decir “Ah, pues da bastante luz” pero cuando conmuto al segundo modo abre los ojos como platos y exclama “pero… ¿y eso?” 😮

Que la linterna esté fabricada en titanio es un punto muy grande a su favor a la hora de ir junto a llaves y monedas en el bolsillo, ya que al ser un material muy duro no se marca con los inevitables roces que va a sufrir constantemente. De hecho mi linterna está prácticamente como el primer día pese a que soy una persona que camina bastante y que lleva ya cerca de un mes haciéndome compañía.

Wuben G338

Comentaros que el LED es un CREE XP-G2, que ya es un clásico en el mundo de las linternas de pequeño tamaño y que su tonalidad es bastante fría. No aprecio rastro de PWM en ninguno de sus modos y la linterna se supone que resiste caídas de metro y medio e inmersiones de hasta 2 metros. Mi consejo es que esto último no os lo toméis al pie de la letra y que simplemente penséis que aguanta un trato duro y que no pasa nada si se moja un poco.

En cuanto a precio, normalmente en Amazon suele encontrarse por unos treinta y muchos euros, pero cuando la vi fue gracias a una de esas “ofertas flash” que aparecen de vez en cuando y si no recuerdo mal me salió por aproximadamente veinte euros, que para mi gusto no está mal para un producto de este tipo.

Y poco más os puedo contar de esta pequeña linterna porque creo que con lo que os he expuesto os haréis una buena idea del servicio que puede prestar. De todos modos, para que se aprecie el tamaño que tiene he hecho la fotografía que tenéis bajo estas líneas en la que he juntado la Wuben con una Olight i3E EOS, una Nitecore Tube y una moneda de 2 euros de origen italiano.

Wuben G338

¡Nos leemos!

La importancia de tener la cámara siempre a punto

Hay dos motivos por los que es importante llevar siempre nuestra cámara preparada para disparar; y es que por experiencia os puedo decir que volveréis a casa sin una triste foto si vais paseando con vuestra réflex metida en una mochila.

El final del día

Cada foto es irrepetible

Cada fotografía es única en el mundo, ya que captura desde nuestro propio punto de vista un instante que no se volverá a repetir jamás. Y de nada sirve contemplar un precioso atardecer, mirar la hora y pensar que volviendo al día siguiente al mismo lugar y en el mismo momento tendremos una “segunda oportunidad” porque ese atardecer no se volverá a repetir nunca (esto es algo que me enseñó el maestro Baldo). Por tanto, si vemos algo interesante lo mejor es cazarlo sin demora y así evitar que se escape para siempre.

Bendición de San Antón 2011

La perezosa inercia

Igual de importante es ser consciente de que con la cámara metida en la mochila habrá muchos pequeños detalles que fotografiaríamos si la tuviéramos en la mano o colgada del hombro pero que al final no retratamos porque pensamos que no merece la pena el esfuerzo de detenernos, abrir la mochila, sacar la cámara, quitar la tapa del objetivo, volver a cerrar la mochila… Por eso, si dais un paseo con la cámara en la mano o colgada al hombro os daréis cuenta de que hacéis muchas fotografías que de otro modo no tomaríais por no hacer el proceso que os comentaba antes.

Yo mismo me doy cuenta de que hasta que no saco la cámara de la mochila y la llevo en la mano no hago apenas ninguna foto pese a ver algunas cosas que me llaman la atención lo suficiente como para retratarlas a través del visor.

Precaución y sentido común

Paso elevado de la estación de Alcalá (II)

Obviamente, cuando os recomiendo ir con la cámara en la mano me refiero a lugares transitables con cierta seguridad. No se os ocurra ir luciendo vuestra flamante Nikon D700 (especialmente cuando en la correa de la cámara viene esto mismo escrito en color amarillo) por lugares “poco recomendables” porque tendréis muchas posibilidades de que vuestro juguete favorito acabe cambiando de dueño sin vuestro consentimiento.

Algunos consejos para pasar desapercibidos con nuestra réflex

Para pasear por lugares en los que no sea del todo seguro andar luciendo una cámara os puedo dar tres consejos básicos que harán que paséis un poco más desapercibidos. Claro está que lo mejor sería optar por una compacta que siempre resulta mucho más discreta y no es tan “golosa” a los ojos de un posible ladrón; pero como los que tenemos una cámara réflex sabemos que una vez que la pruebas ya no puedes vivir sin ella, pues me centraré en cómo hacer que esta no destaque demasiado:

  • Colocar cinta adhesiva negra sobre los logos del cuerpo de la cámara y los objetivos. Incluso si la mochila que llevamos es de marca reconocida en temas fotográficos (Lowepro, Kata…) tampoco es descabellado tapar los logos de algún modo porque puede delatar lo que lleva dentro.
  • La funda que algunas de estas mochilas llevan para la lluvia puede ser un buen aliado en lugares muy concurridos como celebraciones deportivas, el metro en hora punta, la Gran Vía un sábado a las siete de la tarde… Daos cuenta de que al cubrir por completo la mochila impide que alguien pueda abrirnos la cremallera y sacar parte del equipo sin que nos demos cuenta.
  • No llevar montado un objetivo-pepino que se vea a kilómetros. Es decir, que si os dais una vuelta por alguna zona poco recomendable no os llevéis un Nikon 70-200 f/2.8 VR; sino que sería mejor optar por algo más discreto que no llame la atención de los amigos de lo ajeno. En caso de necesitar una focal larga tal vez sea mejor opción optar por un 55-200 f/4-5.6 VR (o un 70-300 f/4.5-5.6 VR si nuestra cámara es de tipo Full Frame) o, mejor todavía, usar una focal fija de 35 o 50 mm como hacía Henri Cartier-Bresson para retratar todo lo que veía.
  • Otra idea recomendable para estas situaciones es cambiar la correa de nuestra cámara por una de color negro liso que no diga a gritos al resto de la humanidad la marca y el modelo de lo que estamos usando para hacer fotos.
  • Además de todo esto, algo que nos dará mucha discreción es no llevar la cámara colgada del cuello o con la correa cruzada en el pecho; sino enrollarla en la muñeca y llevarla así porque de ese modo la gente apenas se dará cuenta de que lleváis una réflex encima.

Uno contra todos

Y recordad que no se trata de ir con miedo por la vida; pero sí de ir prevenido de modo que las cosas no nos pillen por sorpresa. Normalmente se aprende a base de errores, pero si nos podemos evitar algún que otro susto, mejor para nosotros.

Siempre listos para salir por la puerta

Por otra parte, no es menos importante tener nuestra cámara siempre preparada para que si surge la ocasión no tengamos más que agarrarla, elegir qué ópticas nos van a acompañar ese día y salir a la calle para empezar a retratar el mundo.

Para ello hay dos cosas que debemos cuidar:

1. La batería siempre cargada. No es necesario recargarla si hemos hecho cuatro fotos y está al 98%; pero no hay nada peor que quedarse sin batería en la cámara en medio de una excursión (y aunque llevéis el cargador encima, seguro que el enchufe más cercano está a varios kilómetros de distancia). Por lo tanto, recargadla siempre que podáis, sobre todo teniendo en cuenta que a las baterías de ion litio les sientan muy bien las recargas frecuentes.

2. La tarjeta de memoria siempre descargada. Al igual que antes, si tenemos una docena de imágenes en la tarjeta no hace falta que las pasemos al ordenador antes de salir a disparar más fotos; pero sí que deberíamos descargar nuestras fotos con cierta frecuencia tanto para prevenir posibles pérdidas de datos por fallos de la propia tarjeta como para así asegurarnos de tener siempre espacio en la misma para disparar sin preocupaciones. Ponerse a borrar fotos en medio del campo es una mala costumbre que os recomiendo evitar porque fotos que “sobre el terreno” parecían abocadas a la papelera a veces vistas en el monitor ganan muchos puntos. En cualquier caso, siempre es recomendable llevar encima una tarjeta de reserva.

La magia de la luz

Pues bien, hasta aquí esta entrada que en principio iba a ser una especie de reflexión personal y que al final se ha convertido en una recopilación de consejos más o menos útiles que considero que os pueden venir bien en alguna ocasión.

¡Hasta el próximo artículo!

* Todos los artículos de este tipo en https://luipermom.wordpress.com/fotografia

Review: Dell Inspiron Mini 10

Dell Inspiron Mini 10

Después de casi dos años de uso diario de mi pequeño Asus EeePC 701 me he animado a dar el salto a un nuevo netbook. Es cierto que el pionero de los ultraportátiles destinados al gran público me ha prestado muy buen servicio y no me ha dado ningún tipo de problema en todo este tiempo; pero como decía hace unos días, hay algunos aspectos que han sido mejorados en las generaciones posteriores de ultraportátiles y precisamente por usarlo todos los días me he dado cuenta de que merecía la pena invertir en un nuevo modelo que supliera dichas carencias.

El nuevo netbook

Pues bien, después de mucho buscar me decidí por un Dell Inspiron Mini 10 recién salido del horno (se presentó hace aproximadamente un mes) cuyas características técnicas son las siguientes:

  • Microprocesador Intel Atom N450
  • Memoria RAM de 1 GB
  • 250 GB de disco duro
  • Pantalla de 10″ con resolución de 1024 x 600 pixels
  • Conectividad Wi-Fi, Bluetooth y Ethernet
  • Webcam de 1.3 Mpixels
  • Batería de seis celdas
  • Tres puertos USB 2.0 y un puerto VGA para monitor externo
  • Lector de tarjetas de memoria SD, MMC y Memory Stick
  • Sistema operativo Windows 7 Starter Edition

Todo ello por 299 euros, que es lo mismo que me costó en su momento el EeePC y que se perfila como el precio más estándar para un ultraportátil en España.

Primeras impresiones

Una vez fuera de la caja y colocado junto a mi anterior netbook se nota que el nuevo ordenador es algo más grande, aunque tampoco es una diferencia escandalosa. Del mismo modo, el peso también es ligeramente superior, quedándose en unos 1360 gramos frente a los 920 del Asus. Como en tantas otras cosas, una imagen (en este caso dos) vale más que mil palabras:

Dell Inspiron Mini 10 vs. Asus EeePC 701

Dell Inspiron Mini 10 vs. Asus EeePC 701

A nivel estético constrasta muchísimo la superficie negra lacada del Dell en comparación con el blanco mate del pequeño Asus. El problema es que aunque estéticamente ese negro brillante sea más atractivo, tiene toda la pinta de rayarse con estornudar, por lo que habrá que tener cuidado; máxime cuando con el ordenador no se incluye ningún tipo de funda (cosa que sí venía en la caja del EeePC 701).

Del mismo modo, si el ordenador anterior podía manosearlo todo lo que quisiera sin que en su carcasa quedara marca alguna, en la superficie del Dell las huellas dactilares se quedan marcadas al más mínimo roce, por lo que deberéis resignaros a llevar el ordenador lleno de dedos a no ser que lo utilicéis con guantes.

Dell Inspiron Mini 10

Como podéis comprobar en una de las imágenes anteriores, en este ordenador la pantalla no “sale” desde la parte trasera, sino que la bisagra está adelantada un par de centímetros con respecto al borde. Esto es una novedad con respecto a la versión anterior del más pequeño de los portátiles de Dell y que veréis mejor en la siguiente fotografía que muestra esta zona desde un lateral del equipo.

Dell Inspiron Mini 10

Lo que conseguimos con esto es, por un lado, tener la pantalla más próxima a nuestros ojos y por otro conseguir que el sistema sea más estable al estar el peso más balanceado. La contrapartida es que la pantalla sólo se puede inclinar hacia atrás unos 45 grados, lo que puede ser insuficiente si somos muy altos y utilizamos el ordenador directamente sobre nuestras piernas.

Lo importante está en el interior

Internamente lo que da vida a este ultraportátil es uno de los nuevos micros que Intel puso a la venta el pasado 11 de Enero bajo la denominación Pineview y que comercialmente se conoce como Intel Atom N450 (y que era el requisito más importante que le pedía a mi nuevo netbook).

En este caso los ingenieros de Intel no han seguido el camino habitual de crear un microprocesador con mayores prestaciones; sino que se ha optimizado tanto el consumo de energía como la integración de los componentes vitales del sistema para así incrementar la autonomía de la batería. Concretamente el consumo eléctrico es un 40% menor y en un mismo encapsulado se encuentran ahora además del procesador principal, el sistema de vídeo y el controlador de memoria.

En cualquier caso, también hay una serie de mejoras con respecto a la generación anterior de micros Intel Atom (N270 y N280), siendo la más destacada la inclusión de la arquitectura de 64 bits en el nuevo modelo, pudiendo ejecutar nativamente software diseñado para esta plataforma con la consecuente ganancia de rendimiento (aunque luego veremos que el sistema operativo que viene “de serie” no saca provecho de esto).

Dell Inspiron Mini 10

Técnicamente nos encontramos ante un microprocesador que cuenta con un sólo núcleo funcionando a 1667 MHz, con tecnología Hyper-Threading y que cuenta con una memoria caché interna de 512 KB disipando una potencia total de 5.5 vatios entre todo el conjunto de microprocesador, controlador de memoria DDR2-667 MHz y sistema gráfico Intel GMA 3150 funcionando a 400 MHz.

Obviamente los ordenadores que incluyen este microprocesador no están pensados para tareas muy exigentes como edición de vídeo, juegos o proceso intensivo de imágenes; sino a las típicas labores ofimáticas y a la navegación por Internet. De todos modos, a no ser que seáis unos jugones empedernidos pensad: ¿cuántas veces usáis vuestro ordenador para algo que realmente no podáis hacer con un netbook?

Dell Inspiron Mini 10

En mi caso particular los netbooks son un invento fantástico: me dan unas prestaciones correctísimas para hacer cualquier cosa relacionada con Internet contando con un peso y un tamaño muy contenidos (usar el portátil grande en el sofá es incomodísimo). Para retocar fotografías, editar vídeos y cosas así ya cuento con mi ordenador de sobremesa y su monitor Full-HD; pero para todo lo demás siempre acabo echando mano de mi netbook.

Windows 7 Starter Edition o cómo mermar las prestaciones de un netbook

El ordenador venía originalmente con Windows 7 Starter Edition. Un sistema operativo de Microsoft basado en la última versión para ordenadores “grandes” y que me dejó bastante frío en cuanto lo probé.

Para empezar, esta versión de Windows es para microprocesadores de 32 bits; y siendo los Atom N450 de 64 bits ahí ya hay una cierta pérdida de rendimiento (sobra decir que los micros de 64 bits son retrocompatibles con el software de 32 bits). Pérdida que no sé si será responsable de que el equipo se tire un minuto y medio para arrancar, pero que me pareció un tiempo a todas luces excesivo teniendo en cuenta que mi sobremesa gobernado por Windows 7 lo hace en menos de medio minuto y que el pequeño Asus EeePC 701 con Arch Linux necesita poco más de quince segundos para estar “listo para la acción”.

Ya me di cuenta de esta lentitud general cuando estuve probando el ordenador en la tienda; pero pensé que sería debido a que como está al alcance de todo el mundo en el expositor alguien habría desconfigurado algo. Sin embargo, una vez puestas las manos sobre mi propio ordenador tranquilamente sentado en el sofá de casa me di cuenta de que esa falta de rendimiento también se daba en mi propio equipo.

Lo peor del asunto no es el arranque, sino el funcionamiento global del ordenador bajo este sistema operativo. En general las aplicaciones tardan más de la cuenta en arrancar y el sistema no da la sensación de fluidez que se espera de un ordenador recién estrenado. Estuve un par de horas configurando el equipo y empleando algunas de sus aplicaciones y tenía la sensación de que había dado un paso atrás con respecto a velocidad general comparado con mi veterano EeePC 701, generando en mí una cierta frustración.

Por lo tanto, dado que con el ordenador venía un DVD para reinstalar Windows en caso de problemas, me animé a eliminar esta versión de Windows del disco duro e instalar Ubuntu Linux 9.10 en su versión de 64 bits; proceso que me llevó poco más de media hora y durante el cual no me encontré con ningún problema digno de mención.

Con el nuevo sistema ya instalado el ordenador respondía como se esperaba y todo funcionaba de manera instantánea y estable. El arranque del ordenador se realiza en 20 segundos exactos y todas las funciones “raras” del ordenador funcionan a la perfección (ajuste de brillo y volumen, captura de pantalla, Wi-Fi…).

Dell Inspiron Mini 10

En definitiva, aunque mis impresiones positivas del ordenador se vinieron un poco abajo cuando empecé a trastear con el Windows 7 Starter Edition, fue instalar Ubuntu 9.10 y recuperar las buenas sensaciones. Y que conste que en mi ordenador de sobremesa Windows 7 funciona a las mil maravillas; pero creo que Microsoft ha sido demasiado optimista a la hora de programar esta versión destinada a portátiles sencillos de su recién estrenado sistema operativo.

Pruebas de rendimiento

Una vez que el sistema estuvo completamente configurado, con ayuda del programa Hardinfo he podido testear el rendimiento de otras cuatro máquinas que ejecutan sistemas operativos Linux para compararlas con el Dell, siendo estas las características principales de cada una:

  1. Asus EeePC 701: Micro Intel Celeron 900 MHz @ 630 MHz, 1 GB de RAM
  2. Apple Ibook G4: Micro PowerPC 7447A 1.4 GHz, 1 GB de RAM
  3. PC compatible PIV: Micro Intel Pentium IV 2.8 GHz, 2 GB RAM (single channel)
  4. Acer Aspire X1700: Micro Intel Core 2 Duo E7300, 3 GB de RAM
  5. Dell Inspiron Mini 10: Micro Intel Atom N450, 1 GB de RAM

Pues bien, una vez ejecutados los seis diferentes tests de rendimiento disponibles los resultados (ordenados por puntuación de forma decreciente) son los siguientes:

CPU Blowfish (Más bajo es mejor)

Acer Aspire X1700 – 6.42

Dell Inspiron Mini 10 – 16.91

PC compatible PIV – 19.70

Apple Ibook G4 – 47.13

Asus EeePC 701 – 55.17

CPU Cryptohash (Más alto es mejor)

Acer Aspire X1700 – 200.60

Dell Inspiron Mini 10 – 56.34

PC compatible PIV – 42.80

Apple Ibook G4 – 27.88

Asus EeePC 701 – 20.46

CPU Fibonacci (Más bajo es mejor)

Acer Aspire X1700 – 2.93

PC compatible PIV – 5.27

Dell Inspiron Mini 10 – 8.95

Apple Ibook G4 – 14.93

Asus EeePC 701 – 16.42

CPU N-Queens (Más bajo es mejor)

Acer Aspire X1700 – 8.51

PC compatible PIV – 9.88

Dell Inspiron Mini 10 – 17.23

Apple Ibook G4 – 31.09

Asus EeePC 701 – 37.82

FPU FFT (Más bajo es mejor)

Acer Aspire X1700 – 4.67

PC compatible PIV – 7.71

Dell Inspiron Mini 10 – 18.32

Asus EeePC 701 – 27.52

Apple Ibook G4 – 45.78

FPU Raytracing (Más bajo es mejor)

Acer Aspire X1700 – 6.20

Dell Inspiron Mini 10 – 18.11

PC compatible PIV – 26.37

Apple Ibook G4 – 43.28

Asus EeePC 701 – 76.98

A modo de resumen, mirando todas las pruebas en conjunto se puede decir que el rendimiento puro y duro del microprocesador Atom N450 estaría más o menos a la par que el obtenido con un Pentium 4 a 2,8 GHz. En algunos apartados uno gana al otro y en el resto la situación se invierte (esencialmente en los que están involucradas las unidades de cálculo en coma flotante), por lo que para tareas en general queda claro que se trata de un micro que se defiende bastante bien. Es obvio, como os decía antes, que los netbooks no son ordenadores enfocados a trabajos especialmente complejos; pero con las prestaciones que dan podréis internetear y ejecutar cualquier tarea ofimática sin ningún tipo de problema.

De todos modos, en los diferentes apartados de la prueba podéis ver que el ordenador de sobremesa equipado con un microprocesador Core 2 Duo goza de mucha más potencia de cálculo que el resto y que el pequeño Asus EeePC 701, como es lógico, palidece con respecto al resto de máquinas que participaron en la prueba. En la informática no existen los milagros, así que no esperéis rendimiento de sobremesa en un equipo que apenas consume electricidad porque es como si pretendéis tener las prestaciones de un Porsche 911 con un motor que gaste lo que un Opel Corsa.

Una pantalla brillante

La pantalla que equipa el Dell Inspiron Mini 10 es de tipo brillante, aunque no tanto como en los portátiles de Apple por ejemplo. Tiene un ángulo de visualización lateral amplísimo, pero no así en su visualización vertical, pues los colores se falsean bastante en cuanto la inclinamos unos grados por encima o por debajo del ángulo óptimo. Como os comenté anteriormente, la pantalla se puede abatir hacia atrás un máximo de unos 45 grados al estar limitada por la especial construcción de su carcasa.

Dell Inspiron Mini 10

En cualquier caso, hay que reconocer que la pantalla es realmente nítida y da una calidad de imagen muy buena. Con una resolución de 1024 x 600 pixels y un tamaño de 10″ no se aprecian dientes de sierra en las líneas diagonales ni artefactos raros en las zonas con degradados. Del mismo modo, el contraste es mucho más amplio de lo que era en mi anterior EeePC, ya que en el Dell los negros son realmente negros y el blanco es puro y luminoso. En algo se tienen que notar los dos años de diferencia entre un ordenador y el otro, ¿no?

Como todos los portátiles, la visualización bajo la luz directa del sol no es todo lo buena que debería, aunque es cierto que las pantallas brillantes se defienden mejor que las mates en este aspecto. Para comprobar esto he colocado el ordenador delante de una ventana abierta a pleno sol y he hecho una fotografía directamente a la pantalla. Como podéis ver, aunque ya os adelanto que el reflejo es molesto para la vista, al menos las letras oscuras sobre fondo claro se pueden leer perfectamente.

Dell Inspiron Mini 10

No quisiera dejar pasar por alto el hecho de que este modelo de ordenador no posee ningún tipo de sensor de luminosidad ambiental que ajuste automáticamente el brillo de la pantalla, algo que sí tiene mi portátil del trabajo o el mismísimo iPod Touch y que es un detalle realmente útil para no tener que andar ajustando a mano este parámetro. Es una pena no haberlo integrado en la carcasa, porque es un detalle nimio pero que se agradece.

Dell Inspiron Mini 10

Teclado y touchpad: al servicio del tacto

El teclado es una absoluta delicia. Y no sólo si lo comparamos con el del EeePC 701, cuyas dimensiones son bastante más reducidas; sino en términos absolutos. Es de unas dimensiones adecuadas (Dell afirma que su tamaño representa el 93% de un teclado de portátil estándar) y tiene un tacto sencillamente perfecto. De hecho, esta review está escrita íntegramente usando el recién estrenado Dell y doy fe de que la comodidad al teclear es prácticamente insuperable.

Dell Inspiron Mini 10 vs. Asus EeePC 701

Lo que no me ha gustado tanto es que por defecto las teclas de función no estén asignadas a las conocidas F1, F2… hasta F12; sino a las funciones especiales del sistema que controlan al volumen de los altavoces, el brillo de la pantalla… Es decir, que si pulsamos lo que sería F2 vamos a activar / desactivar el Wi-Fi, mientras que para obtener la función comúnmente asignada a F2 (que suele ser cambiar el nombre de un fichero) habrá que pulsar la combinación Fn + F2.

Entiendo que es una tontería sin importancia y que a todo se acostumbra uno; pero si toda la vida esas teclas han tenido su función no sé qué necesidad había de darle la vuelta a las cosas que funcionan bien.

En cuanto al touchpad, hay que reconocer que su superficie es bastante generosa, pero cuenta con la peculiaridad de que los dos botones con los que cuenta están integrados en su propia superficie, que bascula a izquierda y derecha.

Dell Inspiron Mini 10

Esto logra que dicho dispositivo quede perfectamente integrado en la carcasa del ordenador, pero hasta que nos hagamos con el funcionamiento del touchad tendremos que pasar por un periodo de adaptación durante el cual nos ocurrirá en más de una ocasión que el puntero del ratón se nos moverá al tener que presionar la propia superficie para ejercer la pulsación como tal.

Opciones de conectividad

El apartado de conectividad del Dell Inspiron Mini 10 queda resuelto de varias formas: por un lado contamos con tres puertos USB 2.0 para conectar ratones, pendrives, discos duros externos… Disponemos de uno en el lado derecho y dos en el izquierdo, no contando con ninguno de ellos en la parte trasera.

En cuanto a las comunicaciones inalámbricas contamos con una tarjeta Wi-Fi que cumple los estándares b y g así como un módulo Bluetooth útil para sincronizar los contenidos de nuestro teléfono móvil o PDA.

Mención aparte para el puerto VGA, que situado en el lateral izquierdo del pequeño ordenador nos permitirá conectarlo a un monitor externo o un proyector si queremos emplearlo para dar algún tipo de conferencia o similar. También contamos con los habituales conectores para auriculares y micrófono empleando un jack de 3,5 mm así como un discreto lector de tarjetas compatible con los formatos SD, MMC y Memory Stick.

Dell Inspiron Mini 10

A excepción del Bluetooth, es lo típico que suelen traer todos los netbooks, de modo que poco más que reseñar en este apartado.

Uso diario e impresiones generales

En cuanto a lo que el uso diario y habitual se refiere, me gustaría comentaros una serie de puntos que me han llamado la atención en mayor o menor medida:

El ordenador no cuenta con ningún tipo de ventilador, por lo que es absolutamente silencioso en su funcionamiento, siendo el aparcado de las cabezas del disco duro el único ruido mecánico que escucharemos durante su uso. Ahora bien, la ausencia de ventilador implica que la zona de la carcasa bajo la que se encuentra el microprocesador del equipo se va a calentar bastante. En el caso de usarlo sobre una mesa o similar nos va a dar un poco igual, pero si lo colocamos sobre nuestras piernas, pasado un tiempo nos vamos a dar cuenta de que la temperatura de nuestro muslo derecho se empezará a elevar más de la cuenta; siendo esa es la única zona de la carcasa que se calentará hasta el punto de resultar molesta, quedando las demás a una temperatura bastante agradable.

Dell Inspiron Mini 10

Como ya dije en los primeros compases de la review, el teclado es una verdadera delicia. Tiene un tacto impecable y la fuerza necesaria para la pulsación de cada tecla es mínima, por lo que resulta muy descansado para nuestros dedos y muñecas. Y precisamente hablando de ergonomía, gracias a que la carcasa posee una superficie libre de unos cinco por diez centímetros a cada ladodel touchpad podremos emplearla a modo de reposamuñecas y ganar así en comodidad a la hora de escribir.

Por cierto, no puedo pasar por alto el singular acabado de la superficie interior de la carcasa que rodea al teclado, pues lejos de ser lisa tiene grabadas una serie de “serpientes” que podéis apreciar en algunas de las fotos que ilustran este análisis.

La cobertura de la red inalámbrica parece estar bien resuelta, ya que en las zonas de la casa en las que el Asus EeePC 701 se me desconectaba frecuentemente, este Dell mantiene una conexión estable y con un tráfico de datos muy fluido. Comentar también que la tarjeta instalada es una Broadcom BCM 4312; dato que podría ser de utilidad para aquellas personas que pretendan hacer algún tipo de “uso alternativo” de la misma.

Otros detalles que me han gustado especialmente son el pequeño y discreto botón de encendido situado en la equina superior izquierda del teclado así como el pequeño LED presente en la clavija del adaptador de corriente que indica si el mismo está alimentado o no y que os muestro en la siguiente fotografía:

Dell Inspiron Mini 10

Por lo demás el ordenador rinde muy bien si lo usamos para lo que ha sido diseñado y se maneja de forma correcta y agradable. Aunque pese unos gramos más que el EeePC 701 esto apenas se nota y ese par de centímetros extras a lo largo y a lo ancho (el grosor es prácticamente le mismo) permiten integrar un teclado y un touchpad de tamaño adecuado; cosa que se agradece mucho.

Por cierto, los altavoces están situados debajo de la carcasa; concretamente bajo las zonas destinadas a reposar nuestras muñecas que os comentaba hace unos párrafos, por lo que si colocamos el portátil sobre una cama o similar no se escuchará demasiado alto incluso subiendo el volumen considerablemente. Para esos casos es mejor emplear auriculares.

La webcam (como todas las webcams) se ve bien si la luz ambiental es intensa y con mucho ruido si estamos en penumbra. Posee un micrófono estéreo y un LED que indica su actividad. Por lo demás, si pensáis en la cámara de un teléfono móvil grabando vídeo estaréis muy cerca de lo que puede dar de si este componente del ordenador.

En cuanto al tiempo de autonomía de la batería a mí me parece que está más que bien: el sistema operativo anuncia unas ocho horas de duración cuando la batería está completamente cargada y me encuentro navegando por Internet mediante conexión Wi-Fi; algo que se ajusta bastante a la realidad por lo que he podido ver hasta el momento. Lo normal es que tras las primeras cargas de batería esta autonomía aumente ligeramente (del orden de un 10 o un 15 por ciento) pero aunque no fuera así la marca de ocho horas está más que bien, sobre todo comparado con las poco más de dos horas de autonomía que me daba mi EeePC 701 y su procesador Celeron a 630 MHz.

Antes de que se me olvide, si alguien se está preguntando la posibilidad de ampliar la memoria RAM del ordenador he de decir que no es un proceso tan sencillo de realizar como en el Asus EeePC 701 y su fácil acceso a este componente. En el caso del Dell Inspiron Mini 10 hay que desmontar todo el portátil como muestra este tutorial, y la verdad es que a no ser que sea estrictamente necesario yo no metería mano al ordenador tan a fondo como para tener que quedarme con la placa base “al desnudo”.

Conclusiones

Después de haber estado todo el fin de semana empleando el nuevo netbook sólo puedo contar alabanzas de este modelo de Dell. Es verdad que había alguna opción por encima de él en mi lista inicial de candidatos para sustituir a mi antiguo ultraportátil; pero cuando tuve ocasión de probarlo en la tienda me quedé enamorado del tacto de sus teclas y la calidad de la pantalla.

Tal vez con otros modelos podría haber arañado una horita más de batería o haberme ahorrado veinte o treinta euros en el precio final; pero la inclusión de esos noventa gigabytes más de disco duro, el módulo Bluetooth integrado y los pequeños detalles de los que hace gala este pequeño portátil me hicieron ver que la búsqueda de mi nuevo netbook había llegado a su fin.

Dell Inspiron Mini 10

Estoy seguro de que mi relación con el Dell Inspiron Mini 10 será larga y fructífera. De momento sus teclas han alumbrado esta review al completo y eso ya dice mucho en su favor, de modo que si estáis contemplando la opción de haceros con un netbook éste puede ser un modelo a tener en cuenta. A mí, desde luego, me tiene encantado.

Buscando un nuevo netbook

Después de lo que os conté hace unos días sobre la utilidad de los netbooks (también llamados ultraportátiles) he decidido renovar mi veterano Asus EeePC 701 por alguno de los múltiples modelos que están saliendo al mercado durante estos últimos compases del mes de Enero.

Las razones del cambio

Aunque estoy contento con “mi pequeñajo”, al usarlo durante todos los días durante al menos un par de horas (es genial para internetear en el sofá del salón) empiezo a darme cuenta de que hay algunas cosas que han ido evolucionando en modelos posteriores y que actualmente me suponen un pequeño lastre. No obstante el EeePC 701 fue el primer ultraportátil que llegó al mercado de masas, y eso se nota sobre todo en tres aspectos fundamentales:

Navegador de Internet

El primero de ellos es el teclado, que no es lo más cómodo del mundo. No por su pequeño tamaño, pues a todo se acostumbra uno; sino porque hay que presionar las teclas con fuerza para que “se marquen”, de modo que acaba cansando un poco cuando escribo un artículo más o menos extenso para el blog (y lo sé bien porque muchos de los contenidos de este blog han sido redactados íntegramente en el EeePC).

El segundo es la resolución de la pantalla, que con sus 800 x 480 píxels a veces se queda un poco corta a la hora de visualizar ciertas páginas web y hay que andar moviendo la barra de desplazamiento lateral constantemente. Para leer por ejemplo este mismo blog no hay problema, pero si me meto en la sección The Big Picture del diario The Boston Globe, la cosa se convierte en un verdadero infierno (a veces echo de menos una función de zoom adaptativo tan buena y simple como la del navegador del iPod Touch).

Por último, la autonomía anda un poco escasa ahora que el portátil ya va camino de los dos años. Actualmente puedo usar el pequeño EeePC durante algo más de dos horas si no tengo cerca un enchufe; y eso es algo un poco escaso si te llevas el portátil de viaje. Las baterías de los netbooks actuales son capaces de dar entre 6 y 10 horas de funcionamiento normal dependiendo del modelo, lo que está a años luz de lo que actualmente me ofrece mi ultraportátil.

Requisitos a cumplir por el nuevo modelo

Como os digo, haciendo balance y mirando la actual situación de los ultraportátiles que hay en el mercado (con los nuevos micros Intel Atom N450 lanzados hace apenas diez días) he decidido renovar mi netbook por algo más actual, regalándole a mi madre el pequeño EeePC, al que le tiene echado el ojo desde hace unos meses para no tener que turnarse con mi padre por el uso del ordenador de sobremesa del salón.

Siempre que afronto la compra de algo más o menos importante me planteo una serie de puntos básicos a cumplir, y a partir de ahí comienzo a mirar modelos específicos. En concreto, mi lista de requisitos para el nuevo ultraportátil es la siguiente:

  • Procesador Intel N450 (impepinable, no aceptaré otra cosa)
  • Batería de 6 celdas (igual de prioritario que el micro, pues busco la mayor autonomía posible)
  • Teclado y touchpad lo más cómodo y amplio posible (básico para mi verborrea escrita)
  • Pantalla de 10″ con resolución de, al menos, 1024 x 600
  • WiFi con el mayor alcance posible (parece mentira, pero hay diferencia entre equipos, de modo que si estás un poco justo de cobertura algunos se desconectan constantemente mientras que otros no tienen problemas en ese sentido)
  • Posibilidad de cambiar la memoria RAM por mí mismo (suelen venir con 1 GB, pero me gustaría contar con 2 GB)
  • El precio no debe pasar de 350 euros, aunque esto es más que nada porque se trata del rango en el que se mueven todos estos modelos
  • Conector Ethernet, que es tremendamente útil cuando tienes que instalar una distribución de Linux y has de descargar los paquetes iniciales desde el repositorio de turno.

La inclusión de tropecientos mil puertos USB me da un poco igual, pues como mucho pincharía un pendrive de vez en cuando para mover datos de un equipo a otro, por lo que con que equipe dos de ellos me llega de sobra. Del mismo modo, la capacidad del disco duro interno me es indiferente, ya que actualmente tengo la mitad del disco de 4 GB del EeePC 701 vacío al ser un equipo que uso fundamentalmente para conectarme a Internet, y por lo que estoy viendo en la actualidad este parámetro ronda entre los 160 y los 250 GB. Por cierto, es una pena que ya no se empleen unidades SSD.

Lateral

Algunos aspectos deseables serían que no se calentara demasiado, que el peso no excediera del kilo y cuarto y que el transformador eléctrico fuera más o menos compacto; pero esos detalles no van a decantar la compra de un equipo sobre otro en ningún caso, así que no los tendré demasiado en cuenta.

También me gustaría que el equipo viniera sin sistema operativo, pero en estos modelos Windows 7 Starter Edition es la norma, de modo que lo empezaré a usar y si no me convence instalaré alguna distribución de Linux.

Algunos modelos destacados

En principio voy a recorrer varias tiendas mirando lo que tienen en stock y poniendo mis manos sobre los equipos para comprobar por mí mismo que voy a sentirme cómodo escribiendo con ellos. De todos modos, he estado informándome un poco en los últimos días y he hecho una pequeña lista de modelos que podrían ceñirse bastante bien a lo que ando buscando, de modo que podría ser un buen punto de partida:

A grandes rasgos cualquiera de estos cuatro netbooks se adaptaría bastante bien a lo que ando buscando aunque, como os digo, quiero recorrer unos cuantos comercios durante la semana que viene para tenerlos en la mano y valorarlos de una forma más personal. Además, seguro que luego encuentro algún que otro ultraportátil que cumple con lo que pido, por lo que ne me cierro en banda ni mucho menos a estos cuatro modelos reseñados.

Por descontado, se agradecerá cualquier propuesta / comentario / recomendación por vuestra parte.

¡Un saludo!

Nueva actualización de la review del Asus EeePC 701

Nueva actualización de la review del ultraportátil Asus EeePC 701. En esta ocasión he decidido realizar un test de duración de la batería en condiciones de uso normal (en los anteriores el ordenador estuvo inactivo durante la prueba), dando un resultado de 2 horas y 46 minutos.

Un Pilot sobre el teclado

Tenéis todos los detalles en la decimoctava actualización del artículo más leído de este blog  😉

Digan lo que digan, el tamaño importa

Pues sí; después de lo que os contaba ayer sobre máquinas inmensas me reafirmo en que el tamaño importa 😛  Y si no que me lo digan a mí cuando hace un par de días saqué del armario la videocámara de mis padres: una Philips Explorer de tipo VHS-C comprada en 1993 y que costó más de cien mil pesetas de la época. Colocada al lado de la JVC que me compré hace un par de semanas tengo la misma sensación que cuando veo un coche aparcado junto a una gran excavadora por las mañanas en el trabajo.

El tamaño importa (I)

El tamaño importa (II)

¡Pero si hasta la batería de la cámara antigua parece un auténtico ladrillo en comparación con el nuevo cacharro!

Bateria cámara antigua vs JVC GR-D820

En fin, ya sabéis que me encanta echar la vista atrás y comparar aquellas cosas que hace años eran último modelo y que ahora nos resultan unos armatostes pesados y enormes. ¡La vertiginosa evolución de la electrónica de consumo nunca deja de sorprenderme!

Quinta actualización de la review del Asus Eee 701

Acabo de añadir una quinta actualización a la review del Asus Eee PC 7014G comentando una característica que acabo de descubrir y que me ha parecido útil e interesante: la posibilidad de cargar dispositivos por USB aunque el ordenador esté apagado siempre y cuando esté conectado a la corriente.

¡Este cacharrín me sigue sorprendiendo pese a que hace un mes que lo tengo! 😮

Review del Asus Eee PC 701 4G

( Actualizado el 1 de Septiembre de 2009 )

UN POCO DE HISTORIA: LOS ULTRAPORTÁTILES

Aunque existen desde hace bastantes años, de un tiempo a esta parte están tomando gran protagonismo una serie de dispositivos informáticos de reducido peso y tamaño pero con prestaciones similares a los modelos de sobremesa a la hora de navegar por internet o usar programas ofimáticos. Desde sus comienzos hasta ahora se ha avanzado mucho en el campo de la informática portátil, pero al fin y al cabo lo que seguimos viendo en un aparato de estas características es una pantalla y un teclado con disposición horizontal.

Seguro que más de uno de vosotros recuerda de la época de los primeros microprocesadores Pentium aquellos modelos miniaturizados comercializados por Toshiba bajo la denominación de Libretto y ante los que babeaba sólo con ver una imagen en los anuncios de las revistas (¡qué tiempos!)

Evidentemente incluso los modelos actuales con menos prestaciones se meriendan literalmente a aquellos primeros Libretto, pero no es menos cierto que el espíritu y la razón de ser de los ultraportátiles que ahora empiezan a ser una opción a tener en cuenta ya estaba presente en modelos como el que podéis ver en la foto anterior.

Cierto es que desde hace años hay PDAs que disponen de estas funcionalidades (de hecho yo dispongo de una Palm Tungsten E de la que en su momento hice una extensa review) pero sus prestaciones por lo general están muy limitadas y habitualmente la entrada de texto se hace mediante un teclado virtual en pantalla, haciendo de esto una tarea lenta y pesada.

Sin embargo, como os comentaba hace un par de párrafos, la gente ha encontrado un punto intermedio bastante bien balanceado entre la portabilidad de una PDA y las prestaciones de un ordenador portátil normal y corriente. Hoy en día hay en el mercado internacional algunas opciones a tener en cuenta, pero tal vez la más exitosa en estos momento sea el Asus 701 por su relación precio / tamaño / prestaciones. Además de que por méritos propios es una opción bastante válida nos vamos a encontrar con la situación de que en nuestro territorio es prácticamente la única a tener en cuenta ahora mismo, pues ya sabéis que en esto de la electrónica “la piel de toro” está a la cola de Europa (no digamos ya del mundo) y mientras en otros países ya está a la venta el modelo 901 (y hay disponibles más modelos parecidos de otras marcas) aquí acaba de salir el anterior.

Vista superior

¿QUÉ ME PUEDE OFRECER UN ULTRAPORTÁTIL?

Si seguís mis aventuras y desventuras a través de este blog, sabréis que desde hace años dispongo de un ordenador portátil que me permite realizar tanto tareas de “blogueo” como la redacción de los artículos para ultimONivel y las tareas propias del desarrollo del proyecto de fin de carrera en el que estoy enfrascado desde hace unos meses.

Toshiba A50

El caso es que más de una vez he dicho que el término “ordenador portátil” es bastante relativo: si consideramos un portátil como un equipo que podemos transportar de un lugar a otro sin necesitar una furgoneta estoy completamente de acuerdo (un ordenador portátil es un equipo ideal para llevar a nuestro lugar de vacaciones por ejemplo) pero como término que se refiera a que podemos trabajar con él en movimiento no puedo estar más en contra.

Un portátil “normal” pesa entre dos y tres kilos, se calienta bastante y por sus dimensiones es imposible utilizarlo en espacios reducidos como un autobús o la silla de una sala de conferencias. En las distintas presentaciones a las que asisto como redactor de ultimONivel siempre me llevo un bolígrafo y un cuaderno para tomar notas y a veces mi PDA si el reportaje corre prisa y quiero ir preparando algunas cosas en el trayecto de vuelta a casa, pero por nada del mundo me llevaría el portátil debido a que sencillamente sería lo más incómodo del mundo a la hora de escribir directamente en él.

Junto a un bol�grafo BIC

Lo de la PDA no es mala idea, pero como dije en la introducción están diseñadas para tomar notas muy breves y a una velocidad muy baja. No son aptas para tomar multitud de ideas al vuelo, hacer citas de frases textuales o redactar complejos y extensos escritos. En esos casos el papel y el bolígrafo son las mejores armas acompañadas de una grabadora para luego en casa descifrar cada punto de una conversación.

Sin embargo, un ultraportátil sí que es útil en esos casos, y os lo voy a tratar de mostrar con un ejemplo práctico: en una presentación llegas a tu asiento y sacas un cacharro que abulta como un cuaderno de tamaño mediano pero que tiene teclado QWERTY “real” para escribir con comodidad. En él llevas las notas de prensa previas a la presentación y que te dan pistas sobre lo que se va a tratar en el evento. En cualquier momento puedes consultar la biografía del invitado o cualquier otra cosa que te haya proporcionado la compañía encargada de la presentación. Podría decir que también te puedes conectar a Internet a través de alguna red WiFi abierta que haya en la zona, pero decir eso en España es demasiado arriesgado, pues ya sabemos que no hay demasiados hot-spots de tipo abierto por estas tierras y no creo yo que vaya a dar la casualidad de que justo en el lugar donde nos encontramos haya uno (la Ley de Murphy es poderosa).

Comparativa con un disco DVD

Durante el acto puedes ir tomando notas rápidamente con el procesador de textos de todo lo que ocurre, e incluso con la grabadora de sonidos ir grabando todo el acto para que luego te ayuda a la hora de pulir el reportaje en casa. Es cierto que la pantalla de 7″ no es la ideal para trabajos gráficos minuciosos y detallistas, pero para escribir unos cuantos párrafos con Open Office va más que bien.

Finaliza la presentación y vas de camino a casa en el tren o el autobús. Sentado en tu estrecho asiento durante el trayecto puedes seguir retocando el reportaje que estás escribiendo o también tienes la posibilidad de ir descargando las fotografías de la cámara para ir seleccionando las que han quedado mejor. Es un trabajo que siempre me toca hacer en casa y que me da bastante rabia, pues se tarda un rato que se podría dedicar a la publicación el artículo en si o a pulir algunos detalles del mismo. Evidentemente esto también se puede hacer con un portátil de tamaño normal, pero lo más seguro es que por la poca distancia que tienes con respecto al asiento de enfrente te tuvieras que comer la pantalla y ya de paso darle codazos al tío del asiento de al lado cada vez que pulses el tabulador.

Un Pilot sobre el teclado

ESPECIFICACIONES TÉCNICAS DEL ASUS EEE 701 4G

Centrándonos en el 701 podemos enumerar sus características técnicas una por una acompañadas de una breve explicación:

  • Procesador Intel Celeron-M ULV 353: el microprocesador del equipo es capaz de correr a 900 MHz, pero por defecto viene limitado a 630 MHz para limitar el consumo y el calor generado.
  • Memoria RAM de 512 MB en un SO-DIMM DDR2 400 reemplazable por el usuario.
  • Disco duro SSD de 4 GB: un sistema de almacenamiento basado en memoria flash y que por lo tanto es resistente a sacudidas, golpes, polvo y demás elementos agresivos con los discos duros “al uso”. No es reemplazable por el usuario.
  • Pantalla de 7 pulgadas (18 cm en diagonal) con resolución de 800 x 480 píxels y retroiluminación LED: su tamaño viene a ser el de la pantalla con la que suelen venir equipados los reproductores portátiles de DVDs. La densidad de píxels es de 133 ppp.
  • Batería de 4400 MAh: el fabricante asegura que ofrece una autonomía de 3’5 horas.
  • Chipset Mobile Intel 910GML Express Northbridge.
  • Tarjeta gráfica Intel GMA 900 con memoria compartida.
  • Sistema operativo Xandros: una distribución de GNU/Linux que ha sido adaptada a este pequeño aparato para ofrecer una buena velocidad de ejecución. De serie incluye multitud de aplicaciónes como Mozilla Firefox, Mozilla Thunderbird, Pidgin, Skype, reproductores de audio y vídeo, la suite Open Office al completo, adobe Reader… También podemos elegir el Eee con Windows XP instalado, pero pagando un sobrepecio de unos 30€ y notando en general una cierta merma de prestaciones en el uso diario.
  • Conectividad mediante Ethernet LAN 10/100 y 802.11b/g (WiFi).
  • Tres puertos USB 2.0
  • Lector de tarjetas SD/MMC: compatible con tarjetas SDHC de hasta 32 GB.
  • Conector VGA D-SUB para monitor externo: capaz de dar señal a una resolución máxima de 1600 x 1280
  • Webcam incorporada de 640 x 480 píxels de resolución a 30 FPS: colocada sobre la pantalla para ser empleada en videoconferencias.
  • Micrófono y altavoces incorporados en la carcasa: aunque dispone de conectores para ambos elementos en un lateral de la carcasa.
  • Peso: 920 gramos.
  • Dimensiones: 22’5 x 16’4 x 2’15~3’5 cm.
  • Disponible en colores blanco o negro.
  • Precio: 299€.

DESEMPAQUETANDO EL ASUS EEE 701

Abriendo la caja

Tras gastarse los 299€ que cuesta (precio oficial en España de la versión con Linux) abrir la caja del Eee es una constante sucesión de caras de sorpresa y exclamaciones varias. La primera vez que tienes el ordenador en las manos te das cuenta de que no abulta absolutamente nada y sobre todo que su peso es extremadamente liviano: sus 920 gramos batería incluida parecen muchos menos acostumbrado al peso de mi habitual portátil con pantalla de 15″ (2700 gramos justos pesa el condenado).

Comparación con una Nintendo DS

El adaptador de corriente llama mucho la atención por ser más parecido al de un teléfono móvil que al de un ordenador portátil. La longitud del cable es de unos dos metros y lleva el típico velcro para recoger la longitud sobrante.

Contenido de la caja

Un detalle que me ha gustado MUCHO es que viene de regalo una funda de tela para el ordenador. Cuando venía a casa con la caja debajo del brazo empezaba a pensar en que me iba a ser complicado encontrar una funda para un portátil de 7″ y me hacía a la idea de que tendría que recurrir a eBay o algo así. Sin embargo al abrir la caja y encontrarme la funda (que está hecha con un tejido parecido al neopreno y ajusta a la perfección) me llevé una buena alegría. Por lo demás, dentro de la caja vienen también un par de CDs, una guía rápida, un manual de usuario, una tarjeta de garantía y la batería envasada por separado del ordenador.

Teclado del eee 701

Comentar también que el teclado es realmente minúsculo y no apto para dedos muy grandes, pues nos podemos encontrar pulsando cuatro teclas a la vez. Especialmente la tecla ESC y las teclas de función son de un tamaño reducido a la mínima expresión.

IMPRESIONES BASADAS EN EL USO DIARIO

Nada más pulsar el botón de encendido el ordenador arranca casi instantáneamente sin rastro de ruido mecánico alguno gracias al disco duro SSD. Se hace muy extraño pensar que podemos emplear el portátil en condiciones de vibración fuerte sin riesgo para la integridad de nuestros datos, y es que el disco SSD ha sido una de las razones más poderosas que me han hecho decidirme por este modelo y no otros de mayor capacidad.

En apenas 15 segundos tenemos el ordenador listo para comenzar a ser utilizado en un entorno gráfico vistoso pero que enseguida recuerda a un VTech de esos que venden en Alcampo para los niños. Lo importante de este ordenador son las aplicaciones con las que cuenta, pero es verdad que el sistema operativo da la sensación de ser un poco de juguete. De todos modos luego sobrevolaremos con calma esos terrenos pantanosos…

Comparación con un iPod nano

El touchpad es absolutamente minimalista (más o menos del tamaño de la pantalla de un iPod nano) y lo primero que debemos hacer es elevar su sensibilidad en un buen porcentaje, pues de lo contrario tendremos que “rascar” varias veces a lo largo de toda su superficie si queremos cruzar toda la pantalla con el puntero. Es echarle un par de minutos al correspondiente apartado de configuración, pero gracias a ello ganaremos muchos enteros en comodidad de uso. Lo que no me ha gustado nada son los dos botones de dicho touchpad, pues van bastante duros de accionar y además la superficie es tan pequeña que hay que atinar bastante si no queremos hacer un par de intentos antes de lograr nuestro objetivo.

Comparación con un Nokia 6630

Pese a lo que su pequeño tamaño pudiera indicar el Eee 701 se caliente bastante al utilizarlo. A los pocos minutos de arrancar el sistema vamos a notar cómo las teclas y la parte inferior del equipo comienzan a desprender calor. Esto se debe a que por un lado existen ranuras de ventilación en la parte inferior de la carcasa del ordenador y a que bajo las teclas se encuentra una rejilla metálica por la que sale el aire caliente generado por los componentes embutidos en el escaso espacio interior.

No es una estufa pero sí que se nota la temperatura en las piernas si lo apoyamos sobre ellas, sobre todo en días calurosos como estos que estamos teniendo. De momento no he podido probarlo en un entorno más fresco, pero sí que hay que destacar que el ordenador es absolutamente silencioso: el ventilador con el que está equipado para evacuar el aire caliente del interior es de pequeño tamaño y apenas emite un leve silbido inapreciable a nada de ruido que haya en el entorno de uso.

Comparación con una PSP

No sé si la cosa irá mejorando con el tiempo, pero en las primeras cargas me he encontrado con que la batería no tiene una autonomía demasiado larga: no me he puesto a cronometrar con exactitud lo que tarda en pasar del 100% de carga a apagarse por falta de energía, pero calculo que ronda las tres horas empleando el WiFi, con el volumen de sonido al 1/3, el brillo de la pantalla a la mitad y haciendo un uso no muy intensivo del ordenador (internet y trasteo por los menús principalmente). Cierto es que la autonomía parece más o menos decente, pero los usuarios europeos estamos perdiendo tiempo de uso sin conectar a la corriente gracias a que Asus ha equipado nuestros Eee 701 con unas baterías de 4400 mAh, siendo en otros países de 5200 mAh. Una merma que no consigo explicarme demasiado bien pero que hace que no podamos despreocuparnos del cargador durante demasiado tiempo.

Hablando de la batería no pasaré por alto que al menos el tiempo de carga es más o menos breve: entre hora y media y dos horas será lo que tarde en alcanzar su nivel máximo siempre que no estemos utilizando el mismo tiempo el ordenador, pues en ese caso la carga será bastante más lenta.

El alcance del WiFi es bastante bueno; más o menos como en cualquier portátil actual con dicha tecnología integrada. El programa para la conexión a redes inalámbricas es realmente simple y no debería darnos ningun problema. Eso sí, comentar que en mi caso no pude conectarme a ninguna red Wi-Fi hasta que actualicé el sistema mediante la utilidad que Asus ha integrado en el SO.

Respecto al almacenamiento, que nadie crea que los 4 GB de disco duro están completamente a nuestra disposición, porque el sistema operativo y otra serie de elementos que los ingenieros que han diseñado el 701 han tenido a bien colocar en la memoria fija del dispositivo nos dejan unos exiguos 1.3 GB a nuestra disposición.

Cierto es que podemos almacenar datos en pendrives, tarjetas de memoria SD/MMC (el Eee trae un lector integrado del que luego os hablaré) y discos duros externos; pero hemos de tener en cuenta que el espacio en el disco duro es muy limitado y que por lo tanto hay hábitos que debemos cambiar a la hora de trabajar con el Eee: se acabó el almacenar gigas de música y vídeos en el disco duro. Lo que deberíamos hacer es o bien trabajar siempre con una tarjeta de memoria de generosa capacidad introducida en la ranura destinada a tal efecto o guardar los archivos “de uso” en el disco duro y todo lo demás en unidades externas.

El Eee comparado con un DinA4

Como os decía al inicio de este largo análisis, los ultraportátiles no están hechos para todos los públicos y hay que saber bien a lo que uno se enfrenta cuando le pone las manos encima a uno de estos aparatos. Estos pequeños ordenadores están hechos para trabajar con una serie de documentos o navegar por internet, pero no son centros multimedia ni grandes almacenes de archivos. Lo ideal es emplear este tipo de máquinas como “segundo ordenador” para no tener que renunciar a la comodidad y versatilidad de un PC allá donde estemos. De cualquier modo, los vídeos que he probado en él se ven de manera correcta y con bastante fluidez (el formato probado ha sido WMV a 640×480 y 2.1 Mb/s de compresión) aunque estoy pendiente de probar alguno codificado en H264, que suele ser el códec que más recursos necesita para ser descomprimido.

Pegatina garant�a

Un feo detalle por parte de Asus es la pegatina que recubre la tapa inferior de la carcasa y que da acceso a ciertos componentes del ordenador: lo más útil que se encuentra bajo dicha tapa es la memoria RAM del sistema, que es de 512 MB de serie y que podemos ampliar sustituyéndola con un SO-DIMM DDR2 667 de 1 GB como máximo, pues si ponemos 2 GB (máximo reconocible por hardware) habrá que recompilar el kernel del SO para que la reconozca.

Aspecto del Eee PC 701

La operación de ampliación de memoria no tiene complicación alguna, pero en Asus han colocado la mencionada pegatina para que, si metemos mano al ordenador, nos queremos sin garantía. Y es cierto que la filosofía del Asus EEE 701 es “funciona, así que no toques nada” pero de cara a los usuarios experimentados (que son un buen porcentaje de los que han comprado un Eee) no estaría de más un poco más de flexibilidad.

Lo peor del Asus Eee 701 es, como ya apunté hace un rato, el sistema operativo: el Eee funciona con una distribución de GNU/Linux llamada Xandros que lleva ya tiempo en el mercado para PCs. Lo que ha hecho Asus ha sido tomar dicha distribución y modificarla para que funcione sin demasiados problemas en este ultraportátil. Es verdad que no da problemas y que todo va más o menos bien, pero os aseguro que a veces uno tiene la sensación de manejar un ordenador de juguete: las aplicaciones son las de cualquier ordenador de sobremesa y no hay queja en ese aspecto, pero los menús a base de pestañas son de lo peor que he visto.

Una vez más vuelvo a reconocer que estoy de acuerdo con el público del Eee pueda ser gente que no entiende demasiado de informática, pero de verdad que cuando alguien que sabe un poco del tema maneja este ordenador tiene la impresión de que le están llamando tonto.

Si el sistema sobre el que se ejecuta todo es Linux, no sé a cuanto de qué tienen que meterle por encima una capa que lo “Windowsea” (¡toma palabro!) hasta el más mínimo detalle: las ventanas son iguales que en XP, la barra de tareas es casi igual, los accesorios se llaman de la misma manera, no hay posibilidad de tener varios escritorios, para desmontar las unidades hay que dar a un icono llamado “desconectar hardware con seguridad”… y así decenas de detalles que dan la sensación de que los creadores del SO se avergüenzan de Linux y quieren hacer creer a toda costa a la gente que están ante un Windows XP un poco recortado.

Linux antes era un poco tosco, algo complicado para gente sin conocimientos, pero de unos años a esta parte las distribuciones se han dulcificado mucho y a la hora de manejarlas no hoy mucha diferencia con respecto a los sistemas de Microsoft. Sólo hay que acostumbrarse a ciertas cosas que son diferentes como la forma de actualizar los programas mediante el uso de repositorios y poco más, por lo que no entiendo esa fiebre de esconder Linux bajo una capa de pintura roja, verde, azul y amarilla.

Por suerte hay un modo (no documentado por Asus, claro) mediante el que se puede poner el escritorio original de Xandros en el Eee. Sin embargo este análisis está realizado íntegramente con el sistema operativo que la máquina trae “de serie”, pues me gustaría dar un punto de vista válido para cualquier usuario y no sólo a los “manitas”. Si queréis emplear el llamado escritorio avanzado podéis echar un vistazo a los artículos de esta sección del Wiki de EeeUser.

Una de las cosas que a priori me daba más “miedo” a la hora de utilizar el Eee en el día a día era el tamaño de la pantalla. Ya sabía que era pequeña y que su resolución de 800 x 480 impondría algunas trabas a la hora de hacer ciertas cosas, pero una vez más me he dado cuenta de que cambiando ligeramente el modo de trabajo con respecto a un PC “normal” con el Eee se puede hacer prácticamente de todo (bueno, manejar un programa de CAD puede ser un infierno, pero para tareas habituales no hay grandes problemas).

Navegador de Internet

Navegar por internet no supone un gran problema, aunque es recomendable instalar algún tema minimalista en Firefox (os recomiendo Littlefox) y trabajar en modo “pantalla completa”, al que se conmuta con F11. La mayoría de las páginas se verán bien a la resolución nativa de la pantalla, aunque vamos a tener que usar el scroll más de lo habitual, claro está. De ahí la importancia que comentaba antes de que debemos invertir algunos minutos en ajustar a nuestro gusto la sensibilidad del touchpad del equipo. A la hora de trabajar con procesadores de textos, hojas de cálculo y demás programas ofimáticos nos vamos a encontrar más de lo mismo: no demasiados problemas más allá del uso intensivo del scroll.

Donde sí que vamos a tener algún problema más va a ser a la hora de ver PDFs en pantalla, pues al ser tan achatada si optamos por ver los documentos de forma que su anchura sea la de la pantalla, apenas vamos a ver una franja, y en el caso de catálogos y documentos estructurados en marcos nos vamos a volver locos yendo arriba y abajo. Es un problema muy parecido al que nos surgirá creando documentos en Open Office, pero por lo general estos son textos que se leen de arriba a abajo sin más, pero como os digo, la estrechez vertical de la pantalla puede ser un poco perjudicial bajo ciertas condiciones.

Los altavoces integrados en la carcasa no se escuchan mal para un ordenador del tamaño del Eee. No son precisamente unos Harman-Kardon de gama alta, pero al menos se escuchan con nitidez gracias a que están colocados justo enfrente de nuestros oídos. De todos modos, siempre podremos conectar unos auriculares en la salida destinada a tal efecto y escuchar a través de ellos el sonido del ordenador si no queremos molestar a la gente que tengamos por los alrededores. La calidad de audio a través de los mismos no es espectacular, pero cumple de sobra con su cometido, ya que no vamos a tener almacenados en el Eee archivos de audio en formato FLAC. Eso sí, mejor utilizar auriculares de baja impedancia porque por lo general se escuchan más altos y por lo tanto consumiremos menos batería al no tener que subir mucho el volumen.

Por su parte, el micrófono integrado cumple con su papel pero no puede ser usado para aplicaciones “profesionales” por estar embutido directamente bajo el touchpad del ordenador. En el caso de que estemos grabando audio y pulsemos algún botón del dispositivo escucharemos un sonoro “clack” en el audio resultante. Para grabar sonido ambiente o tomar notas de voz vale perfectamente, pero si queremos hacer las cosas bien un micrófono externo es muy recomendable.

Tamaño cerrado

Todavía no he comentado nada de la carcasa externa, pero bueno, ese es tal vez el aspecto menos relevante del Eee. Para mi gusto es bonita (al menos en la versión blanco perlado que he elegido yo) si bien parece algo delicada en cuanto a arañazos y marcas. Es verdad que gracias al disco SSD el sistema es (casi) inmune a golpes y caídas, pero la carcasa sí que es delicada y por lo tanto algo de cuidado hemos de poner en el uso del equipo. Se agradece el detalle de la funda que trae “de serie” para evitar rozaduras y demás indeseables elementos antiestéticos.

La conexión de dispositivos USB no tiene ninguna complicación: las pruebas con pendrives y tarjetas de memoria siempre han ido correctamente y lo que sí debemos tener en cuenta es que SIEMPRE hay que desconectar los dispositivos con el icono correspondiente en la barra de tareas (en Windows es importante, pero en Linux lo es todavía más).

Teclado

El minúsculo teclado también nos desesperará los primeros días debido a que tendremos que “aprender” a escribir de nuevo. Al ser las teclas tan pequeñas cuesta coger agilidad a la hora de redactar párrafos y de vez en cuando es recomendable releer el texto para asegurarse de que hemos escrito todo correctamente. En este teclado tal vez es más recomendable escribir con dos dedos a emplear avanzadas técnicas de mecanografía multidactilar.

El lector de tarjetas SD / MMC es un gran invento: nos permite introducir una memoria del tamaño de un sello, y que al soportar la especificación SDHC nos dará un espacio de almacenamiento adicional de varios gigas. Además, una vez introducida, la tarjeta queda “al ras” de la carcasa y no nos molestará lo más mínimo en el uso del ordenador.

Lateral

En el momento de introducir la tarjeta esta se montará como si fuera un disco duro y podremos guardar en ella archivos y documentos del mismo modo que hacemos con el disco SSD. Claro, seguro que (como me ocurrió a mí) enseguida habréis pensado en haceros con una tarjeta de 16 GB, dejarla fija en el lector y esquivar así las limitaciones de espacio que os comentaba al hablar del peculiar disco duro que monta esta máquina. La idea es buena y perfectamente factible, pero tenemos el inconveniente de que cada vez que arranquemos el sistema se nos abrirá el diálogo que nos pregunta con qué programa queremos explorar el contenido de dicha tarjeta, lo que es una lata. Posiblemente este inconveniente tenga una sencilla solución realizable por software, pero yo hasta el momento he sido incapaz de dar con ella.

Webcam

La webcam que el Eee trae incorporada en la parte superior del marco de la pantalla cumple su papel dignamente si la iluminación de la estancia es lo suficientemente brillante; en caso contrario el granulado será evidente y los colores muy poco naturales. No hay aquí lámparas infrarrojas para ayudar a iluminar la cara del sujeto ni virguería técnica alguna, pues la cámara es de lo más sencilla (comparable con la que traen de serie muchos teléfonos móviles) y simplemente nos permitirá capturar tanto pequeños vídeos como fotogramas sueltos además de emplearla en programas de mensajería instantánea. Destacar que cuando está activada un pequeño LED de color verde nos avisará de su estado.

En fin, supongo que os podría contar bastantes más detalles sobre esta maquina, pero todavía tengo muchas cosas que experimentar, mucho uso que darle y sobre todo todavía tengo que escribir bastantes textos en él, pero tras unos días de uso intensivo (sin ir más lejos la mayor parte de este análisis está escrito en el Eee) me siento lo suficientemente “autorizado” como para tener la certeza de haber realizado un análisis en condiciones.

De todos modos, os comento que con el tiempo iré actualizando esta entrada de tal modo que vaya reflejando un poco cómo van evolucionando las cosas con este ultraportátil. Me gustaría ampliar su memoria a 1 GB, ver cómo se comporta la batería tras unos cuantos ciclos de carga / descarga y adquirir destreza con el teclado para que no me lleve tanto tiempo escribir un texto largo. De hecho, ya voy notando que voy más rápido y no cometo tantos errores como al principio, pero aun así todavía queda un largo camino por recorrer hasta que sea capaz de manejar este Asus Eee 701 con la misma facilidad que mi veterano Toshiba Satellite A50.

Lateral

Espero que este extenso análisis haya servido tanto para entretener a los amigos de la tecnología (buscando ese fin siempre intento adjuntar tantas fotografías como puedo) como para ayudar a clarificar las cosas entre aquellos que estén indecisos ante su adquisición o no. Ya os decía hace poco que lo mejor de los blogs es que sus autores cuentan sus experiencias de cada día sin patrocinios ni presiones editoriales de ningún tipo, por lo que en ocasiones son de más ayuda que otros artículos más técnicos hallados en otros medios.

Y no; por si a estas alturas os lo estáis preguntando, no seré yo quien vaya a dictar un veredicto universal sobre si os debéis comprar el Asus Eee PC 701 o no. Si hago unas reviews tan extensas es precisamente para plantear las cosas como son; con sus pros y sus contras, de tal modo que al final seáis vosotros mismos los que, con los datos en la mano, os deis cuenta si el aparato os puede ser útil o no. Yo, a título personal, os puedo decir que estoy bastante contento con la máquina de Asus pese a que tiene sus limitaciones con respecto a un portátil “normal”, pero soy muy consciente de que este ordenador a más de una persona le parecerá una frivolidad. Ya se sabe que todo es relativo, y sólo el conocimiento de las cosas será el que nos permita decidir con libertad.

PRIMERA ACTUALIZACIÓN ( 23 de Junio de 2008 )

Tras haber experimentado un poco más a fondo con el Asus Eee PC 701 os voy a comentar algunas conclusiones que he sacado:

Siguiendo los pasos del wiki de EeeUser he pasado a emplear el escritorio avanzado, el cual “libera” casi todo el potencial de Linux mucho más allá que el sistema VTech que el Asus trae originalmente. El escritorio avanzado nos ofrece una distribución con una apariencia similar a la de cualquier ordenador de sobremesa y elimina la apariencia “juguetil” de los menús con pestañas del Eee.

– Con el escritorio avanzado el ordenador tardará unos segundos más en arrancar (de 15 pasa a 20, por lo que la ralentización no es excesiva). Muy al contrario de lo que pudiera pensarse a primera vista, el sistema con el escritorio avanzado activado va más suelto que con el escritorio simple. Esto se debe a que el escritorio simple lo que hace es meter una capa extra sobre el Xandros original que pretende facilitar las cosas y hacerse pasar por una versión descafeinada de Windows XP, disminuyendo ligeramente el rendimiento de todo el sistema.

– Una vez probado el escritorio avanzado no creo que nadie se vuelva al sencillo; pero por si acaso se conserva la posibilidad de conmutar entre uno y otro tal y como se comenta en el wiki que os enlazaba antes.

– La mayor pega del cambio al escritorio avanzado es la merma en seguridad del sistema debido a que desde ese instante no se nos va a pedir nuestra contaseña en el arranque ni en prácticamente ninguna operación de mantenimiento del S.O. Consultando con una persona experta en Linux conseguimos (modificando ficheros del sistema) que pidiera la contaseña en las tareas de mantenimiento (como es lógico y habitual en Linux) pero descubrimos con sorpresa que el ordenador se quedaba bloqueado en el arranque del entorno gráfico debido a que este se ejecuta en modo superusuario por defecto. Una decisión dificilmente comprensible pero que no tenemos opción de cambiar.

– Otra cosa que he hecho ha sido ampliar la memoria RAM del sistema hasta 1GB. La operación (como ya apuntaba en la review) no reviste más dificultad que la de abrir la tapa inferior del Eee, “despinchar” el módulo que viene de serie e instalar el nuevo. En mi caso ha sido un Kingston SO-DIMM DDR2 667 que no me ha dado el más mínimo problema ni de instalación ni de funcionamiento.

– Asus asegura (esto me lo han comentado los trabajadores de PC BOX, poseedores cada uno de ellos de un Eee como el aquí analizado) que la garantía del equipo permanece intacta incluso en el caso de que arranquemos la pegatina que viene sobre uno de los tornillos de la tapa del equipo. Es un punto sobre el que me he asegurado bastante porque no quisiera que dentro de unos meses tuviera que hacer uso del servicio técnico y que me llevara la sorpresa de que por cambiar un simple SO-DIMM me tuviera que comer el equipo con patatas. Eso sí, en caso de que cambiando el módulo hicéramos algún destrozo, como es lógico sí que nos quedaremos sin garantía.

– El Firefox que viene instalado por defecto se bloquea si vemos vídeos de youtube o contenidos similares a pantalla completa durante un buen rato y a continuación pulsamos el botón de volver atrás. Supongo que será cosa del plug-in de flash instalado por defecto, porque en ninguna otra ocasión se me ha colgado (habiéndole dado bastante caña estos días) y en la situación antes descrita el cuelgue está asegurado. Para salir del apuro podemos pulsar ctrl + alt + supr y matar el proceso del Firefox.

– Hay bastante diferencia en cuanto a consumo energético entre usar el WiFi y tenerlo desactivado. Recomiendo desactivarlo si no vamos a hacer uso de él, pues ganaramos unos cuantos minutos de autonomía. Por ejemplo escribir textos con Open Office es una actividad con la que el consumo de batería es relativamente bajo si dejamos desactivada la comunicación inalámbrica, mientras que con la misma activada el nivel de batería bajará bastante más deprisa.

– Por último, os dejo con algunas capturas que he hecho del escritorio avanzado para que podáis ver las diferencias con respecto al simple:


Escritorio


Centro de control de KDE


Gestor de paquetes Synaptic


Reloj mundial KDE


Menú del sistema


Explorador de archivos


Lanzador rápido de aplicaciones

SEGUNDA ACTUALIZACIÓN ( 28 de Junio de 2008 )

– A través del procedimiento explicado en el siguiente hilo del Foro AsusE3 he podido comprobar que aunque mi batería está etiquetada como de 4400 mAh en realidad tiene una capacidad de 5200 mAh. No sé a qué se debe esta extraña política, pero viendo los resultados de los usuarios se deduce que si en la pegatina pone que la batería es de 4400 puede que sea de esa capacidad o de 5200 (este es mi caso) mientras que si en la pegatina dice que es de 5200 será de dicha capacidad, pues si fuera de menos nos estarían engañando.

TERCERA ACTUALIZACIÓN ( 2 de Julio de 2008 )

En relación a los tiempos de duración de la batería del Eee 701 he realizado dos tests (con el WiFi activado y desactivado) para comprobar su autonomía. Las condiciones de los mismos y sus resultados los detallo a continuación:

Información general de la batería aplicable a los dos tests:

Pegatina batería: 4400 mAh
Capacidad reportada por Linux: 5200 mAh

Condiciones del primer test:

Sistema operativo: Xandros (Escritorio avanzado).
WiFi: ON.
Brillo pantalla: 50 % (retroiluminación encendida durante todo el test).
Sonido: Mute.
No se ejecutó ninguna aplicación durante la ejecución del test.
Temperatura ambiente durante el test: 30ºC.
Nº cargas de la batería en el momento del test: 12

Resultados del primer test:

Aviso del 20% de batería restante: 2 horas 11 minutos.
Aviso de apagado en 3 minutos: 2 horas 30 minutos.
Apagado automático: 2 horas 42 minutos.

Condiciones del segundo test:

Sistema operativo: Xandros (Escritorio avanzado).
WiFi: OFF.
Brillo pantalla: 50 % (retroiluminación encendida durante todo el test).
Sonido: Mute.
No se ejecutó ninguna aplicación durante la ejecución del test.
Temperatura ambiente durante el test: 30ºC.
Nº cargas de la batería en el momento del test: 15

Resultados del segundo test:

Aviso del 20% de batería restante: 2 horas 39 minutos.
Aviso de apagado en 3 minutos: 3 horas 00 minutos.
Apagado automático: 3 horas 10 minutos.

CUARTA ACTUALIZACIÓN ( 8 de Julio de 2008 )

– Tras bastantes horas de uso desde su compra puedo decir que… ¡ya me he acostumbrado al teclado! Es verdad que en el portátil “grande” redacto más deprisa y sin errores, pero he alcanzado un punto con el Eee en el que escribo medianamente rápido y no tengo que borrar demasiados caracteres. En principio pensé que jamás me acostumbraría a unas teclas tan pequeñas, pero al final todo es cuestión de práctica.

– La carcasa del Eee se calienta bastante (hasta el punto de hacernos sudar bastante las manos) si lo usameos en entornos calurosos con aire quieto. Si no estamos bajo los auspicios de un aire acondicionado el aire de un simple ventilador sirve para que el exterior del ordenador se refrigere bastante. Lógico; al ser tan pequeño tiene muy poca “inercia térmica” y cualquier cambio externo afecta bastante (para bien o para mal) a su temperatura.

– Otra foto más (esta con un ligero toque “retro”):

Comparación con un Spectrum 48K

QUINTA ACTUALIZACIÓN ( 16 de Julio de 2008 )

Hoy he descubierto una característica no documentada (al menos yo no la he visto por ningún lado) del Asus Eee PC 701 que consiste en que si tenemos el ordenador conectado a la corriente y hay algo cargando por USB, aunque apaguemos el sistema el dispositivo conectado seguirá alimentado sin interrumpir su carga.

A todos nos ha ocurrido alguna vez poner a cargar el MP3 por USB, apagar el ordenador (o suspenderlo) y que la corriente se cortara de golpe y porrazo dejándonos con cara de tontos. Pues bien, como os digo, esto no nos volverá a ocurrir si tenemos el ordenador conectado a la corriente eléctrica. Eso sí, en el caso de estar empleando únicamente la batería esta característica no se activará para evitar que podamos descargar la batería del ordenador prematuramente y sin control.

SEXTA ACTUALIZACIÓN ( 25 de Julio de 2008 )

Os comento que he realizado otro test de duración de la batería en las mismas condiciones que el anterior para ver cómo había variado este parámetro tras los múltiples ciclos de carga y descarga que he ido realizando con el uso diario del equipo.

LLevo ya más de un mes empleando el Eee a diario (la verdad es que últimamente lo utilizo más que el ordenador “grande” por su tremenda portabilidad) y me he llevado la sorpresa de que la duración de la batería permanece prácticamente invariable: bajo las mismas condiciones en las que la batería aguantó tres horas y diez minutos, esta vez el Asus EeePC 701 ha aguantado tres horas y once minutos.

Eso sí, también me he dado cuenta de que Open Office (al menos la aplicación “Writer”) consume bastante batería, pues la autonomía se reduce notablemente cuando estoy bastante tiempo dándole a las teclas. Supongo que el corrector ortográfico, que está siempre ejecutándose en segundo plano, tendrá bastante que ver en esto. Probaré a desactivarlo a ver qué tal.

También he de comentar que, como es lógico, la autonomía del equipo se reduce considerablemente al conectar un disco duro externo de 2.5″ alimentado por USB. No debemos tomar por costumbre conectar un dispositivo de este tipo si no estamos conectados a la corriente, puesto que nos podemos quedar sin batería antes de lo previsto. En el caso de que queramos ver una película o escuchar música que no nos quepa en el disco duro SSD interno es mejor emplear una tarjeta de memoria o un pendrive, puesto que al no ser dispositivos mecánicos consumen bastante menos energía que el mencionado disco duro externo.

Informática de jardin

SÉPTIMA ACTUALIZACIÓN ( 26 de Julio de 2008 )

En respuesta a una consulta que Iker dejó en los comentarios de esta entrada os voy a mostrar una serie de imágenes en las que os muestro algunas tareas habituales que realizo con el Asus EeePC 701 para que veáis cómo afectan las dimensiones de la pantalla a nuestras acciones de cada día.


La Wikipedia en el Eee 701. Es muy útil emplear el modo de pantalla compeleta (F11) para poder aprovechar todo lo posible el espacio de trabajo.


Parte de mi galería de Flickr en la pantalla del Asus. El scroll hay que emplearlo continuamente.


Este mismo artículo visto en el Eee. La mayoría de los blogs se ven correctamente.


Pidgin; el cliente de mensajería instantánea que viene preinstalado. Funciona muy bien y sin muchos agobios gracias a que las conversaciones se abren en distintas pestañas dentro de una misma ventana.


He añadido algunos RSS de prueba a Thunderbird (los miro en el ordenador grande) para que veáis que debido a lo que ocupa la aplicación nos queda un minúsculo espacio para leer el cuerpo de los mensajes.


Open Office Writer; el procesador de textos que viene por defecto y que cumple perfectamente con su cometido. Casi el 100% de los artículos de este blog de un tiempo a esta parte los escribo en Writer para luego pasarlos a la web; así que a mí me va perfecto.


Colección de fotografías. Se pueden ver en miniaturas, pero es más cómodo dejar el puntero encima de una fotografía para que se abra un pop-up con información.


Viendo un PDF en Adobe Reader. Se ve muy bien, pero hay que hacer scroll constantemente.


El gestor de paquetes Synaptic. Pasa un poco como en Thunderbird para leer los mensajes; el espacio que tenemos nos hará manejar las barras de desplazamiento todo el tiempo.


El centro de control de KDE. En este caso el apartado encargado de cambiar la distribución de teclado. Volvemos a contar con un espacio bastante reducido apareciendo, como de costumbre, las barras de desplazamiento.

Por cierto, un pequeño apunte: a veces veremos con desagrado que las ventanas ocupan más que la propia pantalla y por lo tanto se nos quedan algunas zonas fuera de nuestra visión. Para mover la ventana debemos hacer click en cualquier punto de ella al tiempo que pulsamos ALT. De ese modo el cursor cambiará a un cruce de flechas y podremos desplazarla a nuestro antojo.

OCTAVA ACTUALIZACIÓN ( 28 de Julio de 2008 )

Compruebo con alegría que mis expectativas sobre el Asus EeePC 701 se están cumpliendo con creces. Actualmente todos los artículos de este blog los estoy escribiendo en él y todas las labores relacionadas con internet que suelo realizar en el portátil “grande” las puedo realizar sin ningún problema aquí también.

Puestos a pedir me gustaría que Asus cuidara un poco más los repositorios que han montado para tener actualizada esta versión de Xandros, pues aparte de que hay muy poco material me he encontrado con numerosos errores de programas que en teoría están pero cuando Synaptic los intenta descargar resulta que en realidad no están disponibles (es el caso de GIMP sin ir más lejos). Del mismo modo me gustaría contar con una versión de Firefox 3 que pudiera instalar sin tener que hacer apaños raros, pues aunque hay tutoriales en internet sobre el tema, no me inspiran demasiada confianza.

NOVENA ACTUALIZACIÓN ( 13 de Agosto de 2008 )

Al final me he armado de paciencia y he descargado los 20 megabytes que ocupa la aplicación Google Earth para Linux con la conexión de 56 Kb que tengo en el apartamento de la playa. Al menos os puedo adelantar que el resultado ha merecido la pena y el programa funciona bastante bien, pero hay que hacer una serie de matizaciones previas porque me ha costado un poco poder hacerlo funcionar correctamente. Vamos a ello:

Por una parte el programa se instala un poco chapuceramente en el sistema de tal modo que se crea una carpeta en el directorio “home” y un acceso en el escritorio como si de un programa de Windows se tratara. No es grave porque en breve comenzaré a probar otros sistemas operativos en el Eee y me tocará borrar Xandros por completo, pero no estaría mal que la instalación fuera algo más elegante que un simple instalador que no sabemos muy bien lo que está haciendo en el sistema.

Bien, el programa está instalado y procedemos a ejecutarlo obteniendo una velocidad absolutamente inhumana hasta el punto de hacerlo completamente inmanejable porque el simple hecho de presionar un botón puede llevar varios segundos hasta obtener una respuesta. Aunque el programa requeriría de un ordenador más potente para funcionar de manera óptima, se supone que no debería ir tan lento en este pequeño ordenador, así que algo no cuadra.

Pues bien, me puse a investigar un poco sobre el tema y rápidamente encontré una solución en el Wiki de EeeUser ( http://wiki.eeeuser.com/howto:fixgoogleearthspeed ) que puso fin a todos mis problemas: todo se debe a una función gráfica que hay en el ejecutable del programa que no se lleva bien con los drivers de pantalla del Asus Eee, de modo que en el propio Wiki han colgado un nuevo ejecutable que debemos copiar sobre el original y darle permisos de ejecución a continuación para que todo se mueva a una velocidad más aceptable. Ahora bien, debemos desactivar también la opción “atmósfera” en el menú “Ver” del propio programa para que la cosa vaya fluida (al menos en la versión 4.2; en las anteriores puede que no estuviera esta opción), pues dicha opción requiere de complejos cálculos que ralentizarán enormemente la renderización de los gráficos en pantalla.

Una vez hecho todo esto ya tendremos un programa completamente funcional del que os pongo a continuación unas capturas. Eso sí, os comento que debido a la resolución de la pantalla (800 x 480) debéis emplearlo a pantalla completa (F11) y ocultar la barra lateral izquierda si queréis “volar” por el mundo con comodidad. Yo ya estaba encantado con el programa desde hace tiempo, pero ahora además me lo puedo llevar a todas partes y en el caso de no contar con una red WiFi cerca siempre podemos ver lo que hay en el archivo de caché (lo que hayamos visitado recientemente, vaya). Caché que, eso sí, ha de ser reducido a una fracción de su valor original, pues por defecto son 2000 MB y no está el pequeño de los Asus para tantas alegrías. Yo lo tengo fijado a 150 MB y me va más que bien. Por cierto, si habéis ampliado la memoria del Eee al menos a 1GB notaréis más soltura a la hora de mover Google Earth.

Nuestro pequeño mundo

La Puerta del Sol de Madrid

El litoral de Oropesa del Mar (mapas de baja resolución en esa zona 😦 )

La puerta de Alcalá en Madrid

El coliseo de Roma

DÉCIMA ACTUALIZACIÓN ( 16 de Agosto de 2008 )

Hoy me gustaría comentaros dos cosas sobre el Asus Eee 701; una más o menos técnica y otra meramente personal. Vamos a ello:

– No he señalado en la review que la versión Linux del Eee viene con una partición oculta a los ojos del usuario que contiene la imagen original del sistema operativo para que podamos restaurarlo en caso de problemas. Este proceso se haría arrancando el ordenador con la tecla F9 pulsada, lo que nos presentará un menú en pantalla con la opción de dejar el sistema tal y como venía al abrir la caja por primera vez.

Es cierto que esta “partición oculta” resta espacio de almacenamiento al Eee y podríamos eliminarla para disponer de él; y más sabiendo que en el CD que viene con el ordenador se incluye una imagen del Xandros para restaurarla desde una unidad lectora externa o incluso desde un pendrive, pero tener esa partición con la imagen del SO hace que podamos llevarnos el ordenador a cualquier parte sin tener que cargar con nada más que el propio ordenador, el cargador y la funda; ni discos de rescate ni pendrives ni historias, lo cual es bastante cómodo.

– Por otro lado me gustaría hablar sobre la “usabilidad” del Eee 701. A lo largo de este verano he tenido ocasión de utilizarlo en diversas circunstancias y me gustaría compartir la experiencia con vosotros, pues creo que puede ser interesante.

Lo primero es decir que efectivamente el Eee es ultraportátil. Cabe en cualquier bolso de tamaño medio y el peso no hará que se nos vaya doblando el espinazo a los cinco minutos, cosa que se agradece pues al cargar con un portátil grande uno se empieza a acordar de la madre del diseñador a los pocos minutos. El brillo de la pantalla al máximo es suficiente como para al menos ver algo en condiciones de mucha luminosidad. Aunque bajo el sol directo no seremos capaces de distinguir casi nada la estrategia es buscar una sombra para poder usar el portátil en condiciones (y de paso no tener mucho calor).

En mi caso particular he empleado el Eee para dar “clases de Open Office” a una amiga en los jardines de la Torre del Rey y mostrarle el programa “Google Earth” con los datos que tenía almacenados en la caché del disco duro así como también para llevarlo a un par de restaurantes y mostrar algunos vídeos y fotografías a amigos de por aquí que no conocían la existencia de este blog ni de los proyectos “Alcalá de Henares ayer y hoy” y “Oropesa del Mar ayer y hoy”. En ambos casos el Eee se ha mostrado muy versatil, ha cosechado comentarios muy positivos por parte de la gente (especialmente de las chicas, que se han mostrado encantadas con el diseño del Asus) y todos han coincidido en destacar que la pantalla se ve de maravilla. Al ser de pequeño tamaño se puede poner en una esquina libre de la mesa y con el volumen al máximo es suficiente como para que todos los presentes puedan escuchar el audio del vídeo de turno si el entorno no es demasiado ruidoso. La verdad es que me ha venido genial para estas tareas de “promoción”, pues de otro modo sólo habría podido mostrar el material en mi móvil y la cosa hubiera quedado muy deslucida.

El Eee en el jardin

Con respecto a las capacidades WiFi, aunque son las estándares de cualquier portátil actual, en la playa no he podido conectarme a ninguna red de este tipo porque sencillamente no hay prácticamente ninguna por estas tierras. Hay gente que me ha preguntado si podría usar el Eee 701 para navegar por internet y consultar el e-mail en cualquier sitio; y a esa pregunta he de responder con un rotundo “SÍ”, pero claro, si estuviéramos en un mundo ideal en el que las redes WiFi abiertas abundaran y tuviéramos cobertura en casi cualquier lugar (léase Japón; pues allí hay centenares de redes WiFi sin clave a disposición del público). Si estamos en un lugar con cobertura WiFi y conseguimos conectar con ella podremos navegar y ver el correo perfectamente (comprobado en Alcalá de Henares) pero si el lugar en el que estamos es un desierto en cuanto a señales inalámbricas obviamente no habrá nada que hacer.

Por lo tanto, el ordenador es capaz de conectarse a cualquier red WiFi abierta sin problemas, pero el caso es encontrar alguna de esas redes en nuestra geografía; cosa bastante complicada fuera de las grandes ciudades. Eso sí, en cuanto a portabilidad el ordenador no tiene rival salvo una PDA, pero ya os comenté al principio de la review que hay cosas para las que las PDAs no están diseñadas y en las que el Eee les da unas cuantas vueltas.

¿Mi definición del Asus Eee PC 701? Un ordenador ultraportátil orientado a internet y ofimática. La esencia de lo que debería ser un portátil; porque para todo lo demás ya tenemos los ordenadores “grandes”, ¿no? 😉

UNDÉCIMA ACTUALIZACIÓN ( 25 de Agosto de 2008 )

Cansado de la nula actualización de los repositorios del Xandros que viene de serie con el Eee y pensando en la cantidad de cosas que me estaba perdiendo por emplear un sistema operativo tan “capado” empecé a informarme sobre otras opciones que podría instalar en este pequeño ordenador.

Tras descartar versiones específicas para el Eee (suelen ser proyectos que al final se quedan abandonados) buscaba alguna distribución estándar que contara con un amplio soporte de la comunidad del software libre. Mi elección al final fue Debian por ser una distro muy personalizable, mantenida a diario y sobre todo porque es la que empleo en mi portátil grande (junto con Windows XP). He de reconocer que desde que lo instalé en el Toshiba estoy encantado con Debian y reconozco que lo único que me “ata a Windows” ahora mismo es iTunes y sus estadísticas de canciones. Cuando me de por liarme la manta a la cabeza formatearé completamente el disco duro del Toshiba y me quedaré nada más que con Debian, pues cada día me gusta más y me desenvuelvo mejor con él.

La versión de Debian para el Eee, como os decía, es genérica con todas las ventajas que esto conlleva; pero lo que es específico para el pequeño de los Asus es el instalador. Tenéis toda la información sobre el proyecto en el siguiente wiki: http://wiki.debian.org/DebianEeePC (incluso con traducción al castellano)

Lo que sí os comentaré es que dicho instalador es bastante intuitivo y si sabéis un poco sobre sistemas operativos no tendréis demasiadas dificultades para tener Debian funcionando en el EeePC a los pocos minutos. En cualquier caso, yo preferí cubrirme las espaldas y le pedí ayuda a mi hermano para este proceso, pues lleva bastante más tiempo que yo en el mundillo de GNU / Linux y prefería que me fuera guiando a través de los distintos pasos de la instalación.

Con lo que debéis tener cuidado es con el tamaño de la instalación, pues si os liáis a instalar paquetes os podréis encontrar con que se os llene el disco duro y os toque volver a realizar todos los pasos. Recordad que tenéis 4GB de disco duro, y en mi caso particular después de instalar el sistema con escritorio Xfce, Open Office, Google Earth (que en esta ocasión funciona sin problemas de incompatibilidades) Povray, Iceweasel 3 (que no es otra cosa que Firefox 3) y alguna que otra utilidad más cuento con algo más de 1GB libres para almacenar datos en el disco SSD destacando también que he creado una partición de swap de 512MB.

Una vez todo instalado y configurado (de nuevo os recomiendo encarecidamente la visita a DebianEeePC porque ahí están resueltas casi todas las dudas que os puedan surgir) manejar Debian es como cualquier otro sistema operativo, y el hecho de tener una capacidad de actualización casi diaria es un gustazo. Las actualizaciones de lo que tengamos instalado se hacen a través de Aptitude o Synaptic y tras unos minutos de uso enseguida nos pondremos a buscar software de nuestro interés.

Nuevo Test de Batería

Una vez instalado Debian opté por hacer un test de batería en las mismas condiciones que los anteriores (sistema en reposo, volumen en mute, WiFi apagado, retroiluminación a la mitad con la pantalla encendida todo el tiempo) para ver si el cambio de S.O. conllevaba alguna modificación en la autonomía y me llevé la sorpresa de que el tiempo de batería se estiró hasta las 3 horas y 26 minutos; aproximadamente un cuarto de hora más que en las dos pruebas anteriores.

En definitiva, he de reconocer que estoy encantado con el nuevo sistema operativo: si el cambio al escritorio completo de Xandros ya fue un paso adelante, esta nueva evolución es todo un salto con respecto a lo anterior. El hecho de tener un sistema con el respaldo de una inmensa comunidad como es Debian le da a uno mucha confianza y la tranquilidad de que cualquier fallo será subsanado en pocas horas.

¡Ya os hablaré con más calma de él en una futura actualización!  😉

DUODÉCIMA ACTUALIZACIÓN ( 30 de Agosto de 2008 )

Os comento que he subido un vídeo a youtube en el que podéis ver Debian ejecutándose en mi Asus Eee PC 701 4G. Muestro el arranque del sistema y la ejecución de Iceweasel 3, Google Earth, Open Office Writer y Aptitude. ¡Espero que os resulte interesante!

DECIMOTERCERA ACTUALIZACIÓN ( 18 de Enero de 2009 )

Veo que sois muchos los que llegáis a este artículo buscando información para compraros un Asus 701 o bien porque lo acabáis de estrenar y queréis conocer sus posibilidades. Debido a ello he decidido grabar un breve vídeo en el que muestro cómo cambiar la memoria RAM a este ordenador para aumentar su rendimiento. Espero que os sea útil.

NOTA I: Una vez colocado el nuevo módulo de memoria no hay que configurar nada en el ordenador, puesto que éste la detecta automáticamente.

NOTA II: es importante comentar que el tamaño máximo de memoria RAM admitido por el EEE 701 es de 1 Gb empleando el Xandros que viene originalmente y 2 GB con el resto de sistemas operativos (Debian, Ubuntu, Windows XP…) porque es lo máximo que soporta el propio ordenador por lo tanto no compréis un módulo de más capacidad porque os va a dar problemas.

DECIMOCUARTA ACTUALIZACIÓN ( 19 de Enero de 2009 )

Aprovecho para comentaros brevemente que los que necesitéis los drivers para Windows de los distintos componentes del ordenador los podéis encontrar actualizados en la propia web de Asus; concretamente en ESTE ENLACE. Debéis elegir el sistema WinXP en el cuadro que sale y enseguida veréis todas las categorías de descarga.

DECIMOQUINTA ACTUALIZACIÓN ( 25 de Enero de 2009 )

Por lo que voy viendo en los múltiples comentarios de la entrada, algunos de vosotros me pedís que narre un poco cómo uso el Eee 701 en el día a día. Pues bien, para que la explicación sea más descriptiva he grabado el siguiente vídeo en el que muestro algunas de las cosas que empleo cada día como puede ser la visualización de fotografías, vídeos, edición de documentos e imágenes así como uso de internet. Es un vídeo muy en la línea del que hay en la duodécima actualización, pero que en este caso muestra otros programas y algunos usos más “lúdicos” del equipo.

NOTA: debido al algoritmo de compresión que emplea Youtube el vídeo no se ve muy nítido que digamos y en esta ocasión (no sé en qué se basa) no existe la posibilidad de activar una versión a más resolución como la que se encuentra en otros vídeos que yo mismo he subido en el pasado. Investigaré sobre el tema…

DECIMOSEXTA ACTUALIZACIÓN ( 1 de Febrero de 2009 )

Cinco meses después de haber comprobado la duración de la batería en el ordenador me he animado a hacer un nuevo test con el WiFi desactivado para comprobar si el uso diario que hago del EeePC 701 ha afectado a este delicado componente de los portátiles.

Información general de la batería:

Pegatina batería: 4400 mAh
Capacidad reportada por Linux: 5200 mAh

Condiciones del test:

Sistema operativo: GNU / Linux Debian.
WiFi: OFF.
Brillo pantalla: 50 % (retroiluminación encendida durante todo el test).
Sonido: Mute.
No se ejecutó ninguna aplicación durante la ejecución del test.
Temperatura ambiente durante el test: 22ºC.

Resultados del test:

Aviso del 20% de batería restante: 2 horas 24 minutos.
Aviso de apagado en 3 minutos: 2 horas 45 minutos.
Apagado automático: 3 horas 5 minutos.

Teniendo en cuenta que en el test realizado el 25 de Agosto el ordenador se apagó tras 3 horas y 26 minutos, se puede decir que la batería ha perdido algo de capacidad en estos últimos meses. La pérdida por el momento no es demasiado evidente, pero tendré que estar atento por si la cosa empeora en los próximos meses. Ya haré otro test dentro de un tiempo para ver cómo evoluciona el tema.

DECIMOSÉPTIMA ACTUALIZACIÓN ( 17 de Febrero de 2009 )

La semana pasada dejé el Eee 701 suspendido (tapa bajada) mientras estaba conectado a la corriente. Llegó la hora de ir a la cama y lo desenchufé, sin darme cuenta de que no estaba apagado sino suspendido. La sorpresa vino cuando tras 17 horas abrí el ordenador y me encontré la batería al 40% de su capacidad.

Pensé que no se podía haber descargado tanto la batería al estar suspendido, pues mi Toshiba se ha pasado un par de días en ese estado y la batería no bajó demasiado; de modo que decidí realizar ayer una segunda prueba: cargué la batería al 100%, suspendí el ordenador y así lo tuve durante 13 horas, tras las cuales me encontré la batería al 60%, demostrando que lo de la otra vez no fue casualidad y que el consumo en modo suspendido es bastante alto.

Echando unas simples cuentas vemos que la tasa de descarga es de aproximadamente un 3% por cada hora, lo que implica que si dejamos el ordenador suspendido durante algo más de 30 horas es posible que al tratar de “despertarlo” nos lo encontremos sin batería y que por lo tanto hayamos perdido la información no almacenada previamente.

En fin, que merece más la pena apagar el ordenador y volver a encenderlo que andar haciendo uso del modo suspendido si el cacharrín va a estar varias horas inactivo y alimentado sólo con la batería.

DECIMOCTAVA ACTUALIZACIÓN ( 22 de Mayo de 2009 )

Hoy he decidido hacer un nuevo test de batería al pequeño Asus EeePC 701 aprovechando que el ordenador está a punto de cumplir un año. Durante este tiempo lo he usado prácticamente todos los días dándome un montón de satisfacciones y una “movilidad informática” a la que antes no estaba acostumbrado.

Pero bueno, centrémonos en el test, porque esta vez es algo diferente a los anteriores. Lo que pretendía era medir la duración de la batería del Eee 701 en condiciones de “uso real”, de modo que cargué la batería al 100%, desconecté el cargador y comencé a usar el ordenador como cualquier día (en los anteriores test de batería el ordenador estuvo inactivo) hasta que la batería se vaciara por completo.

Las condiciones de funcionamiento del ordenador durante el test han sido las habituales: WiFi activado, brillo de la pantalla al 50% y volumen de sonido al mínimo. Mi actividad durante el tiempo que ha durado la prueba ha consistido en redactar un par de entradas para el blog, casi media hora viendo vídeos en Youtube, edición de textos en Open Office, lectura de un par de manuales de instrucciones en PDF… en definitiva, un uso de lo más habitual para un ordenador doméstico.

Pues bien, el ordenador ha dado un aviso crítico de apagado inmediato (a falta de un 2% de batería para vaciarse por completo) cuando llevaba exactamente 2 horas y 46 minutos de funcionamiento continuo; lo que me parece una autonomía bastante decente para un ordenador de apenas 1 Kg de peso y cuya batería lleva un año de constantes ciclos de carga y descarga.

DECIMONOVENA ACTUALIZACIÓN ( 1 de Septiembre de 2009 )

Nuevo test de batería realizado en las mismas condiciones de retroiluminación, funcionamiento, WiFi y demás factores que puedan influir en el consumo de energía que en la anterior actualización.

Después de poco menos de un año y medio de uso constante del pequeño Asus la batería ha aguantado alimentando al portátil durante 2 horas y 45 minutos, lo que representa apenas un minuto menos que el resultado del test anterior y demuestra que con el paso del tiempo la autonomía que proporciona este elemento permanece prácticamente constante.

Cómo recalibrar el medidor de batería en un móvil Nokia

Llevaba ya un tiempo fijándome en que el indicador de la batería de mi actual teléfono móvil era “poco progresivo”: lo cargaba y se mantenía al máximo un par de días para a continuación bajar una raya y en pocas horas estar ya dando el aviso de batería baja. De ese modo era hacer una llamada con la batería prácticamente a tope y en mitad de la conversación tener que buscar el cargador porque el móvil agonizaba… 😦

Probé a apagar y encender el teléfono alguna vez y nada; el indicador seguía con su tónica de no señalar el estado real de la carga de la batería ni de coña, así que empece a pensar que la batería estaba dando ya signos de fatiga y que antes o después me tocaría comprar una nueva.

Pues bien, hace unos días probé a dejar el teléfono descargarse del todo hasta que se apagara y a continuación cargarlo sin encenderlo hasta que señale que la batería está llena. Este proceso es el mismo que se realiza con los ordenadores portátiles para recalibrar la batería, pero no creí que fue a surtir ningún efecto en mi teléfono móvil.

Sin embargo se ve que en Symbian hay algún tipo de función que controla el estado de la batería de forma similar a la de los portátiles y gracias a ese sencillo proceso el indicador del 6630 ha vuelto a marcar fielmente la carga restante en la batería en todo momento y gracias a ello puedo irme a la calle sin miedo a quedarme “desconectado” aunque apenas queden un par de rayas en dicho indicador.

Manny Calavera 6630

En fin, puede parecer una tontería, pero si probando este sencillo proceso le evito a alguien comprar una batería nueva cuando en realidad la suya está perfectamente me daré por contento 😉