Russian Red

Bajo el nombre de Russian Red (tomado de la denominación del color de pintalabios que siempre emplea) se esconde Lourdes Hernández: la última sensación musical en nuestro país y parte del extranjero. La primera vez que leí algo sobre ella fue hace ya unos meses en el blog del señor pollo, y su disco “I love your glasses” me pareció una pequeña maravilla: sencilla, cercana e intimista.

La verdad es que no sólo su voz es adorable, sino que toda ella lo es; y para que lo podáis comprobar con vuestros propios ojos os dejo un vídeo de ocho minutos extraído del programa de TVE “No disparen al pianista” donde responde a algunas preguntas y canta dos temas: su primer single titulado Cigarettes y una versión acústica del Girls just wanna have fun de Cyndi Lauper (a partir del minuto 5:30 del vídeo) que pone los pelos de punta. Los grandes artistas demuestran serlo cuando se enfrentan al público armados sólo con su voz y una guitarra; y hay que reconocer que Russian Red lo hace con un desparpajo impresionante para sus 23 añitos.

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Paseo por Alcalá (5ª parte)

Seguimos con la serie de imágenes de ayer centrándonos hoy un poco más en los colores de las calles del centro durante el fin de semana de Carnaval, aunque sin descuidar detalles de algunos elementos de la ciudad y fotografías de personas anónimas que uno se puede cruzar en cualquier rincón de la ciudad.

Ya no me atrevo a decir que es la última entrada de este tipo como hice en la tercera, pues creo que es mejor bautizar este tipo de posts bajo el mismo título y que así sean más fácilmente reconocibles. Lo más probable es que dentro de nada vuelva a pegarme otro paseo por las calles de la ciudad con la consecuente tira de imágenes, así que os emplazo a una futura sexta entrada que muestre más rincones de esta ciudad.

Women in red

Cabaret

Paseo azul

Paseo azul

Rosquilla

La rosquilla gigante

Cadenas

Sin cambios desde que tengo memoria

Cigüeñas de metal

Cigüeñas de metal

Excursión

Excursión

Extrañas proporciones corporales

Extrañas proporciones corporales

Alcalá en Technicolor

Alcalá en Technicolor

Vigilando el campanario

Esperando el anochecer

A contracorriente

A contracorriente

Paseo por Alcalá (4ª parte)

Viendo que las tres primeras entregas de esta serie de imágenes alcalaínas han tenido bastante éxito entre vosotros, voy a aprovechar que esta semana apenas tengo tiempo para redactar textos largos (precisamente por culpa de algo que podréis leer a principios de la semana que viene) para crear dos entradas más con algunas imágenes que capté en el fin de semana de Carnaval y que publicaré entre hoy y mañana. ¡Espero que os gusten!

Miradas divergentes

Miradas divergentes

Buenos días

Buenos días

Asomado a la fuente

Espiando a la fuente

Tiempos pasados

Restos del pasado

Flores al sol

Flores universitarias

Un día fue un hogar

Aunque no lo parezca, hace tiempo fue un hogar

El tiempo no perdona

El tiempo no perdona

Reflejos partidos

Reflejos partidos

La larga y solitaria espera

La larga espera

En busca de la libertad

Buscando un poco de libertad

¿Qué es y cómo se utiliza un filtro polarizador?

Las lentes polarizadas siempre me han llamado la atención: hace ya tiempo publiqué en este mismo blog un artículo sobre gafas de sol de este tipo y hoy me gustaría centrarme en un elemento indispensable en fotografía y que tiene más utilidades de las que en principio se podría pensar: los filtros polarizadores circulares.

filtropola

Para ahorrarnos un buen rato de charla sobre los fundamentos de una lente polarizada os recomiendo que le echéis un vistazo a la entrada que os comentaba antes sobre las gafas polarizadas. El enlace es el siguiente: El maravilloso mundo de las gafas de sol polarizadas. En ella podréis ver qué ventajas tienen las gafas polarizadas sobre las “normales” e incluso visualizar un vídeo que muestra los inconvenientes que nos podemos encontrar a la hora de mirar ciertas pantallas con ellas. Una vez puestos al día sobre cómo funciona y qué efectos tiene una lente polarizada nos vamos a centrar en el filtro fotográfico que tiene esa mágica cualidad: el polarizador.

Un filtro polarizador consta de dos partes: una fija que se enrosca en el objetivo de la cámara y otra móvil que podemos girar para buscar el ángulo adecuado, pues el resultado final va a ser completamente distinto en función del ángulo que demos al polarizador como luego veremos con unas imágenes ilustrativas.

El filtro polarizador nos va a permitir bloquear la luz que venga en una determinada dirección; y en base a esto vamos a obtener dos aplicaciones prácticas a este pequeño pero utilísimo elemento.

1. El efecto más característico en un polarizador es el realce del cielo y el aumento de contraste de las nubes. Si hacemos una fotografía de paisaje en la que queramos dar protagonismo a un cielo con claros y nubes, este tipo de filtro va a ser nuestro mejor amigo, pues vamos a bloquear la luz que viene del cielo dejando el resto intacto de tal modo que las nubes parecerán mucho más blancas y el azul mucho más oscuro. Vamos a ver un ejemplo práctico:

Utilizando un filtro polarizador (VIII)

Cielo sin polarizador

Utilizando un filtro polarizador (IX)

Cielo con polarizador

2. La segunda utilidad del filtro polarizador se basa en el hecho de que la luz se polariza fuertemente al reflejarse en superficies lisas. Gracias a esto vamos a poder emplear este pequeño artilugio para eliminar molestos reflejos de ventanas, chapas y demás elementos planos. Vamos a ver un par de ejemplos ilustrativos:

En el primero de ellos tenemos unos coches aparcados a plena luz del día que ofrecen unos feos reflejos de los edificios que hay en las proximidades.

Usando un filtro polarizador (I)

Coches aparcados fotografiados sin polarizador

Si utilizamos el filtro polarizador vamos a poder eliminar los reflejos de uno de los planos; en este caso el más visible, que es del los techos de los vehículos.

Usando un filtro polarizador (II)

Podemos eliminar los reflejos del techo con el polarizador

Con un simple giro de 90º del polarizador vamos a eliminar el reflejo del lateral de los vehículos (se puede apreciar con claridad en la luna tintada de la furgoneta).

Usando un filtro polarizador (III)

Con un giro del polarizador podemos eliminar los reflejos de los laterales

En cristales también vamos a poder eliminar esos molestos reflejos, de tal modo que el vidrio parezca realmente vidrio. Fijaos en los dos siguientes ejemplos ilustrativos:

Usando un filtro polarizador (IV)

Molestos reflejos en las ventasnas al hacer la fotografía sin polarizador

Usando un filtro polarizador (V)

Con el polarizador la cosa mejora bastante

Del mismo modo que podemos eliminar reflejos de cristales y chapas, también lo podemos hacer de una superficie tan deslumbrante como el agua. Ya os decía en la entrada de las gafas de sol que los cristales polarizados están prohibidos en los concursos de pesca, y con el ejemplo que os muestro a continuación entenderéis a la perfección por qué es así:

En la primera imagen nos encontramos con que la superficie del agua refleja tanta luz que apenas nos deja ver el fondo de la misma.

Usando un filtro polarizador (VII)

La superficie del agua sin emplear un polarizador refleja demasiada luz

Sin embargo, podemos echar mano de nuestro filtro polarizador para, dándole el ángulo adecuado, eliminar gran parte del reflejo y ver el fondo perfectamente. En el ejemplo que os he puesto no se puede eliminar completamente el reflejo porque el agua está en constante movimiento, pero en una superficie lisa como un cristal el reflejo quedaría bloqueado prácticamente al completo.

Usando un filtro polarizador (VI)

Empleando el polarizador vamos a bloquear el reflejo que viene de la superficie y podremos ver el fondo con claridad

Como veís, los filtros polarizadores son de gran utilidad para ciertos tipos de fotografías. La pega que tienen es que oscurecen bastante la fotografía, de tal modo que tendremos que aumentar el tiempo de exposición, abrir más el diafragma o subir la ISO con la que disparamos tal y como os comenté hace tiempo en una entrada que trataba de explicar cuatro principios básicos de fotografía.

* Todos los artículos de este tipo en https://luipermom.wordpress.com/fotografia

Paseo fotográfico por Alcalá (3ª parte)

Tras las dos primeras entregas (aquí y aquí), finaliza hoy por el momento nuestro maratón por las calles de Alcalá con la última serie de imágenes por el momento. Fotografías que abarcan multitud de lugares; algunos muy conocidos así como otros no tan publicitados. Sea como sea, la verdad es que Alcalá de Henares es una ciudad muy agradecida con aquellos que decidimos salir de casa con la cámara a cuestas sin tener una idea preconcebida de qué vamos a retratar.

El caz del Henares

El caz del río Henares a su paso por el recinto ferial

Toda la vida en el mismo lugar

Hay cosas que no han cambiado en las últimas décadas

En medio del tráfico

Dos valientes ciclistas entre el tráfico de la mañana

Detalle de la fachada de la universidad

Un detalle de la fachada de la universidad

Oteando el horizonte

Paloma cabreada

Volare

Una ciegüeña fotografíada en pleno vuelo

El cofre suspendido

El extraño caso del cofre del tesoro colgado en las alturas

Curvas

Las curvas de la carretera

Parque, chalets, coches

Un colorido paisaje en uno de los nuevos barrios de la ciudad

Las agujas de la ciudad

Las agujas de la ciudad

El rastro que lleva a la fuente

Camino a la fuente

El camino

Todavía quedan senderos por recorrer en esta ciudad

Descampado campestre

El descampado más campestre de Alcalá

Ramas de invierno

Los supervivientes del invierno

De paseo

El final del paseo

Alcalá ante los ojos de Baldomero Perdigón

Balomero Perdigón Puebla es un conocido fotógrafo alcalaíno cuya obra refleja las cosas cotidianas de la ciudad complutense. Personaje querido y entrañable, es habitual verle acompañado de sus bártulos fotográficos en todo evento de importancia que tenga lugar por estas calles; y si hoy escribo esto es precisamente porque reconozco en él una profunda inspiración a la hora de salir con mi cámara y ponerme a retratar los más variopintos rincones del lugar donde llevo viviendo 25 años.

Baldo

Si me pongo a recordar, hay un elemento que marcó para siempre mi visión de la fotografía: el libro “Alcalá. Blanco y Negro. 1960-1970” del propio Baldomero (la obra que me dio la idea para realizar Alcalá de Henares ayer y hoy), pues en él se puede ver que la belleza de una ciudad no radica en sus plazas y esculturas más conocidas; sino en todas esas callejuelas, soportales y tiendas ante las que pasamos cada día casi sin darnos cuenta de que están ahí.

Sin embargo, una mañana recorremos el mismo camino como tantas otras veces y echamos en falta algo: aquel portal, aquella farola, aquella parada de autobús… Cualquier rincón de la ciudad está a merced de la piqueta, y es importante que alguien retrate esos lugares tan sencillos y a la par tan especiales para poder mirar las fotografías dentro de muchos años y recordar el pasado de un pueblo que nunca ha dejado de cambiar.

Gracias Baldomero por enseñarme que las ciudades hablan a través de sus piedras. Tal vez si no hubiera conocido tu obra hoy en día los paisajes urbanos pasarían completamente inadvertidos para mí; pero tu libro me hizo ver que es importante retratar el presente para que la gente del mañana conozca su ciudad del mismo modo que a través de la magia de tus imágenes puedo viajar siempre que quiero a la Alcalá de los años 60 que nunca conocí.

Seguramente por sentirme algo abrumado ante aquel breve encuentro que tuvimos hace unos meses, no acerté a decirte todo esto que hoy se me viene a la cabeza; pero no me cabe duda de que si volvemos a encontrarnos algún día mi agradecimiento esta vez será personal e intransferible, pues sería una pena que nunca supieras que aquellas fotos que realizaste a lomos de tu Vespa cambiaron la visión del mundo de un aficionado a la fotografía cuatro décadas después.

¡Siempre son los cuatro mismos acordes!

Para comenzar el Domingo con un rato de buen humor, os dejo la demostración de que muchas de las canciones más exitosas de la historia de la música se basan siempre en las mismas cuatro notas:

Por supuesto, también tenemos una versión de canciones de nuestro país (aunque en esta ocasión los que cantan no afinan tanto como en el vídeo anterior :mrgreen: ).

De cualquier modo, es más que probable que estos dos vídeos más o menos recientes estén basados en el siguiente que descubrí hace ya unos meses en el que un tipo demuestra, guitarra en mano, que las míticas ocho notas del famoso Pachelbel Canon pueden llegar a ser una pesadilla que nos perseguirá allá donde vayamos…