Tratando de recuperar la forma física: ¡me he comprado unas Asics!

Para “celebrar” mi recién estrenada condición de desempleado esta tarde he aprovechado para irme de compras; algo que no practicaba desde hace bastante tiempo (bueno, a excepción del reloj que me compré hace poco más de un mes  😛 ). Ya sé que puede parecer una actitud bastante consumista y un poco superficial; pero me apetecía y no le di más vueltas.

Después de nueve meses de sobredosis de ordenador he decidido llevar a cabo un cambio de aires consistente en hacer bastante más deporte del que he practicado últimamente y que me ha llevado a una forma física bastante lamentable. Mis dedos están ágiles y fuertes de tanto teclear, pero lo que son las piernas andan un poco fuera de tono con respecto a épocas pasadas de tantas horas de silla que me he pegado en los últimos tiempos (y menos mal que en cuanto tengo ocasión cojo la cámara y me voy a dar una vuelta, que si no…).

Pues bien, mirando por mi armario me he encontrado con que aunque había bastantes zapatos no tenía unas zapatillas en condiciones, así que a primera hora de la tarde me he pasado por una conocida tienda de deportes que hay por el centro de la ciudad para recorrerme unas cuantas veces arriba y abajo el superpoblado pasillo del calzado “casual” (cuanto más variedad hay de algo más me cuesta decidirme) hasta que me he dado cuenta de que mis ojos se posaban más tiempo sobre un colorido par de Asics que en el resto de modelos.

Asics Alastar (II)

Ya sé que la marca Asics no está tan en boca de todos como Nike, Adidas y alguna otra que me dejo en el tintero; pero, además de que ese es un asunto secundario para mí, recuerdo (y en este punto es donde entra en juego el subconsciente) haber visto hace apenas unos días una campaña de publicidad que me llamó bastante la atención así como algún anuncio en la prensa; elementos que, seguramente, habrán influido para que al final me decantara por estas. La verdad es que el tema de la publicidad y la forma en que esta modifica nuestros patrones de consumo es algo de lo que me gustaría escribir un día de estos en el blog, así que lo apunto en mi lista de “temas pendientes”.

asics_logo

Pero bueno, el caso es que al final se vino para mi casa un par de Asics Alastar (así se llaman) y, aprovechando que soy muy aficionado a comentar en el blog todo lo que cae en mis manos, me he animado a hacer un par de fotos a las zapatillas recién sacadas de su caja y a narraros algunos detallitos que me han llamado la atención de algo tan aparentemente simple como unas zapatillas de deporte.

Lo que me ha llamado la atención de estas zapatillas es que se pueden llevar con más cosas que el típico chándal (se pueden combinar perfectamente, por ejemplo, con unos vaqueros) y que poseen un aire ochentero que me recuerda bastante a mis años felices del Spectrum. Nunca me han gustado demasiado las típicas zapatillas blancas que sólo pegan si vas vestido para ir a correr la maratón, pues por lo general suelo ver el lado práctico de las cosas y si encuentro un calzado cómodo os aseguro que trataré de llevarlo en la mayor cantidad de ocasiones posible, por lo que para mí la polivalencia es fundamental.

De primeras me han parecido cómodas y resistentes para el uso trotero que les pienso dar; me falta por ver si son calurosas, aunque eso es algo que ya iré comprobando con el paso de los días, pues por lo que he visto en las previsiones meteorológicas nos esperan jornadas de temperaturas sofocantes. Está claro que si pienso darles un uso intensivo durante las próximas fechas, conviene que lleve conmigo una botella de agua fresca o que mi ruta incluya alguna fuente bajo la que meter la cabeza.

Asics Alastar (I)

Por cierto, os comento a modo de curiosidad que me he estado informando un poco sobre la marca Asics (que son las siglas de “Anima Sana In Corpore Sano”) al llegar a casa y me he encontrado con que se trata de  una compañía japonesa fundada en 1949 (¿y yo que creía que eran unos recién llegados?), que últimamente se han disparado las ventas de sus modelos, que además de calzado fabrican ropa deportiva y que siempre han apostado por el uso del gel para amortiguar las vibraciones al pisar; algo que comenzó con los modelos de competición y que ahora se ha extendido a otros modelos de la marca. Un poco de cultura general que nunca viene mal por si algún día vamos a un concurso de televisión  😉

Bueno, pues la teoría ya está puesta sobre la mesa (o mejor dicho, sobre el monitor). Ahora toca comenzar con la práctica, que consiste ni más ni menos que en calzárselas y recorrer todas las calles y los campos que se me pongan por delante para tratar de recuperar así mi perdida forma física.

¡Un saludo!

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Hasta pronto, compañeros

Hoy es mi último día en Komatsu. Cuando se publiquen estas líneas estaré en mi coche de camino a la oficina cargado de rosquillas de Alcalá, bombones, alguna que otra sorpresa y un montón de recuerdos. Y cuando salga por la puerta del departamento, se habrán cumplido nueve meses de experiencias, intenso aprendizaje y un montón de compañeros a los que echaré muchísimo de menos.

A lo largo de esta mañana daré una carta en mano a cada uno de ellos; un escrito que no voy a reproducir aquí porque quiero que sea algo que quede entre todos nosotros; pero sí que os diré que son unas líneas de sincero agradecimiento por todo lo aprendido tanto en lo técnico como, sobre todo, en lo humano.

Hoy echo la vista atrás y recuerdo mis primeros días en la empresa: cuando no tenía ni idea de cómo funcionaba una excavadora y tenía que echar mano de mis compañeros para casi todo. Luego llegó María, a quien me tocó enseñar a manejar los programas y con la que enseguida hice muy buenas migas. Pasaron los meses del invierno y al florecer los almendros dejó su puesto el mismo día que terminaba el contrato de la que hasta ese momento fue mi jefa, de modo que me sentí bastante triste durante una temporada.

A partir de ese momento me encargué yo sólo de todos los tipos de máquinas que pasan por nuestro departamento, ganando muchísimo en experiencia y conocimientos. Pasaron más meses, volvió el calor… y un día no hace mucho me di cuenta de que me quedaban nada más que un par de semanas en la empresa. Fue el día que llegó Óliver; la persona que me sustituirá en mi puesto a partir de mañana y a quien también dejaré una copia de la carta que os decía antes para que entienda que nuestro departamento es mucho más que un grupo de personas. Lo hará bien y le deseo mucha suerte; yo mismo le estuve enseñando cómo tenía que hacer las cosas y la verdad es que le cogió el truco con rapidez. Me siento orgulloso de haber sido su “profesor” del mismo modo que lo fui de María cuando entró.

Sillas vacías

No sé si lloraré al despedirme, pero es muy posible que así sea. Lloraré si pienso que mañana me levantaré sin saber muy bien qué hacer, que no podré dar los buenos días a toda esa gente que me encuentro sonriendo al entrar por la puerta, que no me sentaré en esa silla azul que me siempre me acoge con agrado… Pero si lloro, como dice Nacho Vegas en una de sus mejores canciones, No lloraré por ti ni por mí; lloraré por los demás.

Mil gracias por estos nueve meses inolvidables. Os echaré mucho de menos.

¡Buena suerte y hasta pronto, compañeros!

El balancín de la libélula

Caminando el otro día por el campo un insecto captó mi atención: era una minúscula libélula que parecía estar dibujada en el aire porque el rápido batir de sus alas escapaba a mi percepción. Iba probando el olor de todas las flores sin aparente orden ni sentido, pero no parecía contenta con ninguna hasta que se aferró con fuerza a una espiga mecida por el viento.

Allí, con un suave vaivén, la libélula se sintió feliz por unos instantes. Feliz como un niño subido en uno de esos columpios que apenas son un neumático y un par de cadenas atadas a un tronco. Feliz como un ejecutivo que explota una hoja de burbujas de plástico. Feliz como un perro que juega con un calcetín viejo… A veces, alcanzar la felicidad por un rato es más simple de lo que parece; y si no, que se lo digan a aquella libélula en su improvisado balancín.

El balancín de la libélula

* Enlace directo a la versión de la foto a su máxima resolución.

Reemplazado el vídeo sobre los estabilizadores ópticos

¿Recordáis aquella entrada en la que os puse un vídeo que mostraba la diferencia entre emplear o no el estabilizador óptico en una videocámara?

Pues bien, el otro día me acerqué a una gran extensión de campo que hay a las afueras de Alcalá y volví a grabar dicho vídeo en un entorno bastante más natural que el asfalto de la ciudad. Lo peor es que soplaba bastante viento y debido a ello el sonido no se escucha muy bien en los primeros compases del vídeo; pero la verdad es que a mí en general me gusta más que el otro que grabé.

¡Os dejo con el nuevo vídeo!

¡El centro de Alcalá está impracticable!

Entiendo que toda ciudad tiene sus obras y que son necesarias para que las calles no parezcan descuidadas y abandonadas; pero es que el lío que hay en las calles cercanas al mercado municipal de Alcalá de Henares están sacando de quicio a vecinos y comerciantes que se ven obligados a disputar un auténtico rally cada vez que intentan poner los pies en la calle. Espero que al menos, cuando la obra esté finalizada, el resultado merezca la pena.

Por cierto, nada de lo que os diga podrá ser más descriptivo que las imágenes que capté el pasado Domingo a las 10 de la mañana; así que con ellas os dejo…  😉

Obras en los aledaños del mercado municipal (V)

Obras en los aledaños del mercado municipal (I)

Obras en los aledaños del mercado municipal (IV)

Obras en los aledaños del mercado municipal (III)

Obras en los aledaños del mercado municipal (II)

Obras en los aledaños del mercado municipal (VI)

El comportamiento de la sociedad ante la muerte de un artista

A estas alturas no os vais a sorprender si os digo que Michael Jackson ha muerto. Yo al menos llevo toda la mañana escuchando y viendo noticias sobre el tema ya sea en boca de mis compañeros de oficina, de cualquier página web o de la radio del coche. Pero no es de la muerte de Michael de lo que os quiero hablar; sino que pretendo, simplemente, hacer una breve reflexión sobre ciertos patrones de comportamiento que se repiten cada vez que ocurre algo de este tipo.

tickets

Apenas unas horas después de saltar la noticia, Thriller se ha convertido en el álbum más vendido de iTunes en EEUU; estando colocados ahora mismo 8 discos de Michael Jackson entre los 40 más vendidos. Y quien dice EEUU dice casi cualquier parte del mundo, pues con la muerte del artista se han disparado las ventas de todo lo que tenga que ver con él.

Pero vamos a ver: ¿por qué cuando muere un artista a tantísimas personas les da por comprar su material? Comprendo que a la gente le llame la atención la noticia porque se trata de un personaje público (yo mismo leí con atención la sorprendente noticia esta mañana cuando miré como cada día mientras desayuno la web de El País); pero lo de salir corriendo a comprar los discos de Michael Jackson compulsivamente es algo que escapa a mi comprensión.

Y lo peor es que las discográficas y representantes de estos artistas fallecidos se frotan las manos gracias a estas tendencias sociales. Sin ir más lejos, cuatro días después de la muerte de Antonio Vega apareció en el mercado un doble disco de grandes éxitos. ¿Casualidad? No lo creo; y seguro que a estas horas en Sony Music ya hay alguien haciendo planes y echando cuentas.

Es decir, que de aquí a una temporada nos esperan reediciones de los discos de Michael Jackson, repeticiones de todos los documentales que se han emitido a lo largo de su carrera, un porrón de programas especiales en Televisión… y todo porque cuando muere un artista a la gente le da por devorar “de pe a pa” toda su obra.

Yo, por mi parte, llevaba muchos años sin escuchar a Michael Jackson. Tuve una época, hará más o menos una década en la que estaba bastante enganchado a sus discos Bad, HIStory y Dangerous; pero aquella época pasó y no volví a escuchar apenas nada de él. Su carrera en los últimos años poco (o nada) tenía ya que ver con la de sus años más brillantes, y yo, aunque lamento su pérdida por todo lo que ha hecho por la música, no me sentiré triste porque en el futuro no vaya a haber más novedades discográficas por su parte. Al fin y al cabo, Michael Jackson ya demostró todo su valor en el pasado y siempre nos quedarán sus discos para cuando nos apetezca volver escucharlos en el futuro.