Review: Olight Baton 3

Guardo muy buenos recuerdos de la Olight S1 Baton porque fue la primera linterna “seria” que me compré. Hasta el momento tuve modelos de poca potencia que funcionaban con pilas alcalinas, pero esta fue la primera con la que me di cuenta de lo mucho que eran capaces de iluminar modelos más pequeños que un mechero con una batería de litio en su interior y un LED a modo de emisor.

La más reciente iteración de este modelo es la Olight Baton 3 que hoy vamos a repasar punto por punto y ver qué tal funciona en las tareas cotidianas; si bien sus 1200 lumens máximos en un cuerpo del tamaño del dedo pulgar son ya una buena carta de presentación.

El cuerpo

La Baton 3 posee un cuerpo cilíndrico fabricado en aluminio anodizado con detalles en un bonito azul cobalto (hay otra versión en color rojo con los detalles en dorado, pero a mí estéticamente me gusta mucho más esta) cuyas dimensiones son 63 mm de largo por 21 mm de diámetro máximo, contando con un peso de 53 gramos batería incluída.

Un detalle que me ha gustado mucho y que creo que es un paso adelante con respecto al modelo original de la saga es el texturizado de la zona de agarre de la linterna; ya que tiene un diseño que auna comodidad, firmeza y capacidad de disipación de calor. Éste consiste en una serie de “aletas” ligeramente puntiagudas que consiguen que la Baton 3 no se nos resbale de las manos aunque haga frío y/o vayamos con guantes y que además maximiza la superficie de contacto con el aire de forma que es capaz de disipar más eficazmente el calor generado en su interior cuando funciona en los modos más potentes.

En el bisel de la parte frontal aparece escrita la luminosidad máxima que alcanza el modelo así como una inscripción referida a la tonalidad de la luz emitida (entre 6000 y 7000 ºK). Más allá de tener los datos a la vista, es un detalle elegante ver lo cuidadosamente grabados que están los caracteres en una superficie tan estrecha, lo cual dice mucho de la precisión de construcción que logra Olight en su fábrica. La única pega que puedo sacarle es que su color no coincida plenamente con el de la pinza de sujección; algo más saturado.

Este bisel enmarca un reflector TIR transparente que es capaz de controlar muy bien la dispersión del haz de luz; si bien esto es algo de lo que hablaremos en el apartado correspondiente. No es tan bonito como esos reflectores texturizados que cada vez usan menos modelos pero hay que reconocer que son muy eficientes.

En la parte trasera tenemos un polo central y un anillo concéntrico que no son otra cosa que la interfaz de carga de la Baton 3. Y es que el encargado de recargar la batería interna de la linterna es un cargador USB de formato propietario que se adhiere magnéticamente a esta porque su diseño imantado nos permite conectar el cargador casi sin querer y además poder colocar la linterna de forma en ángulos imposibles sobre superficies férricas.

Cuando ponemos la linterna a cargar, un pequeño LED presente en el propio cargador se ilumina en color rojo para cambiar a verde cuando el proceso ha finalizado; cosa que lleva aproximadamente cuarenta minutos si la batería ha quedado muy descargada tras la última sesión. El indicador es muy elegante, pero veo que en situaciones de mucha luz (cargando la linterna a pleno sol) es apenas visible a no ser que hagamos sombra con las manos. De normal no es un problema porque solemos cargar estas cosas en interiores, pero debéis tenerlo en cuenta si, por ejemplo, os la lleváis a la montaña con algún powerbank para recargarla.

Como siempre ocurre con los cargadores de formato propietario, si lo perdéis os tocará comprar otro a la propia marca, ya que no es algo que se pueda comprar en la ferretería de la esquina. Es una desventaja, pero hay que reconocer que el cargador que trae la Baton 3 es una cosa muy cómoda y además tiene una corriente máxima de 1 amperio, que no está mal para una linterna de este tamaño.

La batería que incluye es una IMR16340 de 550 mAh y 3,7 V fabricada por la propia Olight, cuya principal diferencia con respecto a las habituales CR123A que suelen emplear este tipo de linternas es un anillo plástico en el polo positivo que le permite tener ambos polos en la misma cara (el positivo en el resalto central y el negativo en el anillo metálico circundante) simplificando así la carga para la electrónica situada en la cabeza de la linterna y evitando un cortocircuito interno en caso de que haya algún tipo de mal contacto en el interior.

Por cierto, en las instrucciones de la linterna indican claramente que no se puede usar ningún otro tipo de batería, ya que la alta corriente de descarga necesaria para el modo Turbo puede hacer pasar mal rato a una batería que tenga un factor de descarga bajo.

La pinza, siguiendo la tónica de otros modelos recientes de la marca como la i5T EOS Cu es “de ida y vuelta”. Es decir, que por su diseño en S estrecha nos va a permitir colocar la linterna cabeza arriba o cabeza abajo sin tener que cambiar nada. Aunque no soy muy amigo de las pinzas, al menos esta parece estar sólidamente acoplada al cuerpo y si la engancho en el borde de un bolsillo o el tirante de una mochila no tengo la sensación de que se vaya a caer al más mínimo golpe que se lleve.

La Baton 3 tiene certificación IPX8 que la convierte en sumergible (pero sólo hasta 2 metros, que no es una linterna para buceo). Con respecto a las caídas, según Olight debería de soportar impactos desde metro y medio sin dañarse; aunque como de costumbre es una prueba que prefiero no hacer para no arriesgar la integridad del modelo sin necesidad.

Junto al cargador se incluye en la caja (además de una bonita funda de terciopelo con el logo de la marca grabado) una correa ajustable para la muñeca hecha de silicona. Visualmente es muy atractiva porque no es la típica cinta de tela, pero a la hora de ponerla y usarla es algo más rígida que, por ejemplo, la que venía con la S1 Baton que estaba fabricada en una especie de neopreno muy cómoda y funcional. También he de añadir que no soy muy fan de las correas de mano para las linternas y que en pocas ocasiones las utilizo; pero aun así creo que el elegido en esta ocasión no es el mejor material para este tipo de elemento. Eso sí, la gran ventaja es que es completamente resistente al agua y en caso de sumergirla se secará en un momento.

El único botón que posee la Baton 3 (rodeado también por un fino bisel de color azul y algo sobreelevado respecto a la superficie de la linterna) tiene un tacto blandito, un click definido y además posee un minúsculo LED en su centro que nos dirá el estado de la linterna durante su uso: si se ilumina en rojo unos segundos al encenderla y permanece apagada es que se encuentra bloqueda; pero si durante su uso permanece verde significa que la batería tiene más de un 60% de carga, en naranja que estamos entre un 60% y un 10%, y si se ilumina en rojo es que andamos escasos de energía y debemos ir buscando un modo de recargar.

Siguiendo con los detalles estéticos, comentar que en uno de los lados de la linterna tenemos grabado en color blanco el logo y el nombre de la marca, mientras que al otro podemos observar su denominación y número de serie. Si lo miráis muy de cerca os daréis cuenta de que no es simplemente pintura; sino que el aluminio ha recibido un proceso de rebaje, de unas micras de tal modo que las inscripciones no se borrarán fácilmente.

Por cierto, la versión que yo tengo no lo incluye, pero hay disponible un cargador tipo estuche de bolsillo con batería integrada de 3500 mAh en el que guardando la linterna en su interior esta se recarga automáticamente muy al estilo de los auriculares TWS que tan de moda están últimamente. Es un modo práctico de tener la linterna siempre al 100% especialmente en largas excursiones de montaña y lugares en general donde no hay acceso sencillo a un conector USB.

La luz

Según pasan los años vamos viendo cómo las linternas cada vez son capaces de sacar más luz a igualdad de tamaño y, de hecho, los 1200 lumens de pico que es capaz de arrojar este pequeño modelo de Olight es algo que hace no demasiado tiempo sólo estaba al alcance de modelos no de bolsillo como esta sino de mano.

A día de hoy desconozco la marca y el modelo del LED empleado en la Baton 3, pero sí he podido comprobar que el haz de luz se distribuye de forma potente y uniforme en un punto central y luego hay una zona ténue pero bastante amplia. Estamos por tanto ante una linterna más centrada en el alcance puro y duro que en rellenar de luz los alrededores; y esto es algo buscado a conciencia por la marca mediante el diseño de la lente TIR que podéis ver a continuación.

Con respecto a los modos, su potencia lumínica, alcance y autonomía, os lo resumo en la siguiente tabla:

  • Moonlight: 0,5 lumens (20 días)
  • Bajo: 12 lumens, 18 metros (33 horas)
  • Medio: 60 lumens, 38 metros (7,5 horas)
  • Alto: 300 lumens, 82 metros (95 minutos)
  • Turbo: 1200 lumens –> 300 lumens, 166 metros (1,5 minutos –> 75 minutos)

Tal y como os indico en la última línea, el modo Turbo no puede funcionar ilimitadamente para así proteger la linterna de las altas temperaturas que se generan en si interior; de modo que al cabo de un minuto comenzará a bajar su intensidad para pasados treinta segundos más situarse en los 300 lumens del modo Alto, el cual sí que puede funcionar sin parar hasta que se agote la batería.

El modo estroboscópico funciona a la máxima intensidad de la linterna, y lo hace a una frecuencia de 13 Hz por lo que se hace bastante visible y está bien si queremos hacernos notar en la lejanía y/o en la oscuridad.

Y ya que hablamos de frecuencias no quiero pasar por alto que la Baton 3 no presenta indicio alguno de PWM en ninguno de sus modos; ni tan siquiera en el Moonlight, que al ser de tan poca intensidad es habitual que muchos fabricantes lo implementen con una frecuencia de conmutación que llega a ser incluso molesto para la vista. Muy bien por Olight en este sentido, la verdad.

Por cierto, indicaros que al encender la linterna esta lo hará en el último modo que hayamos estado usando a excepción de los modos Turbo y Estroboscópico, que quedan fuera de la ruleta de modos “normales”. Si cuando apagamos la linterna estábamos en uno de estos dos modos, al encederla de nuevo lo hará en el modo Alto y si han pasado más de 10 minuto lo hará en el Medio.

El cambio entre modos se realiza manteniendo pulsado el botón de la linterna, mientras que el encendido y apagado de la misma se hace con un click breve. Con ella apagada, pulsando durante un segundo encenderá en el modo Moonlight y seguimos manteniendo pulsado el botón aproximadamente un segundo más activaremos el bloqueo de la Baton 3; así que para volver a encenderla tendremos que mantener pulsado el botón un par de segundos. Para acceder al modo Turbo debemos hacer una doble pulsación sobre el botón y para acceder al estroboscópio haremos una triple pulsación.

Disponemos también de un par de temporizadores para el apagado automático de la linterna que se activan con la linterna encendida haciendo un doble click y luego manteniendo pulsado el botón. Cuando parpadea una vez significa que hemos activado el temporizador de 3 minutos, mientras que si seguimos manteniendo el botón al hacer dos parpadeos significará que hemos activado el temporizador largo de 9 minutos.

Las sensaciones

He de reconocer que la Baton 3 es uno de esos modelos que me gusta llevar en la mano aunque no la esté usando: el agarre es muy bueno, el diámetro es adecuado y la calidad de sus acabados hacen que tocarla con la yema de los dedos sea una delicia. Me gusta especialmente lo que han conseguido con el knurling del cuerpo, pues combina agarre, estética y disipación de calor en un diseño que considero todo un acierto. Además, el detalle de la pinza en color azul “abrazando” el cuerpo de la linterna me parece que queda muy elegante.

Cuando he abierto la linterna para sacar su batería y curiosear un poco sus interiores me he dado cuenta de que la rosca tiene un tacto estupendo y que además posee una junta tórica para garantizar su estanqueidad. A diferencia de otros modelos, la linterna no trae junta de recambio; pero es que al no tener que sacar prácticamente nunca la batería, esta no debería de estropearse con el tiempo.

Ese detalle del tacto de la rosca es más importante de lo que parece, pues Olight no tenía necesidad alguna de currarse tanto esa parte de la linterna que la mayoría de la gente sólo verá una vez en la vida (para extraer el plástico protector que se instala en fábrica sobre la batería para prevenir encendidos accidentales).

La base magnética es muy práctica, pues el imán tiene potencia suficiente para amarrar la linterna con firmeza y no andar temerosos de que se pueda caer. Es una prestación que he usado muchas veces en las linternas que la poseen, sobre todo a la hora de hacer algún trabajo menor a oscuras teniendo las manos libres como cambiar un enchufe, revisar el cableado de un cuadro eléctrico… No perdemos nada por tener un imán en la base y a cambio ganamos en prestaciones (además de la comodidad de la conexión del cargador, que nos permite olvidarnos de andar lidiando con clavijas y similares).

No me acaba de gustar del todo el emplazamiento del agujero para pasar la correa de mano, ya que si la colocamos en la posición prevista la linterna cuelga boca arriba y a la hora de volver a agarrarla para hacer uso de ella nos vemos obligados a girarla 180 grados en la mano. Entre esto y que el tacto de la correa de silicona no me acaba de gustar del todo, al final es una linterna que empleo con su pinza pero sin ningún tipo de agarre adicional.

Si la ponemos junto a la iniciadora de esta saga de linternas (la ya mencionada S1 Baton) podemos apreciar claramente sus similitudes en forma y dimensiones. Ahora bien, aquella funcionaba con una batería de litio recargable CR123A que teníamos que cargar externamente; por lo que la comodidad del modelo que hoy analizamos radica en buena medida en la facilidad de conseguir autonomía.

Como veis, las principales diferencias entre ambos modelos están en la foma de la pinza, el relieve de la zona de agarre, en que el cuerpo de la Baton 3 se desenrosca justo bajo el grabado con la marca (en la S1 se sacaba la batería por la tapa roscada inferior) y que la batería del modelo nuevo va con el polo positivo hacia la cabeza, ya que en la S1 iba insertada al revés.

En lo que a luminosidad se refiere, además de la mayor potencia máxima de la Baton 3 se nota que esta tiene una tonalidad ligeramente más cálida; lo que en teoría hará que los objetos iluminados por ella se vean con unos colores más parecidos a los que apreciamos a la luz de día. Pero vamos, como ya he dicho más veces, a no ser que vayamos a pintar cuadros alumbrándonos con una linterna no me parece una característica que deba hacernos decantar por uno u otro modelo puesto que nuestra vista se acaba acostumbrando a la temperatura de la luz del emisor.

A la hora de caminar por el campo los modos intermedios de la Baton 3 son más que suficientes para ver el camino que estamos recorriendo, quedando el modo Alto y, sobre todo, el modo Turbo para momentos puntuales en los que necesitamos ver algo en la lejanía.

En cuanto a las pruebas de funcionamiento en exteriores os dejo a continuación un par de imágenes. En la primera de ellas tenéis una vista del lugar donde ahora pruebo las linternas en el cual no hay iluminación de ningún tipo, y a continuación otra tomada desde el mismo lugar y condiciones pero con la linterna encendida en modo Turbo. Creo que es una buena manera de que veáis hasta donde puede llegar el potencial de este modelo.

Como podéis apreciar, el alcance es bastante grande (si la pista fuera recta llegaríamos a ver más metros, pero al girar hacia la izquierda perdemos la referencia visual) y las copas de los árboles que hay a unos 20 metros de distancia desde mi posición se ven con gran claridad.

Por cierto, sé que en las reviews publicadas en los últimos meses usaba siempre una arboleda como “pista de pruebas”, pero recientemente descubrí este lugar a escasos 5 minutos de mi casa y me resulta mucho más cómodo que el anterior para acceder al mismo (al otro tardaba una media hora caminando en llegar y otro tanto para regresar).

Dentro de casa lo habitual es usar los modos Moonlight y Bajo para movernos a oscuras y como mucho el Medio si tenemos que buscar algo bajo un sofá o atinar con el cable HDMI detrás de la tele. Lo bueno es que en esos modos la automía es tan elevada que nos podemos olvidar de recargar en muchos días. En cualquier caso también os diré que para usar dentro de casa es más práctica una linterna con más capacidad de inundar de luz la estancia que de concentrarla en un haz estrecho.

En este caso no se trata de un modelo pensado para llevar en el llavero como otros más reducidos y ligeros; pero bien es verdad que en un bolsillo amplio apenas la vamos a notar ni por tamaño ni por peso. Ah, una cosa: no debéis cortocircuitar con algo metálico los contactos de carga de la Baton 3 porque aunque lleva una protección que evita el cortocircuito de la batería, sí que va a circular una pequeña corriente en esas circunstancias que hará que poco a poco vayamos perdiendo carga. Por tanto, bolsillo sí, pero mejor sin las llaves.

Conclusión

Olight ha vuelto a mejorar uno de sus modelos con mejor relación tamaño / prestaciones. La Baton S2R ya fue un buen avance sobre la S1 original por su capacidad de recargar la batería sin necesidad de sacarla de la linterna; pero en este caso sus prestaciones van un poco más allá y además se ha mejorado su superficie tanto a nivel técnico como práctico.

Su gran autonomía en sus modos intermedios, el trabajado modo Moonlight sin atisbo de PWM y la capacidad de lanzar ráfagas momentáneas de 1200 lumens la hacen una buena compañera de paseos por el monte al atardecer. En mi llavero tengo siempre una linterna de menor tamaño y prestaciones; pero cuando se haga de noche y me haga falta una iluminación consistente y fiable será la Baton 3 la que alumbre mi camino.

Actualización: Oferta flash 27-05-2021 a 29-05-2021

Hoy 27 de mayo de 2021 Olight, a través de su tienda oficial, ha lanzado unas ofertas especiales en muchos de sus modelos, incluyendo la Baton 3 en sus ediciones normal y premium. La promoción ha comenzado a las 10:00 y terminará el día 29 a las 2:00, por lo que la ventana de tiempo es limitada. ¡No lo dejéis pasar!

Más información

Código de descuento del 10% para los lectores del blog

Por cierto, comentaros que si en la tienda oficial de Olight utilizáis el código Luis10PereZ tendréis un 10% de descuento; si bien no es acumulable a otras promociones ni a la linterna X9R. Todo un detalle por parte de Olight que agradezco un montón y del que os podéis beneficiar si tenéis pensando comprar una linterna de la marca.

Review: Fenix E03R

No hay manera. Siempre me prometo que será la última, que ni una más, que ya tengo bastantes… pero cada vez que alguna marca saca al mercado una linterna de pequeño tamaño acabo haciéndome con ella porque pienso que aunque sólo sea por el tiempo que paso probándola a fondo, haciéndole fotos desde todos los ángulos y escribiendo la review correspondiente ya merece la pena su adquisición.

La de hoy es la enésima linterna de este tipo (y no será la última porque de hecho ya viene otra de camino) sólo que esta además de un tamaño delicioso y un factor de forma algo diferente, también tiene alguna peculiaridad lumínica, así que sin más preámbulos vamos a echarle un vistazo a la Fenix E03R.

El cuerpo

Lo primero que llama la atención de la E03R es su empaquetado: un blister de cartón y plástico transparente en el que ya se vislumbra el minimalismo que prima en esta linterna. En su interior, además del propio modelo, una pequeña anilla de llavero, un cable de carga y algo de documentación. Nada más.

Eso sí, por mucho que os diga o muchas fotos que os ponga, no os podréis imaginar el minúsculo tamaño de esta linterna hasta que no tengáis su envoltorio en las manos. En serio, es realmente pequeña y yo me quedé muy sorprendido por este motivo la primera vez que la vi en persona.

Fabricada en aluminio torneado por CNC a partir de un bloque macizo y posteriormente recibiendo sobre su superficie un anodizado tipo III de un elegante tono gris oscuro, la E03R tiene un minúsculo tamaño de 47 x 24 x 12 mm y un peso de tan sólo 22 gramos. Su forma es rectangular, si bien tiene algunas oquedades en su carcasa que me resultan especialmente agradables al tacto y es que de hecho a veces símplemente llevo la linterna entre mis dedos mientras bajo a dar un paseo como si de un talismán se tratase.

La parte frontal es plana, con una lente TIR traslúcida tras la que podemos distinguir dos emisores LED; sólo que a diferencia de la Nitecore TIP2, en esta ocasión estos no van a ser gemelos; sino que uno va a ser el foco principal y el otro uno auxiliar de color rojo con idea de alumbrar en aquellas situaciones en las que no queremos molestar y/o pretendemos pasar desapercibidos.

En la parte trasera tenemos un hueco muy elaborado e integrado en la carcasa para poner una anilla (la caja incluye una de tamaño diminuto) y poder así añadir esta pequeña linterna a nuestras llaves. Desde luego por tamaño y peso no supondrá un lastre en el bolsillo. Eso sí, no disponemos de modo alguno de implementar algún tipo de pinza o similar, así que si sois de los que os gusta colocarla en una gorra para usarla en modo “manos libres” este modelo no es para vosotros.

El botón de control es de color cobre, enrasado con la cara superior de la carcasa, con una serie de círculos concéntricos para mejorar su tacto, y posee en el centro un pequeño indicador luminoso que será verde o rojo según lo que quiera decirnos. Me gusta por tamaño y por tacto, pero he de decir que el botón de la E03R está algo expuesto y pese al sistema de bloqueo del que luego hablaremos, tengo la impresión de que algún día me encontraré la linterna encendida por accidente al llevarla en el bolsillo de mis vaqueros junto a otros elementos.

Por su parte, la batería interna de 200 mAh se recarga mediante un puerto USB-C (a ver si de una vez se estandariza para cargar todo tipo de dispositivos portátiles) y el indicador luminoso del botón de la linterna se encenderá en color rojo durante el proceso pasando a verde cuando éste finalice; cosa que sucede tras aproximadamente hora y cuarto si la batería estaba completamente agotada.

El puerto de carga se encuentra situado en uno de los laterales de la linterna y está protegido por una tapa de goma que ha de permanecer cerrada para cumplir con la certificación IP66 que posee la linterna, ya que como se os quede abierta entrará agua al interior. Por cierto, en cuanto a caídas, debería de aguantar hasta 1 metro sin romperse nada según aseguran los diseñadores de Fenix.

Comentaros que no la he tirado al suelo, pero la prueba de pegarle un remojón en la ducha (asegurándome antes de que la tapa del puerto de carga estaba perfectamente cerrada) sí que la ha pasado sin problemas.

Para conocer la carga de la linterna sólo nos tenemos que fijar en el indicador que os decía antes cuando la encendemos, ya que según su estado nos estará diciendo en qué porcentaje se encuentra la batería:

  • Verde fijo: 100% – 70%
  • Verde parpadeante: 70% – 40%
  • Rojo fijo: 40% – 10%
  • Rojo parpadeante: 10% – 1%

Como ya habréis visto en las fotos, sobre el cuerpo de la linterna viene serigrafiado el número de serie y una señal de que tenemos que tener cuidado con la zona del emisor porque llega a calentarse bastante. Esto último he intentado comprobarlo manteniendo el modo Alto funcionando durante bastante tiempo y tampoco es para tanto, sobre todo después de haber probado modelos como la Imalent LD70 donde la temperatura pasados un par de minutos llega a ser extrema; así que aunque hayan puesto esa advertencia tampoco penséis que correis el riesgo de quedaros sin huellas dactilares.

Sin duda, lo mejor de este modelo de Fenix es su reducido tamaño y su forma tan compacta, pues al ser tan pequeña pasará absolutamente inadvertida en nuestro bolsillo junto a llaves, monedas y demás enseres que nos acompañan a todas partes.

La luz

La luz que emite el LED principal es muy blanca y disponemos de cuatro modos con las siguientes potencias y autonomías:

  • Eco: 5 lumens (18 horas)
  • Bajo: 30 lumens (3 horas)
  • Medio: 80 lumens (1 hora y 15 minutos)
  • Alto: 260 lumens (45 minutos)

En todo caso, en el modo más potente transcurridos unos 5 minutos el nivel de brillo bajará a 100 lumens. Además, a medida que la batería se va descargando esta irá cambiando al nivel inferior de luminosidad de forma automática hasta que al ocurrir esto en el modo Eco la linterna se apagará por agotamiento de energía y tendremos que recargarla para poder seguir usándola.

Por su parte, el LED rojo posee dos modos de uso:

  • Fijo: 4 lumens (5 horas y 30 minutos)
  • Baliza: 4 lumens

La idea del emisor de color rojo no es mala sobre el papel, ya que suele ser un tipo de iluminación que evita deslumbramientos y es bastante más discreta que una luz blanca. Sin embargo, el problema aquí es que se han pasado con la intensidad del modo Fijo y se han quedado cortos con el modo Baliza, haciendo que el primero llegue a molestar en plena oscuridad y el segundo no sea tan visible como en aquellas linternas en las que esta funcionalidad es más parecida a un flash potente que dura apenas una centésima de segundo que a un LED que simplemente se va enciendo y apagando a ritmo fijo como es el caso que hoy nos ocupa.

Además, siguiendo con el modo Baliza, por el diseño de la linterna la señal de alerta que emite sólo va a ser visible en una dirección; mientras que si alguien viene “de espaldas” a la linterna no va a ver el parpadeo, ya que la luz sólo se emite hacia delante.

Para hacer el cambio de modos la cosa es sencilla. Si la linterna está bloqueada la desbloquearemos con un doble click, tras lo cual parpadeará dos veces para indicárnoslo. Una pulsación de unos 0,5 segundos nos llevará al modo Eco y a partir de ahí a base de pulsaciones breves iremos recorriendo los modos Bajo, Medio y Alto en secuencia. Para pasar a usar el LED rojo tendremos que mantener pulsado el botón durante algo más de un segundo, lo que nos llevará al modo Fijo. Para pasar al parpadeante sólo hace falta realizar una breve pulsación.

En cualquiera de los modos, para apagar la linterna hay que mantener pulsado el botón durante medio segundo y posteriormente para bloquearla hacer un doble click.

Las sensaciones

Como os decía en los primeros compases del artículo, lo que más me gusta de esta linterna es sostenerla entre las yemas de mis dedos, ya que por mucho que juguetee con ella no percibo la más mínima arista o reborde molesto. Para lo pequeña que es tiene una precisión de fabricación alucinante; e igual de preciso es su botón que nos permite controlar el número de clicks a la perfección y además tiene un tacto delicioso con esos círculos concéntricos que me recuerdan a las ondas que se forman en un estanque cuando lanzas una piedra a lo lejos.

La iluminación es dispar: si bien con el LED normal conseguimos una iluminación muy blanca en su zona central seguida de una corona algo menos luminosa pero siendo ambas zonas perfectamente redondas y homogéneas, el LED rojo lanza un haz de luz algo irregular con una pequeña zona central muy intensa seguida de un par de coronas de brillo intermedio y luego una zona de penumbra rojiza de forma algo elipsoidal.

Lo de la luz roja no me importaría si fuera de muy escasa intensidad porque creo que sería un modo Moonlight estupendo; pero lo que ocurre es que han usado un emisor de demasiada potencia y hace que en completa oscuridad llegue incluso a molestar. En este caso menos es más, y es que unos cuantos lumens menos en el LED auxiliar hubieran venido muy bien.

Lo que sí que me gusta mucho es la implantación tanto del porcentaje restante de batería a base de parpadeos del indicador bicolor de estado como el sistema de bloqueo de la linterna confimado con un doble flash del LED principal. Se le coge el truco en cuestión de segundos y enseguida nos damos cuenta de que es algo realmente intuitivo.

Como linterna para llevar encima me parece estupenda por forma, dimensiones, peso y el funcionamiento de los modos; pero desde mi punto de vista el error ha sido implementar un LED rojo que en realidad no aporta gran cosa. Creo que hubiera sido mejor opción añadir un modo Moonlight del orden de 1 lumen al LED principal y si querían añadir un segundo emisor aprovechar para implementar uno con CRI alto, que si bien yo no le suelo sacar mucha utilidad, sé que hay gente que aboga por este tipo de iluminación más natural.

En campo abierto el modo Eco no nos va a servir de gran cosa porque con él apenas vamos a ver nada. Sin embargo, el modo Bajo ya nos va a permitir vislumbrar algo más; si bien para pasear en condiciones de baja luminosidad os recomiendo el modo Medio porque me parece que es el más equilibrado en cuanto a lumens y autonomía. El modo Alto impresiona por lo que alumbra para el tamaño de la linterna, pero realmente no es algo que nos permita distinguir un oso polar en medio de la tundra y lo que conseguiremos empleándolo continuamente es agotar la batería en tres cuartos de hora. Por tanto, mi consejo es que uséis el modo Medio de forma habitual salvo para alguna situación puntual que requiera más potencia.

Aun así, para que os hagáis una idea de cómo ilumina esta pequeña linterna en su modo Alto os dejo esta fotografía que hice una noche en la arboleda cerca de mi casa que de un tiempo a esta parte se ha convertido en mi particular pista de pruebas para las linternas que van pasando por mis manos. Como veis es más que suficiente para dar un paseo en completa oscuridad, que es como yo me encontraba en ese momento. Si necesitais iluminar toda la arboleda tendréis que buscar un modelo más potente, grande, pesado y caro.

Si pasamos al emisor rojo vemos que en este tipo de entorno totalmente oscuro no nos va a ser de gran utilidad; pero ya os digo que en casa de madrugada tiene demasiado brillo y en esas condiciones llega incluso a molestar a los ojos.

Conclusión

La Fenix E03R está en una categoría en la que tiene muchos rivales y además muchos de ellos han pasado por mis manos. El más directo seguramente sea la Nitecore TINI, ya que es la que más se aproxima por tamaño y prestaciones. No tiene el LED rojo adicional pero creo que es algo anecdótico que no usaremos más de un par de veces al principio para hacer la gracia y a partir de ahí la usaremos nada más que en sus cuatro modos principales. Si sois unos maniáticos de la simetría elegiréis la E03R sobre la TINI puesto que el modelo de Nitecore es lo más asimétrico que os podéis echar al bolsillo.

Otra que por forma también podría batirse con ella es la Nitecore TIP2; pero en este caso está por encima de la E03R en prestaciones y autonomía; pero también en tamaño y peso. En este modelo tenemos también dos LEDs pero como ya sabréis si habéis leído la review correspondiente lo hace para aumentar la intensidad lumínica y el alcance del haz de luz con respecto a su antecesora.

Podría incluir aquí más linternas de llavero como las Rovyvon Aurora A1 y A1x, la Wuben G338, la Trustfire Mini2 o la Olight i1R 2; pero dado que todas esas tienen formas redondas quería poner en perspectiva estos modelos de perfil más rectangular y a las que dentro de unos días se sumará un modelo más a mi colección y del que, por supuesto, os hablaré por aquí.

Lo bueno

  • Calidad de construcción impecable
  • Tamaño minúsculo
  • Carga a través de puerto USB-C
  • Sistema de bloqueo y consulta de batería muy sencillo

Lo malo

  • El LED rojo no tiene mucha utilidad
  • Se echa en falta un modo Moonlight en torno a 1 lumen

Más información

Review: Imalent HR70

En los últimos años he probado multitud de linternas pero la de hoy es de un tipo que todavía no había pasado por mis manos, ya que se trata de un potente frontal que también se puede desmontar de su soporte para sostenerla en la mano, fijarla con el clip metálico que incluye o adherirla a ciertas superficies metálicas. Hoy le echaremos un vistazo en profundidad a la Imalent HR70.

El cuerpo

Si vemos la linterna de lejos no parece muy diferente de una de tantas otras que han pasado por aquí: cuerpo cilíndrico en aluminio color negro, tapa trasera roscada para alojar la batería, un sólo botón para controlar tanto el encendido y apagado como los diferentes modos disponibles… Sin embargo al verla con atención veremos que en esta caso la luz no sale por la parte delantera del “tubo” como en una linterna al uso, sino por un lateral.

Si vamos a las medidas, estas son de 103 mm de longitud, 26 mm de diámetro en su zona más gruesa (la fuente de luz) y tiene un peso con batería de 100 gramos. Como os digo, es más pequeña de lo que podríamos pensar viendo su potencia y creo que con una imagen os podréis hacer una idea.

En este caso nos encontramos ante una linterna con batería de ion-litio tipo 18650 de 3000 mAh de capacidad que se recarga a través de un puerto magnético consistente en dos círculos concéntricos justo detrás del emisor LED y al que va conectado un cable-cargador USB. Este punto, que en la recientemente analizada Imalent LD70 me parecía su principal pega, aquí no lo es tanto ya que si perdemos el cable siempre podemos recargar la batería en un cargador externo; pero aun así sigue siendo más complejo que si hubieran implementado un simple cable microUSB o, mejor aun, USB-C porque siempre tenemos alguno a mano.

En la caja se incluye además de la linterna con su batería dentro y el juego de cintas para la cabeza, el cable-cargador que os decía, un par de juntas de goma de recambio y el clip de sujección (bastante útil en este tipo de linternas como os comentaré más adelante).

El botón se encuentra sobre la cabeza de la linterna. En este caso es de goma, con algo de relieve y he de decir que tiene un tacto muy bueno, ya que los clicks son precisos y certeros. Junto a él se encuentran dos leds (uno verde y uno rojo) que nos indicarán el estado de la linterna y la batería como ahora os explicaré.

Como os digo, lo mejor de este botón es su tacto y su colocación, ya que accederemos a él con total facilidad y además no fallaremos en el cambio de modos o el encendido y apagado de la HR70; algo importante en una linterna que normalmente no va a ir en nuestra mano sino en nuestra cabeza y por tanto nos va a tocar buscar “a tientas” el botón.

Es importante en linternas potentes (y que por tanto se calientan bastante) el disponer de algún tipo de bloqueo que evite encendidos accidentales en bolsillos, mochilas y demás lugares “incontrolados”. En el caso de la HR70 hay dos modos de hacer esto:

  • A nivel físico podemos girar media vuelta la cabeza de la linterna y de ese modo cortaremos el contacto entre el polo positivo de la batería y la cabeza. Evidentemente es el método más fiable (bueno, lo es maś todavía extraer la batería de la linterna directamente) pero tiene el inconveniente de que para volver a “reactivarla” tendremos que usar las dos manos, lo que no siempre es cómodo según la actividad que estemos realizando.
  • A nivel lógico, la solución es matener pulsado el botón durante unos 5 segundos, lo que provocará el parpadeo del LED rojo que hay junto a él indicando que la linterna está bloqueada. Para desbloquearla debemos realizar la misma operación.

Un elemento que me ha gustado mucho son las cintas para llevar la linterna en la cabeza. Son de un material suave, ajustables en todas sus dimensiones y además el sistema para sujetar la linterna es tan sencillo como firme: dos aros de goma en los que insertar la linterna de modo que quedará en horizontal con el LED desplazado a un lado y con los que podremos regular su inclinación con facilidad.

Es la primera vez que uso este sistema y he de reconocer que si se tensan medianamente las cintas en la cabeza, la linterna no se mueve aunque cambiemos la orientación de la cabeza con cierta brusquedad. Al principio probé a ir caminando y enseguida me sentí confiado, de modo que empecé a trotar un poco y vi que el conjuno se mantenía perfectamente en su sitio. Para ver dónde estaba el límite, aprovechando que estaba en una zona oscura y sin gente empecé a hacer un head-banging contenido y ahí es cuando empecé a notar que en cualquier momento la linterna podía salir volando pero, claro, no es una situación muy habitual a no ser que entrenemos con el Smells like teen spirit de Nirvana.

Por cierto, si hablamos del agarre en mano, he de decir que la HR70 posee un knurling en la parte cilíndrica de su cuerpo así como un ranurado en los laterales del emisor de luz que aunque está pensado para mejorar la disipación de calor (incrementa la superficie en contacto con el aire) también hace que la linterna no se nos resbale de las manos aunque estén húmedas y/o frías.

Por último, la linterna tiene certificación IPx8 (podríamos sumergirla un metro en agua sin problemas) y según el fabricante aguanta caídas de hasta 1,5 metros sin romperse. He probado a meter la linterna bajo la ducha y ha aguantado perfectamente, pero no he hecho pruebas de caídas ni voluntarias ni involuntarias.

La luz

La HR70 es una linterna más luminosa de lo que podríamos pensar a primera vista por sus contenidas dimensiones, y es que en su interior cuenta con un potente LED Cree XHP70.2 idéntico al que lleva la LD70, sólo que en esta ocasión “limitado” a un máximo de 3000 lumens (que no es precisamente poco).

El LED es de un tamaño considerable y está montado al fondo de un bonito reflector de piel de naranja que permite reflejar la luz de un modo suave y sin anillos o halos en la proyección del haz luminoso. Del exterior lo separa una lente lisa totalmente transparente encajada en un anillo color metálico que remata esa zona de la linterna.

Los modos de funcionamiento se estructuran del siguente modo:

  • Bajo: 30 lumens (50 horas)
  • Medio Bajo: 300 lumens (4 horas y 15 minutos)
  • Medio: 700 lumens (1 hora y 36 minutos)
  • Alto: 1500 lumens (3 minutos) –> 1000 lumens (69 minutos)
  • Turbo: 3000 lumens (1,5 minutos) –> 1000 lumens (66 minutos)

No observo rastro de PWM en ningún modo, y es que ya sabéis que a veces en los modos más bajos esto es algo muy evidente y, aunque estando quietos no sea muy visible, en una linterna que está hecha para usarla siempre en movimiento va a ser evidente y en muchas ocasiones molesto. Como os digo, no es el caso de la HR70 en la que la iluminación siempre es estable.

Al ser una linterna orientada a alumbrar el camino cuando estamos andando o corriendo por lugares poco iluminados, su haz está diseñado para concentrarse en la zona central. Esto da lugar a una luz muy potente y de bastante alcance pero la contrapartida es que las zonas circundantes quedarán en penumbra y por contraste a nuestros ojos les parecerán completamente negras.

Lo bueno es que el camino vamos a poder distinguirlo perfectamente. Si vamos caminando por un sendero sencillo en completa oscuridad el modo Bajo nos proporciona luminosidad más que suficiente, mientras que si vamos corriendo o el camino tiene algo de relieve es más recomendable el modo Medio, ya que nos va a revelar más detalles y además veremos lo que tenemos más adelante desde una distancia mayor y por tanto podremos anticipar nuestros movimientos.

Para que os hagáis una idea mejor de lo que podemos ver con la HR70 funcionando en el modo Medio de 700 lumens os dejo dos imágenes a continuación. En la primera de ellas podéis ver (o más bien no ver) la visibilidad que tenía en la zona donde estaba probando la linterna; mientras que en la otra tengo la linterna encendida en mi cabeza y gracias a ella puedo vislumbrar perfectamente unos cuantos metros del camino que estoy recorriendo.

Los modos más potentes los veo bien para usarlos puntualmente en situaciones donde necesitamos distinguir algo en la lejanía (un cartél, una bifurcación, un lobo siberiano…) para luego volver al uso normal de los dos modos más bajos. Salvo que los usemos en un descenso vertiginoso a toda velocidad por un bosque en mountain bike, que entonces mejor emplear todos los lumens posibles, como en la siguiente imagen tomada mientras tenía el modo Turbo activado con la linterna en mi mano izquierda.

Para conocer el estado de la batería sólo tenemos que consultar los dos LEDs que hay junto al botón mientras la estamos utilizando, ya que el de color verde va a estar encendido (podéis verlo en la imagen que hay sobre estas líneas) si la batería está bien de carga pasando a iluminarse el rojo si su tensión baja de los 3,2 voltios, lo que será la indicación de que nos va a tocar recargarla más pronto que tarde.

Me hubiera gustado que la HR70 incorporara un modo Moonlight de un lúmen de esos que me gusta tanto utilizar por casa de noche; pero también es verdad que en una linterna pensada para salir por el campo no tiene mucho sentido porque en realidad no nos sirve para ver casi ni nuestros pies. Eso sí, el modo Bajo de 30 lumens es demasiado potente para usar al levantarnos de la cama de madrugada porque alumbra tanto que vais a despertar hasta a los vecinos.

Las sensaciones

Era la primera vez que usaba un frontal y la experiencia fue muy instructiva porque gracias a la cambiante climatología de estas semanas de inicio del otoño pude comprobar que una linterna de este tipo no es colocarla en la cabeza mirando hacia delante y ya está; sino que hay que tener en cuenta algunos factores más.

Lo primero es que la ligereza en este tipo de modelos es muy importante, ya que si bien en una linterna que llevamos en la mano unos gramos de más no representan un problema, en algo que va a ir fijo a nuestra cabeza y sujeto a nuestros movimientos un exceso de peso se va a traducir en una inercia que vamos a notar a cada paso.

El diseño de la linterna y la forma de colocarla en las correas para la cabeza está diseñado para poder regular en un momento el ángulo del haz de luz con respecto al suelo. Y es que si colocamos la linterna muy horizontal y usamos los modos más potentes para así poder ver muy lejos, vamos a deslumbrar a todo el que se cruce con nosotros de modo que comenzaremos a escuchar insultos y palabras malsonantes hacia nuestra persona. Si estamos solos en medio del bosque no hay problema, pero si no es así mejor usar un modo con menos lumens y apuntar el haz ligeramente hacia el suelo con un simple gesto de rotación con nuestra mano.

El primer día que estuve haciendo pruebas con esta linterna me acerqué a una arboleda al anochecer cuando justo se estaba levantando algo de niebla, lo que me vino muy bien para comprobar algo: si en esas condiciones la fuente de luz está a la altura de tus ojos se refleja en las minúsculas gotas suspendidas en el aire y sólo ves un halo blanco. Es lo mismo que cuando vamos conduciendo y ponemos las largas: que ves menos que si vas con las luces de cruce y por esto los faros antiniebla van lo más pegados posible al suelo.

En estos casos es cuando el clip que incluye la HR70 tiene todo el sentido, porque lo que debemos hacer en estos casos es alejar la fuente de luz de nuestros ojos; así que una buena solución es colgar la linterna de nuestra cintura y así podremos ver mucho mejor. En serio, si vais con un frontal y os ocurre algo de esto probad lo que os digo y enseguida notaréis la diferencia.

Si la queremos usar en la mano, su forma en L nos obligará a girarla 90 grados hacia arriba lo que resulta algo más incómodo que con una linerna “clásica”, pero aun así no es una cosa grave y es perfectamente usable. Además, la base magnética que tiene permite colocarla en ciertos elementos metálicos como el capó de un coche, un poste o el interior de un cuadro eléctrico si necesitamos que alumbre de manera fija. Es un imán de neodimio de tamaño generoso, por lo que en superficies de hierro o acero se pega con mucha fuerza y a mí me da la suficiente confianza como para probar cosas como las de la imagen que tenéis a continuación.

Conclusión

El mundo de las linternas frontales no lo había explorado todavía, y he de reconocer que me ha parecido muy útil cuando te da por hacer deporte en zonas sin iluminar o si necesitas una buena fuente de luz a la hora de trabajar que te ilumine justo donde estás mirando y además te permita tener las manos libres.

Uno de los mayores rivales de la linterna que hoy hemos visto está dentro de la propia marca, y no es otra que la ya mencionada LD70 con sus picos de 4000 lumens y su gran autonomía en los modos más bajos. Aun así, se trata de un modelo con un enfoque diferente y si necesitamos una linterna frontal la LD70 no es una alternativa viable, ya que no hay una forma fácil de llevarla fija porque no se puede acoplar a un sistema de correas ni incluye ningún tipo de pinza para sostenerla en el tirante de una mochila o en la ropa.

Por tanto, si sois aficionados al deporte en plena naturaleza, ahora que las tardes son cada vez más cortas la HR70 puede ser un buen complemento para encontrar el camino de vuelta a casa cuando se va el sol y de repente nos vemos envueltos de la más completa oscuidad.

Lo bueno

  • Versatilidad
  • Potencia lumínica
  • Sistema de correas simple y efectivo

Lo malo

  • Cable propietario
  • Algo incómoda de sostener si la usamos como linterna de mano

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Review: Imalent LD70

En el último año de colegio mi profesor de matemáticas usaba un portatizas porque decía que sufría alergia al yeso, de modo que siempre le recuerdo llegando a clase y sacando aquel cilindro azul de su maletín para ponerse a escribir fórmulas en la pizarra.

No sé si tendrá que ver, pero cuando vi las primeras fotos de la Imalent LD70 no podía dejar de ver aquel portatizas que os digo: el tamaño, la forma, el volumen… Se hubiera quedado en una anécdota simpática si no hubiera visto también las características técnicas de este pequeño cañón de luz, ya que es capaz de lanzar por momentos 4000 lumens (sí, cuatro mil: un cuatro seguido de tres ceros) y al final eso es lo que me animó a hacerme con ella.

El cuerpo

La LD70 tiene un aspecto bastante futurista; especialmente si la adquirimos en uno de los tres colores alternativos al clásico negro como son azul eléctrico, dorado y verde militar, que es la que al final me he comprado. Estuve a punto de comprar la azul, pero he de reconocer que desde el primer momento la verde me hizo tilín y al final decidí seguir mi instinto. Creo que hice bien, porque en la mano es bien bonita y contrasta mucho con el negro de ciertas partes de su cuerpo, el azul del anillo externo de la lente frontal y el amarillo del propio LED.

La linterna es básicamente la fusión entre un octógono redondeado hasta el punto de ser casi un cilindro, está fabricada en aluminio y el color principal está aplicado mediante un anodizado que, como os decía, está disponible en cuatro colores principales. En cualquier caso, el “fondo” siempre es negro y lo que cambia es la capa exterior.

Tiene una longitud de 81 mm, un diámetro de 27 mm y un peso de 87 gramos, lo que la situa en la familia de las linternas EDC pero no de las que, como la Rovyvon Aurora A1 o la Nitecore Tiki pueden ir colgadas en nuestro llavero a todas horas sin que notemos que están ahí. En el caso de la LD70 su emplazamiento natural es una mochila o, como mínimo, un bolsillo amplio como en el caso de, por ejemplo, la Olight S1 Baton.

De hecho, Imalent incluye como complemento a este modelo una correa de muñeca con el nombre de la marca bordado en ella, lo que nos está indicando dos cosas: que la linterna no puede ir en un llavero y que está tan pulida (no tiene ningún tipo de knurling) que se nos puede resbalar de las manos si hace mucho frío y/o somos torpes. Lo bueno es que por obra y gracia de las aristas longitudinales de su cuerpo no rodará si la dejamos apoyada en una superficie inclinada.

Continuando con el repaso a la anatomía de esta linterna, el botón de encendido y apagado (y cambio de modos) está integrado en la parte trasera, pero no se trata del típico botón de las linternas tailcap que hace click-clack al accionarlo; sino que es más bien un botón electrónico de muy poco recorrido pero gran precisión.

Como continuación de la filosofía de diseño de este modelo de linterna el botón es de forma muy simple, de diámetro generoso y completamente plano, y he de decir que desde que tengo esta linterna no he fallado ni una sola vez en el número de clicks, que van entre uno y cuatro en función de lo que queramos hacer; así que parece que los diseñadores han clavado el tacto idóneo que ha de tener un pulsador de este tipo. Eso sí, para prevenir encendidos accidentales es importante bloquear la linterna (cuatro clicks seguidos para bloquear y desbloquear) si no la vamos a utilizar durante un tiempo, porque un sólo click provoca el encendido de la LD70 en el último modo empleado y, como luego veremos, puede llegar a calentarse bastante en los más potentes.

Al estar este botón enrasado con la cara trasera de la LD70 podremos hacer tailstanding sin ningún tipo de problema, cosa que se agradece en una linterna tan potente como esta porque nos va a permitir iluminar una estancia bastante grande de forma muy homogénea al rebotar la luz en el techo. También dispone de una hendidura a cada lado para poder colocar la correa que trae donde más cómodo nos resulte, si bien no podremos acomodar ahí una anilla de llavero.

En cuanto al frontal he de reconocer que me gusta mucho: si os fijáis, consiste en una serie de círculos concéntricos generados por el propio diseño “a capas” de la linterna que rodean un bonito reflector de piel de naranja que ayuda a repartir la luz que emite el generoso LED sobre el que gira todo el diseño de este modelo y una lente lisa frontal perfectamente transparente que sella el conjunto y le da un aire muy elegante.

Cerca del botón de encendido veremos dos contactos metálicos que no son otra cosa que el lugar donde se conecta el cable-cargador magnético que viene con la linterna y que representa uno de los principales problemas que le veo a este modelo de Imalent: si perdemos ese cable tendremos un problema. Cierto es que un puerto microUSB o USB-C hace que la linterna quede más expuesta a daños por humedad si se moja porque puede entrar agua al interior, pero mediante su uso puedo cargar una linterna en casi cualquier lugar porque cables de ese tipo los tengo por todas partes.

Sin embargo, al tener un cable propietario he de cargar con él en todo momento si quiero cargar la linterna en la oficina, en el coche, con un powerbank o en un McDonald’s y si por lo que sea lo pierdo o se rompe (cosa mucho más probable al vernos obligados a llevar el cable de acá para allá todo el día) me tocará comprar uno nuevo, el cual se vende en la web de la marca por unos 7 €.

De hecho, estoy pensando en hacerme con una LD10 que cuesta unos 30 € y así ya tengo dos cables de carga, pues ambas llevan el mismo sistema magnético; aunque también he de decir que el modelo que os digo no me atrae tanto como éste empezando por un motivo muy sencillo: sólo está disponible en color negro.

No lo he comentado todavía, pero a estas alturas de la review creo que ya lo tendréis claro; y es que la batería de la linterna es interna y no reemplazable por el usuario pese a que en realidad es una 18350 de 1100 mAh (dato aportado por la propia marca en sus especificaciones del modelo) cuya carga si la hemos dejado tiritando nos llevará una hora y media. Lo bueno es que si con el tiempo la batería se acaba cortocircuitando internamente o algo así, al menos al ser una linterna con un diseño bonito el pisapapeles en el que se habrá convertido quedará chulo en el escritorio.

Otro detalle molón de la Imalent LD70 es la minúscula pantalla OLED monocromática que lleva incorporada al extremo contrario de los contactos de carga. Mediante su uso podremos saber si la linterna está bloqueada o desbloqueada, el modo en que nos encontramos y, lo más importante, la tensión de la batería en todo momento (si la linterna está apagada y desbloqueada este dato podemos consultarlo con un triple click). Del mismo modo, mientras la estamos cargando muestra el símbolo de una pila con cinco segmentos que se van rellenando. Como os digo, la pantalla es pequeña y muy discreta, pero tiene bastante utilidad.

En términos globales la linterna no tiene un tamaño excesivo y no va a suponer una molestia en el bolsillo de una chaqueta ni llevándola en la mano durante mucho tiempo. Por cierto, en cuanto a resistencia a los elementos y a los golpes, el fabricante certifica que la LD70 es IPx8 y que podría soportar caídas desde 1,5 metros.

Hablemos ahora de los modos de la linterna, pues hay bastante que contar. Y es que a diferencia de la mayoría de modelos, esta se enciende con un sólo click y para cambiar entre los cuatro modos estándar (al más potente se accede de otra manera como enseguida os contaré) hay que mantener pulsado el botón.

Para apagarla en todos los casos se hace mediante un click simple y al volver a encenderla esta lo hará en el último que la hayamos usado (a excepción de los modos Turbo y Estroboscópico).

  • Bajo: 20 lumens (15 horas)
  • Medio-Bajo: 200 lumens (3,5 horas)
  • Medio: 900 lumens (45 minutos)
  • Alto: 2000 lumens (1,5 minutos) –> 900 lumens (39 minutos)
  • *Turbo: 4000 lumens (1 minuto) –> 900 lumens (38 minutos)

Como os decía antes, el modo Turbo no está comprendido en el ciclo de modos normales, y es que la forma de acceder a él es con una doble pulsación en el botón de la linterna. Posteriormente, otra doble pulsación pasará al modo Estroboscópico, que no es más que el modo de máxima potencia pero encendiendo y apagando la linterna a una frecuencia de aproximadamente 10 Hz en lugar de mantenerla constantemente encendida. Ideal para epilépticos, vaya.

Como en muchos modelos que cuentan con modos muy potentes, estos no son utilizables continuamente; sino que cuando los activamos se inicia un contador interno que cambia a un modo inferior cuando ha pasado un tiempo estipulado. Del mismo modo, si la electrónica de la linterna detecta que está alcanzando una temperatura interna “peligrosa” bajará la potencia lumínica y no nos dejará volver a los modos superiores hasta que se enfríe algunos grados.

La luz

La luz que emite este modelo de Imalent es bastante blanca, especialmente en los modos más luminosos. También noto que es una linterna más enfocada a iluminar una zona amplia con su amplio haz que a lanzar un “tubo” de luz que puede llegar muy lejos pero que fuera de su perímetro mantendrá todo a oscuras.

El LED encargado de esto es un Cree XHP70.2 bastante novedoso y que representa un paso adelante en el mundo de las linternas, ya que es capaz de sacar mucha más luz que sus antecesores y, por tanto, lograr prestaciones de linternas grandes en un formato de bolsillo.

Para que os hagáis una idea de lo que podemos esperar de este modelo, una noche me acerqué a una arboleda cercana a mi casa para probar los modos más potentes y me fijé en que al apuntar a lo lejos no era capaz de distinguir cosas que estaban muy distantes; pero a cambio podía ver a mi alrededor con mucha claridad gracias a que el haz se abre bastante al salir de la linterna y no tenemos esa sensación de ceguera periférica que ocurre con otros modelos más orientados a alcanzar grandes distancias.

Sobre estas líneas tenéis una de las pruebas que hice. En la primera imagen tenéis lo que se veía cuando estaba allí con la linterna apagada (era ya casi totalmente de noche) y en la segunda lo que podemos llegar a vislumbrar con la linterna funcionando en modo Turbo.

Me gustaría que os fijárais en cómo la luz se reparte también hacia los lados haciendo que no sólo el camino central esté iluminado, sino también los senderos laterales que discurren entre los árboles. Seguramente en un día claro llegaríamos a ver incluso a más distancia, pero en esos momentos se estaba empezando a formar algo de niebla y eso se nota en el aspecto blanquecino de la imagen. Aun así, estimo que en esas condiciones de niebla ligera podría distinguir a alguien que viniera andando a aproximadamente 100 metros de distancia.

Como os decía, ese es el modo de 4000 lumens de la linterna, que está pensado para ser empleado durante unos instantes para ver en la lejanía con algo de detalle y luego pasar a un modo más normal. Por ejemplo, para caminar tranquilamente tenemos el modo de 200 lumens con el que veremos nuestro entorno perfectamente incluso en completa oscuridad y con el que tendremos una duración de batería más que decente; aunque si queremos más chicha podemos pasar al modo de 900 lumens que emite un porrón de luz y que podremos mantener encendido continuamente durante tres cuartos de hora.

Aprovecharé para comentar que el modo de 20 lumens se queda un poco en tierra de nadie: son demasiados para andar por la casa a oscuras (ya sabéis que para eso considero ideal un modo Moonlight de aproximadamente 1 lumen) pero pocos para caminar por el campo; aunque lo bueno que tiene es que no muestra rastro de PWM. Lo veo bien para buscar algo a oscuras en el garaje o para leer en oscuridad sin quedarnos cegatos por el reflejo de una luz potente en el papel; pero como os digo creo que como modo más bajo es demasiado intenso.

ACTUALIZACIÓN: Aprovechando una noche clara y sin ápice de niable, volví al mismo sitio para repetir la fotografía que tenéis unos párrafos más arriba, así que os la dejo a continuación.

Las sensaciones

He de reconocer que aunque de primeras no me convencía mucho el hecho de que la LD70 no tuviera ningún tipo de textura rugosa en su superficie, he de reconocer que el agarre es bastante seguro gracias a las hendiduras que posee. Si además de eso hacemos uso de la correa para la muñeca que incluye, podremos utilizar este modelo sin miedo a que se nos vaya al suelo.

Más allá de esto, lo que más me gusta de este modelo de Imalent (aparte del mogollón de luz que suponen esas ráfagas de 4000 lumens) es su pantalla OLED con la que podemos ver en todo momento qué tensión tiene la batería. De hecho me parece una buena cosa observar cómo en los modos más bajos la tensión de la batería se mantiene más o menos constante pero cuando vamos a los dos más altos el voltaje cae de golpe varias décimas de voltio que luego se recuperan en buena medida al apagar, señal de que la gran cantidad de corriente que estamos extrayendo de la batería en esos momentos la acerca a su límite de rendimiento.

También me gusta mucho su tacto en la mano: aunque el diseño es diferente al resto de linternas habituales, al sostenerla se nota que es sólida y está muy bien ensamblada. La prueba de agitarla por si se nota algún componente suelto en su interior la pasa sin problemas y por mucha fuerza con la que la aprieto no consigo percibir movimiento o crujidos entre las piezas, y eso que por su forma constructiva (tipo “rollito de primavera”) uno tiende a pensar que va a crujir o a flexar ligeramente.

Haciendo uso de sus modos más potentes, enseguida apreciaremos que la LD70 se calienta considerablemente. En los modos de 20 y 200 lumens es imperceptible y en el de 900 lumens notaremos que el cuerpo se templa pasados unos minutos; pero en los de 2000 y especialmente 4000 lumens si sostenemos la linterna aproximadamente un minuto con la mano desnuda comenzaremos a sentirnos incluso incómodos por la temperatura que alcanza la superficie metálica de la linterna.

Sé de gente que siente decepcionada con esta linterna porque los modos más potentes sólo se puedan mantener durante breves lapsos de tiempo, ya sea por la temperatura (si alcanza cierto nivel no nos dejará volver a los modos más potentes hasta que se enfríe) o porque la duración de la batería se resiente; pero es que estamos hablando de 4000 lumens en un aparato que es incluso algo más pequeño que la típica barra de pegamento Pritt.

Y claro, es que al cabo de un minuto de uso del modo más potente he llegado a medir en su superficie temperaturas que superaban los 56 grados y la batería se ha descargado casi un 20% durante ese tiempo; lo cual es perfectamente normal porque hasta que no la ves funcionar “en directo” no te haces una idea de la cantidad de luz que es capaz de emitir esta pequeña linterna.

Pero es que, insisto, esos 4000 lumens son para usar en un momento determinado y luego volver a los modos de 200 o 900 lumens, que proveen capacidad lumínica más que suficiente para los usos que podemos darle a una linterna como esta. Si os compráis un modelo de este tamaño pretendiendo iluminar constantemente a ese nivel tenéis dos opciones: esperar unos cuantos años a que la tecnología LED avance considerablente o haceros con una linterna capaz de dar picos de 20000 lumens en la que 4000 lumens será uno de los modos intermedios que podrá mantener sin problemas durante bastante tiempo; pero tened claro que ni va a abultar lo que esta ni va a costar 60 €.

Conclusión

No creo que haya ahora mismo en el mercado ningún modelo que supere a éste en relación “peso, volumen o precio / lumens máximos”. Desde luego entre las que he probado hasta el momento podría tener como rivales a la ya mencionada Olight Baton S1 o a la Nitecore TIP2; pero ambos modelos no tienen nada que hacer en cuanto a luminosidad máxima y tampoco disponen de pantalla multifunción. La que sí posee este elemento (pero todavía no ha pasado por mis manos) es la Nitecore TUP, que comparte filosofías de uso y diseño con la LD70 pero su modo turbo se queda en “sólo” 1000 lumens.

Para ponerse a la altura en capacidad de iluminación tendríamos que irnos a una Thrunite TC20 o a una Fenix E35 V3.0 aunque ambos modelos tienen un diseño más clásico y además tampoco disponen de pantalla OLED; y es que la LD70 ahora mismo es un producto único en su segmento por diseño, tamaño y prestaciones y además no me parece que tenga un precio muy disparatado, de modo que me parece un modelo muy recomendable.

Lo bueno

  • Intensidad lumínica brutal en una linterna de este tamaño (aunque sólo durante breves lapsos de tiempo)
  • Calidad de construcción robusta y precisa
  • Diseño moderno y original
  • Pantalla OLED de gran utilidad

Lo malo

  • Cargador no estándar
  • Batería no reemplazable
  • No posee modo Moonlight

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Review: Trustfire Mini-08

Si en la introducción de la review de la Trustfire Mini-07 hablábamos de parentescos, al modelo de hoy sí que la podemos considerar la hermana mayor de aquella ya que por material, tamaño, peso, funcionamiento, lumens y nomenclatura parece claro que hoy estamos ante una versión a escala ampliada: vamos a echar un vistazo a la Trustfire Mini-08.

Como iremos desgranando en este artículo, estamos ante una linterna que aunque con algunas diferencias estéticas, es como si simplemente hubieran inflado a la Mini-07 para crear un modelo con una batería más grande y una capacidad lumínica mayor. De hecho me llegaron las dos en el mismo paquete y me hizo mucha gracia pensar que podría meter una dentro de la otra como si de Matrioshkas se tratara.

Y aunque parezca que con esto ya estaría todo listo, sería muy triste dejar la review así; de modo que vamos a ir repasando los apartados habituales.

El cuerpo

La Mini-08 está fabricada en acero inoxidable 304 y tiene unas dimensiones de 74 mm de largo por 20 de diámetro. El peso se queda en 60 gramos, lo que hace que si la echamos al bolsillo notemos su peso. Lo bueno es que la solidez de esta linterna no deja lugar a dudas y tiene toda la pinta de que podemos usarla para cascar nueces en Navidad.

En cuanto a la estructura constructiva, al igual que su hermana pequeña, podemos separarla en cuatro piezas: cabeza, cuerpo, batería 16340 recargable de 880 mAh (que se incluye con la linterna) y tapa trasera; todo ello en acero inoxidable y con unas roscas estupendamente torneadas.

La recarga de la batería se realiza a través de un puerto microUSB y os puedo decir que durante la carga de la misma el cuerpo de la linterna se calienta hasta niveles casi alarmantes durante la hora y media que dura el proceso. Lo curioso del tema es que si en ese momento desenroscas la tapa trasera y sacas la pila, esta no está tan caliente como el propio cuerpo de la linterna, por lo que aunque sea una cosa muy llamativa no parece algo peligroso. Por cierto, el LED que indica el estado de la carga pasa de rojo a verde cuando ha terminado de cargar.

El relieve de la linterna consiste en ranuras longitudinales regulares en la parte central y la tapa trasera y una serie de rebajes en la cabeza junto a un anillado transversal en la zona delantera. El agarre es bueno gracias a la propia naturaleza del acero inoxidable, aunque el ranurado tambien ayuda a que no se nos resbale de las manos.

La resistencia a los elementos viene dada por una certificación IPx4 que la hace apta para poco más que una lluvia torrencial y en cuanto a caídas si se nos cae desde una altura máxima de 1,5 metros en teoría no debería de pasarle nada.

La luz

El LED que incorpora la Mini-08 es un Creed XP-G2 y en esta ocasión contamos con un reflector liso en lugar de la cada vez más habitual lente TIR de casi todos los modelos de pequeño tamaño. Y aunque siempre digo que los reflectores me parecen elementos mucho más estéticos, he de decir que me estoy acostumbrando a las TIR y veo que la proyección del halo de luz de este modelo no es nada regular, teniendo una serie de anillos concéntricos que no puedo dejar de ver si la luz da en una superficie lisa.

En cuanto a los modos de luz, tenemos tres que vamos a ir recorriendo en bucle: arrancamos en un modo Alto de 300 lumens con una autonomía de unos 45 minutos. Si soltamos y apretamos la cabeza pasaremos a un modo Medio de 150 lumens y 90 minutos de duración a base de un PWM de unos 200 Hz. Un nuevo giro nos llevará al modo Estroboscópico que no sé cuánto durará ni tengo ganas de comprobarlo para no sufrir un ataque epiléptico.

Las sensaciones

Lo mejor de la Mini-08 es enroscar y desenroscar tanto su cabeza como la tapa trasera por el delicioso tacto de sus roscas. Sé que es un punto de vista un poco friki, pero es que para mí es así. La luz que emite este modelo no es muy suave por el diseño del reflector, los dos modos que tiene son demasiado potentes para lo que yo suelo emplear y encima para mi gusto tiene exceso de peso; pero al menos podemos usarla para jugar con ella como si fuera una especie de totem o de fidget-toy.

Si le busco un rival sólo se me ocurre la Olight S1 Baton tanto por dimensiones como por intensidad lumínica y la batería que emplea, pero en la que hoy nos ocupa echo en falta el modo moonlight que tanto aprecio en cualquier linterna.

Aun así, creo que la Olight juega en un escalón superior por acabados, funcionalidad y elegancia, ya que aunque soy muy fan del acero inoxidable he de reconocer que empleado en las linternas creo que el acabado es demasiado basto, y que puestos a elegir un aspecto plateado prefiero el del titanio.

Igual que en la Mini-07 las líneas transversales para mejorar el agarre tenían un buen grosor, en esta curiosamente son muy finas y para mi gusto estéticamente no quedan muy bien; sobre todo en la tapa trasera donde la apariencia es que las han hecho con una microradial.

Aun así la Mini-08 tiene detalles chulos como los anillos en el extremo de su cabeza o los rebajes que tiene a continuación, los cuales de alguna manera le dan un acabado que me recuerda un poco a los sables laser de Star Wars. La veo un poco recargada, pero es que hacer un simple cilindro metálico tampoco tendría mucha gracia, ¿no?

Sea como sea, al igual que en el caso de la Mini-07 la veo orientada a un entorno profesional donde podamos necesitar un modelo robusto y que nos de bastante luz; y es ahí donde este modelo que estamos analizando hoy puede que encaje mejor.

Conclusión

Me compré la Mini-08 junto a su hermana pequeña porque me pareció interesante hacerme con dos linternas que parecen hechas una a semejanza de la otra pero en diferentes tamaños, fabricadas en acero inoxidable y además a un precio bastante económico. Es curioso, pero pese a ser de mayor tamaño la Mini-08 es algo más económica que la Mini-07, costando entre 10 y 12 euros según dónde la compremos. Por cierto, os dejo con una imagen en la que aparecen las dos linternas de Trustfire y en el centro mi adorada Thrunite Ti Hi.

¡Nos leemos en la siguiente review!

Review: Trustfire Mini-07

Por su nombre podríamos pensar que la Trustfire Mini-07 es la sucesora natural de la Mini-06; pero enseguida veremos que no es así y que en realidad podríamos considerarla hermana de la Mini2 por jugar en la misma liga. Aun así, hay elementos diferenciadores entre ellas que iremos viendo a lo largo de esta review.

La Mini-07 pertenece a esas linternas tipo llavero como la antes mencionada Mini2 de la propia marca, la Olight i1R 2 EOS o la Wuben G338 sólo que esta ha sido fabricada en acero inoxidable 304 y torneada mediante CNC como se puede apreciar en algunos detalles de las fotos que ilustran este artículo.

El cuerpo

Hoy estamos ante una de esas prácticas linternas para llevar junto a las llaves y de ahí que sus dimensiones sean de tan sólo 41 mm de largo por 14 de diámetro y tenga un peso de 23 gramos. Si os fijáis es sólo 2 mm más larga que la Mini2 y, eso sí, algo más pesada por estar hecha de acero en lugar de aluminio pero el diseño a nivel global sigue las mismas directrices en ambos modelos.

Si la Mini2 ya era sólida, la Mini-07 parece una roca. No hay forma de notar holgura alguna por mucho que apretemos las roscas y no digamos ya hacerla crujir entre los dedos, ya que además de un perfecto ajuste se ha empleado un buen grosor de metal a la hora de crear las diferentes partes que conforman la linterna y que en este caso también pueden ser separadas al igual que hacíamos con la Mini2.

Como veis, la batería es una 10180 exactamente igual que la que trae la Mini2 y en la foto de ahí arriba podéis apreciar lo que os decía sobre la fortaleza de las roscas de ambas tapas, ya que además de ser de mayor longitud los hilos son de un grosor más generoso. En este caso la tapa trasera no entrará trasroscada a no ser que lo hagamos a lo bruto y con plena conciencia de que no lo estamos haciendo bien, ya que en condiciones normales entra directa y suavemente hasta que hace tope.

La parte de la cabeza tiene una serie de surcos profundos que nos facilitan el agarre y el accionamiento de la misma para cambiar los modos de la linterna. El cuerpo también tiene algo de relieve sólo que en forma de rebajes cuadrados y en la tapa trasera se repite la fórmula de los surcos aunque ahora algo más separados. En general se agarra muy bien además de que al ser de acero inoxidable tiene ya de por si una cierta rugosidad porque no se le ha dado un pulido final apreciándose sobre toda su superficie las marcas del tallado por CNC.

Un elemento que me gusta especialmente es el enganche trasero para acoplar una anilla de llavero. La linterna viene con una de ellas y un mosquetón, pero me parecía muy endeble y quité ambos para colocar alguno que me guste más en caso de que me haga falta.

En cuanto a resistencia, Trustfire asegura que esta linterna tiene especificación IPx4 (soportaría poco más que exposición a una lluvia fuerte) y que aguantaría sin romperse caídas de hasta 1,5 metros de altura.

La luz

Otro aspecto que diferencia a este modelo de la Mini2 es que disponemos de tres modos de luz en lugar de dos y además vamos a cambiar entre ellos mediante el clásico método de soltar y apretar la cabeza girándola con rapidez. Eso sí, no disponemos de un modo Bajo con pocos lumens porque en el modo Alto disponemos de 100 lumens durante unos 20 minutos y en el bajo la intensidad es aproximadamente la mitad (con un marcado PWM de unos 200 Hz) pero la duración sube a unos 40 minutos. El tercer modo es estroboscópico no apto para epilépticos cuya duración no he cronometrado porque corría el riesgo de quedarme en el sitio con tanto destello.

El LED encargado de todo lo anterior es un Cree XP-G2 como muchos modelos de estos tamaños acompañado de una típica lente TIR muy similar a la que incorpora la Wuben. Por otra parte, la carga es la habitual mediante un puerto microUSB integrado en la rosca de la cabeza y junto a un minúsculo LED que cambiará de rojo a verde cuando la batería haya alcanzado el 100% de capacidad, cosa que le lleva poco más de una hora en el peor de los casos.

El haz de luz es suave y bastante difuminado gracias a la acción de la lente TIR, sin zonas amarillas ni extraños rebordes cuadrados que ya me he encontrado en otras linternas de este tipo. La luz es de un tono muy blanco como suele ser habitual en el modelo de LED que equipa esta linterna. Nada que objetar en este sentido.

Las sensaciones

Lo primero que llama la atención de esta linterna nada más sacarla del blister es su peso. Acostumbrado a este formato de linterna fabricadas en aluminio como es el caso de las dos últimas que he probado, se notan esos gramos más de la Trustfire. Lo bueno es que a esa sensación de peso también le acompaña una de robustez a toda prueba.

Los relieves del cuerpo hacen que el agarre sea muy bueno, lo cual es es deseable en estas linternas tan pequeñas que a la mínima ya están camino al suelo y también nos permiten roscar las tapas sin ningún problema pese a que tienen un tacto más duro que las de la Mini2; así que en lo físico nada que objetar.

Lo que no me gusta tanto es la elección de modos de funcionamiento, ya que al encender la linterna se va directamente al modo Alto con sus 100 lumens para luego pasar al Bajo (que muy bajo no es que sea, la verdad) con un rápido apagado y encendido. Una repetición de esta operación nos llevará al Estroboscópico y otra más nos devolverá al Alto y así indefinidamente.

No es por tanto una linterna para usar en casa, cerca de la cama por si nos levantamos a las tres de la madrugada y no queremos molestar, porque todos y cada uno de sus modos son como una feria a la que sólo le faltan Los Chunguitos cantando a toda tralla.

Es por tanto un modelo que nos vendrá bien para llevar en el bolsillo y usar para ciertas tareas que requieran una iluminación potente, aunque hemos de tener presente su escasa autonomía. Obviamente, en cuanto a una batería de 70 mAh le pides potencia su duración va a caer en picado; y si bien en otros modelos con los modos sobre los 5 lumens podemos tirar durante varias horas, si aquí lo mínimo que podemos sacar son 50 lumens os podéis imaginar.

Yo la veo como una buena compañera para un pequeño kit de herramientas. Es útil si tenemos que trastear en un cuadro eléctrico cuando no hay luz, atisbar algo al fondo de un hueco mal iluminado, ver el estado de unos cables en una arqueta de registro… Más que nada por la combinación de robustez y contar con al menos 50 lumens y puntas de 100.

A la Trustfire Mini-07 mí me gusta mucho por diseño, pero no por prestaciones. Así que tengo la impresión de que será una de esas linternas que no creo que vaya a emplear demasiado pero que me apetecía tener por comprobar sus acabados y ponerla en perspectiva con las otras de este tipo que ya poseo.

Además, su precio de unos 12 euros ayuda a que no haya que pensarse mucho el comprarla, porque en mi caso sólo por el entretenimiento que me supone hacerle las fotos y escribir la review correspondiente ya me parece que la inversión ha merecido la pena.

Conclusión

Una linterna a buen precio para los fans del acero inoxidable que busquen un diseño sólido y no les importe la ausencia de un modo moonlight ni unas autonomía reducidas.

Review: Trustfire Mini2

Como ya os anuncié en la entrada sobre la Olight i1R 2 EOS Desert Tan, tenía pensado hablaros de algún otro modelo de parecidas dimensiones. Pues bien, la que vamos a ver hoy es una de las linternas más pequeñas que existen en el mercado y capaz además de dar una intensidad lumínica sorprendente: la Trustfire Mini2.

El cuerpo

El cuerpo de la Mini2, fabricado en aluminio con recubrimiento anodizado de tipo III en color negro, tiene una longitud de 39 mm y un diámetro de 14 mm, contando con un peso de tan sólo 11 gramos incluyendo la batería tipo 10180 de 80 mAh como la que equipan casi todas las linternas de esta categoría. Según Trustfire cuenta con certificación IPx8 (lo que la hace sumergible hasta un metro de profundidad) y soporta caídas de hasta un máximo de 2 metros de altura.

Aunque es cierto que la miniaturización de la electrónica sigue en constante evolución, no veo factible que alguien pueda fabricar una linterna con unas dimensiones muy inferiores a esta que hoy os presento. Lo mismo dentro de un par de años me tengo que comer mis palabras, pero creo que reducir más las cotas haría que manejar la linterna fuera una tarea exclusiva para manos de relojero.

En este caso, a diferencia de la Olight, la batería es reemplazable por el usuario desenroscando la tapa trasera de la linterna, de modo que podemos desguazarla en cuatro partes como podéis apreciar en la siguiente fotografía:

Como veis, con la linterna así desmontada se corre el riesgo de perder cualquiera de sus piezas porque son tremendamente pequeñas (fijaos en la moneda de dos euros a modo de comparación). Podéis cargar la batería en un cargador externo si sois capaces de dar con uno que acepte baterías tan pequeñas; pero lo mejor creo que es cargar la batería en la propia linterna y de ese modo sólo tendréis que desacoplar la cabeza, ya que el conector microUSB está en la rosca plateada de la parte superior del cuerpo.

Durante la carga se encenderá en color rojo un discretísimo LED alojado bajo una lámina blanca que pasará a verde cuando esta haya finalizado. Si habéis dejado la batería seca la carga de la misma durará aproximadamente una hora y durante el proceso la linterna no se calienta lo más mínimo.

Ya conocía este pequeñísimo formato de batería por la Wuben G338 que analicé hace tiempo aquí, pero no dejo de sorprenderme cada vez que la saco de la linterna y la sostengo en mi mano: su tamaño es como el de una judía blanca y parece mentira que algo así pueda almacenar energía como para sacar luz (a pocos lumens, claro está) durante horas.

Si le quitáis la anilla que trae en la parte trasera podréis poner la linterna en vertical haciendo tailstanding de modo que podéis lanzar la luz hacia el techo de la estancia para que así rebote y se difunda mejor. Por cierto, en la caja se incluye una segunda anilla (de un tamaño algo superior a la que viene acoplada), una junta tórica de recambio y un cable de carga microUSB de unos 20 cm de longitud.

La luz

Es sorprendente cómo de algo tan minúsculo como este modelo de linterna puedan salir 5 lumens durante la friolera de 7 horas y media sin rastro de PWM o unos bestiales 220 lumens durante 23 minutos. En serio, si la Wuben ya dejaba bocas abiertas cuando la ponías en el modo Alto con sus 130 lumens, imaginaos esta que es capaz de sacar aproximadamente un 70% más de intensidad lumínica. Es como si de la punta de tus dedos surgiera luz como para alumbrar toda una habitación.

Si os fijáis en la lente TIR que recubre el LED (un CA18-3X de la marca Genesis Photonics) veréis que tiene una pequeñísima área central con una textura rugosa para distribuir de forma más uniforme la luz en esa parte del haz. Cuando encendemos la linterna en el modo Bajo veremos que la luz sale únicamente de un pequeño punto, que no es otra cosa que el emisor LED. Sin embargo, cuando cambiamos al modo Alto veremos cómo la lente TIR hace su función y toda ella resplancede con fuerza (ojo, no miréis muy directamente que duele) distribuyendo la luz de forma más amplia.

Aun así, a diferencia de otros modelos similares en los que todo el haz es uniforme, en la Mini2 se aprecia una zona central de perfil cuadrado y bordes amarillentos en la que la luz es algo más intensa y tiene un mayor alcance pero sin que esto implique que el resto del haz (cuyo perímetro exterior es de forma circular) quede en penumbra como ocurre en linternas más orientadas al alcance puro y duro. Como ya os he contado alguna vez, la ventaja de las lentes TIR es que los diseñadores pueden controlar muy bien cómo quieren que se distribuya la luz que arroja la linterna aunque lo malo es que no tienen la bonita estética de los reflectores.

Como suele ser habitual en este tipo de linternas, desde la posición de apagado la encenderemos en modo Bajo girando la cabeza en sentido horario y si seguimos dando vueltas en el mismo sentido pasaremos al modo Alto. Para volver al modo Bajo y posteriormente apagarla sólo tenemos que girar la cabeza (la de la linterna, no la vuestra) en el sentido contrario. Simple y efectivo.

Por último, no quiero dejar de pasar por alto que la Mini2 se calienta bastante cuando usamos el modo Alto. Es lógico porque estamos sacando 220 lumens de un cuerpo muy pequeño y por tanto el calor que se genera en su interior es importante. No llega a quemar pero sí que alcanza un punto cuando ya lleva unos 10 minutos encendida en el que llega a ser molesto. Aun así, lo habitual es que si usamos el modo Alto sea por breves periodos de tiempo, empleando este modelo por su filosofía casi siempre en modo Bajo, donde la linterna no se calienta nada y la batería dura muchísimo más.

Las sensaciones

Me gusta el tacto sólido como una roca de esta linterna y a la vez lo pequeña que se nota en las manos. Creo que es importante en unos modelos que están destinados a convivir en el bolsillo con llaves y monedas que no tendrán piedad ninguna de ellas; y es que si no están fuertemente construidas acabarán prácticamente deshechas al poco tiempo de usarlas por el duro trato al que se las somete.

Desde luego no es el caso de ninguna de las tres linternas de este tamaño que hasta el momento he analizado aquí y que os muestro en las dos siguientes fotografías una junto a otra para que os hagáis una idea de las diferencias y semejanzas que hay entre ellas.

Como podéis apreciar, la más pequeña (por unos milímetros) es la Mini2, seguida por la Wuben y en último lugar la Olight con su sistema de cuerpo extensible para cargar la batería, que es lo que la hace especial respecto a sus compañeras, así como un diámetro ligeramente mayor. Pero como os decía antes, podéis confiar en cualquiera de las tres como fiel compañera de batallas porque están construidas con la resistencia como pilar fundamental.

Lo que no me acaba de convencer del todo en la Mini2 es la sensación de fragilidad de su rosca trasera si andamos quitándola y poniéndola, ya que sus hilos son tan finos que a veces la tapa entra un poco de lado y como intentes hacer fuerza lo mismo te la cargas, que es aluminio y es débil. Una razón más para no cargar la batería fuera de la linterna, ya que esto que os digo ocurre en la rosca de la tapa trasera, necesaria únicamente para extraer la batería. La rosca de la cabeza está hecha con la durabilidad en mente y tiene un tacto mucho más sólido.

Aparte de esto, estéticamente creo que estamos ante una linterna bonita y elegante; sobre todo en la parte del enganche trasero por su sobria combinación de aristas y curvas y también en las discretas líneas que recorren su cabeza en sentido longitudinal. No me parece tan refinada la lente TIR con esos cuatro puntos que tiene y que no sé muy bien para qué están ahí en medio, pero bueno, tampoco es una cosa que vayamos a estar mirando constantemente, así que podré vivir con ello.

Conclusión

La Trustfire Mini2 es una linterna para llevar encima y no darnos cuenta de ello. Lo más seguro es que la utilicemos en su modo Bajo por dar una potencia lumínica suficiente para pequeñas tareas, pero seguro que no nos resistimos a hacer uso de su modo Alto; sobre todo a la hora de mostrar lo que este mini-modelo puede hacer, aunque hemos de ser conscientes de que así nos quedaremos sin batería en poco tiempo.

Yo hubiera metido un modo Alto menos potente pero que llegara a unos 45 minutos de autonomía, ya que los 23 minutos que da (y por mis pruebas ese es el tiempo más o menos que le vamos a poder exprimir a su 10180) se me hace un poco corto; pero he de reconocer que la luz que emite en ese caso es alucinante para ser un modelo tan pequeño. Ya lo decían en Blade Runner: “La luz que brilla con el doble de intensidad, dura la mitad de tiempo”.

¡Nos leemos!

Más información

Review: Trustfire Mini-06

Parece claro que Trustfire le puso el ojo encima a la Olight i3E EOS a la hora de diseñar una linterna sencilla, fabricada en aluminio, con un único modo, alimentada mediante una pila AAA y con cabezal giratorio. Como fan que soy de este tipo de modelos, quise ver con mis propios ojos qué tal es y qué puede ofrecer la Mini-06.

Lo bueno de este tipo de linternas es que abultan tan poco que prácticamente desaparecen en el bolsillo y puesto que la i3E ya la tengo en varios tonos (y materiales), opté por el rojo a la hora de comprar la Mini-06, ya que hasta ahora en mi colección tan sólo tenía una linterna de ese color. Sé que no me va a aportar gran cosa, pero tenía ganas de probar esta linterna de Trustfire que además tiene un coste de unos 10 euros por lo que si me sale rana tampoco es una gran pérdida.

El cuerpo

Como os comentaba, el cuerpo de la linterna es de aluminio anodizado (en caso en un color rojo intenso) contando con unas dimensiones de 60 mm de longitud por 14 mm de diámetro y un peso de 7,5 gramos sin pila. Si la memoria no me falla es el modelo más ligero de todas las que poseo y veo complicado poder bajar de este punto en esta gama de linternas sin comprometer la robustez (tal vez usando un grosor del metal tipo lata de Coca-Cola, pero se chafaría a la más mínima presión).

Si conocéis las especificaciones de la Olight que os comentaba antes podéis aplicarlas casi directamente a esta Mini-06: modo único que da 90 lumens durante 40 minutos, LED de la marca Philips, cabeza giratoria, enganche para anilla en la parte trasera, ranuras longitudinales en el cuerpo y la cabeza para mejorar el agarre… ¡Pero si hasta las minúsculas placas electrónicas para controlar el LED parecen calcadas en su diseño!

El anodizado aplicado parece que resistirá más o menos bien el paso del tiempo, pero se aprecian pequeños fallos en las terminaciones en zonas como el enganche trasero para la anilla o alguna de las ranuras longitudinales del cuerpo. Aun así son mínimas rebabas que sólo se ven con lupa y a simple vista no observaremos fallo alguno.

No quiero dejar de pasar por alto que las roscas, aunque perfectamente torneadas, venían sin ningún tipo de lubricación, de modo que antes de estrenarla apliqué un poco de grasa de silicona tanto a las propias roscas como a la junta tórica que va alojada en esa zona porque de no hacerlo al final el material se desgasta del roce y perderemos tanto el buen tacto al girar la cabeza como la estanqueidad de la linterna.

La luz

El encargado de proporcionar la luz es un LED Philips idéntico al que llevan las i3E. Al igual que estas, la linterna incorpora una lente TIR que controla el haz de forma que no hay rebordes brillantes y la luz se distribuye uniformemente en una proyección perfectamente circular. Es una pena, pero en los últimos tiempos este tipo de lentes le están tomando el relevo a mis admirados reflectores en las linternas de pequeño tamaño.

Como en la mayoría de este tipo de modelos, la luz es muy blanca resaltando los elementos de la escena que estamos iluminando; dejando de lado CRI elevados que buscan una reproducción de los colores más fiel a la realidad.

Las sensaciones

La sencillez es la bandera de la Trustfire Mini-06. Sencillez que, al igual que en el caso de la i3E, valoro muy positivamente porque es algo que siempre me da sensación de fiabilidad. No hay muchas cosas que puedan fallar en una linterna como esta, y si llevamos con nosotros una buena cantidad de pilas AAA podemos estar tranquilos ante nuestras posibles necesidades lumínicas.

Al final es una cuestión de prioridades, y si la nuestra es la del uso ocasional un modelo como el que hoy nos ocupa puede ser una buena opción si, como en mi caso, valoráis tener una luz siempre a mano.

Por supuesto, con 90 lumens no podemos pretender alumbrar un sendero de alta montaña en una noche sin luna; pero sí que viene bien tenerla a mano para cosas del día a día que a veces veremos con más claridad si le pegamos una ráfaga de luz: ese salto del automático de casa a la hora de cenar, cuando se nos cae algo y rueda debajo del sofá, alumbrar debajo del coche en el garaje en busca de una fuga de refrigerante…

Eso sí, al no tener modo moonlight ni nada que se le parezca no nos será útil para levantarnos de la cama en mitad de la noche sin molestar, porque en esas circunstancias 90 lumens son demasiados como para pasar desapercibido.

Me encanta lo liviana que es cuando la sacas de su blister (en el que, por cierto, se incluye de regalo una pila AAA recargable de 1,2 V) porque parece hecha de papel. Al final es lógico, ya que se compone nada más que de un cuerpo de aluminio, una minúscula placa de circuito, el LED, la lente TIR y una pequeña anilla; pero es que son siete gramos y medio, y os aseguro que de primeras impresiona.

También, como fan que soy de las i3E, me llama mucho la atención lo idénticos que son ambos modelos hasta el punto de que intenté intercambiar sus cabezas pero el paso de rosca es diferente y no encaja. Sé que poca variedad puede haber en este tipo de linternas que funcionan mediante una pila AAA, pero aun así si os fijáis en las que han pasado por aquí se pueden hacer cosas con formas distintas, materiales alternativos, emplear otros LEDs, reflectores variados, diversos modos de funcionamiento… Pero en el caso de la Mini-06 la gente de Trustfire decidió fusilar directamente el diseño del modelo más sencillo de Olight.

Evidentemente algunas diferencias hay, sobre todo en los relieves del cuerpo, ya que el de la Mini-06 es más recto y con menos oquedades como podéis ver en la foto de aquí arriba. Eso hará que con el tiempo el desgaste del anodizado sea más uniforme y no ocurra como en el modelo negro que está a su lado, que tiene zonas absolutamente devoradas y otras en las que está prácticamente intacto.

De cualquier modo, si en la vista lateral hay parecidos, en la vista frontal de las cabezas sí que la igualdad es absoluta. Y para muestra os dejo a continuación con una foto en la que si no fuera por los colores y los ranurados os costaría diferenciar la Trustfire de las dos i3E. Fijaos en que los LED y los reflectores TIR son exactamente idénticos.

Conclusión

Como os decía al principio, la Mini-06 es una linterna que me apetecía tener para ponerla junto a la Olight i3E y ver sus analogías y sus diferencias. Como habéis visto, son dos modelos prácticamente iguales en forma y prestaciones que sólo se diferencian por pequeños detalles. Más allá de eso, es una linterna muy válida para acompañarnos en un llavero o un bolsillo sin que si quiera nos demos cuenta de que está ahí.

¿Sabéis? Si nunca habéis probado una linterna de este tipo y tenéis ganas de haceros con una, este modelo puede ser un buen punto de partida para iniciaros en una afición que, con el tiempo, puede que os llegue a enganchar tanto como a mí.

Review: Nitecore TIP2

De un tiempo a esta parte Nitecore se ha convertido por derecho propio en mi marca de linternas favorita, concretamente gracias a su serie T enfocada a instalarse en bolsillos, llaveros y similares. Sus diseños me parecen muy atractivos ya que, por lo general, son una combinación de tamaño reducido, prestaciones y versatilidad siendo la Tiki un claro ejemplo de ello. Tan prendado quedé de este modelo que he decidido hacerme con otro que nada tiene que ver ni en su forma ni en su filosofía de uso, pero que también ha atraído poderosamente mi atención desde que supe de su existencia hace ya unos meses: la Nitecore TIP2.

Para poneros en antecedentes os diré que estamos ante un modelo que pertenece a una serie de linternas de la marca Nitecore cuyos nombres precisamente comienzan por la letra T y a la cual, además de la Tiki que antes os decía, también pertenece la minimalista Tube que apareció por aquí hace un tiempo y otros modelos como la Thumb (antecesora de la Tiki y prima hermana de la Tube), la Tini o la TUP.

Todas ellas tienen en común diseños diferentes al de la típica linterna cilíndrica, batería de litio integrada, pulsadores de forma plana para su control y un tamaño reducido que las hace idóneas para llevar a todas partes. A día de hoy por encima de esta TIP2 sólo se encuentra la TUP dentro de esta gama que os digo, pero el caso es que esta última no me atrae tanto sobre todo por su diseño excesivamente cabezón, así que decidí hacerme con el modelo que hoy nos ocupa.

Como os podéis imaginar por el nombre de la linterna, hubo una antecesora llamada simplemente TIP y presentada en 2017 cuya diferencia principal es que cuenta con un sólo LED y su forma es más achaflanada por los bordes. Nunca me gustó demasiado, pero si algún día se me cruza la versión en cobre lo mismo me doy un capricho alegando locura transitoria.

El cuerpo

La TIP2 tiene unas medidas de 63 x 27 x 13 mm y un peso de 38 gramos; recordando a la típica pila de 9 voltios (formalmente llamada 6LR61) que todos conocemos. Su robustez es muy elevada porque su chasis está hecho a partir de un bloque de aluminio y llama la atención su doble LED en el frontal. Por cierto, a diferencia de otros modelos de la marca, la TIP2 sólo está disponible en color negro.

Por bucear un poco en la historia, la estética de esta linterna proviene de un modelo llamado Concept 2 que Nitecore presentó a mediados de 2018 y que rompió las formas y las prestaciones clásicas de las linternas que había en ese momento en busca de una manera diferente de hacer las cosas. Digamos que fue una prueba para ver qué tal acogía el mercado otra forma de entender las linternas y de ella derivan principalmente las actuales TM10K (un pequeño monstruo de 10000 lumens y precio estratosférico) y esta TIP2 que parece su hermana pequeña y que sale por unos 45 euros.

Hay otros modelos de la marca que también han heredado los pilares de diseño de la Concept 2, pero pertenecen a otras gamas más enfocadas hacia sectores como fuerzas de seguridad o exploradores y por tanto no me voy a meter ahí ya que, como sabéis, mi pasión son las pequeñas linternas que podemos llevar siempre encima casi sin darnos cuenta. Lo que viene siendo el concepto EDC, vaya.

Los rasgos iniciados por la Concept 2 son: chasis en forma de bloque de aluminio sólido, batería interna recargable, control activo por temperatura, monitorización del estado de la carga, manejo a base de botones… rasgos todos ellos presentes en la TIP2 como ahora iremos desgranando.

Un detalle que me gusta mucho (y que de momento es único de la TIP2) es que en la parte trasera posee una tapa que se acopla magnéticamente gracias a los dos potentes imanes de neodimio que lleva la linterna. En esa tapa es donde se coloca la anilla para el llavero, de modo que si queremos podemos llevar la linterna colgando de, por ejemplo, el tirante de una mochila y si necesitamos hacer uso de ella sólo tendremos que tirar con fuerza para que se desacople.

Si estáis pensando en que se puede caer sin darnos cuenta he de decir que a mí también me preocupaba eso al principio, pero en cuanto tratas de separar la tapa del cuerpo te das cuenta de que hay que hacer tanta fuerza que por accidente no se va a soltar nunca. Según la propia Nitecore podríamos colgar hasta 2,5 Kg de la anilla sin que se suelte, y yo les creo.

Por cierto, esos dos imanes (entre los cuales está el puerto microUSB para recargar la linterna) nos van a permitir fijar la TIP2 a ciertas superficies metálicas como postes de farolas, capós de coches, patas de bancos… Esto también lo incorporaba la Olight S1 Baton y es un añadido interesante cuya única desventaja es que si llevamos cosas sueltas de metal en los bolsillos a veces sacaremos la linterna y veremos que lleva pegada alguna pequeña moneda, una llave o un clip.

Como os decía antes, una de las características de la TIP2 es que está construida a partir de un bloque de aluminio macizo torneado por CNC, de modo que no os vais a encontrar aristas de ningún tipo, soldaduras mal acabadas ni cosas así. Su acabado general es simplemente perfecto. Además, el aluminio ayuda a disipar el calor generado en los LED (los cuales, por cierto, van montados sobre una placa de cobre por su mayor conductividad térmica) porque viendo la cantidad de luz que puede salir de algo tan pequeño la evacuación del calor es un factor que en Nitecore han tenido muy en cuenta.

En relación a esto aprovecharé para comentar que la linterna incorpora un control interno por temperatura, que quiere decir que va a regular la potencia de salida en función de la temperatura que detecta en su interior. Por tanto, en situaciones de mucho frío podremos extraer más potencia lumínica de forma continua que en si usamos la linterna en un lugar que esté, pongamos, a 35 grados. Vamos, que si la TIP2 detecta que la temperatura en su interior se está disparando, bajará los lumens para así mantenerse estable y no acabar dañando la batería o algún componente interno.

En cuanto al control de la carga, en modelos como la TUP o la TM10K disponemos de una pequeña pantalla OLED en la que se muestra el voltaje de la batería, el modo en el que estamos o incluso el tiempo de autonomía restante. En la TIP2 no disponemos de esto pero sí que al menos hay un minúsculo indicador LED entre los botones de control que nos indicará el estado de la carga de la siguiente manera cuando le damos un breve toque al botón de encendido:

  • Tres parpadeos: Entre el 50% y el 100% de carga
  • Dos parpadeos: Entre el 10% y el 50% de carga
  • Un parpadeo: Menos del 10% de carga
  • Parpadeo continuo cada tres segundos: Batería sin carga. La linterna no encenderá hasta que la recargues

La pantalla LED de los modelos superiores es una pasada y uno de los factores que me hicieron dudar seriamente entre comprarme la TUP o la TIP2; pero al menos en este modelo disponemos de un modo de saber en qué punto está la batería, no como en la Tiki donde no hay forma de conocer este dato (y se podría haber implementado con ayuda del LED azul de carga, que no se usa para nada más).

Por cierto, la batería interna de iones de litio tiene una capacidad de 500 mAh y se carga completamente en aproximadamente una hora y media, parpadeando durante el proceso el LED azul que os decía antes y quedándose fijo cuando finaliza. Ya os advierto que en la caja no viene ni cargador ni cable USB, por lo que tendréis que usar alguno de las varias docenas que tendréis por casa.

En lo que a accesorios se refiere, la linterna incluye dos elementos “de amarre”: una anilla de llavero tipo mosquetón y un clip lateral; ambos desacoplables. El resto de cosas que vienen en la caja son papeleo y nada más, ya que esta linterna no lleva ni juntas tóricas ni pilas.

Comentar que la TIP2 tiene certificación IP67, lo que la hace resistente al polvo en toda condición y a inmersiones en agua a una profundidad máxima de un metro durante 30 minutos. En cuanto a impactos, se supone que aguanta caídas desde hasta un metro de altura manteniendo su integridad física.

La luz

La TIP2 es la primera linterna que poseo que alumbra con más de un LED simultáneamente, ya que en su cabeza lucen en sus cuatro modos dos emisores Cree XP-G3 S3. Hasta el momento todas mis linternas iluminaban con un sólo LED, y en caso de tener más de uno (como la ya varias veces mencionada Tiki de la misma marca) sólo podía haber uno de ellos activo al mismo tiempo, así que esto es para mí una novedad.

Según Nitecore cada uno de ellos es capaz de proporcionar hasta 360 lumens y de ahí la potencia máxima total de 720 lumens que, como veremos enseguida, tiene truco porque el modo turbo no puede mantenerse continuamente ya que achicharraríamos la electrónica de la linterna (batería incluida) en poco tiempo.

De hecho el modo Turbo tiene dos limitaciones: sólo estará activo mientras estemos presionando el botón de Modo y sólo lucirá hasta que el control térmico integrado considere que ya está bien de tanto calor o hayamos agotado la batería al haber sumado unos 15 minutos de fogonazos. Por tanto, tendréis que “conformaros” con el modo Alto y sus 200 lumens durante la hora y cuarto que puede lucir si queréis usar la linterna de forma continua, que no es poca cosa para una linterna de este tamaño.

Los modos de iluminación (sin rastro de PWM en ninguno de ellos) y sus autonomías oficiales están distribuidos de la siguiente manera:

  • Bajo: 1 lumen, 3 metros, 55 horas
  • Medio: 30 lumens, 18 metros, 8 horas
  • Alto: 200 lumens, 48 metros, 1 hora 15 minutos
  • Turbo: 720 lumens, 93 metros, 15 minutos.

El potente modo Turbo tiene su ser en iluminar repentina y contundentemente algo que necesitemos vislumbrar en la lejanía (esto mismo ya lo dije en la Tiki) pero no es necesario alumbrar con tanta intensidad un paseo por la playa a medianoche a no ser que queramos que se nos presente la Guardia Civil pensando que están ante el desembarco de un alijo de contrabando.

La verdad es que lo de la batería integrada es un gustazo; y es que después de los quebraderos de cabeza que me dio la Olight S1 Baton con la tasa máxima de descarga de la CR123A que emplea empecé a cogerle el gusto a las linternas que incluyen una batería recargable interna, ya que esta se ha calculado para funcionar específicamente con cada modelo de linterna y así nos aseguramos la total ausencia de problemas relacionados con la alimentación eléctrica.

Lo único malo en este sentido es que este tipo de linternas, por su concepción, son de usar y tirar; ya que cuando la batería integrada llegue al final de su vida útil la linterna se convertirá en un bonito pisapapeles porque sencillamente no habrá forma de cambiarla. Igual algún manitas llegado el caso se atreve a meter alguna batería compatible (total, de perdidos al río) pero perderemos la estanqueidad y por mucho cuidado que pongamos las piezas nunca ajustarán igual que cuando era nueva.

Cada uno de los emisores de la TIP2 cuenta con una lente TIR (en realidad es una lente TIR rectangular que abarca todo el frontal de la linterna) lo que permite que el haz de luz esté bastante controlado. Es decir, que aunque haya dos LED emitiendo luz a la vez, al final no vamos a ver dos círculos de luz sino que las lentes buscan distribuirlos de tal modo que se genere una única zona lumínica circular, suave y difuminada. Como ya os dije hace tiempo, los reflectores son mucho más bonitos, pero la ventaja de las lentes TIR es que permiten a los diseñadores controlar la distribución de la luz de una forma muy precisa.

Por la forma rectangular de la linterna vamos a ver que los bordes más exteriores del haz de luz no son redondos sino cuadrados y dan una cierta tonalidad amarilla; y aunque de primeras llame mucho la atención porque estamos acostumbrados a linternas cilíndricas que generan un haz redondo, es lógico que la proyección tenga forma cuadrada en este caso. Sea como sea, la zona más intensa, como os decía antes, sí que forma un círculo completamente blanco.

Una última cosa a reseñar es que la linterna tiene dos modos de funcionamiento: el modo Daily y el modo Demo. Por defecto la linterna viene configurada en este último, que consiste en que se apagará pasados 30 segundos para evitar que nos la podamos dejar encendida. Como no le veo mucho sentido a este modo, nada más estrenarla la cambié al Daily, cosa que se realiza pulsando ambos botones con la linterna apagada, la cual parpadeará para confirmar su activación. Haciendo otra vez la operación volveremos al modo Demo.

Las sensaciones

La idea de hacerme con la TIP2 fue en parte, como os decía hace unos párrafos, porque quería seguir la senda de las baterías internas recargables y en parte porque su forma me recordaba a la mítica Cegasa azul y blanca con la que leía tebeos metido en mi cama cuando era pequeño. Su perfil cuadrado me parece muy original y además tener un modo moonlight que dura más de dos días, el sistema de enlace magnético con el llavero y la posibilidad de alumbrar (aunque sea durante poco tiempo) a 720 lumens me parecía una combinación muy interesante.

Cuando sacas la linterna de su caja lo primero que te llama la atención es su pequeño tamaño y a continuación su extrema robustez. En serio, es como un bloque metálico macizo que da la impresión de que le podría pasar un autobús por encima sin que le pasara absolutamente nada. No estoy por la labor de hacer pruebas de ese tipo, pero desde el minuto uno tengo claro que esta linterna puede vivir en el bolsillo de unos vaqueros apretados sin miedo a que cruja, se deforme o se estropee. El tiempo me dirá si tengo razón o no.

La parte frontal contribuye a esa comparación que os hacía con una pila de 9 voltios, ya que al tener dos LEDs estos parecen ser los polos de la mencionada pila. En realidad la TIP2 es ligeramente más larga y algo más estrecha que una de esas pilas, pero desde que la tuve en la mano esa fue mi sensación y en volumen total sí que ambos elementos andarán más o menos a la par.

Lo que se puede convertir en una odisea (sobre todo la primera vez) es quitar la tapa trasera, ya que entre la fuerza de los imanes y que de fábrica parece que la pintura se ha terminado de secar con la tapa ya puesta vais a tener que hacer mucho esfuerzo para poder quitarla. Una vez retirada y pasando la uña por la zona de unión entre linterna y tapa para dejarla limpia de impurezas la fuerza a realizar en sucesivas ocasiones ya es más normal y acorde a lo estipulado por la marca, pero la primera vez no se olvida.

Tras la tapa tenemos dos potentes imanes de neodimio y entre ellos un puerto microUSB sin otro fin que el de recargar su batería interna. Por cierto, en las instrucciones pone que antes del primer uso carguemos completamente la batería, de modo que buscaos un cable de ese tipo y dejadla conectada hasta que la luz azul que parpadea se quede fija; cosa que en esta primera ocasión no debería llevar más de media hora porque, al menos la mía, venía bastante cargada de fábrica.

Una pulsación larga sobre el botón de encendido encenderá los LED en el modo de 200 lumens, ya que por defecto la linterna viene así de fábrica. Con pulsaciones breves sobre el boton de cambio de modo (el de las tres rayitas) iremos cambiando cíclicamente entre Bajo – Medio – Alto y la linterna siempre recordará el modo en el que nos hemos quedado para encenderse de nuevo la próxima vez por mucho tiempo que haya pasado. Ah, no hay ningún modo de bloquear la linterna; lo más parecido es activar el modo Demo y de esa forma si se os enciende en el bolsillo a los 30 segundos se apagará por si sola.

Al modo Turbo se accede manteniendo pulsado el botón de cambio de modo, volviendo al estado anterior cuando levantemos el dedo. El arreón de luz que suelta es visible incluso en pleno día, ya que son 720 lumens y en una cosa tan pequeña impresiona. Como os digo, a mí me recuerda al flash externo de una cámara réflex cuando se dispara, ya que se trata de una luz muy blanca y además con una gran capacidad de relleno. Dentro de casa es a todas luces (nunca mejor dicho) excesivo, pero en campo abierto viene muy bien si queremos ver desde lejos si el sendero que estamos siguiendo se abre paso hacia un claro o se desvía hacia un espeso bosque lleno de lobos y plantas carnívoras.

La TIP2 en la mano es agradable de llevar. Su tacto inicialmente es bastante frío, pero si la empleamos en el modo Turbo enseguida veremos que tiende a calentarse. Esto no es ningún defecto, y de hecho está estudiado para que así sea, ya que ese calor que sentís es el que se genera en el interior y que se disipa hacia la superficie mediante el chasis de aluminio. Si no fuera así, la electrónica interna se llevaría un buen calentón y no digamos ya la batería, elemento siempre muy sensible a ese tipo de excesos.

En cuanto a los elementos de sujeción creo que el clip no está a la altura de la linterna. Se trata de un modelo de plástico que se acopla a los laterales de la TIP2 muy en la línea del que incluía la TIP original; y aunque la solución para ponerlo y quitarlo es rápida e ingeniosa, me da una sensación de fragilidad (tanto porque se pueda partir como porque creo que se puede soltar de la linterna) que no seré yo el que lo use. Sé que de clips de este tipo hechos de metal (como el que lleva la Olight S1 Baton) me puedo fiar totalmente, pero como os digo, he hecho la prueba de colgar la linterna del cinturón con el mencionado clip y mi impresión es que si le doy un golpe con algo al caminar la linterna va a salir volando.

De la anilla mosquetón no puedo decir nada malo salvo que es de un estilo que a mí particularmente no me hace mucho tilín. Si me da por usarlo (que no creo porque veo a este modelo más en el bolsillo de las monedas o en un apartado de una mochila) emplearé el de la Lumintop EDC01, ya que es mucho más robusto y estético.

En cuanto a modos, considero que el escalonamiento de las intensidades de iluminación es correcto; aunque echo en falta un modo Baliza para señalizar mi posición si me quedo a oscuras en una zona de tránsito de vehículos. Y hablando de modos, no quiero pasar por alto que me gusta especialmente el funcionamiento de los dos botones de control de la linterna, ya que además de ser sólidos tienen un tacto al presionarlos perfectamente definido y preciso.

Conclusión

Me gusta mucho la TIP2, pero no tanto como para que se convierta en mi linterna favorita. Dentro de casa no necesito tanta luz bajo ninguna circunstancia, aunque en campo abierto sí que le veo ventajas como disponer de una autonomía elevada, una calidad de construcción a toda prueba, la posibilidad de llevarla colgada siempre a mano y el hecho de saber que puedo pegar un buen fogonazo de luz si me hace falta.

Quiero decir con esto que dentro de la serie T el modelo más interesante a día de hoy me sigue pareciendo (por el uso que yo le doy a este tipo de linternas) la Tiki por su minúsculo peso y tamaño y también por sus múltiples funciones; pero aún así la TIP2 representa un buen compromiso entre potencia lumínica y dimensiones además de un diseño original dentro de una marca que ya de por si es valiente en ese sentido.

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Review: Lumintop EDC01

Llevaba tiempo con ganas de probar alguna linterna de Lumintop, ya que se trata de una marca que en los foros especializados sale a relucir cuando se habla de buenos fabricantes de este tipo de dispositivos. De primeras no es que sea yo muy fan de las formas que, en general, sus diseñadores le suelen dar a esta firma de linternas, pero se me puso a tiro una EDC01 y pensé que sería una buena oportunidad para comprobar por mí mismo qué puede ofrecernos.

Este modelo viene presentado en una pequeña caja de color blanco que incluye, además de la linterna, dos juntas tóricas de recambio, un pequeño mosquetón y un difusor traslúcido de goma blanda que se acopla al frontal y permite usarla como luz ambiental. Es un detalle en un aparato que cuesta apenas 15 euros porque el resto de las marcas no suelen incluirlo. Lo que no trae la caja es una simple pila AAA, de modo que os tocará comprar si no tenéis una en casa. Pista: si tienes muchas ganas de probarla, el mando de la TV suele llevar ese tipo de pilas…

El cuerpo

En apariencia la Lumintop EDC01 no es muy diferente a la mayoría de linternas de cabeza roscada que funcionan con una pila AAA: cuerpo de aluminio 6061 anodizado en negro, knurling romboidal en la cabeza, el logo de la marca grabado en color blanco, lente TIR con difusor frontal, certificación IP68 (con resistencia a inmersiones a 2 metros y caídas de 1,5 metros), enganche para anilla en la parte posterior y posibilidad de hacer tailstanding. Lo que sí es diferente aquí es el relieve del cuerpo principal, ya que hace una especie de “olas” (o algo parecido a los anillos de un gusano) con idea de mejorar el agarre y maximizar la superficie de contacto con el aire para así disipar mejor el calor.

Sus dimensiones son de 66 x 14,5 mm y tiene un peso de 12 gramos (sin contar la pila AAA). De tamaño anda en la media del sector, pero he de reconocer que el peso está muy contenido ya que las linternas de estas medidas y material suelen rondar entre los 15 y 20 gramos. La sensación de ligereza en la mano es muy acusada, pero al mismo tiempo la de robustez, lo cual es un punto a favor de esta EDC01.

Una cosa curiosa es que el frontal de la linterna posee una junta interior de color verde que además de servir para garantizar la estanqueidad de esa zona, también es fotoluminiscente; de modo que por la noche nos va a ser más fácil localizarla en plena oscuridad. No lo comenté antes, pero el difusor de luz ambiental también lleva pigmentos del mismo tipo y cuando apaguemos la linterna veremos cómo brilla en color verde si estamos en penumbra. Eso sí, el tiempo de duración del brillo de ambos elementos es más bien escaso.

La luz

El LED que incorpora la EDC01 es un Creed XP-G3 (R5), un clásico de las linternas de este tipo y que emite una luz muy blanca, cosa que a mí me gusta bastante en estas linternas de pequeño tamaño en las que solemos buscar claridad por encima de fidelidad cromática. Sobre él tenemos una lente TIR cuyo frontal además difumina la luz gracias a un original patrón de hexágonos, por lo que esta es suave y no se concentra especialmente en ninguna zona del haz.

En cuanto a los modos de funcionamiento, tenemos 3 disponibles. El primero de ello con 5 lumens es bastante brillante en comparación con los modos moonlight de casi todas las linternas de este tipo que poseo, ya que estos suelen llegar como mucho a 1 lumen, así que en ese sentido mal por Lumintool porque valoro tener un primer modo lo más bajo posible por si me levanto de la cama a horas intempestivas y no quiero despertar a nadie en casa. Usando ese modo disponemos de 36 horas de luz.

Los otros dos modos disponen de 32 y 120 lumens con unas autonomías oficiales de 4 horas y 30 minutos respectivamente, valores habituales dentro de este tipo de linternas que se alimentan con una minúscula pila AAA. De hecho la Olight i3E-Cu EOS dando esos mismos 120 lumens tiene una autonomía de 35 minutos por lo que, como os decía, andamos en la media.

Para cambiar entre los tres modos de funcionamiento, como es norma este tipo de modelos que no cuentan con ningún botón, debemos girar la cabeza de la linterna con rapidez. Ahora bien, la secuencia de modos es un poco rara, ya que comienza en el modo Medio para pasar luego al Alto, volver de nuevo al Medio y a continuación al Bajo; haciendo ya ese ciclo (Alto – Medio – Bajo) hasta que mantengamos la linterna apagada durante un par de segundos, momento en el que volveremos al punto inicial.

En este caso no pondré el grito en el cielo como con la Olight i3S EOS porque el modo más bajo son 5 lumens no siendo un modo moonlight de un lumen o inferior; pero aun así que haya que pasar por los modos Medio – Alto – Medio antes de llegar al nivel Bajo me parece un error porque si nuestra intención era pasar desapercibidos, con la linterna hemos conseguido montar un espectáculo de luces digno de Chimo Bayo.

Las sensaciones

Lo primero que llama la atención de la EDC01 cuando la sostienes en la mano es el original relieve de su cuerpo. Esos seis anillos intermedios que hay entre la cabeza y la parte trasera de la linterna sólo los he visto en algunos de los modelos de esta marca otorgándole así una identidad propia.

Desde mi punto de vista, no es un relieve técnico destinado a que la linterna se agarre mejor, ya que para eso es más adecuado un knurling pronunciado como el que tiene en la cabeza. Como os decía en los compases iniciales de este artículo creo que su finalidad es más la originalidad y la diferenciación que el rendimiento puro y duro. Del mismo modo, esas formas onduladas no van a ser un factor determinante para mejorar la disipación de calor, ya que no se trata de modelos que, en general, se calienten demasiado debido a la escasa entrega de potencia de la pila que usan para funcionar.

Lo que sí está por encima de la media es el nivel de acabados de la linterna y su robustez general, ya que no apreciaremos defecto alguno incluso a niveles casi microscópicos como demuestran algunas de las fotos que ilustran este artículo. No hay aristas afiladas, los bordes están micrométricamente perfilados, la rosca gira con una suavidad asombrosa, si la echamos a rodar veremos que es un cilindro perfecto… En ese sentido la EDC01 se gana la fama que atesora la marca y lo considero el punto fuerte de este modelo.

Por último, no quiero dejar de destacar el hipnótico diseño de la lente TIR y de la colorida placa electrónica que controla el funcionamiento de la linterna porque creo que son detalles muy cuidados y que demuestran que el departamento de diseño de Lumintop tiene mucha fuerza dentro de la empresa.

Conclusión

Si bien no me disgusta, sé que la Lumintop EDC01 nunca será una de mis linternas favoritas. Su calidad de acabados es muy buena, su relieve es original, la luz que entrega es adecuada, no es en absoluto fea… pero al igual que me ocurre con la i3S antes mencionada, se trata de un modelo que me deja un poco frío.

Su único defecto es lo comentado sobre el orden de los modos; y aunque tengo que reconocer que el resto de cualidades son más que notables, por alguna razón este modelo no me apasiona a nivel global como otros de los que ya os he hablado por aquí alguna vez; y es que lo que a mí lo que me gusta es sostener una linterna en la mano y que mi único pensamiento sea “me encanta”.

La EDC01 no me parece una mala linterna y ni mucho menos me arrepiento de haberla comprado; pero tengo claro que simplemente será un modelo más en mi colección de linternas. Al fin y al cabo estas reviews van, sobre todo, de las sensaciones que me transmiten.

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Review: Olight i3E-Cu EOS

Tengo que admitir que, de primeras, las linternas de cobre no me decían absolutamente nada y de hecho incluso me parecían feas. A elementos como el titanio siempre les he hecho ojitos y prueba de ello es que tengo dos linternas de ese duro metal entre mi colección; pero cuando veía en foros o en webs especializadas algún modelo fabricado en cobre pasaba de largo como si nada. Sin embargo, a raíz de aquel artículo que escribí sobre el envejecimiento de las linternas me di cuenta de que podría tener cierto encanto hacerme con algún ejemplar fabricado en cobre y observar cómo día a día su aspecto externo va cambiando.

Como veis, la linterna elegida para esto fue la Olight i3E-Cu EOS por el sencillo motivo de que es un modelo que me gusta mucho, es de las pocas fabricadas en cobre que se pueden encontrar con facilidad en el mercado y porque la otra que podía conseguir (una Nitecore Tini Cu) nunca me ha gustado por la extraña forma que tiene y, ya que estamos, prefería realizar la experiencia con un modelo de mi agrado. Por cierto, el precio oficial de la Olight que aparece aquí es de 25 euros frente a los escasos 10 euros de la versión en aluminio, así que el sobrecoste es notable. Espero que haya merecido la pena.

La idea de esta entrada es hacer una review de la linterna con fotos de cuando fue abierta y mis impresiones para posteriormente ir añadiendo al final más fotografías que vayan dando cuenta de cómo evoluciona su aspecto a lo largo del tiempo. No me impongo fechas, plazos ni límites; simplemente publicaré fotos nuevas cuando vea algún cambio y hasta que me canse.

En principio (con el tiempo ya veremos) no va a ser una linterna que vaya a llevar en mi llavero todos los días porque para eso ya está la Nitecore Tiki; pero sí que trataré de usarla con frecuencia y llevarla encima de vez en cuando para su envejecimiento sea algo real y no producto del simple efecto del oxígeno sobre su superficie porque en ese caso cambiaría de aspecto homogéneamente haciendo de esto un experimento de laboratorio.

El cuerpo

La linterna como tal es idéntica a la i3E EOS ya analizada en este blog hace tiempo, pero con la salvedad de que esta versión ha sido fabricada en cobre en lugar de aluminio anodizado y que se presenta en una funda típica de la marca en lugar del habitual blister del resto de modelos de la gama i3E. La electrónica interna es la misma, el perfil de la rosca es exactamente igual… Vamos, que el molde utilizado ha sido el mismo que para las i3E de aluminio, lo cual no es mala cosa.

Eso sí, al estar íntegramente fabricada en cobre esta i3E es algo más pesada que su equivalente en aluminio (21 gr contra 19 sin contar la correspondiente pila AAA) y una de las cosas que más me gusta de ella es que sus acabados son perfectos la mires por donde la mires al igual que sucede con sus hermanas de aluminio. He de reconocer que estrenarla es un gustazo, y espero ser capaz de transmitirlo en las fotografías que ilustran esta entrada porque debemos tener claro que ya nunca más volverá a tener ese aspecto.

Esto es así porque en el momento que cualquier elemento de cobre entra en contacto con el aire comienza a reaccionar formándose en su superficie una capa de óxido llamada pátina de tono oscuro (al principio con un cierto tono marrón verdoso y con el tiempo prácticamente negro) que es lo que le da el encanto a este tipo de linternas; ya que aunque de fábrica salen todas con el mismo aspecto, con el tiempo se convierten en piezas únicas en función del uso que le de su dueño.

Otro problema inherente al cobre es que mecánicamente es bastante blando. Más incluso que el aluminio que, como ya visteis en la entrada que os comentaba, envejece mal en presencia de llaves, monedas y otros elementos similares que lo puedan ir rozando y arañando. Por tanto, si se os cae una linterna de cobre sobre una superficie dura seguro que se os va a marcar, tenedlo en cuenta.

La luz

El LED que incorpora esta versión de la i3E EOS es el mismo del resto de la gama; sólo que en este caso va a ser capaz de emitir más lumens (120 contra los 90 habituales) en teoría debido a la mayor conductividad térmica que tiene este metal rojizo y que hace que sea capaz de disipar mejor la temperatura generada.

Lo curioso es que la versión en aluminio pulido también da estos mismos 120 lumens, lo que me lleva a pensar si los procesos de anodizado conllevan un empeoramiento de la capacidad de disipación de calor a través del cuerpo de la linterna o estamos ante un simple caso de marketing para dar un argumento de venta adicional a las ediciones especiales.

Eso sí, como es lógico el tiempo de autonomía va a ser algo menor que en los modelos de 90 lumens y sus 45 minutos, quedándose esta versión que hoy nos ocupa en unos 35 minutos si empleamos una pila alcalina AAA. Ojo, que si le metemos una bateria de litio 10440 con sus 3,7 voltios el LED tiene los segundos contados porque no está diseñado para soportar ese voltaje y cargárselo sería una pena porque es dificilmente reemplazable.

Por su parte, al igual que las i3E de aluminio, el LED lleva incorporada una lente TIR para controlar la dispersión de la luz, dando lugar a un haz bien repartido, suave y definido. No sé si lo he comentado alguna vez, pero aunque son muy eficientes lo peor de las lentes TIR es que son mucho menos estéticas que los bonitos reflectores que llevan algunas linternas (como el maravilloso de piel de naranja que incorpora la i3S EOS).

Las sensaciones

Sacar la linterna de la caja por primera vez y verla en su bolsa hermética transparente es una mezcla rara de sensaciones. Por un lado estás deseando abrirla y tenerla en tus manos para apreciar el tacto del cobre, recrearte en sus detalles, observar la perfección de su acabado… pero sin los brillos del grueso celofán que la asfixia. Sin embargo, frente a esos pensamientos casi lujuriosos se opone la idea de que en cuanto abramos la bolsa protectora se acabará la eterna juventud del cobre y la linterna poco a poco se irá avejentando y perdiendo ese brillo inicial que podéis observar en las fotos de hoy.

Por supuesto, aunque de primeras se vea preciosa, yo no considero otra opción más que sacar la linterna de su bolsa y poder así apreciarla en condiciones disfrutando de todos sus detalles aunque su superficie se vaya haciendo cada vez más mate. Sinceramente, no le veo el sentido a dejarla dentro de un celofán transparente como si fuera uno de esos chorizos picantes que venden a granel en el supermercado.

Me gustaría aprovechar para comentar la primera idea que se me vino a la cabeza cuando la tuve en mis manos y, por primera vez, observaba con mis propios ojos una linterna de cobre: “Ese color no se consigue con ningún anodizado”. Y es que es así: hay anodizados amarillo-anaranjados que parecen tratar de buscar el aspecto de una linterna de cobre, pero realmente no hay forma de imitar el brillo inicial que tiene este material cuando ha salido de la fábrica herméticamente sellado y la atmósfera todavía no se ha puesto en contacto con él. En serio, la i3E-Cu es realmente bonita de contemplar cuando es nueva. A partir de ahora iremos viendo lo que van haciendo sobre ella el tiempo y el oxígeno.

Añadiré que el tacto del cobre en los dedos me parece diferente al del aluminio o al del titanio: se trata de un tacto más suave, más blando más cálido… Un tacto que también da la sensación de que si apretaras fuerte con la uña podrías dejar una marca en el metal (aunque en realidad no es así). No sé, como os digo se nota que es algo distinto al de los materiales más habituales y eso le da un punto de exotismo. Por otro lado, también se nota la mayor conductividad térmica del cobre porque cuando utilizamos la linterna esta se calienta y se enfría con mayor rapidez que los modelos fabricados en aluminio.

A nivel técnico no puedo pasar por alto que las finas roscas de perfil cuadrado tienen un tacto exquisito al girar la cabeza y si le echáis un vistazo al interior de la cabeza podréis ver la minúscula placa electrónica que controla el LED que está por su otra cara así como el contacto metálico donde toca el polo positivo de la batería.

Precisamente viendo esta foto que tenéis aquí encima podemos comprobar que las linternas se prueban en fábrica antes de salir al mercado, ya que la imagen está tomada antes de ponerle ninguna pila (las fotos de la review inicial están hechas nada más sacar la linterna de su bolsa hermética) y podéis ver cómo el contacto central tiene un ligero roce; señal de que alguien, como os lógico, ha comprobado que la linterna enciende y apaga correctamente.

Volviendo a lo que decía hace unos párrafos, por supuesto que tienen el mismo derecho a comprarse una linterna de este material aquellos que las coleccionan para tenerlas siempre metidas en una vitrina y enseñárselas a las visitas; pero creo que el proceso de envejecimiento de un modelo de cobre en esas condiciones no va a ser tan natural como el de aquella que ha sufrido el sudor de las manos de su dueño, el roce contra telas de pantalones, bolsos y mochilas, encuentros con elementos más duros que él que hacen mella en su cuerpo, humedad ambiental al estar cerca de la costa… Como os comenté en el artículo sobre el desgaste de las linternas EDC, cuando una linterna tiene tantas cicatrices es porque su dueño y ella han compartido juntos muchas aventuras.

Algo curioso y particular de las linternas hechas de cobre es que desprenden un olor muy particular que, desde luego, no gusta a todo el mundo. No es sólo que la linterna huela; sino que enseguida vais a ver que ese olor se impregna en vuestros dedos y luego cuesta un poco sacárselo de encima. Es un olor parecido al del acero inoxidable; un aroma que para mí no es ni mucho menos desagradable, pero sé de gente que no puede soportarlo (siempre he dicho que las manías y los miedos son muy libres).

Por último, os voy a dejar con una imagen de las que a día de hoy son mis tres linternas favoritas: de izquierda a derecha la Nitecore Tiki, la Olight i3E-Cu EOS y la Thrunite Hi Ti. Dignos representantes de la practicidad, el exotismo y la belleza dentro del campo de las linternas de pequeño tamaño.

Conclusión

Como veréis, en esta ocasión no me he detenido mucho en datos técnicos, ya que al fin y al cabo esta versión en cobre es casi un calco de la i3E que ya analicé hace tiempo; de modo que os remito al artículo correspondiente si queréis más información.

La intención de esta entrada, como ya os comentaba en los párrafos iniciales, es ser un documento gráfico que vaya dando cuenta de la evolución de la linterna a medida que su aspecto externo vaya cambiando. Si os interesa el tema estad pendientes porque de vez en cuando iré añadiendo dos o tres fotos nuevas al final de la review.

Fotografías de la Olight i3E-Cu EOS

15-04-2020: Instantes después de sacar la linterna de la bolsa hermética que la mantiene en su estado original

20-04-2020: Apenas cinco días después de su estreno y habiéndola tenido en el bolsillo del pantalón sin más compañía la linterna ha perdido ya su brillo inicial y empieza a estar recubierta de un tono marrón oscuro con algunas zonas que viran levemente a violeta.

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23-04-2020: He limpiado la superficie externa de la linterna con un trapo de microfibra seco y ha quedado bastante brillante; contrastando con aquellos recovecos en los que el trapo no alcanza a limpiar y que tienen un tono más oscuro. Os dejo unas fotos de cómo ha quedado, porque al igual que en las anteriores se veía más “viejuna” con este acabado la linterna vuelve a lucir realmente bonita

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04-05-2020: Desde hace unos días he decidido llevar la linterna en el bolsillo del pantalón junto a llaves y monedas para ver qué tal lleva ese duro trato. De momento no hay grandes destrozos, pero su superficie se está plagando de pequeños arañazos y óxido de cobre como podéis apreciar en las siguientes imágenes.

09-05-2020: La linterna sigue con su proceso de desgaste/oxidación al convivir con otros elementos metálicos en el bolsillo de mi pantalón. Como curiosidad, ahora mismo ya casi no se ven las inscripciones en el cuerpo

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30-05-2020: La i3E sigue con su proceso de oxidación y si os fijáis, con respecto a las fotografías de hace tres semanas la linterna se ha oscurecido algo más y además cada vez aparecen más reflejos verde-azulados.200530_124325

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Review: Olight i3S EOS

La Olight i3S fue una de mis primeras adquisiciones linterniles, pero por uno u otro motivo todavía no había hablado de ella por aquí y me apetecía hacerlo ahora aunque sea un poco a posteriori.

Me costó decidirme porque recuerdo que costaba unos 30 € en una conocida tienda madrileña de linternas y accesorios de outdoor pero ya que me había dado el paseo hasta allí no quería volver con las manos vacías, así que finalmente me lancé y la verdad es que no me decepcionó; aunque con el tiempo me he ido dando cuenta de que tiene algunos fallos que otros modelos similares de otras marcas no presentan.

El cuerpo

La i3S está fabricada en aluminio anodizado y en mi caso elegí el color azul porque me parece, con diferencia, el más bonito de los que hay disponibles para este modelo. Las dimensiones del cuerpo son 69 mm de largo por 14 mm de diámetro, tiene un peso sin batería de 15 gramos y además viene en un elegante estuche habitual en algunos modelos de la marca.

Posee una anilla trasera por si la queremos enganchar a nuestro llavero, la parte posterior es plana por si se tercia dejarla de pie haciendo lo que se llama tailstanding, tiene un bonito reflector parabólico con relieve de piel de naranja así como un clip metálico para fijarla al bolsillo o a la visera de una gorra. Pequeños y elegantes detalles que van revelando el carácter de esta pequeña linterna.

La luz

El encargado de generar los fotones es un LED Cree XP-G2 que absorbe energía de una pila AAA y ofrece un tinte algo amarillento, contando esta linterna con tres modos de funcionamiento y uno adicional medio oculto. Me explico:

Cuando encendemos la linterna esta siempre lo hace en el modo intermedio (20 lumens, 8 horas). Si aflojamos la cabeza y la volvemos a apretar con rapidez cambiará al modo alto (80 lumens, 35 minutos) y si volvemos a repetir la operación pasaremos al modo bajo (0,5 lumens, 60 horas). Haciendo este ciclo dos veces completas, en el siguiente avance activaremos el modo estroboscópico no apto para epilépticos.

Aprovecho para comentar que me parece la secuencia más absurda de todas las posibles porque si implementas un modo moonlight de 0,5 lumens se supone que es para usarlo en plena oscuridad y para no molestar al resto de gente, y diseñando una secuencia medio – alto – bajo sólo conseguimos tres cosas:

  1. Que al encender la linterna siempre en modo medio habremos fracasado en nuestro intento de no molestar a la persona que está a nuestro lado en completa oscuridad.
  2. Que para ir al modo bajo tendremos que pasar antes por el modo alto, por lo que nuestro propósito en el paso anterior habrá fracasado más aun si cabe.
  3. Que si no habíamos desistido de nuestro intento y finalmente conseguimos llegar al modo más bajo posible no nos va a servir de nada porque a estas alturas de la película estaremos tan deslumbrados que el modo moonlight nos va a alumbrar lo mismo que una berenjena.

En fin, como os digo, cualquier otra secuencia de funcionamiento hubiera sido infinitamente mejor. Para mi gusto lo ideal sería bajo – medio – alto; pero si por lo que sea crees que el usuario va a tener preferencia por el modo de más lumens puedes implementar la secuencia bajo – alto – medio. Con cualquiera de esas dos secuencias el modo bajo tiene sentido, porque de otra manera es casi mejor ahorrárselo.

Lo bueno es que en ninguno de sus modos hay rastro alguno de PWM, lo que indica que el controlador del LED es de los que regulan de forma continua la corriente sin recurrir a los encendidos y apagados de alta frecuencia que al final, ante elementos en movimiento, siempre se aprecian y fatigan la vista cuando usamos la linterna durante mucho tiempo.

Las sensaciones

Dado que la i3S fue la primera linterna “noble” que tuve (poco después vino su prima S1 Baton) recuerdo que al principio me encantaba contemplar el esmero con el que su cuerpo está tallado, notándose que estamos ante una linterna fina y elegante: el relieve para mejorar el agarre son unas tenues líneas que recorren la recorren longitudinalmente, las aristas están completamente suavizadas, la cabeza gira con una suavidad pasmosa, la lente es muy finita… La S1 Baton sin embargo es más guerrera y tiene una construcción más sólida, dando la impresión de que podemos usarla para cascar nueces con ella.

No quiero decir que la i3S sea frágil al tacto, porque para nada lo es, pero sí que tiendes a sostenerla con la yema de los dedos con delicadeza mientras que otros modelos más angulosos parecen incitarnos a agarrarlos con toda la manaza. Yo la veo como una linterna para tener cerca en la mesilla de noche o en el escritorio más que para llevarla en el fondo de una mochila o en un bolsillo lleno de llaves y monedas.

Conclusión

Pese a la fascinación que me produjo cuando la vi por primera vez en persona he de reconocer que la i3S no despierta en mi hoy en día demasiadas sensaciones: no es de un material noble, no tiene la elegante sencillez de la i3E (ojo, que de esta volveremos a hablar en breve), tampoco tiene un tamaño diminuto que la haga ser casi inapreciable en el bolsillo, su potencia no es para tirar cohetes ni tampoco es que posea multitud de funciones.

Podemos decir que es una linterna que hay que tener por lo que supuso en la evolución de las linternas de pequeño tamaño; ya que cuando salió al mercado fue toda una revolución porque la gran mayoría de los modelos de la época en tamaño AAA eran prácticamente clones unos de otros y su calidad, sobre todo a nivel de acabados, dejaba bastante que desear. Llegó la i3S y todo empezó a cambiar; siendo ese su verdadero mérito más allá de prestaciones y el motivo por el que muchos le tenemos un especial cariño.

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Envejecimiento de una linterna EDC. Aluminio vs titanio

Hay dos modelos de linterna que me han acompañado durante meses y ahora que la Nitecore Tiki ha tomado el relevo como compañera de fatigas por méritos propios resulta que la Olight i3E EOS y la Wuben G338 se han encontrado en el mismo cajón, dándome la idea para este artículo en el que vamos a ver qué tal les ha sentado el paso del tiempo a estos dos modelos a través de una serie de fotografías macro.

Por poneros en antecedentes, ambas linternas han ido colgadas de mi llavero durante varios meses cada una (primero la i3E y luego la Wuben) y, por tanto, dando vueltas en mi bolsillo rozando con todo tipo de superficies metálicas afiladas a cada paso que daba. Una mala vida que, por ejemplo, la Nitecore Tube no sufrió, ya que aunque también me acompañó durante una temporada esta fue bastante breve porque enseguida llegó la mini-linterna de titanio que aparece en esta entrada, de modo que su estado físico es bastante bueno y por eso no la he incluido aquí.

Aunque en la fotografía anterior ya se intuye por las tonalidades de los metales, comentar que la Olight está hecha en su totalidad de aluminio 6061 anodizado negro, mientras que la Wuben está integramente fabricada en titanio; material del que soy muy fan y con el que está realizada la que para mi gusto es la linterna más bonita de todas las que tengo en mi colección: la Thrunite Ti Hi. Pues bien, la cosa es que al poner una linterna al lado de la otra se puede distinguir al instante la mella que el paso del tiempo ha hecho en ambos acabados.

Como os podréis imaginar, el aluminio ha llevado peor el día a día que el titanio. Es lógico porque es más blando y los roces se van marcando poco a poco en su cuerpo hasta el punto de desgastar el anodizado en los puntos de mayor contacto dejando a la vista el metal base; algo que se aprecia a simple vista. Sin embargo, el titanio tan sólo ha sufrido microarañazos en su superficie que podremos apreciar mirando muy de cerca.

No sé si lo he comentado alguna vez por aquí, pero el anodizado es un proceso electrolítico mediante el cual a través de corrientes eléctricas y un baño en sustancias químicas, sobre el aluminio desnudo se deposita una capa protectora de alúmina que además puede ser de diversos colores que le protege frente a roces y arañazos. Lo que ocurre es que al final esta capa, aunque resistente, también se va arañando y desgastando tal y como le ha ocurrido a la Olight.

El titanio, sin embargo, tiene una mayor dureza específica que el aluminio y por ello suele ser más resistente a los roces, manteniendo su aspecto mejor con el paso del tiempo. Y eso que la Wuben tiene un acabado liso que hace que cualquier marca se aprecie más, porque si tuviera un acabado moleteado como el de la Thrunite que os decía antes prácticamente jamás envejecería.

Centrándonos un poco más en la Olight i3E, podemos ver que el mayor desgaste se ha producido en las zonas más expuestas al roce con las llaves y monedas que suelo llevar en los bolsillos. La propia anilla que lo unía al llavero también ha provocado bastante desgaste en su zona de contacto y, en general, las únicas partes apenas afectadas son aquellas que se encuentran en oquedades estrechas y ranuras donde el resto de elementos no llegaban a tocar (como las líneas longitudinales que recorren su cuerpo).

De cualquier modo, que una linterna se desgaste como lo ha hecho la Olight i3E EOS no es algo ni mucho menos malo. Obviamente si la tenemos en una estantería y lo único que hacemos con ella es quitarle el polvo de vez en cuando siempre estará como el primer día; pero cuando ves una linterna en este estado significa que ha sido tu fiel compañera de andaduras durante mucho tiempo y que ha envejecido a tu lado. A mí las dos linternas que os he enseñado hoy me han venido muy bien en infinidad de ocasiones y me han sacado de varios apuros; especialmente en el trabajo; de modo que doy por bien empleado el desgaste que esto les ha ocasionado.

La Wuben ha llevado la misma mala vida durante más o menos el mismo tiempo, pero ella se mantiene joven gracias a su material; por lo que queda claro que si queréis que vuestra linterna EDC esté prácticamente impoluta con el paso del tiempo pese al mal trato que se pueda llevar, el titanio es vuestra elección.

En mi caso, más allá del material de fabricación lo que pesa en mi decisión de adoptar una linterna como EDC es el tamaño, el peso y la usabilidad; y por eso de la Olight (19 gramos + pila AAA, 1 modo de 90 lumens) pasé a la Wuben (21 gramos, batería recargable 10180, 2 modos de 3 y 130 lumens) y hace unos días a la Tiki, que es casi tan pequeña como la Wuben pero con una funcionalidad mucho mayor con sólo 12 gramos de peso. Ahora falta ver qué tal lleva esta última el paso del tiempo, porque hay modelos en los que éste causa auténticos estragos como hoy habéis podido comprobar.

¡Nos leemos!