Cuando el PIN no era un número

Me resulta curioso encontrarme ejemplos de cómo cambia un idioma con el paso del tiempo; y es que el otro día paseando por Madrid me topé con una tienda de ultramarinos con aspecto de llevar cerrada unos cuantos años a la que no me pude resistir a hacerle la fotografía que tenéis a continuación.

Ultramarinos "El pin"

Lo primero que captó mi atención fue el nombre de la tienda y acto seguido el entrañable cartel de “Pan Ángel Alonso”; aunque he de reconocer que, en general, siento debilidad por estos mudos testigos de décadas pasadas que todavía siguen en pie por los rincones más olvidados de nuestras urbes.

Lo curioso del nombre de esta tienda es que aunque hoy en día todos asociamos la palabra PIN al número de cuatro cifras que introducimos al encender el móvil o usar la tarjeta en el cajero (“Personal Identification Number”) hace años un pin no era más que una insignia colocada en la solapa de nuestra chaqueta favorita.

Estoy seguro de que a la hora de bautizar a su tienda, el dueño de Ultramarinos EL PIN no se imaginaba que muchos años después la gente que pasaba delante del luminoso pensaría en tecnología y números de cuatro cifras; pero el caso es que ahí está la prueba de que un idioma es algo vivo que va cambiando con los años y que ciertas palabras pueden vivir una segunda juventud a golpe de diccionario.

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Patio de vecinos

Hoy os presento un experimento fotográfico que mezcla una extraña especie arbórea, unas cuantas palomas, una pizca de suerte y una buena ración de post-proceso al que finalmente he decido llamar “Patio de vecinos”.

Patio de vecinos

Viendo ese extraño arbusto con varias palomas colocadas azarosamente en sus ramas no tardé en ponerme la cámara a la altura de los ojos, elegir una apertura intermedia y pulsar el disparador hasta la mitad de su recorrido. En principio las aves estaban completamente quitas y ajenas a mí; pero en el momento en el que la cámara emitió el habitual “bip” confirmando el enfoque algunas de ellas movieron sus cuellos en busca de aquel extraño sonido y una en concreto comenzó a agitar sus alas para salir volando de allí.

Ese fugaz instante fue el que mi cámara captó; y una vez en casa, jugando con los colores y el viñeteo, di al final con esta extraña composición que al menos se sale un poco de mis fotografías habituales. Y es que tan importante como captar las cosas con las que uno se siente más a gusto es experimentar y jugar un poco con conceptos nuevos que nos abran nuevos horizontes fotográficos.

En fotografía la luz lo es todo

Aunque la importancia de la luz en fotografía es un concepto al que me he referido unas cuantas veces en este blog, hoy me gustaría redactar un artículo más inspirador que teórico; ya que aunque la luz se puede medir de diversas maneras (longitud de onda, intensidad…) más allá de números y ecuaciones una acertada iluminación hará ganar muchos puntos a nuestras imágenes.

The time goes by

De hecho, si nos paramos a pensar en la esencia del arte de la fotografía, esta no es más que la posibilidad de captar la luz que refleja el motivo que tenemos delante de nosotros; por lo que entenderéis que si la luz que lo ilumina es la adecuada mejor será la que éste refleje y, por tanto, la que captará nuestra cámara.

“Buena luz”

Aunque el concepto de buena o mala luz sea incluso un poco filosófico podemos afirmar que, en lo que a fotografía ser refiere, una buena luz es aquella que por su dirección, su suavidad o su calidez realza los relieves y texturas de aquello que vamos a fotografiar al tiempo que suaviza los contrastes. Por eso se suele considerar que para fotografía de exteriores las mejores horas del día son los instantes posteriores al amanecer y anteriores al atardecer porque los rayos del sol llegan hasta nosotros de forma más difusa gracias a la atenuación de la atmósfera.

A brand new day

Para fotografía de interiores, retratos de estudio y demás de lo que se trata es de emplear flashes y balancear la iluminación desde diferentes frentes con ayuda de pantallas sincronizadas con los flashes y el empleo de reflectores; pero eso queda fuera de mis aspiraciones, ya que si me seguís de forma más o menos habitual ya sabréis que el tipo de fotografía que más me hace disfrutar es aquel que tiene como escenario campos, ciudades, naves industriales y, en general, espacios abiertos.

A primera hora

“Mala luz”

Por el contrario, siempre se ha considerado como mala la iluminación exterior en las horas centrales del día; ya que hace que las transiciones entre zonas iluminadas y en sombra sean muy fuertes, llegando a sobrepasar el rango dinámico del sensor de la cámara y, por tanto, dando lugar a zonas quemadas y empastadas en la imagen respectivamente.

Watchers

Pero más allá de la buena o la mala luz, al final todo es cuestión de experimentar y probar nuestras propias ideas. A veces a las doce de la mañana los rayos del sol caen tan perpendiculares sobre la calle que podemos descubrir interesantes formas en las cornisas de las ventanas o en otros elementos arquitectónicos que en cualquier otro momento del día jamás captarían nuestra atención.

Cuestión de luz

De todos modos, si queréis un consejo muy sencillo para acertar con el tema de la iluminación os diré que probéis a hacer vuestras fotos a primera hora de la mañana o última de la tarde dejando el sol a vuestra espalda (o como mucho a un lateral).

Si disparáis con el sol de frente a esas horas tenéis muchas posibilidades de obtener reflejos indeseados, flares, zonas sobreexpuestas y pérdidas de contraste locales o generales; pero dejándolo detrás tendréis el motivo de vuestra fotografía bañado con una suave luz que siempre resulta de lo más favorecedora (aunque vuestra propia sombra puede acabar siendo la protagonista de alguna que otra imagen).

Horizontes

En fotografía no existen los milagros

Y que nadie piense que una fotografía hecha con una iluminación horrorosa puede mejorar radicalmente a base de postproceso (Photoshop, Lightroom, GIMP o similares) porque si bien es cierto que podemos corregir algún defecto y jugar con las curvas de nivel haciendo uso de este tipo de programas, si no partimos de una buena base fotográfica no hay forma de obtener resultados decentes. Al fin y al cabo, si todo se corrigiera a base de software ¿dónde estaría el mérito del fotógrafo?

No quiero decir que haya que tener una iluminación perfecta para conseguir una buena fotografía; pero si algo he podido comprobar desde hace ya mucho tiempo es que una fotografía que de primeras nos parezca mala (o que técnicamente sea un completo desastre) no llegará a ser buena por muchas horas que nos pasemos manos al ratón.

Días floridos II

Y ya poco más me queda por deciros con respecto a este tema. Tan sólo, como de costumbre, que agarréis la cámara y os deis una vuelta con ella en busca de inspiración y buenas fotos.

* Todos los artículos de este tipo en https://luipermom.wordpress.com/fotografia

Nitidez brutal con una D40

El pasado fin de semana me acerqué a Madrid porque llevaba dos meses sin dejarme caer por allí y me apetecía volver a mi tierra durante un par de días.

En los jadines de Sabatini (Madrid)

La cosa es que quería ir ligero de equipaje; de modo que en lugar de cargar con mi habitual mochila fotográfica, D300, objetivos… etc, lo que hice fue montar el estupendo Nikon AF-S 35mm f/1,8 G en mi D40 (una cámara de 6 Mpixels fabricada en 2006) y con este ligero y manejable conjunto capté algunas fotos de mi periplo (incluyendo la de la entrada anterior) que demuestran que cualquier cámara réflex por simple que sea es capaz de ofrecer una nitidez increíble si se tienen en cuenta algunos conceptos básicos.

Estación del Norte (Madrid)

Como prueba de ello aquí tenéis esta instantánea de la antigua estación de Príncipe Pío captada en la mañana del sábado; ya que si la veis a su resolución original podréis comprobar que pese a estar hecha con una réflex de lo más básica, tiene una resolución y una nitidez que casi hacen daño a la vista.

Y es que ya os lo dije: los megapixels son lo de menos.

Candente atardecer

Hay ocasiones en las que la simple visión de un paisaje te obliga a detener el coche en la siguiente salida de la autopista e invertir un par de minutos en inmortalizar los tonos de un atardecer absolutamente irrepetible.

The sky is in flames!

Una muestra más de que en fotografía, la luz y tener la cámara siempre a punto lo es todo.

Rincones: ermita de “Les Santes” (Cabanes)

En principio iba a incluir estas fotografías en la entrada sobre mi reciente excursión a Vilafamés; pero dado que la ermita que os quiero mostrar fue un pequeño alto en el camino totalmente improvisado he pensado que era mejor redactar una breve entrada aparte y así darle la relevancia que merece.

Ermita de Los Santos (10/09/2011)

La ermita de Les Santes está en la zona boscosa del parque natural “El Desierto de las Palmas” en las inmediaciones de Cabanes (ubicación en Google Maps) que sorprende al visitante por dos aspectos: al estar en un valle se trata de una zona de vegetación muy frondosa y, por el mismo motivo, a estas alturas del año hay una temperatura tan fresca por las noches que hace que los árboles comiencen ya a perder sus hojas.

Ermita de Los Santos (10/09/2011)

A grandes rasgos se trata de una ermita de principios del siglo XVII con bóveda de crucería y planta de 15 x 8 metros. No me pidáis que os diga de qué estilo arquitectónico es porque soy de ciencias y podría deciros una barbaridad.

Por lo demás, os dejo con dos imágenes más del lugar, pues esa es la intención de esta breve entrada.

Ermita de Los Santos (10/09/2011)

Ermita de Los Santos (10/09/2011)

Cosas a tener en cuenta antes de comprar tu primera réflex

Las cámaras réflex son multitud allá donde vayamos. A poco que os fijéis, veréis gran cantidad de cuellos y hombros adornados con cintas de tela en las que figuran en colores chillones los nombres de los principales fabricantes de estos aparatos que nos permiten conservar instantes fugaces para toda la eternidad.

Atardecer

Tal vez tú, estimado lector, estés pensando en dar el salto a este tipo de cámaras en busca de una mayor calidad de imagen y/o posibilidades creativas y buscando información por Internet te has topado con este humilde blog. Pues bien, para ver si consigo aclarar un poco tus dudas trataré de exponer mi particular punto de vista sobre el delicado tema de adquirir la primera réflex.

Cámaras réflex: ventajas y desventajas con respecto a las compactas

Pasar de una cámara compacta a una réflex supone un salto hacia adelante en muchos aspectos; pero no hay que olvidar que también tiene algunas desventajas:

Sucesiones

Ventajas

  • Superior calidad de imagen gracias al mayor tamaño y calidad de ópticas y sensores.
  • Desenfoques acusados por la misma razón del punto anterior.
  • Mayor libertad creativa para el fotógrafo.
  • Enfoque mucho más preciso (sobre todo en condiciones de iluminación escasa).

Desventajas

  • Mayor peso y volumen (se hace casi imprescindible una mochila para llevar el equipo).
  • Si queremos ampliar nuestro equipo (flash externo, ópticas de calidad, trípode, baterías de reserva…) hemos de tener en cuenta que nada de eso es barato. Una compacta supone un gasto inicial y ya está; pero la compra de la primera réflex es tan sólo la punta del iceberg.
  • Cuando empezamos con una marca de réflex nos casamos con ella para toda la vida debido a que los objetivos y la inmensa mayoría de los accesorios son totalmente incompatibles entre ellas. Tenedlo en cuenta.

Precios y prestaciones

En general, las cámaras réflex más sencillas parten de un precio que suele rondar los 450 ó 500 euros y veréis que junto al cuerpo vendrá un objetivo básico (del tipo 18-55mm f/3.5-5.6) con él que podréis empezar a hacer fotografías nada más cargar la batería.

Cielos y palmeras

Ejemplos de estos modelos son ahora mismo la Nikon D3100, la Canon EOS 1100D o la Sony Alpha A270 por citar tres muy difundidos.

No obstante, un 18-55 tiene un rango bastante limitado en cuanto a distancia focal; por lo que si encontráis un pack que añada un teleobjetivo sencillo (estilo 55-200mm f/4-5.6 estabilizado) contaréis con mucha mayor versatilidad a la hora de hacer vuestras fotografías.

Un teleobjetivo como el que os digo comprado por separado os puede salir sobre los 200 ó 220 euros; pero cuando viene junto con la cámara suele suponer un incremento de precio de unos 100 euros; por lo que es muy recomendable dado que algo más de distancia focal es lo primero que echaréis de menos a las primeras de cambio.

Por otra parte, si junto con la cámara os regalan una mochila mucho mejor, ya que en cuanto tengáis un par de objetivos necesitaréis algo donde poder llevar el equipo con comodidad y seguridad. Se trata de mochilas especiales para fotografía con compartimentos acolchados que se pueden variar de tamaño para adaptarse a las ópticas, cuerpos y flashes que tengamos.

El explorador

¿Empezar con un maquinón es una ventaja?

En absoluto. Si venís de una compacta con sus tres o cuatro botones y sus modos automáticos, una cámara réflex de gama semi-profesional os asustará de primeras porque están diseñadas para gente que ya controla los principios básicos de fotografía. A lo mejor os hacéis con una y en pocos días le cogéis el truco; pero para una primera réflex yo me decantaría por un modelo sencillo y ya habrá tiempo de cambiar de cuerpo más adelante.

De hecho, muchas veces las diferencias entre un modelo de la gama profesional y otro de aficionado vienen dadas más que nada por la resistencia a condiciones climatológicas adversas, accesos directos a controles, posibilidades de configuración, compatibilidad con objetivos antiguos, el material con el que está fabricado el chasis…

Sin ir más lejos, la famosa Nikon D90 y mi querida D300 llevan un sensor prácticamente idéntico; pero si en su momento me decanté por el tope de gama de la familia de cámaras DX de Nikon fue por el tema de la resistencia a la lluvia y al uso intensivo. Desde luego, en lo que a calidad de imagen se refiere ambas andan a la par y de ahí que ese no fuera un factor determinante a la hora de decidirme por uno u otro modelo.

A storm is approaching (I)

¿Qué marca elegir?

No me cansaré de decir que da exactamente lo mismo porque al final es el fotógrafo el que consigue hacer una buena o una mala fotografía y entre cámaras de precios similares las prestaciones son, por lo general, calcadas.

Eso sí, vuelvo a repetir que una vez que nos metemos en una marca en concreto estaremos atados de por vida a ella a no ser que tomemos una decisión radical y nos deshagamos de todo nuestro equipo para empezar otra vez de cero (algo que al menos a mí ni se me pasa por la cabeza a estas alturas de la película).

Por tanto, lo más lógico es optar por una marca que tenga una fuerte presencia en el mercado y que lleve ya muchos años metida en este mundillo. Sí, seguro que a casi todos se os han venido a la cabeza Nikon y Canon; pero tampoco le hagáis ascos a Olympus, Pentax o Sony porque aunque no suenen tanto, lo están haciendo muy bien desde hace tiempo.

Reflejos

Lo que no hay que hacer con una réflex

Me dan escalofríos cuando veo a alguien usando una réflex con el dial en esa posición de color verde en la que no tenemos ningún control sobre lo que la cámara está haciendo al disparar (un modo que mi D300 ni siquiera posee). Cierto es que el modo 100% manual sólo es útil para condiciones muy determinadas y, desde mi punto de vista, lo más práctico es emplear los modos semiautomáticos (prioridad a al apertura si os justa jugar con los desenfoques y prioridad a la velocidad si os gusta plasmar el movimiento de las cosas) combinándolos con la compensación de exposición; pero usar una réflex como si de una compacta se tratara es desperdiciar dinero y cargar con un peso innecesario.

También es buena idea hacer uso del sistema que caracteriza a las réflex: los objetivos intercambiables. No os quedéis en el típico 18-55; haceos con un angular extremo, con un objetivo fijo, con un ojo de pez, con un tele de apertura generosa… El 18-55 está bien para empezar  (y, como os decía antes, si lo combináis con un teleobjetivo sencillo, mejor todavía) pero si veis que os pica el gusanillo de la fotografía merece la pena ir invirtiendo en ópticas que os permitan sacar a relucir nuestra creatividad.

Oropesa a vista de pez

Además, invertir en objetivos es una buena opción; ya que si sois cuidadosos podréis venderlos pasados unos años prácticamente por el mismo precio que os costaron. Eso sí, no ocurre lo mismo con los cuerpos de las cámaras, ya que al ser electrónica de consumo se deprecian con mucha rapidez. De hecho en su día ni se me pasó por la cabeza vender la D40 porque para lo que iba a sacar por ella prefería quedármela como segundo cuerpo (y bien que hice, por cierto, ya que a día de hoy todavía la uso a menudo; sobre todo cuando quiero ir ligero de peso).

Además, tened una cosa en cuenta: da igual el cuerpo de cámara que tengáis porque siempre acabarás gastándote más dinero en objetivos que en el propio cuerpo. Y aunque de primeras os pueda parecer una barbaridad, os aseguro que cuando salgo a hacer fotos con mi Nikon 80-200 f/2.8 montado en la D300 tengo más cuidado de la óptica que del propio cuerpo de la cámara.

Un último consejo

Si te compras una réflex úsala. Nadie hace buenas fotos teniendo la cámara metida en el armario; así que saca un par de horas de donde puedas, carga la batería y diviértete con ella, que para eso te la has comprado. Además, la fotografía es una afición muy agradecida; ya que cuando más practicas mejores fotografías eres capaz de hacer.

Ah, y por último; si quieres algún consejo más para empezar a hacer fotos con tu nueva réflex, aquí tienes una decena de ellos.

Juguetes

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