Review: Walter Pro NL10

Si necesitáis una linterna minúscula aún a costa de sacrificar muchas otras cosas, la de hoy es la más pequeña de mi colección y seguramente una de las más reducidas del mercado, por lo que a lo mejor es lo que estás buscando. Hoy le vamos a echar un vistazo a la Walter Pro NL10.

El cuerpo

La NL10 tiene un tamaño y un peso absolutamente ridículos: 36 mm de largo por 11 mm de diámetro, dando en la báscula unos ridículos 5 gramos sin pilas. Como os digo, es la más pequeña de todas las que tengo, pero eso implica también que no va a ser la linterna más práctica del mundo como luego veremos.

El cuerpo es de aluminio y la única parte que se desmonta es la cabeza; a diferencia de la LED Lenser K1 que además tiene una tapa trasera donde se alojan las pilas. La cabeza, que va roscada y sirve también como interruptor de encedido/apagado, tiene una banda azul traslúcida que le permite que seamos vistos de lado (o al menos el fabricante considera eso una ventaja) y también nos da la ocasión de colocar la linterna boca abajo si queremos dar una ligera iluminación ambiental a una estancia que esté completamente a oscuras.

En la parte posterior del cuerpo posee una extraña anilla basculante que le permite engancharse a un llavero, que es el destino natural de este tipo de linternas tan reducidas porque de otro modo acabarían perdiéndose en el fondo de una mochila o se caería al suelo al sacar algo del bolsillo.

La cabeza no tiene ningún tipo de relieve pero el cuerpo sí que posee un fino knurling transversal de acabado impecable pero prácticamente inútil para mejorar el agarre de la linterna por ser demasiado liso. Por otra parte, en un par de rebajes del cuerpo están grabados la marca y el modelo de la linterna y en el extremo anterior del mismo aparece el número de serie asignado a cada unidad.

De resistencia a elementos atmosféricos y caídas el fabricante no dice nada, pero por lo que llevamos visto os diría que no la sometáis a nada que vaya más allá de un ligero chaparrón ni la tiréis desde más de un metro de altura por lo que pueda pasar.

La luz

El LED encargado de alumbrar es un Nichia “Power Led” de 5 mm que proporciona 15 lumens en un único modo disponible durante unos exiguos 20 minutos, que no sería un problema tan grande si no fuera porque, al igual que la mencionada K1, funciona mediante 4 pilas LR41 (está claro que la densidad energética de este tipo de pilas está muy próxima a 0 W/Kg).

Por tanto, volvemos a las autonomías más que breves y que encima dependen de pilas no recargables que además de suponernos un gasto suelen ser bastante contaminantes; por lo que si le dais caña os van a ver a menudo tanto por la tienda de electrónica como por el contenedor de este tipo de resíduos.

El emisor está colocado directamente al fondo de la cabeza, sin ningún tipo de reflector o lente que permita dirigir su luz, de modo que el haz resultante es irregular y con cierta predominancia del amarillo en su zona central. Al igual que en la K1, el polvo tiende a acumularse en el interior de la cabeza siendo muy difícil sacarlo de ahí.

Las sensaciones

Lo mejor del modelo que hoy nos ocupa es su minúsculo tamaño; fue esa y no otra la razón que me impulsó a comprarlo hace ya unos años; pero el caso es que lo he usado realmente poco por lo ya comentado de la autonomía y el coste de las pilas de botón. El precio también es un factor a favor, ya que cuesta unos seis euros dependiendo de dónde la compréis, pero esto se va al traste en cuanto os tengáis que gastar medio sueldo en pilas.

La baza de esta Walter es que en la mano podéis esconderla entre dos dedos y en el llavero ni siquiera notaréis que está ahí y que sus 15 lumens están más que bien para todas esas pequeñas tareas que se hacen mejor con algo más de iluminación.

Sin embargo, lo peor son esos 20 minutos de autonomía que se pasan en un abrir y cerrar de ojos, tras los cuales nos tocará sacar cuatro minúsculas pilas de sus blisters, abrir la cabeza, sacar las gastadas y meter las nuevas cruzando los dedos para que todas ellas caigan con la orientación correcta; ya que tienen la mala costumbre de girarse a medida que bajan por el interior del cuerpo de la linterna, obligándonos a reiniciar así el proceso una y otra vez.

Una cosa que tampoco me gusta es que la cabeza va excesivamente suelta y, como podéis ver en las fotos, apenas tiene un par de vueltas de rosca; lo que quiere decir que hay muchas posibilidades de que se desprenda del cuerpo. De hecho ya me ocurrió un par de veces, quedando el cuerpo anclado a la anilla de llavero pero tanto la cabeza como las cuatro pilas dando vueltas por mi bolsillo.

Conclusión

En esta ocasión la diferencia de tamaño entre esta linterna y las otras que suelo llevar en mi llavero (RovyVon Aurora A1 y Nitecore TIKI) empieza a ser apreciable; pero creo que poco o nada tiene que hacer la Walter frente a las otras dos tanto en calidad de luz como en polivalencia.

Sólo deberíamos tener en cuenta a la NL10 si nuestra máxima es el tamaño reducido por encima de cualquier otra cosa; aunque en ese caso debemos de sumar el tamaño y el peso de una buena colección de pilas LR41, no lo olvidéis.

Review: Tank007 E09

La de hoy es una linterna de hace ya unos años cuyo aspecto y calidad de construcción siempre la ha situado entre mis favoritas pese a no pertenecer a una marca de renombre. Hoy vamos a echar un vistazo a la Tank007 E09.

El cuerpo

En esencia lo que tenemos es una linterna cilíndrica fabricada en aluminio anodizado, alimentada con una pila AAA (aunque acepta baterías de iones de litio recargables tipo 10440) con cabeza giratoria y tres modos de funcionamiento. Aunque está disponible en algún otro color, me gustó su tono marrón por original y elegante al mismo tiempo.

Os decía que este modelo no es del todo cilíndrico porque en su primer tramo (todavía perteneciente a la cabeza) tiene una “tuerca” hexagonal que le da mayor grosor por donde la agarraremos normalmente y también evita que ruede si la posamos sobre una superficie inclinada. Además, también cuenta con un knurling bastante marcado en el extremo anterior que nos permitirá girarla con comodidad.

En otro orden de cosas, en la parte posterior contamos con un par de agujeros y un rebaje central en los que enganchar una correa, una anilla de llavero… En ese sentido da mucha flexibilidad para amarrarla a lo que queramos, cosa que es de agradecer y además, gracias al rebaje, sigue permitiendo hacer tailstanding en caso de que lo consideremos necesario.

Las dimensiones son las habituales en este tipo de linternas: 70 mm de longitud, 14 mm de diámetro y un peso de 12 gramos. En la media del sector, vaya. Posee certificación IPx8 lo que la hace completamente sumergible a un metro de profundidad y además el fabricante afirma que soporta caídas desde una altura máxima de 1,5 metros.

Un detalle chulo es que en la parte posterior de la placa electrónica de control está serigrafiado el nombre de la marca; detalle muy inhabitual y simplemente estético, pero que no he visto en ninguna otra de las linternas que poseo a día de hoy.

Destacar que a diferencia de muchos otros modelos, en este caso la cabeza es larga en proporción con el cuerpo debido a que la parte roscada es de mayor longitud y, por tanto, la unión entre ambas partes de la linterna es más sólida y se mueve con un tacto prácticamente perfecto.

La luz

La E09, aparecida a finales de 2011, es uno de esos modelos que cuentan con un reflector metálico de textura de piel de naranja y una fina lente frontal, dejando de lado las más eficientes lentes TIR que tanto se utilizan en los modelos actuales.

El LED encargado de darnos luz es un Cree XP-E R3 que podemos ver perfectamente si observamos la linterna de frente como en la siguiente imagen. Fijaos ya de paso en la bonita textura del reflector (ya sabéis lo mucho que me gustan).

En cuanto a los modos de funcionamiento, como os comentaba antes, disponemos de tres que van cambiando a medida que apagamos y encendemos la linterna mediante un rápido giro de su cabeza; si bien para mí no han elegido el mejor orden para implementarlos, pues comenzamos por el Medio, luego pasamos al Bajo y por último tenemos el Alto. Creo que ya os he dicho alguna vez que para el uso que yo le doy a las linternas mi preferencia es siempre empezar por el modo más bajo posible y luego ir incrementando luminosidad a medida que vamos “escalando” modos para evitar deslumbrarnos y/o molestar a los demás.

El modo Alto son 120 lumens y tiene una autonomía de unos 30 minutos. En cuanto al modo Medio, son unos 30 lumens durante aproximadamente 75 minutos y, por último, el Bajo ofrece aproximadamente 3 lumens durante algo más de 8 horas. Son tiempos algo escasos para una linterna AAA con ese número de lúmens, pero he estado investigando y buena parte de la culpa la tiene la electrónica de control, que consume bastante energía a costa de mantener la luz bastante estable en todos los modos.

Además, he de decir que la linterna en sus modos Medio y Bajo posee un fuerte PWM de entre 200 y 300 Hz que percibiremos en cuanto movamos la linterna delante de nuestros ojos. No llega al extremo de la Rovyvon Aurora A1 y sus 100 Hz de PWM en el modo bajo pero tampoco creáis que va muy a la zaga.

Las sensaciones

Una de las mejores sensaciones que ofrece este modelo es la de enroscar y desenroscar su cabeza, ya que como es más larga de lo habitual las roscas también son de mayor longitud y esto hace que el tacto sea delicioso. Fijaos en la siguiente fotografía y mirad otras similares de otras linternas que han aparecido por aquí y veréis como en la E09 hay unos cuantos hilos más.

Es cierto que la autonomía no es la mejor del mundo y que la calidad de luz que da tampoco es para tirar cohetes; pero hay que reconocer que la solidez general es el punto fuerte de este modelo de Tank007 que además tiene un precio de unos 12 euros, por lo que el desembolso necesario para hacerse con ella tampoco es muy elevado.

Por cierto, me hace mucha gracia la “tuerca” del final de la cabeza porque siempre pienso que si se atascara por algún motivo, con una llave plana podría desenroscarla; aunque por el tacto de las roscas ya os digo que problemas en ese sentido no vais a tener nunca.

Además, como habréis visto en las fotos, es una de esas linternas que lleva grabado el número de serie, lo que siempre me parece un detalle elegante y de agradecer en cualquier modelo. Puede parecer trivial, pero al ser un número único en cada elemento, en la fábrica tiene que haber un grabador que se vaya incrementando en cada unidad procesada que grabará dicha referencia una sola vez en su vida.

Lo que sí que he echado en falta es un modo firefly como llevan muchas otras linternas de pequeño tamaño: un modo que, por definición, no ha de llegar al lumen y que es muy útil cuando en plena oscuridad necesitamos iluminar algo sin molestar. Tres lumens parecen pocos, pero os aseguro que de madrugada con todas las persianas bajadas es un montón de luz; mucha más de la que necesitamos.

Conclusión

La Tank007 E09 es una de esas linternas “agradecidas”: tiene una construcción sólida, posee varios modos de funcionamiento, se alimenta con una simple pila AAA, podemos llevarla en el llavero sin demasiadas molestias… Por esto mismo tengo varias linternas de estas características en mi colección y algunas incluso han pasado ya por aquí; así que ya que estamos os las muestro a continuación en una imagen de familia y os dejo los enlaces después de la misma:

El principal problema de la E09 es la poca autonomía que tiene. Es verdad que en modo Bajo no está nada mal, pero en el modo Alto tenemos una media hora y en el Medio poco más del doble. En otras linternas de características parecidas los tiempos de funcionamiento que obtenemos son más largos y para mí esto es un factor importante; sobre todo porque veo que en estos modos la cabeza se calienta bastante, lo que indica que estamos disipando mucha energía en forma de calor a través de su circuitería de control.

Más información

Página oficial de la Tank007 E09

Review: LED Lenser K1

LED Lenser es una de esas marcas clásicas de linternas que salieron al mercado en un buen momento y gracias a eso se ha hecho con un nombre que le permite, de alguna manera, vivir de las rentas. El de hoy es el modelo más pequeño de su catálogo aunque desde mi punto de vista no tiene mucho que hacer contra otras linternas que ya han pasado por aquí pese a batirlas en peso y en tamaño.

El cuerpo

El cuerpo de la K1 está fabricado en tres piezas de aluminio cuyos extremos van roscados: la cabeza, el cuerpo y una tapa trasera tras la que se alojan las pilas. Con unas dimensiones de 43 mm de largo por 10 mm de diámetro y un peso de apenas 10 gramos es una de las más diminutas de mi colección; si bien esto se consigue al usar como fuente de energía 4 pilas de botón tipo LR41 que le dan una autonomía de tan sólo 15 minutos emitiendo 13 lumens. Sí, a nada que la uséis os vais a pasar el día comprando pilas de este tipo; y ese es el mayor problema de este modelo.

El cuerpo posee una textura rugosa para mejorar el agarre; algo esencial en un modelo minúsculo como este, ya que si no se nos escurriría entre los dedos a la mínima de cambio. De hecho, la cabeza no dispone de este knurling y si llevamos guantes de tela a veces no seremos capaces de encenderla a no ser que nos quitemos uno.

En la parte posterior, que es plana y permite hacer tailstanding, disponemos de un enganche para una anilla de llavero (no se me ocurre otro sitio donde llevar la K1) y en el frontal podemos ver el LED que se encarga de alumbrar nuestra zona de actuación y el cual va rodeado de un plástico blanco que intenta hacer las veces de reflector sin conseguir gran cosa.

La linterna tiene certificación IPx4, que implica que sólo soporta salpicaduras y aunque de caídas no dicen nada, por el material y el peso no creo que le suponga gran problema precipitarse desde un metro de altura.

La luz

La luz es escasa, lo cual no me molestaría si no fuera porque tras 15 minutos de uso ya tenemos que empezar a buscar pilas de recambio. La ya analizada Fenix E01 da una cantidad de luz semejante y es suficiente para la mayoría de tareas encomendadas a este tipo de modelos, pero su autonomía con una simple pila AAA es de casi un día funcionando ininterrumpidamente y eso es un punto a su favor.

En cuanto a cómo ilumina, al no haber lente TIR ni reflector metálico vamos a ver que el haz de la K1 concentra la mayor parte del brillo en una mancha central y luego presenta un halo irregular alrededor con un cierto tinte amarillento. Además, al no haber una lente frontal, enseguida veremos que el hueco entre el LED y el plástico blanco se llena de polvo sin poder hacer gran cosa para sacarlo de ahí más que soplar y soplar.

El funcionamiento, como ya os podréis imaginar, consiste en que si giramos la cabeza apretándola se encenderá y en el sentido contrario se apagará. La linterna sólo tiene un modo de funcionamiento y, como es lógico, no se emplea PWM para nada.

De hecho es que esta linterna no tiene ni driver porque en la cabeza no hay ningún tipo de circuitería y sólo hay un LED estándar de 5 mm. Las pilas van en serie y alimentan directamente a 6 Vcc a las patillas del LED que se ilumina porque cuando apretamos la cabeza se cierra el circuito por el polo negativo. Más simple que el mecanismo de un chupete.

Las sensaciones

Desde luego que el modelo más pequeño de LED Lenser no tiene rival en lo que a portabilidad se refiere, pero esta buena impresión se diluye en cuanto nos paramos a pensar en su escasísima autonomía y la imposibilidad de emplear algún tipo de pila recargable. En ese sentido los modelos de pequeño con batería interna que hemos analizado por aquí últimamente (principalmente la RovyVon Aurora A1 y la Nitecore TIKI) le dan mil vueltas en todos los aspectos, salvo en el tamaño pero por apenas unos milímetros.

Estamos ante un modelo cómodo de manejar en la mano pero al que no le vamos a poder sacar demasiada utilidad práctica, de modo que aunque en su momento traté de que fuera mi compañera de batallas (y eso es algo de lo que da fe el desgaste del reborde frontal si os fijáis en algunas de las fotos) al final la K1 ha acabado en el fondo del cajón de las linternas que no me dicen nada.

Conclusión

No os recomiendo la K1 por el sencillo motivo de usar pilas de botón (cuatro nada menos) y tener una autonomía de tan sólo un cuarto de hora. Haceos a la idea de que si queréis usar esta linterna durante una hora tendréis que comprar 16 pilas, ¡dieciséis!

Durante un tiempo (no mucho) fue junto a mis llaves en el bolsillo y recuerdo que tras el primer cambio de pilas empecé a usarla “con miedo” porque cada vez que la encendía, las pilas estaban un poco más cerca de volver a agonizar y no tenía ganas de estar cada dos por tres buscando unas de repuesto.

Resulta curiosa por su minúsculo tamaño, pero poco más.

Más información

Página oficial de la LED Lenser K1

Review: Darkvim SK-C30

Del modelo del que hoy vamos a hablar no tenía ninguna referencia ni había visto ningún tipo de review cuando se me puso a tiro; pero me gustaron sus acabados y puesto que el precio era de apenas unos 12 euros decidí darle una oportunidad aunque corriera el riesgo de que al final acabara siendo una pieza más haciendo bulto en mi colección de linternas AAA.

El cuerpo

La SK-C30 es una linterna realizada en aluminio 6061-T, con un único modo de funcionamiento, que se alimenta mediante una pila AAA y con encendido y apagado mediante cabeza giratoria. Tiene unas dimensiones de 70 mm de largo por 14 mm de diámetro y un peso sin pila de 12 gramos; más o menos las características que presentan todos los modelos de este tipo.

Algo a destacar (y que es diferencial con respecto a su competencia) es que este modelo de la desconocida Darkvim puede funcionar con un rango de voltaje de entre 1,2 y 4,2 voltios, lo que quiere decir que además de pilas alcalinas acepta baterías recargables de iones de litio, en este caso del tipo 10440 que le darán un plus de potencia.

Otro rasgo curioso de este modelo es que la cabeza tiene rosca macho en lugar de hembra a diferencia de la mayoría de las linternas de este tipo que suelen tener la rosca hembra en la cabeza y podemos ver los hilos de esta en el cuerpo cuando separamos las dos partes que la conforman. Si no recuerdo mal, de todos los modelos que han pasado por aquí sólo la Fenix E01 tenía una configuración similar.

Como ya habréis podido apreciar en la fotografía que encabeza este artículo, la SK-C30 tiene una forma peculiar: aunque la linterna internamente ha de ser de forma cilíndrica por la pila AAA que alberga en su interior, al cuerpo y a la cabeza se le han aplicado por la parte exterior una serie de rebajes a 90 grados que logran que su perfil sea cuadrado en la mayor parte de su longitud. Esto consigue que la linterna no se ponga a rodar si la dejamos en una superficie inclinada.

Este perfil cuadrado debería de mejorar el agarre de la linterna, pero debido a que no se ha practicado en su superficie ningún tipo de knurling en realidad siempre tenemos la desagradable sensación de que se nos va a ir al suelo en cuanto nos descuidemos. Todavía no me ha ocurrido, pero temo que tarde o temprano tendré una marca producto de algún porrazo contra una superficie dura.

En su parte trasera cuenta con un agujero torneado en una orejeta del aluminio que sirve para colocar una anilla de llavero y que le impide hacer cualquier tipo de tailstanding. Tampoco tenemos posibilidad de colocar ningún tipo de clip o similar, por lo que sus posibilidades de sujeción se reducen a tenerla entre nuestros dedos mientras la usamos o a apoyarla en alguna superficie cercana.

Curiosa es también la serigrafía de la placa controladora, ya que la parte donde hace contacto el polo positivo de la pila tiene perfil hexagonal en lugar de ser una zona conductora redonda como en la mayor parte de los modelos. Está claro que Darkvim se tomó muchas libertades a la hora de diseñar esta linterna y esto se nota en ese tipo de detalles. Detalles que son los que me llevaron a decantarme por este modelo en particular aunque en el momento de su compra fuera una total desconocida para mí.

El fabricante no da datos sobre certificación IP y se limita a decir que el cuerpo está sellado (lleva una junta tórica en la rosca) de modo que se puede usar bajo la lluvia. Este tipo de linternas suelen ser incluso sumergibles a un metro de profundidad, pero si el fabricante no lo declara no seré yo quien haga la prueba. En cuanto a resistencia a caídas, no dicen absolutamente nada, pero por materiales y peso debería de soportar al menos un metro sin sufrir daños graves.

La luz

El LED encargado de proporcionar la luz es un Cree R2 albergado al fondo de un reflector completamente liso que hace que el haz de luz emitido presente una zona central muy brillante junto a unos anillos exteriores producto de los reflejos internos del propio reflector. Entre ambas zonas existe una corona en la que la luz es muy homogénea y, en general, el tinte de todo el haz no presenta tonos amarillentos por ninguna parte.

Al tener sólo un modo disponible no presenta PWM alguno ya que el driver se limita a entregar la corriente disponible al propio LED de forma continua; aunque hemos de tener en cuenta algo importante: con una pila recargable o alcalina esta linterna emitirá 80 lumens durante unos 45 minutos; pero si empleamos una batería 10440 pasaremos a 200 lumens, que no está mal para un modelo de este tamaño. Eso sí, en este último caso preparaos porque el cuerpo se calienta bastante y con mucha rapidez, lo que me hace temer a largo plazo por la integridad de su electrónica de control.

Las sensaciones

La de hoy es una linterna con una personalidad muy especial. No sé por qué es una total desconocida, ya que creo que es un modelo interesante que aporta cosas distintas a un tipo de linternas en las que parecía que se había inventado todo ya.

Aparte del perfil redondo-cuadrado de su cuerpo, llama la atención la precisión de su rosca, que está milimétricamente ajustada y nos permite deleitarnos con su tacto cuando giramos su cabeza. También me parece un punto a favor la posibilidad de emplear baterías de iones de litio, ya que la mayor parte de las linternas de esta gama sólo funcionan con pilas de como mucho 1,5 voltios.

Sujetar esta linterna entre los dedos es como cuando escribíamos con el típico lápiz Alpino en el colegio: sus cantos definidos nos permiten agarrarla bien y el tacto suave que tiene me recuerda a la laca que le daban a aquellos lapiceros (hasta que los mordisqueábamos y quedaban asquerosos, claro está).

También me gusta que no hay aristas en ninguna parte de su cuerpo o su cabeza, estando ambas piezas perfectamente torneadas y pulidas. En general las linternas actuales no suelen presentar defectos muy evidentes en sus acabados, pero sí que es verdad que algunas de ellas de bajo coste (como es el caso de la que hoy nos ocupa) a veces presentan rebabas en zonas recónditas; cosa que con esta no ocurre.

Conclusión

Es una pena que la SK-C30 no tenga una longitud algo menor, ya que apunta maneras de ser una fiable compañera de viaje por su sencillez. En concepto y prestaciones es como una Olight i3E EOS o una Trustfire Mini-06 con el añadido de poder usar baterías de litio, pero como os digo es algo más larga que estos modelos que os digo y eso le hace perder puntos de cara a ir siempre en un bolsillo.

Aun así es un modelo elegante y bien construido que puede venir bien si nuestras necesidades lumínicas son muy simples.