Alcalainos cableados

Es increíble observar como a día de hoy en una ciudad de doscientos mil habitantes existen chapuzas como el gigantesco poste de la luz situado en plena calle Luis Vives (a escasos metros del ambulatorio del mismo nombre) del que salen decenas de cables que van a parar a unos bloques de viviendas que hay en la acera de enfrente.

La gran chapuza alcalaina (I)

Sin duda un resquicio del pasado, de épocas en las que el tendido eléctrico se distribuía de esta manera; pero al detenerme a sus pies y mirar hacia el cielo me pregunto… ¿no se podría haber enterrado hace ya tiempo este feo cableado en una ciudad que presume de tener un casco histórico patrimonio de la humanidad? Casco histórico que, por cierto, comienza a apenas 10 minutos caminando hacia el Norte de este lugar.

La gran chapuza alcalaina (II)

Improvisación al poder

Ayer por la noche mi hermano y yo bajamos después de cenar a dar una vuelta. Ambos estábamos en casa un poco empanados viendo la tele y pensamos que sería más provechoso (y saludable) estirar un poco las piernas.

No sé por qué lo hice, pero ahora me alegro de haber cogido la cámara y montar el Nikkor AF 50mm f/1.8 D en ella. “Así al menos le daré uso” -pensé-. Y no me equivocaba, porque bajando por las escaleras se me ocurrió una fotografía bastante original:

En ese momento mi hermano estaba consultando el mail en su iPhone mientras atravesábamos una zona en penumbra, así que le dije que nos podíamos acercar al jardín a ver si era capaz de captar con la cámara el brillo de la pantalla en su cara. Dicho y hecho: se sentó apoyado en una palmera para no moverse absolutamente nada, usé la bolsa de la cámara a modo de trípode (me lo he olvidado en Alcalá y ya lo he echado de menos un par de veces 😦 ) e hice una prueba que no quedó mal del todo y que me hizo ver que la fotografía era posible.

Viendo que las expectativas eran buenas, ajusté el ISO a 400, elegí un tiempo de exposición de un segundo, abrí al máximo el diafragma y disparé con ayuda del control remoto para que la cámara no vibrara lo más mínimo. El resultado nos convenció a ambos, así que me gustaría compartirlo con vosotros sobre todo porque para ser una foto completamente improvisada la iluminación (consistente en una farola que había por allí) le ha dado un aire bastante original.

Mi hermano consultando el e-mail bajo una palmera

Usando valores ISO altos sin miedo al ruido

Normalmente tendemos a disparar nuestras fotografías con la sensibilidad ISO más baja posible para obtener la máxima calidad de imagen. En el caso de mi Nikon D40 tengo disponibles los valores 200, 400, 800, 1600 y 3200; y aunque siempre que puedo intento disparar a ISO 200 porque preserva mejor la pureza de los colores, no es menos cierto que con un poco de cuidado a la hora de calcular la exposición no hay excesivo problema en emplear ISO 800 o incluso 1600 (cosa que viene muy bien en entornos con poca luz o en los que las cosas se mueven con rapidez).

Lo que hoy me gustaría explicaros con un par de ejemplos es el modo de poder usar valores ISO elevados sin obtener unas fotografías llenas de ruido y con unos colores poco fieles a la realidad; motivos por los que sistemáticamente muchos evitamos a toda costa pasar del valor ISO base o como mucho el siguiente.

Fijaos en las dos imágenes siguientes a ver si sois capaces de distinguir cuál es la disparada a ISO 400 y cuál fue realizada con el ISO 1600 seleccionado.

ISO xxxx

ISO xxxx

Como podéis comprobar, a tamaños no demasiado grandes ambas imágenes son casi indistinguibles; y de hecho podéis pinchar sobre cada una de ellas para acceder a diferentes versiones a más resolución mediante el icono de la lupa.

Es verdad que en la segunda se nota que hay algo más de ruido porque, efectivamente, esa es la correspondiente al ISO 1600; pero el hecho de que ambas sean prácticamente idénticas se debe al hecho de que la primera fue disparada con una leve subexposición y luego corregida en Adobe Lightroom mientras que la segunda fue realizada con una exposición tal que la foto quedó bastante luminosa. Vamos a fijarnos con atención en una misma zona de cada una de las imágenes para ver mejor las diferencias. Como antes, la primera corresponde al ISO 400 y la segunda al ISO 1600:

ISO xxxx (detalle)

ISO xxxx (detalle)

Como veis, si exponemos correctamente una fotografía empleando un ISO alto esta va a ser perfectamente utilizable, ya que sólo hay una diferencia apreciable de calidad en las zonas sombrías porque, precisamente, la mayor cantidad de ruido se presenta en las zonas más oscuras de la imagen (esto es debido a los métodos de cuantificación de los sensores digitales, pero no nos vamos a meter ahora en esos berenjenales). De ahí que el verdadero problema de emplear ISOs altos es que subexpongamos la imagen a la hora de capturarla, porque entonces se nos empastarán los colores de mala manera y la imagen tendrá más ruido que una emisora de radio mal sintonizada.

Así que ya sabéis, si a la hora de sacar la cámara las condiciones luminosas no son excesivamente buenas, no tengáis miedo de tirar de valores altos de ISO intentando que la fotografía sea lo más luminosa posible sin llegar a quemarla; porque siempre es mejor conseguir una fotografía con un poquito más de ruido pero que sea nítida a, por miedo, hacer una que sea poco más que un borrón.

* Todos los artículos de este tipo en https://luipermom.wordpress.com/fotografia

Nueva ruta entre Oropesa y Benicassim atravesando un túnel abandonado

Me encantan las iniciativas como esta: nada más llegar a Oropesa me encuentro con que han abierto una ruta de “senderismo” (lo entrecomillo porque de sendero tiene poco) entre Oropesa del Mar y Benicassim aprovechando el túnel abandonado de la antigua vía férrea de modo que ahora se puede disfrutar de un agradable paseo entre ambas localidades que, por supuesto, no tardé en experimentar por mí mismo.

Cruzando el puente

Aquella vía original cayó en desuso hace no mucho tiempo porque representaba un auténtico embudo para los trenes que recorren la costa mediterránea, ya que era el único tramo de sentido único en todo el litoral, obligando a los trenes a esperar en las estaciones de Benicassim y Oropesa a que éste quedara libre para poder reanudar la marcha.

Ahora corre paralelo a él un tramo de doble vía que ha solucionado el problema haciendo que el antiguo trazado quedara anulado. Un trazado por el que ya se podía caminar desde que fue sustituido por el nuevo (de hecho hace tres años intenté atravesar el túnel abandonado y salí por patas ante la cantidad de murciélagos que habitaban dentro de él) pero que no estaba para nada adaptado a ello (vamos, que estaba dejado de la mano de dios). Además de la fauna alada de las tinieblas, las vías se oxidaban al sol sobre un lecho de piedras sueltas, en el puente había agujeros por los que cabía una persona, el túnel estaba lleno de goteras…

Excursión a la Torre de la Cordá (II)

Aunque la ruta está prácticamente terminada, su acceso está cerrado porque falta por instalar la iluminación en el propio túnel, que al tener una longitud de unos 600 metros, en su parte central la falta de visibilidad es total (no ves ni tus propias manos) por lo que se hacen necesarias unas luminarias que, aunque ahora mismo están colocadas, todavía no han entrado en funcionamiento.

De cualquier modo, la gente ya recorre la nueva ruta tanto a pie como en bicicleta con ayuda de linternas; y es que el innegable encanto de caminar a escasos metros de acantilados vírgenes, poder llegar a playas casi desiertas y tocar con las manos la hasta ahora casi inaccesible Torre de la Cordá han convertido ya a “la ruta del túnel” en todo un éxito para los paseantes de estas dos localidades que ahora están comunicadas de una forma muy original: por el viejo túnel del tren.

Os dejo con algunas fotografías más de la excursión que realicé con mi hermano. ¡Y que conste que no será la última!

Excursión a la Torre de la Cordá (III)

Excursión a la Torre de la Cordá (V)

Excursión a la Torre de la Cordá (IV)

Excursión a la Torre de la Cordá (I)

Actualización 06-08-2009: La iluminación del túnel ha entrado en funcionamiento el día 5 de Agosto, y el aspecto del túnel en la actualidad es el que muestra la siguiente fotografía tomada ese mismo día.

Túnel iluminado (¡por fin!)

¿Verdad que parece la Batcueva? 😛

Unos días de relax…

Desde el verano pasado han ocurrido bastantes cosas en mi vida, pero si hago un rápido balance me doy cuenta de que no he tenido demasiado tiempo para dedicármelo a mí mismo. Precisamente por eso, y aprovechando que durante las próximas semanas no hay nada que me “ate” a Alcalá, me he venido con mi hermano al apartamento de la playa para terminar el proyecto de fin de carrera que presentaré a finales de Septiembre y a disfrutar de un poco de esa tranquilidad que muchas veces no se encuentra en la ciudad.

¡No te muevas, Luis!

Tranquilidad que, de cualquier modo, tampoco es completa aquí puesto que nuestros padres ya se encargan de llamar por teléfono cada dos por tres desde Alcalá para comprobar si seguimos vivos y/o la casa continua en pie (por lo que he indagado creo que es una actitud general de todos los padres… 😦 ).

Desgraciadamente, la conexión de 56kb que tengo en el apartamento no me permite hacer muchas florituras (el simple hecho de subir unas fotos a Flickr lleva un rato largo) pero al menos tengo la posibilidad de acceder a mi correo y escribir alguna que otra cosilla en el blog. Caso aparte es el de mi hermano, que cuatro días antes de venir se compró un iPhone 3G para poder estar conectado everywhere and everytime; pero de eso hablaremos en una próxima entrada.

Bueno, de momento poco más (hoy estoy un poco telegráfico, debe ser cosa del calor y la humedad como diría Nacho Vegas), pero antes de despedirme os anuncio que en apenas un rato publicaré una entrada que muestra las fotos de una excursión que hicimos hace un par de días por una nueva ruta que han abierto entre Oropesa y Benicassim. Tal vez os resulte interesante; a mí me ha encantado.

¡Hasta pronto, Alcalá! 😛

Haciendo fotos por el barrio de La Garena

Hace unos días, aprovechando que la mañana estaba fresca y nublada, cogí el coche a primera hora y me fui al barrio de La Garena para hacer unas fotos. Es un lugar que conozco bien porque he pasado muchas veces por allí pero, como en el caso del paso elevado de la estación, nunca me había detenido a hacer fotografías por sus rincones.

Me gustó especialmente el parque que se extiende junto a la vía del tren, pues es realmente grande y además tiene un montón de elevaciones en el terreno que lo hacen muy adecuado para hacer fotografías de paisaje. Del mismo modo, la torre Garena es el punto neurálgico de toda la zona y es fácilmente visible desde cualquier lugar, incluido el apacible parque que os digo.

Bueno, pues sin más rodeos, os dejo ya con las fotos ordenadas cronológicamente comentándoos antes que algunas de ellas consisten nada más que en bancos vacíos; pues son para un grupo de Flickr que versa sobre esa curiosa temática.

Grey light, grey morning

Graffittis acuáticos

Parejas

Paseando junto a la verja

Y pensar que en su día fue un banco...

Dirección prohibida

El paseo de los bancos

¡Viajeros al tren!

La valla que no valla

Estación de la Garena y su entorno

Árboles en la estación de la Garena

La torre Garena

Las mirillas de la calle Mayor de Alcalá de Henares

Hay cosas en Alcalá de Henares que son universalmente conocidas: la fachada de la universidad, ser la ciudad natal de Miguel de Cervantes, su numerosa población de cigüeñas… sin embargo, hay un pequeño detalle en la calle Mayor que siempre me ha llamado mucho la atención y que no mucha gente conoce: las mirillas que hay sobre algunas de sus puertas.

Mirillas en la Calle Mayor (I)

Seguro que en vuestra casa tenéis una mirilla para ver quién llama (lo más habitual del mundo) o, si vivís en una vivienda de nueva construcción, un sistema de videoportero automático. Pues bien, si os dais una vuelta por la calle más emblemática de la ciudad complutense fijándoos con atención en sus techos tendréis la oportunidad de ver con vuestros propios ojos al antecesor de todo eso.

Las casas de la calle Mayor son de dos o tres alturas siendo, por lo general, la planta baja destinada a la entrada y poco más. No es más que un portal con unas escaleras que conducen a las plantas superiores, por lo que no es habitual que los habitantes de la casa se encuentren allí. Precisamente por esto es por lo que surgió la idea de estas originales mirillas.

Mirillas en la Calle Mayor (IV)

Mirillas en la Calle Mayor (V)

Se trata simplemente de practicar un agujero cuadrado de unos diez centímetros de lado sobre la posición que ocuparía la persona que está llamando a la puerta de entrada (viendo alguna de las fotos que ilustran esta entrada os haréis una idea mucho mejor) y tapar el hueco con una tablilla de madera en el suelo de la planta, de tal modo que cuando alguien llamaba a la puerta, el dueño de la casa, en lugar de descender fatigosamente hasta el portal de forma sistemática, lo único que tenía que hacer para ver de quién se trataba era abrir esa tapa y observar a través del hueco.

Si el visitante era conocido, se bajaban las escaleras y se le abría la puerta; pero en caso de que fuera algún “indeseable” se le ignoraba por completo y santas pascuas (aunque seguro que algunos de vosotros ya estáis pensando alguna trastada para espantarlo, jejeje).

Cierto es que en aquella época (estas mirillas datan del siglo XIX) no se podía abrir la puerta a distancia tal como hacemos hoy en día; pero sí que nos permitían ver remotamente a la persona que nos acababa de despertar de la siesta con un timbrazo y actuar en consecuencia; más o menos como hacemos con un videoportero automático (salvando las distancias, claro  😛 ).

Mirillas en la Calle Mayor (III)

Curioso, ¿verdad?  😉