Review: Fenix E03R

No hay manera. Siempre me prometo que será la última, que ni una más, que ya tengo bastantes… pero cada vez que alguna marca saca al mercado una linterna de pequeño tamaño acabo haciéndome con ella porque pienso que aunque sólo sea por el tiempo que paso probándola a fondo, haciéndole fotos desde todos los ángulos y escribiendo la review correspondiente ya merece la pena su adquisición.

La de hoy es la enésima linterna de este tipo (y no será la última porque de hecho ya viene otra de camino) sólo que esta además de un tamaño delicioso y un factor de forma algo diferente, también tiene alguna peculiaridad lumínica, así que sin más preámbulos vamos a echarle un vistazo a la Fenix E03R.

El cuerpo

Lo primero que llama la atención de la E03R es su empaquetado: un blister de cartón y plástico transparente en el que ya se vislumbra el minimalismo que prima en esta linterna. En su interior, además del propio modelo, una pequeña anilla de llavero, un cable de carga y algo de documentación. Nada más.

Eso sí, por mucho que os diga o muchas fotos que os ponga, no os podréis imaginar el minúsculo tamaño de esta linterna hasta que no tengáis su envoltorio en las manos. En serio, es realmente pequeña y yo me quedé muy sorprendido por este motivo la primera vez que la vi en persona.

Fabricada en aluminio torneado por CNC a partir de un bloque macizo y posteriormente recibiendo sobre su superficie un anodizado tipo III de un elegante tono gris oscuro, la E03R tiene un minúsculo tamaño de 47 x 24 x 12 mm y un peso de tan sólo 22 gramos. Su forma es rectangular, si bien tiene algunas oquedades en su carcasa que me resultan especialmente agradables al tacto y es que de hecho a veces símplemente llevo la linterna entre mis dedos mientras bajo a dar un paseo como si de un talismán se tratase.

La parte frontal es plana, con una lente TIR traslúcida tras la que podemos distinguir dos emisores LED; sólo que a diferencia de la Nitecore TIP2, en esta ocasión estos no van a ser gemelos; sino que uno va a ser el foco principal y el otro uno auxiliar de color rojo con idea de alumbrar en aquellas situaciones en las que no queremos molestar y/o pretendemos pasar desapercibidos.

En la parte trasera tenemos un hueco muy elaborado e integrado en la carcasa para poner una anilla (la caja incluye una de tamaño diminuto) y poder así añadir esta pequeña linterna a nuestras llaves. Desde luego por tamaño y peso no supondrá un lastre en el bolsillo. Eso sí, no disponemos de modo alguno de implementar algún tipo de pinza o similar, así que si sois de los que os gusta colocarla en una gorra para usarla en modo “manos libres” este modelo no es para vosotros.

El botón de control es de color cobre, enrasado con la cara superior de la carcasa, con una serie de círculos concéntricos para mejorar su tacto, y posee en el centro un pequeño indicador luminoso que será verde o rojo según lo que quiera decirnos. Me gusta por tamaño y por tacto, pero he de decir que el botón de la E03R está algo expuesto y pese al sistema de bloqueo del que luego hablaremos, tengo la impresión de que algún día me encontraré la linterna encendida por accidente al llevarla en el bolsillo de mis vaqueros junto a otros elementos.

Por su parte, la batería interna de 200 mAh se recarga mediante un puerto USB-C (a ver si de una vez se estandariza para cargar todo tipo de dispositivos portátiles) y el indicador luminoso del botón de la linterna se encenderá en color rojo durante el proceso pasando a verde cuando éste finalice; cosa que sucede tras aproximadamente hora y cuarto si la batería estaba completamente agotada.

El puerto de carga se encuentra situado en uno de los laterales de la linterna y está protegido por una tapa de goma que ha de permanecer cerrada para cumplir con la certificación IP66 que posee la linterna, ya que como se os quede abierta entrará agua al interior. Por cierto, en cuanto a caídas, debería de aguantar hasta 1 metro sin romperse nada según aseguran los diseñadores de Fenix.

Comentaros que no la he tirado al suelo, pero la prueba de pegarle un remojón en la ducha (asegurándome antes de que la tapa del puerto de carga estaba perfectamente cerrada) sí que la ha pasado sin problemas.

Para conocer la carga de la linterna sólo nos tenemos que fijar en el indicador que os decía antes cuando la encendemos, ya que según su estado nos estará diciendo en qué porcentaje se encuentra la batería:

  • Verde fijo: 100% – 70%
  • Verde parpadeante: 70% – 40%
  • Rojo fijo: 40% – 10%
  • Rojo parpadeante: 10% – 1%

Como ya habréis visto en las fotos, sobre el cuerpo de la linterna viene serigrafiado el número de serie y una señal de que tenemos que tener cuidado con la zona del emisor porque llega a calentarse bastante. Esto último he intentado comprobarlo manteniendo el modo Alto funcionando durante bastante tiempo y tampoco es para tanto, sobre todo después de haber probado modelos como la Imalent LD70 donde la temperatura pasados un par de minutos llega a ser extrema; así que aunque hayan puesto esa advertencia tampoco penséis que correis el riesgo de quedaros sin huellas dactilares.

Sin duda, lo mejor de este modelo de Fenix es su reducido tamaño y su forma tan compacta, pues al ser tan pequeña pasará absolutamente inadvertida en nuestro bolsillo junto a llaves, monedas y demás enseres que nos acompañan a todas partes.

La luz

La luz que emite el LED principal es muy blanca y disponemos de cuatro modos con las siguientes potencias y autonomías:

  • Eco: 5 lumens (18 horas)
  • Bajo: 30 lumens (3 horas)
  • Medio: 80 lumens (1 hora y 15 minutos)
  • Alto: 260 lumens (45 minutos)

En todo caso, en el modo más potente transcurridos unos 5 minutos el nivel de brillo bajará a 100 lumens. Además, a medida que la batería se va descargando esta irá cambiando al nivel inferior de luminosidad de forma automática hasta que al ocurrir esto en el modo Eco la linterna se apagará por agotamiento de energía y tendremos que recargarla para poder seguir usándola.

Por su parte, el LED rojo posee dos modos de uso:

  • Fijo: 4 lumens (5 horas y 30 minutos)
  • Baliza: 4 lumens

La idea del emisor de color rojo no es mala sobre el papel, ya que suele ser un tipo de iluminación que evita deslumbramientos y es bastante más discreta que una luz blanca. Sin embargo, el problema aquí es que se han pasado con la intensidad del modo Fijo y se han quedado cortos con el modo Baliza, haciendo que el primero llegue a molestar en plena oscuridad y el segundo no sea tan visible como en aquellas linternas en las que esta funcionalidad es más parecida a un flash potente que dura apenas una centésima de segundo que a un LED que simplemente se va enciendo y apagando a ritmo fijo como es el caso que hoy nos ocupa.

Además, siguiendo con el modo Baliza, por el diseño de la linterna la señal de alerta que emite sólo va a ser visible en una dirección; mientras que si alguien viene “de espaldas” a la linterna no va a ver el parpadeo, ya que la luz sólo se emite hacia delante.

Para hacer el cambio de modos la cosa es sencilla. Si la linterna está bloqueada la desbloquearemos con un doble click, tras lo cual parpadeará dos veces para indicárnoslo. Una pulsación de unos 0,5 segundos nos llevará al modo Eco y a partir de ahí a base de pulsaciones breves iremos recorriendo los modos Bajo, Medio y Alto en secuencia. Para pasar a usar el LED rojo tendremos que mantener pulsado el botón durante algo más de un segundo, lo que nos llevará al modo Fijo. Para pasar al parpadeante sólo hace falta realizar una breve pulsación.

En cualquiera de los modos, para apagar la linterna hay que mantener pulsado el botón durante medio segundo y posteriormente para bloquearla hacer un doble click.

Las sensaciones

Como os decía en los primeros compases del artículo, lo que más me gusta de esta linterna es sostenerla entre las yemas de mis dedos, ya que por mucho que juguetee con ella no percibo la más mínima arista o reborde molesto. Para lo pequeña que es tiene una precisión de fabricación alucinante; e igual de preciso es su botón que nos permite controlar el número de clicks a la perfección y además tiene un tacto delicioso con esos círculos concéntricos que me recuerdan a las ondas que se forman en un estanque cuando lanzas una piedra a lo lejos.

La iluminación es dispar: si bien con el LED normal conseguimos una iluminación muy blanca en su zona central seguida de una corona algo menos luminosa pero siendo ambas zonas perfectamente redondas y homogéneas, el LED rojo lanza un haz de luz algo irregular con una pequeña zona central muy intensa seguida de un par de coronas de brillo intermedio y luego una zona de penumbra rojiza de forma algo elipsoidal.

Lo de la luz roja no me importaría si fuera de muy escasa intensidad porque creo que sería un modo Moonlight estupendo; pero lo que ocurre es que han usado un emisor de demasiada potencia y hace que en completa oscuridad llegue incluso a molestar. En este caso menos es más, y es que unos cuantos lumens menos en el LED auxiliar hubieran venido muy bien.

Lo que sí que me gusta mucho es la implantación tanto del porcentaje restante de batería a base de parpadeos del indicador bicolor de estado como el sistema de bloqueo de la linterna confimado con un doble flash del LED principal. Se le coge el truco en cuestión de segundos y enseguida nos damos cuenta de que es algo realmente intuitivo.

Como linterna para llevar encima me parece estupenda por forma, dimensiones, peso y el funcionamiento de los modos; pero desde mi punto de vista el error ha sido implementar un LED rojo que en realidad no aporta gran cosa. Creo que hubiera sido mejor opción añadir un modo Moonlight del orden de 1 lumen al LED principal y si querían añadir un segundo emisor aprovechar para implementar uno con CRI alto, que si bien yo no le suelo sacar mucha utilidad, sé que hay gente que aboga por este tipo de iluminación más natural.

En campo abierto el modo Eco no nos va a servir de gran cosa porque con él apenas vamos a ver nada. Sin embargo, el modo Bajo ya nos va a permitir vislumbrar algo más; si bien para pasear en condiciones de baja luminosidad os recomiendo el modo Medio porque me parece que es el más equilibrado en cuanto a lumens y autonomía. El modo Alto impresiona por lo que alumbra para el tamaño de la linterna, pero realmente no es algo que nos permita distinguir un oso polar en medio de la tundra y lo que conseguiremos empleándolo continuamente es agotar la batería en tres cuartos de hora. Por tanto, mi consejo es que uséis el modo Medio de forma habitual salvo para alguna situación puntual que requiera más potencia.

Aun así, para que os hagáis una idea de cómo ilumina esta pequeña linterna en su modo Alto os dejo esta fotografía que hice una noche en la arboleda cerca de mi casa que de un tiempo a esta parte se ha convertido en mi particular pista de pruebas para las linternas que van pasando por mis manos. Como veis es más que suficiente para dar un paseo en completa oscuridad, que es como yo me encontraba en ese momento. Si necesitais iluminar toda la arboleda tendréis que buscar un modelo más potente, grande, pesado y caro.

Si pasamos al emisor rojo vemos que en este tipo de entorno totalmente oscuro no nos va a ser de gran utilidad; pero ya os digo que en casa de madrugada tiene demasiado brillo y en esas condiciones llega incluso a molestar a los ojos.

Conclusión

La Fenix E03R está en una categoría en la que tiene muchos rivales y además muchos de ellos han pasado por mis manos. El más directo seguramente sea la Nitecore TINI, ya que es la que más se aproxima por tamaño y prestaciones. No tiene el LED rojo adicional pero creo que es algo anecdótico que no usaremos más de un par de veces al principio para hacer la gracia y a partir de ahí la usaremos nada más que en sus cuatro modos principales. Si sois unos maniáticos de la simetría elegiréis la E03R sobre la TINI puesto que el modelo de Nitecore es lo más asimétrico que os podéis echar al bolsillo.

Otra que por forma también podría batirse con ella es la Nitecore TIP2; pero en este caso está por encima de la E03R en prestaciones y autonomía; pero también en tamaño y peso. En este modelo tenemos también dos LEDs pero como ya sabréis si habéis leído la review correspondiente lo hace para aumentar la intensidad lumínica y el alcance del haz de luz con respecto a su antecesora.

Podría incluir aquí más linternas de llavero como las Rovyvon Aurora A1 y A1x, la Wuben G338, la Trustfire Mini2 o la Olight i1R 2; pero dado que todas esas tienen formas redondas quería poner en perspectiva estos modelos de perfil más rectangular y a las que dentro de unos días se sumará un modelo más a mi colección y del que, por supuesto, os hablaré por aquí.

Lo bueno

  • Calidad de construcción impecable
  • Tamaño minúsculo
  • Carga a través de puerto USB-C
  • Sistema de bloqueo y consulta de batería muy sencillo

Lo malo

  • El LED rojo no tiene mucha utilidad
  • Se echa en falta un modo Moonlight en torno a 1 lumen

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Review: RS PRO Rechargeable USB Pocket Tool-Light

Un día estuve a punto de perder la Rovyvon Aurora A1 que hasta hace poco iba en mi llavero porque usándola en el trabajo casi se me cae a una arqueta. Tuve suerte y la pude agarrar al vuelo, pero por un instante la vi en el fondo de un pozo de cinco metros lleno de agua sucia. En ese momento decidí hacerme con una linterna específica para usar en mi trabajo aprovechando que uno de nuestros proveedores dispone de una amplia gama de dispositivos de iluminación, así que mi elección fue esta de la que hoy os voy a hablar y que desde entonces va en mi maletín a todos lados: la Rechargeable USB Pocket Tool-Light de RS PRO.

El cuerpo

El modelo que hoy nos ocupa tiene un aspecto bastante clásico, si bien hay un detalle que salta a la vista en cuanto la ves que se sale un poco de lo común; pero vamos primero con lo que es la linterna como tal y luego nos meteremos con los “complementos”.

Como os decía, la linterna tiene un cuerpo cilíndrico fabricado en aluminio anodizado color negro a expeción de un bisel frontal del mismo material pero plateado, contando con un botón de control lateral hecho de goma traslúcida, batería interna de 3,7 V 650 mAh (no reemplazable por el usuario) recargable por puerto microUSB y un potente imán en la parte trasera para poder fijarla en ciertas superficies metálicas y de ese modo trabajar con las manos libres.

En cuanto a dimensiones, la longitud es de 94,5 mm y el diámetro de 26,5 mm. El peso se queda en 110 gramos, que es bastante alto para lo que estoy acostumbrado en las linternas que uso a modo personal, pero que no me parece excesivo puesto que estamos ante una herramienta de trabajo.

Lo único que viene en la caja además de la propia linterna es un cable microUSB para su carga, prescindiendo de clips, correas, fundas o similares. Lo que sí que acompaña a la linterna es una herramienta multifunción que va anclada directamente en el cuerpo y que nos permitirá trastear con pequeñas tuercas y tornillos hexagonales y con tornillos tanto de cabeza lisa como de estrella; si bien con bastantes limitaciones.

A la hora de iluminar, la Pocket-Light dispone de cinco modos de funcionamiento que se van recorriendo de forma cíclica a base de pulsaciones del único botón que posee:

  • Apagado
  • Alto: 600 lumens (50 minutos)
  • Bajo: 165 lumens (110 minutos)
  • Estroboscópico: 60 minutos
  • SOS: 80 minutos

La linterna posee un grabado en su frontal que nos advierte del peligro por alta temperatura de esa zona, pero como he podido comprobar en otras ocasiones es casi una cosa más de postureo que de riesgo real, ya que he tenido la linterna encendida en el modo alto durante un buen rato y tan sólo la notaba templada al tacto.

Por cierto, este modelo no posee ningún tipo de bloqueo para evitar encendidos accidentales, así que habrá que tener un poco de cuidado dónde la guardamos, ya que si va en una funda muy apretada junto a otros elementos es posible que cuando tengamos que echar mano de ella nos encontremos la batería agotada.

La linterna posee certificación IPx4, lo que la hace resistente a salpicaduras y poco más. En cuanto a las caídas, el fabricante no dice nada, aunque por otros modelos de construcción semejante que han pasado por mis manos apostaría a que aguanta hasta un metro de altura sin grandes destrozos más allá de algunos arañazos en el anodizado.

La luz

No dispongo de información técnica sobre el LED que emplea esta linterna, pero sí os puedo decir que la luz que emite es de un blanco bastante puro y que se concentra en la parte central del haz en parte por el reflector pulido con el que cuenta tras la lente lisa frontal la cual, por cierto, va a rosca y es desmontable. No hay por tanto lente TIR ni reflectores de piel de naranja; y de ahí que la distribución de la luz sea bastante desigual formando anillos pero, como os decía antes, concentrándola principalmente en la zona central.

Rodeando el punto central que os decía tenemos un halo amarillento y de forma más extrerior una corona donde la intensidad lumínica es menor y más allá de ella unos anillos concéntricos que dan paso a la oscuridad. Como veis, una mezcla de luces y sombras que a mí no me acaba de convencer del todo por sus múltiples discontinuidades.

Para mi gusto deslumbra un poco de más por ese potente punto central donde se concentra la mayor parte del haz luminoso, pero también es verdad que si la estamos usando para buscar algo en una oscura lejanía esta característica hace que pueda llegar más allá que una en la que la luz esté distribuida de un modo más uniforme.

No es, por tanto, una linterna con la que vayamos a obtener una calidad lumínica para tirar cohetes, pero sí que es cierto que los dos modos principales están bien dimensionados para la finalidad que va a tener: localizar algo en la oscuridad o avanzar en una instalación a oscuras para el modo Alto (600 lumens, 50 minutos) y trabajar sobre un equipo en condiciones de baja visibilidad usando el modo Bajo (165 lumens, 110 minutos).

Eso sí, comentar que hay una fuerte presencia de PWM tanto en el modo Alto como en el Bajo. Y encontrarlo en modos poco potentes no es raro por la propia concepción de la regulación mediante PWM; pero es que en este caso se nota bastante incluso en el Alto, lo cual me indica que el LED podría sacar más lumens si en dicho modo la corriente por el emisor fuera constante. Cosas de los diseñadores y del ahorro de costes, supongo, porque en modelos como las Trustfire Mini-07 y Mini-08, los modos más bajos tenían mucho PWM, pero en el más alto la emisión de luz era constante. Y es que, vuelvo a insistir, se trata de la primera linterna con la que me topo que emplea PWM en su modo más potente.

Las sensaciones

Por su diámetro y construcción se trata de una linterna que se nota muy sólida en la mano; aunque también algo pesada, algo a lo que contribuye el generoso imán de neodimio de su base. Se sujeta cómodamente y además la herramienta adjunta sirve de mosquetón por si queremos colgarla de alguna argolla o similar.

Lo peor de esta linterna (que también ocurre en muchos modelos enfocados al trabajo) es que los modos van avanzando secuencialmente y por tanto si estamos usando el modo Alto, para apagarla tendremos que pasar antes por el Bajo, el Estroboscópico y el SOS; lo cual a mí se me hace muy cansino en la mayoría de las ocasiones y nos hace parecer un foco de discoteca andante.

Por suerte (por la cantidad de veces que nos toca pulsarlo) el tacto del botón es bastante bueno y resulta agradable de presionar gracias al click definido que hace y la goma que lo recubre. A la hora de usarlo me recuerda mucho al que lleva la Olight S1 Baton y además tiene un LED bajo su superficie que se ilumina en verde o en rojo para señalar el estado de carga.

Lo que no me gusta nada es la idea de la herramienta multifunción acoplada al cuerpo de la linterna porque con ella puesta se hace muy incómoda de llevar encima y quitándola (hay que girar el anillo posterior hasta alinear una circunferencia que permite extraerla) queda un hueco en el cuerpo de la linterna tan antiestético como inútil.

Además, es que la herramienta no sirve apenas para nada, ya que aparte de estar fabricada en un aluminio bastante endeble, el destornillador plano es demasiado grueso y las “llaves exagonales” son sólo para tornillería M5 y M6, así que su uso está bastante limitado. El que veo algo más práctico es el destornillador Phillips, pues es de acero y es de un tamaño bastante habitual.

Conclusión

El que hoy analizamos no es un modelo ni especialmente cómodo de llevar siempre encima ni da una calidad de luz especialmente destacable; pero sí que está bien diseñada para ir en una caja de herramientas y servirnos de fuente de luminosa cuando nos toca trabajar en entornos oscuros.

Pese al marcado PWM, sus dos modos principales están bien dimensionados para el uso habitual de una linterna como esta. A los otros dos (estroboscópico y SOS) no les veo gran utilidad, y el problema es que tendremos que pasar por ellos cada vez que queramos apagar la linterna porque el acceso a ellos es siempre secuencial.

Por lo demás, se agradece la carga por USB (siempre es mucho más cómodo que las pilas) y el imán de la base para fijarla a superficies metálicas. Aun así, no pasará a la historia de las linternas porque tampoco ofrece mucho más que otras que hay a la venta en ferreterías y tiendas de bricolaje por su mismo precio.

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Review: Rovyvon Aurora A3x

Tras la comparativa entre la Rovyvon Aurora A1 y la A1x me quedé con ganas de probar una de estas linternas pero con cuerpo metálico en lugar de estar fabricado en poliamida. ¿Por qué? Pues por un motivo bien sencillo: al igual que hice con la Olight i3E-Cu EOS, además de redactar la review como tal quería ver qué tal iba envejeciendo en mi bolsillo una linterna con la misma forma que la A1 (mi formato ideal para linternas que van en el llavero) pero fabricada en el clásico aluminio anodizado.

Seguramente el hecho de que la A1 apenas se haya deteriorado durante los meses que ha ido dando tumbos junto a mis llaves en el bolsillo derecho del pantalón dice algo muy bueno de la poliamida como material base para este tipo de elementos y de hecho me encanta por su resistencia y ligereza; pero tenía ganas de ver la evolución de una linterna de aluminio en tales condiciones tal y como os mostré en aquel artículo que comparaba la resistencia del aluminio frente a la del titanio.

Y es que en él os comentaba que cuando veía una linterna tan desgastada como aquella Olight i3E EOS de color negro pensaba en lo mucho que su dueño habría disfrutado de ella, así que ahora poco a poco quiero ver cómo se va erosionando esta Rovyvon Aurora A3x que hoy os presento (estrenada el 5 de noviembre de 2020) y que os iré narrando en algunas actualizaciones que iré añadiendo al final de esta review.

El cuerpo

En primera instancia pensaba que la A3x (aunque en el cuerpo pone símplemente A3, al igual que ocurría con la A1x, que venía serigrafiada como A1) era un copia de la A1x en cuanto a forma y dimensiones del cuerpo; pero me equivocaba, ya que difiere ligeramente. En concreto la linterna que hoy nos ocupa mide 57,3 mm de largo por 15,6 de diámetro, pesando 19,5 gramos.

Esto representa un incremento de 3,3 mm a lo largo, 1,6 a lo ancho y un sobrepeso de 7,5 gramos con respecto a la A1; pero también un decremento de 3,2 mm a lo largo y es 2,7 gramos más ligera que la A1x. Por tanto, el molde de la A3x en realidad es único para ella, ya que aunque muy parecida físicamente no es igual que sus dos “primas”.

Los acabados de la A3 son sencillamente perfectos: si en la A1 os comentaba que había algunas aristas en la poliamida que poco a poco con el tiempo se fueron puliendo por si solas con el roce del día a día, en el caso de la A3 según se saca de la caja vemos que todas las terminaciones son perfectas y no se aprecia fallo alguno en la aplicación del anodizado. Tratamioento superficial que, por cierto, no es negro (aunque en las fotos lo parezca) sino lo que la marca denomina “gris arma”, que en esencia es un gris oscuro que para mi gusto queda muy elegante aunque también está disponible en un rojo muy molón. Ah, y en este caso el cuerpo es de una sola pieza, a diferencia de los modelos de poliamida que son dos mitades pegadas con mucha precisión pero que, observando con atención, se aprecia entre ellas una fina linea de unión.

Si seguimos mirando los detalles del cuerpo podemos ver que posee algunos ranurados para mejorar el agarre aunque en menor número que las dos versiones de la A1 y que una tapa de goma traslúcida protege el puerto de carga, que sigue siendo microUSB (por favor, ¡estandarización del USB-C para carga de pequeños dispositivos ya!).

La tapa de goma en esta ocasión no va tan ajustada ni enrasada como en las A1, por lo que en más de una ocasión he sacado la linterna del bolsillo y me he encontrado la tapa abierta. Esto es algo que no me hace mucha gracia porque al final el hueco del conector se irá llenando de polvo y pelusa y me tocará soplarlo de vez en cuando para que no acabe por provocar un mal contacto del cable de carga.

La parte trasera forma un hueco para pasar una anilla de llavero y por su forma plana (donde han grabado el nombre de  la marca y su página web; no como la horterada del “EDC Flashlight” de la A1x) permite hacer tailstanding aunque de forma un poco inestable, eso sí. En cuanto a la cabeza, a diferencia de las A1 es del mismo material y acabado que el resto de la linterna, de modo que es muy discreta.

Si hablamos de la resistencia a los elementos, Rovyvon asegura que este modelo tiene certificación IP65 y aguanta caídas de 1,5 metros como máximo. Os puedo decir que la linterna aguanta un remojón en la ducha sin problemas y que uno de los primeros días se me cayó a un suelo de hormigón desde el bolsillo y aunque no le pasó nada se marcó ligeramente la cabeza (el aluminio es más blando que el acero y se nota en este tipo de “accidentes”).

Por cierto, en la caja viene, además de la linterna, un cable de carga, una anilla de llavero un poco grande para mi gusto, una pinza metálica para acoplar al cuerpo por si la queremos fijar en alguna prenda así como una correa ajustable para la muñeca, una hoja de instrucciones y una tarjeta de garantía que nadie cumplimentará.

El único botón que posee la A3 es exactamente igual que el de la A1x, así que volveré a la comparación con una lenteja pardina para describir su tamaño. Igualmente, va forrado en goma traslúcida y hace función de indicador de carga, ya que parpadea en azul cuando estamos cargando su batería interna de 260 mAh y se queda fija en ese color cuando ha terminado el proceso, cosa que tarda aproximadamente una hora si hemos dejado la bateria casi sin carga.

Truco: si queréis saber si una linterna de la gama básica de Rovyvon (A1, A2, A3) es de la serie original o de las mejoradas (las ‘x’) sólo tenéis que fijaros en el botón. Si es ovalado es de las primeras remesas, mientras que si es rendondo, más pequeño y más plano pertenece a las series ‘x’.

De hecho esta A3 tiene más cosas en común con la A1x que con la A1 “a secas”, ya que los modos de control son exactamente los mismos y se accede a ellos de la misma manera (para bien y para mal).

  • Modo alto (650 lumens) 1,5 minutos –> (100 lumens) 75 minutos
  • Modo medio (230 lumens) 1,5 minutos –> (100 lumens) 90 minutos
  • Modo bajo (20 lumens) 8 horas
  • Modo ultrabajo (2 lumens) 30 horas

Al encender la linterna con un doble click el modo por defecto que se activará es aquel que hayamos usado durante más de 3 minutos seguidos anteriormente, y a partir de él iremos haciendo el ciclo entre los cuatro modos disponibles a base de clicks breves. No es un sistema que me acabe de gustar mucho pero veo que en los modelos que está sacando últimamente Rovyvon es la firma que sus diseñadores han decidido implementar. Para apagar la linterna hay que hacer un click algo más prolongado.

Por cierto, tenemos también un modo estroboscópico que se activa haciendo triple click, pero ese queda fuera de la rueda de modos normales y su sistema de memorización. Yo no lo uso jamás, pero bueno, que sepáis que está ahí.

La principal diferencia de este modelo con respecto a sus hermanas A1 y A1x reside en que está fabricada íntegramente en aluminio 6063, lo que hace que en los modos de potencia más elevada no sólo sea la cabeza la que disipe el calor generado; sino que ahora éste se reparte por todo el cuerpo y, por tanto térmicamente, es más eficiente.

La luz

Como es habitual en mí, he elegido la versión con el LED Cree (versión XP-G3) por su mayor aprovechamiento de la energía de la batería para convertirla en luz blanca más allá de fidelidades cromáticas de las que hace gala la versión con emisor Nichia, ya que en este tipo de linternas considero que el factor tamaño/autonomía es lo más importante.

El reparto del haz de luz es bastante homogéneo y sin zonas irregulares como es habitual en la marca. A esto contribuye el reflector liso que incorpora y, sobre todo, la estudiada lente TIR que sella la parte frontal de la linterna junto al anillo exterior de la cabeza.

Una de las mejores cosas de la A3x es que no se aprecia en ninguno de sus modos (no siquiera en el más bajo) rastro de PWM. Como ya he dicho alguna vez, en el modo Moonlight de la A1 el parpadeo es de tan baja frecuencia que se aprecia a simple vista; pero esto es algo que ya corrigieron en la A1x y veo que en la A3x han debido de emplear el mismo controlador (algo que ya parecía claro viendo que los modos disponibles son exactamente los mismos).

Las sensaciones

Como con todas las Rovyvon, adoro la sensación de tener estas linternas en la mano. A veces la libero del llavero con el pequeño mosquetón que utilizo y simplemente la sostengo entre los dedos, paso la yema del pulgar por sus aristas… Me gusto mucho el tacto sólido de las linternas de esta marca y la forma que sus diseñadores han decidido darles.

Y si esto ya me gustaba en los modelos de poliamida con el aluminio es todavía mejor, ya que cuando la sacas del bolsillo del pantalón en invierno notas el calor del cuerpo que ha absorbido el metal; si la dejas en el coche, al cogerla percibes que está fría… Sensaciones que en el pasado nunca me planteaba, pero que desde que las descubrí con la Nitecore TIKI son un placer para mí y las busco en muchos de los modelos que pasan por mis manos (pero que no en todas encuentro, claro).

En cuanto a la iluminación como tal, pues como en las otras Rovyvon que poseo, me sigue pareciendo alucinante la cantidad de luz que sale de una linterna más pequeña que un dedo pulgar. Es algo realmente asombroso e inimaginable hace unos años, ya que la tecnología LED es una de que las que más rápido ha avanzado en los últimos tiempos.

De hecho, si os paráis a pensar un momento, hace poco más de una década casi todos usábamos bombillas de filamento y es entonces cuando empezaron a promocionar el uso de las bombillas de bajo consumo en el hogar, para pasar aproximadamente tres o cuatro años después a alabar las bondades de las bombillas LED que, ahora mismo, son un estándar en todos los hogares.

Y lo siguiente son los coches, pues hace seis o siete años las luces Full LED eran cosa de las berlinas tope de gama de las marcas más prestigiosas y ahora están disponibles hasta en los coches de segmento B de marcas generalistas, por lo que pinta que dentro de nada serán tan habituales como el aire acondicionado o el sistema multimedia.

Como os digo, lo del LED ha sido una revolución rápida y silenciosa que ha conquistado casi todos los campos de la iluminación y uno de los más beneficiados han sido las linternas, que han visto multiplicadas sus potencias lumínicas y sus autonomías (a esto también ha contribuido la popularización de las baterías de iones de litio, claro está).

Pero bueno, volvamos a la Rovyvon A3, que me estoy yendo por las ramas y no quiero alargarme mucho más, pues al fin y al cabo podríamos hacer un hiper-resumen diciendo que la linterna que hoy analizamos es muy similar a la A1x pero fabricada en aluminio en lugar de poliamida y acero inoxidable. Lo que pasa es que tampoco quería ser tan sintético y me gustaría contar alguna cosa más.

Comentaros también que probé la linterna en la que se ha convertido en mi pista de pruebas particular, que es una arboleda cercana a mi casa donde no hay farolas y por tanto a última hora de la tarde hay tal oscuridad que uno no se ve ni su propia mano aunque la tenga delante de la cara. Pues bien, en su modo Alto de 650 lumens esto lo que podemos ver:

Para ser una linterna de llavero el alcance y la distribución de la luz es bastante buena y de hecho podéis apreciar cómo no sólo se ve bien el camino de tierra del centro sino también los laterales de hierba (se ve un banco en la parte izquierda y una papelera a la derecha) así como la parte superior de los árboles hasta unos cuantos metros de distancia.

Conclusión

En Rovyvon siguen demostrando que tienen arte para hacer linternas. No sólo son modelos muy capaces en lo luminoso; sino que también tienen un aura especial que hace que quiera usarlas siempre que sea posible. Otras linternas de este tipo que he tenido iban en mi llavero y las sacaba cuando me hacían falta, pero en el caso de los modelos de la marca del león siempre que puedo me gusta usarlas y percibir su tacto en mis dedos incluso sin necesidad de encenderlas.

Como os decía, tras estas últimas líneas iré añadiendo cada cierto tiempo actualizaciones con fotografías macro que vayan dando cuenta cómo se va desgastando progresivamente el anodizado de la linterna y dejando a la vista el aluminio desnudo. Creo que puede ser una experiencia interesante que iremos viendo juntos.

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Actualización. 16-11-2020

Han pasado 11 días desde que estrené la linterna y en su superficie se empieza a apreciar el paso del tiempo en forma de leves arañazos. Aparte de las zonas de roce habituales con la anilla del llavero y el resto de elementos que van dando vueltas en mi bolsillo, en la cabeza se aprecia un “picotazo” fruto de una caída hace cosa de una semana sobre un suelo de hormigón. A simple vista la linterna sólo tiene roces muy ligeros en las aristas más expuestas, pero es que los objetivos macro son capaces de magnificar hasta el más minúsculo detalle.

Actualización. 29-11-2020

Aproximadamente dos semanas después de la última actualización subo tres fotografías que ilustran el proceso de desgaste del anodizado de la A3x. Como podéis ver, el aluminio empieza a ser bastante visible en las aristas más expuestas a los roces con llaves y monedas (la parte frontal y la anilla trasera) pero en general la linterna todavía presenta un aspecto bastante bueno.

Actualización. 05-01-2021

Tras algo más de un mes desde la última actualización y habiendo estado la A3x en mi bolsillo permanentemente os dejo con unas fotos de su estado actual en las que podréis apreciar cómo el desgaste de las zonas más expuestas al roce poco a poco va avanzando terreno. Eso sí, el funcionamiento de la linterna sigue siendo impecable.

Actualización. 16-06-2021

Han pasado seis meses desde la última actualización, durante los cuales la A3x no ha salido de mi bolsillo ningún día y, por tanto, han continuado los roces contra llaves, monedas y demás elementos que suele haber en los bolsillos de unos pantalones. Vamos a ver cómo ha evolucionado el desgaste de las zonas durante todo este tiempo pero también vais a poder apreciar la abrazadera de goma que tengo puesta sobre la tapa de carga para que esta no se abra.

Solución a problemas eléctricos raros en Renault Zoe 2018

Creo (y espero) que el artículo de hoy pueda ser de utilidad a alguna persona que esté teniendo problemas eléctricos en su Renault Zoe 2018, ya que yo los tuve durante más de un año y ahora que hace ya cinco meses que los resolvieron y no han vuelto a reproducirse creo que sería bueno compartir la experiencia con vosotros.

A los pocos días de que me asignaran el coche allá por mayo de 2019 una tarde, después de cargar el coche, éste se volvió medio loco: no arrancaba, salía en el salpicadero el mensaje “Avería eléctrica. Peligro”, el indicador de batería aparecía vacío y, además, emitía a todo volumen el sonido que hace circulando a menos de 30 Km/h pero estando el coche parado, apagado y cerrado. Se tiró así un cuarto de hora y de repente se reseteó y volvió a la normalidad, así que aunque muy extrañado me subí, arranqué y me fui.

Días después, ya con el tiempo primaveral virando hacia el verano, el episodio volvió a repetirse alguna que otra vez. Me daba cuenta de una cosa: esto sucedía, sobre todo, cuando cargaba el coche haciendo calor y trataba de salir con él poco después de finalizar la carga. Por tanto, empecé a tratar de cargar a primera hora, cuando sabía que luego el coche iba a estar en reposo un par de horas y cosas así y aun así muchas veces durante la carga se ponían a toda velocidad los ventiladores del coche hasta el punto de parecer un avión a punto de despegar.

El caso es que al salir de casa por las mañanas (cargo siempre en el trabajo) no me sucedía nunca, y empecé a pensar que la temperatura tendría algo que ver. Lo que pasa es que por mi trabajo no siempre era posible cargar en las condiciones que os digo, así que tuve más de un día en el que me tocó hacer tiempo forzosamente antes de ir a algún lado.

Durante los meses de julio y agosto la cosa fue a peor: los fallos ya no sólo se daban al salir, sino que a veces en mitad del camino tenía errores extraños relacionados con el ESC y/o los frenos a los que solía seguir un mensaje de “fallo eléctrico. STOP” y entonces en plena marcha el coche se reiniciaba (los tres segundos más largos de tu vida cuando vas a 100 Km/h por la M40 y pasa esto) y así desaparecían los fallos durante un rato al menos… Esto me estaba empezando a preocupar mucho, así que llamé a Renault para pedir cita para el taller, cosa que se iba a demorar unas semanas porque estábamos en pleno vereano de 2019 y además no había muchos talleres donde tuvieran formación para meterle mano a los Zoe.

Lo que ocurre es que llegó septiembre, la temperatura ambiente bajó y los fallos fueron cada vez más leves y esporádicos hasta desaparecer; de modo que al final entre pitos, flautas y muchos días aciagos en el trabajo dejé correr lo de ir al taller porque el coche fue yendo cada vez mejor y de hecho en la revisión no le vieron nada. Dado que el Zoe tiene conexión a internet propia pensé que a lo mejor se había actualizado el firmware o algo así de forma autónoma porque durante el invierno no tuve ni un sólo problema.

Sin embargo, fue llegar los primeros calores del mes de junio de este año y de nuevo empezó a fallar a veces cuando cargaba y a veces en marcha; así que esta vez no lo dejé pasar y viendo que iba a pasar otro verano sufriendo con el Zoe pedí cita en Renault donde esta vez me dieron cita a los dos días.

Para no alargar mucho la cosa me meteré directamente a contaros los dos problemas que se daban (sí, aunque todo parecía relacionado en realidad se estaban dando dos problemas diferentes al mismo tiempo: uno de software y otro físico) y la solución que adoptó Renault que, como digo, parece haber solucionado todo este jaleo.

Los Zoe de fábrica salen todos con el mismo software y luego, en función del país al que va destinada cada unidad, se le añade una modificación que amolda el funcionamiento interno a las circunstancias locales. Pues bien, resulta que mi unidad o no tenía esa modificación local o bien se le había instalado una que no era la correspondiente a nuestro pais. Eso el mecánico no me lo precisó, pero sí recuerdo que me dijo que “a mi Zoe en verano le pasaba lo mismo que a un finlandés en Sevilla”; y es que el pobre no era capaz de gestionar los casi 40 grados de Madrid a media tarde en agosto y por eso la refrigeración de la batería se volvía loca durante la carga y al detectar tanto calor luego no dejaba arrancar si no se enfriaba primero durante un buen rato. Por tanto, actualizando el firmware del coche a la versión correcta la gestión de temperatura se optimizaba.

Quedaba ahora el segundo problema, que a mí me parecía todavía más grave: los fallos y reseteos en marcha. Y el caso es que resulta que después de mucho probar e investigar, el mecánico (tuve mucha suerte de que me tocara una persona que se tomó este tema de forma casi personal y que en sus pesquisas fue mucho más allá de lo que los protocolos de taller dictaban) se dio cuenta de que lo que estaba pasando es que el coche se volvía loco porque detectaba que se estaba pisando freno y acelerador a la vez durante la marcha.

No es que yo fuera un patán o pensara que el coche tenía launch-control como los Tesla o los Porsche; sino que el cilindro del freno que encaja dentro de un sensor con forma de tubo para controlar la potencia de frenada a veces se quedaba atascado un par de mm dentro sin volver a la posición de reposo y eso el coche lo interpretaba como órdenes contradictorias y se volvía loco.

De ahí los mensajes de error del ESC, de los frenos y el reseteo en marcha del sistema intentando recalibrar todo. En este caso el mecánico lo que hizo fue aumentar la fuerza de retorno del pedal y así éste volvía correctamente a la posición 0% con lo que este problema también desapareció. Al preguntarle por qué este fallo también se daba en verano y durante el invierno no se manifestaba me dijo que posiblemente con el calor el cilindro dilataba unas micras lo suficiente para que se quedara atascado sin poder volver a la posición de reposo mientras que con el frío sí que retornaba bien.

¿Que cómo estoy tan seguro de que los problemas se han solucionado? Pues porque esto que os cuento fue a principios de julio más o menos (el coche estuvo unos 10 días en taller) y cuando me lo dieron estuve haciendo muchas pruebas del tipo cargar a las tres de la tarde en cargador rápido, desconectar la manguera cuando iba por el 80% y salir con él inmediatamente; por lo que si no era capaz de gestionar bien la temperatura le iba a dar un parraque de un momento a otro. Y como os digo, pasé el verano sin un sólo fallo ni cargando ni en marcha y (toco madera) de momento la cosa sigue igual de bien.

Como os decía al principio, si por lo que sea tenéis un Zoe y os están pasando cosas extrañas como las que se daban en mi unidad, espero que este artículo os sirva para daros cuenta de que en un coche eléctrico estamos un poco vendidos porque no podemos tocar muchas cosas ya que todo son señales de control que como entren en conflicto o haya un fallo del software de control estamos apañados.

Yo tengo claro que tuve la suerte de dar con un mecánico al que le gusta su trabajo, pero si nos toca alguien que no sale de las comprobaciones A, B y C que salen en su manual de taller y no da con nada raro nos iremos a casa con los mismos fallos una y otra vez hasta que a alguien se le encienda la bombilla y se le ocurra mirar algo que, de primeras, no parecía muy evidente.

¡Nos leemos!

Review: Imalent HR70

En los últimos años he probado multitud de linternas pero la de hoy es de un tipo que todavía no había pasado por mis manos, ya que se trata de un potente frontal que también se puede desmontar de su soporte para sostenerla en la mano, fijarla con el clip metálico que incluye o adherirla a ciertas superficies metálicas. Hoy le echaremos un vistazo en profundidad a la Imalent HR70.

El cuerpo

Si vemos la linterna de lejos no parece muy diferente de una de tantas otras que han pasado por aquí: cuerpo cilíndrico en aluminio color negro, tapa trasera roscada para alojar la batería, un sólo botón para controlar tanto el encendido y apagado como los diferentes modos disponibles… Sin embargo al verla con atención veremos que en esta caso la luz no sale por la parte delantera del “tubo” como en una linterna al uso, sino por un lateral.

Si vamos a las medidas, estas son de 103 mm de longitud, 26 mm de diámetro en su zona más gruesa (la fuente de luz) y tiene un peso con batería de 100 gramos. Como os digo, es más pequeña de lo que podríamos pensar viendo su potencia y creo que con una imagen os podréis hacer una idea.

En este caso nos encontramos ante una linterna con batería de ion-litio tipo 18650 de 3000 mAh de capacidad que se recarga a través de un puerto magnético consistente en dos círculos concéntricos justo detrás del emisor LED y al que va conectado un cable-cargador USB. Este punto, que en la recientemente analizada Imalent LD70 me parecía su principal pega, aquí no lo es tanto ya que si perdemos el cable siempre podemos recargar la batería en un cargador externo; pero aun así sigue siendo más complejo que si hubieran implementado un simple cable microUSB o, mejor aun, USB-C porque siempre tenemos alguno a mano.

En la caja se incluye además de la linterna con su batería dentro y el juego de cintas para la cabeza, el cable-cargador que os decía, un par de juntas de goma de recambio y el clip de sujección (bastante útil en este tipo de linternas como os comentaré más adelante).

El botón se encuentra sobre la cabeza de la linterna. En este caso es de goma, con algo de relieve y he de decir que tiene un tacto muy bueno, ya que los clicks son precisos y certeros. Junto a él se encuentran dos leds (uno verde y uno rojo) que nos indicarán el estado de la linterna y la batería como ahora os explicaré.

Como os digo, lo mejor de este botón es su tacto y su colocación, ya que accederemos a él con total facilidad y además no fallaremos en el cambio de modos o el encendido y apagado de la HR70; algo importante en una linterna que normalmente no va a ir en nuestra mano sino en nuestra cabeza y por tanto nos va a tocar buscar “a tientas” el botón.

Es importante en linternas potentes (y que por tanto se calientan bastante) el disponer de algún tipo de bloqueo que evite encendidos accidentales en bolsillos, mochilas y demás lugares “incontrolados”. En el caso de la HR70 hay dos modos de hacer esto:

  • A nivel físico podemos girar media vuelta la cabeza de la linterna y de ese modo cortaremos el contacto entre el polo positivo de la batería y la cabeza. Evidentemente es el método más fiable (bueno, lo es maś todavía extraer la batería de la linterna directamente) pero tiene el inconveniente de que para volver a “reactivarla” tendremos que usar las dos manos, lo que no siempre es cómodo según la actividad que estemos realizando.
  • A nivel lógico, la solución es matener pulsado el botón durante unos 5 segundos, lo que provocará el parpadeo del LED rojo que hay junto a él indicando que la linterna está bloqueada. Para desbloquearla debemos realizar la misma operación.

Un elemento que me ha gustado mucho son las cintas para llevar la linterna en la cabeza. Son de un material suave, ajustables en todas sus dimensiones y además el sistema para sujetar la linterna es tan sencillo como firme: dos aros de goma en los que insertar la linterna de modo que quedará en horizontal con el LED desplazado a un lado y con los que podremos regular su inclinación con facilidad.

Es la primera vez que uso este sistema y he de reconocer que si se tensan medianamente las cintas en la cabeza, la linterna no se mueve aunque cambiemos la orientación de la cabeza con cierta brusquedad. Al principio probé a ir caminando y enseguida me sentí confiado, de modo que empecé a trotar un poco y vi que el conjuno se mantenía perfectamente en su sitio. Para ver dónde estaba el límite, aprovechando que estaba en una zona oscura y sin gente empecé a hacer un head-banging contenido y ahí es cuando empecé a notar que en cualquier momento la linterna podía salir volando pero, claro, no es una situación muy habitual a no ser que entrenemos con el Smells like teen spirit de Nirvana.

Por cierto, si hablamos del agarre en mano, he de decir que la HR70 posee un knurling en la parte cilíndrica de su cuerpo así como un ranurado en los laterales del emisor de luz que aunque está pensado para mejorar la disipación de calor (incrementa la superficie en contacto con el aire) también hace que la linterna no se nos resbale de las manos aunque estén húmedas y/o frías.

Por último, la linterna tiene certificación IPx8 (podríamos sumergirla un metro en agua sin problemas) y según el fabricante aguanta caídas de hasta 1,5 metros sin romperse. He probado a meter la linterna bajo la ducha y ha aguantado perfectamente, pero no he hecho pruebas de caídas ni voluntarias ni involuntarias.

La luz

La HR70 es una linterna más luminosa de lo que podríamos pensar a primera vista por sus contenidas dimensiones, y es que en su interior cuenta con un potente LED Cree XHP70.2 idéntico al que lleva la LD70, sólo que en esta ocasión “limitado” a un máximo de 3000 lumens (que no es precisamente poco).

El LED es de un tamaño considerable y está montado al fondo de un bonito reflector de piel de naranja que permite reflejar la luz de un modo suave y sin anillos o halos en la proyección del haz luminoso. Del exterior lo separa una lente lisa totalmente transparente encajada en un anillo color metálico que remata esa zona de la linterna.

Los modos de funcionamiento se estructuran del siguente modo:

  • Bajo: 30 lumens (50 horas)
  • Medio Bajo: 300 lumens (4 horas y 15 minutos)
  • Medio: 700 lumens (1 hora y 36 minutos)
  • Alto: 1500 lumens (3 minutos) –> 1000 lumens (69 minutos)
  • Turbo: 3000 lumens (1,5 minutos) –> 1000 lumens (66 minutos)

No observo rastro de PWM en ningún modo, y es que ya sabéis que a veces en los modos más bajos esto es algo muy evidente y, aunque estando quietos no sea muy visible, en una linterna que está hecha para usarla siempre en movimiento va a ser evidente y en muchas ocasiones molesto. Como os digo, no es el caso de la HR70 en la que la iluminación siempre es estable.

Al ser una linterna orientada a alumbrar el camino cuando estamos andando o corriendo por lugares poco iluminados, su haz está diseñado para concentrarse en la zona central. Esto da lugar a una luz muy potente y de bastante alcance pero la contrapartida es que las zonas circundantes quedarán en penumbra y por contraste a nuestros ojos les parecerán completamente negras.

Lo bueno es que el camino vamos a poder distinguirlo perfectamente. Si vamos caminando por un sendero sencillo en completa oscuridad el modo Bajo nos proporciona luminosidad más que suficiente, mientras que si vamos corriendo o el camino tiene algo de relieve es más recomendable el modo Medio, ya que nos va a revelar más detalles y además veremos lo que tenemos más adelante desde una distancia mayor y por tanto podremos anticipar nuestros movimientos.

Para que os hagáis una idea mejor de lo que podemos ver con la HR70 funcionando en el modo Medio de 700 lumens os dejo dos imágenes a continuación. En la primera de ellas podéis ver (o más bien no ver) la visibilidad que tenía en la zona donde estaba probando la linterna; mientras que en la otra tengo la linterna encendida en mi cabeza y gracias a ella puedo vislumbrar perfectamente unos cuantos metros del camino que estoy recorriendo.

Los modos más potentes los veo bien para usarlos puntualmente en situaciones donde necesitamos distinguir algo en la lejanía (un cartél, una bifurcación, un lobo siberiano…) para luego volver al uso normal de los dos modos más bajos. Salvo que los usemos en un descenso vertiginoso a toda velocidad por un bosque en mountain bike, que entonces mejor emplear todos los lumens posibles, como en la siguiente imagen tomada mientras tenía el modo Turbo activado con la linterna en mi mano izquierda.

Para conocer el estado de la batería sólo tenemos que consultar los dos LEDs que hay junto al botón mientras la estamos utilizando, ya que el de color verde va a estar encendido (podéis verlo en la imagen que hay sobre estas líneas) si la batería está bien de carga pasando a iluminarse el rojo si su tensión baja de los 3,2 voltios, lo que será la indicación de que nos va a tocar recargarla más pronto que tarde.

Me hubiera gustado que la HR70 incorporara un modo Moonlight de un lúmen de esos que me gusta tanto utilizar por casa de noche; pero también es verdad que en una linterna pensada para salir por el campo no tiene mucho sentido porque en realidad no nos sirve para ver casi ni nuestros pies. Eso sí, el modo Bajo de 30 lumens es demasiado potente para usar al levantarnos de la cama de madrugada porque alumbra tanto que vais a despertar hasta a los vecinos.

Las sensaciones

Era la primera vez que usaba un frontal y la experiencia fue muy instructiva porque gracias a la cambiante climatología de estas semanas de inicio del otoño pude comprobar que una linterna de este tipo no es colocarla en la cabeza mirando hacia delante y ya está; sino que hay que tener en cuenta algunos factores más.

Lo primero es que la ligereza en este tipo de modelos es muy importante, ya que si bien en una linterna que llevamos en la mano unos gramos de más no representan un problema, en algo que va a ir fijo a nuestra cabeza y sujeto a nuestros movimientos un exceso de peso se va a traducir en una inercia que vamos a notar a cada paso.

El diseño de la linterna y la forma de colocarla en las correas para la cabeza está diseñado para poder regular en un momento el ángulo del haz de luz con respecto al suelo. Y es que si colocamos la linterna muy horizontal y usamos los modos más potentes para así poder ver muy lejos, vamos a deslumbrar a todo el que se cruce con nosotros de modo que comenzaremos a escuchar insultos y palabras malsonantes hacia nuestra persona. Si estamos solos en medio del bosque no hay problema, pero si no es así mejor usar un modo con menos lumens y apuntar el haz ligeramente hacia el suelo con un simple gesto de rotación con nuestra mano.

El primer día que estuve haciendo pruebas con esta linterna me acerqué a una arboleda al anochecer cuando justo se estaba levantando algo de niebla, lo que me vino muy bien para comprobar algo: si en esas condiciones la fuente de luz está a la altura de tus ojos se refleja en las minúsculas gotas suspendidas en el aire y sólo ves un halo blanco. Es lo mismo que cuando vamos conduciendo y ponemos las largas: que ves menos que si vas con las luces de cruce y por esto los faros antiniebla van lo más pegados posible al suelo.

En estos casos es cuando el clip que incluye la HR70 tiene todo el sentido, porque lo que debemos hacer en estos casos es alejar la fuente de luz de nuestros ojos; así que una buena solución es colgar la linterna de nuestra cintura y así podremos ver mucho mejor. En serio, si vais con un frontal y os ocurre algo de esto probad lo que os digo y enseguida notaréis la diferencia.

Si la queremos usar en la mano, su forma en L nos obligará a girarla 90 grados hacia arriba lo que resulta algo más incómodo que con una linerna “clásica”, pero aun así no es una cosa grave y es perfectamente usable. Además, la base magnética que tiene permite colocarla en ciertos elementos metálicos como el capó de un coche, un poste o el interior de un cuadro eléctrico si necesitamos que alumbre de manera fija. Es un imán de neodimio de tamaño generoso, por lo que en superficies de hierro o acero se pega con mucha fuerza y a mí me da la suficiente confianza como para probar cosas como las de la imagen que tenéis a continuación.

Conclusión

El mundo de las linternas frontales no lo había explorado todavía, y he de reconocer que me ha parecido muy útil cuando te da por hacer deporte en zonas sin iluminar o si necesitas una buena fuente de luz a la hora de trabajar que te ilumine justo donde estás mirando y además te permita tener las manos libres.

Uno de los mayores rivales de la linterna que hoy hemos visto está dentro de la propia marca, y no es otra que la ya mencionada LD70 con sus picos de 4000 lumens y su gran autonomía en los modos más bajos. Aun así, se trata de un modelo con un enfoque diferente y si necesitamos una linterna frontal la LD70 no es una alternativa viable, ya que no hay una forma fácil de llevarla fija porque no se puede acoplar a un sistema de correas ni incluye ningún tipo de pinza para sostenerla en el tirante de una mochila o en la ropa.

Por tanto, si sois aficionados al deporte en plena naturaleza, ahora que las tardes son cada vez más cortas la HR70 puede ser un buen complemento para encontrar el camino de vuelta a casa cuando se va el sol y de repente nos vemos envueltos de la más completa oscuidad.

Lo bueno

  • Versatilidad
  • Potencia lumínica
  • Sistema de correas simple y efectivo

Lo malo

  • Cable propietario
  • Algo incómoda de sostener si la usamos como linterna de mano

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Review: Imalent LD70

En el último año de colegio mi profesor de matemáticas usaba un portatizas porque decía que sufría alergia al yeso, de modo que siempre le recuerdo llegando a clase y sacando aquel cilindro azul de su maletín para ponerse a escribir fórmulas en la pizarra.

No sé si tendrá que ver, pero cuando vi las primeras fotos de la Imalent LD70 no podía dejar de ver aquel portatizas que os digo: el tamaño, la forma, el volumen… Se hubiera quedado en una anécdota simpática si no hubiera visto también las características técnicas de este pequeño cañón de luz, ya que es capaz de lanzar por momentos 4000 lumens (sí, cuatro mil: un cuatro seguido de tres ceros) y al final eso es lo que me animó a hacerme con ella.

El cuerpo

La LD70 tiene un aspecto bastante futurista; especialmente si la adquirimos en uno de los tres colores alternativos al clásico negro como son azul eléctrico, dorado y verde militar, que es la que al final me he comprado. Estuve a punto de comprar la azul, pero he de reconocer que desde el primer momento la verde me hizo tilín y al final decidí seguir mi instinto. Creo que hice bien, porque en la mano es bien bonita y contrasta mucho con el negro de ciertas partes de su cuerpo, el azul del anillo externo de la lente frontal y el amarillo del propio LED.

La linterna es básicamente la fusión entre un octógono redondeado hasta el punto de ser casi un cilindro, está fabricada en aluminio y el color principal está aplicado mediante un anodizado que, como os decía, está disponible en cuatro colores principales. En cualquier caso, el “fondo” siempre es negro y lo que cambia es la capa exterior.

Tiene una longitud de 81 mm, un diámetro de 27 mm y un peso de 87 gramos, lo que la situa en la familia de las linternas EDC pero no de las que, como la Rovyvon Aurora A1 o la Nitecore Tiki pueden ir colgadas en nuestro llavero a todas horas sin que notemos que están ahí. En el caso de la LD70 su emplazamiento natural es una mochila o, como mínimo, un bolsillo amplio como en el caso de, por ejemplo, la Olight S1 Baton.

De hecho, Imalent incluye como complemento a este modelo una correa de muñeca con el nombre de la marca bordado en ella, lo que nos está indicando dos cosas: que la linterna no puede ir en un llavero y que está tan pulida (no tiene ningún tipo de knurling) que se nos puede resbalar de las manos si hace mucho frío y/o somos torpes. Lo bueno es que por obra y gracia de las aristas longitudinales de su cuerpo no rodará si la dejamos apoyada en una superficie inclinada.

Continuando con el repaso a la anatomía de esta linterna, el botón de encendido y apagado (y cambio de modos) está integrado en la parte trasera, pero no se trata del típico botón de las linternas tailcap que hace click-clack al accionarlo; sino que es más bien un botón electrónico de muy poco recorrido pero gran precisión.

Como continuación de la filosofía de diseño de este modelo de linterna el botón es de forma muy simple, de diámetro generoso y completamente plano, y he de decir que desde que tengo esta linterna no he fallado ni una sola vez en el número de clicks, que van entre uno y cuatro en función de lo que queramos hacer; así que parece que los diseñadores han clavado el tacto idóneo que ha de tener un pulsador de este tipo. Eso sí, para prevenir encendidos accidentales es importante bloquear la linterna (cuatro clicks seguidos para bloquear y desbloquear) si no la vamos a utilizar durante un tiempo, porque un sólo click provoca el encendido de la LD70 en el último modo empleado y, como luego veremos, puede llegar a calentarse bastante en los más potentes.

Al estar este botón enrasado con la cara trasera de la LD70 podremos hacer tailstanding sin ningún tipo de problema, cosa que se agradece en una linterna tan potente como esta porque nos va a permitir iluminar una estancia bastante grande de forma muy homogénea al rebotar la luz en el techo. También dispone de una hendidura a cada lado para poder colocar la correa que trae donde más cómodo nos resulte, si bien no podremos acomodar ahí una anilla de llavero.

En cuanto al frontal he de reconocer que me gusta mucho: si os fijáis, consiste en una serie de círculos concéntricos generados por el propio diseño “a capas” de la linterna que rodean un bonito reflector de piel de naranja que ayuda a repartir la luz que emite el generoso LED sobre el que gira todo el diseño de este modelo y una lente lisa frontal perfectamente transparente que sella el conjunto y le da un aire muy elegante.

Cerca del botón de encendido veremos dos contactos metálicos que no son otra cosa que el lugar donde se conecta el cable-cargador magnético que viene con la linterna y que representa uno de los principales problemas que le veo a este modelo de Imalent: si perdemos ese cable tendremos un problema. Cierto es que un puerto microUSB o USB-C hace que la linterna quede más expuesta a daños por humedad si se moja porque puede entrar agua al interior, pero mediante su uso puedo cargar una linterna en casi cualquier lugar porque cables de ese tipo los tengo por todas partes.

Sin embargo, al tener un cable propietario he de cargar con él en todo momento si quiero cargar la linterna en la oficina, en el coche, con un powerbank o en un McDonald’s y si por lo que sea lo pierdo o se rompe (cosa mucho más probable al vernos obligados a llevar el cable de acá para allá todo el día) me tocará comprar uno nuevo, el cual se vende en la web de la marca por unos 7 €.

De hecho, estoy pensando en hacerme con una LD10 que cuesta unos 30 € y así ya tengo dos cables de carga, pues ambas llevan el mismo sistema magnético; aunque también he de decir que el modelo que os digo no me atrae tanto como éste empezando por un motivo muy sencillo: sólo está disponible en color negro.

No lo he comentado todavía, pero a estas alturas de la review creo que ya lo tendréis claro; y es que la batería de la linterna es interna y no reemplazable por el usuario pese a que en realidad es una 18350 de 1100 mAh (dato aportado por la propia marca en sus especificaciones del modelo) cuya carga si la hemos dejado tiritando nos llevará una hora y media. Lo bueno es que si con el tiempo la batería se acaba cortocircuitando internamente o algo así, al menos al ser una linterna con un diseño bonito el pisapapeles en el que se habrá convertido quedará chulo en el escritorio.

Otro detalle molón de la Imalent LD70 es la minúscula pantalla OLED monocromática que lleva incorporada al extremo contrario de los contactos de carga. Mediante su uso podremos saber si la linterna está bloqueada o desbloqueada, el modo en que nos encontramos y, lo más importante, la tensión de la batería en todo momento (si la linterna está apagada y desbloqueada este dato podemos consultarlo con un triple click). Del mismo modo, mientras la estamos cargando muestra el símbolo de una pila con cinco segmentos que se van rellenando. Como os digo, la pantalla es pequeña y muy discreta, pero tiene bastante utilidad.

En términos globales la linterna no tiene un tamaño excesivo y no va a suponer una molestia en el bolsillo de una chaqueta ni llevándola en la mano durante mucho tiempo. Por cierto, en cuanto a resistencia a los elementos y a los golpes, el fabricante certifica que la LD70 es IPx8 y que podría soportar caídas desde 1,5 metros.

Hablemos ahora de los modos de la linterna, pues hay bastante que contar. Y es que a diferencia de la mayoría de modelos, esta se enciende con un sólo click y para cambiar entre los cuatro modos estándar (al más potente se accede de otra manera como enseguida os contaré) hay que mantener pulsado el botón.

Para apagarla en todos los casos se hace mediante un click simple y al volver a encenderla esta lo hará en el último que la hayamos usado (a excepción de los modos Turbo y Estroboscópico).

  • Bajo: 20 lumens (15 horas)
  • Medio-Bajo: 200 lumens (3,5 horas)
  • Medio: 900 lumens (45 minutos)
  • Alto: 2000 lumens (1,5 minutos) –> 900 lumens (39 minutos)
  • *Turbo: 4000 lumens (1 minuto) –> 900 lumens (38 minutos)

Como os decía antes, el modo Turbo no está comprendido en el ciclo de modos normales, y es que la forma de acceder a él es con una doble pulsación en el botón de la linterna. Posteriormente, otra doble pulsación pasará al modo Estroboscópico, que no es más que el modo de máxima potencia pero encendiendo y apagando la linterna a una frecuencia de aproximadamente 10 Hz en lugar de mantenerla constantemente encendida. Ideal para epilépticos, vaya.

Como en muchos modelos que cuentan con modos muy potentes, estos no son utilizables continuamente; sino que cuando los activamos se inicia un contador interno que cambia a un modo inferior cuando ha pasado un tiempo estipulado. Del mismo modo, si la electrónica de la linterna detecta que está alcanzando una temperatura interna “peligrosa” bajará la potencia lumínica y no nos dejará volver a los modos superiores hasta que se enfríe algunos grados.

La luz

La luz que emite este modelo de Imalent es bastante blanca, especialmente en los modos más luminosos. También noto que es una linterna más enfocada a iluminar una zona amplia con su amplio haz que a lanzar un “tubo” de luz que puede llegar muy lejos pero que fuera de su perímetro mantendrá todo a oscuras.

El LED encargado de esto es un Cree XHP70.2 bastante novedoso y que representa un paso adelante en el mundo de las linternas, ya que es capaz de sacar mucha más luz que sus antecesores y, por tanto, lograr prestaciones de linternas grandes en un formato de bolsillo.

Para que os hagáis una idea de lo que podemos esperar de este modelo, una noche me acerqué a una arboleda cercana a mi casa para probar los modos más potentes y me fijé en que al apuntar a lo lejos no era capaz de distinguir cosas que estaban muy distantes; pero a cambio podía ver a mi alrededor con mucha claridad gracias a que el haz se abre bastante al salir de la linterna y no tenemos esa sensación de ceguera periférica que ocurre con otros modelos más orientados a alcanzar grandes distancias.

Sobre estas líneas tenéis una de las pruebas que hice. En la primera imagen tenéis lo que se veía cuando estaba allí con la linterna apagada (era ya casi totalmente de noche) y en la segunda lo que podemos llegar a vislumbrar con la linterna funcionando en modo Turbo.

Me gustaría que os fijárais en cómo la luz se reparte también hacia los lados haciendo que no sólo el camino central esté iluminado, sino también los senderos laterales que discurren entre los árboles. Seguramente en un día claro llegaríamos a ver incluso a más distancia, pero en esos momentos se estaba empezando a formar algo de niebla y eso se nota en el aspecto blanquecino de la imagen. Aun así, estimo que en esas condiciones de niebla ligera podría distinguir a alguien que viniera andando a aproximadamente 100 metros de distancia.

Como os decía, ese es el modo de 4000 lumens de la linterna, que está pensado para ser empleado durante unos instantes para ver en la lejanía con algo de detalle y luego pasar a un modo más normal. Por ejemplo, para caminar tranquilamente tenemos el modo de 200 lumens con el que veremos nuestro entorno perfectamente incluso en completa oscuridad y con el que tendremos una duración de batería más que decente; aunque si queremos más chicha podemos pasar al modo de 900 lumens que emite un porrón de luz y que podremos mantener encendido continuamente durante tres cuartos de hora.

Aprovecharé para comentar que el modo de 20 lumens se queda un poco en tierra de nadie: son demasiados para andar por la casa a oscuras (ya sabéis que para eso considero ideal un modo Moonlight de aproximadamente 1 lumen) pero pocos para caminar por el campo; aunque lo bueno que tiene es que no muestra rastro de PWM. Lo veo bien para buscar algo a oscuras en el garaje o para leer en oscuridad sin quedarnos cegatos por el reflejo de una luz potente en el papel; pero como os digo creo que como modo más bajo es demasiado intenso.

ACTUALIZACIÓN: Aprovechando una noche clara y sin ápice de niable, volví al mismo sitio para repetir la fotografía que tenéis unos párrafos más arriba, así que os la dejo a continuación.

Las sensaciones

He de reconocer que aunque de primeras no me convencía mucho el hecho de que la LD70 no tuviera ningún tipo de textura rugosa en su superficie, he de reconocer que el agarre es bastante seguro gracias a las hendiduras que posee. Si además de eso hacemos uso de la correa para la muñeca que incluye, podremos utilizar este modelo sin miedo a que se nos vaya al suelo.

Más allá de esto, lo que más me gusta de este modelo de Imalent (aparte del mogollón de luz que suponen esas ráfagas de 4000 lumens) es su pantalla OLED con la que podemos ver en todo momento qué tensión tiene la batería. De hecho me parece una buena cosa observar cómo en los modos más bajos la tensión de la batería se mantiene más o menos constante pero cuando vamos a los dos más altos el voltaje cae de golpe varias décimas de voltio que luego se recuperan en buena medida al apagar, señal de que la gran cantidad de corriente que estamos extrayendo de la batería en esos momentos la acerca a su límite de rendimiento.

También me gusta mucho su tacto en la mano: aunque el diseño es diferente al resto de linternas habituales, al sostenerla se nota que es sólida y está muy bien ensamblada. La prueba de agitarla por si se nota algún componente suelto en su interior la pasa sin problemas y por mucha fuerza con la que la aprieto no consigo percibir movimiento o crujidos entre las piezas, y eso que por su forma constructiva (tipo “rollito de primavera”) uno tiende a pensar que va a crujir o a flexar ligeramente.

Haciendo uso de sus modos más potentes, enseguida apreciaremos que la LD70 se calienta considerablemente. En los modos de 20 y 200 lumens es imperceptible y en el de 900 lumens notaremos que el cuerpo se templa pasados unos minutos; pero en los de 2000 y especialmente 4000 lumens si sostenemos la linterna aproximadamente un minuto con la mano desnuda comenzaremos a sentirnos incluso incómodos por la temperatura que alcanza la superficie metálica de la linterna.

Sé de gente que siente decepcionada con esta linterna porque los modos más potentes sólo se puedan mantener durante breves lapsos de tiempo, ya sea por la temperatura (si alcanza cierto nivel no nos dejará volver a los modos más potentes hasta que se enfríe) o porque la duración de la batería se resiente; pero es que estamos hablando de 4000 lumens en un aparato que es incluso algo más pequeño que la típica barra de pegamento Pritt.

Y claro, es que al cabo de un minuto de uso del modo más potente he llegado a medir en su superficie temperaturas que superaban los 56 grados y la batería se ha descargado casi un 20% durante ese tiempo; lo cual es perfectamente normal porque hasta que no la ves funcionar “en directo” no te haces una idea de la cantidad de luz que es capaz de emitir esta pequeña linterna.

Pero es que, insisto, esos 4000 lumens son para usar en un momento determinado y luego volver a los modos de 200 o 900 lumens, que proveen capacidad lumínica más que suficiente para los usos que podemos darle a una linterna como esta. Si os compráis un modelo de este tamaño pretendiendo iluminar constantemente a ese nivel tenéis dos opciones: esperar unos cuantos años a que la tecnología LED avance considerablente o haceros con una linterna capaz de dar picos de 20000 lumens en la que 4000 lumens será uno de los modos intermedios que podrá mantener sin problemas durante bastante tiempo; pero tened claro que ni va a abultar lo que esta ni va a costar 60 €.

Conclusión

No creo que haya ahora mismo en el mercado ningún modelo que supere a éste en relación “peso, volumen o precio / lumens máximos”. Desde luego entre las que he probado hasta el momento podría tener como rivales a la ya mencionada Olight Baton S1 o a la Nitecore TIP2; pero ambos modelos no tienen nada que hacer en cuanto a luminosidad máxima y tampoco disponen de pantalla multifunción. La que sí posee este elemento (pero todavía no ha pasado por mis manos) es la Nitecore TUP, que comparte filosofías de uso y diseño con la LD70 pero su modo turbo se queda en “sólo” 1000 lumens.

Para ponerse a la altura en capacidad de iluminación tendríamos que irnos a una Thrunite TC20 o a una Fenix E35 V3.0 aunque ambos modelos tienen un diseño más clásico y además tampoco disponen de pantalla OLED; y es que la LD70 ahora mismo es un producto único en su segmento por diseño, tamaño y prestaciones y además no me parece que tenga un precio muy disparatado, de modo que me parece un modelo muy recomendable.

Lo bueno

  • Intensidad lumínica brutal en una linterna de este tamaño (aunque sólo durante breves lapsos de tiempo)
  • Calidad de construcción robusta y precisa
  • Diseño moderno y original
  • Pantalla OLED de gran utilidad

Lo malo

  • Cargador no estándar
  • Batería no reemplazable
  • No posee modo Moonlight

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