Fotos en el puerto deportivo de Oropesa

El puerto deportivo de Oropesa es uno de los lugares a los que suelo acudir cuando me apetece pasar un rato relajado haciendo fotografías.

A buen puerto

Natación sincronizada

Además de la tranquilidad que siempre transmiten los barcos meciéndose suavemente en los muelles; el hecho de contar con una zona en la que se dan cita pavos reales, gatos, gallinas y patos entre otros animales es algo que siempre da lugar a imágenes pintorescas.

Atando cabos

He ido a este puerto decenas de veces; pero cada vez que paso por allí con la cámara siempre traigo alguna foto que me gustaría compartir con vosotros; y de ahí la finalidad de esta entrada. Ya os dije que Agosto sería un mes con pocos artículos en el blog; pero ya veis que un rato de vez en cuando sí que he sacado para salir a hacer unas fotillos.

Posado

Levando anclas

¡Nos leemos!

Una dosis de optimismo para afrontar los exámenes de septiembre

Esta mañana iba conduciendo hacia el trabajo cuando en la radio comentaron lo cerca que queda ya el mes de septiembre con sus correspondientes depresiones post-vacacionales, compras masivas de libros escolares, tormentas a última hora de la tarde… y los temidos exámenes de recuperación.

Paisajes casi tropicales

Enfrascado como estoy ahora mismo en mis tareas laborales, no me había dado cuenta de que estamos ya a menos de diez días de finiquitar el mes de agosto; y al percatarme de esto empecé a recordar que en mi época universitaria a estas alturas de verano estaría ya acelerado pensando en la cercanía del primer examen.

Por suerte solía ser un alumno aplicado y, aunque tenía amigos que se dedicaban a jugar a las cartas de Octubre a Junio y luego en Septiembre recuperaban todo lo que no habían aprobado durante el curso, yo solía sacar la mayoría de las asignaturas en Febrero y en Junio para que, aunque llevara alguna para las recuperaciones, al menos pudiera desconectar un poco durante el verano.

Oxidado

Pero el caso es que me pongo a recordar ahora aquellas tandas de exámenes y se me viene la cabeza la sensación de desánimo que me invadía cuando pese a echarle un montón de horas a una asignatura la suspendía con un cuatro y pico o cuando en un laboratorio la práctica final fallaba justo a cinco minutos de la evaluación. Momentos de impotencia que seguro habréis sufrido todos los que conozcáis de primera mano la vida universitaria y que a veces pueden llevarnos a pensar que estamos perdiendo el tiempo o que nos deberíamos haber dedicado a plantar guisantes en el fondo de algún valle perdido.

Un sentimiento que hace ya unos cuantos años traté de plasmar en este vídeo que grabé con una simple cámara compacta, una frenética canción de El niño gusano  y un poco de imaginación.

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No obstante, lo que pretendo con esta entrada es daros ánimos a todos los que estéis a punto de comenzar vuestros exámenes de recuperación. Las temporadas de exámenes en la universidad son épocas duras en las que cuesta conciliar el sueño y durante las que tenemos los músculos más tensos de lo habitual. De hecho, son tantas las horas de estudio que, por lo general, la espalda y/o el cuello acaban resintiéndose; así que no os olvidéis de hacer un descanso de vez en cuando.

Sin embargo, pese al dolor, la frustración, la ansiedad o el desánimo os aseguro que al final merece la pena todo el esfuerzo realizado. No ya sólo por el día en el que presentas tu proyecto de fin de carrera y te das cuenta de que ya tienes tu título (es una sensación indescriptible) sino por la perspectiva que adquieres a partir de ese momento. Tener una carrera no te hace más listo que nadie; pero sí que te abre una serie de puertas que de otro modo permanecerían cerradas; y eso es algo que tal y como están las cosas hoy en día no es ninguna tontería.

I think it's gonna be a long long time

Y es que a todas las facetas de mi vida les aplico la misma filosofía: ser metódico, constante y tener en mente que “si se hace algo es para hacerlo bien”. Esto es algo que a mí hasta el momento me ha dado muy buenos resultados y, de hecho, ahora mismo estoy recogiendo el fruto de todo lo que sembré en su momento y considero que me encuentro en la mejor época de mi vida.

También me acuerdo de algunos compañeros de instituto que dejaron los estudios en plena época de vacas gordas para arrimarse a la cultura del pelotazo y el dinero fácil. Y si bien es verdad que mientras yo iba a clase en un coche viejo y pasaba las tardes peleándome en la biblioteca con ecuaciones diferenciales ellos iban a los sitios de moda en un BMW último modelo, ahora la mayoría de ellos se arrastra de empresa en empresa en busca de algún empleo que les permita llegar a fin de mes si es que no han vuelto a las aulas en busca de alguna formación que les abra aquellas puertas que ellos mismos se cerraron años atrás.

¿Cerrado?

Como os decía, desde mi punto de vista es fundamental trazarse una línea de trabajo y seguirla durante todo el tiempo que sea necesario. Sólo así algún día (seguramente más tarde que pronto) llegaremos a alcanzar nuestros objetivos o incluso a superarlos. Sin embargo, aquellos que van buscando atajos al final lo único que consiguen es ir de lado a lado picoteando de aquí y de allá, dándose cuenta al cabo de los años de que en realidad han estado dando vueltas en círculo y están en el mismo lugar desde el que partieron.

Cada loco con su tema

En definitiva: a aquellos que esteis a punto de meteros de lleno en los exámenes de septiembre os mando mucho ánimo y una buena dosis de optimismo porque, aunque es verdad que las cosas ahora mismo pintan mal en el plano laboral, si tenéis ganas y una actitud valiente ante el futuro las buenas noticias acabarán llegando.

Ya lo veréis. Al fin y al cabo, nunca llueve eternamente.

Tres formas de ver un mismo atardecer

Ya os he hablado alguna vez del pequeño pueblecito de Torre la sal. Una localidad próxima a Oropesa del Mar que siempre representa un remanso de paz y en la que a veces ocurren cosas a las que no estoy acostumbrado.

De todos modos hoy no vengo a contaros ninguna historia ni a filosofar sobre las bondades de la vida en este tipo de lugares; sino que me gustaría simplemente mostraros tres fotografías del atardecer que capté hace unos días por las calles de esta pintoresca pedanía de Cabanes.

Espero que os gusten.

Atardecer en Torre la sal

Miles de reflejos

Contraluces

El extraño árbol que daba morcillas en lugar de flores

La fauna y la flora de Oropesa es de lo más variopinta. Si hace un tiempo os hablaba de las gallinas que habitan en los árboles del puerto deportivo, hoy me gustaría mostraros un curioso árbol que parece dar morcillas en lugar de flores.

El árbol que daba morcillas

Ojalá aparezca algún experto en botánica y me pueda decir qué especie es esta (el aspecto es como de una palmera de tronco fino y largo) porque yo, que de flores sólo distingo los tulipanes de todo lo demás, sólo puedo ver un árbol que da morcillas.

¡Qué cosas oiga!

Peñíscola desde el castillo del Papa Luna

Hace unos días estuve en Peñíscola con mi chica y allí, como es tradición, visitamos el famoso castillo del Papa Luna; que además de ser sorprendente por sus dimensiones y estado de conservación, también tiene unas vistas espectaculares desde su parte superior.

Podemos dirigir la vista en dirección Sur y contemplar el puerto de la localidad así como el límite del litoral mediterráneo (Oropesa del Mar estaría en aquella zona del fondo que ya apenas se distingue por culpa de las nubes que había aquel día; pero en un día claro desde Oropesa se puede ver la elevación en la que se encuentra el castillo).

Peñíscola desde el castillo del papa Luna

Si rotamos la vista 180 grados podremos ver la playa de Peñíscola y esa montaña plagada de pequeños chalets tan típica de estas tierras levantinas.

Peñíscola desde el castillo del papa Luna

Una vez que haya pasado el verano tengo idea de ir recorriendo rincones mucho menos conocidos de la geografía castellonense; pero este breve paseo por Peñíscola fue un buen aperitivo para abrir mi “apetito de excursionista”.

Thanks for reading!  ^__^

Cuadros torcidos

Mirar a través de cualquiera de las ventanas de la Torre del Rey de Oropesa del Mar es evocar barcos piratas aproximándose a la costa con la intención de cometer todo tipo de atrocidades y saquear las riquezas que fueran encontrando por la villa ante el temor de sus habitantes.

Marcos torcidos

Hoy en estos mares sólo se divisan embarcaciones de recreo y alguna que otra moto acuática; pero tenía ganas de mostraros esta imagen porque creo que es un buen ejemplo de la fuerza del blanco y negro.

El gato noctámbulo

Hace unos días, paseando después de cenar por las calles de Oropesa, sentí que un par de ojos me observaban curiosos. Dirigí mi vista hacia una cornisa que había sobre mí y allí me encontré con un gato noctámbulo que no disimulaba su curiosidad ni siquiera cuando apunté mi cámara hacia él y pulsé el disparador.

Gato noctámbulo

Para los (como yo) aficionados a la técnica os diré que la foto está hecha a pulso empleando ISO 3200 con la Nikon D300 y el objetivo AF-S Nikon 16-85 VR y, como podéis observar, apenas se aprecia ruido en la imagen resultante. Gracias a la elevada sensibilidad empleada el tiempo de exposición se mantuvo a 1/4 de segundo empleando una apertura de f/5.6.

Es verdad que de un tiempo a esta parte he hecho alguna foto con trípode; pero sigo valorando mucho la libertad que da el ir con la cámara en la mano de tal modo que en apenas un segundo puedes capturar para siempre un instante fugaz.