El síndrome reflexivo

Me he tomado la libertad de denominar síndrome reflexivo a algo que me está ocurriendo desde hace unas semanas con respecto a mi afición por la fotografía. No es nada que me haya pillado por sorpresa, pues ya había leído por ahí cosas sobre este tema alguna que otra vez y sé que aparece prácticamente en todos los usuarios de cámaras compactas que han dado el salto a la réflex, pero no deja de sorprenderme que aquello que hace cosa de cuatro meses creía imposible al final ha acabado sucediendo.

Nikon D40 + Nikkor 50mm 1.8D

La cosa es bien simple: consiste ni más ni menos en que cuando te habitúas a utilizar la cámara réflex, el día que coges de nuevo la compacta te parece que es de juguete. En mi caso, hace poco me la llevé al trabajo y al regresar a casa me fui a dar una vuelta con ella en el bolsillo. Hice alguna que otra foto (ninguna era gran cosa, la verdad) pero al sostenerla en las manos la sentía tan pequeña y ligera que no podía evitar sentir una extraña sensación.

Además, me empecé a preguntar una serie de cosas mientras la utilizaba: ¿Dónde está mi anillo de zoom? ¿Por qué tarda tanto en enfocar? ¿Cómo es que el obturador no hace ningún ruido al disparar? ¿Por qué el visor es tan oscuro?…

Y encima, para redondear del todo la experiencia, al llegar a casa y descargar las fotografías en el ordenador aluciné al comprobar la pérdida de definición y el elevado nivel de ruido que aparece en las fotografías de esta pequeña cámara comparada con la réflex.

Supongo que algunos de vosotros pensaréis que soy idiota o algo así, pero os aseguro que de un tiempo a esta parte me cuesta horrores hacer fotos con una compacta; y del mismo modo que antes la llevaba siempre en el bolsillo “por si veía alguna escena chula para fotografiar”, ahora en muchas ocasiones me cojo la bolsa de fotografía y me voy con la réflex de paseo pensando que “como vea una foto chula, con la compacta va a perder mucho”.

Y ya sé que esto parece chocar contra lo que os decía recientemente acerca de que ha de primar más el arte en una fotografía que la técnica; pero, qué queréis que os diga: lo que ocurre es que me he habituado hasta tal punto a disparar con la réflex que se me hace muy raro tratar de fotografiar algo con otro tipo de cámara.

¡Qué cosas, oiga!

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Los sistemas operativos valen lo que cuestan

Es curioso comprobar cómo por los foros de internet hay mucha gente que considera abusivo el precio de los sistemas operativos comerciales y debido a ello se ven con todo el derecho del mundo a usar copias ilegales y hacer alarde de ello a los cuatro vientos.

Bueno, partiendo de la base de que cada uno es muy libre de hacer lo que le parezca, voy a dar mi opinión sobre el tema; pues llevo ya muchos años entre ordenadores y por mis manos han pasado ya unos cuantos sistemas operativos:

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Windows 3.11

Desde que el primer PC entró en esta casa allá por 1995 puedo decir que nunca he pirateado un sistema operativo. Aquel ordenador vino con el mítico MS-DOS 6.22 + Windows 3.11 y también con el poco difundido OS/2 Warp, que era una maravilla en comparación con el sistema de Microsoft. A los pocos meses salió Windows 95 y me lo compré por las 14500 pesetas que costaba (y en diskettes porque no tenía unidad de CDs) dando un nuevo aspecto a un ordenador que me duró unos cuantos años.

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OS/2 Warp

Con el tiempo aquel 486 pedía la jubilación a gritos, y cuando me compré un AMD K6-2 300 vino con Windows 98; un sistema operativo que me dio muchas alegrías hasta que me compré el Toshiba que he estado usando hasta hace poco tiempo. Aquel K6-2 duró unos cuantos años y siempre alterné el uso de Windows 98 con el de alguna versión de GNU/Linux por temas de laboratorios de programación de la universidad (recuerdo que durante un tiempo incluso tuvo un arranque dual instalado).

En el portátil que os decía hace un momento venía instalado Windows XP; un sistema operativo con el que he estado encantado y que jamás me ha dado problemas graves. Algún cuelgue y alguna ralentización puntual, pero jamás he tenido grandes disgustos por su culpa. En dicho portátil también ha estado instalado durante muchos meses Debian (una distribución de GNU/Linux muy popular) porque me apetecía conocer de primera mano un sistema operativo con una comunidad de usuarios muy grande. Y tan grata fue la experiencia que lo acabé instalando en otro portátil que llegaría a mis manos tiempo después.

Efectivamente, me compré el Asus EeePC 701 que venía con Xandros de serie (una versión de GNU/Linux muy recortada) que cambié al poco tiempo por un Debian “de verdad” como la del del portátil grande. Huelga decir que todos los sistemas GNU/Linux son de libre distribución y sin coste alguno para el usuario, que los puede descargar de internet sin problemas e instalarlos en cuantas máquinas desee.

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Debian Lenny

Y por último, en el ordenador que me compré hace unas semanas viene de serie Windows Vista; un S.O. que ha recibido críticas por todos lados pero que de momento me está yendo muy bien. Me decía mi hermano cuando aparecí con el ordenador por casa que me podía haber esperado unos meses y hubiera venido ya con Windows 7; pero tengo claro que si el nuevo sistema de Microsoft merece la pena pagaré el precio de la licencia y me actualizaré.

Vamos a sentarnos a pensar un momento: al fin y al cabo los sistemas operativos son la interfaz que comunica al usuario y al ordenador, por lo que es algo que estamos usando continuamente. Ahora que estás leyendo este pesado texto lo estás haciendo mediante un navegador que tienes instalado en tu sistema operativo sea del fabricante que sea. Bajo ese mismo S.O. lees tu correo electrónico, sincronizas tu MP3, consultas las predicciones del tiempo y escribes un trabajo para la universidad.

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Windows Vista

Al fin y al cabo la relación “horas de uso / precio” de un sistema operativo es realmente baja sea del precio que sea; pero si además tenemos en cuenta que existe la alternativa libre y gratuita de los sistemas operativos GNU/Linux no veo razón alguna para piratear este tipo de software. ¿Que sale Windows 7 y veo que me puede ir bien? Seré el primero que se acerque a una tienda de informática a hacerme con él. ¿Que me cobran 100 euros? Bueno, teniendo en cuenta la cantidad de horas que me paso cada semana delante del monitor lo considero una buena inversión porque además podré contar con actualizaciones constantes y servicio técnico.

Y si por lo que sea la economía está muy mal y no me quiero gastar dinero en un sistema operativo ahí está la opción de usar GNU/Linux; que se actualiza todavía más que Windows, al usuario no le cuesta ni un duro y tiene un soporte de hardware impresionante y en constante evolución. De hecho es posible que en mi antiguo portátil desinstale Windows XP y lo deje exclusivamente con Debian; pero eso es algo que ya decidiré más adelante, que por el momento estoy todavía acostumbrándome al nuevo ordenador y su Windows Vista.

Detalle monitor

Un saludo y gracias por soportar toda esta parrafada. ¡Si habéis llegado hasta aquí del tirón merecéis que os invite a una cerveza fresquita!  :mrgreen:

Distancia hiperfocal: la mejor herramienta para fotografiar paisajes

La distancia hiperfocal es uno de los conceptos más importantes si, como a mí, os gusta la fotografía de paisajes. De cualquier modo, es algo íntimamente ligado a la profundidad de campo, de modo que vamos a ver en qué consisten ambas cosas porque una vez conocidas, nuestras fotografías ganarán muchos puntos.

Azul cielo

La profundidad de campo

Cuando hacemos un retrato a alguien siempre tratamos de desenfocar el fondo de tal modo que la atención del espectador se centre en aquello que pretendemos destacar. Sin embargo en caso de querer fotografiar un paisaje, por lo general vamos a tratar de tener enfocado tanto el primer plano como los elementos más alejados de nuestra posición.

Con lo que estamos jugando en ambos casos se llama profundidad de campo (PDC para los amigos), y es algo de la que ya hablamos en aquella entrada que trataba sobre los conceptos más básicos de la fotografía. Sin embargo, podemos resumir ese concepto comentando que la profundidad de campo indica el rango de distancias entre las que tendremos los elementos de la fotografía enfocados por delante y por detrás del sujeto principal. Con una PDC pequeña, todo lo que esté ligeramente por delante o por detrás del punto enfocado aparecerá borroso en la fotografía, mientras que una PDC grande hará que la zona en la que los elementos de la imagen aparecen nítidos sea mucho más amplia.

¿Cómo podemos modificar la profundidad de campo?

Los elementos de la cámara que influyen en la profundidad de campo son dos: la distancia focal (cuanto más largo sea el objetivo utilizado menor PDC) y la apertura empleada (cuanto más abierto esté el diafragma del objetivo menor PDC). Todo esto sin mover la cámara de lugar y sin variar la posición del elemento a retratar, pues la distancia entre ambos elementos también varía la profundidad de campo, siendo esta más pequeña cuanto más próximos estén cámara y elemento enfocado.

Precisamente por esto, a la hora de realizar un retrato nos vendrán mejor objetivos largos y luminosos mientras que para fotografías de paisaje nos serán más útiles grandes angulares cuyo diafragma podamos cerrar bastante sin perder demasiada calidad en la imagen.

Es decir, un gran angular no sólo tiene la ventaja de que “entran más cosas en la foto”, sino que nos va a permitir tener todos los elementos de nuestra composición enfocados gracias a su pequeña distancia focal.

Cómo descubrí todo esto

Antes de descubrir esta técnica lo que hacía era encuadrar la fotografía, enfocar al infinito y disparar. De ese modo, lo que aparecía en primer plano aparecía desenfocado mientras que el fondo quedaba nítido; y es que mi razonamiento consistía en que al admirar un paisaje solemos mirar al infinito y no a lo que tenemos más cerca, por lo que puestos a elegir prefería destacar el horizonte frente al primer plano.

Hasta hace poco no sabía que podía evitar aquella elección teniéndolo todo enfocado empleando la técnica de la distancia hiperfocal, que es lo que me gustaría contaros hoy. Una técnica que descubrí de pura casualidad esta Semana Santa y que a mi regreso a Alcalá, ya con conexión a Internet, comprendí por completo buscando información por la red.

Todo comenzó con las fotografías de paisaje que realicé recientemente en Oropesa del Mar: puesto que la luminosidad era altísima debido a lo limpia que estaba la atmósfera me veía obligado a cerrar bastante el diafragma (f/11, f/13…) a la hora de realizar las fotografías, aumentando por tanto la profundidad de campo de la imagen resultante como ya sabía desde los tiempos de mi Canon A75. Sin embargo, al seguir con mi mala costumbre de enfocar al infinito no había grandes diferencias con respecto a las imágenes que hacía antes, pues lo que estaba situado más o menos cerca de mí seguía apareciendo desenfocado por mucho que cerrara el diafragma. Sin embargo, en un par de imágenes me dio por enfocar a algún elemento más o menos próximo porque me parecía interesante resaltarlo llevándome una agradable sorpresa.

Paisaje costero

Pues bien, cuando llegué a casa y vi el resultado en el ordenador me di cuenta de que había una diferencia abismal con respecto a mis anteriores fotografías de paisajes: ahora TODO estaba enfocado y la sensación de profundidad era enorme. Me di cuenta, por pura casualidad, de que al cerrar tanto el diafragma la profundidad de campo aumentaba de tal manera que aunque enfocara a poca distancia, se podía ver nítidamente incluso el horizonte.

La distancia hiperfocal

La hiperfocal es una distancia determinada que varía según la distancia focal del objetivo, la apertura empleada y la cámara utilizada y que viene dada por una ecuación matemática. Lo interesante del asunto es que si en una fotografía enfocamos a la distancia hiperfocal, se verá nítido todo elemento que se encuentre entre el plano correspondiente a la mitad de dicha distancia y el infinito, de modo que obtendremos la máxima profundidad de campo posible.

dof_hyperfocal

Imagen explicativa extraída de DOFmaster

Es decir, que si por ejemplo tenemos una distancia hiperfocal de 3 metros, si enfocamos nuestra cámara a esa distancia, sabemos que en la fotografía quedará nítido todo lo que esté situado entre 1,5 metros por delante de nosotros y el infinito. Supongo que con este ejemplo (y la ilustración anterior) el concepto os habrá quedado claro, pero vamos a ver un caso real para que os deis cuenta de cómo varía esta distancia en función de los parámetros que empleemos a la hora de disparar con la cámara:

Un rincón para contemplar las nubes

Si tomamos como referencia los 18mm empleados en esta fotografía que realicé hace apenas unos días y tenemos en cuenta que fue disparada con una Nikon D40 a una apertura de f/13, aplicando la fórmula correspondiente (o consultando la calculadora online de DOFmaster) tenemos que la distancia hiperfocal es de tan sólo 1,3 metros, lo que significa que si enfocamos a algo que esté a esa distancia, aparecerá nítido todo lo que se encuentre entre 65 centímetros y el horizonte. De ahí que tanto el banco que hay en primer plano como las nubes del fondo aparezcan perfectamente definidas en la imagen.

Fijaos en que si en esta misma cámara montáramos un ultra-gran angular con una distancia focal de 10mm cerrando al diafragma a f/22, la distancia hiperfocal sería de tan sólo 23 cm, por lo que enfocando en ese punto aparecerá nítido absolutamente todo lo que tengamos en el visor de la cámara (entre 12 cm y el infinito; es decir, TODO). Del mismo modo, en un teleobjetivo de 300mm con apertura f/4, la distancia hiperfocal será de 1125 metros, por lo que en caso de emplear esta técnica tendremos enfocado todo lo que esté entre 560 metros y el infinito; dándonos a entender por qué no se suelen emplear este tipo de objetivos para la fotografía de amplios paisajes.

Conclusión

Os aseguro que hay una gran diferencia en cuanto a calidad entre la técnica que usaba anteriormente para hacer fotografía de paisajes y el empleo de la distancia hiperfocal. Creo que este tipo de fotografías (las que más suelo hacer) han ganado bastantes enteros desde esta Semana Santa, y la verdad es que estoy contento con los progresos realizados y de ahí que quiera compartir todo esto con vosotros. Ya sólo me queda deciros que aunque hoy os haya comentado la teoría sobre este tema, lo mejor para dominarla es practicar y practicar hasta llegar a un punto en el que no tengamos que pensar demasiado en lo que estamos haciendo porque ya nos sale prácticamente por si mismo.

Enlaces de interés (en inglés)

DOFmaster

Depth of field (Wikipedia)

Hyperfocal distance (Wikipedia)

* Todos los artículos de este tipo en https://luipermom.wordpress.com/fotografia

La gripe porcina y los paralelismos con “Apocalipsis” de Stephen King

No os negaré que estoy algo preocupado con el tema de la gripe porcina. Después de un fin de semana bastante desconectado de todo me encuentro con que lo que el Viernes era un tema un poco extraño y aislado, hoy ha comenzado a inquietar seriamente a medio mundo e incluso podría haber llegado ya a España.

No soy ningún experto en virología, pero sí que soy capaz de entender que es muy lógico que la gente esté alarmada ante una enfermedad que parece transmitirse entre humanos de un modo muy similar a la gripe pero que en ciertas personas ha resultado ser mortal. Es normal que se hayan disparado las alarmas y supongo que en los próximos días mucha gente aquejada de un simple resfriado se acercará a los hospitales para descartar esta rara variante del virus de la gripe y así quedarse tranquilos.

Sin embargo, hay que pensar fríamente y darse cuenta de que en el pasado también hemos vivido episodios de enfermedades que parecían suponer una grave amenaza para el ser humano y al final pudieron ser controladas en mayor o menor medida. Me refiero al mal de las vacas locas, la gripe aviar, el virus ébola, la peste… todas esas cosas han ocurrido en el mundo y aquí seguimos más o menos como siempre.

De todos modos, reconozco que estoy bastante influenciado en estos temas por una obra de Stephen King titulada Apocalipsis. En ella, una variante mortal y altamente contagiosa del virus de la gripe se escapa de un laboratorio del ejército y comienza a propagarse por todo el mundo hasta que acaba con la práctica totalidad de la población del planeta.

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Recuerdo con claridad que lo leí en la época del instituto  y sus más de 1200 páginas me duraron exactamente un fin de semana: me enganché al libro un Viernes por la noche y no fui capaz de hacer otra cosa hasta el Domingo de madrugada cuando pasé la última página de la obra. Apocalipsis fue un libro que cambió mi punto de vista sobre muchos aspectos de la vida y que ha sido referencia en muchas de las cosas que he hecho en años posteriores.

Y claro, aunque sea una novela de ficción no puedo evitar pensar que si la situación que plantea el libro se reprodujera en el mundo real, saldría a la luz lo peor del ser humano tal y como ocurre en las páginas de la obra. De cualquier modo, si conocéis la novela me juego el cuello a que os habéis acordado de ella estos días viendo el telediario.

Estoy seguro de que la situación al final no será tan grave como puede parecernos ahora mismo, pero episodios como éste nos hacen darnos cuenta de que, en el fondo, estamos bastante indefensos ante las fuerzas de la naturaleza.

Compradores informados gracias a Internet

Hay que ver cómo ha cambiado el mundo con la llegada de Internet: algunas cosas que antes dábamos por sentadas hoy en día son parte del pasado; pero esta vez no os voy a hablar de las bondades del e-mail o el acceso a la información desde (en teoría) cualquier lugar del planeta, sino de cómo ha cambiado la red de redes nuestra conducta a la hora de ir de compras.

Un Pilot sobre el teclado

Hace unos cuantos años, si queríamos comprar un reproductor de CDs portátil teníamos dos opciones: o comprábamos alguna revista especializada de electrónica (por ejemplo ON-OFF) para informarnos de las últimas novedades del mercado o bien nos fiábamos del criterio del vendedor de la tienda. En el primer caso hay que tener en cuenta que la prensa obtiene ingresos a través de la publicidad, por lo que tal vez la información no sea todo lo imparcial que sería deseable; mientras que en el segundo corremos el riesgo de que el vendedor nos quiera colar ese modelo de hace tres años que no se quita de encima ni a precio de coste. ¿Verdad que os suena todo esto?

Sin embargo, hoy en día podemos meternos en cualquier foro y pedir información sobre algún producto, pues seguro que hay usuarios que han tenido ocasión de probarlo. También podemos buscar una review en algún pequeño blog cuyo titular quiere compartir su experiencia de uso con el resto del mundo (esto, como algunos sabréis, lo suelo hacer a menudo por aquí  😉 ). Del mismo modo, podemos meternos en las páginas de los fabricantes para comprobar cuáles son las últimas novedades disponibles y así ir a la tienda con un cierto conocimiento de causa…

En definitiva, con Internet tenemos en nuestras manos una magnífica herramienta para acudir a la tienda sabiendo lo que queremos y lo que podemos esperar de un determinado producto. Precisamente por eso, muchas marcas están intentando entrar en las redes sociales (facebook, tuenti…) para ganarse la confianza de los usuarios y generar un cierto “buenrollismo” general, aunque sigo pensando que nada podrán hacer si sacan un producto que no cumple con un mínimo de calidad y la bola de nieve comienza a rodar por foros y blogs de todo el mundo.

Esta es una de las grandezas de Internet: hoy en día la información es poder, y está en manos de los usuarios.

Fecha provisional para la kedada: 10 de Mayo

Había pensado en plantearos la kedada para el próximo fin de semana, pero entre que es el puente de Mayo y que el Domingo es el día de la madre, será mejor dejarlo para la semana siguiente. De este modo, os propongo como fecha para la kedada el Domingo 10 de Mayo a las 17:30, por lo que quedo en espera de confirmación de asistencia por vuestra parte. ¿Qué tal os va la fecha? 😉

Tenéis toda la información en la entrada oficial de la kedada, pero quería hacer una anotación aparte porque creo que éste es tal vez el dato más importante de cara a organizar todo esto y no quisiera que se os pasara por alto.

¡Un saludo y gracias por vuestra atención!

Mi técnica para cambiar de objetivo “sobre la marcha”

Normalmente, cuando vamos de safari fotográfico con nuestra réflex a cuestas, nos toca cambiar de objetivo una y mil veces. Después de estos días de llevar la cámara encima prácticamente a todas horas he desarrollado un teorema que dice: Siempre llevarás montado en la cámara el objetivo menos adecuado para lo que quieres fotografiar; así que por pura adaptación al medio al final he conseguido perfeccionar una técnica para realizar dicho cambio en unos segundos y sin demasiadas complicaciones.

Había pensado en comentaros el proceso paso por paso, pero creo que será mucho más ilustrativo que os coloque un vídeo en el que se ve en apenas un minuto cómo es el método que sigo para cambiar de objetivo cuando llevo la cámara colgada al cuello y la bolsa con el equipo al hombro.

Puede que alguien os mire con una cara un poco rara cuando estéis con los dos objetivos en las manos y una tapa trasera en la boca, pero al fin y al cabo yo creo que es el modo más efectivo y seguro de realizar el cambio en el mínimo tiempo posible y así evitar la entrada de suciedad en el cuerpo de la cámara.

¡Un saludo!

* Todos los artículos de este tipo en https://luipermom.wordpress.com/fotografia