Review: Olympus E-PL1

Al final no pude resistirme a la tentación que suponen las cámaras EVIL (prometen calidad de réflex en cuerpo de compacta) y para adentrarme en ese mundillo me he hecho con una Olympus E-PL1; que es uno de los últimos modelos de la familia PEN de la que también hablé en su momento.

Olympus E-PL1

Aunque es verdad que antaño solía redactar unas reviews kilométricas sobre cámaras y objetivos; de un tiempo a esta parte noto que he llegado a un punto en el que prefiero comentar aspectos muy generales, comentar algunos detalles que me hayan llamado la atención (para bien o para mal) y, por último, ilustrar el artículo con un buen puñado de imágenes, ya que al final es lo que mejor puede dar una idea de lo que podemos conseguir con determinado equipo.

Vamos pues con el análisis de esta cámara llegada a mis manos hace un par de semanas y con la que ya he disparado casi un millar de imágenes.

Kit básico

Aunque junto con la cámara me regalaron una tarjeta SD de 4GB, una funda y un pequeño trípode tipo “gorila”; en lo esencial el kit se compone del cuerpo de la cámara y el objetivo M.Zuiko Digital ED 14-42mm f/3.5-5.6 L

Ambos elementos llaman la atención por su pequeño tamaño (especialmente el objetivo; aunque tiene truco, ya que se repliega sobre si mismo) si estamos acostumbrados a manejar cámaras réflex aunque sean de gama baja. A continuación os dejo con unas imágenes en las que comparo el tamaño de la E-PL1 con las tres cámaras que suelo emplear.

Olympus E-PL1 y Nikon D300

Olympus E-PL1 y Ricoh R10

Olympus E-PL1 y Nikon D40

Como veis, por su tamaño la Olympus tiene más que ver con una cámara compacta que con una réflex; si bien en su interior tiene un sensor que cumple con la especificación micro cuatro tercios (m4/3) que implica un factor de recorte de 2x con respecto a una cámara full frame. Eso sí, si bien en las compactas el objetivo suele retraerse en el interior, en el caso de las EVIL éste siempre va a sobresalir algo por llevar el sistema de ópticas intercambiables mediante bayoneta. Quiere esto decir que no es una cámara para llevar en el bolsillo trasero de un vaquero; siendo más cómodo llevarla en el bolsillo de una chaqueta amplia, en algún tipo de bolso o directamente en la mano.

Olympus E-PL1

Cosas a tener en cuenta

1. La E-PL1 no lleva ruletas de control como las cámaras réflex, por lo que los cambios de ajustes no son tan rápidos como en el caso de estas. De hecho, el sistema de control de la Olympus es más parecido al de una compacta que al de una réflex como tal.

2. No hay visor óptico; de modo que tendremos que emplear la pantalla para todo.

Olympus E-PL1

3. Por lo dicho en el punto anterior la autonomía palidece en comparación con cualquier réflex. Lo normal es que haciendo unas 250 fotos sin flash la batería empiece a pedir con urgencia una recarga.

4. El objetivo del kit es… un objetivo de kit. Parece una perogrulada; pero lo que quiero decir es que no abarca ninguna focal “extrema” (equivale a un 28-84 en formato full frame) ni tiene una apertura demasiado amplia. Por tanto, se trata de una óptica adecuada para paisajes generales y cosas así. Si necesitáis cosas más extremas tendréis que buscar ópticas aparte compatibles con el sistema m4/3. Eso sí, por los resultados obtenidos, el objetivo parece mejor de lo que en realidad es debido a que la propia cámara corrige por software los defectos ópticos como la distorsión, el viñeteo o las aberraciones cromáticas como lo haría Lightroom 3.

Olympus E-PL1

5. La correa de cuello que trae me parece “demasiado” para el tamaño de cámara que es. Yo os recomiendo colocar una correa de muñeca para llevarla por la calle.

6. Tenemos modos de disparo manuales, semiautomáticos y totalmente automáticos. A mí me gusta disparar en prioridad a la apertura (modo A) pero tened en cuenta lo que os decía antes de que se tarda un poco en cambiar los parámetros con respecto a una cámara réflex.

7. El menú parece muy simple; pero si activáis una opción que anda un poco escondida, veréis todas las posibilidades de configuración que tiene esta pequeña cámara. Os recomiendo un buen vistazo al manual antes de empezar a toquetear todo eso.

Peces de mil colores

8. La pantalla no se ve demasiado bien en exteriores cuando hay mucha luminosidad (la de mi D300 se ve bastante mejor). Digo esto porque “en directo” os parecerá que las fotos están oscuras; pero al llegar a casa veréis que, en general, la cámara expone bastante bien incluso en condiciones algo complicadas. Podéis usar el histograma para verificar la exposición en exteriores.

9. Una de las cosas que más me gusta de la E-PL1 es la buena gestión del ruido a ISOS altos. Podemos emplear hasta ISO 3200; pero en general os recomiendo no pasar de 1600. Eso sí, disparando en JPG veréis que incluso a ese nivel de ISO la imagen apenas muestra ruido.

Oropesa al anochecer

10. Acostumbrado al balance de blancos de las cámaras réflex de Nikon veo que la Olympus tiende a anaranjar la escena en días nublados. Si disparamos en RAW (la cámara ofrece esta posibilidad) podemos modificar esto en el ordenador; aunque dado que la cámara saca unos JPGs bien expuestos y bastante nítidos casi veo más recomendable pasar del formato RAW y emplear el JPG. Cierto es que en mi D300 y mi D40 siempre disparo en RAW, pero en la E-PL1 lo estoy haciendo exclusivamente en JPG.

11. Al poseer un sensor de menor tamaño que una réflex (recordemos que emplea un factor de recorte de 2x frente al 1,6x y 1,5x de las cámaras más habituales de Canon, Nikon o Sony) la profundidad de campo resultante es mayor, lo que unido a la escasa apertura máxima del objetivo que trae la cámara no la hacen recomendable para fotografías en las que los desenfoques sean el argumento principal de la imagen. Sin embargo, para paisajes es una cámara que puede jugar un buen papel.

Olympus E-PL1

12. Se pueden emplear objetivos de cámaras réflex de diversas marcas (hay adaptadores para ópticas Nikon, Canon, Leica, Sony…) pero perderemos el enfoque automático y una de las principales razones de la existencia de las cámaras EVIL: el menor tamaño y peso de sus ópticas.

13. Además de los consabidos modos de escenas predefinidas contamos con seis modos creativos del que mi favorito es uno que simula un tilt-shift. Os dejo con un par de ejemplos de ese modo que os digo así como de algún otro.

Fake tilt-shift

Fake tilt-shift

Efecto estopenoico

My feet

14. El enfoque se realiza por contraste (como en las compactas) por lo que es considerablemente más lento que en una cámara réflex. No es la mejor cámara para seguir águilas en vuelo o guepardos por la sabana.

15. Por el momento no hay demasiadas ópticas disponibles para el formato m4/3. Seguramente más fabricantes se irán incorporando al carro de esta nueva tecnología; pero de momento son Olympus y Panasonic las que tienen más objetivos disponibles, si bien la oferta sigue siendo escasa en comparación con sistemas más asentados en el mercado.

16. Tanto el cuerpo como el objetivo tienen una calidad de construcción correcta. Es plástico sólido y el ajuste de las piezas es bueno; pero realmente parece una cámara de juguete si estamos acostumbrados al tacto sólido de una D300 y un objetivo como el 80-200 f/2.8. Una comparación más justa podría ser con la D40 y su habitual 18-55; sacando en este caso también ventaja la cámara de Nikon si bien con menos diferencia. Eso sí, no me arriesgaría a ponerme a hacer fotos en medio de una tormenta, pues estoy seguro de que entraría agua en su interior y la cámara tendría los días contados.

17. La E-PL1 posee un buen rango dinámico, ya que incluso en escenas con cierto contraste conserva bien el tipo impidiendo la aparición de amplias zonas empastadas y/o quemadas en la imagen.

Las caprichosas formas de las nubes

Conclusiones

Ya os adelanto que no se me pasa por la cabeza ni por un segundo renunciar a mi D300 a la hora de ir expresamente a hacer fotos. La E-PL1 no ha venido a sustituirla sino a complementarla; y es que si me voy de viaje un fin de semana no quiero renunciar a hacer algunas fotos, pero tampoco quiero cargar con el mochilón habitual lleno de objetivos para Nikon. Precisamente para eso ha llegado la Olympus; para poder hacer fotografías con cierta calidad en aquellas ocasiones en las que no quiero o no puedo llevarme mi equipo réflex habitual.

Un día de playa en pleno otoño

Los factores en los que sale perdiendo en comparación con una réflex de gama media (enfoque, autonomía, profundidad de campo, disponibilidad de ópticas y resistencia a climatología adversa) la desaconsejan como cámara única si nos tomamos la fotografía en serio; pero si pretendemos ir ligeros de equipaje y tener cierta versatilidad a la hora de hacer fotos, una cámara de este tipo puede ser una buena opción.

Los amantes

Lo mejor

  • Relación tamaño y peso / calidad de imagen
  • Muy poco ruido a ISOs altos
  • Sin distorsiones geométricas apreciables
  • Buen rango dinámico

Lo peor

  • Mayor PDC con respecto a una réflex normal
  • El balance de blancos automático a veces no va fino del todo
  • Modificar parámetros lleva más tiempo que con una réflex
  • Pocos objetivos disponibles por el momento

Más imágenes de ejemplo

El batir de las olas

Paisaje oropesino

Villa Raquel

Fake Tilt-shift

Caños

Por los campos

Rosa, azul y rojo

Oropesa al anochecer (II)

Reflejos

Agua y fuego

Agua

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Descubriendo el mar

El Mediterráneo y yo tenemos una larga relación: yo me he bañado en sus aguas todos los veranos sin excepción y él me ha visto crecer, madurar e iniciar mi propia vida a sus orillas.

Julio de 1985

Tal vez por eso no me resulta extraño que a apenas dos minutos de mi casa tenga la playa y que tan sólo un poco más allá siempre me estén esperando los acantilados de Oropesa mecidos por las olas. Es algo que tengo tan asumido desde el inicio de mis recuerdos (y más ahora que vivo aquí durante todo el año) que para mí es lo más normal del mundo.

Sin embargo el mar es algo que no todo el mundo tiene ocasión de ver con asiduidad; y por eso, cuando esta mañana escuché sin querer la conversación de un matrimonio que hablaba de que en las fotos el mar no parece tan grande entendí que era la primera vez que lo veían con sus propios ojos e intenté captar ese instante de maravillosa estupefacción.

Descubriendo el mar

Sin ir más lejos, mi abuela no vio el mar nunca en su vida hasta que con algo más de treinta años se fue a Canarias acompañando a mi abuelo por temas de trabajo. No sé lo que se le pasaría exactamente por la cabeza cuando se plantó por primera vez en las playas de Santa Cruz de Tenerife; pero supongo que el asombro fue más o menos el mismo que el de este matrimonio que hoy veía por primera vez una masa de agua más grande que un pantano.

Un instante de soledad

Momentos después de hacer la fotografía sobre la que gira la entrada anterior, un coche se detuvo apenas a unos metros de mi posición y de él bajó una chica que, sin mirar a ninguna otra cosa que no fuera la punta de sus botas, se dirigió hacia el muro de piedra, se subió a un saliente y allí sentada encendió un cigarrillo mientras miraba hacia el infinito.

Un segundo de soledad

Eran cerca de las doce de la mañana de un domingo soleado y caluroso, por lo que su aspecto no era muy acorde con el clima; sino más bien el de salir por la noche a tomar algo para volver a casa ya entrada la madrugada. Sea como sea, esa chaqueta y esas botas no se las pone uno con 30º y a pleno sol para fumar un cigarrillo, ¿no creéis?.

Y como ya sabéis que cuando veo algo fuera de lo normal enseguida comienzo a imaginar, al momento vinieron las preguntas sin respuesta: ¿Una noche memorable? ¿Recuerdos tormentosos? ¿Añoranza? ¿Punto de inflexión en la vida? ¿ Final de vacaciones? ¿Recién llegada a Oropesa? ¿Despido improcedente? ¿Horas antes de la boda? ¿Día 16 y sin un duro en el bolsillo? ¿El último pitillo?…

Nunca lo sabremos, ya que de repente la misteriosa chica se incorporó, se dirigió de nuevo hacia su coche, arrancó el motor y se perdió por la carretera.

Calor y humedad: enemigos del bokeh

Supongo que a estas alturas de la película ya sabréis que el bokeh es una característica muy apreciada en fotografía que consiste en que al emplear ópticas con aperturas grandes y/o distancias focales elevadas, los elementos que quedan en segundo plano se difuminan suavemente y los puntos de luz se convierten en discos luminosos.

Water & bokeh

Pues bien, haciendo fotografías por los alrededores de Oropesa durante estos días de sol y calor utilizando para ello el Nikon AF 80-200 f/2.8 ED me daba cuenta de que si bien los elementos en primer término aparecían tan nítidos como siempre, en algunos casos los fondos tenían un aspecto desdibujado y nervioso que no me convencía demasiado y que, además, no aparecía nunca en las imágenes que captaba en Alcalá.

Mirando las fotografías con atención enseguida descubrí dónde estaba el problema; y ya os adelanto que más vale que me vaya acostumbrando a esos fondos si quiero seguir haciendo fotos con mi teleobjetivo favorito durante los meses más calurosos del año.

Setas de verano

El problema se manifiesta principalmente en aquellas imágenes en las que hay una gran distancia entre el primer plano y el fondo; y la causa de ese desdibujamiento no es nada achacable a la óptica ni a la cámara, ya que no es más que el aire que hay entre los planos de la fotografía como ahora os aclararé. Por supuesto, el efecto sólo será visible empleando distancias focales largas (teleobjetivos) debido a que por sus características ópticas aumentan el tamaño relativo del fondo con respecto al primer plano y, por lo tanto, harán que las imperfecciones también se magnifiquen.

Para entenderlo mejor fijáos en la siguiente imagen tomada desde el mirador del monte Bovalar: el muro de piedra estaba situado a unos 10 metros por delante de mi posición; mientras que los edificios del fondo se encontraban a varios kilómetros de distancia. Esto significa que entre la cámara y el muro hay aire, pero los rayos de luz lo atraviesan sin distorsión porque es poca cantidad.

Con vistas al mar

Sin embargo, el rayo de luz que viaja rebotado desde Marina Dor hasta el sensor de mi cámara tiene que atravesar unos cuantos kilómetros de aire húmedo y caliente ascendiendo desde el suelo por efecto del calor, y eso es lo que provoca que esas zonas tan lejanas en la imagen tengan una apariencia algo irreal.

Esto viene a ser más o menos lo mismo que vemos cuando miramos hacia el infinito en una carretera recta en mitad de un día de verano (parece que el fondo se mueve por efecto del aire caliente que sube desde el asfalto) o el efecto de calor que se puede ver por encima de los coches cuando hay un atasco muy grande en una tarde calurosa o en la típica toma frontal de la parrilla de salida de una carrera de F1 justo antes de ponerse el semáforo en verde.

Por tanto, en días frescos y en aquellos en los que no haya tanta humedad ambiental (difícil viviendo en una localidad costera) los fondos aparecerán más suaves y mejor definidos que en los soleados y calurosas días del verano.

De hecho, si os fijáis en alguna imagen tomada con el mismo teleobjetivo en Alcalá de Henares (donde hay mucha menos humedad ambiental) veréis que los fondos se dibujan de forma mucho más suave al ser un aire más neutro en lo que a distorsiones ópticas se refiere.

Columnas

Como veis, no importa el tiempo que llevéis haciendo fotos porque cada día que se sale con la cámara con ganas de aprender se descubre algo nuevo.

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La casa abandonada que ni era una casa ni estaba abandonada

Hay una casa abandonada en un desvío de la N-340 justo entre las localidades de Oropesa del Mar y Benicassim ante la que paso con cierta frecuencia y a la que siempre he querido fotografiar por ser ese un lugar bastante extraño para una vivienda.

Caseta ferroviaria entre Oropesa y Benicassim

Pues bien, hoy a última hora de la tarde me he acercado por allí con mi cámara y he captado algunas imágenes del lugar; pero mi breve vista ha conllevado dos sorpesas:

La primera es que apenas he podido hacer tres fotos a una distancia prudencial de la casa, ya que cuando me he acercado a la puerta con intención de fotografiar más de cerca las inscripciones que hay a ambos lados de la misma se han empezado a escuchar multitud de ladridos en el interior y ante el riesgo de convertirme en la cena de una jauría de canes he preferido “salir por patas” sin mirar atrás.

Caseta ferroviaria entre Oropesa y Benicassim

La segunda sorpresa vino delante del ordenador al procesar las fotografías, ya que si bien las inscripciones a las que me refería antes están casi borradas, empleando las capacidades de Lightroom para jugar con el contraste, la saturación de los colores y otros parámetros, a partir de la imagen que tenéis sobre estas líneas he podido saber al fin lo que decía en ellas, de modo que os dejo a continuación con un par de recortes.

"Término municipal de Oropesa"

"Itinerario XII - XIII. Valencia, Castellón, Tarragona, Molins de Rey"

Como soy una persona curiosa y siempre me han gustado las pequeñas historias que nos cuentan los edificios antiguos inmediatamente me he puesto a “investigar” un poco sobre el tema encontrando un par de referencias interesantes y algo de información que yo particularmente no conocía.

Resulta que la línea férrea que discurre entre Valencia y Molins de Rei se fue inaugurando por tramos entre 1862 y 1867 con objeto de agilizar el tránsito de mercancías y viajeros entre Valencia y Barcelona. Si tenemos en cuenta que la primera línea férrea española se abrió a la circulación en el año 1851 os daréis cuenta de que el itinerario al que se refiere la inscripción data de los primeros tiempos del ferrocarril en nuestro país.

De hecho os invito a que le echéis un vistazo a este mapa creado por Wefer.com que muestra las redes de ferrocarril existentes en el año 1865 descubriendo que en aquellos tiempos este medio de transporte todavía no llegaba a muchas ciudades importantes de nuestra geografía. Como curiosidad os diré que en el mapa podéis ver que las estaciones que se enumeran en la inscripción de la casa coinciden con las existentes en el tramo de vía (Molins de Rei está en el extrarradio de la ciudad de Barcelona).

Por tanto, aunque está claro que la casa de las imágenes algo tiene que ver con la línea férrea que os comento, dado que está a algo más de un kilómetro de distancia del trazado de la antigua vía (trazado que se modificó a finales de los 90 para evitar el cuello de botella que representaba para los trenes el paso por esta zona de la comunidad valenciana) imagino que en realidad se trataba de un almacén de elementos para el mantenimiento de las instalaciones o algo similar, ya que una estación propiamente dicha carece de todo sentido en un lugar tan alejado de Oropesa, de Benicassim y de la propia vía férrea.

Caseta ferroviaria entre Oropesa y Benicassim

Más información

Wefer

Ferropedia

Rincones de Oropesa (III)

Hay una Oropesa (la más pegada a la costa) a la que durante diez meses al año tan sólo un puñado de personas insuflamos vida. Y aunque tengo amigos que no soportarían ni una semana de soledad para mí vivir aquí es un privilegio, porque cuando salgo de trabajar todo lo que encuentro es paz, sosiego y tranquilidad.

La Oropesa solitaria

La Oropesa solitaria

La Oropesa solitaria

La Oropesa solitaria

La Oropesa solitaria

La Oropesa solitaria

De todos modos, cuando tengo ganas de volver a la civilización sólo tengo que darme un paseo hasta el pueblo y dejarme contagiar de su especial ambiente (sobre todo los domingos por la mañana) aunque eso es algo que dejo para futuras fotografías.

Stay hungry, stay foolish

A nada que hayáis visto un rato la televisión o hayáis abierto un periódico durante el día de hoy os habréis encontrado con la triste noticia de la muerte de Steve Jobs.

Y precisamente porque los medios de comunicación ya se han encargado de repasar toda la vida y la obra del cofundador de Apple, a mí me gustaría referirme a un aspecto de Jobs más filosófico y mucho más humano que los omnipresentes iPod, iPad, iMac, iPhone y demás artilugios tecnológicos que muchos de nosotros tenemos en casa.

Steve Jobs era una persona vital y con una concepción de su existencia tan especial que fue precisamente eso lo que le hizo alcanzar todo aquello que se proponía.

Para entender a lo que me refiero, si tenéis un cuarto de hora libre os recomiendo que lo invirtáis en ver este vídeo en el que Steve pronuncia un discurso en 2005 frente a los alumnos recién graduados de la universidad de Stanford porque os aseguro que después os sentiréis mucho más vivos.

Hasta siempre Steve.