Review: Olight i3UV EOS

A estas alturas ya sabréis que soy un fan declarado de la familia i3E de Olight. Tengo la versión normal en negro y en azul, también la versión fabricada en cobre y ahora vamos a conocer a un miembro más sólo que éste, a diferencia del resto, nos va a ayudar a ver ciertas cosas que de otro modo no podríamos apreciar por muchos lumens que les echáramos encima: la Olight i3UV EOS.

Como ya habréis intuido por el nombre de la linterna, se trata de una versión de la conocida i3E de Olight pero cuyo LED emite en longitud de onda 395 nm, que corresponde al extremo más alto del ultravioleta y por tanto va a hacer que bajo su haz brillen algunos materiales como la celulosa, los aceites o los compuestos con fósforo.

El cuerpo

A efectos constructivos la de hoy es una i3E de aluminio con todo lo que ello implica en cuanto a materiales, peso, dimensiones, forma, modo de uso… En este caso el anodizado del cuerpo es de un bonito tono verde aceituna que no había visto todavía en ningún modelo de la gama y que le da un toque muy original y elegante.

Como todas ellas dispone de una prolongación taladrada en la parte trasera del cuerpo en la que de serie viene una anilla metálica (de color oscuro en este caso) que podemos retirar y que nos va a permitir enganchar la linterna a un llavero. Cierto es que no es tan pequeña como una Trustfire Mini2, pero sus dimensiones son muy contenidas y para nada nos va a resultar molesta en el bolsillo.

Los acabados, como en todas las Olight en general, son perfectos la mires por donde la mires pero además aprovecharé para comentar que me llaman mucho la atención dos detalles particulares de este modelo:

Uno es que aunque por diseño y funcionamiento la linterna es una i3E, el nombre oficial es i3UV en lugar de i3E-UV; ya que por ejemplo la versión en cobre se denomina i3E-Cu y si hubieran seguido el mismo criterio debería de haberse llamado i3Cu. No sé a qué obedece este cambio de nomenclatura pero me imagino que no estará hecho al azar.

El otro detalle es que las letras EOS aparecen serigrafiadas a mano en el cuerpo de la linterna con la E y la S unidas por la base y flotando entre ellas la O. Esto no es una novedad absoluta porque si os fijáis en la i1R 2 ya aparecen también de ese modo, pero es algo novedoso en la marca porque hasta ahora todas las linternas con apellido EOS llevaban el apellido serigrafiado en letra de imprenta. No sé a vosotros, pero a mí me gustaba más el estilo anterior, mucho más sobrio.

Por cierto, la linterna trae una pila alcalina de regalo, pero para no ocupar espacio innecesario dentro de la caja (esta versión no viene en el habitual blister de plástico como el resto) va metida dentro de la propia linterna con un separador plástico en la conexión eléctrica del driver con el polo positivo que debemos retirar antes de empezar a utilizarla.

Como de costumbre, os dejo con una foto de la linterna junto a una moneda de dos euros para que os podáis hacer una idea más certera de sus dimensiones.

La luz

Como os decía al principio de este análisis, la i3UV emite en el espectro del infrarrojo, de modo que no vamos a poder medir la luz que arroja en lumens porque esto, sencillamente, no se puede aplicar a una luz que no vemos. En su lugar lo haremos en milivatios, y en este caso Olight asegura que este modelo emite una potencia de 450 mW durante 45 minutos en un único modo de funcionamiento que se activa al apretar la cabeza de la linterna.

Por cierto, el conjunto del LED y la lente TIR sí que difieren del resto de modelos de la gama i3E como podéis apreciar en la fotografía que tenéis bajo estas líneas. El LED tiene otro tipo de conexionado interno y la lente posee una transparencia tan alta que más bien parece un reflector liso (tuve que comprobarlo un par de veces porque de primeras no me parecía una TIR).

La luz ultravioleta en principio no es perceptible por el ojo humano, pero dado que este modelo emite a 395 nm y el espectro visible empieza precisamente en el color violeta sobre los 400 nm sí que vamos a apreciar un resplandor de ese tono cuando la encendamos.

Sin embargo, la magia ocurre cuando apuntamos a un trozo de tela, un papel, una aceitera… En ese momento ciertos compuestos se excitarán bajo la luz ultravioleta y emitirán luz visible que sí podemos ver con nuestros ojos o fotografiar, revelando cosas que normalmente no apreciamos.

Si recordáis, la Nitecore Tiki lleva incorporado un LED auxiliar que emite luz ultravioleta (en este caso a 365 nm y a 500 mW de potencia) pero he de decir que no es capaz de revelar los detalles como hace la linterna que estamos analizando hoy; posiblemente porque ha de atravesar su cuerpo de policarbonato y eso la atenúa bastante.

Las sensaciones

La linterna como tal es igual que cualquier otra i3E, de modo que si queréis conocer mis impresiones sobre tacto, diseño, peso… os recomiendo que os leáis la review que hice de la primera que tuve. Como ya os comenté hace unos párrafos lo único diferente de esta a nivel exterior es el color verde del cuerpo y que el LED y el reflector tienen un aspecto diferente.

Como apasionado que soy de este tipo de cosas en principio invisibles a la vista (otro caso similar es el de la termografía hasta el punto de que tengo mi propia cámara térmica) he de decir que es una pasada andar trasteando con una linterna ultravioleta porque cosas de lo más normales adquieren un aspecto totalmente diferente bajo ese tipo de luz.

Eso sí, no se os ocurra enfocar a los ojos con una linterna de este tipo (y en general con cualquier linterna LED) porque la luz ultravioleta puede ser dañina para vuestra vista. No pasa nada por alumbrar con ella elementos no reflectantes porque estos absorben la luz UV y, si se da el caso, devuelven luz en el espectro visible, que es inofensiva; pero si os apuntáis a los ojos podéis dañar vuestra retina hasta el extremo de causar daños irreversibles. Para esto último tendríais que estar un buen rato friéndoos los ojos con la i3UV, pero como de todo hay en la viña del señor, que no sea porque no lo he advertido.

Para que observéis por vosotros mismos lo que puede revelar la luz ultravioleta y os hagáis una idea de lo que podemos esperar de la i3UV os dejo a continuación algunas fotografías que hice con mi móvil con la casa en penumbra; pero ya os adelanto que de las seis linternas ultravioleta que tengo esta es la que más hace brillar esos elementos que os digo. Es una pasada que una linterna tan pequeña sea capaz de sacar a la luz tantos detalles.

El fósforo del LED de esta bombilla brilla bajo la luz ultravioleta

El papel (la celulosa en general) es otro de los elementos que brillan bajo luz UV

Sorprendentemente las cerdas de los cepillos de dientes también resplandecen bajo la acción de la i3UV

El LED auxiliar de la Tiki también brilla, pero fijaos en que el ultravioleta no

El LED principal de la Tiki parece iluminarse cuando lo alumbramos con la i3UV por el fósforo que contiene

Los restos de aceite llaman mucho la atención bajo luz ultravioleta

La pantalla de la Mi Band 4. La luz UV descubre la disposición vertical de su zona táctil

Los billetes llevan elementos de seguridad que brillan bajo luz ultravioleta

Como habéis podido ver en los ejemplos anteriores que tomé por casa en apenas cinco minutos, estamos rodeados de cosas que no vemos a simple vista pero que con elementos como la luz ultravioleta se pueden revelar ante nuestros ojos de una manera sorprendente.

Por cierto, ya aprovecho para comentar que la linterna se calienta bastante cuando la utilizamos, hasta el punto de que la cabeza  y la mitad superior del cuerpo pueden llegar a ser algo molestos de tocar si estamos más de cinco minutos con ella encendida. Por tanto tenemos un dos en uno ideal para el invierno: linterna UV y calentador de manos.

Ah, del precio no os he comentado nada, y es que este modelo se puede conseguir por aproximadamente 15 euros; lo que representa unos 5 euros más que el modelo normal pero 10 menos que el fabricado en cobre. Así os podéis hacer una idea de en qué punto de la gama se encuentra.

Conclusión

Hay dos cosas que me gustan mucho de esta linterna: que es una i3E y que emite luz ultravioleta. Fríamente, a efectos prácticos no le vais a sacar mucho partido más allá de la simple curiosidad salvo que os apasionen estos tema y queráis empezar a probar cosas con este tipo de iluminación, pero si no es así al final se convertirá en una linterna elegante que enseñar a los amigos a modo de frikada.

Para mí, su tamaño y su diseño son irresistibles, pero ya se sabe que sobre gustos no hay nada escrito.

Más información

Página oficial de la Olight i3UV EOS

Review en DocP91B (Youtube)

Review: Nitecore TIKI

A estas alturas muchos sabréis de mi debilidad por los diseños miniaturizados en general y los de las linternas en particular. De hecho tengo algún modelo tan diminuto que se puede colocar en el llavero sin apenas notarlo; de modo que la aparición de la Nitecore TIKI supuso una agradable sorpresa para mí por aunar lo mejor de dos mundos y además añadir alguna funcionalidad extra que también considero bastante interesante.

El envoltorio de este modelo es sumamente sencillo: apenas un trozo de cartón amarillo y negro con un plástico transparente insertado en su parte central que nos deja ver tanto la propia linterna como la anilla de llavero que trae por si se la queremos acoplar en la zona trasera. En el empaquetado aparecen también unas resumidísimas instrucciones y si queremos profundizar más nos remiten directamente a la web del fabricante mediante un código QR.

Por cierto, me resulta curioso que en el propio envoltorio nos animen a probar la linterna, y por si la gente se pasa de la raya y la dejan seca el diseño del paquete permite abrir por la parte trasera la tapa de goma del puerto microUSB y recargarla de nuevo. No me parece nada bien porque lo mismo te llevas a casa una linterna con varios ciclos de carga y descarga sin saberlo; pero se ve que la idea es que los clientes la puedan probar en la tienda y al ver cómo brilla no sean capaces de resistirse a comprarla. Algo a lo que su precio de entre 15 y 25 euros también ayuda, desde luego.

A grandes rasgos, lo que la TIKI nos ofrece es lo siguiente:

  • Luz principal en cuatro intensidades diferentes mediante un LED frontal Osram P8 y lente TIR con los siguientes modos de funcionamiento y tiempos de autonomía:
    • Ultralow: 1 lumen, 40 horas
    • Low: 15 lumens, 4 horas
    • Medium: 60 lumens, 60 minutos
    • High: 300 lumens, 30 minutos
  • Luz ambiental (22 lumens, 90 minutos) y destellos (22 lumens, 20 horas, 1 Hz aprox) mediante un LED lateral con CRI 90 y temperatura de color de 4500K
  • Luz ultravioleta mediante un segundo LED lateral (365 nm, 500 mW, 45 minutos)
  • Batería interna de iones de litio 130 mW recargable por puerto microUSB. Tiempo de recarga completo de 80 minutos aprox.
  • Cuerpo en policarbonato resistente al agua y al polvo con certificación IP-66 y a impactos desde 1 metro
  • Cabezal en acero inoxidable para mejor disipación de calor y dar estabilidad en modo iluminación ambiental
  • Posibilidad de funcionamiento continuo mediante conexión a powerbank, adaptador USB o similar
  • Dimensiones de 55 x 14,7 mm y un peso de 12 gramos

El cuerpo

Como os decía antes, el cuerpo de la linterna es una mezcla de acero inoxidable en el cabezal y policarbonato semitransparente de textura ligeramente rugosa en el resto; lo que hace que podamos atisbar en su interior la placa de circuito impreso que la controla y la batería que lleva implementada al dorso de esta. Como fan que soy de los productos transparentes me parece una decisión muy acertada tanto en los estético como en lo funcional.

Y es que, además de que a mi parecer la TIKI tiene un aspecto moderno, su estudiado diseño tiene dos ventajas evidentes: el cuerpo semitransparente hace de difusor para los LED secundarios situados en el lateral y el mayor peso del cabezal metálico (deliciosamente bien torneado, por cierto) permite que la linterna se pueda mantener erguida y estable para poder ser utilizada como luz ambiental en una tienda de campaña o similar. Lo que no tiene esta linterna es ningún tipo de clip, de modo que no podremos engancharla con facilidad a una gorra para poder alumbrar algo manteniendo las manos libres salvo que la sujetemos con los dientes.

El peso es absolutamente irrisorio. No llega al extremo de la Tube con sus 10 gramos, pero son apenas 2 gramos más a cambio de unas prestaciones muy superiores; de modo que si al hueco de la parte trasera (que Nitecore asegura que soporta una tracción de hasta 30 Kg) le acoplamos un cordel, anilla o similar podamos colgarla de la cremallera de una mochila o incluirla en nuestro llavero sin que moleste para nada. Parece mentira que algo tan ligero y diminuto sea capaz de emitir 300 lumens durante media hora. En serio, es una pasada.

Por su parte, la interfaz con el usuario consiste en un sólo botón de pulsación firme y definida; solución cada vez más habitual frente a los típicos dos botones (encendido/apagado y cambio de modo) que hasta hora solían llevar este tipo de linternas con batería integrada.

La cosa consiste en que con la linterna apagada haciendo doble click se encenderá en su modo Ultralow. A partir de ahí, pulsaciones breves en el botón irán cambiando entre los modos haciendo el ciclo Low –> Medium –> High –> Ultralow –> Low –> Medium… Con la linterna encendida en cualquiera de sus modos una pulsación larga la apagará. Da igual el modo en el que apaguemos la linterna porque el ciclo siempre empezará en el Ultralow.

Si dejamos la TIKI fija en el modo High veremos que más o menos al cabo de un minuto la linterna baja automáticamente al modo Medium para no castigar la batería en exceso, lo cual prolongará la vida útil de la misma. De cualquier modo nada nos impide volver a cambiar al modo High cuantas veces nos haga falta, si bien notaremos que el cabezal empieza a calentarse si abusamos de dicho modo.

También podemos acceder directamente al modo High si mantenemos pulsado el botón, apagándose la linterna en cuanto lo soltemos (útil para alumbrar rápida y contundentemente un objeto).

Junto al mencionado botón, en el interior del cuerpo, podremos encontrar un pequeño LED azul que se ilumina durante la carga de la batería y se apagará al finalizar la misma. Por cierto, no hay forma de saber cómo está el nivel de carga en ningún momento y, de hecho, en las instrucciones pone que si la linterna se apaga o parpadea es que hay que recargar la batería; así de simple. Hubiera estado muy bien que cuando la batería estuviera en las últimas el LED azul de carga parpadeara alguna vez mientras estamos usando la linterna o algo así.

En cuanto a los modos auxiliares, la forma de acceder a ellos es hacer triple click con la linterna apagada y eso encenderá la luz ultravioleta. Luego a base de clicks breves recorreremos un ciclo consistente en Lectura –> Destellos –> Ultravioleta –> Lectura –> Destellos… Hasta que decidamos apagar la linterna con un click largo. Al igual que antes, el ciclo siempre comenzará en el modo Ultravioleta aunque la hayamos apagado en cualquiera de los otros dos.

Creo que ya os he comentado alguna vez lo mucho que me fascina ver cómo los diseñadores se exprimen el coco para sacar la máxima funcionalidad a un simple botón y éste es un buen ejemplo de ello. Sí, a lo mejor al principio te parece un lío, pero no hacen falta más de cinco minutos de práctica para acabar acostumbrándote a ello.

Comentar también que tenemos la posibilidad de emplear la linterna al tiempo que la cargamos, si bien os recomiendo que sólo hagáis uso de esta función en caso de necesidad y en el modo más bajo posible, ya que entre la carga y el uso la batería se podría recalentar bastante y eso siempre es malo de cara a su vida útil (puesto que va integrada no hay posibilidad de cambiarla; si se estropea la batería, la linterna quedará como un bonito adorno).

Por último, una cosa importante es que la linterna tiene especificación IP66, lo que quiere decir que no le va a entrar polvo al interior de ninguna manera pero en cuanto al agua la TIKI sólo soporta chorros fuertes de agua sin ser para nada sumergible. De hecho, si veis el ajuste de la tapa del puerto microUSB o la forma en la que está implementado el botón de la linterna no se os ocurriría sumergirla en agua porque estoy seguro que algo de humedad le entraría por cualquiera de esos dos puntos. Tenedlo en cuenta si queréis que la linterna os dure mucho tiempo.

La luz

La cantidad de luz que es capar de emitir esta minúscula linterna es digna de admiración; y es que nos encontramos ante otro sector más en el que las nuevas tecnologías son capaces de extraer cada vez mayor rendimiento. Se nota que las recientes hornadas de LEDs generan más lumens por vatio y eso se traduce en autonomías cada vez mayores y prestaciones de pico que antes sólo estaban al alcance de linternas mucho más grandes y costosas.

Ahora bien, he de decir una cosa que no me ha gustado tanto, y es que la TIKI tiene un acusado PWM en sus tres modos principales de menor potencia. Su frecuencia es de aproximadamente 650 Hz y si movéis la linterna delante de vuestros ojos lo vais a apreciar claramente. Por descontado, en el modo de 300 lumens y en los LED auxiliares no hay rastro de PWM (si no sabéis de qué va esto que estoy diciendo podéis echar un vistazo a este artículo). Sé que es algo muy habitual en linternas de pequeño tamaño, pero eso no quita que pueda llegar a ser molesto bajo ciertas circunstancias.

El tinte de la luz principal es un blanco ligeramente amarillento, pero no tanto como el de la iluminación ambiental del LED auxiliar correspondiente. Algo comprensible si tenemos en cuenta que la finalidad de este segundo emisor es dar una iluminación general con la que apreciar los colores de forma más natural; algo para lo cual hace falta un LED con un CRI mayor.

Me gusta mucho esta luz auxiliar que os digo. Creo que puede venir muy bien para esos casos en los que queremos iluminar una estancia pequeña o leer algo rápido a oscuras sin forzar la vista, por lo que la considero una adición de lo más práctica.

Por su parte, la funcionalidad del modo destellos de ese mismo LED auxiliar puede venirnos muy bien si por lo que sea tenemos que señalizar algo en plena oscuridad porque los flashazos (aproximadamente 1 por segundo) se ven desde bastante lejos. Pensad en que podéis colgarla de vuestra mochila si por lo que sea se os hace de noche y tenéis que caminar por el arcén de alguna carretera para que así los coches distingan desde la lejanía que hay algo allí.

Del mismo modo, el añadido de la luz ultravioleta a lo mejor de primeras no parece una cosa muy útil pero para mí, que soy un apasionado de aquello que, aunque invisible, podemos llegar a ver es un puntazo más que nada porque en mi mochila siempre llevo una Tube UV que ahora puedo dejar en casa. Os advierto que no es muy potente, pero para hacer brillar marcas ocultas en billetes o que resplandezcan ciertos tipos de minerales sirve.

Las sensaciones

He de reconocer que me encanta el simple hecho de sostener la TIKI entre mis dedos: sentir el frío del acero de su cabeza, el tacto levemente rugoso de su cuerpo, el hecho de que no tenga una sola arista afilada, observar los componentes internos… Es como un pequeño talismán que te ayuda a tener las manos entretenidas mientras andas con la cabeza ocupada en otra cosa o simplemente das un paseo sin rumbo. Podéis pensar en ella como una de esas worry stones muy típicas de filosofías zen y similares.

Como curiosidad os diré que si no colgáis nada de la anilla posterior del cuerpo, su centro de gravedad se encuentra a la altura del único botón que posee, y estoy seguro de que esto no es casualidad, ya que al hacerlo así vamos a tener la linterna equilibrada en nuestros dedos al agarrarla por donde sería más lógico hacerlo a efectos prácticos.

También me gusta comprobar cómo han tenido en cuenta que al poner la linterna en vertical para usarla como luz ambiental el mayor peso de la cabeza ayuda a mantenerla estable, y es que si esa zona estuviera hecha en polipropileno como el resto de la linterna esta se caería al más mínimo toque o vibración. Dos pequeños detalles que dan cuenta del esmero que han puesto en Nitecore a la hora de crear esta pequeña maravilla.

Una cosa más. Existe una versión de la TIKI con apellido LE que es igual salvo porque el cuerpo es más oscuro, el cabezal es de aluminio y sustituye los dos LED auxiliares por unos de color rojo y azul, lo que le permiten además de iluminar ambientalmente en cualquiera de esos dos tonos, emitir destellos alternativos entre ellos como si de un coche de policía estadounidense se tratara. Lo siento, pero para mí no hay comparación posible en cuanto a practicidad con respecto a la versión normal que hoy os muestro.

Conclusiones

Nada más saber de la existencia de la TIKI tuve claro que se iba a convertir en una de mis linternas favoritas. La Tube y la Wuben que ya he analizado en este blog me han acompañado durante meses y siempre me han sido de gran utilidad, demostrando que la mejor linterna es la que llevas siempre encima; pero el hecho de poder contar con hasta 300 lumens, un modo moonlight de 1 lumen, luz ultravioleta, luz ambiental difusa y baliza para emergencias me parece el combo definitivo hasta que salga al mercado algo de tamaño similar y capaz de dar todavía mayores prestaciones y rendimiento.

Mientras llega ese día será la TIKI la que me acompañe a todas partes, lo tengo clarísimo.

Más información

Filtros Kenko MC Protector: calidad a buen precio

La utilidad original de los filtros UV consistía en evitar que la radiación ultravioleta afectara a las imágenes cuando las cámaras analógicas dominaban el mundo. El ojo humano es incapaz de ver esa radiación, pero en la película fotográfica podía aparecer en forma de neblina bajo ciertas situaciones como paisajes de a pleno sol o fotografías realizadas a gran altitud.

Sin embargo, pese a que las cámaras digitales poseen en su interior elementos que evitan que la radiación ultravioleta llegue hasta el sensor, los filtros UV se siguen vendiendo por millones debido a que muchos los empleamos a modo de protección para la lente frontal de los objetivos.

Broken UV filter

Imagen de Vincent Laforet

Pues bien, sabiendo que la utilidad de los filtros UV hoy en día se limita únicamente a la protección de la óptica de la cámara, ¿por qué no simplificar las cosas y hacer un filtro que sirva únicamente para este fin dejando de lado el bloqueo de la radiación ultravioleta?

Algo así se le debió ocurrir al departamento de I+D de Kenko, que hace no mucho tiempo presentó unos filtros denominados Protector que, como su propio nombre indica, han sido diseñados para proteger los objetivos de nuestras cámaras digitales de la suciedad así como de posibles impactos producidos por elementos externos.

kenko_mc_protector

Kenko es una filial de la japonesa Tokina al igual que Hoya (marca muy conocida en el mundillo de la fotografía por sus filtros) hasta tal punto que ambas compañías comparten el mismo material para fabricar estos elementos. De hecho, incluso los tratamientos antireflejos que emplean son los mismos: el conocido como HMC en Hoya y simplemente MC en Kenko.

Ya os comenté que para evitar flares y reflejos en las fotografías es importante emplear filtros con tratamiento antireflejos multi-capa, y por eso decidí hacerme con un “MC protector” de 52mm para probar qué tal iban estos filtros y ver si merecían la pena.

Compré el filtro en una tienda de eBay llamada Surrey Photographic Supplies, donde dentro de la variedad de filtros que poseen hay un apartado dedicado a estos Kenko MC protector disponibles en varios diámetros. Me salió por 12 euros al cambio y en ocho días lo tenía en casa; mucho más barato que los más de veinte euros que cuestan en las dos tiendas físicas donde los he visto. Tal vez, si pides sólo uno la cosa merezca la pena relativamente; pero en caso de pedir varios el ahorro es notable.

Grosores de filtros UV

Hoya HMC a la izquierda. Kenko MC Protector a la derecha.

El aro metálico del filtro es más estrecho que un Hoya HMC (7 mm contra 5 del Kenko MC protector), por lo que apenas se nota que va puesto en la cámara y evita problemas de viñeteo en las focales más cortas. El tacto del filtro es sólido y va roscado en su parte frontal de tal modo que podemos acoplarle otro filtro (aunque no es algo muy recomendable) o un parasol a rosca.

En cuanto al cristal, al mirar una bombilla reflejada en él se produce el mismo efecto que en el Hoya HMC por el tratamiento antireflejos (de hecho ya os dije que Hoya y Kenko emplean el mismo vidrio para fabricar los filtros): se atenua bastante y se ve de distinto color en función del ángulo de visualización como vimos en la entrada que antes os comentaba sobre los recubrimientos antireflejos.

De todos modos, podemos volver a hacer la prueba de colocar un par de filtros delante de una ventana y ver cómo se refleja la luz del sol sobre ellos para ver comprobar que nada tiene que ver el filtro Hama sin tratamiento antireflejos con el Kenko MC Protector.

Reflejos en filtros UV

Kenko MC Protector a la izquierda. Hama UV a la derecha.

En definitiva, y para no alargar más esta entrada, estoy muy contento con este modelo de filtro. De hecho, he pedido un par más para colocarlos en mis tres objetivos más habituales: el 35mm f/1.8, el 18-55 VR y el 55-200 (por desgracia, al Falcon 8mm fisheye f/3.5 no se le pueden poner filtros).

Si buscáis un filtro para proteger vuestros objetivos, que tenga una cierta calidad y que no os salga demasiado caro, los Kenko MC Protector pueden ser una opción a tener muy en cuenta por encima de otras marcas de calidad similar pero en las que se paga un extra por llevar impreso en su aro un nombre de prestigio.

* Todos los artículos de este tipo en https://luipermom.wordpress.com/fotografia

La importancia del recubrimiento antireflejos en los filtros UV

Voy a tratar de no extenderme demasiado hoy, pues me gustaría que esta entrada fuese eminentemente gráfica. Ya hace tiempo que os hablé de los filtros UV empleados como medida de protección para los objetivos, y recuerdo que os dije que era importante no comprar el filtro más barato que encontráramos en la tienda porque la calidad de imagen podría resentirse bajo determinadas circunstancias.

Filtro UV

Pues bien, hoy me gustaría mostraros con la ayuda unas simples fotografías la abismal diferencia existente entre dos filtros que en realidad no se diferencian demasiado en su precio. En concreto se trata de un Hama de gama básica sin ningún tipo de tratamiento antireflejos que me regalaron al comprar mi D40 (su valor es de unos 7 euros) y un Hoya tipo HMC que sería el segundo escalón en la gama del fabricante pero que ya cuenta con un tratamiento antireflejos básico (HMC son las siglas de Hoya Multi-Coated) y cuyo precio en las tiendas de fotografía suele rondar los 15 euros.

Este tipo de tratamiento antireflejos es el mismo que se puede encontrar en cualquier par de gafas “de ver” y que evita que aparezcan en nuestro campo de visión imágenes fantasma o flares cuando tenemos fuentes de luz a la espalda. Por cierto, igual que el tratamiento se denomina HMC en los filtros Hoya, en la marca B+W se conoce como MRC.

Reflejos solares

Para ver cómo es el comportamiento de ambos filtros ante reflejos producidos sobre su superficie, vamos a colocar uno al lado del otro sobre una tela mate de color oscuro de tal modo que no tengamos reflejos provenientes de la luz incidente sobre la superficie en la que se apoyan. Con esto nos aseguramos de que el reflejo que se verá en la superficie de cada filtro es provocado únicamente por el cristal del mismo.

Para provocar el reflejo que os comento, lo que he hecho ha sido colocar los filtros bajo una ventana a pleno sol de modo que no les dieran directamente los rayos de luz pero sí que, con el ángulo adecuado, se viera reflejada la luz que entra por ella. Una vez encontrada la posición adecuada realicé la siguiente fotografía con mi cámara:

ambos

Hoya HMC a la izquierda. Hama a la derecha.

El filtro de la izquierda es el Hoya que cuenta con un tratamiento antireflejos en su superficie (de ahí que el reflejo de las cortinas sea tenue y de color verdoso/azulado), mientras que el de la derecha es el Hama que es poco más o menos un trozo de cristal montado en un aro circular como se puede ver en su reflejo, que parece corresponder con el de un espejo.

Reflejos de luces artificiales

Vamos a hacer una prueba todavía más radical, pues en lugar de provocar el reflejo con una ventana, lo que haremos será reflejar la bombilla de un flexo sobre los filtros empleando la misma configuración de la cámara en las dos imágenes.

La primera es la correspondiente al filtro Hoya con su tratamiento antireflejos básico:

hoya hmc

Hoya HMC

Y a continuación vamos a ver el reflejo que aparece en el filtro Hama, el cual no dispone de ningún tratamiento para evitar este fenómeno:

hama

Hama

Como veis claramente, el reflejo sobre el filtro Hama es muchísimo más intenso que el que nos devuelve el Hoya con su tratamiento antireflejos (ambas fotografías están tomadas con los mismos parámetros de la cámara). Un reflejo no es más que la luz que, en lugar de atravesar el cristal, es devuelta a nuestros ojos, por lo que luz reflejada es luz que no llega hasta el sensor perdiendo, por tanto, algo de luminosidad (ese bien tan preciado en los objetivos).

Flares (o halos) con fuentes de luz puntuales

Vamos a realizar una última prueba disparando tres fotografías al aplique del techo que hay en mi habitación: la primera de ellas sin filtro, la segunda con el fltro Hoya HMC y la tercera con el Hama.

sin

Sin filtro

hoya

Hoya HMC

hama

Hama

¿Veis la intensidad del halo luminoso que aparece en el centro de la fotografía al disparar directamente a las bombillas? Si no empleamos filtro es prácticamente inapreciable. En el caso de emplear el filtro Hoya se aprecia un poco más, pero si colocamos el filtro Hama sin tratamiento antireflejos se puede apreciar hasta la forma de la bombilla en la imagen fantasma producida.

¿Sabéis por qué se produce ese reflejo en la imagen? Es debido a que la luz entra a través del objetivo y una parte de ella “rebota” sobre la superficie del sensor de la cámara en el momento de hacer la fotografía volviendo a salir por donde ha entrado. Para que esa luz que se devuelve no sea visible, las lentes que conforman el objetivo reciben una serie de tratamientos antireflejos en su parte interna que consiguen dispersarla, pero ya sabéis que una cadena es tan fuerte como el más débil de sus eslabones, y si justo antes de salir del objetivo los rayos de luz se encuentran una superficie perfectamente plana y sin ningún tratamiento antireflejos ya tenemos la imagen fantasma organizada.

Es por esto que en fotografía nocturna debemos retirar el filtro por muy antireflectante que éste sea. Todo filtro va a provocar un reflejo mayor al que obtendríamos si empleáramos el objetivo “al desnudo”, pero ya estáis viendo que un filtro barato puede afectar a la calidad de imagen en determinadas circunstancias.

Conclusiones

Cierto es que aquí hemos forzado unas situaciones un poco “extremas” para ver el comportamiento de cada filtro en el tema de los reflejos y los halos que se producen cuando disparamos a fuentes de luz puntuales pero es que, al fin y al cabo, en cualquier procedimiento matemático o científico hay que llevar las cosas al límite para extrapolar los resultados a una situación más habitual y para magnificar las diferencias entre los diferentes elementos estudiados.

Si hubiera puesto los filtros para hacer una fotografía a un edificio a plena luz del día no se apreciaría diferencia alguna entre las imágenes porque en esas circunstancias cualquier filtro cumple su función sin problemas. Sin embargo, en contraluces muy acusados sí que se va a notar bastante si el filtro UV colocado es de mejor o peor calidad, hasta el punto de que podría estropearnos una fotografía que de otro modo hubiera quedado perfecta.

Moraleja: si vais a comprar un filtro, que al menos sea de cierta calidad. Ya veis que la diferencia de precio no es excesiva, pero sí que la hay en cuanto a la calidad.

* Todos los artículos de este tipo en https://luipermom.wordpress.com/fotografia

Los filtros UV como protección para los objetivos fotográficos

Después de leer mil argumentos a favor y en contra de emplear filtros UV en los objetivos para las cámaras réflex, al final me he animado a dar el paso comprando cuatro de ellos para colocarlos en mis ópticas, así que no iba a dejar pasar la oportunidad de compartir mis impresiones con vosotros  😉

¿Qué es un filtro UV y para qué sirve?

Los filtros UV son círculos de cristal completamente transparentes que se colocan “a rosca” en la parte frontal del objetivo y filtran la luz ultravioleta: una radiación invisible al ojo humano pero que en los tiempos de la fotografía analógica daba un cierto tono azulado a las fotografías de paisaje. Hoy en día, las cámaras digitales ya llevan un filtro ultravioleta delante del propio sensor, pero estos elementos se siguen empleando actualmente como forma de protección del objetivo ante suciedad, golpes y arañazos.

Hasta ahora no he tenido ningún problema de este tipo con mis objetivos, pero también esto es porque hasta el momento sólo he hecho fotografía “de bajo riesgo”. Sin embargo, pensad en fotos tomadas en la cuneta de una carretera al paso de coches de rallye donde una chinita lanzada podría romper el elemento frontal del objetivo o un retrato en la orilla de la playa donde una simple gota de agua salda puede dejar marcado para siempre el recubrimiento especial de la lente.

Filtro UV

Mi Nikkor 50mm 1.8D con su filtro UV recién colocado

¿Cómo se colocan los filtros UV?

La forma de poner este tipo de filtros consiste en limpiar la lente frontal del objetivo con una meticulosidad absoluta así como la parte interna del filtro. Estaremos un buen rato dejando ambas superficies completamente inmaculadas de polvo y huellas con ayuda de un paño de microfibra y una pera de aire.

Cuando al fin hayamos logrado nuestro propósito colocaremos el filtro de tal modo que a partir de ese momento lo único que habrá que limpiar es la lisa superficie exterior del filtro protector; algo mucho más sencillo que los recovecos de la lente frontal de un objetivo en los que siempre suelen colarse partículas de polvo que luego no hay quien saque de ahí. Además, así nos evitamos el tener que estar todo el tiempo pasando el paño de microfibra para limpiar la lente frontal con el riesgo de arañarla si por lo que sea hay algún granito de arena que restregaríamos por su delicada superficie.

No obstante, lo que me tiraba un poco para atrás a la hora de emplear los filtros era la posibilidad de perder algo de calidad de imagen; cosa que no ha ocurrido después de haber estado probándolos durante unos días en multitud de condiciones (día, noche, con el sol de frente, en distancias focales cortas y largas, con diversas aperturas…).

Demostración práctica

Sirvan como ejemplo práctico estos dos recortes de sendas fotografías que realicé hace un rato en las que disparo con el 18-55 colocado en su distancia más corta apuntando al sol. Como veis, no hay cambios apreciables entre las dos imágenes (no hay viñeteo y el “flare” que aparece en la esquina superior derecha es exactamente igual en ambas) así que la inclusión del filtro no parece mermar la calidad de imagen en términos generales.

De todos modos, os advierto que la calidad general de ambas imágenes es, como podéis comprobar, patética; pero lo que pretendía con ellas era “forzar” la peor situación luminosa posible para ver si aparecían defectos ópticos. Fotografiar al cielo de forma que salga el sol en una esquina es una forma de conseguir una fotografía mala con ganas, pero también es el mejor modo de comprobar si el filtro empeora las cosas o no. Y si no las empeora en esto, no las empeorará jamás :mrgreen:

Fotografiando el sol sin filtro UV

Fotografiando el sol SIN filtro UV

Fotografiando el sol con filtro UV

Fotografiando el sol CON filtro UV (¿alguien es capaz de apreciar alguna diferencia?)

Algunos recortes de fotografías sin filtro y con él

Os pongo a continuación algunos recortes de fotografías sin ningún tipo de procesado realizadas con cuatro objetivos diferentes y la ayuda de un trípode para ver con más detalle las diferencias entre usar filtro UV y no usarlo en condiciones de iluminación muy desfavorables (sol muy fuerte casi de frente y con sus rayos dando de lleno en el objetivo). De cualquier modo, podréis comprobar que las diferencias son mínimas y estamos hablando de coger una lupa y mirar un trocito de la fotografía ampliado prácticamente a escala 1:1. Además, hay que tener en cuenta que la cámara tenía que volver a enfocar tras colocar el filtro, por lo que alguna leve diferencia en el enfoque puede venir dada por este motivo así como por las posibles variaciones de la iluminación entre ambas tomas. Para que veáis las diferencias “reales” os pongo también las imágenes completas.

NOTA: En todos los casos la primera fotografía está disparada SIN filtro y la segunda CON el filtro UV colocado.

18-55 @18mm

Fotografías completas

090404_028-2

090404_030-2

Recortes

090404_0282

090404_030

El empleo del filtro UV en este objetivo hace que aparezca un ligero flare en el centro de la imagen, como se puede apreciar en la segunda toma. De cualquier modo, he llevado el filtro colocado en el objetivo durante toda una semana haciendo más de 200 fotografías y esta es la única en la que se aprecia su uso, por lo que deduzco que “en el mundo real” no tiene influencia alguna sobre la fotografía resultante.

55-200 @200mm

Fotografías completas

090404_032-2

090404_036-2

Recortes

090404_032

090404_036

Se aprecia una leve pérdida de contraste si ampliamos al 100% esta zona de la imagen. Algo absolutamente inapreciable en la fotografía completa. Hay que tener en cuenta también que estamos empleando la máxima distancia focal del objetivo (200mm).

50mm 1.8D

Fotografías completas

090404_037-2

090404_039-2

Recortes

090404_037

090404_039

Es imposible encontrar ninguna diferencia entre las dos imágenes ni tan siquiera ampliando alguna zona en concreto.

35-70 @52mm

Fotografías completas

090404_040-2

090404_042-2

Recortes

090404_040

090404_042

Aquí es donde uno se da cuenta de que las dos décadas que separan al objetivo anterior y éste se tienen que notar de alguna manera; pero aunque el contraste de la imagen en general no es demasiado bueno, hay que hacer notar que no existen diferencias apreciables entre el uso o no del filtro UV.

Conclusión

Bueno, pues hasta aquí esta pequeña charla instructiva sobre filtros UV empleados como protección en los objetivos. A modo de conclusión os recomiendo que os compréis uno (ojo, que siempre hay clases no vayáis a los más baratos; unos decentes de diámetro 52mm os pueden costar unos 15€) o se lo pidáis a un amigo y lo probéis, pues tenéis poco que perder y mucho que ganar.

PD: a modo de “bonus” os dejo a continuación un vídeo que he grabado recientemente en el que podéis ver cómo se coloca el filtro en el objetivo y qué cosas debemos tener en cuenta a la hora de hacerlo. Es un modo de mostrar en imágenes lo que os he escrito en los párrafos anteriores  😉

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