Review: Fenix E03R

No hay manera. Siempre me prometo que será la última, que ni una más, que ya tengo bastantes… pero cada vez que alguna marca saca al mercado una linterna de pequeño tamaño acabo haciéndome con ella porque pienso que aunque sólo sea por el tiempo que paso probándola a fondo, haciéndole fotos desde todos los ángulos y escribiendo la review correspondiente ya merece la pena su adquisición.

La de hoy es la enésima linterna de este tipo (y no será la última porque de hecho ya viene otra de camino) sólo que esta además de un tamaño delicioso y un factor de forma algo diferente, también tiene alguna peculiaridad lumínica, así que sin más preámbulos vamos a echarle un vistazo a la Fenix E03R.

El cuerpo

Lo primero que llama la atención de la E03R es su empaquetado: un blister de cartón y plástico transparente en el que ya se vislumbra el minimalismo que prima en esta linterna. En su interior, además del propio modelo, una pequeña anilla de llavero, un cable de carga y algo de documentación. Nada más.

Eso sí, por mucho que os diga o muchas fotos que os ponga, no os podréis imaginar el minúsculo tamaño de esta linterna hasta que no tengáis su envoltorio en las manos. En serio, es realmente pequeña y yo me quedé muy sorprendido por este motivo la primera vez que la vi en persona.

Fabricada en aluminio torneado por CNC a partir de un bloque macizo y posteriormente recibiendo sobre su superficie un anodizado tipo III de un elegante tono gris oscuro, la E03R tiene un minúsculo tamaño de 47 x 24 x 12 mm y un peso de tan sólo 22 gramos. Su forma es rectangular, si bien tiene algunas oquedades en su carcasa que me resultan especialmente agradables al tacto y es que de hecho a veces símplemente llevo la linterna entre mis dedos mientras bajo a dar un paseo como si de un talismán se tratase.

La parte frontal es plana, con una lente TIR traslúcida tras la que podemos distinguir dos emisores LED; sólo que a diferencia de la Nitecore TIP2, en esta ocasión estos no van a ser gemelos; sino que uno va a ser el foco principal y el otro uno auxiliar de color rojo con idea de alumbrar en aquellas situaciones en las que no queremos molestar y/o pretendemos pasar desapercibidos.

En la parte trasera tenemos un hueco muy elaborado e integrado en la carcasa para poner una anilla (la caja incluye una de tamaño diminuto) y poder así añadir esta pequeña linterna a nuestras llaves. Desde luego por tamaño y peso no supondrá un lastre en el bolsillo. Eso sí, no disponemos de modo alguno de implementar algún tipo de pinza o similar, así que si sois de los que os gusta colocarla en una gorra para usarla en modo “manos libres” este modelo no es para vosotros.

El botón de control es de color cobre, enrasado con la cara superior de la carcasa, con una serie de círculos concéntricos para mejorar su tacto, y posee en el centro un pequeño indicador luminoso que será verde o rojo según lo que quiera decirnos. Me gusta por tamaño y por tacto, pero he de decir que el botón de la E03R está algo expuesto y pese al sistema de bloqueo del que luego hablaremos, tengo la impresión de que algún día me encontraré la linterna encendida por accidente al llevarla en el bolsillo de mis vaqueros junto a otros elementos.

Por su parte, la batería interna de 200 mAh se recarga mediante un puerto USB-C (a ver si de una vez se estandariza para cargar todo tipo de dispositivos portátiles) y el indicador luminoso del botón de la linterna se encenderá en color rojo durante el proceso pasando a verde cuando éste finalice; cosa que sucede tras aproximadamente hora y cuarto si la batería estaba completamente agotada.

El puerto de carga se encuentra situado en uno de los laterales de la linterna y está protegido por una tapa de goma que ha de permanecer cerrada para cumplir con la certificación IP66 que posee la linterna, ya que como se os quede abierta entrará agua al interior. Por cierto, en cuanto a caídas, debería de aguantar hasta 1 metro sin romperse nada según aseguran los diseñadores de Fenix.

Comentaros que no la he tirado al suelo, pero la prueba de pegarle un remojón en la ducha (asegurándome antes de que la tapa del puerto de carga estaba perfectamente cerrada) sí que la ha pasado sin problemas.

Para conocer la carga de la linterna sólo nos tenemos que fijar en el indicador que os decía antes cuando la encendemos, ya que según su estado nos estará diciendo en qué porcentaje se encuentra la batería:

  • Verde fijo: 100% – 70%
  • Verde parpadeante: 70% – 40%
  • Rojo fijo: 40% – 10%
  • Rojo parpadeante: 10% – 1%

Como ya habréis visto en las fotos, sobre el cuerpo de la linterna viene serigrafiado el número de serie y una señal de que tenemos que tener cuidado con la zona del emisor porque llega a calentarse bastante. Esto último he intentado comprobarlo manteniendo el modo Alto funcionando durante bastante tiempo y tampoco es para tanto, sobre todo después de haber probado modelos como la Imalent LD70 donde la temperatura pasados un par de minutos llega a ser extrema; así que aunque hayan puesto esa advertencia tampoco penséis que correis el riesgo de quedaros sin huellas dactilares.

Sin duda, lo mejor de este modelo de Fenix es su reducido tamaño y su forma tan compacta, pues al ser tan pequeña pasará absolutamente inadvertida en nuestro bolsillo junto a llaves, monedas y demás enseres que nos acompañan a todas partes.

La luz

La luz que emite el LED principal es muy blanca y disponemos de cuatro modos con las siguientes potencias y autonomías:

  • Eco: 5 lumens (18 horas)
  • Bajo: 30 lumens (3 horas)
  • Medio: 80 lumens (1 hora y 15 minutos)
  • Alto: 260 lumens (45 minutos)

En todo caso, en el modo más potente transcurridos unos 5 minutos el nivel de brillo bajará a 100 lumens. Además, a medida que la batería se va descargando esta irá cambiando al nivel inferior de luminosidad de forma automática hasta que al ocurrir esto en el modo Eco la linterna se apagará por agotamiento de energía y tendremos que recargarla para poder seguir usándola.

Por su parte, el LED rojo posee dos modos de uso:

  • Fijo: 4 lumens (5 horas y 30 minutos)
  • Baliza: 4 lumens

La idea del emisor de color rojo no es mala sobre el papel, ya que suele ser un tipo de iluminación que evita deslumbramientos y es bastante más discreta que una luz blanca. Sin embargo, el problema aquí es que se han pasado con la intensidad del modo Fijo y se han quedado cortos con el modo Baliza, haciendo que el primero llegue a molestar en plena oscuridad y el segundo no sea tan visible como en aquellas linternas en las que esta funcionalidad es más parecida a un flash potente que dura apenas una centésima de segundo que a un LED que simplemente se va enciendo y apagando a ritmo fijo como es el caso que hoy nos ocupa.

Además, siguiendo con el modo Baliza, por el diseño de la linterna la señal de alerta que emite sólo va a ser visible en una dirección; mientras que si alguien viene “de espaldas” a la linterna no va a ver el parpadeo, ya que la luz sólo se emite hacia delante.

Para hacer el cambio de modos la cosa es sencilla. Si la linterna está bloqueada la desbloquearemos con un doble click, tras lo cual parpadeará dos veces para indicárnoslo. Una pulsación de unos 0,5 segundos nos llevará al modo Eco y a partir de ahí a base de pulsaciones breves iremos recorriendo los modos Bajo, Medio y Alto en secuencia. Para pasar a usar el LED rojo tendremos que mantener pulsado el botón durante algo más de un segundo, lo que nos llevará al modo Fijo. Para pasar al parpadeante sólo hace falta realizar una breve pulsación.

En cualquiera de los modos, para apagar la linterna hay que mantener pulsado el botón durante medio segundo y posteriormente para bloquearla hacer un doble click.

Las sensaciones

Como os decía en los primeros compases del artículo, lo que más me gusta de esta linterna es sostenerla entre las yemas de mis dedos, ya que por mucho que juguetee con ella no percibo la más mínima arista o reborde molesto. Para lo pequeña que es tiene una precisión de fabricación alucinante; e igual de preciso es su botón que nos permite controlar el número de clicks a la perfección y además tiene un tacto delicioso con esos círculos concéntricos que me recuerdan a las ondas que se forman en un estanque cuando lanzas una piedra a lo lejos.

La iluminación es dispar: si bien con el LED normal conseguimos una iluminación muy blanca en su zona central seguida de una corona algo menos luminosa pero siendo ambas zonas perfectamente redondas y homogéneas, el LED rojo lanza un haz de luz algo irregular con una pequeña zona central muy intensa seguida de un par de coronas de brillo intermedio y luego una zona de penumbra rojiza de forma algo elipsoidal.

Lo de la luz roja no me importaría si fuera de muy escasa intensidad porque creo que sería un modo Moonlight estupendo; pero lo que ocurre es que han usado un emisor de demasiada potencia y hace que en completa oscuridad llegue incluso a molestar. En este caso menos es más, y es que unos cuantos lumens menos en el LED auxiliar hubieran venido muy bien.

Lo que sí que me gusta mucho es la implantación tanto del porcentaje restante de batería a base de parpadeos del indicador bicolor de estado como el sistema de bloqueo de la linterna confimado con un doble flash del LED principal. Se le coge el truco en cuestión de segundos y enseguida nos damos cuenta de que es algo realmente intuitivo.

Como linterna para llevar encima me parece estupenda por forma, dimensiones, peso y el funcionamiento de los modos; pero desde mi punto de vista el error ha sido implementar un LED rojo que en realidad no aporta gran cosa. Creo que hubiera sido mejor opción añadir un modo Moonlight del orden de 1 lumen al LED principal y si querían añadir un segundo emisor aprovechar para implementar uno con CRI alto, que si bien yo no le suelo sacar mucha utilidad, sé que hay gente que aboga por este tipo de iluminación más natural.

En campo abierto el modo Eco no nos va a servir de gran cosa porque con él apenas vamos a ver nada. Sin embargo, el modo Bajo ya nos va a permitir vislumbrar algo más; si bien para pasear en condiciones de baja luminosidad os recomiendo el modo Medio porque me parece que es el más equilibrado en cuanto a lumens y autonomía. El modo Alto impresiona por lo que alumbra para el tamaño de la linterna, pero realmente no es algo que nos permita distinguir un oso polar en medio de la tundra y lo que conseguiremos empleándolo continuamente es agotar la batería en tres cuartos de hora. Por tanto, mi consejo es que uséis el modo Medio de forma habitual salvo para alguna situación puntual que requiera más potencia.

Aun así, para que os hagáis una idea de cómo ilumina esta pequeña linterna en su modo Alto os dejo esta fotografía que hice una noche en la arboleda cerca de mi casa que de un tiempo a esta parte se ha convertido en mi particular pista de pruebas para las linternas que van pasando por mis manos. Como veis es más que suficiente para dar un paseo en completa oscuridad, que es como yo me encontraba en ese momento. Si necesitais iluminar toda la arboleda tendréis que buscar un modelo más potente, grande, pesado y caro.

Si pasamos al emisor rojo vemos que en este tipo de entorno totalmente oscuro no nos va a ser de gran utilidad; pero ya os digo que en casa de madrugada tiene demasiado brillo y en esas condiciones llega incluso a molestar a los ojos.

Conclusión

La Fenix E03R está en una categoría en la que tiene muchos rivales y además muchos de ellos han pasado por mis manos. El más directo seguramente sea la Nitecore TINI, ya que es la que más se aproxima por tamaño y prestaciones. No tiene el LED rojo adicional pero creo que es algo anecdótico que no usaremos más de un par de veces al principio para hacer la gracia y a partir de ahí la usaremos nada más que en sus cuatro modos principales. Si sois unos maniáticos de la simetría elegiréis la E03R sobre la TINI puesto que el modelo de Nitecore es lo más asimétrico que os podéis echar al bolsillo.

Otra que por forma también podría batirse con ella es la Nitecore TIP2; pero en este caso está por encima de la E03R en prestaciones y autonomía; pero también en tamaño y peso. En este modelo tenemos también dos LEDs pero como ya sabréis si habéis leído la review correspondiente lo hace para aumentar la intensidad lumínica y el alcance del haz de luz con respecto a su antecesora.

Podría incluir aquí más linternas de llavero como las Rovyvon Aurora A1 y A1x, la Wuben G338, la Trustfire Mini2 o la Olight i1R 2; pero dado que todas esas tienen formas redondas quería poner en perspectiva estos modelos de perfil más rectangular y a las que dentro de unos días se sumará un modelo más a mi colección y del que, por supuesto, os hablaré por aquí.

Lo bueno

  • Calidad de construcción impecable
  • Tamaño minúsculo
  • Carga a través de puerto USB-C
  • Sistema de bloqueo y consulta de batería muy sencillo

Lo malo

  • El LED rojo no tiene mucha utilidad
  • Se echa en falta un modo Moonlight en torno a 1 lumen

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Review: Rovyvon Aurora A3x

Tras la comparativa entre la Rovyvon Aurora A1 y la A1x me quedé con ganas de probar una de estas linternas pero con cuerpo metálico en lugar de estar fabricado en poliamida. ¿Por qué? Pues por un motivo bien sencillo: al igual que hice con la Olight i3E-Cu EOS, además de redactar la review como tal quería ver qué tal iba envejeciendo en mi bolsillo una linterna con la misma forma que la A1 (mi formato ideal para linternas que van en el llavero) pero fabricada en el clásico aluminio anodizado.

Seguramente el hecho de que la A1 apenas se haya deteriorado durante los meses que ha ido dando tumbos junto a mis llaves en el bolsillo derecho del pantalón dice algo muy bueno de la poliamida como material base para este tipo de elementos y de hecho me encanta por su resistencia y ligereza; pero tenía ganas de ver la evolución de una linterna de aluminio en tales condiciones tal y como os mostré en aquel artículo que comparaba la resistencia del aluminio frente a la del titanio.

Y es que en él os comentaba que cuando veía una linterna tan desgastada como aquella Olight i3E EOS de color negro pensaba en lo mucho que su dueño habría disfrutado de ella, así que ahora poco a poco quiero ver cómo se va erosionando esta Rovyvon Aurora A3x que hoy os presento (estrenada el 5 de noviembre de 2020) y que os iré narrando en algunas actualizaciones que iré añadiendo al final de esta review.

El cuerpo

En primera instancia pensaba que la A3x (aunque en el cuerpo pone símplemente A3, al igual que ocurría con la A1x, que venía serigrafiada como A1) era un copia de la A1x en cuanto a forma y dimensiones del cuerpo; pero me equivocaba, ya que difiere ligeramente. En concreto la linterna que hoy nos ocupa mide 57,3 mm de largo por 15,6 de diámetro, pesando 19,5 gramos.

Esto representa un incremento de 3,3 mm a lo largo, 1,6 a lo ancho y un sobrepeso de 7,5 gramos con respecto a la A1; pero también un decremento de 3,2 mm a lo largo y es 2,7 gramos más ligera que la A1x. Por tanto, el molde de la A3x en realidad es único para ella, ya que aunque muy parecida físicamente no es igual que sus dos “primas”.

Los acabados de la A3 son sencillamente perfectos: si en la A1 os comentaba que había algunas aristas en la poliamida que poco a poco con el tiempo se fueron puliendo por si solas con el roce del día a día, en el caso de la A3 según se saca de la caja vemos que todas las terminaciones son perfectas y no se aprecia fallo alguno en la aplicación del anodizado. Tratamioento superficial que, por cierto, no es negro (aunque en las fotos lo parezca) sino lo que la marca denomina “gris arma”, que en esencia es un gris oscuro que para mi gusto queda muy elegante aunque también está disponible en un rojo muy molón. Ah, y en este caso el cuerpo es de una sola pieza, a diferencia de los modelos de poliamida que son dos mitades pegadas con mucha precisión pero que, observando con atención, se aprecia entre ellas una fina linea de unión.

Si seguimos mirando los detalles del cuerpo podemos ver que posee algunos ranurados para mejorar el agarre aunque en menor número que las dos versiones de la A1 y que una tapa de goma traslúcida protege el puerto de carga, que sigue siendo microUSB (por favor, ¡estandarización del USB-C para carga de pequeños dispositivos ya!).

La tapa de goma en esta ocasión no va tan ajustada ni enrasada como en las A1, por lo que en más de una ocasión he sacado la linterna del bolsillo y me he encontrado la tapa abierta. Esto es algo que no me hace mucha gracia porque al final el hueco del conector se irá llenando de polvo y pelusa y me tocará soplarlo de vez en cuando para que no acabe por provocar un mal contacto del cable de carga.

La parte trasera forma un hueco para pasar una anilla de llavero y por su forma plana (donde han grabado el nombre de  la marca y su página web; no como la horterada del “EDC Flashlight” de la A1x) permite hacer tailstanding aunque de forma un poco inestable, eso sí. En cuanto a la cabeza, a diferencia de las A1 es del mismo material y acabado que el resto de la linterna, de modo que es muy discreta.

Si hablamos de la resistencia a los elementos, Rovyvon asegura que este modelo tiene certificación IP65 y aguanta caídas de 1,5 metros como máximo. Os puedo decir que la linterna aguanta un remojón en la ducha sin problemas y que uno de los primeros días se me cayó a un suelo de hormigón desde el bolsillo y aunque no le pasó nada se marcó ligeramente la cabeza (el aluminio es más blando que el acero y se nota en este tipo de “accidentes”).

Por cierto, en la caja viene, además de la linterna, un cable de carga, una anilla de llavero un poco grande para mi gusto, una pinza metálica para acoplar al cuerpo por si la queremos fijar en alguna prenda así como una correa ajustable para la muñeca, una hoja de instrucciones y una tarjeta de garantía que nadie cumplimentará.

El único botón que posee la A3 es exactamente igual que el de la A1x, así que volveré a la comparación con una lenteja pardina para describir su tamaño. Igualmente, va forrado en goma traslúcida y hace función de indicador de carga, ya que parpadea en azul cuando estamos cargando su batería interna de 260 mAh y se queda fija en ese color cuando ha terminado el proceso, cosa que tarda aproximadamente una hora si hemos dejado la bateria casi sin carga.

Truco: si queréis saber si una linterna de la gama básica de Rovyvon (A1, A2, A3) es de la serie original o de las mejoradas (las ‘x’) sólo tenéis que fijaros en el botón. Si es ovalado es de las primeras remesas, mientras que si es rendondo, más pequeño y más plano pertenece a las series ‘x’.

De hecho esta A3 tiene más cosas en común con la A1x que con la A1 “a secas”, ya que los modos de control son exactamente los mismos y se accede a ellos de la misma manera (para bien y para mal).

  • Modo alto (650 lumens) 1,5 minutos –> (100 lumens) 75 minutos
  • Modo medio (230 lumens) 1,5 minutos –> (100 lumens) 90 minutos
  • Modo bajo (20 lumens) 8 horas
  • Modo ultrabajo (2 lumens) 30 horas

Al encender la linterna con un doble click el modo por defecto que se activará es aquel que hayamos usado durante más de 3 minutos seguidos anteriormente, y a partir de él iremos haciendo el ciclo entre los cuatro modos disponibles a base de clicks breves. No es un sistema que me acabe de gustar mucho pero veo que en los modelos que está sacando últimamente Rovyvon es la firma que sus diseñadores han decidido implementar. Para apagar la linterna hay que hacer un click algo más prolongado.

Por cierto, tenemos también un modo estroboscópico que se activa haciendo triple click, pero ese queda fuera de la rueda de modos normales y su sistema de memorización. Yo no lo uso jamás, pero bueno, que sepáis que está ahí.

La principal diferencia de este modelo con respecto a sus hermanas A1 y A1x reside en que está fabricada íntegramente en aluminio 6063, lo que hace que en los modos de potencia más elevada no sólo sea la cabeza la que disipe el calor generado; sino que ahora éste se reparte por todo el cuerpo y, por tanto térmicamente, es más eficiente.

La luz

Como es habitual en mí, he elegido la versión con el LED Cree (versión XP-G3) por su mayor aprovechamiento de la energía de la batería para convertirla en luz blanca más allá de fidelidades cromáticas de las que hace gala la versión con emisor Nichia, ya que en este tipo de linternas considero que el factor tamaño/autonomía es lo más importante.

El reparto del haz de luz es bastante homogéneo y sin zonas irregulares como es habitual en la marca. A esto contribuye el reflector liso que incorpora y, sobre todo, la estudiada lente TIR que sella la parte frontal de la linterna junto al anillo exterior de la cabeza.

Una de las mejores cosas de la A3x es que no se aprecia en ninguno de sus modos (no siquiera en el más bajo) rastro de PWM. Como ya he dicho alguna vez, en el modo Moonlight de la A1 el parpadeo es de tan baja frecuencia que se aprecia a simple vista; pero esto es algo que ya corrigieron en la A1x y veo que en la A3x han debido de emplear el mismo controlador (algo que ya parecía claro viendo que los modos disponibles son exactamente los mismos).

Las sensaciones

Como con todas las Rovyvon, adoro la sensación de tener estas linternas en la mano. A veces la libero del llavero con el pequeño mosquetón que utilizo y simplemente la sostengo entre los dedos, paso la yema del pulgar por sus aristas… Me gusto mucho el tacto sólido de las linternas de esta marca y la forma que sus diseñadores han decidido darles.

Y si esto ya me gustaba en los modelos de poliamida con el aluminio es todavía mejor, ya que cuando la sacas del bolsillo del pantalón en invierno notas el calor del cuerpo que ha absorbido el metal; si la dejas en el coche, al cogerla percibes que está fría… Sensaciones que en el pasado nunca me planteaba, pero que desde que las descubrí con la Nitecore TIKI son un placer para mí y las busco en muchos de los modelos que pasan por mis manos (pero que no en todas encuentro, claro).

En cuanto a la iluminación como tal, pues como en las otras Rovyvon que poseo, me sigue pareciendo alucinante la cantidad de luz que sale de una linterna más pequeña que un dedo pulgar. Es algo realmente asombroso e inimaginable hace unos años, ya que la tecnología LED es una de que las que más rápido ha avanzado en los últimos tiempos.

De hecho, si os paráis a pensar un momento, hace poco más de una década casi todos usábamos bombillas de filamento y es entonces cuando empezaron a promocionar el uso de las bombillas de bajo consumo en el hogar, para pasar aproximadamente tres o cuatro años después a alabar las bondades de las bombillas LED que, ahora mismo, son un estándar en todos los hogares.

Y lo siguiente son los coches, pues hace seis o siete años las luces Full LED eran cosa de las berlinas tope de gama de las marcas más prestigiosas y ahora están disponibles hasta en los coches de segmento B de marcas generalistas, por lo que pinta que dentro de nada serán tan habituales como el aire acondicionado o el sistema multimedia.

Como os digo, lo del LED ha sido una revolución rápida y silenciosa que ha conquistado casi todos los campos de la iluminación y uno de los más beneficiados han sido las linternas, que han visto multiplicadas sus potencias lumínicas y sus autonomías (a esto también ha contribuido la popularización de las baterías de iones de litio, claro está).

Pero bueno, volvamos a la Rovyvon A3, que me estoy yendo por las ramas y no quiero alargarme mucho más, pues al fin y al cabo podríamos hacer un hiper-resumen diciendo que la linterna que hoy analizamos es muy similar a la A1x pero fabricada en aluminio en lugar de poliamida y acero inoxidable. Lo que pasa es que tampoco quería ser tan sintético y me gustaría contar alguna cosa más.

Comentaros también que probé la linterna en la que se ha convertido en mi pista de pruebas particular, que es una arboleda cercana a mi casa donde no hay farolas y por tanto a última hora de la tarde hay tal oscuridad que uno no se ve ni su propia mano aunque la tenga delante de la cara. Pues bien, en su modo Alto de 650 lumens esto lo que podemos ver:

Para ser una linterna de llavero el alcance y la distribución de la luz es bastante buena y de hecho podéis apreciar cómo no sólo se ve bien el camino de tierra del centro sino también los laterales de hierba (se ve un banco en la parte izquierda y una papelera a la derecha) así como la parte superior de los árboles hasta unos cuantos metros de distancia.

Conclusión

En Rovyvon siguen demostrando que tienen arte para hacer linternas. No sólo son modelos muy capaces en lo luminoso; sino que también tienen un aura especial que hace que quiera usarlas siempre que sea posible. Otras linternas de este tipo que he tenido iban en mi llavero y las sacaba cuando me hacían falta, pero en el caso de los modelos de la marca del león siempre que puedo me gusta usarlas y percibir su tacto en mis dedos incluso sin necesidad de encenderlas.

Como os decía, tras estas últimas líneas iré añadiendo cada cierto tiempo actualizaciones con fotografías macro que vayan dando cuenta cómo se va desgastando progresivamente el anodizado de la linterna y dejando a la vista el aluminio desnudo. Creo que puede ser una experiencia interesante que iremos viendo juntos.

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Actualización. 16-11-2020

Han pasado 11 días desde que estrené la linterna y en su superficie se empieza a apreciar el paso del tiempo en forma de leves arañazos. Aparte de las zonas de roce habituales con la anilla del llavero y el resto de elementos que van dando vueltas en mi bolsillo, en la cabeza se aprecia un “picotazo” fruto de una caída hace cosa de una semana sobre un suelo de hormigón. A simple vista la linterna sólo tiene roces muy ligeros en las aristas más expuestas, pero es que los objetivos macro son capaces de magnificar hasta el más minúsculo detalle.

Actualización. 29-11-2020

Aproximadamente dos semanas después de la última actualización subo tres fotografías que ilustran el proceso de desgaste del anodizado de la A3x. Como podéis ver, el aluminio empieza a ser bastante visible en las aristas más expuestas a los roces con llaves y monedas (la parte frontal y la anilla trasera) pero en general la linterna todavía presenta un aspecto bastante bueno.

Actualización. 05-01-2021

Tras algo más de un mes desde la última actualización y habiendo estado la A3x en mi bolsillo permanentemente os dejo con unas fotos de su estado actual en las que podréis apreciar cómo el desgaste de las zonas más expuestas al roce poco a poco va avanzando terreno. Eso sí, el funcionamiento de la linterna sigue siendo impecable.

Actualización. 16-06-2021

Han pasado seis meses desde la última actualización, durante los cuales la A3x no ha salido de mi bolsillo ningún día y, por tanto, han continuado los roces contra llaves, monedas y demás elementos que suele haber en los bolsillos de unos pantalones. Vamos a ver cómo ha evolucionado el desgaste de las zonas durante todo este tiempo pero también vais a poder apreciar la abrazadera de goma que tengo puesta sobre la tapa de carga para que esta no se abra.

Review: Hugsby XP-1

El modelo que hoy os presento se sale un poco de los cánones estéticos y funcionales de las linternas que se alimentan mediante una pila AAA y que ya han pasado por aquí en multitud de ocasiones. Comercializada desde hace años, la Hugsby XP-1 que protagoniza este artículo tiene cierta fama en los círculos linterneros por su calidad, así que vamos a ver qué hay de cierto en ello.

El cuerpo

El cuerpo del modelo que hoy nos ocupa está fabricado en aluminio anodizado con una longitud de 95 mm, un grosor de 14 mm y un peso de 22 gramos sin pila. Ya os habréis dado cuenta de que el largo es un par de centímetros mayor que en las linternas de esta categoría; pero es que la XP-1 se diferencia de la mayoría por tener pulsador trasero para su encendido y apagado, lo que requiere algo más de espacio que el sistema de cabeza giratoria de la mayoría de modelos de esta gama.

Disponemos de dos zonas de knurling: una en la cabeza y otra en la zona de la tapa-pulsador trasera que están ahí para mejorar el agarre de la linterna y también para facilitar el montaje y desmontaje de ambas piezas. Su calidad de ejecución es justita, ya que además de que el relieve es un poco irregular, el anodizado en esa zona parece algo más delicado y al poco tiempo empezará a irse como se puede ver en alguna de las fotos que ilustran este artículo.

Como os decía antes, el punto diferencial de esta linterna es su pulsador trasero, por lo que la Hugsby XP-1 tiene tres partes que roscan entre si: la cabeza que incluye el LED y la electrónica de control, el cuerpo y la tapa trasera que lleva el botón de encendido-apagado. Que hayan hecho la cabeza desenroscable no tiene otra finalidad más que la practicidad a la hora de fabricar la linterna, ya que el cambio de pila se realiza por la parte trasera.

En la parte central hay un rebaje para fijar un clip metálico bastante más largo de lo habitual en este tipo de linternas y que nos permite fijarla con bastante solidez al bolsillo del pantalón, un cinturón o la correa de una mochila. El clip incluye también un resalte central pensado para pasar una correa o un cordel.

La luz

La iluminación que proporciona la Hugsby es relativamente potente en general, ya que dispone de un único modo de 100 lumens de potencia que nos dará una autonomía de unos 40 minutos; que viene siendo lo habitual en este tipo de modelos.

Como veréis en la foto que tenéis a continuación, la linterna dispone de un reflector metálico con textura de piel de naranja que da lugar a un haz de luz que concentra la mayor parte de su brillo en la parte central la cual está rodeada de un anillo exterior bastante uniforme. Dentro de los reflectores presentes en las linternas de pequeño tamaño he de admitir es uno de los que mejor se comporta a la hora de distribuir la luz.

Por cierto, el LED es uno de esos Cree XPE2 R4 tan habitual en estos modelos de pequeño tamaño y en su favor he de decir que la luz que emite no presenta zonas amarillas como sucede en otras linternas. Por tanto, en cuanto a calidad de luz, esta Hugsby no lo hace nada mal.

Las sensaciones

Inicialmente me compré esta linterna para acoplarla al manillar de mi patinete Oxelo para tener así iluminación si en una de mis excursiones se me hacía de noche. Y aunque el invento funcionaba e iluminaba lo suficiente, lo que ocurre es que al final me decanté por hacerme con una luz de bicicleta para dejarla siempre fija en el manillar y no andar quitándola y poniéndola cada dos por tres.

De ahí que la zona del knurling delantero esté algo desgastada, ya que llevaba la linterna en una pequeña bolsa con algunas herramientas básicas que con el traqueteo de la marcha los elementos fueran rozando unos con otros.

Sea como sea, al final la linterna pasó a mi colección y he de admitir que me gusta usarla de vez en cuando. No tiene funcionalidad alguna dentro de casa por las noches por sus 100 lumens, pero al ser más larga de lo habitual suelo recurrir a ella cuando se me cae alguna cosa debajo del sofá o tengo que mirar algo dentro del aire acondicionado o a través de las rejillas del ordenador de sobremesa. Es cómoda de sostener y la luz que da, al ser tan blanca y relativamente potente, ayuda a ver las cosas con claridad.

No es de mis favoritas porque el diseño me parece un poco feo y además de un tiempo a esta parte me ha dado por las linternas recargables a través de USB, pero al menos es un modelo que se sale un poco de lo habitual si lo comparamos con lo que suele darse en el amplio grupo de las AAA.

¡Hasta la próxima review!

Review: Tank007 E09

La de hoy es una linterna de hace ya unos años cuyo aspecto y calidad de construcción siempre la ha situado entre mis favoritas pese a no pertenecer a una marca de renombre. Hoy vamos a echar un vistazo a la Tank007 E09.

El cuerpo

En esencia lo que tenemos es una linterna cilíndrica fabricada en aluminio anodizado, alimentada con una pila AAA (aunque acepta baterías de iones de litio recargables tipo 10440) con cabeza giratoria y tres modos de funcionamiento. Aunque está disponible en algún otro color, me gustó su tono marrón por original y elegante al mismo tiempo.

Os decía que este modelo no es del todo cilíndrico porque en su primer tramo (todavía perteneciente a la cabeza) tiene una “tuerca” hexagonal que le da mayor grosor por donde la agarraremos normalmente y también evita que ruede si la posamos sobre una superficie inclinada. Además, también cuenta con un knurling bastante marcado en el extremo anterior que nos permitirá girarla con comodidad.

En otro orden de cosas, en la parte posterior contamos con un par de agujeros y un rebaje central en los que enganchar una correa, una anilla de llavero… En ese sentido da mucha flexibilidad para amarrarla a lo que queramos, cosa que es de agradecer y además, gracias al rebaje, sigue permitiendo hacer tailstanding en caso de que lo consideremos necesario.

Las dimensiones son las habituales en este tipo de linternas: 70 mm de longitud, 14 mm de diámetro y un peso de 12 gramos. En la media del sector, vaya. Posee certificación IPx8 lo que la hace completamente sumergible a un metro de profundidad y además el fabricante afirma que soporta caídas desde una altura máxima de 1,5 metros.

Un detalle chulo es que en la parte posterior de la placa electrónica de control está serigrafiado el nombre de la marca; detalle muy inhabitual y simplemente estético, pero que no he visto en ninguna otra de las linternas que poseo a día de hoy.

Destacar que a diferencia de muchos otros modelos, en este caso la cabeza es larga en proporción con el cuerpo debido a que la parte roscada es de mayor longitud y, por tanto, la unión entre ambas partes de la linterna es más sólida y se mueve con un tacto prácticamente perfecto.

La luz

La E09, aparecida a finales de 2011, es uno de esos modelos que cuentan con un reflector metálico de textura de piel de naranja y una fina lente frontal, dejando de lado las más eficientes lentes TIR que tanto se utilizan en los modelos actuales.

El LED encargado de darnos luz es un Cree XP-E R3 que podemos ver perfectamente si observamos la linterna de frente como en la siguiente imagen. Fijaos ya de paso en la bonita textura del reflector (ya sabéis lo mucho que me gustan).

En cuanto a los modos de funcionamiento, como os comentaba antes, disponemos de tres que van cambiando a medida que apagamos y encendemos la linterna mediante un rápido giro de su cabeza; si bien para mí no han elegido el mejor orden para implementarlos, pues comenzamos por el Medio, luego pasamos al Bajo y por último tenemos el Alto. Creo que ya os he dicho alguna vez que para el uso que yo le doy a las linternas mi preferencia es siempre empezar por el modo más bajo posible y luego ir incrementando luminosidad a medida que vamos “escalando” modos para evitar deslumbrarnos y/o molestar a los demás.

El modo Alto son 120 lumens y tiene una autonomía de unos 30 minutos. En cuanto al modo Medio, son unos 30 lumens durante aproximadamente 75 minutos y, por último, el Bajo ofrece aproximadamente 3 lumens durante algo más de 8 horas. Son tiempos algo escasos para una linterna AAA con ese número de lúmens, pero he estado investigando y buena parte de la culpa la tiene la electrónica de control, que consume bastante energía a costa de mantener la luz bastante estable en todos los modos.

Además, he de decir que la linterna en sus modos Medio y Bajo posee un fuerte PWM de entre 200 y 300 Hz que percibiremos en cuanto movamos la linterna delante de nuestros ojos. No llega al extremo de la Rovyvon Aurora A1 y sus 100 Hz de PWM en el modo bajo pero tampoco creáis que va muy a la zaga.

Las sensaciones

Una de las mejores sensaciones que ofrece este modelo es la de enroscar y desenroscar su cabeza, ya que como es más larga de lo habitual las roscas también son de mayor longitud y esto hace que el tacto sea delicioso. Fijaos en la siguiente fotografía y mirad otras similares de otras linternas que han aparecido por aquí y veréis como en la E09 hay unos cuantos hilos más.

Es cierto que la autonomía no es la mejor del mundo y que la calidad de luz que da tampoco es para tirar cohetes; pero hay que reconocer que la solidez general es el punto fuerte de este modelo de Tank007 que además tiene un precio de unos 12 euros, por lo que el desembolso necesario para hacerse con ella tampoco es muy elevado.

Por cierto, me hace mucha gracia la “tuerca” del final de la cabeza porque siempre pienso que si se atascara por algún motivo, con una llave plana podría desenroscarla; aunque por el tacto de las roscas ya os digo que problemas en ese sentido no vais a tener nunca.

Además, como habréis visto en las fotos, es una de esas linternas que lleva grabado el número de serie, lo que siempre me parece un detalle elegante y de agradecer en cualquier modelo. Puede parecer trivial, pero al ser un número único en cada elemento, en la fábrica tiene que haber un grabador que se vaya incrementando en cada unidad procesada que grabará dicha referencia una sola vez en su vida.

Lo que sí que he echado en falta es un modo firefly como llevan muchas otras linternas de pequeño tamaño: un modo que, por definición, no ha de llegar al lumen y que es muy útil cuando en plena oscuridad necesitamos iluminar algo sin molestar. Tres lumens parecen pocos, pero os aseguro que de madrugada con todas las persianas bajadas es un montón de luz; mucha más de la que necesitamos.

Conclusión

La Tank007 E09 es una de esas linternas “agradecidas”: tiene una construcción sólida, posee varios modos de funcionamiento, se alimenta con una simple pila AAA, podemos llevarla en el llavero sin demasiadas molestias… Por esto mismo tengo varias linternas de estas características en mi colección y algunas incluso han pasado ya por aquí; así que ya que estamos os las muestro a continuación en una imagen de familia y os dejo los enlaces después de la misma:

El principal problema de la E09 es la poca autonomía que tiene. Es verdad que en modo Bajo no está nada mal, pero en el modo Alto tenemos una media hora y en el Medio poco más del doble. En otras linternas de características parecidas los tiempos de funcionamiento que obtenemos son más largos y para mí esto es un factor importante; sobre todo porque veo que en estos modos la cabeza se calienta bastante, lo que indica que estamos disipando mucha energía en forma de calor a través de su circuitería de control.

Más información

Página oficial de la Tank007 E09

Review: Darkvim SK-C30

Del modelo del que hoy vamos a hablar no tenía ninguna referencia ni había visto ningún tipo de review cuando se me puso a tiro; pero me gustaron sus acabados y puesto que el precio era de apenas unos 12 euros decidí darle una oportunidad aunque corriera el riesgo de que al final acabara siendo una pieza más haciendo bulto en mi colección de linternas AAA.

El cuerpo

La SK-C30 es una linterna realizada en aluminio 6061-T, con un único modo de funcionamiento, que se alimenta mediante una pila AAA y con encendido y apagado mediante cabeza giratoria. Tiene unas dimensiones de 70 mm de largo por 14 mm de diámetro y un peso sin pila de 12 gramos; más o menos las características que presentan todos los modelos de este tipo.

Algo a destacar (y que es diferencial con respecto a su competencia) es que este modelo de la desconocida Darkvim puede funcionar con un rango de voltaje de entre 1,2 y 4,2 voltios, lo que quiere decir que además de pilas alcalinas acepta baterías recargables de iones de litio, en este caso del tipo 10440 que le darán un plus de potencia.

Otro rasgo curioso de este modelo es que la cabeza tiene rosca macho en lugar de hembra a diferencia de la mayoría de las linternas de este tipo que suelen tener la rosca hembra en la cabeza y podemos ver los hilos de esta en el cuerpo cuando separamos las dos partes que la conforman. Si no recuerdo mal, de todos los modelos que han pasado por aquí sólo la Fenix E01 tenía una configuración similar.

Como ya habréis podido apreciar en la fotografía que encabeza este artículo, la SK-C30 tiene una forma peculiar: aunque la linterna internamente ha de ser de forma cilíndrica por la pila AAA que alberga en su interior, al cuerpo y a la cabeza se le han aplicado por la parte exterior una serie de rebajes a 90 grados que logran que su perfil sea cuadrado en la mayor parte de su longitud. Esto consigue que la linterna no se ponga a rodar si la dejamos en una superficie inclinada.

Este perfil cuadrado debería de mejorar el agarre de la linterna, pero debido a que no se ha practicado en su superficie ningún tipo de knurling en realidad siempre tenemos la desagradable sensación de que se nos va a ir al suelo en cuanto nos descuidemos. Todavía no me ha ocurrido, pero temo que tarde o temprano tendré una marca producto de algún porrazo contra una superficie dura.

En su parte trasera cuenta con un agujero torneado en una orejeta del aluminio que sirve para colocar una anilla de llavero y que le impide hacer cualquier tipo de tailstanding. Tampoco tenemos posibilidad de colocar ningún tipo de clip o similar, por lo que sus posibilidades de sujeción se reducen a tenerla entre nuestros dedos mientras la usamos o a apoyarla en alguna superficie cercana.

Curiosa es también la serigrafía de la placa controladora, ya que la parte donde hace contacto el polo positivo de la pila tiene perfil hexagonal en lugar de ser una zona conductora redonda como en la mayor parte de los modelos. Está claro que Darkvim se tomó muchas libertades a la hora de diseñar esta linterna y esto se nota en ese tipo de detalles. Detalles que son los que me llevaron a decantarme por este modelo en particular aunque en el momento de su compra fuera una total desconocida para mí.

El fabricante no da datos sobre certificación IP y se limita a decir que el cuerpo está sellado (lleva una junta tórica en la rosca) de modo que se puede usar bajo la lluvia. Este tipo de linternas suelen ser incluso sumergibles a un metro de profundidad, pero si el fabricante no lo declara no seré yo quien haga la prueba. En cuanto a resistencia a caídas, no dicen absolutamente nada, pero por materiales y peso debería de soportar al menos un metro sin sufrir daños graves.

La luz

El LED encargado de proporcionar la luz es un Cree R2 albergado al fondo de un reflector completamente liso que hace que el haz de luz emitido presente una zona central muy brillante junto a unos anillos exteriores producto de los reflejos internos del propio reflector. Entre ambas zonas existe una corona en la que la luz es muy homogénea y, en general, el tinte de todo el haz no presenta tonos amarillentos por ninguna parte.

Al tener sólo un modo disponible no presenta PWM alguno ya que el driver se limita a entregar la corriente disponible al propio LED de forma continua; aunque hemos de tener en cuenta algo importante: con una pila recargable o alcalina esta linterna emitirá 80 lumens durante unos 45 minutos; pero si empleamos una batería 10440 pasaremos a 200 lumens, que no está mal para un modelo de este tamaño. Eso sí, en este último caso preparaos porque el cuerpo se calienta bastante y con mucha rapidez, lo que me hace temer a largo plazo por la integridad de su electrónica de control.

Las sensaciones

La de hoy es una linterna con una personalidad muy especial. No sé por qué es una total desconocida, ya que creo que es un modelo interesante que aporta cosas distintas a un tipo de linternas en las que parecía que se había inventado todo ya.

Aparte del perfil redondo-cuadrado de su cuerpo, llama la atención la precisión de su rosca, que está milimétricamente ajustada y nos permite deleitarnos con su tacto cuando giramos su cabeza. También me parece un punto a favor la posibilidad de emplear baterías de iones de litio, ya que la mayor parte de las linternas de esta gama sólo funcionan con pilas de como mucho 1,5 voltios.

Sujetar esta linterna entre los dedos es como cuando escribíamos con el típico lápiz Alpino en el colegio: sus cantos definidos nos permiten agarrarla bien y el tacto suave que tiene me recuerda a la laca que le daban a aquellos lapiceros (hasta que los mordisqueábamos y quedaban asquerosos, claro está).

También me gusta que no hay aristas en ninguna parte de su cuerpo o su cabeza, estando ambas piezas perfectamente torneadas y pulidas. En general las linternas actuales no suelen presentar defectos muy evidentes en sus acabados, pero sí que es verdad que algunas de ellas de bajo coste (como es el caso de la que hoy nos ocupa) a veces presentan rebabas en zonas recónditas; cosa que con esta no ocurre.

Conclusión

Es una pena que la SK-C30 no tenga una longitud algo menor, ya que apunta maneras de ser una fiable compañera de viaje por su sencillez. En concepto y prestaciones es como una Olight i3E EOS o una Trustfire Mini-06 con el añadido de poder usar baterías de litio, pero como os digo es algo más larga que estos modelos que os digo y eso le hace perder puntos de cara a ir siempre en un bolsillo.

Aun así es un modelo elegante y bien construido que puede venir bien si nuestras necesidades lumínicas son muy simples.

Review: Trustfire Mini2

Como ya os anuncié en la entrada sobre la Olight i1R 2 EOS Desert Tan, tenía pensado hablaros de algún otro modelo de parecidas dimensiones. Pues bien, la que vamos a ver hoy es una de las linternas más pequeñas que existen en el mercado y capaz además de dar una intensidad lumínica sorprendente: la Trustfire Mini2.

El cuerpo

El cuerpo de la Mini2, fabricado en aluminio con recubrimiento anodizado de tipo III en color negro, tiene una longitud de 39 mm y un diámetro de 14 mm, contando con un peso de tan sólo 11 gramos incluyendo la batería tipo 10180 de 80 mAh como la que equipan casi todas las linternas de esta categoría. Según Trustfire cuenta con certificación IPx8 (lo que la hace sumergible hasta un metro de profundidad) y soporta caídas de hasta un máximo de 2 metros de altura.

Aunque es cierto que la miniaturización de la electrónica sigue en constante evolución, no veo factible que alguien pueda fabricar una linterna con unas dimensiones muy inferiores a esta que hoy os presento. Lo mismo dentro de un par de años me tengo que comer mis palabras, pero creo que reducir más las cotas haría que manejar la linterna fuera una tarea exclusiva para manos de relojero.

En este caso, a diferencia de la Olight, la batería es reemplazable por el usuario desenroscando la tapa trasera de la linterna, de modo que podemos desguazarla en cuatro partes como podéis apreciar en la siguiente fotografía:

Como veis, con la linterna así desmontada se corre el riesgo de perder cualquiera de sus piezas porque son tremendamente pequeñas (fijaos en la moneda de dos euros a modo de comparación). Podéis cargar la batería en un cargador externo si sois capaces de dar con uno que acepte baterías tan pequeñas; pero lo mejor creo que es cargar la batería en la propia linterna y de ese modo sólo tendréis que desacoplar la cabeza, ya que el conector microUSB está en la rosca plateada de la parte superior del cuerpo.

Durante la carga se encenderá en color rojo un discretísimo LED alojado bajo una lámina blanca que pasará a verde cuando esta haya finalizado. Si habéis dejado la batería seca la carga de la misma durará aproximadamente una hora y durante el proceso la linterna no se calienta lo más mínimo.

Ya conocía este pequeñísimo formato de batería por la Wuben G338 que analicé hace tiempo aquí, pero no dejo de sorprenderme cada vez que la saco de la linterna y la sostengo en mi mano: su tamaño es como el de una judía blanca y parece mentira que algo así pueda almacenar energía como para sacar luz (a pocos lumens, claro está) durante horas.

Si le quitáis la anilla que trae en la parte trasera podréis poner la linterna en vertical haciendo tailstanding de modo que podéis lanzar la luz hacia el techo de la estancia para que así rebote y se difunda mejor. Por cierto, en la caja se incluye una segunda anilla (de un tamaño algo superior a la que viene acoplada), una junta tórica de recambio y un cable de carga microUSB de unos 20 cm de longitud.

La luz

Es sorprendente cómo de algo tan minúsculo como este modelo de linterna puedan salir 5 lumens durante la friolera de 7 horas y media sin rastro de PWM o unos bestiales 220 lumens durante 23 minutos. En serio, si la Wuben ya dejaba bocas abiertas cuando la ponías en el modo Alto con sus 130 lumens, imaginaos esta que es capaz de sacar aproximadamente un 70% más de intensidad lumínica. Es como si de la punta de tus dedos surgiera luz como para alumbrar toda una habitación.

Si os fijáis en la lente TIR que recubre el LED (un CA18-3X de la marca Genesis Photonics) veréis que tiene una pequeñísima área central con una textura rugosa para distribuir de forma más uniforme la luz en esa parte del haz. Cuando encendemos la linterna en el modo Bajo veremos que la luz sale únicamente de un pequeño punto, que no es otra cosa que el emisor LED. Sin embargo, cuando cambiamos al modo Alto veremos cómo la lente TIR hace su función y toda ella resplancede con fuerza (ojo, no miréis muy directamente que duele) distribuyendo la luz de forma más amplia.

Aun así, a diferencia de otros modelos similares en los que todo el haz es uniforme, en la Mini2 se aprecia una zona central de perfil cuadrado y bordes amarillentos en la que la luz es algo más intensa y tiene un mayor alcance pero sin que esto implique que el resto del haz (cuyo perímetro exterior es de forma circular) quede en penumbra como ocurre en linternas más orientadas al alcance puro y duro. Como ya os he contado alguna vez, la ventaja de las lentes TIR es que los diseñadores pueden controlar muy bien cómo quieren que se distribuya la luz que arroja la linterna aunque lo malo es que no tienen la bonita estética de los reflectores.

Como suele ser habitual en este tipo de linternas, desde la posición de apagado la encenderemos en modo Bajo girando la cabeza en sentido horario y si seguimos dando vueltas en el mismo sentido pasaremos al modo Alto. Para volver al modo Bajo y posteriormente apagarla sólo tenemos que girar la cabeza (la de la linterna, no la vuestra) en el sentido contrario. Simple y efectivo.

Por último, no quiero dejar de pasar por alto que la Mini2 se calienta bastante cuando usamos el modo Alto. Es lógico porque estamos sacando 220 lumens de un cuerpo muy pequeño y por tanto el calor que se genera en su interior es importante. No llega a quemar pero sí que alcanza un punto cuando ya lleva unos 10 minutos encendida en el que llega a ser molesto. Aun así, lo habitual es que si usamos el modo Alto sea por breves periodos de tiempo, empleando este modelo por su filosofía casi siempre en modo Bajo, donde la linterna no se calienta nada y la batería dura muchísimo más.

Las sensaciones

Me gusta el tacto sólido como una roca de esta linterna y a la vez lo pequeña que se nota en las manos. Creo que es importante en unos modelos que están destinados a convivir en el bolsillo con llaves y monedas que no tendrán piedad ninguna de ellas; y es que si no están fuertemente construidas acabarán prácticamente deshechas al poco tiempo de usarlas por el duro trato al que se las somete.

Desde luego no es el caso de ninguna de las tres linternas de este tamaño que hasta el momento he analizado aquí y que os muestro en las dos siguientes fotografías una junto a otra para que os hagáis una idea de las diferencias y semejanzas que hay entre ellas.

Como podéis apreciar, la más pequeña (por unos milímetros) es la Mini2, seguida por la Wuben y en último lugar la Olight con su sistema de cuerpo extensible para cargar la batería, que es lo que la hace especial respecto a sus compañeras, así como un diámetro ligeramente mayor. Pero como os decía antes, podéis confiar en cualquiera de las tres como fiel compañera de batallas porque están construidas con la resistencia como pilar fundamental.

Lo que no me acaba de convencer del todo en la Mini2 es la sensación de fragilidad de su rosca trasera si andamos quitándola y poniéndola, ya que sus hilos son tan finos que a veces la tapa entra un poco de lado y como intentes hacer fuerza lo mismo te la cargas, que es aluminio y es débil. Una razón más para no cargar la batería fuera de la linterna, ya que esto que os digo ocurre en la rosca de la tapa trasera, necesaria únicamente para extraer la batería. La rosca de la cabeza está hecha con la durabilidad en mente y tiene un tacto mucho más sólido.

Aparte de esto, estéticamente creo que estamos ante una linterna bonita y elegante; sobre todo en la parte del enganche trasero por su sobria combinación de aristas y curvas y también en las discretas líneas que recorren su cabeza en sentido longitudinal. No me parece tan refinada la lente TIR con esos cuatro puntos que tiene y que no sé muy bien para qué están ahí en medio, pero bueno, tampoco es una cosa que vayamos a estar mirando constantemente, así que podré vivir con ello.

Conclusión

La Trustfire Mini2 es una linterna para llevar encima y no darnos cuenta de ello. Lo más seguro es que la utilicemos en su modo Bajo por dar una potencia lumínica suficiente para pequeñas tareas, pero seguro que no nos resistimos a hacer uso de su modo Alto; sobre todo a la hora de mostrar lo que este mini-modelo puede hacer, aunque hemos de ser conscientes de que así nos quedaremos sin batería en poco tiempo.

Yo hubiera metido un modo Alto menos potente pero que llegara a unos 45 minutos de autonomía, ya que los 23 minutos que da (y por mis pruebas ese es el tiempo más o menos que le vamos a poder exprimir a su 10180) se me hace un poco corto; pero he de reconocer que la luz que emite en ese caso es alucinante para ser un modelo tan pequeño. Ya lo decían en Blade Runner: “La luz que brilla con el doble de intensidad, dura la mitad de tiempo”.

¡Nos leemos!

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Review: Olight i1R 2 EOS Desert Tan

Hace ya un par de años, una minúscula linterna de titanio se ganó un lugar en mi llavero y durante el tiempo que me acompañó me sacó de bastantes apuros tanto en mi trabajo como en mi vida personal. Y aunque es verdad que en los últimos tiempos no hago más que verle las ventajas a los modelos con batería integrada, sigo admirando a las campeonas del minimalismo como esta Olight i1R 2 EOS, que es el modelo más pequeño que la marca comercializa actualmente.

Como podéis ver en la fotografía anterior, he optado por una edición un poco especial que es la denominada Desert tan que consiste en que el anodizado del aluminio es de color arena oscura; aunque a mí más bien me recuerda al chocolate o a los granos del café. Ya que estaba preferí elegir una edición que fuera algo diferente a la típica linterna de color negro para darle un poco de color a mi colección, vaya.

El cuerpo

El tamaño de la i1R 2 EOS es realmente diminuto. Sus dimensiones son 44 mm de largo por 15 de diámetro y tiene un peso de 13 gramos. Por su especial distribución, la parte móvil no va a ser la cabeza sino el cuerpo, ya que en este caso éste tiene una longitud mucho menor que la parte donde va alojado el LED de forma que aunque todo es relativo, lo que en realidad vamos a mover para encender la linterna, cambiar entre sus dos modos de funcionamiento y acceder al puerto de carga microUSB es el cuerpo.

La batería empleada por esta minúscula linterna es una 10180 de iones de litio; sólo que a diferencia de la Wuben que usé durante muchos meses, esta no es accesible por el usuario porque va en un compartimento sellado inaccesible para el usuario. No conozco el dato de capacidad de la misma, pero por sus dimensiones todas ellas se suelen mover entre los 70 y los 90 mAh, así que no creo que esta sea una excepción.

Para acceder al puerto de carga debemos girar en sentido antihorario el cuerpo de la linterna de modo que llegará un punto en el que actuará un muelle interno que desplegará aproximadamente un centímetro el cuerpo dejando a la vista el conector y un pequeño LED que se pondrá rojo o verde dependiendo de si la linterna está cargando o ya ha terminado el proceso.

Desde luego lo de extender el cuerpo es, a efectos prácticos, un sistema mucho mejor que el de la mayoría de las linternas de este tipo que nos obligan a desmontar la cabeza para poder conectar el cable de carga con el riesgo de que podamos perderla. Ah, comentar que la linterna tiene un precio de unos 15 euros y que en la caja viene de regalo un cable microUSB con los extremos azules así como un pequeño mosquetón. Por supuesto, en la parte trasera de la linterna tenemos un enganche donde va integrada una anilla de acero que podemos desmontar si no queremos hacer uso de ella.

La Olight i1R 2 EOS tiene una serie de líneas longitudinales tanto en la cabeza como en el cuerpo muy típicas de la marca que nos permiten agarrar con seguridad la linterna. No son muy profundas, pero al ser tantas la rugosidad es suficiente como para que no se nos vaya al suelo un aparato del tamaño del que hoy os muestro, así que muy bien por Olight en este sentido.

La linterna posee certificación IPX8, que implica que no se ha probado su resistencia al polvo pero que podemos sumergirla en agua a un metro de profundidad durante todo el tiempo que queramos. Además, Olight asegura que resiste caídas de hasta 1,5 metros de altura; de modo que en principio que se os caiga del bolsillo no debería ser un problema.

La luz

En su modo Bajo la linterna que hoy analizamos ofrece 5 lumens que, si bien pueden parecer pocos, nos ayudarán a localizar algo en plena oscuridad o a meter la llave en una cerradura mal iluminada. Si giramos un poco más el cuerpo pasaremos al modo Alto, que da unos sorprendentes 150 lumens aunque reduce la autonomía a escasos 15 minutos frente a las seis largas horas del modo anterior. Aclarar que los tiempos que declara Olight no son hasta que la linterna se apaga; sino hasta que la luz baja a un 50% del valor inicial del modo. Por lo que he comprobado, son valores cercanos a la realidad.

Por cierto, me hace mucha gracia la chuleta que tenemos en la parte trasera para que nos acordemos de cómo va esto de los modos. Es la linterna-llavero ideal para los despistados.

En lo que respecta al emisor de luz, se trata de un LED en formato CSP (mayor integración de componentes para conseguir un encapsulado de menor tamaño) con una lente TIR sobre él que consigue un haz de luz suave pero que llama la atención por tener forma cuadrada; cosa que ocurría con la Nitecore TIP2 por la forma de su frontal pero no en linternas de cuerpo cilíndrico como esta.

Sea como sea, la luz es muy blanca, bien distribuida en un haz bastante ancho y en su modo más potente es capaz de iluminar a unos cuantos metros, cosa que no creo que sea necesaria salvo en ocasiones contadas, ya que el propósito de este tipo de linternas es servir de luz auxiliar para ciertas tareas del día a día y el modo Alto nos dejaría sin batería en un momento.

Las sensaciones

Jugar con la linterna entre los dedos es una delicia por el tacto suave de sus roscas, el sistema de extensión por muelle y por la calidad de sus acabados (Olight apenas tiene rival en ese sentido). Con su minúsculo tamaño no tiene sentido fuera de un llavero porque corremos el riesgo de perderla, lo que sería una pena.

El anodizado es de un tono original y parece resistente. Sé que el modelo anterior ha vivido en llaveros de gente durante mucho tiempo y ha aguantado el tipo más o menos bien, por lo que no creo que sus diseñadores hayan decidido dar un paso atrás en este sentido, pero esta es la típica cuestión que sólo el tiempo podrá respondernos.

En cuanto al uso, como todas las linternas de este tipo, todo es cuestión de tenerla a mano y ser conscientes de que está ahí. Cuando se junten esos dos factores veréis que la utilizáis multitud de veces al día en todas esas cosas que sin su empleo podríamos hacerlas pero nos obligarían a forzar la vista.

Ese es el sentido práctico de este tipo de modelos, ya que si para abrir la puerta de casa cuando no funciona la luz del descansillo tenemos que abrir la mochila, sacar el móvil y alumbrar al final lo haremos tanteando a oscuras. Sin embargo, si en las propias llaves que nos hemos sacado del bolsillo llevamos una luz que nos ayude a ver con claridad la cerradura no dudaremos en usarla.

Conclusión

Os la recomiendo si no tenéis otra linterna de este tipo porque al final son todas muy similares. En mi caso me hice con ella porque me llamaba la atención por el sistema de plegado/extendido del cuerpo para cargarla y porque me parece que Olight tiene unos acabados a los que otros fabricantes no son capaces de llegar.

Si no tenéis ninguna linterna de este tamaño (no es mucho más grande que la yema de un dedo) os recomiendo que la probéis y os daréis cuenta de las ventajas que tiene llevarla siempre encima. De todos modos, en los próximos días hablaremos de alguna opción más en esta gama de linternas, así que si estáis indecisos estada al tanto del blog.

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Review: Trustfire Mini-06

Parece claro que Trustfire le puso el ojo encima a la Olight i3E EOS a la hora de diseñar una linterna sencilla, fabricada en aluminio, con un único modo, alimentada mediante una pila AAA y con cabezal giratorio. Como fan que soy de este tipo de modelos, quise ver con mis propios ojos qué tal es y qué puede ofrecer la Mini-06.

Lo bueno de este tipo de linternas es que abultan tan poco que prácticamente desaparecen en el bolsillo y puesto que la i3E ya la tengo en varios tonos (y materiales), opté por el rojo a la hora de comprar la Mini-06, ya que hasta ahora en mi colección tan sólo tenía una linterna de ese color. Sé que no me va a aportar gran cosa, pero tenía ganas de probar esta linterna de Trustfire que además tiene un coste de unos 10 euros por lo que si me sale rana tampoco es una gran pérdida.

El cuerpo

Como os comentaba, el cuerpo de la linterna es de aluminio anodizado (en caso en un color rojo intenso) contando con unas dimensiones de 60 mm de longitud por 14 mm de diámetro y un peso de 7,5 gramos sin pila. Si la memoria no me falla es el modelo más ligero de todas las que poseo y veo complicado poder bajar de este punto en esta gama de linternas sin comprometer la robustez (tal vez usando un grosor del metal tipo lata de Coca-Cola, pero se chafaría a la más mínima presión).

Si conocéis las especificaciones de la Olight que os comentaba antes podéis aplicarlas casi directamente a esta Mini-06: modo único que da 90 lumens durante 40 minutos, LED de la marca Philips, cabeza giratoria, enganche para anilla en la parte trasera, ranuras longitudinales en el cuerpo y la cabeza para mejorar el agarre… ¡Pero si hasta las minúsculas placas electrónicas para controlar el LED parecen calcadas en su diseño!

El anodizado aplicado parece que resistirá más o menos bien el paso del tiempo, pero se aprecian pequeños fallos en las terminaciones en zonas como el enganche trasero para la anilla o alguna de las ranuras longitudinales del cuerpo. Aun así son mínimas rebabas que sólo se ven con lupa y a simple vista no observaremos fallo alguno.

No quiero dejar de pasar por alto que las roscas, aunque perfectamente torneadas, venían sin ningún tipo de lubricación, de modo que antes de estrenarla apliqué un poco de grasa de silicona tanto a las propias roscas como a la junta tórica que va alojada en esa zona porque de no hacerlo al final el material se desgasta del roce y perderemos tanto el buen tacto al girar la cabeza como la estanqueidad de la linterna.

La luz

El encargado de proporcionar la luz es un LED Philips idéntico al que llevan las i3E. Al igual que estas, la linterna incorpora una lente TIR que controla el haz de forma que no hay rebordes brillantes y la luz se distribuye uniformemente en una proyección perfectamente circular. Es una pena, pero en los últimos tiempos este tipo de lentes le están tomando el relevo a mis admirados reflectores en las linternas de pequeño tamaño.

Como en la mayoría de este tipo de modelos, la luz es muy blanca resaltando los elementos de la escena que estamos iluminando; dejando de lado CRI elevados que buscan una reproducción de los colores más fiel a la realidad.

Las sensaciones

La sencillez es la bandera de la Trustfire Mini-06. Sencillez que, al igual que en el caso de la i3E, valoro muy positivamente porque es algo que siempre me da sensación de fiabilidad. No hay muchas cosas que puedan fallar en una linterna como esta, y si llevamos con nosotros una buena cantidad de pilas AAA podemos estar tranquilos ante nuestras posibles necesidades lumínicas.

Al final es una cuestión de prioridades, y si la nuestra es la del uso ocasional un modelo como el que hoy nos ocupa puede ser una buena opción si, como en mi caso, valoráis tener una luz siempre a mano.

Por supuesto, con 90 lumens no podemos pretender alumbrar un sendero de alta montaña en una noche sin luna; pero sí que viene bien tenerla a mano para cosas del día a día que a veces veremos con más claridad si le pegamos una ráfaga de luz: ese salto del automático de casa a la hora de cenar, cuando se nos cae algo y rueda debajo del sofá, alumbrar debajo del coche en el garaje en busca de una fuga de refrigerante…

Eso sí, al no tener modo moonlight ni nada que se le parezca no nos será útil para levantarnos de la cama en mitad de la noche sin molestar, porque en esas circunstancias 90 lumens son demasiados como para pasar desapercibido.

Me encanta lo liviana que es cuando la sacas de su blister (en el que, por cierto, se incluye de regalo una pila AAA recargable de 1,2 V) porque parece hecha de papel. Al final es lógico, ya que se compone nada más que de un cuerpo de aluminio, una minúscula placa de circuito, el LED, la lente TIR y una pequeña anilla; pero es que son siete gramos y medio, y os aseguro que de primeras impresiona.

También, como fan que soy de las i3E, me llama mucho la atención lo idénticos que son ambos modelos hasta el punto de que intenté intercambiar sus cabezas pero el paso de rosca es diferente y no encaja. Sé que poca variedad puede haber en este tipo de linternas que funcionan mediante una pila AAA, pero aun así si os fijáis en las que han pasado por aquí se pueden hacer cosas con formas distintas, materiales alternativos, emplear otros LEDs, reflectores variados, diversos modos de funcionamiento… Pero en el caso de la Mini-06 la gente de Trustfire decidió fusilar directamente el diseño del modelo más sencillo de Olight.

Evidentemente algunas diferencias hay, sobre todo en los relieves del cuerpo, ya que el de la Mini-06 es más recto y con menos oquedades como podéis ver en la foto de aquí arriba. Eso hará que con el tiempo el desgaste del anodizado sea más uniforme y no ocurra como en el modelo negro que está a su lado, que tiene zonas absolutamente devoradas y otras en las que está prácticamente intacto.

De cualquier modo, si en la vista lateral hay parecidos, en la vista frontal de las cabezas sí que la igualdad es absoluta. Y para muestra os dejo a continuación con una foto en la que si no fuera por los colores y los ranurados os costaría diferenciar la Trustfire de las dos i3E. Fijaos en que los LED y los reflectores TIR son exactamente idénticos.

Conclusión

Como os decía al principio, la Mini-06 es una linterna que me apetecía tener para ponerla junto a la Olight i3E y ver sus analogías y sus diferencias. Como habéis visto, son dos modelos prácticamente iguales en forma y prestaciones que sólo se diferencian por pequeños detalles. Más allá de eso, es una linterna muy válida para acompañarnos en un llavero o un bolsillo sin que si quiera nos demos cuenta de que está ahí.

¿Sabéis? Si nunca habéis probado una linterna de este tipo y tenéis ganas de haceros con una, este modelo puede ser un buen punto de partida para iniciaros en una afición que, con el tiempo, puede que os llegue a enganchar tanto como a mí.

Review: Lumintop EDC01

Llevaba tiempo con ganas de probar alguna linterna de Lumintop, ya que se trata de una marca que en los foros especializados sale a relucir cuando se habla de buenos fabricantes de este tipo de dispositivos. De primeras no es que sea yo muy fan de las formas que, en general, sus diseñadores le suelen dar a esta firma de linternas, pero se me puso a tiro una EDC01 y pensé que sería una buena oportunidad para comprobar por mí mismo qué puede ofrecernos.

Este modelo viene presentado en una pequeña caja de color blanco que incluye, además de la linterna, dos juntas tóricas de recambio, un pequeño mosquetón y un difusor traslúcido de goma blanda que se acopla al frontal y permite usarla como luz ambiental. Es un detalle en un aparato que cuesta apenas 15 euros porque el resto de las marcas no suelen incluirlo. Lo que no trae la caja es una simple pila AAA, de modo que os tocará comprar si no tenéis una en casa. Pista: si tienes muchas ganas de probarla, el mando de la TV suele llevar ese tipo de pilas…

El cuerpo

En apariencia la Lumintop EDC01 no es muy diferente a la mayoría de linternas de cabeza roscada que funcionan con una pila AAA: cuerpo de aluminio 6061 anodizado en negro, knurling romboidal en la cabeza, el logo de la marca grabado en color blanco, lente TIR con difusor frontal, certificación IP68 (con resistencia a inmersiones a 2 metros y caídas de 1,5 metros), enganche para anilla en la parte posterior y posibilidad de hacer tailstanding. Lo que sí es diferente aquí es el relieve del cuerpo principal, ya que hace una especie de “olas” (o algo parecido a los anillos de un gusano) con idea de mejorar el agarre y maximizar la superficie de contacto con el aire para así disipar mejor el calor.

Sus dimensiones son de 66 x 14,5 mm y tiene un peso de 12 gramos (sin contar la pila AAA). De tamaño anda en la media del sector, pero he de reconocer que el peso está muy contenido ya que las linternas de estas medidas y material suelen rondar entre los 15 y 20 gramos. La sensación de ligereza en la mano es muy acusada, pero al mismo tiempo la de robustez, lo cual es un punto a favor de esta EDC01.

Una cosa curiosa es que el frontal de la linterna posee una junta interior de color verde que además de servir para garantizar la estanqueidad de esa zona, también es fotoluminiscente; de modo que por la noche nos va a ser más fácil localizarla en plena oscuridad. No lo comenté antes, pero el difusor de luz ambiental también lleva pigmentos del mismo tipo y cuando apaguemos la linterna veremos cómo brilla en color verde si estamos en penumbra. Eso sí, el tiempo de duración del brillo de ambos elementos es más bien escaso.

La luz

El LED que incorpora la EDC01 es un Creed XP-G3 (R5), un clásico de las linternas de este tipo y que emite una luz muy blanca, cosa que a mí me gusta bastante en estas linternas de pequeño tamaño en las que solemos buscar claridad por encima de fidelidad cromática. Sobre él tenemos una lente TIR cuyo frontal además difumina la luz gracias a un original patrón de hexágonos, por lo que esta es suave y no se concentra especialmente en ninguna zona del haz.

En cuanto a los modos de funcionamiento, tenemos 3 disponibles. El primero de ello con 5 lumens es bastante brillante en comparación con los modos moonlight de casi todas las linternas de este tipo que poseo, ya que estos suelen llegar como mucho a 1 lumen, así que en ese sentido mal por Lumintool porque valoro tener un primer modo lo más bajo posible por si me levanto de la cama a horas intempestivas y no quiero despertar a nadie en casa. Usando ese modo disponemos de 36 horas de luz.

Los otros dos modos disponen de 32 y 120 lumens con unas autonomías oficiales de 4 horas y 30 minutos respectivamente, valores habituales dentro de este tipo de linternas que se alimentan con una minúscula pila AAA. De hecho la Olight i3E-Cu EOS dando esos mismos 120 lumens tiene una autonomía de 35 minutos por lo que, como os decía, andamos en la media.

Para cambiar entre los tres modos de funcionamiento, como es norma este tipo de modelos que no cuentan con ningún botón, debemos girar la cabeza de la linterna con rapidez. Ahora bien, la secuencia de modos es un poco rara, ya que comienza en el modo Medio para pasar luego al Alto, volver de nuevo al Medio y a continuación al Bajo; haciendo ya ese ciclo (Alto – Medio – Bajo) hasta que mantengamos la linterna apagada durante un par de segundos, momento en el que volveremos al punto inicial.

En este caso no pondré el grito en el cielo como con la Olight i3S EOS porque el modo más bajo son 5 lumens no siendo un modo moonlight de un lumen o inferior; pero aun así que haya que pasar por los modos Medio – Alto – Medio antes de llegar al nivel Bajo me parece un error porque si nuestra intención era pasar desapercibidos, con la linterna hemos conseguido montar un espectáculo de luces digno de Chimo Bayo.

Las sensaciones

Lo primero que llama la atención de la EDC01 cuando la sostienes en la mano es el original relieve de su cuerpo. Esos seis anillos intermedios que hay entre la cabeza y la parte trasera de la linterna sólo los he visto en algunos de los modelos de esta marca otorgándole así una identidad propia.

Desde mi punto de vista, no es un relieve técnico destinado a que la linterna se agarre mejor, ya que para eso es más adecuado un knurling pronunciado como el que tiene en la cabeza. Como os decía en los compases iniciales de este artículo creo que su finalidad es más la originalidad y la diferenciación que el rendimiento puro y duro. Del mismo modo, esas formas onduladas no van a ser un factor determinante para mejorar la disipación de calor, ya que no se trata de modelos que, en general, se calienten demasiado debido a la escasa entrega de potencia de la pila que usan para funcionar.

Lo que sí está por encima de la media es el nivel de acabados de la linterna y su robustez general, ya que no apreciaremos defecto alguno incluso a niveles casi microscópicos como demuestran algunas de las fotos que ilustran este artículo. No hay aristas afiladas, los bordes están micrométricamente perfilados, la rosca gira con una suavidad asombrosa, si la echamos a rodar veremos que es un cilindro perfecto… En ese sentido la EDC01 se gana la fama que atesora la marca y lo considero el punto fuerte de este modelo.

Por último, no quiero dejar de destacar el hipnótico diseño de la lente TIR y de la colorida placa electrónica que controla el funcionamiento de la linterna porque creo que son detalles muy cuidados y que demuestran que el departamento de diseño de Lumintop tiene mucha fuerza dentro de la empresa.

Conclusión

Si bien no me disgusta, sé que la Lumintop EDC01 nunca será una de mis linternas favoritas. Su calidad de acabados es muy buena, su relieve es original, la luz que entrega es adecuada, no es en absoluto fea… pero al igual que me ocurre con la i3S antes mencionada, se trata de un modelo que me deja un poco frío.

Su único defecto es lo comentado sobre el orden de los modos; y aunque tengo que reconocer que el resto de cualidades son más que notables, por alguna razón este modelo no me apasiona a nivel global como otros de los que ya os he hablado por aquí alguna vez; y es que lo que a mí lo que me gusta es sostener una linterna en la mano y que mi único pensamiento sea “me encanta”.

La EDC01 no me parece una mala linterna y ni mucho menos me arrepiento de haberla comprado; pero tengo claro que simplemente será un modelo más en mi colección de linternas. Al fin y al cabo estas reviews van, sobre todo, de las sensaciones que me transmiten.

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Review: Olight i3S EOS

La Olight i3S fue una de mis primeras adquisiciones linterniles, pero por uno u otro motivo todavía no había hablado de ella por aquí y me apetecía hacerlo ahora aunque sea un poco a posteriori.

Me costó decidirme porque recuerdo que costaba unos 30 € en una conocida tienda madrileña de linternas y accesorios de outdoor pero ya que me había dado el paseo hasta allí no quería volver con las manos vacías, así que finalmente me lancé y la verdad es que no me decepcionó; aunque con el tiempo me he ido dando cuenta de que tiene algunos fallos que otros modelos similares de otras marcas no presentan.

El cuerpo

La i3S está fabricada en aluminio anodizado y en mi caso elegí el color azul porque me parece, con diferencia, el más bonito de los que hay disponibles para este modelo. Las dimensiones del cuerpo son 69 mm de largo por 14 mm de diámetro, tiene un peso sin batería de 15 gramos y además viene en un elegante estuche habitual en algunos modelos de la marca.

Posee una anilla trasera por si la queremos enganchar a nuestro llavero, la parte posterior es plana por si se tercia dejarla de pie haciendo lo que se llama tailstanding, tiene un bonito reflector parabólico con relieve de piel de naranja así como un clip metálico para fijarla al bolsillo o a la visera de una gorra. Pequeños y elegantes detalles que van revelando el carácter de esta pequeña linterna.

La luz

El encargado de generar los fotones es un LED Cree XP-G2 que absorbe energía de una pila AAA y ofrece un tinte algo amarillento, contando esta linterna con tres modos de funcionamiento y uno adicional medio oculto. Me explico:

Cuando encendemos la linterna esta siempre lo hace en el modo intermedio (20 lumens, 8 horas). Si aflojamos la cabeza y la volvemos a apretar con rapidez cambiará al modo alto (80 lumens, 35 minutos) y si volvemos a repetir la operación pasaremos al modo bajo (0,5 lumens, 60 horas). Haciendo este ciclo dos veces completas, en el siguiente avance activaremos el modo estroboscópico no apto para epilépticos.

Aprovecho para comentar que me parece la secuencia más absurda de todas las posibles porque si implementas un modo moonlight de 0,5 lumens se supone que es para usarlo en plena oscuridad y para no molestar al resto de gente, y diseñando una secuencia medio – alto – bajo sólo conseguimos tres cosas:

  1. Que al encender la linterna siempre en modo medio habremos fracasado en nuestro intento de no molestar a la persona que está a nuestro lado en completa oscuridad.
  2. Que para ir al modo bajo tendremos que pasar antes por el modo alto, por lo que nuestro propósito en el paso anterior habrá fracasado más aun si cabe.
  3. Que si no habíamos desistido de nuestro intento y finalmente conseguimos llegar al modo más bajo posible no nos va a servir de nada porque a estas alturas de la película estaremos tan deslumbrados que el modo moonlight nos va a alumbrar lo mismo que una berenjena.

En fin, como os digo, cualquier otra secuencia de funcionamiento hubiera sido infinitamente mejor. Para mi gusto lo ideal sería bajo – medio – alto; pero si por lo que sea crees que el usuario va a tener preferencia por el modo de más lumens puedes implementar la secuencia bajo – alto – medio. Con cualquiera de esas dos secuencias el modo bajo tiene sentido, porque de otra manera es casi mejor ahorrárselo.

Lo bueno es que en ninguno de sus modos hay rastro alguno de PWM, lo que indica que el controlador del LED es de los que regulan de forma continua la corriente sin recurrir a los encendidos y apagados de alta frecuencia que al final, ante elementos en movimiento, siempre se aprecian y fatigan la vista cuando usamos la linterna durante mucho tiempo.

Las sensaciones

Dado que la i3S fue la primera linterna “noble” que tuve (poco después vino su prima S1 Baton) recuerdo que al principio me encantaba contemplar el esmero con el que su cuerpo está tallado, notándose que estamos ante una linterna fina y elegante: el relieve para mejorar el agarre son unas tenues líneas que recorren la recorren longitudinalmente, las aristas están completamente suavizadas, la cabeza gira con una suavidad pasmosa, la lente es muy finita… La S1 Baton sin embargo es más guerrera y tiene una construcción más sólida, dando la impresión de que podemos usarla para cascar nueces con ella.

No quiero decir que la i3S sea frágil al tacto, porque para nada lo es, pero sí que tiendes a sostenerla con la yema de los dedos con delicadeza mientras que otros modelos más angulosos parecen incitarnos a agarrarlos con toda la manaza. Yo la veo como una linterna para tener cerca en la mesilla de noche o en el escritorio más que para llevarla en el fondo de una mochila o en un bolsillo lleno de llaves y monedas.

Conclusión

Pese a la fascinación que me produjo cuando la vi por primera vez en persona he de reconocer que la i3S no despierta en mi hoy en día demasiadas sensaciones: no es de un material noble, no tiene la elegante sencillez de la i3E (ojo, que de esta volveremos a hablar en breve), tampoco tiene un tamaño diminuto que la haga ser casi inapreciable en el bolsillo, su potencia no es para tirar cohetes ni tampoco es que posea multitud de funciones.

Podemos decir que es una linterna que hay que tener por lo que supuso en la evolución de las linternas de pequeño tamaño; ya que cuando salió al mercado fue toda una revolución porque la gran mayoría de los modelos de la época en tamaño AAA eran prácticamente clones unos de otros y su calidad, sobre todo a nivel de acabados, dejaba bastante que desear. Llegó la i3S y todo empezó a cambiar; siendo ese su verdadero mérito más allá de prestaciones y el motivo por el que muchos le tenemos un especial cariño.

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Envejecimiento de una linterna EDC. Aluminio vs titanio

Hay dos modelos de linterna que me han acompañado durante meses y ahora que la Nitecore Tiki ha tomado el relevo como compañera de fatigas por méritos propios resulta que la Olight i3E EOS y la Wuben G338 se han encontrado en el mismo cajón, dándome la idea para este artículo en el que vamos a ver qué tal les ha sentado el paso del tiempo a estos dos modelos a través de una serie de fotografías macro.

Por poneros en antecedentes, ambas linternas han ido colgadas de mi llavero durante varios meses cada una (primero la i3E y luego la Wuben) y, por tanto, dando vueltas en mi bolsillo rozando con todo tipo de superficies metálicas afiladas a cada paso que daba. Una mala vida que, por ejemplo, la Nitecore Tube no sufrió, ya que aunque también me acompañó durante una temporada esta fue bastante breve porque enseguida llegó la mini-linterna de titanio que aparece en esta entrada, de modo que su estado físico es bastante bueno y por eso no la he incluido aquí.

Aunque en la fotografía anterior ya se intuye por las tonalidades de los metales, comentar que la Olight está hecha en su totalidad de aluminio 6061 anodizado negro, mientras que la Wuben está integramente fabricada en titanio; material del que soy muy fan y con el que está realizada la que para mi gusto es la linterna más bonita de todas las que tengo en mi colección: la Thrunite Ti Hi. Pues bien, la cosa es que al poner una linterna al lado de la otra se puede distinguir al instante la mella que el paso del tiempo ha hecho en ambos acabados.

Como os podréis imaginar, el aluminio ha llevado peor el día a día que el titanio. Es lógico porque es más blando y los roces se van marcando poco a poco en su cuerpo hasta el punto de desgastar el anodizado en los puntos de mayor contacto dejando a la vista el metal base; algo que se aprecia a simple vista. Sin embargo, el titanio tan sólo ha sufrido microarañazos en su superficie que podremos apreciar mirando muy de cerca.

No sé si lo he comentado alguna vez por aquí, pero el anodizado es un proceso electrolítico mediante el cual a través de corrientes eléctricas y un baño en sustancias químicas, sobre el aluminio desnudo se deposita una capa protectora de alúmina que además puede ser de diversos colores que le protege frente a roces y arañazos. Lo que ocurre es que al final esta capa, aunque resistente, también se va arañando y desgastando tal y como le ha ocurrido a la Olight.

El titanio, sin embargo, tiene una mayor dureza específica que el aluminio y por ello suele ser más resistente a los roces, manteniendo su aspecto mejor con el paso del tiempo. Y eso que la Wuben tiene un acabado liso que hace que cualquier marca se aprecie más, porque si tuviera un acabado moleteado como el de la Thrunite que os decía antes prácticamente jamás envejecería.

Centrándonos un poco más en la Olight i3E, podemos ver que el mayor desgaste se ha producido en las zonas más expuestas al roce con las llaves y monedas que suelo llevar en los bolsillos. La propia anilla que lo unía al llavero también ha provocado bastante desgaste en su zona de contacto y, en general, las únicas partes apenas afectadas son aquellas que se encuentran en oquedades estrechas y ranuras donde el resto de elementos no llegaban a tocar (como las líneas longitudinales que recorren su cuerpo).

De cualquier modo, que una linterna se desgaste como lo ha hecho la Olight i3E EOS no es algo ni mucho menos malo. Obviamente si la tenemos en una estantería y lo único que hacemos con ella es quitarle el polvo de vez en cuando siempre estará como el primer día; pero cuando ves una linterna en este estado significa que ha sido tu fiel compañera de andaduras durante mucho tiempo y que ha envejecido a tu lado. A mí las dos linternas que os he enseñado hoy me han venido muy bien en infinidad de ocasiones y me han sacado de varios apuros; especialmente en el trabajo; de modo que doy por bien empleado el desgaste que esto les ha ocasionado.

La Wuben ha llevado la misma mala vida durante más o menos el mismo tiempo, pero ella se mantiene joven gracias a su material; por lo que queda claro que si queréis que vuestra linterna EDC esté prácticamente impoluta con el paso del tiempo pese al mal trato que se pueda llevar, el titanio es vuestra elección.

En mi caso, más allá del material de fabricación lo que pesa en mi decisión de adoptar una linterna como EDC es el tamaño, el peso y la usabilidad; y por eso de la Olight (19 gramos + pila AAA, 1 modo de 90 lumens) pasé a la Wuben (21 gramos, batería recargable 10180, 2 modos de 3 y 130 lumens) y hace unos días a la Tiki, que es casi tan pequeña como la Wuben pero con una funcionalidad mucho mayor con sólo 12 gramos de peso. Ahora falta ver qué tal lleva esta última el paso del tiempo, porque hay modelos en los que éste causa auténticos estragos como hoy habéis podido comprobar.

¡Nos leemos!