Review: Nitecore TIP SE

La Nitecore TIP2 me pareció un modelo sobrio, potente y funcional, así que la aparición de la TIP SE (una reencarnación del modelo original pero con doble LED) hizo que quisiera tenerla en mis manos y así poder probarla en profundidad. Además, esto me permite estar un paso más cerca de tener al menos una variante de cada uno de los modelos que componen la serie T de la marca.

El cuerpo

La TIP SE está compuesta por un cuerpo de aluminio anodizado fabricado por estampación de dos piezas que luego se atornillan entre si albergando en su interior tanto la batería como la electrónica de control. Está disponible en colores negro o gris y por el momento la marca no se ha animado a comercializar una edición en cobre como en el caso de la TIP original o la TINI. Por cierto, en esta ocasión he decidido innovar un poco y elegir el tono más claro; y es que en los últimos tiempos parece que me estoy empezando a aburrir del típico negro de la mayoría de las linternas.

Este modelo posee una forma bastante plana que de hecho es prácticamente igual a la de su antecesora a excepción del frontal. Esto es un punto a favor, ya que gran parte de la culpa de que no me ha haya hecho con una TIP es porque consideraba que la parte tubular que alojaba al emisor era bastante fea. Ahora esa zona tiene un acabado mucho más elegante, estando rematada por un marco negro de bordes suaves y achaflanados.

Rematando el frontal tenemos los dos LEDs gemelos frente a los cuales hay una lente TIR ovalada y de aspecto mate pero con una ventana circular frente a cada emisor, haciendo así que pensemos en unos ojos cuando miramos esa parte de la linterna. Su aspecto desde este punto de vista es muy similar a la TIP 2, pero en este caso al ser de forma oval da la impresión de ser mucho más ligera.

Los dos botones de control son de goma, con unas formas perfectamente cuadradas y de tacto preciso. Como en casi todas las Nitecore actuales, con uno de ellos apagaremos y encenderemos la linterna y con el otro cambiaremos de modo; aunque luego veremos que tienen alguna que otra utilidad adicional.

La linterna posee una batería interna de litio de 500 mAh que se recarga a través de un puerto USB-C que existe en uno de sus laterales. Celebro que Nitecore haya dado el salto a este tipo de conector que ya llevo tiempo diciendo que debería de convertirse en el estándar de carga de todos los dispositivos portátiles. Ah, según la marca por su propio diseño interno no necesita tapa de protección de forma que aunque se moje en teoría no hay problemas de que entre humedad al interior ni que haga algún tipo de cortocircuito (de hecho en las imágenes oficiales de la TIP SE esta aparece bajo la lluvia sin ningún tipo de tapa en el conector de carga).

Podemos ver que las dos caras principales de la linterna poseen una serie de rebajes enfrentados, los cuales son para fijar la pinza plástica que viene junto a ella. Al igual que en la TIP2 la encuentro algo endeble y no confiaría la vida de mi TIP SE a ella, pero se agradece el detalle para aquellos que quieran usarla con las manos libres colocándola en la visera de una gorra o en el tirante de una mochila. Además, si colocamos la pinza por la cara de los botones evitaremos su activación accidental, ya que no hay forma de bloquear la linterna “por software” como sí podíamos hacer por ejemplo en la Thumb. Siguiendo con la carcasa, los tornillos que fijan ambas caras son de tipo torx y tienen un tamaño microscópico.

Hablando de fijaciones, en la parte trasera cuenta con el típico doble herraje de lado a lado para colocar ahí una anilla de llavero o un paracord. Como de costumbre, Nitecore presume de que podemos colgar de ahí hasta 30 Kg de peso, lo cual da una idea de lo resistente que es pero no se me ocurre ninguna utilidad práctica a poder levantar una mesa de comedor atada a nuestra linterna EDC.

Por cierto, en la caja vienen dos anillas de llavero de diferentes tamaños además de un mosquetón pequeño, por lo que entre esto y la pinza que os decía antes seguro que encontráis la forma perfecta de llevar esta linterna a todos lados.

Según Nitecore la resistencia a los elementos viene dada por la certificación IP54, que es la misma que la TINI con la que he podido comprobar en mis propias carnes que no aguanta una ducha doméstica sin que le entre humedad al interior a través de los botones. Por tanto, no crucéis un río con ella en el bolsillo si no queréis desarmarla de urgencia antes de que cortocircuite algo por dentro. Lo máximo que aguanta es un chaparrón más o menos fuerte, de modo que mejor no pasar de ahí.

En cuanto a los golpes, se supone que aguantaría caídas de un metro sin dañarse; pero como de costumbre la realización de esa prueba os la dejo a vosotros.

La luz

El modelo que hoy analizamos recurre a dos LED Osram P8 para iluminar nuestro camino. No es mi opción favorita porque siempre sacan un cierto halo amarillento en la parte exterior del haz de luz, pero aún así esto es algo que sólo apreciaremos en paredes blancas lisas, no siendo un gran problema en el mundo real donde la iluminación la vamos a percibir de forma suave, homogénea y progresiva de interior a exterior. Es por tanto una linterna que tiende a inundar de luz nuestro alrededor más que a alcanzar grandes distancias.

La TIP SE posee cuatro modos de funcionamiento que de menor a mayor ofrecen las siguientes características:

  • Bajo: 1 lumen, 4 metros, 50 horas
  • Medio: 30 lumens, 18 metros, 8 horas
  • Alto: 180 lumens, 45 metros, 1 hora y 30 minutos
  • Turbo: 700 lumens, 90 metros, 15 minutos

Si queremos dejar fijo uno de los tres modos principales, debemos encender la linterna con el botón de encendido y cambiar entre Bajo – Medio – Alto mediante pulsaciones breves del botón de cambio (el de las cuatro rayas). La TIP SE tiene memoria de modo, lo que quiere decir que al volver a encenderla lo hará en el último modo que hayamos empleado.

Para acceder momentáneamente al modo Turbo con la linterna encendida lo que debemos hacer es mantener pulsado el botón de cambio de modo, de forma que mientras lo mantengamos así estará iluminando a 700 lumens volviendo al modo anterior en cuanto dejemos de pulsarlo.

Existen también un par de “accesos directos” con la linterna apagada: si mantenemos pulsado el botón de cambio de modo accederemos directamente al modo Turbo, pero si el que mantenemos pulsado es el botón de encendido al que accederemos directamente es al modo Bajo. Dos atajos muy útiles tanto para situaciones que requieren mucha luz en un instante determinado como en aquellas que nos queremos asegurar de que la linterna se enciende en el modo más bajo posible. En ambos casos la linterna permanecerá en el modo activado hasta que toquemos otro botón (cambio de modo para entrar en la rueda de “Bajo – Medio – Alto” o apagado para volver al mundo de la oscuridad).

Independientemente de todo lo anterior, la linterna tiene un control interno de temperatura de tal forma que si detecta mucho calor en su electrónica interna (cosa que en la práctica sólo va a ocurrir usando el modo Turbo) bajará la intensidad lumínica para mantenerse en unos márgenes de seguridad aceptables evitando así dañar la batería o la electrónica interna.

Para recargar la batería debemos de conectarle un cable USB-C a la linterna, momento en el que el LED rojo que hay bajo el botón de encendido se pondrá a parpadear y el proceso llevará algo menos de hora y media tras el cual pasará a verde. Comentar que mientras la estamos cargando es posible utilizar la linterna, de modo que podemos hacer con ella una especie de lámpara que nos vendrá muy bien dentro de una tienda de campaña o similar; aunque para esto hubiera venido bien incluir algún tipo de difusor para así crear una luz más ambiental.

Por cierto, no aprecio (al menos a simple vista o en la cámara) regulación por PWM en ninguno de sus modos. No digo que no la emplee, porque es posible que así sea al menos en el modo Bajo, pero de hacerlo la conmutación es de tan alta frecuencia que no soy capaz de notarla, así que bien por Nitecore; ya que en modelos como la TIKI era algo bastante molesto.

Las sensaciones

El tacto de la TIP SE me gusta mucho. Es suave, las terminaciones son muy buenas y además el frontal está perfectamente rematado gracias al marco de plástico que rodea a la lente TIR. Por su forma y dimensiones es una linterna que va perfectamente en el típico bolsillo pequeño para las monedas que suelen llevar los pantalones vaqueros y al no tener esquinas marcadas es muy cómoda de llevar en la mano.

La luz sorprende, por su intensidad y también por lo bien que se distribuye. El tinte amarillento de la zona externa que os comentaba hace unos párrafos sólo se distingue si apuntamos a una pared blanca, pero en el uso cotidiano lo que vamos a percibir es una capacidad de iluminar sorprendente para una linterna de este tamaño.

 

En mi habitual lugar de pruebas pude comprobar cómo la TIP SE aporta una buena iluminación, si bien en esas circunstancias el modo Bajo no tiene gran utilidad porque con un lumen nos alumbra poco más que los pies al caminar. El modo Medio ya es suficiente para vislumbrar unos metros si estamos dando un paseo a ritmo tranquilo y el Alto lo veo bien para correr o para terrenos accidentados.

El modo Turbo tiene su utilidad para alumbrar a lo lejos porque queremos ver hacia donde gira el camino o porque hemos visto algo “raro” en la lejanía y queremos asegurarnos de saber qué es antes de estar más cerca (zombies, osos polares, vendedores de romero…). La ráfaga de 700 lumens que pega la TIP SE es potente y nos permitirá inundar con luz todo nuestro entorno como muestra la foto que os pongo a continuación y que está hecha en completa oscuridad.

Como se puede apreciar, el haz de luz ilumina el camino claramente hasta bastantes metros más allá de nuestra posición pero también es capaz de arrojar luz hacia los lados distinguiendo los elementos que ahí se encuentran, siendo por tanto bastante útil para controlar nuestros alrededores mientras nos movemos en entornos oscuros.

Conclusión

La TIP SE es prima hermana de la TIP2. Perdemos el potente imán en la base de esta última, pero ganamos la carga por USB-C y un aspecto y tacto algo más estilizados. Por tanto, dentro de la propia marca yo os recomendaría haceros con una de las dos (excepto que, como en mi caso, sea por motivos de coleccionismo) ya que ocupan el mismo segmento y no le veo grandes ventajas a una sobre la otra.

Al margen de esto, como linterna “en solitario” me gusta mucho por la cantidad y calidad de luz que da, lo cómoda que es en la mano y lo bien implementada que está su interfaz de usuario. Sólo echo en falta algún modo de bloquear la linterna sin tener que recurrir a poner la pinza sobre los botones de control, pero aun así creo que es una muy buena linterna EDC.

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Review: Olight i5T EOS CU

Ya conocía la Olight i5T EOS puesto que suelo recorrer el mundillo linternero y estoy muy al tanto de lo que va saliendo sobre todo en formato pequeño que, como sabéis, es el que más me motiva. Y he de reconocer que se trata de un modelo que no había despertado mucho interés en mí, ya que al final no es más que una linterna cilíndrica alimentada por una pila AA que cuenta con dos modos de 15 y 300 lumens, clip desmontable e interruptor trasero. Nada emocionante, vaya.

Sin embargo, en una visita fugaz a una tienda especializada al norte de Madrid, me topé con la última unidad en stock de la edición en cobre (limitada a 18000 piezas y que actualmente ya no se fabrica) de modo que no me lo pensé dos veces y me hice con ella para así unirla a ese selecto club formado hasta hoy en mi caso por la Olight i3E-Cu EOS y la Nitecore TINI Cu.

El cuerpo

Al igual que en la i3E-Cu EOS, el cuerpo de la linterna está fabricado a base de cobre puro mecanizado. Es decir, que no es una pieza cilíndrica de cualquier material malucho con un fino recubrimiento de cobre; sino que todo el cuerpo está compuesto del famoso metal color salmón que, tras su llegada al mundo, empezará a variar su aspecto en función de las condiciones a las que se vea sometido.

Precisamente para que sea el usuario el que decida ese momento preciso, la linterna viene envuelta en una lámina de plástico a la que se le ha extraído todo el aire y en ella se ha incluido un sobre que contiene algún tipo de sustancia que previene la oxidación del metal. En vuestras manos queda la opción de dejarla eternamente ultraconservada al vacío (dan ganas de meterla en el congelador) o bien sacarla del blister y empezar a disfrutar de ella.

Una vez que tenemos la i5T en nuestras manos, observamos que sus dimensiones son de 95 mm de longitud por 18 mm de diámetro, parando la báscula en 105 gramos incluyendo la pila alcalina AA necesaria para su funcionamiento. Sí, tiene cierto sobrepeso; pero es algo habitual en todas las linternas de cobre en comparación con sus equivalentes de aluminio porque la densidad de este material es 8,9 gr/cm3 frente a los 2,7 gr/cm3 del aluminio; es decir, que es aproximadamente tres veces más pesado.

Como veis en las fotografías, el cuerpo posee una doble ranura helicoidal que además de ser bastante original recorre todo el cuerpo a modo de knurling, lo que consigue que el agarre sea tan cómodo como eficaz. Además, el tacto del cobre favorece este buen agarre, ya que suele ser más “pegajoso” que el siempre resbaladizo aluminio.

Podemos distinguir dos zonas con inscripciones directamente realizadas sobre el metal: el nombre de la marca grabado en la parte delantera del cuerpo así como el modelo, su número de serie y el logo CE grabados en la parte trasera. Por mi experiencia con la i3E-Cu os puedo decir que aunque de primeras las inscripciones se vean muy bien, cuando va pasando el tiempo cada vez se difuminan más hasta el punto de apenas poder distinguirlas a no ser que limpiemos la linterna a conciencia.

Todo el control de este modelo de Olight está centralizado en el único botón que esta posee; pero a diferencia de la gran mayoría que han pasado por aquí no está en un lateral del cuerpo sino en su parte trasera. Estamos, por tanto, ante una linterna de tipo tailswitch muy del estilo de las que salen en las películas de detectives incluyendo el típico click al pulsarlo. Por supuesto, por el diseño de esta parte no hay posibilidad de hacer tailstanding de ninguna manera.

Me llama la atención que la i5T no dispone de ningún modo de colocarle una correa al no disponer de oquedad o rebaje alguno en el cuerpo. Y me parece curioso porque en otros modelos de la marca sí que tenemos esa posibilidad, por lo que no sé por qué en este caso han decidido prescindir de esta opción. La única forma sería haciendo un lazo en el agujero superior que tiene la pinza que trae montada de serie; pero no está pensado para eso y ante un tirón fuerte la pinza se podría soltar del cuerpo acabando con la i5T en el duro suelo, por lo que yo lo descartaría.

Hablando de la pinza, esta no es de cobre; sino que está fabricada en latón oscurecido. De primeras tiene un tono algo más parduzco que el cuerpo de la linterna, pero dependiendo de cómo vaya envejeciendo tiene pinta de que los tonos se irán igualando con el paso del tiempo. No soy yo muy de pinzas en las linternas; pero reconozco que al quitársela (es desmontable, símplemente va a presión) la i5T queda un poco sosa y además consigue que mejore su agarre cuando la tienes en la mano. Aparte de esto, por su curioso diseño esta es reversible sin necesidad de moverla de la posición que veis en las fotos, ya que podemos engancharla en uno u otro sentido gracias a su doble curva superpuesta.

A modo de curiosidad, en este artículo voy a incluir un vídeo que he grabado sacando la linterna de su envoltorio al vacío para que veáis por vosotros mismos como es ese momento en el que “nace” una linterna de cobre; ya que a partir de ese preciso instante comienza a envejecer inexorablemente por el oxígeno que hay en el aire. Desde luego que no es ninguna maravilla de la técnica, pero me apetecía inmortalizar el momento y compartirlo con vosotros.

La parte trasera de la linterna, que es desenroscable porque es por ahí por donde se introduce la pila AA que utiliza, también está fabricada en cobre; tanto el exterior como la rosca interior, la cual posee una junta tórica de color rojo para asegurar su estanqueidad. Cuenta además con un estriado vertical muy marcado que nos permitirá girarla sin ningún problema.

El botón tiene un tacto duro que hará que no se nos encienda en el bolsillo de la chaqueta por accidente. Aun así, si vais a transportar la linterna en un sitio cerrado y apretado (bolso, mochila, bolsillo de vaquero, etc) lo más recomendable es sacarle la pila para evitar encendidos por accidente y encontrarnos sin autonomía cuando más falta nos haga.

En lo que a resistencia a los “accidentes” se refiere, Olight asegura que su linterna posee certificación IPX8 (lo que la convierte en sumergible) y que puede soportar caídas desde 1,5 metros de altura. Sea como sea, no os recomiendo que probéis la resistencia a los golpes porque el cobre es un material relativamente blando y se marcará en cuanto aterrice con cierta fuerza sobre una superficie sólida.

Por cierto, aunque hay gente que lo ha probado, Olight no recomienda usar baterías recargables de litio en este modelo, ya que podemos cargarnos el LED y/o su electrónica de control. Sólo pilas AA de 1,5 voltios ya sean alcalinas o recargables Ni-MH, tenedlo en cuenta.

La luz

Olight ha decidido equipar a la i5T con un LED Osram P9, que nos va a dar una luz algo más cálida de lo habitual; pero que también provoca que en la zona central del haz proyectado aparezca un anillo algo amarillo, siendo la corona exterior de un blanco bastante homogéneo. Aun así, esto es algo que sólo percibiremos si apuntamos a una pared blanca, porque en el mundo real la luz se distribuye bastante bien.

En cuanto a los modos de funcionamiento, la i5T posee sólo dos que se distribuyen de la siguiente forma:

  • Alto: 300 lumens (3 minutos) –> 150 lumens (25 minutos) –> 30 lumens (122 minutos)
  • Bajo: 15 lumens (20 horas)

Como podéis ver, el modo alto no es constante sino que tiene tres niveles que se van activando mediante un temporizador interno. Siendo una linterna que funciona mediante una pila alcalina esto no se ha hecho por evitar picos de temperatura (nunca va a representar un problema en la i5T) sino para prolongar la autonomía en la medida de lo posible.

La forma de cambiar entre ambos modos es mediante el uso del botón trasero. Por defecto la i5T siempre enciende en el modo bajo y para pasar al alto tendremos que apagar y volver a encender en menos de dos segundos; cosa que de primeras a veces cuesta un poco por el tacto duro del botón.

Además, ese tacto tan sólido hace que podamos usar la linterna de modo temporal símplemente manteniéndolo ligeramente apretado y si ya queremos dejarla encendida sólo tenemos que hacer algo más de fuerza para que se hunda un poco más y se enclave.

Por cierto, me llama mucho la atención que en esta linterna el modo alto no se enciende de forma instantánea; sino que lo realiza mediante una rampa de apenas décimas de segundo que hacen que percibamos ese cambio de intensidad de una forma gradual y muy agradable. Me parece un detalle elegante y original, la verdad.

Como en tantos otros modelos actuales, la i5T cuenta con un reflector TIR transparente para distribuir la luz emitida por el LED de una forma controlada y estudiada por los diseñadores de Olight. Como ya os he dicho muchas veces, no tienen el encanto de los reflectores de piel de naranja pero hay que reconocer que son más eficientes.

Las sensaciones

En comparación con las linternas que suelo emplear (EDC del tamaño más pequeño posible) la Olight i5T EOS CU se nota más grande y, sobre todo al ser de cobre, más pesada; pero esto también consigue que seamos capaces de agarrarla de forma sólida y segura.

Y aunque en cualquier linterna de este metal el agarre es muy bueno, en esta i5T lo es más todavía gracias a las ranuras helicoidales que recorren su cuerpo y a la forma prominente de la pinza que trae adosada. Además, estas ranuras quedan más protegidas del sudor de las manos y del roce del entorno, lo que hace que al final conserven un tono diferente al de la parte superficial, así que aunque al principio su aspecto es homogéneo y muy discreto, al cabo del tiempo acaban haciendo contraste.

Un detalle que no me ha gustado nada es que la pila venga de fábrica puesta dentro de la linterna. Es verdad que lleva un círculo de plástico que aisla el polo negativo del muelle de la parte posterior de la linterna y que antes de usarla debemos retirarlo; pero siendo una pila alcalina que puede ser propensa a fugas lo veo un riesgo que se podía haber evitado colocándola suelta en la caja como se suele hacer en la mayoría de los casos.

Hace unos meses se me sulfató una pila AAA dentro de una Fenix E01 y además de que tuve que hacer ingeniería de minas para sacarla de ahí (taladrar la pila, meterle un tornillo, echarle aceite, tirar con alicates…) al final el interior del cuerpo de la linterna se ha quedado lleno de sulfato y ahora si meto otra pila luego no sale con facilidad.

¿Por qué se ha metido una pila alcalina AA en el interior de una linterna de edición limitada fabricada en cobre que algunas personas querrán conservar eternamente en su funda al vacío? Pues no lo sé, pero es muy posible que con el paso de los años la pila se sulfate y acabe provocando daños en su interior tanto al cobre como a la placa electrónica que allí se encuentra.

Pero bueno, sea como sea, he de decir que el tacto de la linterna es exquisito; especialmente la rosca de la parte trasera que además de estar perfectamente torneada, al ser de perfil cuadrado es sólida y ajusta a la perfección. Algo a lo que contribuye el material de la linterna, pues en otros como el titanio el roce de metal contra metal tiene un tacto arenoso y no produce la agradable sensación que tenemos en esta Olight de cobre.

Usándola por mi pista de pruebas habitual pude ver que el haz se reparte muy bien y es muy homogéneo. Para dar una vuelta si estamos en completa oscuridad puede llegarnos con el modo Bajo porque al final la vista se acaba acostumbrando, pero por su alcance sólo nos servirá para suelos llanos en los que queremos tener controlado lo que pisamos y poco más. Para tener un alcance ya bastante digno debemos utilizar el modo Alto que con sus 300 lumens nos va a permitir ver las cosas a unos cuantos metros de distancia.

Os voy a dejar a continuación unas imágenes para que os hagáis una idea de lo que se veía sin iluminación y lo que podemos llegar a ver con la i5T en su modo Alto.

Llevo usándola ya unos días y veo que está empezando a oscurecerse ligeramente de tanto manosearla. Tal y como sospechaba, las ranuras helicoidales siguen teniendo más o menos su color original por estar menos expuestas y ya empiezan a contrastar con la parte más externa del cuerpo, logrando un acabado elegante y muy personal. Os dejo una foto a continuación, ya que el resto que ilustran este artículo están hechas el día que la saqué de la bolsa al vacío, pero esta es de unos diez días después.

Conclusión

No os voy a decir que os compréis esta versión de la i5T porque ya está descatalogada y no creo que vaya a ser fácil de encontrar a estas alturas. Pero más allá de tal o cual modelo, lo que sí os recomiendo es que os hagáis con algún modelo de cobre porque aunque al principio yo también pensaba que era una tontería, es estupendo ver cómo van cambiando de aspecto con el paso del tiempo y cómo el material tiene un tacto especial que no te proporciona ningún otro de los empleados para fabricar linternas.

Sin ir más lejos, al tener una conductividad térmica bastante alta, aunque al cogerla la notéis fría enseguida se va a calentar porque el calor de vuestras manos pasa con rapidez al cobre; y esto es algo que siempre me llama la atención cuando a lo mejor la he dejado en la guantera del coche o en el bolsillo de un abrigo a la intemperie.

En cuanto a la linterna como tal, por características no me llama mucho la atención, ya que como os decía al principio del artículo es una de tantas con forma cilíndrica, dos modos de funcionamiento, pila AA y botón trasero. Y es que para mí, la gracia de este modelo es el material del que está hecho, ya que por si sólo es capaz de convertir una linterna del “montón” en un ejemplar muy especial.

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Review: Nitecore Thumb

Dentro de la serie T de Nitecore la Thumb es, con diferencia, la que menos me atraía; pero recientemente la pusieron de oferta en Amazon a poco más de 20 euros y decidí hacerme con ella para comprobar por mí mismo sus virtudes y sus defectos además de por puro coleccionismo.

El cuerpo

La Thumb pertenece a la época de la Nitecore Tube y de hecho la podemos considerar su hermana mayor. Si la Tube era un modelo reducido, simple y con funcionalidad básica, la Thumb aún basándose en los mismos principios posee más potencia y más funciones como iremos viendo; aunque ya os adelanto que tampoco es que sea la panacea de las linternas EDC.

Su peso es de 25 gramos y sus dimensiones son de 74 x 24 x 16 mm que hacen que, comparada con los modelos que están saliendo al mercado hoy en día, en la mano se nota ligeramente grande pero no incómoda. Su simpleza es tal que no dispone de reflector ni lente TIR para sus dos emisores LED de 5 mm, por lo que su luz se dispersa en todas direcciones. Útil como iluminación ambiental pero poco práctica si necesitamos concentrar la luz en un elemento o zona determinada.

El cuerpo está fabricado en policarbonato negro, con una forma más o menos plana, los dos LEDs que os decía antes al descubierto en la parte frontal, una ventana transparente en la parte superior (tras la que incorpora dos LEDs rojos de baja potencia) y dos botones de control, siendo cada uno de ellos para los LED de cada color.

En un lateral lleva, tras una tapa de goma, el puerto de carga microUSB (la linterna no incluye cable, por lo que tendréis que usar uno de los cientos que tendréis por casa) para energizar su batería interna de litio no reemplazable de 220 mAh. Mientras cargamos la batería se encenderá un LED de color rojo que está justo en medio de los dos auxiliares, y es que no entiendo por qué no han usado uno de estos para notificar el proceso de carga en lugar de añadir otro. Cuando la carga finaliza (cosa que, incomprensiblemente para una batería de esta capacidad, lleva más de dos horas) dicho LED se iluminará en color verde para avisar de este hecho.

En la parte inferior incorpora una pinza plana de acero inoxidable bastante fuerte y que nos permitirá enganchar la linterna a nuestra ropa, a la visera de una gorra o a un fajo de billetes de 500 euros por poner tres ejemplos rápidos. En la parte posterior incorpora la ya habitual “asa” que muchos modelos de la marca implementan donde podemos colocar una de las dos anillas de llavero que trae la caja de la linterna. Por cierto, Nitecore asegura que esta sujección es capaz de soportar hasta 35 Kg, así que podéis usar la Thumb para colgar de ella un saco de cemento, una cajonera de Ikea o una batería de camión sin problema.

La característica más peculiar de la Thumb es que su cabeza es basculante 120 grados. Es decir, que si sostenemos la linterna normalmente podemos hacer que la luz salga hacia el frente o bien ir inclinando la parte frontal para que el haz de luz vaya apuntando hacia el cielo en mayor o menor medida hasta un máximo de 120 grados, con lo que en tal caso nos estaríamos iluminando la cara.

Esto es útil sobre todo combinándolo con la pinza que os dećia antes, ya que nos permitirá apuntar el haz de luz a nuestro gusto porque podremos colocar la linterna, por ejemplo, en el cinturón y girar su cabeza 90 grados para apuntar hacia el frente. En una linterna “normal” haciendo esto estaríamos apuntando el haz de luz hacia el cielo, pero con el giro de la cabeza podemos dirigirlo hacia donde nos convenga.

Lo que ocurre es que aunque es verdad que se nota el cambio de ángulo, al estar los LEDs al descubierto en general emiten una iluminación global y difusa que incluso molesta a nuestros ojos llevando la linterna en horizontal debido a que son visibles desde casi cualquier ángulo y por tanto deslumbran un poco.

Lo idóneo hubiera sido aplicar este sistema basculante a una linterna “de cabeza cerrada” como por ejemplo, dentro de la misma marca, la TIP2; si bien esto hubiera comprometido otros aspectos de ella como la robustez o la estanqueidad.

La luz

Habiendo hecho un trabajo tan bueno con la regulación de la Tube y sus “infinitos” niveles de brillo entre el Moonlight y los 45 lumens que llegaba a alcanzar no entiendo cómo han podido diseñar una interfaz tan mala para esta Thumb siendo coetáneas; y es que más allá de que el haz de luz de los LEDs principales sea poco direccional o que el tacto de la cabeza sea un poco blando, lo peor es la interfaz de usuario que se han marcado. Os cuento:

Con la linterna apagada un click en el botón de la parte delantera nos lleva directamente al modo Alto, otro al Medio, otro al Bajo y otro más al Parpadeante todos ellos referidos a los dos LEDs principales. Si la linterna está maś de 3 segundos en un modo, el siguiente click la apagará directamente.

En cuanto a los LEDs rojos auxiliares, partiendo de la posición de apagados, si hacemos un click en el botón de la parte trasera los encenderemos fijos, con otro click iremos al modo parpadeante (a una frecuencia más rápida que la de la luz principal) y con otro más la apagaremos. Igualmente, si pasan más de 3 segundos en el modo fijo, con el siguiente click los apagaremos.

Por cierto, los modos que posee y sus autonomías asociadas son los siguientes:

  • Alto: 85 lumens (45 minutos)
  • Medio: 30 lumens (2 horas 15 minutos)
  • Bajo: 2 lumens (22 horas)
  • Rojo: 0,25 lumens (13 horas)

Se nota un montón que este modelo ya tiene unos años (salió allá por 2016) porque no entiendo cómo no han diseñado una interfaz de usuario como la que llevan los modelos actuales con la que, por ejemplo, con un doble click (o un click prolongado) pasas directamente al modo Moonlight y atajos de ese tipo. Creo que hubiera sido mucho más últil que meter dos botones independientes completamente desaprovechados como le ocurre a esta Thumb en la que todo se controla a base de clicks sencillos y temporizadores internos. También hubiera sido buena cosa hacer como en la Tube que la linterna arrancara siempre en modo bajo y luego manteniendo pulsado el botón correspondiente se fuera incrementando la intensidad lumínica hasta el máximo posible; pero por lo que sea han decidido que no sea así.

Hay un modo de bloqueo y desbloqueo bastante simple que consiste en que si pulsamos los dos botones a la vez las luces auxiliares rojas emiten un breve parpadeo y ese es el indicativo de que ha cambiado el estado del bloqueo. Si estando bloqueda tocamos algún botón los LEDs rojos parpadearán un momento para indicarnos que debemos desbloquearla si queremos usarla. En cualquier caso, los botones tienen un tacto firme y están bastante enrasados, por lo que sería cuestión de mala suerte que se nos encendiera en el bolsillo; pero aun así está bien contar con la posibilidad del bloqueo para evitar sorpresas indeseadas.

Por cierto, se pueden emplear ambas luces a la vez en todas las combinaciones imaginables. Mucha utilidad no le veo, pero bueno, si somos capaces de acoplarla en vertical a una bicicleta nos permitiría ver algo hacia delante con los LED principales y que nos vean los que vengan por detrás haciendo uso del modo parpadeante de los LED rojos auxiliares.

En cuanto a resistencia al agua y al polvo, Nitecore certifica que la linterna es IP65 y sobre los impactos dicen que soporta caídas de hasta 1 metro sin romperse. Desde luego la prueba de la ducha la ha pasado teniendo cuidado de tener la tapa del puerto de carga bien cerrada, pero la de impactos no se la he hecho (ni ganas tengo, como suele ser habitual).

Las sensaciones

A diferencia de otros modelos como las Rovyvon A1 y A3x o la genial Nitecore TIKI, para mi gusto a la Thumb le falta solidez en su tacto. Y mucha culpa de esto la tiene la endeble bisagra que permite el giro de la cabeza. Metes la mano en el bolsillo del abrigo, vas pasando la linterna entre los dedos notando las rugosidades de los laterales, los botones, la ventanita de los LEDs auxiliares… y cuando llegas a la zona de la cabeza, zas, se gira y te saca por completo de la experiencia.

Sí, sé que tengo un punto de vista bastante peculiar sobre estas cosas, pero es que para mí la gracia de las pequeñas linternas no es sólo alumbrar con ellas sin más; sino que los elementos de diseño como la ausencia de aristas vivas, el uso de materiales agradables al tacto o la rigidez en todos sus elementos son para mí tan importantes como los lumens o la autonomía.

Considero al modelo que estamos viendo hoy como el abuelo de las actuales linternas para llavero de Nitecore. Si os paráis a pensarlo, muchos de sus elementos ya están ahí: la sujección universal trasera (para poner anilla de llavero, paracord, cadena…), doble LED, batería interna, tapa de goma para protección del puerto de carga, botón de control en goma, LEDs auxiliares… Como en todos los procesos industriales, a medida que han ido saliendo nuevos modelos todo ha ido mejorando de forma que ahora la luz está más controlada, la autonomía es más larga, la relación lumens/tamaño ha sido optimizada, los botones tienen más de una función dependiendo de el número y la duración de los clicks…

Es por eso que aunque la Thumb no estaba entre mis modelos favoritos de Nitecore, decidí aprovechar la oportunidad y hacerme con ella para ver la evolución de la serie T en perspectiva; pues además de conocer el presente es importante saber cómo hemos llegado hasta él.

Comentaros también que me llevé la Thumb a mi lugar de prueba habitual y allí pude confirmar que la luz que emite es práctica para alumbrar el camino que tenemos inmediatamente delante de nosotros pero poco más, ya que al no tener reflector ni lente TIR esta se dispersa hacia todos lados y no alumbra más allá de nuestras inmediaciones incluso en el modo más alto, que es lo que trata de mostrar la siguiente imagen.

Por su parte la luz roja es muy débil; tanto que en lugares abiertos no sirve prácticamente de nada (ni me molesté en hacer la foto porque sólo se veía la más completa oscuridad). Sin embargo dento de casa sí es un modo práctico para no molestar si queremos movernos a oscuras sin despertar a nadie. Y precisamente para ese fin la luz principal no sirve para nada, ya que al arrancar siempre en el modo Alto nos deslumbraremos a nosotros mismos y molestaremos a todo el que esté a 10 metros a la redonda. Por tanto, la veo bien para tenerla en la mesilla de noche y usar la luz roja en esas condiciones que os digo.

Conclusión

Cuando salieron la Tube y la Thumb prácticamente a la vez, recuerdo que la primera era el modelo básico de la gama mientras que esta que hoy hemos visto era el avanzado. Cuando miraba sus características flipaba en colores, pero me doy cuenta de que durante estos años la marca ha ido sacando modelos al mercado que se han merendado a la Thumb haciéndola sentir ahora mismo desfasada y antigua.

Si la he comprado ha sido por coleccionismo y por completar la serie T de la marca, pero si buscáis una buena linterna EDC cualquier otra de la mencionada serie (incluyendo la sorprendente TIKI) os dará mejor servicio. De hecho no creo que se mantenga mucho tiempo más en el catálogo de la marca porque en comparación con los modelos actuales de gama se ha quedado muy anticuada.

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