Review: Olight Baton 3

Guardo muy buenos recuerdos de la Olight S1 Baton porque fue la primera linterna “seria” que me compré. Hasta el momento tuve modelos de poca potencia que funcionaban con pilas alcalinas, pero esta fue la primera con la que me di cuenta de lo mucho que eran capaces de iluminar modelos más pequeños que un mechero con una batería de litio en su interior y un LED a modo de emisor.

La más reciente iteración de este modelo es la Olight Baton 3 que hoy vamos a repasar punto por punto y ver qué tal funciona en las tareas cotidianas; si bien sus 1200 lumens máximos en un cuerpo del tamaño del dedo pulgar son ya una buena carta de presentación.

El cuerpo

La Baton 3 posee un cuerpo cilíndrico fabricado en aluminio anodizado con detalles en un bonito azul cobalto (hay otra versión en color rojo con los detalles en dorado, pero a mí estéticamente me gusta mucho más esta) cuyas dimensiones son 63 mm de largo por 21 mm de diámetro máximo, contando con un peso de 53 gramos batería incluída.

Un detalle que me ha gustado mucho y que creo que es un paso adelante con respecto al modelo original de la saga es el texturizado de la zona de agarre de la linterna; ya que tiene un diseño que auna comodidad, firmeza y capacidad de disipación de calor. Éste consiste en una serie de “aletas” ligeramente puntiagudas que consiguen que la Baton 3 no se nos resbale de las manos aunque haga frío y/o vayamos con guantes y que además maximiza la superficie de contacto con el aire de forma que es capaz de disipar más eficazmente el calor generado en su interior cuando funciona en los modos más potentes.

En el bisel de la parte frontal aparece escrita la luminosidad máxima que alcanza el modelo así como una inscripción referida a la tonalidad de la luz emitida (entre 6000 y 7000 ºK). Más allá de tener los datos a la vista, es un detalle elegante ver lo cuidadosamente grabados que están los caracteres en una superficie tan estrecha, lo cual dice mucho de la precisión de construcción que logra Olight en su fábrica. La única pega que puedo sacarle es que su color no coincida plenamente con el de la pinza de sujección; algo más saturado.

Este bisel enmarca un reflector TIR transparente que es capaz de controlar muy bien la dispersión del haz de luz; si bien esto es algo de lo que hablaremos en el apartado correspondiente. No es tan bonito como esos reflectores texturizados que cada vez usan menos modelos pero hay que reconocer que son muy eficientes.

En la parte trasera tenemos un polo central y un anillo concéntrico que no son otra cosa que la interfaz de carga de la Baton 3. Y es que el encargado de recargar la batería interna de la linterna es un cargador USB de formato propietario que se adhiere magnéticamente a esta porque su diseño imantado nos permite conectar el cargador casi sin querer y además poder colocar la linterna de forma en ángulos imposibles sobre superficies férricas.

Cuando ponemos la linterna a cargar, un pequeño LED presente en el propio cargador se ilumina en color rojo para cambiar a verde cuando el proceso ha finalizado; cosa que lleva aproximadamente cuarenta minutos si la batería ha quedado muy descargada tras la última sesión. El indicador es muy elegante, pero veo que en situaciones de mucha luz (cargando la linterna a pleno sol) es apenas visible a no ser que hagamos sombra con las manos. De normal no es un problema porque solemos cargar estas cosas en interiores, pero debéis tenerlo en cuenta si, por ejemplo, os la lleváis a la montaña con algún powerbank para recargarla.

Como siempre ocurre con los cargadores de formato propietario, si lo perdéis os tocará comprar otro a la propia marca, ya que no es algo que se pueda comprar en la ferretería de la esquina. Es una desventaja, pero hay que reconocer que el cargador que trae la Baton 3 es una cosa muy cómoda y además tiene una corriente máxima de 1 amperio, que no está mal para una linterna de este tamaño.

La batería que incluye es una IMR16340 de 550 mAh y 3,7 V fabricada por la propia Olight, cuya principal diferencia con respecto a las habituales CR123A que suelen emplear este tipo de linternas es un anillo plástico en el polo positivo que le permite tener ambos polos en la misma cara (el positivo en el resalto central y el negativo en el anillo metálico circundante) simplificando así la carga para la electrónica situada en la cabeza de la linterna y evitando un cortocircuito interno en caso de que haya algún tipo de mal contacto en el interior.

Por cierto, en las instrucciones de la linterna indican claramente que no se puede usar ningún otro tipo de batería, ya que la alta corriente de descarga necesaria para el modo Turbo puede hacer pasar mal rato a una batería que tenga un factor de descarga bajo.

La pinza, siguiendo la tónica de otros modelos recientes de la marca como la i5T EOS Cu es “de ida y vuelta”. Es decir, que por su diseño en S estrecha nos va a permitir colocar la linterna cabeza arriba o cabeza abajo sin tener que cambiar nada. Aunque no soy muy amigo de las pinzas, al menos esta parece estar sólidamente acoplada al cuerpo y si la engancho en el borde de un bolsillo o el tirante de una mochila no tengo la sensación de que se vaya a caer al más mínimo golpe que se lleve.

La Baton 3 tiene certificación IPX8 que la convierte en sumergible (pero sólo hasta 2 metros, que no es una linterna para buceo). Con respecto a las caídas, según Olight debería de soportar impactos desde metro y medio sin dañarse; aunque como de costumbre es una prueba que prefiero no hacer para no arriesgar la integridad del modelo sin necesidad.

Junto al cargador se incluye en la caja (además de una bonita funda de terciopelo con el logo de la marca grabado) una correa ajustable para la muñeca hecha de silicona. Visualmente es muy atractiva porque no es la típica cinta de tela, pero a la hora de ponerla y usarla es algo más rígida que, por ejemplo, la que venía con la S1 Baton que estaba fabricada en una especie de neopreno muy cómoda y funcional. También he de añadir que no soy muy fan de las correas de mano para las linternas y que en pocas ocasiones las utilizo; pero aun así creo que el elegido en esta ocasión no es el mejor material para este tipo de elemento. Eso sí, la gran ventaja es que es completamente resistente al agua y en caso de sumergirla se secará en un momento.

El único botón que posee la Baton 3 (rodeado también por un fino bisel de color azul y algo sobreelevado respecto a la superficie de la linterna) tiene un tacto blandito, un click definido y además posee un minúsculo LED en su centro que nos dirá el estado de la linterna durante su uso: si se ilumina en rojo unos segundos al encenderla y permanece apagada es que se encuentra bloqueda; pero si durante su uso permanece verde significa que la batería tiene más de un 60% de carga, en naranja que estamos entre un 60% y un 10%, y si se ilumina en rojo es que andamos escasos de energía y debemos ir buscando un modo de recargar.

Siguiendo con los detalles estéticos, comentar que en uno de los lados de la linterna tenemos grabado en color blanco el logo y el nombre de la marca, mientras que al otro podemos observar su denominación y número de serie. Si lo miráis muy de cerca os daréis cuenta de que no es simplemente pintura; sino que el aluminio ha recibido un proceso de rebaje, de unas micras de tal modo que las inscripciones no se borrarán fácilmente.

Por cierto, la versión que yo tengo no lo incluye, pero hay disponible un cargador tipo estuche de bolsillo con batería integrada de 3500 mAh en el que guardando la linterna en su interior esta se recarga automáticamente muy al estilo de los auriculares TWS que tan de moda están últimamente. Es un modo práctico de tener la linterna siempre al 100% especialmente en largas excursiones de montaña y lugares en general donde no hay acceso sencillo a un conector USB.

La luz

Según pasan los años vamos viendo cómo las linternas cada vez son capaces de sacar más luz a igualdad de tamaño y, de hecho, los 1200 lumens de pico que es capaz de arrojar este pequeño modelo de Olight es algo que hace no demasiado tiempo sólo estaba al alcance de modelos no de bolsillo como esta sino de mano.

A día de hoy desconozco la marca y el modelo del LED empleado en la Baton 3, pero sí he podido comprobar que el haz de luz se distribuye de forma potente y uniforme en un punto central y luego hay una zona ténue pero bastante amplia. Estamos por tanto ante una linterna más centrada en el alcance puro y duro que en rellenar de luz los alrededores; y esto es algo buscado a conciencia por la marca mediante el diseño de la lente TIR que podéis ver a continuación.

Con respecto a los modos, su potencia lumínica, alcance y autonomía, os lo resumo en la siguiente tabla:

  • Moonlight: 0,5 lumens (20 días)
  • Bajo: 12 lumens, 18 metros (33 horas)
  • Medio: 60 lumens, 38 metros (7,5 horas)
  • Alto: 300 lumens, 82 metros (95 minutos)
  • Turbo: 1200 lumens –> 300 lumens, 166 metros (1,5 minutos –> 75 minutos)

Tal y como os indico en la última línea, el modo Turbo no puede funcionar ilimitadamente para así proteger la linterna de las altas temperaturas que se generan en si interior; de modo que al cabo de un minuto comenzará a bajar su intensidad para pasados treinta segundos más situarse en los 300 lumens del modo Alto, el cual sí que puede funcionar sin parar hasta que se agote la batería.

El modo estroboscópico funciona a la máxima intensidad de la linterna, y lo hace a una frecuencia de 13 Hz por lo que se hace bastante visible y está bien si queremos hacernos notar en la lejanía y/o en la oscuridad.

Y ya que hablamos de frecuencias no quiero pasar por alto que la Baton 3 no presenta indicio alguno de PWM en ninguno de sus modos; ni tan siquiera en el Moonlight, que al ser de tan poca intensidad es habitual que muchos fabricantes lo implementen con una frecuencia de conmutación que llega a ser incluso molesto para la vista. Muy bien por Olight en este sentido, la verdad.

Por cierto, indicaros que al encender la linterna esta lo hará en el último modo que hayamos estado usando a excepción de los modos Turbo y Estroboscópico, que quedan fuera de la ruleta de modos “normales”. Si cuando apagamos la linterna estábamos en uno de estos dos modos, al encederla de nuevo lo hará en el modo Alto y si han pasado más de 10 minuto lo hará en el Medio.

El cambio entre modos se realiza manteniendo pulsado el botón de la linterna, mientras que el encendido y apagado de la misma se hace con un click breve. Con ella apagada, pulsando durante un segundo encenderá en el modo Moonlight y seguimos manteniendo pulsado el botón aproximadamente un segundo más activaremos el bloqueo de la Baton 3; así que para volver a encenderla tendremos que mantener pulsado el botón un par de segundos. Para acceder al modo Turbo debemos hacer una doble pulsación sobre el botón y para acceder al estroboscópio haremos una triple pulsación.

Disponemos también de un par de temporizadores para el apagado automático de la linterna que se activan con la linterna encendida haciendo un doble click y luego manteniendo pulsado el botón. Cuando parpadea una vez significa que hemos activado el temporizador de 3 minutos, mientras que si seguimos manteniendo el botón al hacer dos parpadeos significará que hemos activado el temporizador largo de 9 minutos.

Las sensaciones

He de reconocer que la Baton 3 es uno de esos modelos que me gusta llevar en la mano aunque no la esté usando: el agarre es muy bueno, el diámetro es adecuado y la calidad de sus acabados hacen que tocarla con la yema de los dedos sea una delicia. Me gusta especialmente lo que han conseguido con el knurling del cuerpo, pues combina agarre, estética y disipación de calor en un diseño que considero todo un acierto. Además, el detalle de la pinza en color azul “abrazando” el cuerpo de la linterna me parece que queda muy elegante.

Cuando he abierto la linterna para sacar su batería y curiosear un poco sus interiores me he dado cuenta de que la rosca tiene un tacto estupendo y que además posee una junta tórica para garantizar su estanqueidad. A diferencia de otros modelos, la linterna no trae junta de recambio; pero es que al no tener que sacar prácticamente nunca la batería, esta no debería de estropearse con el tiempo.

Ese detalle del tacto de la rosca es más importante de lo que parece, pues Olight no tenía necesidad alguna de currarse tanto esa parte de la linterna que la mayoría de la gente sólo verá una vez en la vida (para extraer el plástico protector que se instala en fábrica sobre la batería para prevenir encendidos accidentales).

La base magnética es muy práctica, pues el imán tiene potencia suficiente para amarrar la linterna con firmeza y no andar temerosos de que se pueda caer. Es una prestación que he usado muchas veces en las linternas que la poseen, sobre todo a la hora de hacer algún trabajo menor a oscuras teniendo las manos libres como cambiar un enchufe, revisar el cableado de un cuadro eléctrico… No perdemos nada por tener un imán en la base y a cambio ganamos en prestaciones (además de la comodidad de la conexión del cargador, que nos permite olvidarnos de andar lidiando con clavijas y similares).

No me acaba de gustar del todo el emplazamiento del agujero para pasar la correa de mano, ya que si la colocamos en la posición prevista la linterna cuelga boca arriba y a la hora de volver a agarrarla para hacer uso de ella nos vemos obligados a girarla 180 grados en la mano. Entre esto y que el tacto de la correa de silicona no me acaba de gustar del todo, al final es una linterna que empleo con su pinza pero sin ningún tipo de agarre adicional.

Si la ponemos junto a la iniciadora de esta saga de linternas (la ya mencionada S1 Baton) podemos apreciar claramente sus similitudes en forma y dimensiones. Ahora bien, aquella funcionaba con una batería de litio recargable CR123A que teníamos que cargar externamente; por lo que la comodidad del modelo que hoy analizamos radica en buena medida en la facilidad de conseguir autonomía.

Como veis, las principales diferencias entre ambos modelos están en la foma de la pinza, el relieve de la zona de agarre, en que el cuerpo de la Baton 3 se desenrosca justo bajo el grabado con la marca (en la S1 se sacaba la batería por la tapa roscada inferior) y que la batería del modelo nuevo va con el polo positivo hacia la cabeza, ya que en la S1 iba insertada al revés.

En lo que a luminosidad se refiere, además de la mayor potencia máxima de la Baton 3 se nota que esta tiene una tonalidad ligeramente más cálida; lo que en teoría hará que los objetos iluminados por ella se vean con unos colores más parecidos a los que apreciamos a la luz de día. Pero vamos, como ya he dicho más veces, a no ser que vayamos a pintar cuadros alumbrándonos con una linterna no me parece una característica que deba hacernos decantar por uno u otro modelo puesto que nuestra vista se acaba acostumbrando a la temperatura de la luz del emisor.

A la hora de caminar por el campo los modos intermedios de la Baton 3 son más que suficientes para ver el camino que estamos recorriendo, quedando el modo Alto y, sobre todo, el modo Turbo para momentos puntuales en los que necesitamos ver algo en la lejanía.

En cuanto a las pruebas de funcionamiento en exteriores os dejo a continuación un par de imágenes. En la primera de ellas tenéis una vista del lugar donde ahora pruebo las linternas en el cual no hay iluminación de ningún tipo, y a continuación otra tomada desde el mismo lugar y condiciones pero con la linterna encendida en modo Turbo. Creo que es una buena manera de que veáis hasta donde puede llegar el potencial de este modelo.

Como podéis apreciar, el alcance es bastante grande (si la pista fuera recta llegaríamos a ver más metros, pero al girar hacia la izquierda perdemos la referencia visual) y las copas de los árboles que hay a unos 20 metros de distancia desde mi posición se ven con gran claridad.

Por cierto, sé que en las reviews publicadas en los últimos meses usaba siempre una arboleda como “pista de pruebas”, pero recientemente descubrí este lugar a escasos 5 minutos de mi casa y me resulta mucho más cómodo que el anterior para acceder al mismo (al otro tardaba una media hora caminando en llegar y otro tanto para regresar).

Dentro de casa lo habitual es usar los modos Moonlight y Bajo para movernos a oscuras y como mucho el Medio si tenemos que buscar algo bajo un sofá o atinar con el cable HDMI detrás de la tele. Lo bueno es que en esos modos la automía es tan elevada que nos podemos olvidar de recargar en muchos días. En cualquier caso también os diré que para usar dentro de casa es más práctica una linterna con más capacidad de inundar de luz la estancia que de concentrarla en un haz estrecho.

En este caso no se trata de un modelo pensado para llevar en el llavero como otros más reducidos y ligeros; pero bien es verdad que en un bolsillo amplio apenas la vamos a notar ni por tamaño ni por peso. Ah, una cosa: no debéis cortocircuitar con algo metálico los contactos de carga de la Baton 3 porque aunque lleva una protección que evita el cortocircuito de la batería, sí que va a circular una pequeña corriente en esas circunstancias que hará que poco a poco vayamos perdiendo carga. Por tanto, bolsillo sí, pero mejor sin las llaves.

Conclusión

Olight ha vuelto a mejorar uno de sus modelos con mejor relación tamaño / prestaciones. La Baton S2R ya fue un buen avance sobre la S1 original por su capacidad de recargar la batería sin necesidad de sacarla de la linterna; pero en este caso sus prestaciones van un poco más allá y además se ha mejorado su superficie tanto a nivel técnico como práctico.

Su gran autonomía en sus modos intermedios, el trabajado modo Moonlight sin atisbo de PWM y la capacidad de lanzar ráfagas momentáneas de 1200 lumens la hacen una buena compañera de paseos por el monte al atardecer. En mi llavero tengo siempre una linterna de menor tamaño y prestaciones; pero cuando se haga de noche y me haga falta una iluminación consistente y fiable será la Baton 3 la que alumbre mi camino.

Oferta especial de lanzamiento (19-03-2021 20:00)

Por cierto, comentar que la Baton 3 sale a la venta oficialmente el viernes 19 de marzo a las 20:00, momento en el que la marca lanzará una oferta flash hasta medianoche gracias a la cual la linterna, en su edición estándar, os saldrá por 58,46 € con gastos de envío gratuitos para residentes en la península ibérica. Si tenéis claro que este modelo encaja con vuestras necesidades es una buena oportunidad, porque su precio oficial sin promoción de lanzamiento es de 77,95 €, así que el ahorro es de casi 20 €.

Del mismo modo, si queréis la edición premium (la que viene con el estuche de carga) con la venta flash os saldrá a 77,97 € frente a los 119,95 € que costará oficialmente, por lo que os ahorráis prácticamente 42 €. Por lo visto también va a haber alguna oferta de dos unidades combinadas que implicará un considerable descuento sobre su precio por separado.

Como os digo, la oferta comienza el viernes 19 de marzo a las 20:00 hora de España y finaliza ese mismo día a las 23:59 por lo que son apenas cuatro horas tras las cuales los diferentes modelos volverán a sus precios oficiales; así que cuanto menos sería interesante echarle un vistazo.

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Review: Olight i5T EOS CU

Ya conocía la Olight i5T EOS puesto que suelo recorrer el mundillo linternero y estoy muy al tanto de lo que va saliendo sobre todo en formato pequeño que, como sabéis, es el que más me motiva. Y he de reconocer que se trata de un modelo que no había despertado mucho interés en mí, ya que al final no es más que una linterna cilíndrica alimentada por una pila AA que cuenta con dos modos de 15 y 300 lumens, clip desmontable e interruptor trasero. Nada emocionante, vaya.

Sin embargo, en una visita fugaz a una tienda especializada al norte de Madrid, me topé con la última unidad en stock de la edición en cobre (limitada a 18000 piezas y que actualmente ya no se fabrica) de modo que no me lo pensé dos veces y me hice con ella para así unirla a ese selecto club formado hasta hoy en mi caso por la Olight i3E-Cu EOS y la Nitecore TINI Cu.

El cuerpo

Al igual que en la i3E-Cu EOS, el cuerpo de la linterna está fabricado a base de cobre puro mecanizado. Es decir, que no es una pieza cilíndrica de cualquier material malucho con un fino recubrimiento de cobre; sino que todo el cuerpo está compuesto del famoso metal color salmón que, tras su llegada al mundo, empezará a variar su aspecto en función de las condiciones a las que se vea sometido.

Precisamente para que sea el usuario el que decida ese momento preciso, la linterna viene envuelta en una lámina de plástico a la que se le ha extraído todo el aire y en ella se ha incluido un sobre que contiene algún tipo de sustancia que previene la oxidación del metal. En vuestras manos queda la opción de dejarla eternamente ultraconservada al vacío (dan ganas de meterla en el congelador) o bien sacarla del blister y empezar a disfrutar de ella.

Una vez que tenemos la i5T en nuestras manos, observamos que sus dimensiones son de 95 mm de longitud por 18 mm de diámetro, parando la báscula en 105 gramos incluyendo la pila alcalina AA necesaria para su funcionamiento. Sí, tiene cierto sobrepeso; pero es algo habitual en todas las linternas de cobre en comparación con sus equivalentes de aluminio porque la densidad de este material es 8,9 gr/cm3 frente a los 2,7 gr/cm3 del aluminio; es decir, que es aproximadamente tres veces más pesado.

Como veis en las fotografías, el cuerpo posee una doble ranura helicoidal que además de ser bastante original recorre todo el cuerpo a modo de knurling, lo que consigue que el agarre sea tan cómodo como eficaz. Además, el tacto del cobre favorece este buen agarre, ya que suele ser más “pegajoso” que el siempre resbaladizo aluminio.

Podemos distinguir dos zonas con inscripciones directamente realizadas sobre el metal: el nombre de la marca grabado en la parte delantera del cuerpo así como el modelo, su número de serie y el logo CE grabados en la parte trasera. Por mi experiencia con la i3E-Cu os puedo decir que aunque de primeras las inscripciones se vean muy bien, cuando va pasando el tiempo cada vez se difuminan más hasta el punto de apenas poder distinguirlas a no ser que limpiemos la linterna a conciencia.

Todo el control de este modelo de Olight está centralizado en el único botón que esta posee; pero a diferencia de la gran mayoría que han pasado por aquí no está en un lateral del cuerpo sino en su parte trasera. Estamos, por tanto, ante una linterna de tipo tailswitch muy del estilo de las que salen en las películas de detectives incluyendo el típico click al pulsarlo. Por supuesto, por el diseño de esta parte no hay posibilidad de hacer tailstanding de ninguna manera.

Me llama la atención que la i5T no dispone de ningún modo de colocarle una correa al no disponer de oquedad o rebaje alguno en el cuerpo. Y me parece curioso porque en otros modelos de la marca sí que tenemos esa posibilidad, por lo que no sé por qué en este caso han decidido prescindir de esta opción. La única forma sería haciendo un lazo en el agujero superior que tiene la pinza que trae montada de serie; pero no está pensado para eso y ante un tirón fuerte la pinza se podría soltar del cuerpo acabando con la i5T en el duro suelo, por lo que yo lo descartaría.

Hablando de la pinza, esta no es de cobre; sino que está fabricada en latón oscurecido. De primeras tiene un tono algo más parduzco que el cuerpo de la linterna, pero dependiendo de cómo vaya envejeciendo tiene pinta de que los tonos se irán igualando con el paso del tiempo. No soy yo muy de pinzas en las linternas; pero reconozco que al quitársela (es desmontable, símplemente va a presión) la i5T queda un poco sosa y además consigue que mejore su agarre cuando la tienes en la mano. Aparte de esto, por su curioso diseño esta es reversible sin necesidad de moverla de la posición que veis en las fotos, ya que podemos engancharla en uno u otro sentido gracias a su doble curva superpuesta.

A modo de curiosidad, en este artículo voy a incluir un vídeo que he grabado sacando la linterna de su envoltorio al vacío para que veáis por vosotros mismos como es ese momento en el que “nace” una linterna de cobre; ya que a partir de ese preciso instante comienza a envejecer inexorablemente por el oxígeno que hay en el aire. Desde luego que no es ninguna maravilla de la técnica, pero me apetecía inmortalizar el momento y compartirlo con vosotros.

La parte trasera de la linterna, que es desenroscable porque es por ahí por donde se introduce la pila AA que utiliza, también está fabricada en cobre; tanto el exterior como la rosca interior, la cual posee una junta tórica de color rojo para asegurar su estanqueidad. Cuenta además con un estriado vertical muy marcado que nos permitirá girarla sin ningún problema.

El botón tiene un tacto duro que hará que no se nos encienda en el bolsillo de la chaqueta por accidente. Aun así, si vais a transportar la linterna en un sitio cerrado y apretado (bolso, mochila, bolsillo de vaquero, etc) lo más recomendable es sacarle la pila para evitar encendidos por accidente y encontrarnos sin autonomía cuando más falta nos haga.

En lo que a resistencia a los “accidentes” se refiere, Olight asegura que su linterna posee certificación IPX8 (lo que la convierte en sumergible) y que puede soportar caídas desde 1,5 metros de altura. Sea como sea, no os recomiendo que probéis la resistencia a los golpes porque el cobre es un material relativamente blando y se marcará en cuanto aterrice con cierta fuerza sobre una superficie sólida.

Por cierto, aunque hay gente que lo ha probado, Olight no recomienda usar baterías recargables de litio en este modelo, ya que podemos cargarnos el LED y/o su electrónica de control. Sólo pilas AA de 1,5 voltios ya sean alcalinas o recargables Ni-MH, tenedlo en cuenta.

La luz

Olight ha decidido equipar a la i5T con un LED Osram P9, que nos va a dar una luz algo más cálida de lo habitual; pero que también provoca que en la zona central del haz proyectado aparezca un anillo algo amarillo, siendo la corona exterior de un blanco bastante homogéneo. Aun así, esto es algo que sólo percibiremos si apuntamos a una pared blanca, porque en el mundo real la luz se distribuye bastante bien.

En cuanto a los modos de funcionamiento, la i5T posee sólo dos que se distribuyen de la siguiente forma:

  • Alto: 300 lumens (3 minutos) –> 150 lumens (25 minutos) –> 30 lumens (122 minutos)
  • Bajo: 15 lumens (20 horas)

Como podéis ver, el modo alto no es constante sino que tiene tres niveles que se van activando mediante un temporizador interno. Siendo una linterna que funciona mediante una pila alcalina esto no se ha hecho por evitar picos de temperatura (nunca va a representar un problema en la i5T) sino para prolongar la autonomía en la medida de lo posible.

La forma de cambiar entre ambos modos es mediante el uso del botón trasero. Por defecto la i5T siempre enciende en el modo bajo y para pasar al alto tendremos que apagar y volver a encender en menos de dos segundos; cosa que de primeras a veces cuesta un poco por el tacto duro del botón.

Además, ese tacto tan sólido hace que podamos usar la linterna de modo temporal símplemente manteniéndolo ligeramente apretado y si ya queremos dejarla encendida sólo tenemos que hacer algo más de fuerza para que se hunda un poco más y se enclave.

Por cierto, me llama mucho la atención que en esta linterna el modo alto no se enciende de forma instantánea; sino que lo realiza mediante una rampa de apenas décimas de segundo que hacen que percibamos ese cambio de intensidad de una forma gradual y muy agradable. Me parece un detalle elegante y original, la verdad.

Como en tantos otros modelos actuales, la i5T cuenta con un reflector TIR transparente para distribuir la luz emitida por el LED de una forma controlada y estudiada por los diseñadores de Olight. Como ya os he dicho muchas veces, no tienen el encanto de los reflectores de piel de naranja pero hay que reconocer que son más eficientes.

Las sensaciones

En comparación con las linternas que suelo emplear (EDC del tamaño más pequeño posible) la Olight i5T EOS CU se nota más grande y, sobre todo al ser de cobre, más pesada; pero esto también consigue que seamos capaces de agarrarla de forma sólida y segura.

Y aunque en cualquier linterna de este metal el agarre es muy bueno, en esta i5T lo es más todavía gracias a las ranuras helicoidales que recorren su cuerpo y a la forma prominente de la pinza que trae adosada. Además, estas ranuras quedan más protegidas del sudor de las manos y del roce del entorno, lo que hace que al final conserven un tono diferente al de la parte superficial, así que aunque al principio su aspecto es homogéneo y muy discreto, al cabo del tiempo acaban haciendo contraste.

Un detalle que no me ha gustado nada es que la pila venga de fábrica puesta dentro de la linterna. Es verdad que lleva un círculo de plástico que aisla el polo negativo del muelle de la parte posterior de la linterna y que antes de usarla debemos retirarlo; pero siendo una pila alcalina que puede ser propensa a fugas lo veo un riesgo que se podía haber evitado colocándola suelta en la caja como se suele hacer en la mayoría de los casos.

Hace unos meses se me sulfató una pila AAA dentro de una Fenix E01 y además de que tuve que hacer ingeniería de minas para sacarla de ahí (taladrar la pila, meterle un tornillo, echarle aceite, tirar con alicates…) al final el interior del cuerpo de la linterna se ha quedado lleno de sulfato y ahora si meto otra pila luego no sale con facilidad.

¿Por qué se ha metido una pila alcalina AA en el interior de una linterna de edición limitada fabricada en cobre que algunas personas querrán conservar eternamente en su funda al vacío? Pues no lo sé, pero es muy posible que con el paso de los años la pila se sulfate y acabe provocando daños en su interior tanto al cobre como a la placa electrónica que allí se encuentra.

Pero bueno, sea como sea, he de decir que el tacto de la linterna es exquisito; especialmente la rosca de la parte trasera que además de estar perfectamente torneada, al ser de perfil cuadrado es sólida y ajusta a la perfección. Algo a lo que contribuye el material de la linterna, pues en otros como el titanio el roce de metal contra metal tiene un tacto arenoso y no produce la agradable sensación que tenemos en esta Olight de cobre.

Usándola por mi pista de pruebas habitual pude ver que el haz se reparte muy bien y es muy homogéneo. Para dar una vuelta si estamos en completa oscuridad puede llegarnos con el modo Bajo porque al final la vista se acaba acostumbrando, pero por su alcance sólo nos servirá para suelos llanos en los que queremos tener controlado lo que pisamos y poco más. Para tener un alcance ya bastante digno debemos utilizar el modo Alto que con sus 300 lumens nos va a permitir ver las cosas a unos cuantos metros de distancia.

Os voy a dejar a continuación unas imágenes para que os hagáis una idea de lo que se veía sin iluminación y lo que podemos llegar a ver con la i5T en su modo Alto.

Llevo usándola ya unos días y veo que está empezando a oscurecerse ligeramente de tanto manosearla. Tal y como sospechaba, las ranuras helicoidales siguen teniendo más o menos su color original por estar menos expuestas y ya empiezan a contrastar con la parte más externa del cuerpo, logrando un acabado elegante y muy personal. Os dejo una foto a continuación, ya que el resto que ilustran este artículo están hechas el día que la saqué de la bolsa al vacío, pero esta es de unos diez días después.

Conclusión

No os voy a decir que os compréis esta versión de la i5T porque ya está descatalogada y no creo que vaya a ser fácil de encontrar a estas alturas. Pero más allá de tal o cual modelo, lo que sí os recomiendo es que os hagáis con algún modelo de cobre porque aunque al principio yo también pensaba que era una tontería, es estupendo ver cómo van cambiando de aspecto con el paso del tiempo y cómo el material tiene un tacto especial que no te proporciona ningún otro de los empleados para fabricar linternas.

Sin ir más lejos, al tener una conductividad térmica bastante alta, aunque al cogerla la notéis fría enseguida se va a calentar porque el calor de vuestras manos pasa con rapidez al cobre; y esto es algo que siempre me llama la atención cuando a lo mejor la he dejado en la guantera del coche o en el bolsillo de un abrigo a la intemperie.

En cuanto a la linterna como tal, por características no me llama mucho la atención, ya que como os decía al principio del artículo es una de tantas con forma cilíndrica, dos modos de funcionamiento, pila AA y botón trasero. Y es que para mí, la gracia de este modelo es el material del que está hecho, ya que por si sólo es capaz de convertir una linterna del “montón” en un ejemplar muy especial.

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Review: Olight i3UV EOS

A estas alturas ya sabréis que soy un fan declarado de la familia i3E de Olight. Tengo la versión normal en negro y en azul, también la versión fabricada en cobre y ahora vamos a conocer a un miembro más sólo que éste, a diferencia del resto, nos va a ayudar a ver ciertas cosas que de otro modo no podríamos apreciar por muchos lumens que les echáramos encima: la Olight i3UV EOS.

Como ya habréis intuido por el nombre de la linterna, se trata de una versión de la conocida i3E de Olight pero cuyo LED emite en longitud de onda 395 nm, que corresponde al extremo más alto del ultravioleta y por tanto va a hacer que bajo su haz brillen algunos materiales como la celulosa, los aceites o los compuestos con fósforo.

El cuerpo

A efectos constructivos la de hoy es una i3E de aluminio con todo lo que ello implica en cuanto a materiales, peso, dimensiones, forma, modo de uso… En este caso el anodizado del cuerpo es de un bonito tono verde aceituna que no había visto todavía en ningún modelo de la gama y que le da un toque muy original y elegante.

Como todas ellas dispone de una prolongación taladrada en la parte trasera del cuerpo en la que de serie viene una anilla metálica (de color oscuro en este caso) que podemos retirar y que nos va a permitir enganchar la linterna a un llavero. Cierto es que no es tan pequeña como una Trustfire Mini2, pero sus dimensiones son muy contenidas y para nada nos va a resultar molesta en el bolsillo.

Los acabados, como en todas las Olight en general, son perfectos la mires por donde la mires pero además aprovecharé para comentar que me llaman mucho la atención dos detalles particulares de este modelo:

Uno es que aunque por diseño y funcionamiento la linterna es una i3E, el nombre oficial es i3UV en lugar de i3E-UV; ya que por ejemplo la versión en cobre se denomina i3E-Cu y si hubieran seguido el mismo criterio debería de haberse llamado i3Cu. No sé a qué obedece este cambio de nomenclatura pero me imagino que no estará hecho al azar.

El otro detalle es que las letras EOS aparecen serigrafiadas a mano en el cuerpo de la linterna con la E y la S unidas por la base y flotando entre ellas la O. Esto no es una novedad absoluta porque si os fijáis en la i1R 2 ya aparecen también de ese modo, pero es algo novedoso en la marca porque hasta ahora todas las linternas con apellido EOS llevaban el apellido serigrafiado en letra de imprenta. No sé a vosotros, pero a mí me gustaba más el estilo anterior, mucho más sobrio.

Por cierto, la linterna trae una pila alcalina de regalo, pero para no ocupar espacio innecesario dentro de la caja (esta versión no viene en el habitual blister de plástico como el resto) va metida dentro de la propia linterna con un separador plástico en la conexión eléctrica del driver con el polo positivo que debemos retirar antes de empezar a utilizarla.

Como de costumbre, os dejo con una foto de la linterna junto a una moneda de dos euros para que os podáis hacer una idea más certera de sus dimensiones.

La luz

Como os decía al principio de este análisis, la i3UV emite en el espectro del infrarrojo, de modo que no vamos a poder medir la luz que arroja en lumens porque esto, sencillamente, no se puede aplicar a una luz que no vemos. En su lugar lo haremos en milivatios, y en este caso Olight asegura que este modelo emite una potencia de 450 mW durante 45 minutos en un único modo de funcionamiento que se activa al apretar la cabeza de la linterna.

Por cierto, el conjunto del LED y la lente TIR sí que difieren del resto de modelos de la gama i3E como podéis apreciar en la fotografía que tenéis bajo estas líneas. El LED tiene otro tipo de conexionado interno y la lente posee una transparencia tan alta que más bien parece un reflector liso (tuve que comprobarlo un par de veces porque de primeras no me parecía una TIR).

La luz ultravioleta en principio no es perceptible por el ojo humano, pero dado que este modelo emite a 395 nm y el espectro visible empieza precisamente en el color violeta sobre los 400 nm sí que vamos a apreciar un resplandor de ese tono cuando la encendamos.

Sin embargo, la magia ocurre cuando apuntamos a un trozo de tela, un papel, una aceitera… En ese momento ciertos compuestos se excitarán bajo la luz ultravioleta y emitirán luz visible que sí podemos ver con nuestros ojos o fotografiar, revelando cosas que normalmente no apreciamos.

Si recordáis, la Nitecore Tiki lleva incorporado un LED auxiliar que emite luz ultravioleta (en este caso a 365 nm y a 500 mW de potencia) pero he de decir que no es capaz de revelar los detalles como hace la linterna que estamos analizando hoy; posiblemente porque ha de atravesar su cuerpo de policarbonato y eso la atenúa bastante.

Las sensaciones

La linterna como tal es igual que cualquier otra i3E, de modo que si queréis conocer mis impresiones sobre tacto, diseño, peso… os recomiendo que os leáis la review que hice de la primera que tuve. Como ya os comenté hace unos párrafos lo único diferente de esta a nivel exterior es el color verde del cuerpo y que el LED y el reflector tienen un aspecto diferente.

Como apasionado que soy de este tipo de cosas en principio invisibles a la vista (otro caso similar es el de la termografía hasta el punto de que tengo mi propia cámara térmica) he de decir que es una pasada andar trasteando con una linterna ultravioleta porque cosas de lo más normales adquieren un aspecto totalmente diferente bajo ese tipo de luz.

Eso sí, no se os ocurra enfocar a los ojos con una linterna de este tipo (y en general con cualquier linterna LED) porque la luz ultravioleta puede ser dañina para vuestra vista. No pasa nada por alumbrar con ella elementos no reflectantes porque estos absorben la luz UV y, si se da el caso, devuelven luz en el espectro visible, que es inofensiva; pero si os apuntáis a los ojos podéis dañar vuestra retina hasta el extremo de causar daños irreversibles. Para esto último tendríais que estar un buen rato friéndoos los ojos con la i3UV, pero como de todo hay en la viña del señor, que no sea porque no lo he advertido.

Para que observéis por vosotros mismos lo que puede revelar la luz ultravioleta y os hagáis una idea de lo que podemos esperar de la i3UV os dejo a continuación algunas fotografías que hice con mi móvil con la casa en penumbra; pero ya os adelanto que de las seis linternas ultravioleta que tengo esta es la que más hace brillar esos elementos que os digo. Es una pasada que una linterna tan pequeña sea capaz de sacar a la luz tantos detalles.

El fósforo del LED de esta bombilla brilla bajo la luz ultravioleta

El papel (la celulosa en general) es otro de los elementos que brillan bajo luz UV

Sorprendentemente las cerdas de los cepillos de dientes también resplandecen bajo la acción de la i3UV

El LED auxiliar de la Tiki también brilla, pero fijaos en que el ultravioleta no

El LED principal de la Tiki parece iluminarse cuando lo alumbramos con la i3UV por el fósforo que contiene

Los restos de aceite llaman mucho la atención bajo luz ultravioleta

La pantalla de la Mi Band 4. La luz UV descubre la disposición vertical de su zona táctil

Los billetes llevan elementos de seguridad que brillan bajo luz ultravioleta

Como habéis podido ver en los ejemplos anteriores que tomé por casa en apenas cinco minutos, estamos rodeados de cosas que no vemos a simple vista pero que con elementos como la luz ultravioleta se pueden revelar ante nuestros ojos de una manera sorprendente.

Por cierto, ya aprovecho para comentar que la linterna se calienta bastante cuando la utilizamos, hasta el punto de que la cabeza  y la mitad superior del cuerpo pueden llegar a ser algo molestos de tocar si estamos más de cinco minutos con ella encendida. Por tanto tenemos un dos en uno ideal para el invierno: linterna UV y calentador de manos.

Ah, del precio no os he comentado nada, y es que este modelo se puede conseguir por aproximadamente 15 euros; lo que representa unos 5 euros más que el modelo normal pero 10 menos que el fabricado en cobre. Así os podéis hacer una idea de en qué punto de la gama se encuentra.

Conclusión

Hay dos cosas que me gustan mucho de esta linterna: que es una i3E y que emite luz ultravioleta. Fríamente, a efectos prácticos no le vais a sacar mucho partido más allá de la simple curiosidad salvo que os apasionen estos tema y queráis empezar a probar cosas con este tipo de iluminación, pero si no es así al final se convertirá en una linterna elegante que enseñar a los amigos a modo de frikada.

Para mí, su tamaño y su diseño son irresistibles, pero ya se sabe que sobre gustos no hay nada escrito.

Más información

Página oficial de la Olight i3UV EOS

Review en DocP91B (Youtube)

Review: Olight i1R 2 EOS Desert Tan

Hace ya un par de años, una minúscula linterna de titanio se ganó un lugar en mi llavero y durante el tiempo que me acompañó me sacó de bastantes apuros tanto en mi trabajo como en mi vida personal. Y aunque es verdad que en los últimos tiempos no hago más que verle las ventajas a los modelos con batería integrada, sigo admirando a las campeonas del minimalismo como esta Olight i1R 2 EOS, que es el modelo más pequeño que la marca comercializa actualmente.

Como podéis ver en la fotografía anterior, he optado por una edición un poco especial que es la denominada Desert tan que consiste en que el anodizado del aluminio es de color arena oscura; aunque a mí más bien me recuerda al chocolate o a los granos del café. Ya que estaba preferí elegir una edición que fuera algo diferente a la típica linterna de color negro para darle un poco de color a mi colección, vaya.

El cuerpo

El tamaño de la i1R 2 EOS es realmente diminuto. Sus dimensiones son 44 mm de largo por 15 de diámetro y tiene un peso de 13 gramos. Por su especial distribución, la parte móvil no va a ser la cabeza sino el cuerpo, ya que en este caso éste tiene una longitud mucho menor que la parte donde va alojado el LED de forma que aunque todo es relativo, lo que en realidad vamos a mover para encender la linterna, cambiar entre sus dos modos de funcionamiento y acceder al puerto de carga microUSB es el cuerpo.

La batería empleada por esta minúscula linterna es una 10180 de iones de litio; sólo que a diferencia de la Wuben que usé durante muchos meses, esta no es accesible por el usuario porque va en un compartimento sellado inaccesible para el usuario. No conozco el dato de capacidad de la misma, pero por sus dimensiones todas ellas se suelen mover entre los 70 y los 90 mAh, así que no creo que esta sea una excepción.

Para acceder al puerto de carga debemos girar en sentido antihorario el cuerpo de la linterna de modo que llegará un punto en el que actuará un muelle interno que desplegará aproximadamente un centímetro el cuerpo dejando a la vista el conector y un pequeño LED que se pondrá rojo o verde dependiendo de si la linterna está cargando o ya ha terminado el proceso.

Desde luego lo de extender el cuerpo es, a efectos prácticos, un sistema mucho mejor que el de la mayoría de las linternas de este tipo que nos obligan a desmontar la cabeza para poder conectar el cable de carga con el riesgo de que podamos perderla. Ah, comentar que la linterna tiene un precio de unos 15 euros y que en la caja viene de regalo un cable microUSB con los extremos azules así como un pequeño mosquetón. Por supuesto, en la parte trasera de la linterna tenemos un enganche donde va integrada una anilla de acero que podemos desmontar si no queremos hacer uso de ella.

La Olight i1R 2 EOS tiene una serie de líneas longitudinales tanto en la cabeza como en el cuerpo muy típicas de la marca que nos permiten agarrar con seguridad la linterna. No son muy profundas, pero al ser tantas la rugosidad es suficiente como para que no se nos vaya al suelo un aparato del tamaño del que hoy os muestro, así que muy bien por Olight en este sentido.

La linterna posee certificación IPX8, que implica que no se ha probado su resistencia al polvo pero que podemos sumergirla en agua a un metro de profundidad durante todo el tiempo que queramos. Además, Olight asegura que resiste caídas de hasta 1,5 metros de altura; de modo que en principio que se os caiga del bolsillo no debería ser un problema.

La luz

En su modo Bajo la linterna que hoy analizamos ofrece 5 lumens que, si bien pueden parecer pocos, nos ayudarán a localizar algo en plena oscuridad o a meter la llave en una cerradura mal iluminada. Si giramos un poco más el cuerpo pasaremos al modo Alto, que da unos sorprendentes 150 lumens aunque reduce la autonomía a escasos 15 minutos frente a las seis largas horas del modo anterior. Aclarar que los tiempos que declara Olight no son hasta que la linterna se apaga; sino hasta que la luz baja a un 50% del valor inicial del modo. Por lo que he comprobado, son valores cercanos a la realidad.

Por cierto, me hace mucha gracia la chuleta que tenemos en la parte trasera para que nos acordemos de cómo va esto de los modos. Es la linterna-llavero ideal para los despistados.

En lo que respecta al emisor de luz, se trata de un LED en formato CSP (mayor integración de componentes para conseguir un encapsulado de menor tamaño) con una lente TIR sobre él que consigue un haz de luz suave pero que llama la atención por tener forma cuadrada; cosa que ocurría con la Nitecore TIP2 por la forma de su frontal pero no en linternas de cuerpo cilíndrico como esta.

Sea como sea, la luz es muy blanca, bien distribuida en un haz bastante ancho y en su modo más potente es capaz de iluminar a unos cuantos metros, cosa que no creo que sea necesaria salvo en ocasiones contadas, ya que el propósito de este tipo de linternas es servir de luz auxiliar para ciertas tareas del día a día y el modo Alto nos dejaría sin batería en un momento.

Las sensaciones

Jugar con la linterna entre los dedos es una delicia por el tacto suave de sus roscas, el sistema de extensión por muelle y por la calidad de sus acabados (Olight apenas tiene rival en ese sentido). Con su minúsculo tamaño no tiene sentido fuera de un llavero porque corremos el riesgo de perderla, lo que sería una pena.

El anodizado es de un tono original y parece resistente. Sé que el modelo anterior ha vivido en llaveros de gente durante mucho tiempo y ha aguantado el tipo más o menos bien, por lo que no creo que sus diseñadores hayan decidido dar un paso atrás en este sentido, pero esta es la típica cuestión que sólo el tiempo podrá respondernos.

En cuanto al uso, como todas las linternas de este tipo, todo es cuestión de tenerla a mano y ser conscientes de que está ahí. Cuando se junten esos dos factores veréis que la utilizáis multitud de veces al día en todas esas cosas que sin su empleo podríamos hacerlas pero nos obligarían a forzar la vista.

Ese es el sentido práctico de este tipo de modelos, ya que si para abrir la puerta de casa cuando no funciona la luz del descansillo tenemos que abrir la mochila, sacar el móvil y alumbrar al final lo haremos tanteando a oscuras. Sin embargo, si en las propias llaves que nos hemos sacado del bolsillo llevamos una luz que nos ayude a ver con claridad la cerradura no dudaremos en usarla.

Conclusión

Os la recomiendo si no tenéis otra linterna de este tipo porque al final son todas muy similares. En mi caso me hice con ella porque me llamaba la atención por el sistema de plegado/extendido del cuerpo para cargarla y porque me parece que Olight tiene unos acabados a los que otros fabricantes no son capaces de llegar.

Si no tenéis ninguna linterna de este tamaño (no es mucho más grande que la yema de un dedo) os recomiendo que la probéis y os daréis cuenta de las ventajas que tiene llevarla siempre encima. De todos modos, en los próximos días hablaremos de alguna opción más en esta gama de linternas, así que si estáis indecisos estada al tanto del blog.

Más información

Review: Olight i3E-Cu EOS

Tengo que admitir que, de primeras, las linternas de cobre no me decían absolutamente nada y de hecho incluso me parecían feas. A elementos como el titanio siempre les he hecho ojitos y prueba de ello es que tengo dos linternas de ese duro metal entre mi colección; pero cuando veía en foros o en webs especializadas algún modelo fabricado en cobre pasaba de largo como si nada. Sin embargo, a raíz de aquel artículo que escribí sobre el envejecimiento de las linternas me di cuenta de que podría tener cierto encanto hacerme con algún ejemplar fabricado en cobre y observar cómo día a día su aspecto externo va cambiando.

Como veis, la linterna elegida para esto fue la Olight i3E-Cu EOS por el sencillo motivo de que es un modelo que me gusta mucho, es de las pocas fabricadas en cobre que se pueden encontrar con facilidad en el mercado y porque la otra que podía conseguir (una Nitecore Tini Cu) nunca me ha gustado por la extraña forma que tiene y, ya que estamos, prefería realizar la experiencia con un modelo de mi agrado. Por cierto, el precio oficial de la Olight que aparece aquí es de 25 euros frente a los escasos 10 euros de la versión en aluminio, así que el sobrecoste es notable. Espero que haya merecido la pena.

La idea de esta entrada es hacer una review de la linterna con fotos de cuando fue abierta y mis impresiones para posteriormente ir añadiendo al final más fotografías que vayan dando cuenta de cómo evoluciona su aspecto a lo largo del tiempo. No me impongo fechas, plazos ni límites; simplemente publicaré fotos nuevas cuando vea algún cambio y hasta que me canse.

En principio (con el tiempo ya veremos) no va a ser una linterna que vaya a llevar en mi llavero todos los días porque para eso ya está la Nitecore Tiki; pero sí que trataré de usarla con frecuencia y llevarla encima de vez en cuando para su envejecimiento sea algo real y no producto del simple efecto del oxígeno sobre su superficie porque en ese caso cambiaría de aspecto homogéneamente haciendo de esto un experimento de laboratorio.

El cuerpo

La linterna como tal es idéntica a la i3E EOS ya analizada en este blog hace tiempo, pero con la salvedad de que esta versión ha sido fabricada en cobre en lugar de aluminio anodizado y que se presenta en una funda típica de la marca en lugar del habitual blister del resto de modelos de la gama i3E. La electrónica interna es la misma, el perfil de la rosca es exactamente igual… Vamos, que el molde utilizado ha sido el mismo que para las i3E de aluminio, lo cual no es mala cosa.

Eso sí, al estar íntegramente fabricada en cobre esta i3E es algo más pesada que su equivalente en aluminio (21 gr contra 19 sin contar la correspondiente pila AAA) y una de las cosas que más me gusta de ella es que sus acabados son perfectos la mires por donde la mires al igual que sucede con sus hermanas de aluminio. He de reconocer que estrenarla es un gustazo, y espero ser capaz de transmitirlo en las fotografías que ilustran esta entrada porque debemos tener claro que ya nunca más volverá a tener ese aspecto.

Esto es así porque en el momento que cualquier elemento de cobre entra en contacto con el aire comienza a reaccionar formándose en su superficie una capa de óxido llamada pátina de tono oscuro (al principio con un cierto tono marrón verdoso y con el tiempo prácticamente negro) que es lo que le da el encanto a este tipo de linternas; ya que aunque de fábrica salen todas con el mismo aspecto, con el tiempo se convierten en piezas únicas en función del uso que le de su dueño.

Otro problema inherente al cobre es que mecánicamente es bastante blando. Más incluso que el aluminio que, como ya visteis en la entrada que os comentaba, envejece mal en presencia de llaves, monedas y otros elementos similares que lo puedan ir rozando y arañando. Por tanto, si se os cae una linterna de cobre sobre una superficie dura seguro que se os va a marcar, tenedlo en cuenta.

La luz

El LED que incorpora esta versión de la i3E EOS es el mismo del resto de la gama; sólo que en este caso va a ser capaz de emitir más lumens (120 contra los 90 habituales) en teoría debido a la mayor conductividad térmica que tiene este metal rojizo y que hace que sea capaz de disipar mejor la temperatura generada.

Lo curioso es que la versión en aluminio pulido también da estos mismos 120 lumens, lo que me lleva a pensar si los procesos de anodizado conllevan un empeoramiento de la capacidad de disipación de calor a través del cuerpo de la linterna o estamos ante un simple caso de marketing para dar un argumento de venta adicional a las ediciones especiales.

Eso sí, como es lógico el tiempo de autonomía va a ser algo menor que en los modelos de 90 lumens y sus 45 minutos, quedándose esta versión que hoy nos ocupa en unos 35 minutos si empleamos una pila alcalina AAA. Ojo, que si le metemos una bateria de litio 10440 con sus 3,7 voltios el LED tiene los segundos contados porque no está diseñado para soportar ese voltaje y cargárselo sería una pena porque es dificilmente reemplazable.

Por su parte, al igual que las i3E de aluminio, el LED lleva incorporada una lente TIR para controlar la dispersión de la luz, dando lugar a un haz bien repartido, suave y definido. No sé si lo he comentado alguna vez, pero aunque son muy eficientes lo peor de las lentes TIR es que son mucho menos estéticas que los bonitos reflectores que llevan algunas linternas (como el maravilloso de piel de naranja que incorpora la i3S EOS).

Las sensaciones

Sacar la linterna de la caja por primera vez y verla en su bolsa hermética transparente es una mezcla rara de sensaciones. Por un lado estás deseando abrirla y tenerla en tus manos para apreciar el tacto del cobre, recrearte en sus detalles, observar la perfección de su acabado… pero sin los brillos del grueso celofán que la asfixia. Sin embargo, frente a esos pensamientos casi lujuriosos se opone la idea de que en cuanto abramos la bolsa protectora se acabará la eterna juventud del cobre y la linterna poco a poco se irá avejentando y perdiendo ese brillo inicial que podéis observar en las fotos de hoy.

Por supuesto, aunque de primeras se vea preciosa, yo no considero otra opción más que sacar la linterna de su bolsa y poder así apreciarla en condiciones disfrutando de todos sus detalles aunque su superficie se vaya haciendo cada vez más mate. Sinceramente, no le veo el sentido a dejarla dentro de un celofán transparente como si fuera uno de esos chorizos picantes que venden a granel en el supermercado.

Me gustaría aprovechar para comentar la primera idea que se me vino a la cabeza cuando la tuve en mis manos y, por primera vez, observaba con mis propios ojos una linterna de cobre: “Ese color no se consigue con ningún anodizado”. Y es que es así: hay anodizados amarillo-anaranjados que parecen tratar de buscar el aspecto de una linterna de cobre, pero realmente no hay forma de imitar el brillo inicial que tiene este material cuando ha salido de la fábrica herméticamente sellado y la atmósfera todavía no se ha puesto en contacto con él. En serio, la i3E-Cu es realmente bonita de contemplar cuando es nueva. A partir de ahora iremos viendo lo que van haciendo sobre ella el tiempo y el oxígeno.

Añadiré que el tacto del cobre en los dedos me parece diferente al del aluminio o al del titanio: se trata de un tacto más suave, más blando más cálido… Un tacto que también da la sensación de que si apretaras fuerte con la uña podrías dejar una marca en el metal (aunque en realidad no es así). No sé, como os digo se nota que es algo distinto al de los materiales más habituales y eso le da un punto de exotismo. Por otro lado, también se nota la mayor conductividad térmica del cobre porque cuando utilizamos la linterna esta se calienta y se enfría con mayor rapidez que los modelos fabricados en aluminio.

A nivel técnico no puedo pasar por alto que las finas roscas de perfil cuadrado tienen un tacto exquisito al girar la cabeza y si le echáis un vistazo al interior de la cabeza podréis ver la minúscula placa electrónica que controla el LED que está por su otra cara así como el contacto metálico donde toca el polo positivo de la batería.

Precisamente viendo esta foto que tenéis aquí encima podemos comprobar que las linternas se prueban en fábrica antes de salir al mercado, ya que la imagen está tomada antes de ponerle ninguna pila (las fotos de la review inicial están hechas nada más sacar la linterna de su bolsa hermética) y podéis ver cómo el contacto central tiene un ligero roce; señal de que alguien, como os lógico, ha comprobado que la linterna enciende y apaga correctamente.

Volviendo a lo que decía hace unos párrafos, por supuesto que tienen el mismo derecho a comprarse una linterna de este material aquellos que las coleccionan para tenerlas siempre metidas en una vitrina y enseñárselas a las visitas; pero creo que el proceso de envejecimiento de un modelo de cobre en esas condiciones no va a ser tan natural como el de aquella que ha sufrido el sudor de las manos de su dueño, el roce contra telas de pantalones, bolsos y mochilas, encuentros con elementos más duros que él que hacen mella en su cuerpo, humedad ambiental al estar cerca de la costa… Como os comenté en el artículo sobre el desgaste de las linternas EDC, cuando una linterna tiene tantas cicatrices es porque su dueño y ella han compartido juntos muchas aventuras.

Algo curioso y particular de las linternas hechas de cobre es que desprenden un olor muy particular que, desde luego, no gusta a todo el mundo. No es sólo que la linterna huela; sino que enseguida vais a ver que ese olor se impregna en vuestros dedos y luego cuesta un poco sacárselo de encima. Es un olor parecido al del acero inoxidable; un aroma que para mí no es ni mucho menos desagradable, pero sé de gente que no puede soportarlo (siempre he dicho que las manías y los miedos son muy libres).

Por último, os voy a dejar con una imagen de las que a día de hoy son mis tres linternas favoritas: de izquierda a derecha la Nitecore Tiki, la Olight i3E-Cu EOS y la Thrunite Hi Ti. Dignos representantes de la practicidad, el exotismo y la belleza dentro del campo de las linternas de pequeño tamaño.

Conclusión

Como veréis, en esta ocasión no me he detenido mucho en datos técnicos, ya que al fin y al cabo esta versión en cobre es casi un calco de la i3E que ya analicé hace tiempo; de modo que os remito al artículo correspondiente si queréis más información.

La intención de esta entrada, como ya os comentaba en los párrafos iniciales, es ser un documento gráfico que vaya dando cuenta de la evolución de la linterna a medida que su aspecto externo vaya cambiando. Si os interesa el tema estad pendientes porque de vez en cuando iré añadiendo dos o tres fotos nuevas al final de la review.

Fotografías de la Olight i3E-Cu EOS

15-04-2020: Instantes después de sacar la linterna de la bolsa hermética que la mantiene en su estado original

20-04-2020: Apenas cinco días después de su estreno y habiéndola tenido en el bolsillo del pantalón sin más compañía la linterna ha perdido ya su brillo inicial y empieza a estar recubierta de un tono marrón oscuro con algunas zonas que viran levemente a violeta.

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23-04-2020: He limpiado la superficie externa de la linterna con un trapo de microfibra seco y ha quedado bastante brillante; contrastando con aquellos recovecos en los que el trapo no alcanza a limpiar y que tienen un tono más oscuro. Os dejo unas fotos de cómo ha quedado, porque al igual que en las anteriores se veía más “viejuna” con este acabado la linterna vuelve a lucir realmente bonita

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04-05-2020: Desde hace unos días he decidido llevar la linterna en el bolsillo del pantalón junto a llaves y monedas para ver qué tal lleva ese duro trato. De momento no hay grandes destrozos, pero su superficie se está plagando de pequeños arañazos y óxido de cobre como podéis apreciar en las siguientes imágenes.

09-05-2020: La linterna sigue con su proceso de desgaste/oxidación al convivir con otros elementos metálicos en el bolsillo de mi pantalón. Como curiosidad, ahora mismo ya casi no se ven las inscripciones en el cuerpo

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30-05-2020: La i3E sigue con su proceso de oxidación y si os fijáis, con respecto a las fotografías de hace tres semanas la linterna se ha oscurecido algo más y además cada vez aparecen más reflejos verde-azulados.200530_124325

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Review: Olight i3S EOS

La Olight i3S fue una de mis primeras adquisiciones linterniles, pero por uno u otro motivo todavía no había hablado de ella por aquí y me apetecía hacerlo ahora aunque sea un poco a posteriori.

Me costó decidirme porque recuerdo que costaba unos 30 € en una conocida tienda madrileña de linternas y accesorios de outdoor pero ya que me había dado el paseo hasta allí no quería volver con las manos vacías, así que finalmente me lancé y la verdad es que no me decepcionó; aunque con el tiempo me he ido dando cuenta de que tiene algunos fallos que otros modelos similares de otras marcas no presentan.

El cuerpo

La i3S está fabricada en aluminio anodizado y en mi caso elegí el color azul porque me parece, con diferencia, el más bonito de los que hay disponibles para este modelo. Las dimensiones del cuerpo son 69 mm de largo por 14 mm de diámetro, tiene un peso sin batería de 15 gramos y además viene en un elegante estuche habitual en algunos modelos de la marca.

Posee una anilla trasera por si la queremos enganchar a nuestro llavero, la parte posterior es plana por si se tercia dejarla de pie haciendo lo que se llama tailstanding, tiene un bonito reflector parabólico con relieve de piel de naranja así como un clip metálico para fijarla al bolsillo o a la visera de una gorra. Pequeños y elegantes detalles que van revelando el carácter de esta pequeña linterna.

La luz

El encargado de generar los fotones es un LED Cree XP-G2 que absorbe energía de una pila AAA y ofrece un tinte algo amarillento, contando esta linterna con tres modos de funcionamiento y uno adicional medio oculto. Me explico:

Cuando encendemos la linterna esta siempre lo hace en el modo intermedio (20 lumens, 8 horas). Si aflojamos la cabeza y la volvemos a apretar con rapidez cambiará al modo alto (80 lumens, 35 minutos) y si volvemos a repetir la operación pasaremos al modo bajo (0,5 lumens, 60 horas). Haciendo este ciclo dos veces completas, en el siguiente avance activaremos el modo estroboscópico no apto para epilépticos.

Aprovecho para comentar que me parece la secuencia más absurda de todas las posibles porque si implementas un modo moonlight de 0,5 lumens se supone que es para usarlo en plena oscuridad y para no molestar al resto de gente, y diseñando una secuencia medio – alto – bajo sólo conseguimos tres cosas:

  1. Que al encender la linterna siempre en modo medio habremos fracasado en nuestro intento de no molestar a la persona que está a nuestro lado en completa oscuridad.
  2. Que para ir al modo bajo tendremos que pasar antes por el modo alto, por lo que nuestro propósito en el paso anterior habrá fracasado más aun si cabe.
  3. Que si no habíamos desistido de nuestro intento y finalmente conseguimos llegar al modo más bajo posible no nos va a servir de nada porque a estas alturas de la película estaremos tan deslumbrados que el modo moonlight nos va a alumbrar lo mismo que una berenjena.

En fin, como os digo, cualquier otra secuencia de funcionamiento hubiera sido infinitamente mejor. Para mi gusto lo ideal sería bajo – medio – alto; pero si por lo que sea crees que el usuario va a tener preferencia por el modo de más lumens puedes implementar la secuencia bajo – alto – medio. Con cualquiera de esas dos secuencias el modo bajo tiene sentido, porque de otra manera es casi mejor ahorrárselo.

Lo bueno es que en ninguno de sus modos hay rastro alguno de PWM, lo que indica que el controlador del LED es de los que regulan de forma continua la corriente sin recurrir a los encendidos y apagados de alta frecuencia que al final, ante elementos en movimiento, siempre se aprecian y fatigan la vista cuando usamos la linterna durante mucho tiempo.

Las sensaciones

Dado que la i3S fue la primera linterna “noble” que tuve (poco después vino su prima S1 Baton) recuerdo que al principio me encantaba contemplar el esmero con el que su cuerpo está tallado, notándose que estamos ante una linterna fina y elegante: el relieve para mejorar el agarre son unas tenues líneas que recorren la recorren longitudinalmente, las aristas están completamente suavizadas, la cabeza gira con una suavidad pasmosa, la lente es muy finita… La S1 Baton sin embargo es más guerrera y tiene una construcción más sólida, dando la impresión de que podemos usarla para cascar nueces con ella.

No quiero decir que la i3S sea frágil al tacto, porque para nada lo es, pero sí que tiendes a sostenerla con la yema de los dedos con delicadeza mientras que otros modelos más angulosos parecen incitarnos a agarrarlos con toda la manaza. Yo la veo como una linterna para tener cerca en la mesilla de noche o en el escritorio más que para llevarla en el fondo de una mochila o en un bolsillo lleno de llaves y monedas.

Conclusión

Pese a la fascinación que me produjo cuando la vi por primera vez en persona he de reconocer que la i3S no despierta en mi hoy en día demasiadas sensaciones: no es de un material noble, no tiene la elegante sencillez de la i3E (ojo, que de esta volveremos a hablar en breve), tampoco tiene un tamaño diminuto que la haga ser casi inapreciable en el bolsillo, su potencia no es para tirar cohetes ni tampoco es que posea multitud de funciones.

Podemos decir que es una linterna que hay que tener por lo que supuso en la evolución de las linternas de pequeño tamaño; ya que cuando salió al mercado fue toda una revolución porque la gran mayoría de los modelos de la época en tamaño AAA eran prácticamente clones unos de otros y su calidad, sobre todo a nivel de acabados, dejaba bastante que desear. Llegó la i3S y todo empezó a cambiar; siendo ese su verdadero mérito más allá de prestaciones y el motivo por el que muchos le tenemos un especial cariño.

Más información

Review: Olight S1 Baton

Ya tenía alguna linterna de la marca Olight en formato AAA con la que estaba especialmente contento por la calidad de acabados, la blancura de su luz y su elegante aspecto; así que una mañana en la que me acerqué a una tienda especializada de Madrid no pude resistirme a hacerme con la S1 Baton que me miraba desde el otro lado del mostrador.

Con un tamaño delicioso, un acabado sobrio y elegante, unas prestaciones prometedoras para su más que contenidas dimensiones y un precio de unos 50 euros creo que puede ser una buena candidata a acompañarnos allá donde vayamos con la ventaja que supone llevar en el bolsillo una linterna versátil pero también potente si la ocasión lo requiere. Vamos a ir viendo si cumple todo lo que promete sobre el papel.

El cuerpo

El cuerpo de la S1 Baton está íntegramente fabricado en aluminio 6061-T6 anodizado en color negro, con un knurling menudo y marcado en las zonas de agarre, una tapa trasera roscada donde va alojada la batería de litio tipo CR123A (o 16340 en el mundillo de las recargables de litio) y detalles en color azul eléctrico tanto en su único botón como en el frontal de la linterna. En términos generales podemos decir que es de forma cilíndrica con unas dimensiones de 61 x 21 mm y un peso de 30 gramos sin batería.

En la parte central de cuerpo dispone de una zona rebajada en la que podemos encajar el clip para el bolsillo que viene con la linterna y, como cosa curiosa, la tapa trasera es magnética por la adición de un imán desmontable que va encajado tras el muelle que mantiene el contacto con el polo positivo de la batería. Esto último es muy útil si queremos mantener la linterna fija sobre una superficie metálica como por ejemplo el capó de nuestro coche mientras miramos algo en el motor.

Ah, y también tenemos un pequeño agujero en dicha tapa trasera por la que pasar la correa (hecha de un material sumamente suave) que viene en la caja de la linterna y que nos ayudará a que no se nos caiga de la mano sobre todo si vamos con guantes y/o hace mucho frío.

Por cierto, no quisiera pasar por alto que la batería en esta linterna va colocada de forma invertida con respecto a la mayoría de modelos: en este caso el polo negativo (la parte plana de la batería) es el que va pegado a la zona de la cabeza, cuando lo habitual es que ahí vaya el polo positivo. Conscientes de esto, los diseñadores de Olight han grabado el icono de una batería en el cuerpo señalando la forma correcta en la que esta ha de ir insertada.

La luz

La Olight S1 Baton dispone de 4 modos de iluminación que paso a explicaros brevemente:

  • Moonlight: 0,5 lumens y 25 días de autonomía. Se activa manteniendo el botón pulsado un par de segundos con la linterna apagada.
  • Low: 8 lumens y 40 horas de autonomía
  • Medium: 80 lumens y 6 horas de autonomía
  • High: 500 lumens durante 90 segundos y luego baja (por protección térmica) a 300 lumens y 90 minutos de autonomía
  • Estroboscópico: Enciende y apaga la luz a una frecuencia de 10 Hz y se activa haciendo triple click en el botón de mando con la linterna encendida (o 5 clicks con ella apagada)

La linterna cuenta también con dos temporizadores de apagado automático que se activan haciendo doble click con la linterna encendida: un primer doble click activa el temporizador de 3 minutos y un segundo doble click cambia a un temporizador de 9 minutos. La activación de estos temporizadores se confirma con uno o dos parpadeos de la luz en el momento que comienza la cuenta.

Como veis, aunque la linterna cuenta con sólo un botón, los ingenieros de Olight le han sacado bastante provecho y es que en función de la situación las pulsaciones breves, largas, dobles o triples activarán unas u otras funciones en la S1 Baton. Eso sí, hubiera venido muy bien disponer de algún tipo de indicador LED que nos indicara el estado de la batería, ya que no tenemos modo de saber este dato tan importante.

En cuanto a su tonalidad, la luz que emite el LED Cree XM-L2 es muy blanca, no se aprecia rastro de PWM en ninguno de sus modos y esta se distribuye en un haz de ancho moderado y definido debido a su lente tipo TIR en lugar de recurrir al típico reflector metálico parabólico.

Por resumirlo muy brevemente, una lente TIR es una estructura de plástico transparente que se acopla directamente sobre el LED y consigue encauzar la luz que emite de la forma que los diseñadores hayan querido implementar (un haz ancho para iluminar más superficie, más estrecho para llegar más lejos…) de una forma más controlada que con un reflector que siempre dispersa más la luz que se escapa por los laterales del LED.

Las sensaciones

La S1 en la mano se siente muy compacta pero a la vez poderosa. La única sensación de fragilidad me la da el botón de control, ya que su superficie es de un plástico flexible que no sé muy bien cómo llevará el paso del tiempo y el roce con otros objetos dentro de una mochila, en nuestro bolsillo… Hablando del botón, no hay forma de bloquear la linterna frente a encendidos accidentales por pulsaciones no intencionadas; si bien he de reconocer que hasta el momento nunca me ha ocurrido ya que para accionar el botón hay que pulsarlo con cierta firmeza.

Mi modo favorito es el moonlight, ya que nos permite levantarnos de la cama por la noche y ver perfectamente sin molestar a nadie. Sea como sea, en campo abierto los modos más potentes también vienen muy bien; pero para el uso que yo le suelo dar a este tipo de linternas el 90% de las veces con un lumen me es suficiente, ya que si por lo que sea voy por el campo y se me hace de noche con 60 lumens puedo ver perfectamente y sólo usaría el modo de 500 lumens para ver qué es eso con forma de oso que asoma tras unos matorrales lejanos. La potencia viene muy bien, pero en mi escala de valores la autonomía está en el primer puesto.

Sea como sea, me gustaría comentar algo que me ocurrió probando la linterna, y es que cuando usaba el modo High al cabo de un minuto o así la linterna se apagaba. En dicho modo debería de funcionar a 500 lumens durante 90 segundos y luego bajar automáticamente a 300 por protección térmica de la linterna. Sin embargo a mí, antes de cumplirse esos 90 segundos, la linterna directamente se me apagaba.

Pensaba que podía ser porque la pila recargable que usaba en ese momento con ella (una de la propia Olight que podéis ver una de las fotografías de este artículo y que compré junto a la linterna) no era capaz de dar la intensidad que este modo requiere y su circuito de protección cortaba directamente la corriente porque, de hecho, hasta que no desenroscaba la tapa trasera y la volvía a apretar la linterna no respondía a ninguna acción (los circuitos de protección de las baterías suelen resetearse cuando detectan circuito abierto entre sus polos).

Al final encontré por casa una batería recargable con mayor poder de descarga instantánea y con ella el modo High funcionó perfectamente. Aproximadamente a los 90 segundos comienza a bajar de potencia de forma progresiva hasta estabilizarse pasados unos instantes, que es lo que según las especificaciones de la S1 Baton debería hacer.

Mirando las especificaciones de ambas baterías, veo que la Olight que compré con la linterna tiene una tasa máxima de descarga de 1 C mientras que la otra aguanta descarga hasta a 3,5 C (además de la comodidad de poder recargarse a través de un cable microUSB). Por tanto, como ya suponía, el circuito de protección contra sobrecargas de la batería cortaba corriente cuando exigíamos más de lo que la batería era capaz de entregar y por eso se apagaba la linterna. Sobre estas cosas creo que escribiré un artículo específico porque puede resultar útil e interesante.

Pero bueno, volviendo a la linterna como tal, en cuanto a longitud la S1 Baton no es mucho mayor que las típicas linternas que funcionan mediante una pila AAA y que ya han aparecido alguna vez en esta serie de artículos; si bien el grosor es mayor tanto para poder albergar la electrónica de control (algo más compleja) como para así poder disipar mejor el calor generado en los modos más luminosos. Por cierto, en el modo High la linterna se calienta que da gusto, pasando de 22 a 40 ºC en aproximadamente un minuto.

A modo ilustrativo os dejo a continuación una fotografía de la S1 Baton junto a otra serie de linternas que funcionan mediante un pila AAA donde podéis apreciar que en lo que a longitud se refiere está a la par con la minúscula i3E EOS de la misma marca.

Conclusiones

En conclusión, estamos ante un modelo de tamaño reducido capaz de arrojar picos de hasta 500 lumens durante breves periodos de tiempo, pero que también puede sostener intensidades lumínicas menores durante muchas horas, que es casi lo que más valoro en una linterna que se supone va a “vivir” en nuestro bolsillo, mochila, guantera, etc y que debería estar lista para funcionar en cualquier momento. De poco me sirve alumbrar un monte entero si a la siguiente vez que la encienda empiezo a tener problemas porque la batería está ya en las últimas.

Sea como sea, con la batería adecuada la S1 da las prestaciones que promete (insisto, ojo con la batería que usáis en esta linterna) y eso hace que mi admiración por ella aumente. Ya os dije que rara vez uso el modo High, pero si lo tiene ha de estar disponible. Lo que ocurre es que el dato de descarga instantánea de las baterías no siempre es fácil de encontrar y si lo queremos conocer muchas veces nos tocará ir a la web del fabricante en busca de especificaciones técnicas.

Por cierto, no os he comentado que además de este acabado en aluminio negro, esta linterna salió en ediciones limitadas (999 unidades) fabricada en cobre y en titanio, por lo que esta que tengo yo no, pero las otras con el tiempo se cotizarán bastante.

A día de hoy la S1 Baton ya no se comercializa porque ha sido reemplazada por otros modelos superiores de la marca. Por tanto, es ya un clásico y el modelo iniciador de una saga que sigue apostando por tamaños contenidos y potencias de pico sorprendentes para su época. Si se os pone una a tiro en buen estado y a buen precio, os la recomiendo.

Review: Olight i3E EOS

En mi particular gusto por las linternas pequeñas hoy me gustaría hablaros de un modelo recién llegado al mercado (de hecho a día de hoy apenas hay reviews disponibles) que si bien tiene la ventaja de un peso y tamaño casi imperceptibles, también posee desde mi punto de vista algún defecto que luego os comentaré. Vamos por tanto a pegarle un buen repaso a la Olight i3E EOS.

Olight i3E EOS (XIII)

La i3E es la compañera ideal para nuestras llaves, ya que ni por peso ni por tamaño (19 gr, 60 x 14 mm) va a suponer un cambio apreciable en nuestro bolsillo. Conozco a gente que lleva enganchada al llavero una linterna AA, de modo que este modelo que ocupa poco más que la pila AAA que la alimenta les parecerá algo casi imperceptible.

Olight i3E EOS (IV)

La i3E EOS es ahora mismo el modelo de entrada de Olight y de ahí que el envase que la contiene sea más espartano de lo habitual como podéis ver en la siguiente imagen. Nada que ver con su “prima” i3S EOS (de la que os hablaré en una futura entrada) que viene en una elegante caja de plástico y que además incluye algún elemento más a modo de “extra”.

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El cuerpo

El cuerpo de esta pequeña linterna es bastante clásico: forma cilíndrica, cabeza “a rosca” y fabricada integramente en aluminio anodizado. En cuanto a la lente, es de tipo TIR, lo que hace que la luz se reparta en un cono muy progresivo en el que ni el centro es muy intenso ni en los bordes se aprecia una caída de la intensidad lumínica muy acusada.

Olight i3E EOS (X)

Comparación de tamaño entre la i3E y una Fenix E05

En la parte trasera tenemos una anilla situada justo en una protuberancia centrada en el “culo” de la linterna, de modo que si la dejamos colgar quedará totalmente vertical a diferencia de otros modelos en los que la anilla está en posición asimétrica y al colgarla de ahí queda torcida.

Si la ponemos junto a la ya analizada Fenix E05 veremos que el cuerpo de esta linterna no tiene un knurling al uso, pero sí que posee varias líneas longitudinales tanto en el alojamiento de la pila como en la cabeza, de modo que no resbalará en nuestras manos al accionarla.

Comentar también que la linterna no trae ningún tipo de clip que si bien yo no uso seguro que habrá gente que echará en falta. Ya no sólo porque podamos sujetarla rápidamente al bolsillo, a la visera de una gorra o a cualquier otro elemento; sino porque si la depositamos en una superficie inclinada empezará a rodar cuesta abajo.

Olight i3E EOS (VII)

La sujección de la anilla en la parte trasera

Por cierto, no quiero dejar pasar por alto que tengo la sensación de que el anodizado de este modelo no es tan resistente a los roces como el de la Fenix E05, ya que en apenas una semana buena parte de las aristas de la parte trasera de la linterna están totalmente pulidas mientras que en el caso de la E05 tuvo que pasar más de un mes para llegar a ese estado.

Por otra parte, también quisiera comentar que las roscas están perfectamente perfiladas y que el movimiento giratorio de la cabeza es firme y suave al mismo tiempo. Al final de la rosca hay una junta tórica transparente (ojo, en este modelo, al contrario de lo que suele ser habitual no viene ninguna junta de recambio) y la unión entre cuerpo y cabeza está ligeramente engrasada.

Olight i3E EOS (VI)

Las roscan están perfectamente perfiladas

Y ya que estamos hablando de las roscas de la linterna, me gustaría comentar un detalle que es bonito (al menos para mi gusto) pero que técnicamente no es muy acertado. Resulta que si desenroscamos la cabeza de la linterna y miramos en su interior observaremos que toda la parte de control de la iluminación, que es lo que se denomina driver, está expuesto al aire cuando lo normal es embutirlo en algún elemento conductor del calor para que así éste fluya hacia el cuerpo de la linterna y no se acumule en su interior.

Cierto es que no se trata de una linterna destinada a alumbrar durante mucho tiempo, pero si la encendéis y la sostenéis apenas un par de minutos en vuestra mano, pronto vais a notar un calor que pasado un tiempo puede llegar a ser incluso molesto. Como os digo, casi todas las veces que encendáis esta linterna va a ser en periodos de apenas diez segundos, pero me llama la atención que por ahorrar algo de espacio (y seguramente de coste) en el interior de la linterna la electrónica está expuesta a simple vista.

Olight i3E EOS (I)

La cabeza de la linterna por su parte interior (me encanta)

¿Que implica el calor para un LED? Pues una vida útil más corta y una menor intensidad lumínica a medida que la temperatura del emisor aumenta. Por tanto, lo más lógico es tratar de evacuar el calor de una u otra manera.

La luz

Como os decía antes, la inclusión de una lente TIR hace que la luz emitida por el LED Philips LUXEON TX se reparta uniformemente. No sé si sabéis qué es una lente de esas características, así que os comentaré a grandes rasgos que se trata de una pieza de plástico transparente con una forma interna más o menos compleja que ocupa todo el espacio entre el LED y el frontal y permite a la luz difundirse homogéneamente en lugar de emplear el típico reflector parabólico de aluminio o similar y una lente plana frontal.

Es una solución que Fenix emplea en su modelo E05 y Olight en la S1 Baton (de la que también tengo pendiente hablaros en otra ocasión). Como veis, se trata de un elemento bastante habitual en linternas de esta gama.

Olight i3E EOS (IX)

Lente TIR

La luz emitida por la i3E es de un tono muy blanco y su intensidad es de 90 lumens en este modelo y los del resto de colores disponibles. No sé por qué, pero en el modelo de color aluminio es de 120 lumens.

En cualquier caso, como ya estáis viendo, la linterna sólo posee un modo de iluminación el cual provoca los dos problemas más graves que le encuentro a este modelo de Olight: por un lado la escasa autonomía (unos 45 minutos) y por otro, y aunque parezca un poco contradictorio, que la linterna ilumina demasiado para el tamaño que tiene.

La autonomía está a la par con los modos de otras linternas que ofrecen parecida cantidad de lumens, así que esto no debería de sorprender a nadie, pero como nos demos una vuelta para pasear al perro lo mismo a la vuelta empezamos a ver que la linterna empieza a apagarse poco a poco.

En cuanto a lo del exceso de iluminación hay que matizarlo un poco para evitar malentendidos, así que vamos a ello: el problema de tener un sólo modo con un porrón de lumens en una linterna que va a ir en nuestro llavero es que en el 90% de las ocasiones sólo vamos a necesitar una fracción de la luz que esta i3E nos va a dar. De hecho, de los tres modos que ofrece la Fenix E05 es rarísimo que llegue a usar el más potente, de vez en cuando uso el intermedio y casi siempre echo mano del modo más bajo posible.

Olight i3E EOS (V)

Si por ejemplo llegamos a casa de madrugada y no queremos molestar a los que estén durmiendo, con 8 lumens tenemos más que de sobra para atravesar la casa sin que nadie se de cuenta. Sin embargo, si nada más entrar por la puerta nuestra linterna mete un chorro de luz puede que alguien piense que un OVNI acaba de posarse en medio del salón.

Para ese tipo de usos es para lo que vienen de maravilla los modos “firefly” de ciertos modelos como la Thrunite Ti3 (otro modelo que tengo y del que me gustaría hacer una review más adelante) que además de ser extremadamente discretos, dan unas autonomías de varios días con una simple pila AAA.

Las sensaciones

Como siempre os digo, en estos párrafos finales de la review pretendo comentar y transmitir las sensaciones que me ofrece la linterna de la que os estoy hablando. En el caso de la Olight i3E EOS he de reconocer que es su minúsculo peso y tamaño lo que me animó a hacerme con ella (bueno, y también el factor novedad, que a veces nos hace comprar cosas que de otro modo tal vez no adquiriríamos).

Olight i3E EOS (II)

Otra comparación con una E05

Sin embargo, más allá de esto me he llevado la sorpresa del suave tacto de este modelo; muy a la par con el de otra linterna que también admiro mucho en su forma como es la Olight i3S EOS. Me gusta también el hecho de que posea una lente TIR porque creo que es un método sencillo, fiable y robusto de emitir la luz de una forma muy optimizada. De todos modos, en cuanto a elegancia se refiere, para mi gusto nada puede compararse con un buen reflector de piel de naranja como el que equipan la propia i3S o la Thrunite Ti3.

El anodizado de este modelo me gusta por aspecto y textura en la mano (a día de hoy dispongo de los modelos en color negro y azul) pero como os decía antes, tengo la sensación de que no aguanta tanto el roce como el de las linternas de Fenix por ejemplo. Os coloco a continuación una imagen de cómo está la parte trasera de la linterna habiéndola llevado en mi llavero apenas diez días.

Olight i3E EOS (III)

Parte trasera del modelo en color negro que me acompaña actualmente

Por cierto, os contaré que a la hora de utilizar una linterna de este tipo no hay nada que me moleste más que notar que la cabeza va excesivamente suelta, ya que ello conllevará que acabemos perdiéndola o bien activando la linterna en el bolsillo y quedándonos sin batería justo cuando más falta nos haga. En el caso de la linterna que nos ocupa tiene un tacto firme y preciso que no se mueve en el bolsillo incluso en largas caminatas pese a ir apretada con las llaves.

Lo malo de la i3E es la poca autonomía y la mucha luz que da. Vale, lo de que de mucha luz es algo discutible (a mí me gusta contar con algún modo de pocos lumens) pero con una autonomía de unos 45 minutos mejor será que llevemos encima una pila de repuesto. Por lo demás, es una maravilla que podemos llevar encima sin darnos cuenta siquiera.

Olight i3E EOS (XIV)

El mecanizado de la linterna es fantástico

Por último, señalar que podéis encontrar la Olight i3E por un precio que oscila entre 10 y 15 euros tanto en las tiendas online habituales como en algún comercio físico especializado en estas cosas. Creo que no os lo he comentado nunca, pero yo suelo acudir a Leopard, que está en la zona comercial de la estación de Chamartín.

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