Lugares abandonados (1): el asador de pollos “El Espolón”

Me gustaría inaugurar esta nueva categoría del blog con uno de los casos más flagrantes de edificios abandonados en la ciudad de Alcalá de Henares: se trata de un inmueble de dos plantas y buhardilla en pleno centro histórico que en su día fue un asador de pollos y que todavía conserva en su fachada la placa con su nombre y una vetusta alarma.

El espolón

Parece mentira que en un entorno en el que se intenta que todo luzca limpio y bien conservado (este edificio está situado delante de la capilla de San Ildefonso; junto al edificio principal de la universidad de Alcalá) todavía siga este feo reducto de abandono y suciedad.

Recuerdo ver ese edificio completamente deshabitado desde mi infancia, y esa caseta de obras que podéis ver en la imagen también es otro ejemplo de abandono, pues hoy en día no tiene razón de ser, ya que lleva ahí desde que se tapiaron sus puertas y ventanas; cosa que sucedió hace ya varios años.

En fin, como os digo, parece mentira que el ayuntamiento esté haciendo tantas cosas por potenciar la imagen del centro histórico de la ciudad (que no de toda ella; ojo) cuando a escasos metros de la Plaza de Cervantes hay edificios que producen vergüenza ajena en los vecinos de Alcalá y asombro entre sus turistas.

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Nueva categoría: Lugares abandonados

Viendo que los pocos artículos que he publicado sobre edificios deshabitados en Alcalá de Henares han tenido bastante éxito entre vosotros he decidido crear una subcategoría específica dentro de las entradas de fotografía sobre este tema llamada Lugares abandonados; pues yo también disfruto mucho redactándolas y así todo quedará más ordenado.

Bajo el cielo de media tarde

La casa del loco vista desde la lejanía

Por suerte o por desgracia, en Alcalá tenemos bastantes edificios cerrados y deshabitados desde hace décadas, así que creo que puede salir alguna cosilla interesante de todo esto. La idea es que sean unos post básicamente visuales, de tal modo que las fotografías sean las protagonistas principales; aunque siempre intentaré redactar algún que otro párrafo para comentaros dónde está situado el edificio y/o algún dato de interés.

Y bueno, sólo comentaros que esta tarde subiré a Flickr alguna imagen con la que redactaré la primera entrada “oficial”de esta categoría que, poco a poco y sin ritmo definido, irá creciendo para mostrar todos esos rincones olvidados y abandonados que hay en Alcalá de Henares. Os aseguro que estos días me he estado pateando la ciudad y me he encontrado decenas de ellos, así que habrá abundante material sobre el tema, lo prometo.

Mirando hacia arriba por las calles de Alcalá

Alcalá de Henares es una ciudad cuyo centro urbano está lleno de edificios singulares: cúpulas acabadas en pico, elaboradas cornisas, tejados llenos de pájaros, de nidos de cigüeña, de veletas a merced del viento… Siento admiración por esta ciudad, así que vaya desde aquí mi homenaje con estas tres fotografías a todos esos edificios que me han hecho levantar la mirada del suelo alguna vez.

Pájaros y tejados

La torre de la iglesia magistral

Tan cerca y tan lejos

Subidón en las estadísticas de Flickr sin motivo aparente

Al entrar hoy en mi Flickr me encuentro con que la gráfica de visitas a mis fotografías ha quedado reducida a una línea pegada al suelo gracias a las 2802 visualizaciones del día de ayer. Algo que me llama poderosamente la atención porque no subo nuevas fotos desde hace tres días y sobre todo porque mis estadísticas en Flickr son prácticamente lineales: siempre tengo unas 400 visitas al día, sin existir demasiados picos por encima ni por debajo de dicho valor.

estadflickr

Mirando un poco las fuentes de las visitas no consigo encontrar un motivo para esto: ninguna fotografía tiene un exceso significativo de visitas, no hay ningún enlace externo desde el que haya venido la gente en masa… No sé qué ha podido pasar, pero se ve que a mucha gente le dio ayer por echar un vistazo a mi galería fotográfica.

En fin, sea por lo que sea, espero que los visitantes hayan disfrutado del ratito que invirtieron en ver mis fotos.

PD: de las estadísticas del blog hablamos el Lunes si os parece; pero ya os adelanto que estoy alucinando con las cifras y todavía quedan algo más de dos días completos para terminar el mes.

El juego de tu vida con preguntas sobre el blog

Breve, extraño y curioso sueño el que tuve hace apenas un par de días, pues en él se mezclan los conceptos de televisión e Internet a partes iguales debido a  mi presencia en el concurso “El juego de tu vida”. No obstante, esta vez sí que sé de dónde viene este sueño, pues esa misma tarde vi un sketch de Que vida más triste donde se ridiculizaba dicho concurso y que, aunque apenas duró unos segundos, me hizo reír durante un buen rato al verlo junto a mi hermano.

Pues bien, el caso es que me encontraba sentado en la silla del programa dispuesto a responder a las preguntas que me hiciera la repelente presentadora Emma García sobre mi vida privada. Datos que se supone que pertenecen a mi exclusiva intimidad y que por nada del mundo quisiera que salieran a la luz.

el-juego-de-tu-vida

Sin embargo, comienzan las preguntas y me sorprende ver que la primera de todas simplemente dice: “¿Es verdad que te gusta la fotografía?”. Respondo con un escueto “sí”, la voz en off del programa afirma sin titubeos que digo la verdad y acto seguido el público empieza a aplaudir y a llamarme valiente.

La siguiente cuestión quiere saber si he escrito una novela basada en mis desastres amorosos. A continuación enfocan al público y se ven multitud de caras de tensión… Yo me quedó dudando un segundo y respondo con otra respuesta afirmativa, logrando nuevamente gracias a ello el fervor de la multitud.

Las preguntas avanzan y me doy cuenta de que todas ellas versan sobre cosas que ya he tratado en mi propio blog, por lo que empiezo a cuestionarme el trabajo de los documentalistas del programa. Las rondas van avanzando y las preguntas, en lugar de tratar de sacar a la luz todo tipo de trapos sucios sobre mí, versan acerca de mis paseos por la ciudad, mi costumbre de fotografiar edificios, mi teléfono móvil… para llegar a una última pregunta que, con gran emoción y muchos redobles de tambor, dice simplemente: “¿Es verdad que una vez le diste la mano a Hideo Kojima?”.

Sin terminar de creerme demasiado la sencillez de la pregunta respondo con un “sí, desde luego que sí” que la misteriosa voz en off interpreta como una mentira por mi parte; pero justo cuando el público gritaba al unísono “OHHHHHHH!” y la presentadora ponía cara de circunstancias saqué mi EeePC 701y mostré a cámara la fotografía que ilustraba el reportaje de aquella presentación de Metal Gear Solid 4.

Dando la mano a Hideo Kojima

Acto seguido la voz dijo con marcado acento metálico: “Lo siento, me he equivocado; nadie es perfecto, ni siquiera yo”. Y entonces el público (por orden expresa del regidor) prorrumpió en sonoros aplausos para celebrar que me llevaba el premio de 30000 euros que Tele5 otorgaba a quien respondiera con sinceridad a todas las preguntas planteadas.

Desperté con una extraña sensación de irrealidad que se pasó en cuanto tomé consciencia de mí mismo y comprendí que aquel extraño concurso plagado de preguntas ya respondidas en este blog no era más que un sueño bastante tonto que al menos ha servido para redactar una nueva entrada del mismo. Cosas del subconsciente, supongo.

La soledad de un centro comercial a medianoche

Me encantan los contrastes: fotografiar las cosas fuera de su entorno y apariencia habituales. Por eso, cuando hace unos días nos fuimos mi hermana, Joe y yo a tomar algo después de cenar al centro comercial Alcalá Magna y salimos de allí cuando no quedaba absolutamente nadie por sus pasillos, saqué la cámara de su bolsa para hacer un par de fotografías que dan una sensación de soledad muy diferente al aspecto que tiene este lugar durante el resto del día.

La soledad de un centro comercial (I)

La soledad de un centro comercial (II)

Los fantasmas que nos rodean

¿Veis a toda esa gente que hay en la cola del supermercado del barrio? ¿En la panadería? ¿En el atasco de cada mañana para ir a trabajar? ¿Verdad que no conocéis a ninguno de ellos? ¿Nunca os habéis planteado por qué si siempre acudimos a los mismos sitios las personas que vemos cada día son diferentes?

La respuesta es sencilla: todos ellos en realidad no existen. Son fantasmas; seres etéreos creados para dar sentido a nuestras vidas y que no nos demos cuenta de que vivimos en la más absoluta soledad. Llevan siglos entre nosotros y siempre son diferentes porque cada noche, cuando la ciudad duerme y en las calles sólo se escuchan los maullidos de los gatos, se marchan a otras ciudades para ser relevados por nuevos espíritus al salir el sol.

Los fantasmas de la noche

Algunos de ellos son fijos; y lo son porque ese es el premio a haber llevado una vida honesta. Ahí están los comerciantes, la familia, los carteros, nuestros vecinos y amigos… Sin embargo, esa otra gente con la que nos cruzamos cada día sin intercambiar ni una palabra no son más que meros espíritus vagando de ciudad en ciudad por toda la eternidad y jugando un papel más importante de lo que parece en nuestra propia existencia.

Precisamente por eso siempre nos ocurre algo tan habitual como que al día siguiente de pensar en alguien a quien no vemos desde hace años nos lo cruzamos nada más bajar a la calle: porque en el preciso instante en el que esa persona aparece en nuestro pensamiento una alarma se activa en algún lugar y ese espíritu hace acto de presencia pocas horas después para que no nos demos cuenta de que algo raro está ocurriendo.

No me digáis que nunca os habíais fijado…