Review: RovyVon Aurora A1

Tenía muchas ganas de hacerme con una linterna de RovyVon. No porque me vaya a ofrecer algo que no conozca ya; sino por probar otro modelo que siguiera la filosofía de mi admirada Nitecore TIKI. Dentro de la gama del fabricante chino he elegido la Aurora A1 porque es su modelo más sencillo, actualmente está de liquidación a 20 euros y creo que puede ir bien en el llavero del coche.

Lo bueno de la A1 es su combinación de resistencia, rapidez de recarga y potencia lumínica. Lo malo, tal vez, es que los acabados no están tan refinados como en otros modelos de la competencia como iremos viendo a lo largo de esta review.

El cuerpo

El cuerpo de la A1 está fabricado con un material poco habitual. La mayoría de las linternas son metálicas ya sea en aluminio, acero inoxidable o titanio. Luego hay modelos como la Nitecore TIKI cuyo cuerpo está hecho de policarbonato y el caso que hoy nos ocupa en el que la marca ha optado por la poliamida; dando lugar a un modelo ligero y en teoría muy resistente a golpes y arañazos, algo que el tiempo se encargará de confirmar o desmentir.

La cabeza está hecha de acero inoxidable para poder refrigerar la electrónica cuando hacemos uso del modo Alto, ya que éste hace a la electrónica generar altas temperaturas y de ser de material plástico el calor se acumularía en el interior, sentando fatal a los componentes y especialmente a la batería integrada. Me hubiera gustado ver una versión de la A1 íntegramente fabricada en poliamida porque sería el récord de la ligereza, pero para ello tendríamos que prescindir de los modos más potentes por lo que os decía hace un momento y seguro que la marca no está dispuesta a ello.

Por cierto, a modo de curiosidad, comentar que la poliamida de todo el cuerpo tiene un tacto rugoso a excepción de la cara superior donde pone “Aurora A1” que está completamente pulida. Menos mal que en RovyVon no les ha dado por pulir todo el cuerpo, porque me parece mucho más agradable (y resistente a los arañazos) el tacto de las zonas ásperas.

Las dimensiones de la linterna son de tan sólo 54 mm de largo por 14 mm de diámetro. El peso es de unos exiguos 12 gramos, que si no llega a ser por la cabeza de acero se quedaría en cifras de récord. Por descontado, el cuerpo no tiene partes desmontables a excepción de la tapa de goma que cubre el puerto microUSB de carga y de la cual RovyVon incluye una segunda unidad a modo de recambio. Todo un detalle.

Hablando de incluir cosas, además de la tapa de repuesto que os comentaba, en la caja viene una correa de muñeca, una cadena por si la queremos llevar al cuello, un cable de carga microUSB de unos 15 cm de longitud, un clip metálico, las instrucciones y una minúscula tarjeta de garantía. Echo en falta la inclusión de una anilla de llavero, pero no es problema porque en casa tengo decenas de ellas y, de hecho, en alguna foto veréis que le he añadido una.

Los acabados no son tan perfectos como en otras linternas. Es la primera RovyVon que tengo y por tanto no puedo saber si es una constante en toda la gama, sólo en este modelo por ser el más básico de todos o bien algo de esta unidad en concreto por pura mala suerte que haya podido tener. Sea como sea, lo que veo es que en la unión de las dos piezas de poliamida que conforman en cuerpo así como con la cabeza se aprecian ligeras rebabas que con el roce del día a día se suavizarán pero que nada más sacar la linterna de la caja enseguida saltan a la vista.

El único botón de la linterna es de goma traslúcida porque bajo su superficie se encuentran dos pequeños LEDs que se encargan de mostrar el estado de carga cuando tenemos la linterna conectada por microUSB: se ilumina en color rojo cuando está cargando y pasa a azul cuando el proceso ha finalizado. Con el cable conectado podremos utilizar la linterna, por lo que si empleáis uno de esos semirígidos junto a un powerbank podréis montaros una especie de lámpara portátil.

Por cierto, dicho botón tiene un tacto estupendo que hace que activemos y cambiemos entre los modos de funcionamiento con total precisión y sin fallar ni una sola vez, siendo esta una de las cosas que más me gustan de este modelo.

La batería interna y no reemplazable por el usuario de ninguna manera (al menos sin hacer un destrozo) es de polímeros de litio y cuenta con una capacidad de 130 mAh. Su tiempo de carga es de unos 45 minutos y lo que menos me gusta es que si agitamos la linterna en la mano notaremos cómo algo se mueve ligeramente en el interior siendo, con casi total seguridad, la batería. No es una cosa grave (como todos los defectos que presenta este modelo) pero ese leve movimiento puede hacer que al final se aflojen conexiones, se suelten cables… y un buen día la linterna dejará de funcionar sin explicación aparente.

En cuanto a resistencia a los elementos, RovyVon asegura que la linterna resiste caídas desde una altura máxima de 1,5 metros y que posee certificación IP65 lo que la haría resistente al polvo en cualquier caso y a chorros de agua potentes. Ahora bien, como siempre digo en este tipo de linternas, ojo con dejaros abierta la tapa del puerto del carga porque con una gota de agua que entre ahí ya la hemos liado.

La luz

El LED encargado de proporcionar la luz que arroja la Aurora A1 es un Cree XP-G3 S5 con una temperatura de color de 6500 ºK capaz de generar unos alucinantes 550 lumens. Hay una versión con LED Nichia 219C de mayor fidelidad cromática (neutral white lo llaman, con una temperatura de 4500 ºK) cuya potencia lumínica máxima es de “sólo” 350 lumens, pero el modelo que hoy nos ocupa es el más potente de los dos y realmente es flipante ver cómo una linterna de este tamaño puede generar tanta luz.

Sobre el LED tenemos una lente TIR muy habitual en este tipo de linternas pero me llama la atención que en su interior han quedado unas minúsculas burbujas en el material que conforma dicha lente producto de algún tipo de defecto de agitación durante el proceso de fabricación. Como ya os he comentado antes, son pequeños fallos que diferencian esta linterna de otras de la competencia aunque he de reconocer que no afectan a la calidad de la luz. Podéis apreciar estas pequeñas burbujas en la siguiente fotografía.

Sea como sea, es la primera vez que me encuentro con un defecto de este tipo en una lente TIR; y eso que tengo varias que las llevan costando la mitad que este modelo (la Olight i3E EOS o la Trustfire Mini2 por ejemplo).

Los modos de funcionamiento son cuatro más uno oculto (e inexplicablemente no documentado). Vamos a explicarlos uno por uno:

Si tenemos la linterna apagada y hacemos una doble pulsación esta se enciende en el modo Bajo, que dispone de 22 lumens y una autonomía de 150 minutos. Una breve pulsación nos llevará al Medio con sus 230 lumens y 55 minutos de autonomía. Si volvemos a pulsar iremos al modo Alto con sus sensacionales 550 lumens pero sólo durante un total de 38 minutos; y digo total porque no podemos estar indefinidamente en el modo alto, ya que a los dos minutos la linterna pasará automáticamente a emitir 65 lumens para evitar calentamientos internos.

Desde el modo Alto con una pulsación breve activaremos el modo Estroboscópico que, como de costumbre, no tengo pensado usar ni soy capaz de probar durante más de unos segundos sin que todo empiece a darme vueltas. Si pulsamos brevemente de nuevo volveremos al modo Bajo para, a base de pulsaciones cortas, seguir con la secuencia Medio-Alto-Estroboscópico-Bajo-Medio-Alto-Estroboscópico… Y así hasta que con una pulsación larga apaguemos la linterna o dejemos durante más de un minuto un modo fijo, en cuyo caso con la pulsación corta lo que haremos es apagar la linterna.

Existe también un modo Ultrabajo (no documentado) que se activa haciendo una triple pulsación con la linterna apagada y que se apagará con la siguiente pulsación sea del tipo que sea devolviendo la linterna al modo de reposo. Poniéndolo al lado de otros modelos de linternas calculo que debe rondar entre 2 y 3 lumens, por lo que aunque ilumina muy poco no se puede considerar un modo moonlight como tal porque para ello no deberíamos superar el lumen.

En cuanto al PWM el modo Alto, como es lógico, no muestra parpadeo alguno. Mientras que los modos Medio y Bajo presentan una frecuencia de PWM de unos 2500 Hz que consigue que apenas lo notemos en condiciones normales. Lo malo viene al activar el modo Ultrabajo, ya que su PWM es marcadísimo y haciendo comprobaciones veo que lo hace a una frecuencia de tan sólo 100 Hz, siendo claramente perceptible por el ojo al más mínimo movimiento de la linterna.

El haz de luz tiene una zona central más intensa que además presenta unos rebordes algo amarillentos. Fuera de esta zona del haz todavía tenemos luz, pero ya con una menor intensidad y fundiéndose a negro poco a poco, dando lugar a un haz general con dos zonas bastante diferenciadas; no como otros modelos similares que ofrecen una distribución más gradual.

Las sensaciones

Lo primero que sientes al sacar la A1 de su caja es el tacto rugoso de la poliamida y lo robusto que es su cuerpo. Tiene un aire un poco militar (a lo que contribuye que la versión que me he comprado es la de color gris) que a mí particularmente me gusta mucho y que me hace despreocuparme por su integridad física si la llevo en mi llavero junto al resto de elementos presentes en un bolsillo cualquiera.

Nadie puede negar que los parecidos entre los modelos de RovyVon (especialmente los Aurora A5 y A8) y la Nitecore TIKI son más que evidentes. No creo que esto sea una casualidad, y suena a un caso claro de espionaje industrial, porque no es normal que en un lapso de tiempo más o menos breve aparezcan en el mercado dos modelos que son prácticamente idénticos entre si. Fijaos en la foto que os dejo a continuación y no me digáis que no son casi gemelas. Bueno, y si veis los dos modelos que os decía hace un momento alucinaríais. Sólo os digo que esos tienen el cuerpo transparente y cuentan con LEDs auxiliares sobre el botón de control, así que os podéis imaginar el parecido.

El único botón es prácticamente igual y está situado en el mismo sitio, las cabezas de acero inoxidable son casi calcadas, la zona trasera para enganchar una anilla es muy parecida… Lo único radicalmente diferente es que la A1 permite colocarle un clip y en la TIKI no hay forma de hacerlo, pero por lo demás las similitudes son múltiples y evidentes.

¿Casualidad? No lo creo: Nitecore no hace declaraciones al respecto y RovyVon sólo dice que sus modelos no se basan en ningún tipo de colaboración con Nitecore; así que tiene pinta de que la cosa podría acabar en los tribunales porque a mis ojos es un plagio total y absoluto. De cualquier modo, investigando un poco resulta que el modelo de Nitecore apareció en el mercado nada menos que año y medio antes de que Nitecore presentara en sociedad a la TIKI. Ahí queda eso.

Dejo al margen ya la famosa polémica con la TIKI porque al final estos artículos van de analizar linternas y sólo quiero añadir que aunque me enteré del parecido razonable entre las dos marcas después de tener en mis manos el modelo de Nitecore, esto no le quita ni un ápice de la adoración que siento por este modelo que desde entonces ha venido conmigo a todas partes y que uso multitud de veces al día hasta el punto de que por las noches lo tengo a mano en la mesilla de noche y lo he empleado incluso como luz ambiental en esas circunstancias.

En otro orden de cosas, el clip que se incluye con la Aurora A1 es fuerte y nos permite llevar la linterna en el borde del bolsillo, en el cinturón o incluso colgada de la visera de una gorra si necesitamos alumbrar algo con las manos libres. De cualquier modo yo he optado por no usarlo porque, además de que creo que el lugar de una linterna de este tamaño está en un llavero, los clips que no van atornillados me dan siempre la sensación de que ante una tracción accidental se van a separar y acabaremos perdiendo la linterna.

Del resto de accesorios, la correa y el collar se han quedado en la caja desde el minuto uno porque entiendo que en una linterna tan pequeña no hace falta llevarla amarrada a la muñeca y porque usarla de colgante me parece un poco de flipados. Sí que me hubiera gustado que hubieran incluido una pequeña anilla para colgarla del llavero (como ya dije hace unos párrafos) porque creo que es el uso más lógico de una linterna de este formato.

Sea como sea, pese a sus pequeños fallos en los acabados estoy muy contento con la Aurora A1 porque me parece un modelo muy robusto y que por su sencillez creo que no me fallará en mucho tiempo. Falta ver qué pasa con esa holgura que detecto en su batería, pero al menos por sensaciones en la mano creo que estamos ante una linterna muy resistente. El tiempo me dirá si soy un buen pitoniso o no.

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Review: Nitecore TIKI

A estas alturas muchos sabréis de mi debilidad por los diseños miniaturizados en general y los de las linternas en particular. De hecho tengo algún modelo tan diminuto que se puede colocar en el llavero sin apenas notarlo; de modo que la aparición de la Nitecore TIKI supuso una agradable sorpresa para mí por aunar lo mejor de dos mundos y además añadir alguna funcionalidad extra que también considero bastante interesante.

El envoltorio de este modelo es sumamente sencillo: apenas un trozo de cartón amarillo y negro con un plástico transparente insertado en su parte central que nos deja ver tanto la propia linterna como la anilla de llavero que trae por si se la queremos acoplar en la zona trasera. En el empaquetado aparecen también unas resumidísimas instrucciones y si queremos profundizar más nos remiten directamente a la web del fabricante mediante un código QR.

Por cierto, me resulta curioso que en el propio envoltorio nos animen a probar la linterna, y por si la gente se pasa de la raya y la dejan seca el diseño del paquete permite abrir por la parte trasera la tapa de goma del puerto microUSB y recargarla de nuevo. No me parece nada bien porque lo mismo te llevas a casa una linterna con varios ciclos de carga y descarga sin saberlo; pero se ve que la idea es que los clientes la puedan probar en la tienda y al ver cómo brilla no sean capaces de resistirse a comprarla. Algo a lo que su precio de entre 15 y 25 euros también ayuda, desde luego.

A grandes rasgos, lo que la TIKI nos ofrece es lo siguiente:

  • Luz principal en cuatro intensidades diferentes mediante un LED frontal Osram P8 y lente TIR con los siguientes modos de funcionamiento y tiempos de autonomía:
    • Ultralow: 1 lumen, 40 horas
    • Low: 15 lumens, 4 horas
    • Medium: 60 lumens, 60 minutos
    • High: 300 lumens, 30 minutos
  • Luz ambiental (22 lumens, 90 minutos) y destellos (22 lumens, 20 horas, 1 Hz aprox) mediante un LED lateral con CRI 90 y temperatura de color de 4500K
  • Luz ultravioleta mediante un segundo LED lateral (365 nm, 500 mW, 45 minutos)
  • Batería interna de iones de litio 130 mW recargable por puerto microUSB. Tiempo de recarga completo de 80 minutos aprox.
  • Cuerpo en policarbonato resistente al agua y al polvo con certificación IP-66 y a impactos desde 1 metro
  • Cabezal en acero inoxidable para mejor disipación de calor y dar estabilidad en modo iluminación ambiental
  • Posibilidad de funcionamiento continuo mediante conexión a powerbank, adaptador USB o similar
  • Dimensiones de 55 x 14,7 mm y un peso de 12 gramos

El cuerpo

Como os decía antes, el cuerpo de la linterna es una mezcla de acero inoxidable en el cabezal y policarbonato semitransparente de textura ligeramente rugosa en el resto; lo que hace que podamos atisbar en su interior la placa de circuito impreso que la controla y la batería que lleva implementada al dorso de esta. Como fan que soy de los productos transparentes me parece una decisión muy acertada tanto en los estético como en lo funcional.

Y es que, además de que a mi parecer la TIKI tiene un aspecto moderno, su estudiado diseño tiene dos ventajas evidentes: el cuerpo semitransparente hace de difusor para los LED secundarios situados en el lateral y el mayor peso del cabezal metálico (deliciosamente bien torneado, por cierto) permite que la linterna se pueda mantener erguida y estable para poder ser utilizada como luz ambiental en una tienda de campaña o similar. Lo que no tiene esta linterna es ningún tipo de clip, de modo que no podremos engancharla con facilidad a una gorra para poder alumbrar algo manteniendo las manos libres salvo que la sujetemos con los dientes.

El peso es absolutamente irrisorio. No llega al extremo de la Tube con sus 10 gramos, pero son apenas 2 gramos más a cambio de unas prestaciones muy superiores; de modo que si al hueco de la parte trasera (que Nitecore asegura que soporta una tracción de hasta 30 Kg) le acoplamos un cordel, anilla o similar podamos colgarla de la cremallera de una mochila o incluirla en nuestro llavero sin que moleste para nada. Parece mentira que algo tan ligero y diminuto sea capaz de emitir 300 lumens durante media hora. En serio, es una pasada.

Por su parte, la interfaz con el usuario consiste en un sólo botón de pulsación firme y definida; solución cada vez más habitual frente a los típicos dos botones (encendido/apagado y cambio de modo) que hasta hora solían llevar este tipo de linternas con batería integrada.

La cosa consiste en que con la linterna apagada haciendo doble click se encenderá en su modo Ultralow. A partir de ahí, pulsaciones breves en el botón irán cambiando entre los modos haciendo el ciclo Low –> Medium –> High –> Ultralow –> Low –> Medium… Con la linterna encendida en cualquiera de sus modos una pulsación larga la apagará. Da igual el modo en el que apaguemos la linterna porque el ciclo siempre empezará en el Ultralow.

Si dejamos la TIKI fija en el modo High veremos que más o menos al cabo de un minuto la linterna baja automáticamente al modo Medium para no castigar la batería en exceso, lo cual prolongará la vida útil de la misma. De cualquier modo nada nos impide volver a cambiar al modo High cuantas veces nos haga falta, si bien notaremos que el cabezal empieza a calentarse si abusamos de dicho modo.

También podemos acceder directamente al modo High si mantenemos pulsado el botón, apagándose la linterna en cuanto lo soltemos (útil para alumbrar rápida y contundentemente un objeto).

Junto al mencionado botón, en el interior del cuerpo, podremos encontrar un pequeño LED azul que se ilumina durante la carga de la batería y se apagará al finalizar la misma. Por cierto, no hay forma de saber cómo está el nivel de carga en ningún momento y, de hecho, en las instrucciones pone que si la linterna se apaga o parpadea es que hay que recargar la batería; así de simple. Hubiera estado muy bien que cuando la batería estuviera en las últimas el LED azul de carga parpadeara alguna vez mientras estamos usando la linterna o algo así.

En cuanto a los modos auxiliares, la forma de acceder a ellos es hacer triple click con la linterna apagada y eso encenderá la luz ultravioleta. Luego a base de clicks breves recorreremos un ciclo consistente en Lectura –> Destellos –> Ultravioleta –> Lectura –> Destellos… Hasta que decidamos apagar la linterna con un click largo. Al igual que antes, el ciclo siempre comenzará en el modo Ultravioleta aunque la hayamos apagado en cualquiera de los otros dos.

Creo que ya os he comentado alguna vez lo mucho que me fascina ver cómo los diseñadores se exprimen el coco para sacar la máxima funcionalidad a un simple botón y éste es un buen ejemplo de ello. Sí, a lo mejor al principio te parece un lío, pero no hacen falta más de cinco minutos de práctica para acabar acostumbrándote a ello.

Comentar también que tenemos la posibilidad de emplear la linterna al tiempo que la cargamos, si bien os recomiendo que sólo hagáis uso de esta función en caso de necesidad y en el modo más bajo posible, ya que entre la carga y el uso la batería se podría recalentar bastante y eso siempre es malo de cara a su vida útil (puesto que va integrada no hay posibilidad de cambiarla; si se estropea la batería, la linterna quedará como un bonito adorno).

Por último, una cosa importante es que la linterna tiene especificación IP66, lo que quiere decir que no le va a entrar polvo al interior de ninguna manera pero en cuanto al agua la TIKI sólo soporta chorros fuertes de agua sin ser para nada sumergible. De hecho, si veis el ajuste de la tapa del puerto microUSB o la forma en la que está implementado el botón de la linterna no se os ocurriría sumergirla en agua porque estoy seguro que algo de humedad le entraría por cualquiera de esos dos puntos. Tenedlo en cuenta si queréis que la linterna os dure mucho tiempo.

La luz

La cantidad de luz que es capar de emitir esta minúscula linterna es digna de admiración; y es que nos encontramos ante otro sector más en el que las nuevas tecnologías son capaces de extraer cada vez mayor rendimiento. Se nota que las recientes hornadas de LEDs generan más lumens por vatio y eso se traduce en autonomías cada vez mayores y prestaciones de pico que antes sólo estaban al alcance de linternas mucho más grandes y costosas.

Ahora bien, he de decir una cosa que no me ha gustado tanto, y es que la TIKI tiene un acusado PWM en sus tres modos principales de menor potencia. Su frecuencia es de aproximadamente 650 Hz y si movéis la linterna delante de vuestros ojos lo vais a apreciar claramente. Por descontado, en el modo de 300 lumens y en los LED auxiliares no hay rastro de PWM (si no sabéis de qué va esto que estoy diciendo podéis echar un vistazo a este artículo). Sé que es algo muy habitual en linternas de pequeño tamaño, pero eso no quita que pueda llegar a ser molesto bajo ciertas circunstancias.

El tinte de la luz principal es un blanco ligeramente amarillento, pero no tanto como el de la iluminación ambiental del LED auxiliar correspondiente. Algo comprensible si tenemos en cuenta que la finalidad de este segundo emisor es dar una iluminación general con la que apreciar los colores de forma más natural; algo para lo cual hace falta un LED con un CRI mayor.

Me gusta mucho esta luz auxiliar que os digo. Creo que puede venir muy bien para esos casos en los que queremos iluminar una estancia pequeña o leer algo rápido a oscuras sin forzar la vista, por lo que la considero una adición de lo más práctica.

Por su parte, la funcionalidad del modo destellos de ese mismo LED auxiliar puede venirnos muy bien si por lo que sea tenemos que señalizar algo en plena oscuridad porque los flashazos (aproximadamente 1 por segundo) se ven desde bastante lejos. Pensad en que podéis colgarla de vuestra mochila si por lo que sea se os hace de noche y tenéis que caminar por el arcén de alguna carretera para que así los coches distingan desde la lejanía que hay algo allí.

Del mismo modo, el añadido de la luz ultravioleta a lo mejor de primeras no parece una cosa muy útil pero para mí, que soy un apasionado de aquello que, aunque invisible, podemos llegar a ver es un puntazo más que nada porque en mi mochila siempre llevo una Tube UV que ahora puedo dejar en casa. Os advierto que no es muy potente, pero para hacer brillar marcas ocultas en billetes o que resplandezcan ciertos tipos de minerales sirve.

Las sensaciones

He de reconocer que me encanta el simple hecho de sostener la TIKI entre mis dedos: sentir el frío del acero de su cabeza, el tacto levemente rugoso de su cuerpo, el hecho de que no tenga una sola arista afilada, observar los componentes internos… Es como un pequeño talismán que te ayuda a tener las manos entretenidas mientras andas con la cabeza ocupada en otra cosa o simplemente das un paseo sin rumbo. Podéis pensar en ella como una de esas worry stones muy típicas de filosofías zen y similares.

Como curiosidad os diré que si no colgáis nada de la anilla posterior del cuerpo, su centro de gravedad se encuentra a la altura del único botón que posee, y estoy seguro de que esto no es casualidad, ya que al hacerlo así vamos a tener la linterna equilibrada en nuestros dedos al agarrarla por donde sería más lógico hacerlo a efectos prácticos.

También me gusta comprobar cómo han tenido en cuenta que al poner la linterna en vertical para usarla como luz ambiental el mayor peso de la cabeza ayuda a mantenerla estable, y es que si esa zona estuviera hecha en polipropileno como el resto de la linterna esta se caería al más mínimo toque o vibración. Dos pequeños detalles que dan cuenta del esmero que han puesto en Nitecore a la hora de crear esta pequeña maravilla.

Una cosa más. Existe una versión de la TIKI con apellido LE que es igual salvo porque el cuerpo es más oscuro, el cabezal es de aluminio y sustituye los dos LED auxiliares por unos de color rojo y azul, lo que le permiten además de iluminar ambientalmente en cualquiera de esos dos tonos, emitir destellos alternativos entre ellos como si de un coche de policía estadounidense se tratara. Lo siento, pero para mí no hay comparación posible en cuanto a practicidad con respecto a la versión normal que hoy os muestro.

Conclusiones

Nada más saber de la existencia de la TIKI tuve claro que se iba a convertir en una de mis linternas favoritas. La Tube y la Wuben que ya he analizado en este blog me han acompañado durante meses y siempre me han sido de gran utilidad, demostrando que la mejor linterna es la que llevas siempre encima; pero el hecho de poder contar con hasta 300 lumens, un modo moonlight de 1 lumen, luz ultravioleta, luz ambiental difusa y baliza para emergencias me parece el combo definitivo hasta que salga al mercado algo de tamaño similar y capaz de dar todavía mayores prestaciones y rendimiento.

Mientras llega ese día será la TIKI la que me acompañe a todas partes, lo tengo clarísimo.

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¿Qué es la regulación mediante PWM?

Hay un concepto que estudié en la carrera y que siempre me ha llamado poderosamente la atención: la modulación por anchura pulso, más conocida por sus siglas en inglés PWM (de Pulse Width Modulation).

Aunque es algo que se aplica a muchos ámbitos, me gustaría explicaros este concepto usando para ello unos dispositivos a los que estoy muy acostumbrado: las linternas LED. De este modo creo que os puedo narrar en qué consiste este tipo de regulación y poneros unos ejemplos muy visuales de ello. Vamos allá.

Olight i3E EOS (V)

Dos modos de regular una magnitud de naturaleza analógica

Os decía que emplearía linternas para explicaros la regulación PWM porque es una aplicación muy típica de este concepto y creo que es un ejemplo que todos podéis imaginaros por ser extremadamente simple.

Imaginad una linterna LED que cuente con un regulador de la intensidad lumínica. Es decir, que podemos seleccionar varios escalones entre una luz muy tenue y toda la que pueda dar el diodo LED que transforma la energía de las baterías en fotones.

La potencia lumínica de una linterna viene dada en términos generales por el producto de la tensión por la corriente que recibe el LED. Para simplificar nuestros cálculos vamos a suponer que el driver mantiene la tensión constante de tal modo que la regulación de la potencia se realiza variando nada más que la corriente entregada. Esta suposición tampoco es que se aleje mucho de la realidad, ya que lo habitual en las linternas LED es que posean un regulador de tensión que hace que al LED le llegue el mismo voltaje independientemente de la carga de la batería.

Olight i3E EOS (I)

Circuitería de control (driver) en la cabeza de una Olight i3E EOS

El modo “caro” de modificar el grado de iluminación que da la linterna es empleando un regulador que permita variar la intensidad de la corriente entregada al LED. De este modo la linterna emitirá cierta cantidad de luz de forma continuada. Si el LED requiere 80 mA para lucir al 100% de su capacidad, el regulador entregará 40 mA para que luzca a la mitad (50%), 20 mA para que luzca a una cuarta parte de su capacidad (25%), 72 mA para que luzca al 90%… Creo que el concepto queda claro, ¿no?

Lo que ocurre, como os decía antes, es que la circuitería necesaria para regular esta corriente suele ser más compleja (y por tanto de mayor coste) que la electrónica necesaria para regular por PWM, que es lo que vamos a ver ahora.

El ciclo de trabajo

La regulación por anchura de pulso es un modo digital de conseguir regular una magnitud de manera que parezca analógica. En esencia se trata de conmutar muy rápidamente entre los estados de encendido (con el LED al 100% de su potencia) y apagado jugando con el ciclo de trabajo de tal modo que la intensidad lumínica obtenida es la de dicho ciclo de trabajo.

Para entenderlo de un modo sencillo vamos a poner como ejemplo una linterna cuya frecuencia de conmutación sea de 100 Hz, lo que significa que cada segundo hacemos 100 ciclos ON-OFF; lo que equivale a decir que un ciclo ON-OFF dura una centésima de segundo. También supondremos que el LED a plena potencia consume los 80 mA que puse antes como ejemplo.

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Algunas linternas de mi colección

Pues bien, si durante esa centésima de segundo (que equivale a 10 milésimas de segundo) hacemos que nuestra circuitería electrónica mantenga el LED encendido durante las primeras 5 milésimas y lo apague las 5 siguientes tendremos un ciclo de trabajo del 50% y esa será la intensidad lumínica de la linterna con respecto a la que daría el LED continuamente a plena potencia.

Si la electrónica mantiene el LED encendido las primeras 2 milésimas y apagado las 8 siguientes tendremos un ciclo de trabajo del 20% y, por tanto, una intensidad lumínica inferior al caso anterior. Otro ejemplo sería tener el LED encendido las primeras 7 milésimas de cada ciclo y apagado los 3 restantes, lo que daría un ciclo de trabajo del 70% y una intensidad lumínica de ese mismo valor.

Si nos vamos a los casos extremos (algo que a los ingenieros nos encanta) vamos a ver que si tenemos el LED encendido durante las 10 milésimas tenemos un ciclo de trabajo del 100% que indica que la linterna está encendida a plena potencia. Del mismo modo, si el tiempo de encendido es de 0 milésimas y las restantes 10 milésimas está apagado, el ciclo de trabajo es del 0% y por tanto la linterna no emite luz alguna.

Un modo gráfico de ver todo esto

El ladrillo que os he escrito en los párrafos superiores es sencillo de entender si hacemos una gráfica de cada caso, que es lo que os voy a plantar a continuación:

En ella, tenéis en cada caso en el eje horizontal la evolución en el tiempo y el eje vertical los dos estados posibles del LED (ON y OFF) donde el estado ON implica un consumo de corriente de 80 mA y el estado OFF de 0 mA. Asumimos también que el cambio entre los dos estados se realiza de forma instantánea.

Pues bien, si consideramos la intensidad lumínica en cada uno de los casos como el área rayada que se genera en cada ciclo ON-OFF, haciendo una cuenta sencilla observamos que la modulación PWM equivaldría en términos lumínicos a una corriente constante del valor proporcional al ciclo de trabajo.

Por tanto, si queremos obtener una luminosidad del 20% de la nominal del LED podemos introducir un regulador analógico de corriente que de 16 mA o bien diseñar un regulador PWM funcionando con un ciclo de trabajo del 20%; siendo esta última solución, por lo general, más sencilla y económica.

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LED de una Olight i3S EOS en modo firefly (el más tenue de todos)

Desventajas de usar PWM

No todo van a ser bondades; y es que a la hora de diseñar un sistema regulado por PWM (en nuestro caso una linterna) es muy importante tener en cuenta la frecuencia de conmutación del dispositivo, ya que de no ser lo suficientemente rápida el ojo va a percibir un parpadeo que puede llegar a ser bastante molesto. En el caso de una bombilla incandescente no es un punto crítico porque su tiempo de encendido y apagado es de algunos milisegundos, de modo que los escalones del cambio de estado están muy amortiguados; pero en un LED que se enciende y se apaga en un tiempo prácticamente nulo, si no elegimos una frecuencia de conmutación lo suficientemente rápida enseguida vamos a notar ese irritante parpadeo.

Esto que os comento puedo mostrarlo con la ayuda de una cámara de fotos, así que os voy a dejar en primer lugar con una fotografía de una linterna regulada sin PWM (Olight i3S EOS) moviéndose rápidamente delante del objetivo:

Olight i3S EOS moviéndose delante de la cámara a su mínima potencia. No hay rastro de PWM

Como veis, el trazo dejado por la luz es una línea continua porque el LED está luciendo uniformemente en todo momento. Sin embargo, cuando hago esto mismo empleado una linterna regulada por PWM (una Nitecore Tube en este caso) vais a ver que el resultado es bien distinto:

Nitecore Tube moviéndose delante de la cámara a su nivel de potencia más bajo y mostrando un marcado PWM

¿Veis los encendidos y apagados del LED? Son debidos a que aunque a simple vista parece que la linterna luce de forma constante en realidad el PWM la está haciendo encenderse y apagarse a toda velocidad tal y como os comenté en el apartado anterior.

Pues bien, ya que estamos vamos a ver la frecuencia de conmutación del LED en este caso concreto, pues si miramos los datos EXIF de la imagen que hemos capturado vemos que el tiempo de exposición es de 1/50 seg. Si contamos el número de parpadeos que ha hecho el LED durante ese breve lapso de tiempo (se ve claramente que han sido 11 veces) podemos calcular que la frecuencia de conmutación es de aproximadamente 550 Hz.

Este modelo de linterna tiene una frecuencia de conmutación bastante baja en el modo más tenue, pero algo mayor en los modos intermedios y no emplea PWM en el modo más brillante (lógico, ya que el LED recibe toda la corriente que puede admitir). Ya que estamos vamos a ver esos dos casos más que os comento.

La Nitecore Tube posee una frecuencia de PWM más alta en los modos intermedios

En la imagen que tenéis aquí encima la linterna está funcionando a potencia intermedia y su frecuencia de conmutación es mayor que en el caso anterior. Para hacer la fotografía he empleado un tiempo de exposición de 1/400 seg y cuento 9 parpadeos del LED. Esto nos da una frecuencia de conmutación de aproximadamente 3200 Hz. En este caso el parpadeo es apenas perceptible por el ojo humano, lo que hace que su uso sea más relajado para la vista.

Me gustaría aclarar que la frecuencia de conmutación en estos modos intermedios de la Nitecore Tube es la misma para todos ellos, pero lo que va a variar entre unos y otros es el ciclo de trabajo tal y como hemos visto en el diagrama de tiempo que os dibujé anteriormente.

La Nitecore Tube no muestra ningún tipo de PWM en su potencia máxima

Si ponemos la linterna a plena potencia no se hace uso de PWM para regular, ya que en realidad no hay nada que regular debido a que el LED está recibiendo continuamente la corriente de encendido, de modo que el rastro que deja es perfectamente continuo.

Comparativa visual entre la Nitecore Tube (arriba) y la Olight i3S EOS (abajo) funcionando en sus modos de potencia más bajos

Por último, no quería dejar pasar la oportunidad de mover a la vez ambas linternas delante de la cámara funcionando a su mínima potencia para que podáis apreciar la diferencia entre la que va regulada por PWM y la que está regulada a corriente constante. Como podéis ver, mientras que una ha parpadeado 15 veces en los 1/40 seg que ha durado la exposición de la imagen (esto me da una frecuencia de PWM de unos 600 Hz) la otra ha dejado un rastro perfectamente continuo.

La importancia de la frecuencia de conmutación

Ya os habréis dado cuenta de que el ejemplo que os puse en papel era muy teórico porque en él os hablaba de una frecuencia de conmutación para el PWM de 100 Hz; pero lo hice para poder usar unos tiempos muy definidos y fácilmente entendibles. En caso de fabricar una linterna LED que implemente esa frecuencia de conmutación sería prácticamente una luz estroboscópica y acabaríamos mareados si hiciéramos uso de ella.

Daos cuenta de que en su modo más bajo la Nitecore Tube tiene una frecuencia de conmutación de entre 500 y 600 Hz y os aseguro que a simple vista se nota bastante. Sin embargo, a esos aproximadamente 3 KHz a los que conmuta en los modos intermedios el ojo ya no aprecia parpadeo; pero es que se trata de una frecuencia 30 veces superior a la del ejemplo que os puse, por lo que os podéis hacer una idea de la velocidad a la que es capaz de encenderse y apagarse un LED. Para que os hagáis una idea, conmutar a 3000 Hz significa que el ciclo de encendido y apagado del LED dura aproximadamente 0,3 milésimas de segundo.

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Bueno, y hasta aquí este artículo cuya intención no era otra que compartir con vosotros un tema que a mí me parece muy interesante y que además tiene muchas aplicaciones tanto en el mundo industrial como en la vida diaria, ya que esta misma teoría que rige el funcionamiento del PWM en las linternas es aplicable a control de motores, caudales, temperaturas… Ahora que lo conocéis seguro que os dais cuenta de que estáis rodeados de aparatos controlados por PWM.

Como curiosidad, me gustaría sacar a relucir esta fotografía tomada en una isleta de la calle de Alcalá, donde a mi derecha pasaban coches que mostraban sus luces rojas de posición y/o freno y a mi izquierda los coches que venían de frente y, por tanto, haciendo brillar sus luces blancas de cruce.

Entre el tráfico de Madrid

¿Veis algún rastro de PWM? Pues no, porque la fotografía la hice hace ya doce años (todavía me acuerdo perfectamente del momento de captar esta imagen) y los coches todavía ni siquiera soñaban con llevar luces exteriores LED. Si hiciéramos esta misma foto hoy en día o aseguro que muchas de esas líneas difuminadas pero continuas serían una larga sucesión de puntos porque en los últimos tiempos los LEDs están copando el mundillo de la iluminación.

¡Nos leemos!