Review: Nitecore TIP SE

La Nitecore TIP2 me pareció un modelo sobrio, potente y funcional, así que la aparición de la TIP SE (una reencarnación del modelo original pero con doble LED) hizo que quisiera tenerla en mis manos y así poder probarla en profundidad. Además, esto me permite estar un paso más cerca de tener al menos una variante de cada uno de los modelos que componen la serie T de la marca.

El cuerpo

La TIP SE está compuesta por un cuerpo de aluminio anodizado fabricado por estampación de dos piezas que luego se atornillan entre si albergando en su interior tanto la batería como la electrónica de control. Está disponible en colores negro o gris y por el momento la marca no se ha animado a comercializar una edición en cobre como en el caso de la TIP original o la TINI. Por cierto, en esta ocasión he decidido innovar un poco y elegir el tono más claro; y es que en los últimos tiempos parece que me estoy empezando a aburrir del típico negro de la mayoría de las linternas.

Este modelo posee una forma bastante plana que de hecho es prácticamente igual a la de su antecesora a excepción del frontal. Esto es un punto a favor, ya que gran parte de la culpa de que no me ha haya hecho con una TIP es porque consideraba que la parte tubular que alojaba al emisor era bastante fea. Ahora esa zona tiene un acabado mucho más elegante, estando rematada por un marco negro de bordes suaves y achaflanados.

Rematando el frontal tenemos los dos LEDs gemelos frente a los cuales hay una lente TIR ovalada y de aspecto mate pero con una ventana circular frente a cada emisor, haciendo así que pensemos en unos ojos cuando miramos esa parte de la linterna. Su aspecto desde este punto de vista es muy similar a la TIP 2, pero en este caso al ser de forma oval da la impresión de ser mucho más ligera.

Los dos botones de control son de goma, con unas formas perfectamente cuadradas y de tacto preciso. Como en casi todas las Nitecore actuales, con uno de ellos apagaremos y encenderemos la linterna y con el otro cambiaremos de modo; aunque luego veremos que tienen alguna que otra utilidad adicional.

La linterna posee una batería interna de litio de 500 mAh que se recarga a través de un puerto USB-C que existe en uno de sus laterales. Celebro que Nitecore haya dado el salto a este tipo de conector que ya llevo tiempo diciendo que debería de convertirse en el estándar de carga de todos los dispositivos portátiles. Ah, según la marca por su propio diseño interno no necesita tapa de protección de forma que aunque se moje en teoría no hay problemas de que entre humedad al interior ni que haga algún tipo de cortocircuito (de hecho en las imágenes oficiales de la TIP SE esta aparece bajo la lluvia sin ningún tipo de tapa en el conector de carga).

Podemos ver que las dos caras principales de la linterna poseen una serie de rebajes enfrentados, los cuales son para fijar la pinza plástica que viene junto a ella. Al igual que en la TIP2 la encuentro algo endeble y no confiaría la vida de mi TIP SE a ella, pero se agradece el detalle para aquellos que quieran usarla con las manos libres colocándola en la visera de una gorra o en el tirante de una mochila. Además, si colocamos la pinza por la cara de los botones evitaremos su activación accidental, ya que no hay forma de bloquear la linterna «por software» como sí podíamos hacer por ejemplo en la Thumb. Siguiendo con la carcasa, los tornillos que fijan ambas caras son de tipo torx y tienen un tamaño microscópico.

Hablando de fijaciones, en la parte trasera cuenta con el típico doble herraje de lado a lado para colocar ahí una anilla de llavero o un paracord. Como de costumbre, Nitecore presume de que podemos colgar de ahí hasta 30 Kg de peso, lo cual da una idea de lo resistente que es pero no se me ocurre ninguna utilidad práctica a poder levantar una mesa de comedor atada a nuestra linterna EDC.

Por cierto, en la caja vienen dos anillas de llavero de diferentes tamaños además de un mosquetón pequeño, por lo que entre esto y la pinza que os decía antes seguro que encontráis la forma perfecta de llevar esta linterna a todos lados.

Según Nitecore la resistencia a los elementos viene dada por la certificación IP54, que es la misma que la TINI con la que he podido comprobar en mis propias carnes que no aguanta una ducha doméstica sin que le entre humedad al interior a través de los botones. Por tanto, no crucéis un río con ella en el bolsillo si no queréis desarmarla de urgencia antes de que cortocircuite algo por dentro. Lo máximo que aguanta es un chaparrón más o menos fuerte, de modo que mejor no pasar de ahí.

En cuanto a los golpes, se supone que aguantaría caídas de un metro sin dañarse; pero como de costumbre la realización de esa prueba os la dejo a vosotros.

La luz

El modelo que hoy analizamos recurre a dos LED Osram P8 para iluminar nuestro camino. No es mi opción favorita porque siempre sacan un cierto halo amarillento en la parte exterior del haz de luz, pero aún así esto es algo que sólo apreciaremos en paredes blancas lisas, no siendo un gran problema en el mundo real donde la iluminación la vamos a percibir de forma suave, homogénea y progresiva de interior a exterior. Es por tanto una linterna que tiende a inundar de luz nuestro alrededor más que a alcanzar grandes distancias.

La TIP SE posee cuatro modos de funcionamiento que de menor a mayor ofrecen las siguientes características:

  • Bajo: 1 lumen, 4 metros, 50 horas
  • Medio: 30 lumens, 18 metros, 8 horas
  • Alto: 180 lumens, 45 metros, 1 hora y 30 minutos
  • Turbo: 700 lumens, 90 metros, 15 minutos

Si queremos dejar fijo uno de los tres modos principales, debemos encender la linterna con el botón de encendido y cambiar entre Bajo – Medio – Alto mediante pulsaciones breves del botón de cambio (el de las cuatro rayas). La TIP SE tiene memoria de modo, lo que quiere decir que al volver a encenderla lo hará en el último modo que hayamos empleado.

Para acceder momentáneamente al modo Turbo con la linterna encendida lo que debemos hacer es mantener pulsado el botón de cambio de modo, de forma que mientras lo mantengamos así estará iluminando a 700 lumens volviendo al modo anterior en cuanto dejemos de pulsarlo.

Existen también un par de «accesos directos» con la linterna apagada: si mantenemos pulsado el botón de cambio de modo accederemos directamente al modo Turbo, pero si el que mantenemos pulsado es el botón de encendido al que accederemos directamente es al modo Bajo. Dos atajos muy útiles tanto para situaciones que requieren mucha luz en un instante determinado como en aquellas que nos queremos asegurar de que la linterna se enciende en el modo más bajo posible. En ambos casos la linterna permanecerá en el modo activado hasta que toquemos otro botón (cambio de modo para entrar en la rueda de «Bajo – Medio – Alto» o apagado para volver al mundo de la oscuridad).

Independientemente de todo lo anterior, la linterna tiene un control interno de temperatura de tal forma que si detecta mucho calor en su electrónica interna (cosa que en la práctica sólo va a ocurrir usando el modo Turbo) bajará la intensidad lumínica para mantenerse en unos márgenes de seguridad aceptables evitando así dañar la batería o la electrónica interna.

Para recargar la batería debemos de conectarle un cable USB-C a la linterna, momento en el que el LED rojo que hay bajo el botón de encendido se pondrá a parpadear y el proceso llevará algo menos de hora y media tras el cual pasará a verde. Comentar que mientras la estamos cargando es posible utilizar la linterna, de modo que podemos hacer con ella una especie de lámpara que nos vendrá muy bien dentro de una tienda de campaña o similar; aunque para esto hubiera venido bien incluir algún tipo de difusor para así crear una luz más ambiental.

Por cierto, no aprecio (al menos a simple vista o en la cámara) regulación por PWM en ninguno de sus modos. No digo que no la emplee, porque es posible que así sea al menos en el modo Bajo, pero de hacerlo la conmutación es de tan alta frecuencia que no soy capaz de notarla, así que bien por Nitecore; ya que en modelos como la TIKI era algo bastante molesto.

Las sensaciones

El tacto de la TIP SE me gusta mucho. Es suave, las terminaciones son muy buenas y además el frontal está perfectamente rematado gracias al marco de plástico que rodea a la lente TIR. Por su forma y dimensiones es una linterna que va perfectamente en el típico bolsillo pequeño para las monedas que suelen llevar los pantalones vaqueros y al no tener esquinas marcadas es muy cómoda de llevar en la mano.

La luz sorprende, por su intensidad y también por lo bien que se distribuye. El tinte amarillento de la zona externa que os comentaba hace unos párrafos sólo se distingue si apuntamos a una pared blanca, pero en el uso cotidiano lo que vamos a percibir es una capacidad de iluminar sorprendente para una linterna de este tamaño.

 

En mi habitual lugar de pruebas pude comprobar cómo la TIP SE aporta una buena iluminación, si bien en esas circunstancias el modo Bajo no tiene gran utilidad porque con un lumen nos alumbra poco más que los pies al caminar. El modo Medio ya es suficiente para vislumbrar unos metros si estamos dando un paseo a ritmo tranquilo y el Alto lo veo bien para correr o para terrenos accidentados.

El modo Turbo tiene su utilidad para alumbrar a lo lejos porque queremos ver hacia donde gira el camino o porque hemos visto algo «raro» en la lejanía y queremos asegurarnos de saber qué es antes de estar más cerca (zombies, osos polares, vendedores de romero…). La ráfaga de 700 lumens que pega la TIP SE es potente y nos permitirá inundar con luz todo nuestro entorno como muestra la foto que os pongo a continuación y que está hecha en completa oscuridad.

Como se puede apreciar, el haz de luz ilumina el camino claramente hasta bastantes metros más allá de nuestra posición pero también es capaz de arrojar luz hacia los lados distinguiendo los elementos que ahí se encuentran, siendo por tanto bastante útil para controlar nuestros alrededores mientras nos movemos en entornos oscuros.

Conclusión

La TIP SE es prima hermana de la TIP2. Perdemos el potente imán en la base de esta última, pero ganamos la carga por USB-C y un aspecto y tacto algo más estilizados. Por tanto, dentro de la propia marca yo os recomendaría haceros con una de las dos (excepto que, como en mi caso, sea por motivos de coleccionismo) ya que ocupan el mismo segmento y no le veo grandes ventajas a una sobre la otra.

Al margen de esto, como linterna «en solitario» me gusta mucho por la cantidad y calidad de luz que da, lo cómoda que es en la mano y lo bien implementada que está su interfaz de usuario. Sólo echo en falta algún modo de bloquear la linterna sin tener que recurrir a poner la pinza sobre los botones de control, pero aun así creo que es una muy buena linterna EDC.

Más información

Game & Watch: los abuelos de la Nintendo DS

Ya sé que, de momento, los videojuegos han quedado atrás en mi vida; pero hoy me he encontrado algo muy curioso y de lo que ya no me acordaba entre unas revistas antiguas de informática, así que no quisiera dejar de compartirlo con vosotros. Se trata de un fanzine sobre videojuegos clásicos llamado Retrogames del que poseo un número que me mandaron de regalo al comprar una rara edición de GameBoy de la que os hablaré en otro momento.

Retrogames trata, como su propio nombre indica, de sistemas clásicos, y en este número de 2001 se comentaba la historia de Nintendo haciendo un especial hincapié en unas máquinas que de pequeño siempre miré desde lejos con deseo y de las que acabé teniendo años más tarde un par de modelos: las Game & Watch.

Zelda y Mine Sweeper (abiertas)

Las Game & Watch son las primeras consolas portátiles que sacó Nintendo al mercado; pero no penséis que tienen algo que ver con los artilugios que nos podemos encontrar actualmente en el mercado. Estas máquinas adoptaban diversas formas y controles para adaptarse del mejor modo posible al único juego que albergaban en su memoria y funcionaban con un par de pilas de botón. No había cartuchos que cambiar; simplemente se tenía una consola diferente por juego y se acabó (una auténtica aberración para la economía familiar).

Por otra parte, en la pantalla de las Game & Watch no había ningún tipo de color (sólo los que estaban dibujados en el fondo del cristal líquido) y los «gráficos» consistían en simples sprites monocromos predefinidos (como los números de los antiguos relojes Casio, vaya). El caso es que por muy simples que fueran, ese tipo de máquinas a mí me parecían una auténtica maravilla como ya os comenté en una entrada de hace unos cuantos meses.

Evidentemente a alguien en la gran N se le encendió una bombillita en la cabeza años más tarde y cuando diseñaron un hardware común con un sistema de cartuchos intercambiables nació la hoy ya vetusta GameBoy, que representaba un mundo a años luz del que nos descubrieron estos armatostes de plástico y metal que a día de hoy siguen siendo absolutamente deliciosos para algunos de nosotros. Del mismo modo, el equipo de ingenieros que ideó la evolución de la GameBoy, que no es otra cosa que la actual Nintendo DS, se inspiró en las formas de algunas de estas máquinas portátiles (en concreto de las de tipo Multi Screen) para diseñar la estética de la consola de dos pantallas que tantas alegrías a dado a la empresa japonesa.

Pero vamos a dejar la GameBoy y la DS para otro día porque daría para escribir cinco artículos como este. Volvamos a las Game & Watch y centrémonos un poco en los diferentes modelos que nos podíamos encontrar en las tiendas (yo recuerdo haberlas visto mil veces en las vitrinas de El Corte Inglés) y que se vendieron por millones a lo largo y ancho del mundo.

Para no alargar demasiado mis habituales parrafadas os he escaneado (pinchad en la imagen para verla a gran tamaño) la página del fanzine en la que aparecen los diversos modelos comercializados por la compañía nipona así como una serie de datos interesantes como la fecha de lanzamiento, el valos aproximado en libras allá por el año 2001 y una aproximación de las unidades comercializadas de cada una de ellas. La página es completamente autoexplicativa y en la columna de la derecha tenéis cualquier aclaración que podáis necesitar a la hora de consultar dicha tabla.

Tabla para valorar económicamente en 2001 las diferentes Game & Watch comercializadas por Nintendo

Tabla valoración Game & Watch (2001)

Como podéis ver, hay un total de 66 Game & Watch y ocho relojes que no son otra cosa que versiones en miniatura de los mismos juegos de algunas Game & Watch (yo los hubiera llamado Watch & Game). Tenemos desde máquinas de reducido tamaño que caben en un bolsillo hasta otras que  había que poner sobre una mesa y jugar con un joystick que tenía integrado (recuerdo que un amigo de la playa tenía la de Popeye y siempre le estaba pidiendo que me dejara echar una partida). De cualquier modo, podéis consultar más comodamente el listado de títulos de Game & Watch en este artículo de la Wikipedia inglesa, pero sin valoraciones económicas ni ese regusto añejo de la tabla directamente escaneada del fanzine 😛 .

No obstante, pese a tener ya más de dos décadas, las Game & Watch nunca han pasado de moda porque Nintendo sigue haciendo mención a ellas en numerosos videojuegos actuales (sin ir más lejos, uno de los luchadores del Super Smash Bros Brawl para Wii es un muñeco de cristal líquido llamado «Mr. Game & Watch») y ha llegado a editar en edición limitadísima un videojuego para Nintendo DS que no es más que la continuación de una serie de remakes creados hace tiempo ya para GameBoy llamada «Game & Watch Gallery».

En lo que a mí respecta, un buen día conseguí un par de modelos en bastante buen estado. Ya había pasado la época de las Game & Watch y no sentía aquel deseo de hacerme con alguna de ellas como cuando tenía mi Spectrum, pero cuando las vi en la vitrina de un Cash Converters a un precio muy tentador, no pude evitar que volvieran un montón de recuerdos a mi mente y unos minutos después salía de la tienda con las Game & Watch de Zelda y Bomb Sweeper en la mano.

Zelda y Mine Sweeper (cerradas)

Por otra parte, hace unos meses en un Carrefour vi por escasos 6 euros una especie de remake de la Game & Watch de Zelda que me llamó especialmente la atención por su escaso tamaño y por ser un producto oficial de Nintendo. Evidentemente la minúscula máquina se vino para mi casa y pasó a fomar parte de mi mini-colección de Game & Watches.

G&W remake (Zelda)

Por cierto, no puedo terminar este artículo sin comentar que en su momento hubo en mi casa otra Game & Watch más: a mi hermano le regalaron unos familiares por su primera comunión el modelo Mario Cement Factory, pero desgraciadamente meses después ese modelo fue aplastado por la pata de una silla debido a un desgraciado accidente. Es una pena porque desde hace tiempo tanto él como yo somos muy cuidadosos con todo lo que tenemos; pero mientras que ese es un rasgo presente en mí desde que nací, no se puede decir lo mismo de  mi hermano, que cuando era pequeño arrasó con todos mis comics de Francisco Ibañez (tebeos los llamábamos entonces) y mi extensa colección de Playmobils y Masters del Universo.

¡Uf, menuda parrafada! Y todo por culpa de esa Retrogames oculta entre revistas en el fondo de un maletero :mrgreen: