Comparativa: Rovyvon Aurora A1 vs. A1x

En el reciente análisis de la Rovyvon Aurora A1x ya os comenté que estaba pensando en redactar una entrada comparando este modelo con su antecesora; y de hecho si os fijáis apenas hay referencias cruzadas entre ellas porque aunque comencé a escribir el artículo poniéndolas en contraste, borré casi todo lo que había escrito y volví a empezar escribiéndolo como un análisis independiente pero ya con la idea de estos párrafos que hoy comparto con vosotros.

Aunque para un comparativo como éste lo suyo sería resumir los datos en un tabla, he decido que mejor os voy a ir narrando punto por punto las semejanzas y diferencias entre los dos modelos a comparar, y así me puedo explayar un poco más (ya sabéis lo mucho que me cuesta ser breve cuando hablo de las cosas que me apasionan).

Externamente las dos linternas son muy similares, hasta el punto de que por separado podríamos pensar que tienen las mismas dimensiones. Sin embargo, puesta una al lado de la otra vamos a ver que la A1x ha crecido un poco con respecto a su hermana.

Concretamente, en la dimensión mayor la A1x es 5,5 mm más larga, mientras que en lo que a diámetro se refiere la A1x también es más grande por apenas 1,6 mm. En cuanto al peso, la A1x hace subir la báscula 4,8 gramos más que la A1; algo lógico porque su batería es 200 mAh mayor (330 contra 130) y por tanto el tiempo de carga también es ligeramente superior (90 minutos frente a 45).

El LED que equipan es el mismo (Cree XP-G3) aunque ambas poseen versiones con emisores Nichia de menor potencia pero mayor afinidad cromática; cosa que para la aplicación que yo le doy a este tipo de linternas se me queda en un un segundo plano. Valoro más la posibilidad de pegar un fogonazo rápido de bastantes lumens antes de percibir el RAL 5005 tal y como lo vería a la luz del día.

Hablando de potencia lumínica, la A1x vuelve a ganarle la partida a la A1 con sus 650 lumens frente a los 550 de la otra. Y no sólo eso, sino que también en la autonomía la A1x gana la partida por mucho, pues en el modo bajo de 20 lumens es capaz de mantenerse encendida durante 8 horas, mientras que la A1 a las 2,5 horas se apagará.

Hasta este punto la A1x gana por prestaciones, pero pierde por tamaño. Sé que la diferencia es escasa, pero cuando llevas la linterna junto a las llaves de casa en el bolsillo del pantalón sí que se nota ese leve incremento de tamaño. A ver, que a los dos días ya ni te acuerdas de que esta linterna es un poco más grande que la A1, pero aun así es un hecho.

Sin embargo, hay un aspecto radicalmente diferente entre las dos, que es la gestión de modos: en la A1 el proceso explicado rápidamente consistía en doble click para encender siempre en modo bajo y luego a base de clicks pasábamos a medio, alto y estroboscópico. Con un triple click activábamos directamente el modo ultrabajo (el 90% de veces que uso la linterna lo hago en ese modo) y manteniendo el botón presionado activábamos el modo alto.

En la A1x la cosa se complica, y es que no hay un modo de inicio por defecto: con un doble click activamos el modo que esté memorizado (lo que se logra usando un modo durante más de 3 minutos seguidos) y a base de clicks vamos haciendo ciclo entre ultrabajo, bajo, medio y alto. Con un triple click activamos directamente el modo estroboscópico y manteniendo pulsado activamos el modo alto directamente.

Pues bien, para el uso que yo hago de estas linternas el más cómodo para mí era el sistema de la A1, ya que sabía que con un triple click accedía directamente al modo Moonlight sabiendo que no iba a molestar a nadie ni me iba a cegar yo. Ahora mismo la A1x la tengo configurada para que se active el modo más bajo cuando la enciendo, pero si por lo que sea para alguna tarea necesito más luz durante un rato y al apagarla me olvido de reprogramar el modo ultrabajo, al volver a encenderla soltará una ráfaga de luz que no me esperaba (y además me caerá la bronca de mi novia por despertarla).

Un aspecto en el que la A1x ha mejorado enormemente es la implementación del PWM en los modos más bajos: en el modo moonlight de la A1 el PWM era de una frecuencia tan baja que se apreciaba a simple vista incluso con la linterna posada sobre la mesa; sólo había que mover un poco la mano delante de ella para comprobar que el parpadeo era evidente. Los modos bajo y medio también emplean PWM, pero al ser de una frecuencia mayor ya no era tan visible.

Pues bien, en la A1x han eliminado el PWM casi por completo; y es que aunque se usa en el modo moonlight el caso es que es inapreciable a simple vista incluso agitando la linterna con rapidez delante de los ojos, de modo que en ese aspecto los diseñadores de Rovyvon sí que han dado un paso adelante.

Por cierto, comentar que los botones de cada linterna son bastante diferentes, tanto en su forma como en su tacto. En el caso de la A1 es un botón ovalado de goma blanda que no tiene un click muy definido pero que aun así es preciso y fácil de activar. Por contra, en la A1x en botón es circular, de menor tamaño, recubierto de una goma algo más dura y con un tacto más definido a la hora de presionarlo. Yo, desde luego, prefería el de la A1 porque me resultaba más fácil dar con él a tientas y controlar el número y la cadencia de las pulsaciones que en el nuevo modelo

Hablemos ahora de lo que viene en la caja de la linterna: la A1x trae como extras un clip, una anilla de llavero, un cable de carga y el manual de instrucciones; mientras que la A1 añadía también una cadena por si nos la queríamos colgar del cuello. Supongo que en la marca se habrán dado cuenta de que era una flipada y han decidido prescindir de ella viendo que a nadie le dio por llevar sus linternas colgadas del cuello como si de un accesorio de moda se tratara.

Conclusiones

A modo de resumen diría que aunque la A1x ha supuesto un paso adelante en autonomía y también por la ausencia de PWM, ese ligero incremento en longitud y diámetro de la linterna la penalizan un poco a la hora de llevarla siempre junto a nuestras llaves. No es radicalmente más grande y está claro que algo había que sacrificar para implementar una batería de mayor capacidad, pero tras varias semanas con la A1x en el bolsillo he de reconocer que en ocasiones he echado de menos a su antecesora.

Por otra parte la nueva implementación de los modos de uso, desde mi punto de vista es un paso atrás por la variabilidad que supone la memorización de modo por defecto de aquel que utilicemos durante más de tres minutos seguidos. A mi modo de ver tal y como estaba implementado esto en la A1 era lo ideal, ya que siempre arrancábamos en el modo más bajo de los tres más habituales y luego teníamos acceso directo tanto al moonlight como al alto. En cuanto a la capacidad de iluminar, aunque en la práctica no hay grandes diferencias entre ambas, me quedaría con la A1x por esa ligeramente mayor concentración del haz de luz en la parte central.

En definitiva, si pudiera hacer una fusión de ambas linternas crearía un modelo con la autonomía y la ausencia de PWM de la A1x pero con las medidas, la implementación de los modos y el botón de la A1. Pero como todo no se puede tener, podría permitir que esa linterna personalizada tuviera las dimensiones de la A1x si gracias a ese sacrificio puedo mantener su batería de 330 mAh.

¡Nos leemos!

Review: RovyVon Aurora A1

Tenía muchas ganas de hacerme con una linterna de RovyVon. No porque me vaya a ofrecer algo que no conozca ya; sino por probar otro modelo que siguiera la filosofía de mi admirada Nitecore TIKI. Dentro de la gama del fabricante chino he elegido la Aurora A1 porque es su modelo más sencillo, actualmente está de liquidación a 20 euros y creo que puede ir bien en el llavero del coche.

Lo bueno de la A1 es su combinación de resistencia, rapidez de recarga y potencia lumínica. Lo malo, tal vez, es que los acabados no están tan refinados como en otros modelos de la competencia como iremos viendo a lo largo de esta review.

El cuerpo

El cuerpo de la A1 está fabricado con un material poco habitual. La mayoría de las linternas son metálicas ya sea en aluminio, acero inoxidable o titanio. Luego hay modelos como la Nitecore TIKI cuyo cuerpo está hecho de policarbonato y el caso que hoy nos ocupa en el que la marca ha optado por la poliamida; dando lugar a un modelo ligero y en teoría muy resistente a golpes y arañazos, algo que el tiempo se encargará de confirmar o desmentir.

La cabeza está hecha de acero inoxidable para poder refrigerar la electrónica cuando hacemos uso del modo Alto, ya que éste hace a la electrónica generar altas temperaturas y de ser de material plástico el calor se acumularía en el interior, sentando fatal a los componentes y especialmente a la batería integrada. Me hubiera gustado ver una versión de la A1 íntegramente fabricada en poliamida porque sería el récord de la ligereza, pero para ello tendríamos que prescindir de los modos más potentes por lo que os decía hace un momento y seguro que la marca no está dispuesta a ello.

Por cierto, a modo de curiosidad, comentar que la poliamida de todo el cuerpo tiene un tacto rugoso a excepción de la cara superior donde pone “Aurora A1” que está completamente pulida. Menos mal que en RovyVon no les ha dado por pulir todo el cuerpo, porque me parece mucho más agradable (y resistente a los arañazos) el tacto de las zonas ásperas.

Las dimensiones de la linterna son de tan sólo 54 mm de largo por 14 mm de diámetro. El peso es de unos exiguos 12 gramos, que si no llega a ser por la cabeza de acero se quedaría en cifras de récord. Por descontado, el cuerpo no tiene partes desmontables a excepción de la tapa de goma que cubre el puerto microUSB de carga y de la cual RovyVon incluye una segunda unidad a modo de recambio. Todo un detalle.

Hablando de incluir cosas, además de la tapa de repuesto que os comentaba, en la caja viene una correa de muñeca, una cadena por si la queremos llevar al cuello, un cable de carga microUSB de unos 15 cm de longitud, un clip metálico, las instrucciones y una minúscula tarjeta de garantía. Echo en falta la inclusión de una anilla de llavero, pero no es problema porque en casa tengo decenas de ellas y, de hecho, en alguna foto veréis que le he añadido una.

Los acabados no son tan perfectos como en otras linternas. Es la primera RovyVon que tengo y por tanto no puedo saber si es una constante en toda la gama, sólo en este modelo por ser el más básico de todos o bien algo de esta unidad en concreto por pura mala suerte que haya podido tener. Sea como sea, lo que veo es que en la unión de las dos piezas de poliamida que conforman en cuerpo así como con la cabeza se aprecian ligeras rebabas que con el roce del día a día se suavizarán pero que nada más sacar la linterna de la caja enseguida saltan a la vista.

El único botón de la linterna es de goma traslúcida porque bajo su superficie se encuentran dos pequeños LEDs que se encargan de mostrar el estado de carga cuando tenemos la linterna conectada por microUSB: se ilumina en color rojo cuando está cargando y pasa a azul cuando el proceso ha finalizado. Con el cable conectado podremos utilizar la linterna, por lo que si empleáis uno de esos semirígidos junto a un powerbank podréis montaros una especie de lámpara portátil.

Por cierto, dicho botón tiene un tacto estupendo que hace que activemos y cambiemos entre los modos de funcionamiento con total precisión y sin fallar ni una sola vez, siendo esta una de las cosas que más me gustan de este modelo.

La batería interna y no reemplazable por el usuario de ninguna manera (al menos sin hacer un destrozo) es de polímeros de litio y cuenta con una capacidad de 130 mAh. Su tiempo de carga es de unos 45 minutos y lo que menos me gusta es que si agitamos la linterna en la mano notaremos cómo algo se mueve ligeramente en el interior siendo, con casi total seguridad, la batería. No es una cosa grave (como todos los defectos que presenta este modelo) pero ese leve movimiento puede hacer que al final se aflojen conexiones, se suelten cables… y un buen día la linterna dejará de funcionar sin explicación aparente.

En cuanto a resistencia a los elementos, RovyVon asegura que la linterna resiste caídas desde una altura máxima de 1,5 metros y que posee certificación IP65 lo que la haría resistente al polvo en cualquier caso y a chorros de agua potentes. Ahora bien, como siempre digo en este tipo de linternas, ojo con dejaros abierta la tapa del puerto del carga porque con una gota de agua que entre ahí ya la hemos liado.

La luz

El LED encargado de proporcionar la luz que arroja la Aurora A1 es un Cree XP-G3 S5 con una temperatura de color de 6500 ºK capaz de generar unos alucinantes 550 lumens. Hay una versión con LED Nichia 219C de mayor fidelidad cromática (neutral white lo llaman, con una temperatura de 4500 ºK) cuya potencia lumínica máxima es de “sólo” 350 lumens, pero el modelo que hoy nos ocupa es el más potente de los dos y realmente es flipante ver cómo una linterna de este tamaño puede generar tanta luz.

Sobre el LED tenemos una lente TIR muy habitual en este tipo de linternas pero me llama la atención que en su interior han quedado unas minúsculas burbujas en el material que conforma dicha lente producto de algún tipo de defecto de agitación durante el proceso de fabricación. Como ya os he comentado antes, son pequeños fallos que diferencian esta linterna de otras de la competencia aunque he de reconocer que no afectan a la calidad de la luz. Podéis apreciar estas pequeñas burbujas en la siguiente fotografía.

Sea como sea, es la primera vez que me encuentro con un defecto de este tipo en una lente TIR; y eso que tengo varias que las llevan costando la mitad que este modelo (la Olight i3E EOS o la Trustfire Mini2 por ejemplo).

Los modos de funcionamiento son cuatro más uno oculto (e inexplicablemente no documentado). Vamos a explicarlos uno por uno:

Si tenemos la linterna apagada y hacemos una doble pulsación esta se enciende en el modo Bajo, que dispone de 22 lumens y una autonomía de 150 minutos. Una breve pulsación nos llevará al Medio con sus 230 lumens y 55 minutos de autonomía. Si volvemos a pulsar iremos al modo Alto con sus sensacionales 550 lumens pero sólo durante un total de 38 minutos; y digo total porque no podemos estar indefinidamente en el modo alto, ya que a los dos minutos la linterna pasará automáticamente a emitir 65 lumens para evitar calentamientos internos.

Desde el modo Alto con una pulsación breve activaremos el modo Estroboscópico que, como de costumbre, no tengo pensado usar ni soy capaz de probar durante más de unos segundos sin que todo empiece a darme vueltas. Si pulsamos brevemente de nuevo volveremos al modo Bajo para, a base de pulsaciones cortas, seguir con la secuencia Medio-Alto-Estroboscópico-Bajo-Medio-Alto-Estroboscópico… Y así hasta que con una pulsación larga apaguemos la linterna o dejemos durante más de un minuto un modo fijo, en cuyo caso con la pulsación corta lo que haremos es apagar la linterna.

Existe también un modo Ultrabajo (no documentado) que se activa haciendo una triple pulsación con la linterna apagada y que se apagará con la siguiente pulsación sea del tipo que sea devolviendo la linterna al modo de reposo. Poniéndolo al lado de otros modelos de linternas calculo que debe rondar entre 2 y 3 lumens, por lo que aunque ilumina muy poco no se puede considerar un modo moonlight como tal porque para ello no deberíamos superar el lumen.

En cuanto al PWM el modo Alto, como es lógico, no muestra parpadeo alguno. Mientras que los modos Medio y Bajo presentan una frecuencia de PWM de unos 2500 Hz que consigue que apenas lo notemos en condiciones normales. Lo malo viene al activar el modo Ultrabajo, ya que su PWM es marcadísimo y haciendo comprobaciones veo que lo hace a una frecuencia de tan sólo 100 Hz, siendo claramente perceptible por el ojo al más mínimo movimiento de la linterna.

El haz de luz tiene una zona central más intensa que además presenta unos rebordes algo amarillentos. Fuera de esta zona del haz todavía tenemos luz, pero ya con una menor intensidad y fundiéndose a negro poco a poco, dando lugar a un haz general con dos zonas bastante diferenciadas; no como otros modelos similares que ofrecen una distribución más gradual.

Las sensaciones

Lo primero que sientes al sacar la A1 de su caja es el tacto rugoso de la poliamida y lo robusto que es su cuerpo. Tiene un aire un poco militar (a lo que contribuye que la versión que me he comprado es la de color gris) que a mí particularmente me gusta mucho y que me hace despreocuparme por su integridad física si la llevo en mi llavero junto al resto de elementos presentes en un bolsillo cualquiera.

Nadie puede negar que los parecidos entre los modelos de RovyVon (especialmente los Aurora A5 y A8) y la Nitecore TIKI son más que evidentes. No creo que esto sea una casualidad, y suena a un caso claro de espionaje industrial, porque no es normal que en un lapso de tiempo más o menos breve aparezcan en el mercado dos modelos que son prácticamente idénticos entre si. Fijaos en la foto que os dejo a continuación y no me digáis que no son casi gemelas. Bueno, y si veis los dos modelos que os decía hace un momento alucinaríais. Sólo os digo que esos tienen el cuerpo transparente y cuentan con LEDs auxiliares sobre el botón de control, así que os podéis imaginar el parecido.

El único botón es prácticamente igual y está situado en el mismo sitio, las cabezas de acero inoxidable son casi calcadas, la zona trasera para enganchar una anilla es muy parecida… Lo único radicalmente diferente es que la A1 permite colocarle un clip y en la TIKI no hay forma de hacerlo, pero por lo demás las similitudes son múltiples y evidentes.

¿Casualidad? No lo creo: Nitecore no hace declaraciones al respecto y RovyVon sólo dice que sus modelos no se basan en ningún tipo de colaboración con Nitecore; así que tiene pinta de que la cosa podría acabar en los tribunales porque a mis ojos es un plagio total y absoluto. De cualquier modo, investigando un poco resulta que el modelo de Nitecore apareció en el mercado nada menos que año y medio antes de que Nitecore presentara en sociedad a la TIKI. Ahí queda eso.

Dejo al margen ya la famosa polémica con la TIKI porque al final estos artículos van de analizar linternas y sólo quiero añadir que aunque me enteré del parecido razonable entre las dos marcas después de tener en mis manos el modelo de Nitecore, esto no le quita ni un ápice de la adoración que siento por este modelo que desde entonces ha venido conmigo a todas partes y que uso multitud de veces al día hasta el punto de que por las noches lo tengo a mano en la mesilla de noche y lo he empleado incluso como luz ambiental en esas circunstancias.

En otro orden de cosas, el clip que se incluye con la Aurora A1 es fuerte y nos permite llevar la linterna en el borde del bolsillo, en el cinturón o incluso colgada de la visera de una gorra si necesitamos alumbrar algo con las manos libres. De cualquier modo yo he optado por no usarlo porque, además de que creo que el lugar de una linterna de este tamaño está en un llavero, los clips que no van atornillados me dan siempre la sensación de que ante una tracción accidental se van a separar y acabaremos perdiendo la linterna.

Del resto de accesorios, la correa y el collar se han quedado en la caja desde el minuto uno porque entiendo que en una linterna tan pequeña no hace falta llevarla amarrada a la muñeca y porque usarla de colgante me parece un poco de flipados. Sí que me hubiera gustado que hubieran incluido una pequeña anilla para colgarla del llavero (como ya dije hace unos párrafos) porque creo que es el uso más lógico de una linterna de este formato.

Sea como sea, pese a sus pequeños fallos en los acabados estoy muy contento con la Aurora A1 porque me parece un modelo muy robusto y que por su sencillez creo que no me fallará en mucho tiempo. Falta ver qué pasa con esa holgura que detecto en su batería, pero al menos por sensaciones en la mano creo que estamos ante una linterna muy resistente. El tiempo me dirá si soy un buen pitoniso o no.

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Mil kilómetros al volante del nuevo Audi A1

Como os dije en la entrada anterior, he estado recientemente de vacaciones con mi chica en Oropesa del Mar; pero dado que mi coche tiene ya unos cuantos años y no me apetecía quedarme tirado en medio de la autopista opté por acercarme a Europcar y alquilar un vehículo para afrontar el viaje con garantías.

Elegí un VW Polo que dejé reservado y pagado una semana antes de nuestra partida; pero llegado el momento de recogerlo me llevé la sorpresa de que ante el incremento de alquileres por culpa de la semana santa no había unidades disponibles de ese modelo y en compensación me dieron un Audi A1 prácticamente a estrenar (6500 Km de marcador) en color gris metalizado.

Audi A1

El caso es que en un principio no se me había pasado por la cabeza comentar nada sobre el mencionado coche porque son fregados en los que nunca me he metido en este blog; pero después de conducirlo durante seis días y haber hecho mil kilómetros tanto por carretera como por ciudad, creo que puede ser útil para algunas personas comentar a un nivel muy básico mis impresiones al volante.

A estas alturas creo que queda bastante claro que nadie se debería tomar estos párrafos como una prueba seria porque aunque he conducido unos cuantos coches en los últimos años, considero que no tengo perspectiva suficiente como para hacer un análisis a fondo; siendo esto más bien un resumen general de las sensaciones que me ha ofrecido el vehículo que he conducido durante los últimos días.

Primeras impresiones

El Audi A1 es un modelo que salió a la venta en el mercado español durante el pasado mes de Marzo; y siendo la primera vez que veía este coche “en vivo” he de reconocer que me sorprendió gratamente a primera vista. Es un coche muy bonito para mi gusto, bien proporcionado y con un discreto aire deportivo apreciable en cosas como los pasos de rueda, los faros rasgados o el discreto spoiler trasero que remata el techo.

De hecho, es un modelo tan reciente que no me he cruzado con ningún otro a lo largo de los seis días que ha estado en mis manos. Y claro, también era novedad para muchos transeuntes, de modo que era habitual ver cabezas girarse en los semáforos o al aparcar en la puerta de algún restaurante. Como os digo, es un coche que llama bastante la atención ahora mismo por ser novedad en el mercado español.

Sobre el papel

El motor que equipa al coche que me asignaron es el más básico de la gama: un 1.2 TFSI de 87 CV (motor de gasolina con cuatro cilindros en línea) cuya peculiaridad es que cuenta con sobrealimentación mediante un turbocompresor que inyecta aire a presión en los cilindros empleando la energía cinética de los gases de escape. Gracias a esto se consiguen unas prestaciones bastante aceptables al tiempo que los consumos no se disparan (5.1 l/100 Km de promedio según el fabricante alemán).

Por lo demás, el A1 está homologado para cuatro plazas, tiene un peso de 1115 Kg, un maletero de 270 litros y cuenta de serie (al menos en el acabado Ambition, que es el que equipaba el que me dieron) con ESP, sistema de entretenimiento multimedia con lector de CD, USB y tarjetas SD, navegador GPS con pantalla a todo color en el centro del salpicadero, seis airbags, control de velocidad, aire acondicionado, dirección asistida, sistema de recuperación de energía en las frenadas, sistema start & stop que detiene el motor en los semáforos y atascos, ordenador de a bordo, gestión electrónica del motor…

Interior

Imagen extraída de http://www.audi.es

El interior del Audi A1 es bastante acogedor: detalles como el forrado del volante en cuero, el mullido de los asientos, el diseño de los difusores del aire acondicionado, los múltiples huecos portaobjetos, el tablero de mandos con abundante información, los mandos integrados en el volante… son elementos que ayudan a que el conductor y su acompañante se encuentren “como en casa”.

Los que no irán tan cómodos serán los pasajeros de los asientos traseros, ya que dichas plazas son de un tamaño muy reducido (sobre todo por la longitud de las banquetas) y el pequeño tamaño de las ventanillas posteriores contribuirán a una cierta sensación de agobio. En general se trata de un coche en el que el metal se prodiga más que el cristal como sucede de un tiempo a esta parte en muchos de los nuevos modelos que aparecen en el mercado; pero al menos en las plazas delanteras del A1 tenemos una buena amplitud visual.

Imagen extraída de http://www.audi.es

No me hubiera importado que las plazas traseras fueran tan exiguas si el maletero hubiera sido de un tamaño considerable; pero no es así y con sus 270 litros apenas cabrá un par de maletas de tamaño mediano (tres si somos buenos jugadores de Tetris) y poco más. Por la experiencia extraída de estos días os puedo decir que es capaz de albergar el equipaje de dos personas para pasar unos días de vacaciones; pero no es un maletero para más personas o estancias largas.

Exterior

En el exterior destacan las líneas sobrias habituales en los modelos de Audi. Cintura alta, aspecto robusto y ventanillas cada vez más pequeñas. El coche es bastante bajo y si sois altos al principio os daréis más de un coscorrón al introduciros en el habitáculo. El coche es de dos puertas y el portón del maletero es bastante grande para un coche de su tamaño.

Como podéis ver en las fotos que acompañan a esta entrada (siento no ofreceros más, pero estas tres fotos son las únicas que le hice al coche durante el viaje) el A1 cuenta con detalles en color negro como la toma de aire frontal, el difusor trasero, los apoyos de los retrovisores y la zona de los faros antiniebla frontales. Todo lo demás es gris metalizado (al menos en esta unidad) y a mí particularmente me gusta mucho la zona de las ruedas traseras así como los nervios que recorren longitudinalmente la carrocería. Todo el coche tiene ese ADN de los últimos modelos de Audi y de añadir que las formas redondeadas de ciertas zonas me recuerdan un poco al precioso TT (salvando las distancias, claro está).

Audi A1

Primeras impresiones

Nada más salir de la oficina de Europcar me siento en el coche y veo que todo está al alcance de los dedos. Me ajusto el volante y el asiento, me pongo el cinturón y al arrancar compruebo que el motor apenas hace ruido durante su funcionamiento. Durante los primeros metros veo que no hay vibraciones ni ruidos de rodadura a bajas velocidades y en general me siento muy a gusto en mi asiento. Del mismo modo, enciendo la radio y veo que suena muy muy bien; aunque bajo bastante el volumen de la misma para poder escuchar el suave rumor del motor.

Entre el tráfico de la ciudad el coche se mueve con mucha agilidad gracias a su pequeño tamaño. Además, la dirección es muy precisa y tiene un tacto perfecto para mi gusto. El pedal del embrague va muy suave y el acelerador tiene suficiente recorrido como para conducir sin tirones ni brusquedades. Por cierto, el cierre centralizado bloquea las puertas en cuanto empezamos a movernos; un buen detalle que siempre estoy acostumbrado a hacer “a mano” en mi propio coche.

Llego a un semáforo y cuando el coche se detiene… ¡se para el motor! Ya no me acordaba de que el A1 está equipado con el sistema start & stop y en un primer momento pienso que se me ha calado. Superada la sorpresa inicial me doy cuenta de que no me acabo de sentir cómodo con el motor completamente parado y levanto el pie del freno pensando que arrancaría instantáneamente. El caso es que el arranque no se produce al soltar el freno; sino cuando volvemos a pisar el embrague para engranar la primera velocidad, de modo que no es un sistema para salir con prisas o incorporarnos a una glorieta con tráfico un poco apurados. Dado que el sistema no me termina de convencer decido desactivarlo momentáneamente (hay un botón en el salpicadero para ello).

Para evitar sustos una vez en autovía, me meto en en un tramo de carretera en las afueras de Alcalá con intención de ver cómo reacciona el coche y allí me dedico a ver qué tal se portan los frenos, cómo acelera… y tengo la suerte de que el riego por aspersión de una glorieta ha empapado el asfalto por completo en sus alrededores, de modo que aprieto el acelerador un poco más de la cuenta mientras la tomo aprovechando que a esas horas no hay nada de tráfico y observo que el ESP corrige levemente las reacciones del coche haciéndole seguir la trazada que yo le indico con el volante. Como dicen las instrucciones de los coches que equipan este sistema “el ESP no cambia las leyes de la física” y por tanto no está hecho para tomar una curva cerrada a 100 Km/h; pero hay que reconocer que es una ayuda que nos puede venir muy bien en más de una ocasión.

Conduciendo por autovía

El A1 no se desenvuelve mal por autovías, aunque no es el hábitat natural de este modelo (seguramente las versiones equipadas con motores 1.4 TFSI de 122 CV o 1.6 TDI de 105 CV tengan más cualidades rodadoras que esta de la que os estoy hablando). El coche se pone a 100 Km/h en 11.7 segundos y se nota que acelera con ganas en marchas cortas gracias a su escaso peso. También mantiene perfectamente la velocidad a la hora de subir cuestas en quinta por la autovía; pero cuando en esas mismas subidas necesitas coger más velocidad por ejemplo para adelantar es cuando el pequeño 1.2 TFSI muestra sus limitaciones y se muestra un poco perezoso para acelerar, requiriendo una reducción a cuarta para tener algo más de brío.

No obstante, como os digo, el coche mantiene los 110 Km/h perfectamente en toda condición y circulando así el consumo de combustible se mantiene en torno a los 5 l/100 Km; una cifra bastante contenida teniendo en cuenta que el motor gira en esas condiciones a 2800 RPM y los consumos más bajos suelen darse entre las 1500 y las 2000 vueltas. Por cierto, sigue siendo realmente silencioso y no se aprecian ruidos aerodinámicos de ningún tipo circulando a buen ritmo.

Carretera de montaña

Ya en Oropesa una tarde subimos al mirador del monte Bobalar para hacer un par de fotos desde allí (una de ellas es la que encabeza este artículo). Una ocasión perfecta para probar el coche en una carretera revirada con importantes desniveles. Puesto que se trata de un tramo en el que no se puede correr mucho, estuve empleando todo el tiempo la segunda y la tercera marcha apurando un poco más de lo normal las revoluciones del motor.

En esas circunstancias el coche me pareció muy ágil gracias a su reducido radio de giro y el tacto sólido de la dirección. Del mismo modo, la suspensión de tarado algo duro hace que el A1 no balancee en las curvas y las tome con mucho aplomo; al menos con más del esperado en un coche de 1115 Kg con 3.95 metros de largo (2.47 entre ejes) y 1.74 de ancho.

Con el motor alegre de vueltas un pisotón al acelerador nos da una respuesta inmediata en aceleración; sin retrasos causados por la realimentación del turbocompresor ni nada parecido. Sin embargo, si dejamos caer la aguja de las revoluciones más de la cuenta tendremos que esperar a que suba un poco antes de sentir que el coche acelera con ganas.

En general, he de decir que me gustó mucho recorrer arriba y abajo la carretera que os digo porque el tacto del coche (tanto a nivel de dirección como de suspensión) me dio mucha confianza en todo momento y jamás obtuve ninguna reacción rara por su parte. Obviamente fui con mucha precaución dado que es un tramo abierto al tráfico; pero incluso así uno se da cuenta del aplomo que tiene el pequeñín de Audi. Que nadie piense que tenemos un deportivo entre manos porque nada más lejos de la realidad y si apuramos demasiado luego vienen las lamentaciones; pero hay que reconocer que cuando la carretera se tuerce, el A1 es muy divertido de conducir.

Audi A1

Conclusiones

Después de exactamente 1016 Km al volante del Audi A1 diría que, al menos con el motor 1.2 TFSI, se trata de un coche eminentemente urbano pensado para dos personas que también quieran hacer alguna escapada de fin de semana. Pese a que cumple sobradamente para rodar a velocidades legales, no estamos ante un coche diseñado para devorar kilómetros por autovía tanto por la ajustada potencia de su motor como por su depósito de 45 litros de capacidad. Del mismo modo, es un coche muy cómodo para conductor y acompañante; pero no está hecho para un uso familiar porque las plazas traseras son para usos muy puntuales y el maletero tiene una capacidad muy reducida.

En cuanto a consumos se refiere, os puedo decir que el promedio a lo largo de todo el viaje ha sido de 5.7 l/100 Km; algo superior a lo declarado por el fabricante pero ya se sabe que esas cifras siempre se dan bajo unas condiciones que luego no se reproducen en el mundo real. Para que os hagáis una idea, con el depósito lleno hasta los topes el ordenador de a bordo marca que podemos hacer 700 Km; y es que el tema de los consumos es algo que a veces la gente no tiene muy en cuenta, pero para mí es algo fundamental sobre todo ahora que el precio de los carburantes está a niveles estratosféricos y amenazando con dispararse todavía más.

En todo caso, se trata de un coche que a mí particularmente me ha gustado mucho por comodidad, por la cantidad de detalles útiles que posee y por su estética elegante. Si lo que os comentaba sobre las plazas traseras y la capacidad del maletero no os suponen un problema, el recién llegado A1 os parecerá una pequeña maravilla.

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