Review: Rovyvon A9 Cu

Por mis manos han pasado ya modelos de Rovyvon fabricados en poliamida y en aluminio, pero como de un tiempo a esta parte me ha dado por el cobre me he hecho con un ejemplar que auna lo mejor del tamaño y las calidades de construcción de los modelos para llavero de esta marca con el metal de número atómico 28 que tanto nos fascina a los aficionados a las linternas: hoy vamos a analizar la Rovyvon A9 Cu.

El cuerpo

El cuerpo de la A9 está integramente fabricado en cobre mecanizado por CNC y su forma es la misma (salvo por un pequeño detalle que luego veremos) que el de la A3x. De hecho, el botón redondo y de pequeño tamaño, nos indica que pertenece a la segunda hornada de linternas para llavero de la marca; ya que aunque la primera para mi gusto tenía una interfaz de usuario mejor, cierto es que se ha mejorado mucho su mayor defecto, que no era otro que el acusado PWM en el modo Moonlight.

Como todas las Rovyvon, en la caja viene junto a un cable de carga microUSB, una anilla de llavero, una pinza reversible, una correa para la muñeca, un mini-manual de instrucciones que no os hará falta mirar después de leer este artículo y una tarjeta de garantía que nadie rellenará nunca.

A diferencia de las otras linternas de la marca y como suele ser habitual en las fabricadas en cobre, la A9 viene envuelta al vacío en un sobre de plástico transparente para evitar que se empiece a oxidar y que así sea el usuario quien decida cuándo empezará a envejecer. Un ritual que os mostré en un vídeo que grabé al estrenar la Olight i5T EOS Cu y que va mucho más allá del típico unboxing.

Como siempre os digo al hablar de los modelos hechos de este material, una vez que abrimos su sobre protector el cobre empezará a oscurecerse y por mucho que en el futuro tratemos de limpiarlo nunca volverá a tener el acabado brillante del primer día. Si queréis contemplarla eternamente en su esplendor original no os quedará más remedio que conservarla en su envase al vacío como si de salmón ahumado se tratase; pero esto es algo que yo nunca he considerado porque creo que una linterna es para usarla por muy bonita que sea.

Como ya mencioné en los primeros compases de la review, el cuerpo de la A9 es prácticamente idéntico al de la A3x. Y es que, en realidad, aparte del material del que está hecho lo único que los diferencia es la parte trasera; ya que además de ser algo más ancha, en la A9 han hecho un par de agujeros pasantes junto a la argolla para pasar la clásica anilla de llavero con el fin de colocar en ellos un par de viales de tritio. Opción que la propia Rovyvon ofrece al comprar la linterna en su página web al módico precio de 30 dólares el par, por cierto.

En cualquier caso, paso a comentar las dimensiones de la A9, que son de 57,3 mm de largo por 15,6 de diámetro. Lo que se incrementa bastante es el peso de la linterna, ya que son 40 gramos, unos cuantos por encima de la A3x por la mayor densidad del cobre con respecto al aluminio. Y eso es algo que se nota cuando sostenemos la linterna en la mano.

La batería interna (no accesible al usuario como en todas las Rovyvon) tiene 260 mAh de capacidad y es recargable en poco más de una hora por el puerto microUSB que hay en un lateral de la A9. Lo de la batería integrada es una ventaja para no depender de pilas, pero lo malo es que una vez que la batería “muera” con el paso de los años la linterna seguirá siendo igual de bonita pero no tendrá utilidad alguna. Por cierto, espero que a no mucho tardar la marca empiece a pasarse al puerto USB-C como ya están haciendo muchos otros fabricantes.

Este modelo cuenta con certificación IP65, lo que convierte a la linterna en resistente al polvo y a salpicaduras, de modo que mejor no sumergirla si la tenéis cierto aprecio porque es posible que no vuelva a lucir jamás. En cuanto a caídas, se supone que aguantará impactos desde 1 metro de altura sin romperse, pero dado que el cobre es un material algo más blando que el aluminio, el cuerpo se marcará en cuanto “aterrice” con cierta fuerza sobre alguna superficie sólida (todavía no he tenido la “suerte” de comprobarlo).

La luz

Aunque en Rovyvon siempre me suelo decantar por modelos con LED Cree XP-G3 debido a que ofrecen una potencia lumínica superior, en esta ocasión he escogido la opción del LED Nichia 219C para comprobar así por mi mismo su mayor fidelidad cromática. A cambio obtenemos un menor número de lumens, pero también ganamos un poco de autonomía.

Como en todos los modelos de la gama Aurora, tenemos un sólo emisor tras una lente TIR transparente que se encarga de distribuir el haz de luz de la forma que los diseñadores de la marca han creído más óptima. Luego en las impresiones lo comentaré más a fondo, pero siempre me ha gustado mucho cómo interpretan en Rovyvon este aspecto tan importante en cualquier linterna.

Os dejo a continuación el detalle de los modos disponibles:

  • Modo alto (450 lumens) 1,5 minutos –> (100 lumens) 90 minutos
  • Modo medio (260 lumens) 1,5 minutos –> (100 lumens) 120 minutos
  • Modo bajo (15 lumens) 10 horas
  • Modo ultrabajo (2 lumens) 32 horas

Al encender la linterna con un doble click el modo por defecto que se activará es aquel que hayamos usado durante más de 3 minutos seguidos anteriormente, y a partir de él iremos haciendo el ciclo entre los cuatro modos disponibles a base de clicks breves. Hay también un modo estroboscópico que se activa haciendo triple click, pero ese queda fuera de la rueda de modos normales y su sistema de memorización. En todos los casos, para apagar la linterna hay que hacer un click algo más prolongado.

Comentaros también que hay un atajo bastante útil para acceder al modo Alto consistente en mantener pulsado el botón, ya que mientras lo tengamos apretado la linterna estará luciendo a sus 450 lumens máximos. Ideal para lanzar una ráfaga potente que nos permita distinguir algo en la lejanía.

Las sensaciones

Lo primero que llama la atención al sostener la A9 en las manos es lo pesada que es para su tamaño en comparación con el resto de modelo de la marca fabricadas en aluminio o poliamida. Quizá por ese mayor peso también da una sensación de solidez y robustez más acusada que en modelos como la A3 o la A1.

También noto al tacto cómo la parte trasera es más compleja y de mayor grosor que en los modelos de los que deriva su diseño, ya que además de ser algo más ancha (útil para hacer tailstanding con ella) posee un par de taladros pasantes que no están en la A1 o en la A3 y que se pueden ver en algunas de las imágenes que ilustran este artículo.

Al pasar la yema de los dedos por la superficie metálica se nota un microrelieve (nanorelieve más bien, podríamos decir) que indica que este modelo está hecho mediante torneado CNC a partir de un bloque macizo de cobre. Es decir, que sobre una base se coloca un bloque de metal y una máquina va limando y limando el material moviendo un cabezal giratorio según las directrices de un modelo 3D hasta dejarlo con su forma final. No estoy seguro de cómo fabrican a sus hermanas de aluminio; pero estas no tienen ese ligerísimo relieve que presenta el modelo de cobre. Se me ocurre que tal vez el proceso sea el mismo pero el aluminio recibe un pulido final antes de la aplicación del anodizado que, por algún motivo, no se puede aplicar al cobre; aunque esto es algo que sólo la propia marca podría contarnos.

Al igual que en la Rovyvon A3 la tapa plástica que cubre el puerto de carga tiende a salirse de su sitio y a quedar “colgando”, lo cual además de hacer feo hace que pueda entrar polvo al conector. Me va a tocar hacer como en su hermana de aluminio y ponerle un aro de goma elástica sobre la dichosa tapa para que así se quede en su sitio; aunque en este modelo va a romper por completo su estética.

En cuanto a la luz que emite, se nota que es algo más cálida que la de los modelos que llevan el LED Cree XP, pero gracias a la capacidad de la vista de adaptarse a las más diversas circunstancias esto es algo que sólo vamos a apreciar si ponemos una linterna de cada tipo encendidas una al lado de la otra.

Sí que es cierto que si vamos alternando los dos tipos de linternas, los colores se ven en la oscuridad con unos tonos algo más parecidos a los de la luz del día con esta A9, sin ese tono azulado que a veces aparece cuando usamos una linterna con LED Cree. Pero también os digo que la diferencia no es ni mucho menos radical y que a no ser que tengáis pensado pintar cuadros iluminándoos con una linterna es un poco indiferente elegir uno u otro tipo de emisor.

Si la ponemos frente a sus rivales vemos que en dimensiones anda más o menos a la par con la Olight i3E-Cu; si bien al funcionar esta con una pila AAA y tener un sólo modo de funcionamiento, sería más lógico compararla con la Nitecore Tini-Cu que aparece a su derecha en la imagen que tenéis a continuación pues se asemeja más por filosofía de uso y prestaciones.

Sea como sea, la intención no era otra que poner una junto a otra las cuatro linternas de cobre que poseo a día de hoy; y es que como ya os dije en las primeras líneas de esta review, en los últimos tiempos me ha dado fuerte por este metal de cautivador brillo anaranjado y no descarto ampliar más todavía la familia en un futuro.

Conclusión

La Aurora A9 Cu es un modelo del que podrás enamorarte por su estética, pero no por su practicidad. Si piensas llevar una Rovyvon a diario en tu llavero como yo hago, es mejor que te decantes por una A1 o una A3, que son mucho más ligeras y económicas, de modo que no te dolerá cuando se te raye con las llaves, se te caiga al suelo o se te manche de grasa. De hecho, aunque ya han pasado unos cuantos meses sigo siendo fiel a la A3x que uso a diario en varias ocasiones. Su anodizado sigue desgastándose día tras día, pero lo considero una consecuencia más del servicio que me da.

La A9 también la uso a menudo, pero más por casa: cuando estoy trasteando en el interior de mi CPU o si tengo que levantarme a media noche y no quiero despertar a mi pareja. Ahí sí valoro el tacto pesado del cobre y la agradable sensación que da en la mano, pero para llevar siempre encima prefiero algo más ligero y también más barato.

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Review: Rovyvon Aurora A3x

Tras la comparativa entre la Rovyvon Aurora A1 y la A1x me quedé con ganas de probar una de estas linternas pero con cuerpo metálico en lugar de estar fabricado en poliamida. ¿Por qué? Pues por un motivo bien sencillo: al igual que hice con la Olight i3E-Cu EOS, además de redactar la review como tal quería ver qué tal iba envejeciendo en mi bolsillo una linterna con la misma forma que la A1 (mi formato ideal para linternas que van en el llavero) pero fabricada en el clásico aluminio anodizado.

Seguramente el hecho de que la A1 apenas se haya deteriorado durante los meses que ha ido dando tumbos junto a mis llaves en el bolsillo derecho del pantalón dice algo muy bueno de la poliamida como material base para este tipo de elementos y de hecho me encanta por su resistencia y ligereza; pero tenía ganas de ver la evolución de una linterna de aluminio en tales condiciones tal y como os mostré en aquel artículo que comparaba la resistencia del aluminio frente a la del titanio.

Y es que en él os comentaba que cuando veía una linterna tan desgastada como aquella Olight i3E EOS de color negro pensaba en lo mucho que su dueño habría disfrutado de ella, así que ahora poco a poco quiero ver cómo se va erosionando esta Rovyvon Aurora A3x que hoy os presento (estrenada el 5 de noviembre de 2020) y que os iré narrando en algunas actualizaciones que iré añadiendo al final de esta review.

El cuerpo

En primera instancia pensaba que la A3x (aunque en el cuerpo pone símplemente A3, al igual que ocurría con la A1x, que venía serigrafiada como A1) era un copia de la A1x en cuanto a forma y dimensiones del cuerpo; pero me equivocaba, ya que difiere ligeramente. En concreto la linterna que hoy nos ocupa mide 57,3 mm de largo por 15,6 de diámetro, pesando 19,5 gramos.

Esto representa un incremento de 3,3 mm a lo largo, 1,6 a lo ancho y un sobrepeso de 7,5 gramos con respecto a la A1; pero también un decremento de 3,2 mm a lo largo y es 2,7 gramos más ligera que la A1x. Por tanto, el molde de la A3x en realidad es único para ella, ya que aunque muy parecida físicamente no es igual que sus dos “primas”.

Los acabados de la A3 son sencillamente perfectos: si en la A1 os comentaba que había algunas aristas en la poliamida que poco a poco con el tiempo se fueron puliendo por si solas con el roce del día a día, en el caso de la A3 según se saca de la caja vemos que todas las terminaciones son perfectas y no se aprecia fallo alguno en la aplicación del anodizado. Tratamioento superficial que, por cierto, no es negro (aunque en las fotos lo parezca) sino lo que la marca denomina “gris arma”, que en esencia es un gris oscuro que para mi gusto queda muy elegante aunque también está disponible en un rojo muy molón. Ah, y en este caso el cuerpo es de una sola pieza, a diferencia de los modelos de poliamida que son dos mitades pegadas con mucha precisión pero que, observando con atención, se aprecia entre ellas una fina linea de unión.

Si seguimos mirando los detalles del cuerpo podemos ver que posee algunos ranurados para mejorar el agarre aunque en menor número que las dos versiones de la A1 y que una tapa de goma traslúcida protege el puerto de carga, que sigue siendo microUSB (por favor, ¡estandarización del USB-C para carga de pequeños dispositivos ya!).

La tapa de goma en esta ocasión no va tan ajustada ni enrasada como en las A1, por lo que en más de una ocasión he sacado la linterna del bolsillo y me he encontrado la tapa abierta. Esto es algo que no me hace mucha gracia porque al final el hueco del conector se irá llenando de polvo y pelusa y me tocará soplarlo de vez en cuando para que no acabe por provocar un mal contacto del cable de carga.

La parte trasera forma un hueco para pasar una anilla de llavero y por su forma plana (donde han grabado el nombre de  la marca y su página web; no como la horterada del “EDC Flashlight” de la A1x) permite hacer tailstanding aunque de forma un poco inestable, eso sí. En cuanto a la cabeza, a diferencia de las A1 es del mismo material y acabado que el resto de la linterna, de modo que es muy discreta.

Si hablamos de la resistencia a los elementos, Rovyvon asegura que este modelo tiene certificación IP65 y aguanta caídas de 1,5 metros como máximo. Os puedo decir que la linterna aguanta un remojón en la ducha sin problemas y que uno de los primeros días se me cayó a un suelo de hormigón desde el bolsillo y aunque no le pasó nada se marcó ligeramente la cabeza (el aluminio es más blando que el acero y se nota en este tipo de “accidentes”).

Por cierto, en la caja viene, además de la linterna, un cable de carga, una anilla de llavero un poco grande para mi gusto, una pinza metálica para acoplar al cuerpo por si la queremos fijar en alguna prenda así como una correa ajustable para la muñeca, una hoja de instrucciones y una tarjeta de garantía que nadie cumplimentará.

El único botón que posee la A3 es exactamente igual que el de la A1x, así que volveré a la comparación con una lenteja pardina para describir su tamaño. Igualmente, va forrado en goma traslúcida y hace función de indicador de carga, ya que parpadea en azul cuando estamos cargando su batería interna de 260 mAh y se queda fija en ese color cuando ha terminado el proceso, cosa que tarda aproximadamente una hora si hemos dejado la bateria casi sin carga.

Truco: si queréis saber si una linterna de la gama básica de Rovyvon (A1, A2, A3) es de la serie original o de las mejoradas (las ‘x’) sólo tenéis que fijaros en el botón. Si es ovalado es de las primeras remesas, mientras que si es rendondo, más pequeño y más plano pertenece a las series ‘x’.

De hecho esta A3 tiene más cosas en común con la A1x que con la A1 “a secas”, ya que los modos de control son exactamente los mismos y se accede a ellos de la misma manera (para bien y para mal).

  • Modo alto (650 lumens) 1,5 minutos –> (100 lumens) 75 minutos
  • Modo medio (230 lumens) 1,5 minutos –> (100 lumens) 90 minutos
  • Modo bajo (20 lumens) 8 horas
  • Modo ultrabajo (2 lumens) 30 horas

Al encender la linterna con un doble click el modo por defecto que se activará es aquel que hayamos usado durante más de 3 minutos seguidos anteriormente, y a partir de él iremos haciendo el ciclo entre los cuatro modos disponibles a base de clicks breves. No es un sistema que me acabe de gustar mucho pero veo que en los modelos que está sacando últimamente Rovyvon es la firma que sus diseñadores han decidido implementar. Para apagar la linterna hay que hacer un click algo más prolongado.

Por cierto, tenemos también un modo estroboscópico que se activa haciendo triple click, pero ese queda fuera de la rueda de modos normales y su sistema de memorización. Yo no lo uso jamás, pero bueno, que sepáis que está ahí.

La principal diferencia de este modelo con respecto a sus hermanas A1 y A1x reside en que está fabricada íntegramente en aluminio 6063, lo que hace que en los modos de potencia más elevada no sólo sea la cabeza la que disipe el calor generado; sino que ahora éste se reparte por todo el cuerpo y, por tanto térmicamente, es más eficiente.

La luz

Como es habitual en mí, he elegido la versión con el LED Cree (versión XP-G3) por su mayor aprovechamiento de la energía de la batería para convertirla en luz blanca más allá de fidelidades cromáticas de las que hace gala la versión con emisor Nichia, ya que en este tipo de linternas considero que el factor tamaño/autonomía es lo más importante.

El reparto del haz de luz es bastante homogéneo y sin zonas irregulares como es habitual en la marca. A esto contribuye el reflector liso que incorpora y, sobre todo, la estudiada lente TIR que sella la parte frontal de la linterna junto al anillo exterior de la cabeza.

Una de las mejores cosas de la A3x es que no se aprecia en ninguno de sus modos (no siquiera en el más bajo) rastro de PWM. Como ya he dicho alguna vez, en el modo Moonlight de la A1 el parpadeo es de tan baja frecuencia que se aprecia a simple vista; pero esto es algo que ya corrigieron en la A1x y veo que en la A3x han debido de emplear el mismo controlador (algo que ya parecía claro viendo que los modos disponibles son exactamente los mismos).

Las sensaciones

Como con todas las Rovyvon, adoro la sensación de tener estas linternas en la mano. A veces la libero del llavero con el pequeño mosquetón que utilizo y simplemente la sostengo entre los dedos, paso la yema del pulgar por sus aristas… Me gusto mucho el tacto sólido de las linternas de esta marca y la forma que sus diseñadores han decidido darles.

Y si esto ya me gustaba en los modelos de poliamida con el aluminio es todavía mejor, ya que cuando la sacas del bolsillo del pantalón en invierno notas el calor del cuerpo que ha absorbido el metal; si la dejas en el coche, al cogerla percibes que está fría… Sensaciones que en el pasado nunca me planteaba, pero que desde que las descubrí con la Nitecore TIKI son un placer para mí y las busco en muchos de los modelos que pasan por mis manos (pero que no en todas encuentro, claro).

En cuanto a la iluminación como tal, pues como en las otras Rovyvon que poseo, me sigue pareciendo alucinante la cantidad de luz que sale de una linterna más pequeña que un dedo pulgar. Es algo realmente asombroso e inimaginable hace unos años, ya que la tecnología LED es una de que las que más rápido ha avanzado en los últimos tiempos.

De hecho, si os paráis a pensar un momento, hace poco más de una década casi todos usábamos bombillas de filamento y es entonces cuando empezaron a promocionar el uso de las bombillas de bajo consumo en el hogar, para pasar aproximadamente tres o cuatro años después a alabar las bondades de las bombillas LED que, ahora mismo, son un estándar en todos los hogares.

Y lo siguiente son los coches, pues hace seis o siete años las luces Full LED eran cosa de las berlinas tope de gama de las marcas más prestigiosas y ahora están disponibles hasta en los coches de segmento B de marcas generalistas, por lo que pinta que dentro de nada serán tan habituales como el aire acondicionado o el sistema multimedia.

Como os digo, lo del LED ha sido una revolución rápida y silenciosa que ha conquistado casi todos los campos de la iluminación y uno de los más beneficiados han sido las linternas, que han visto multiplicadas sus potencias lumínicas y sus autonomías (a esto también ha contribuido la popularización de las baterías de iones de litio, claro está).

Pero bueno, volvamos a la Rovyvon A3, que me estoy yendo por las ramas y no quiero alargarme mucho más, pues al fin y al cabo podríamos hacer un hiper-resumen diciendo que la linterna que hoy analizamos es muy similar a la A1x pero fabricada en aluminio en lugar de poliamida y acero inoxidable. Lo que pasa es que tampoco quería ser tan sintético y me gustaría contar alguna cosa más.

Comentaros también que probé la linterna en la que se ha convertido en mi pista de pruebas particular, que es una arboleda cercana a mi casa donde no hay farolas y por tanto a última hora de la tarde hay tal oscuridad que uno no se ve ni su propia mano aunque la tenga delante de la cara. Pues bien, en su modo Alto de 650 lumens esto lo que podemos ver:

Para ser una linterna de llavero el alcance y la distribución de la luz es bastante buena y de hecho podéis apreciar cómo no sólo se ve bien el camino de tierra del centro sino también los laterales de hierba (se ve un banco en la parte izquierda y una papelera a la derecha) así como la parte superior de los árboles hasta unos cuantos metros de distancia.

Conclusión

En Rovyvon siguen demostrando que tienen arte para hacer linternas. No sólo son modelos muy capaces en lo luminoso; sino que también tienen un aura especial que hace que quiera usarlas siempre que sea posible. Otras linternas de este tipo que he tenido iban en mi llavero y las sacaba cuando me hacían falta, pero en el caso de los modelos de la marca del león siempre que puedo me gusta usarlas y percibir su tacto en mis dedos incluso sin necesidad de encenderlas.

Como os decía, tras estas últimas líneas iré añadiendo cada cierto tiempo actualizaciones con fotografías macro que vayan dando cuenta cómo se va desgastando progresivamente el anodizado de la linterna y dejando a la vista el aluminio desnudo. Creo que puede ser una experiencia interesante que iremos viendo juntos.

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Actualización. 16-11-2020

Han pasado 11 días desde que estrené la linterna y en su superficie se empieza a apreciar el paso del tiempo en forma de leves arañazos. Aparte de las zonas de roce habituales con la anilla del llavero y el resto de elementos que van dando vueltas en mi bolsillo, en la cabeza se aprecia un “picotazo” fruto de una caída hace cosa de una semana sobre un suelo de hormigón. A simple vista la linterna sólo tiene roces muy ligeros en las aristas más expuestas, pero es que los objetivos macro son capaces de magnificar hasta el más minúsculo detalle.

Actualización. 29-11-2020

Aproximadamente dos semanas después de la última actualización subo tres fotografías que ilustran el proceso de desgaste del anodizado de la A3x. Como podéis ver, el aluminio empieza a ser bastante visible en las aristas más expuestas a los roces con llaves y monedas (la parte frontal y la anilla trasera) pero en general la linterna todavía presenta un aspecto bastante bueno.

Actualización. 05-01-2021

Tras algo más de un mes desde la última actualización y habiendo estado la A3x en mi bolsillo permanentemente os dejo con unas fotos de su estado actual en las que podréis apreciar cómo el desgaste de las zonas más expuestas al roce poco a poco va avanzando terreno. Eso sí, el funcionamiento de la linterna sigue siendo impecable.

Actualización. 16-06-2021

Han pasado seis meses desde la última actualización, durante los cuales la A3x no ha salido de mi bolsillo ningún día y, por tanto, han continuado los roces contra llaves, monedas y demás elementos que suele haber en los bolsillos de unos pantalones. Vamos a ver cómo ha evolucionado el desgaste de las zonas durante todo este tiempo pero también vais a poder apreciar la abrazadera de goma que tengo puesta sobre la tapa de carga para que esta no se abra.

Comparativa: Rovyvon Aurora A1 vs. A1x

En el reciente análisis de la Rovyvon Aurora A1x ya os comenté que estaba pensando en redactar una entrada comparando este modelo con su antecesora; y de hecho si os fijáis apenas hay referencias cruzadas entre ellas porque aunque comencé a escribir el artículo poniéndolas en contraste, borré casi todo lo que había escrito y volví a empezar escribiéndolo como un análisis independiente pero ya con la idea de estos párrafos que hoy comparto con vosotros.

Aunque para un comparativo como éste lo suyo sería resumir los datos en un tabla, he decido que mejor os voy a ir narrando punto por punto las semejanzas y diferencias entre los dos modelos a comparar, y así me puedo explayar un poco más (ya sabéis lo mucho que me cuesta ser breve cuando hablo de las cosas que me apasionan).

Externamente las dos linternas son muy similares, hasta el punto de que por separado podríamos pensar que tienen las mismas dimensiones. Sin embargo, puesta una al lado de la otra vamos a ver que la A1x ha crecido un poco con respecto a su hermana.

Concretamente, en la dimensión mayor la A1x es 5,5 mm más larga, mientras que en lo que a diámetro se refiere la A1x también es más grande por apenas 1,6 mm. En cuanto al peso, la A1x hace subir la báscula 4,8 gramos más que la A1; algo lógico porque su batería es 200 mAh mayor (330 contra 130) y por tanto el tiempo de carga también es ligeramente superior (90 minutos frente a 45).

El LED que equipan es el mismo (Cree XP-G3) aunque ambas poseen versiones con emisores Nichia de menor potencia pero mayor afinidad cromática; cosa que para la aplicación que yo le doy a este tipo de linternas se me queda en un un segundo plano. Valoro más la posibilidad de pegar un fogonazo rápido de bastantes lumens antes de percibir el RAL 5005 tal y como lo vería a la luz del día.

Hablando de potencia lumínica, la A1x vuelve a ganarle la partida a la A1 con sus 650 lumens frente a los 550 de la otra. Y no sólo eso, sino que también en la autonomía la A1x gana la partida por mucho, pues en el modo bajo de 20 lumens es capaz de mantenerse encendida durante 8 horas, mientras que la A1 a las 2,5 horas se apagará.

Hasta este punto la A1x gana por prestaciones, pero pierde por tamaño. Sé que la diferencia es escasa, pero cuando llevas la linterna junto a las llaves de casa en el bolsillo del pantalón sí que se nota ese leve incremento de tamaño. A ver, que a los dos días ya ni te acuerdas de que esta linterna es un poco más grande que la A1, pero aun así es un hecho.

Sin embargo, hay un aspecto radicalmente diferente entre las dos, que es la gestión de modos: en la A1 el proceso explicado rápidamente consistía en doble click para encender siempre en modo bajo y luego a base de clicks pasábamos a medio, alto y estroboscópico. Con un triple click activábamos directamente el modo ultrabajo (el 90% de veces que uso la linterna lo hago en ese modo) y manteniendo el botón presionado activábamos el modo alto.

En la A1x la cosa se complica, y es que no hay un modo de inicio por defecto: con un doble click activamos el modo que esté memorizado (lo que se logra usando un modo durante más de 3 minutos seguidos) y a base de clicks vamos haciendo ciclo entre ultrabajo, bajo, medio y alto. Con un triple click activamos directamente el modo estroboscópico y manteniendo pulsado activamos el modo alto directamente.

Pues bien, para el uso que yo hago de estas linternas el más cómodo para mí era el sistema de la A1, ya que sabía que con un triple click accedía directamente al modo Moonlight sabiendo que no iba a molestar a nadie ni me iba a cegar yo. Ahora mismo la A1x la tengo configurada para que se active el modo más bajo cuando la enciendo, pero si por lo que sea para alguna tarea necesito más luz durante un rato y al apagarla me olvido de reprogramar el modo ultrabajo, al volver a encenderla soltará una ráfaga de luz que no me esperaba (y además me caerá la bronca de mi novia por despertarla).

Un aspecto en el que la A1x ha mejorado enormemente es la implementación del PWM en los modos más bajos: en el modo moonlight de la A1 el PWM era de una frecuencia tan baja que se apreciaba a simple vista incluso con la linterna posada sobre la mesa; sólo había que mover un poco la mano delante de ella para comprobar que el parpadeo era evidente. Los modos bajo y medio también emplean PWM, pero al ser de una frecuencia mayor ya no era tan visible.

Pues bien, en la A1x han eliminado el PWM casi por completo; y es que aunque se usa en el modo moonlight el caso es que es inapreciable a simple vista incluso agitando la linterna con rapidez delante de los ojos, de modo que en ese aspecto los diseñadores de Rovyvon sí que han dado un paso adelante.

Por cierto, comentar que los botones de cada linterna son bastante diferentes, tanto en su forma como en su tacto. En el caso de la A1 es un botón ovalado de goma blanda que no tiene un click muy definido pero que aun así es preciso y fácil de activar. Por contra, en la A1x en botón es circular, de menor tamaño, recubierto de una goma algo más dura y con un tacto más definido a la hora de presionarlo. Yo, desde luego, prefería el de la A1 porque me resultaba más fácil dar con él a tientas y controlar el número y la cadencia de las pulsaciones que en el nuevo modelo

Hablemos ahora de lo que viene en la caja de la linterna: la A1x trae como extras un clip, una anilla de llavero, un cable de carga y el manual de instrucciones; mientras que la A1 añadía también una cadena por si nos la queríamos colgar del cuello. Supongo que en la marca se habrán dado cuenta de que era una flipada y han decidido prescindir de ella viendo que a nadie le dio por llevar sus linternas colgadas del cuello como si de un accesorio de moda se tratara.

Conclusiones

A modo de resumen diría que aunque la A1x ha supuesto un paso adelante en autonomía y también por la ausencia de PWM, ese ligero incremento en longitud y diámetro de la linterna la penalizan un poco a la hora de llevarla siempre junto a nuestras llaves. No es radicalmente más grande y está claro que algo había que sacrificar para implementar una batería de mayor capacidad, pero tras varias semanas con la A1x en el bolsillo he de reconocer que en ocasiones he echado de menos a su antecesora.

Por otra parte la nueva implementación de los modos de uso, desde mi punto de vista es un paso atrás por la variabilidad que supone la memorización de modo por defecto de aquel que utilicemos durante más de tres minutos seguidos. A mi modo de ver tal y como estaba implementado esto en la A1 era lo ideal, ya que siempre arrancábamos en el modo más bajo de los tres más habituales y luego teníamos acceso directo tanto al moonlight como al alto. En cuanto a la capacidad de iluminar, aunque en la práctica no hay grandes diferencias entre ambas, me quedaría con la A1x por esa ligeramente mayor concentración del haz de luz en la parte central.

En definitiva, si pudiera hacer una fusión de ambas linternas crearía un modelo con la autonomía y la ausencia de PWM de la A1x pero con las medidas, la implementación de los modos y el botón de la A1. Pero como todo no se puede tener, podría permitir que esa linterna personalizada tuviera las dimensiones de la A1x si gracias a ese sacrificio puedo mantener su batería de 330 mAh.

¡Nos leemos!

Review: Rovyvon Aurora A1x

La Aurora A1 de Rovyvon se ha convertido por derecho propio en mi compañera de llaves desde hace ya unos meses. Además de una construcción robusta y una portabilidad increíble, me gusta mucho el tacto de sus materiales y, sobre todo, los diversos modos que posee.

Tanto me ha gustado que ahora he decidido hacerme con el modelo que la sustituye que no es otro que la A1x, la cual sobre el papel ofrece mayor autonomía, interfaz de usuario mejorada y 100 lumens más de potencia lumínica; así que vamos a ir comentando punto por punto sus características principales.

El cuerpo

El cuerpo de la A1x está fabricado mayoritariamente de polimida, con una longitud total de 60,5 mm y un diámetro de 15,6 mm, contrando con un peso total de 16,8 gramos. Su forma es cilíndrica pero en la parte de poliamida posee diversos relieves para mejorar el agarre y la parte delantera (la cabeza) está fabricada en acero inoxidable totalmente pulido para ayudar a disipar el calor que emite el LED y dar más estabilidad a la hora de sostenerla en la mano.

Es curioso comprobar cómo la Rovyvon A1x no incluye esa ‘x’ en el nombre grabado en su cuerpo, y es que bastantes modelos tiene ya esta marca en el mercado como para encima ir añadiendo sufijos a cada evolución que saca. Como os digo, en “los papeles” se conoce como A1x pero en realidad sigue siendo la A1 porque lo que ha hecho ha sido sustituir al modelo original y así lo han querido reflejar los diseñadores en su cuerpo.

Hablando de nombres, denominaciones y serigrafías varias, observo que en la parte trasera (que es plana y permite hacer un tailstanding medianamente estable) han escrito “EDC Flashlight” a dos líneas, lo que me parece un poco hortera e innecesario, pues ya se ve que es una linterna que por su tamaño podemos llevar siempre encima.

Po cierto, la pequeña anilla que veis en las fotos se la he añadido yo, ya que así puedo llevar la linterna en mi llavero unida con un pequeño mosquetón que me permite liberarla rápidamente y así no tener que andar con las llaves colgando. En la caja de la linterna viene un anillo bastante más grande que éste, un clip metálico reversible, un cable de carga y el manual de usuario en papel.

El puerto microUSB de carga de la batería interna está situado en un lateral y es algo que en nada afecta a la ergonomía o funcionalidad de la A1x, ya que cuando la tapa está cerrada queda perfectamente enrasada con la superficie de la linterna. En cuanto a la batería, esta es de 330 mAh, tarda 90 minutos en cargarse por completo y nos proporcionará las siguientes autonomías:

  • Modo alto (650 lumens) 1,5 minutos –> (100 lumens) 75 minutos
  • Modo medio (230 lumens) 1,5 minutos –> (100 lumens) 90 minutos
  • Modo bajo (20 lumens) 8 horas
  • Modo ultrabajo (2 lumens) 30 horas

Como podéis ver, en los dos modos más altos tenemos una limitación que hace que al cabo de 90 segundos pasemos a una salida de “sólo” 100 lumens para evitar calentones en la electrónica y/o batería. Aún así, nada nos impide transcurrido ese tiempo apagarla y volver a unos de esos modos para utilizar todos los lumens que necesitemos. Eso sí, en el modo de 650 lumens la cabeza (de la linterna; no la nuestra) se pone a bastante temperatura al cabo de aproximadamente un minuto, así que ojo con cebarse porque ya sabéis que el calor no le sienta muy bien a las baterías de litio.

La luz

La A1x cuenta con un LED Cree XP-G3 capaz de emitir un máximo de 650 lumens (también existe una versión con un Nichia 219C de CRI >90 y 450 lumens) y observo que la zona central del haz de luz es sensiblemente más brillante que el perímetro exterior; por lo que gracias a ello ahora la luz que lanza llega algo más lejos. Es decir, que a la hora de usarla a su máxima potencia la zona a la que estamos apuntando resultará algo más brillante que los alrededores, lo cual creo que es una buena cosa en linternas de cierta potencia porque nos permitirá ver “más allá”.

Cuando uso la A1x a plena potencia me gusta comprobar cómo la luz es muy blanca y capaz de inundar una estancia de tamaño medio hasta el punto de molestar a los ojos si estábamos en oscuridad. Como anécdota os contaré que un día en el trabajo un compañero estaba tratando de localizar una pieza en el fondo de un tubo de metal de un par de metros de largo y para ello estaba alumbrándose malamente con el móvil. Pues bien, cuando saqué la A1x y le pegué un fogonazo de luz al interior del tubo haciendo que todo refulgiera como el sol él pegó un salto y tildó a la minúscula linterna como “matahombres”; término que me hizo mogollón de gracia.

Algo que agradezco mucho en la A1x es que no presenta PWM a simple vista. Juraría que algo tiene, sobre todo en el modo más bajo, pero de haberlo es prácticamente indetectable, a diferencia de la A1 “a secas” donde el modo moonlight presenta un parpadeo de baja frecuencia que se percibe incluso con la linterna posada encima de la mesa.

Las sensaciones

La linterna en la mano se siente ligera, robusta y bien ajustada. Nada se mueve ni cruje; ni siquiera al sacudirla. Tiene aspecto de que nada le ocurrirá si se nos cae al suelo pero tengo una queja: el botón de de control lo encuentro demasiado pequeño. En este caso es redondo, del tamaño de una lenteja pardina y recubierto de un círculo de goma transparente, pero es que el click es tan leve y poco definido que a veces me cuesta distinguir si lo he pulsado o no. Ah, también sirve como testigo de carga, ya que parpadea en azul mientras estamos cargando la linterna y se queda fijo al terminar.

En esta linterna la implementación de los modos no es siempre la misma. Me explico: cuando encendemos la linterna con un doble click en su botón se activa el modo que estuviera memorizado; y eso se hace estando en alguno de los modos durante más de tres minutos. Es decir, que si estamos en el modo Alto durante más de tres minutos y apagamos la linterna, al encenderla volveremos a dicho modo y en él empezará el ciclo (cambiaremos entre escalones con pulsaciones breves en el botón de la linterna) que en este caso será “Alto – Ultrabajo – Bajo – Medio – Alto – Ultrabajo…”.

Si estando por ejemplo en el modo Alto le damos un toque al botón pasaremos al modo Ultrabajo, y con otro toque más pasamos al Bajo. Si dicho modo está activado durante más de tres minutos ese pasará a ser ahora el modo de inicio y en él empezará el ciclo de modos a partir de entonces siguiendo el órden “Bajo – Medio – Alto – Ultrabajo – Bajo – Medio…”.

Por tanto, si como me pasa a mí y os gusta que al encender la linterna esta lo haga en el modo menos luminoso de todos, tendréis que hacer que memorice el modo Ultrabajo y así al encenderla no os deslumbraréis ni a vosotros mismos ni al resto de la humanidad. Lo único que si cambiais de modo al usarla y lo mantenéis durante un rato, es posible que ese se guarde como modo incial y os sorprenda la próxima vez que encendáis la linterna.

Por otra parte, si con la linterna apagada mantenemos pulsado el botón activaremos directamente el modo alto que se mantendrá encendido mientras estemos pulsando el mencionado botón y luego está el modo el estroboscópico, que por suerte está fuera del ciclo de modos normales y se activa estando la linterna apagada y haciendo una triple pulsación en el pequeño botón. En cualquier caso, estando la linterna encendida para apagarla hay que mantener pulsado el botón de control durante algo más de un segundo.

A mí ese tipo de linternas me parecen la mejor opción en cuanto a la relación portabilidad/prestaciones. Ya hemos analizado alguna de un tamaño minúsculo (como la Walter Pro NL10, la Trustfire Mini-07 o la Olight i1R 2 EOS) y aunque es verdad que de esas literalmente nos olvidamos de que las llevamos encima, no es menos cierto que la potencia lumínica y, sobre todo, la autonomía se resienten un poco. Sin embargo, con este tipo de linternas que descubrí con la Nitecore Tiki tenemos un balance muy adecuado entre tamaño reducido, potencia luminosa más que suficiente y autonomía como para no tener que ir cargando todos los días la batería.

Del modelo que hoy estamos viendo me gusta que hayan eliminado el PWM porque cuando es muy acusado molesta bastante cuando estamos iluminando algo en movimiento y tenemos la sensación de estar viendo un vídeo que corre a pocos frames por segundo. En este modelo esto se ha eliminado casi por completo y eso es algo que quiero recalcar.

En cuanto a los materiales, habrá gente a la que no le guste, pero creo que la elección de la poliamida para el cuerpo es buena: es un material medianamente resistente al uso diario aunque no tanto a los arañazos profundos como el que he provocado al colocar la anilla posterior y que podéis ver en una de las fotos que ilustran esta entrada. En el día a día no vais a tener arañazos visibles con el roce con las llaves y/o las monedas que podáis llevar en el bolsillo, y lo que va a ocurrir más bien es que la textura microgranulosa de la linterna se va a ir suavizando y alisando en las zonas de mayor roce, haciendo que vuestra A1x vaya envejeciendo con vosotros.

Conclusión

Reconozco que he desarrollado una rápida afinidad por Rovyvon: hacen linternas con un diseño que me gusta mucho, prácticas, funcionales y, aunque esto es algo que veremos con el tiempo, fiables y resistentes.

El modelo que hoy hemos visto es ahora mismo el más sencillo de la marca, pero eso no quiere decir que ande corto de prestaciones: poner 650 lumens en la punta de tus dedos en un momento dado es una pasada; y aunque es verdad que gracias al aumento de capacidad de la batería tenemos una autonomía bastante decente, también he de decir que empieza a estar en el límite del concepto de linterna llavero de tal modo que si la engrosan o alargan un poco más ya tendría que ir suelta en un bolsillo, mochila o bolso.

De hecho tengo en mente preparar un artículo comparando la A1 y la A1x porque creo que puede ser interesante para comprobar si la introducción de las mejoras en el nuevo modelo ha sido un paso adelante o no. A ver si un día de estos me pongo con ello porque creo que puede ser interesante.

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Review: RovyVon Aurora A1

Tenía muchas ganas de hacerme con una linterna de RovyVon. No porque me vaya a ofrecer algo que no conozca ya; sino por probar otro modelo que siguiera la filosofía de mi admirada Nitecore TIKI. Dentro de la gama del fabricante chino he elegido la Aurora A1 porque es su modelo más sencillo, actualmente está de liquidación a 20 euros y creo que puede ir bien en el llavero del coche.

Lo bueno de la A1 es su combinación de resistencia, rapidez de recarga y potencia lumínica. Lo malo, tal vez, es que los acabados no están tan refinados como en otros modelos de la competencia como iremos viendo a lo largo de esta review.

El cuerpo

El cuerpo de la A1 está fabricado con un material poco habitual. La mayoría de las linternas son metálicas ya sea en aluminio, acero inoxidable o titanio. Luego hay modelos como la Nitecore TIKI cuyo cuerpo está hecho de policarbonato y el caso que hoy nos ocupa en el que la marca ha optado por la poliamida; dando lugar a un modelo ligero y en teoría muy resistente a golpes y arañazos, algo que el tiempo se encargará de confirmar o desmentir.

La cabeza está hecha de acero inoxidable para poder refrigerar la electrónica cuando hacemos uso del modo Alto, ya que éste hace a la electrónica generar altas temperaturas y de ser de material plástico el calor se acumularía en el interior, sentando fatal a los componentes y especialmente a la batería integrada. Me hubiera gustado ver una versión de la A1 íntegramente fabricada en poliamida porque sería el récord de la ligereza, pero para ello tendríamos que prescindir de los modos más potentes por lo que os decía hace un momento y seguro que la marca no está dispuesta a ello.

Por cierto, a modo de curiosidad, comentar que la poliamida de todo el cuerpo tiene un tacto rugoso a excepción de la cara superior donde pone “Aurora A1” que está completamente pulida. Menos mal que en RovyVon no les ha dado por pulir todo el cuerpo, porque me parece mucho más agradable (y resistente a los arañazos) el tacto de las zonas ásperas.

Las dimensiones de la linterna son de tan sólo 54 mm de largo por 14 mm de diámetro. El peso es de unos exiguos 12 gramos, que si no llega a ser por la cabeza de acero se quedaría en cifras de récord. Por descontado, el cuerpo no tiene partes desmontables a excepción de la tapa de goma que cubre el puerto microUSB de carga y de la cual RovyVon incluye una segunda unidad a modo de recambio. Todo un detalle.

Hablando de incluir cosas, además de la tapa de repuesto que os comentaba, en la caja viene una correa de muñeca, una cadena por si la queremos llevar al cuello, un cable de carga microUSB de unos 15 cm de longitud, un clip metálico, las instrucciones y una minúscula tarjeta de garantía. Echo en falta la inclusión de una anilla de llavero, pero no es problema porque en casa tengo decenas de ellas y, de hecho, en alguna foto veréis que le he añadido una.

Los acabados no son tan perfectos como en otras linternas. Es la primera RovyVon que tengo y por tanto no puedo saber si es una constante en toda la gama, sólo en este modelo por ser el más básico de todos o bien algo de esta unidad en concreto por pura mala suerte que haya podido tener. Sea como sea, lo que veo es que en la unión de las dos piezas de poliamida que conforman en cuerpo así como con la cabeza se aprecian ligeras rebabas que con el roce del día a día se suavizarán pero que nada más sacar la linterna de la caja enseguida saltan a la vista.

El único botón de la linterna es de goma traslúcida porque bajo su superficie se encuentran dos pequeños LEDs que se encargan de mostrar el estado de carga cuando tenemos la linterna conectada por microUSB: se ilumina en color rojo cuando está cargando y pasa a azul cuando el proceso ha finalizado. Con el cable conectado podremos utilizar la linterna, por lo que si empleáis uno de esos semirígidos junto a un powerbank podréis montaros una especie de lámpara portátil.

Por cierto, dicho botón tiene un tacto estupendo que hace que activemos y cambiemos entre los modos de funcionamiento con total precisión y sin fallar ni una sola vez, siendo esta una de las cosas que más me gustan de este modelo.

La batería interna y no reemplazable por el usuario de ninguna manera (al menos sin hacer un destrozo) es de polímeros de litio y cuenta con una capacidad de 130 mAh. Su tiempo de carga es de unos 45 minutos y lo que menos me gusta es que si agitamos la linterna en la mano notaremos cómo algo se mueve ligeramente en el interior siendo, con casi total seguridad, la batería. No es una cosa grave (como todos los defectos que presenta este modelo) pero ese leve movimiento puede hacer que al final se aflojen conexiones, se suelten cables… y un buen día la linterna dejará de funcionar sin explicación aparente.

En cuanto a resistencia a los elementos, RovyVon asegura que la linterna resiste caídas desde una altura máxima de 1,5 metros y que posee certificación IP65 lo que la haría resistente al polvo en cualquier caso y a chorros de agua potentes. Ahora bien, como siempre digo en este tipo de linternas, ojo con dejaros abierta la tapa del puerto del carga porque con una gota de agua que entre ahí ya la hemos liado.

La luz

El LED encargado de proporcionar la luz que arroja la Aurora A1 es un Cree XP-G3 S5 con una temperatura de color de 6500 ºK capaz de generar unos alucinantes 550 lumens. Hay una versión con LED Nichia 219C de mayor fidelidad cromática (neutral white lo llaman, con una temperatura de 4500 ºK) cuya potencia lumínica máxima es de “sólo” 350 lumens, pero el modelo que hoy nos ocupa es el más potente de los dos y realmente es flipante ver cómo una linterna de este tamaño puede generar tanta luz.

Sobre el LED tenemos una lente TIR muy habitual en este tipo de linternas pero me llama la atención que en su interior han quedado unas minúsculas burbujas en el material que conforma dicha lente producto de algún tipo de defecto de agitación durante el proceso de fabricación. Como ya os he comentado antes, son pequeños fallos que diferencian esta linterna de otras de la competencia aunque he de reconocer que no afectan a la calidad de la luz. Podéis apreciar estas pequeñas burbujas en la siguiente fotografía.

Sea como sea, es la primera vez que me encuentro con un defecto de este tipo en una lente TIR; y eso que tengo varias que las llevan costando la mitad que este modelo (la Olight i3E EOS o la Trustfire Mini2 por ejemplo).

Los modos de funcionamiento son cuatro más uno oculto (e inexplicablemente no documentado). Vamos a explicarlos uno por uno:

Si tenemos la linterna apagada y hacemos una doble pulsación esta se enciende en el modo Bajo, que dispone de 22 lumens y una autonomía de 150 minutos. Una breve pulsación nos llevará al Medio con sus 230 lumens y 55 minutos de autonomía. Si volvemos a pulsar iremos al modo Alto con sus sensacionales 550 lumens pero sólo durante un total de 38 minutos; y digo total porque no podemos estar indefinidamente en el modo alto, ya que a los dos minutos la linterna pasará automáticamente a emitir 65 lumens para evitar calentamientos internos.

Desde el modo Alto con una pulsación breve activaremos el modo Estroboscópico que, como de costumbre, no tengo pensado usar ni soy capaz de probar durante más de unos segundos sin que todo empiece a darme vueltas. Si pulsamos brevemente de nuevo volveremos al modo Bajo para, a base de pulsaciones cortas, seguir con la secuencia Medio-Alto-Estroboscópico-Bajo-Medio-Alto-Estroboscópico… Y así hasta que con una pulsación larga apaguemos la linterna o dejemos durante más de un minuto un modo fijo, en cuyo caso con la pulsación corta lo que haremos es apagar la linterna.

Existe también un modo Ultrabajo (no documentado) que se activa haciendo una triple pulsación con la linterna apagada y que se apagará con la siguiente pulsación sea del tipo que sea devolviendo la linterna al modo de reposo. Poniéndolo al lado de otros modelos de linternas calculo que debe rondar entre 2 y 3 lumens, por lo que aunque ilumina muy poco no se puede considerar un modo moonlight como tal porque para ello no deberíamos superar el lumen.

En cuanto al PWM el modo Alto, como es lógico, no muestra parpadeo alguno. Mientras que los modos Medio y Bajo presentan una frecuencia de PWM de unos 2500 Hz que consigue que apenas lo notemos en condiciones normales. Lo malo viene al activar el modo Ultrabajo, ya que su PWM es marcadísimo y haciendo comprobaciones veo que lo hace a una frecuencia de tan sólo 100 Hz, siendo claramente perceptible por el ojo al más mínimo movimiento de la linterna.

El haz de luz tiene una zona central más intensa que además presenta unos rebordes algo amarillentos. Fuera de esta zona del haz todavía tenemos luz, pero ya con una menor intensidad y fundiéndose a negro poco a poco, dando lugar a un haz general con dos zonas bastante diferenciadas; no como otros modelos similares que ofrecen una distribución más gradual.

Las sensaciones

Lo primero que sientes al sacar la A1 de su caja es el tacto rugoso de la poliamida y lo robusto que es su cuerpo. Tiene un aire un poco militar (a lo que contribuye que la versión que me he comprado es la de color gris) que a mí particularmente me gusta mucho y que me hace despreocuparme por su integridad física si la llevo en mi llavero junto al resto de elementos presentes en un bolsillo cualquiera.

Nadie puede negar que los parecidos entre los modelos de RovyVon (especialmente los Aurora A5 y A8) y la Nitecore TIKI son más que evidentes. No creo que esto sea una casualidad, y suena a un caso claro de espionaje industrial, porque no es normal que en un lapso de tiempo más o menos breve aparezcan en el mercado dos modelos que son prácticamente idénticos entre si. Fijaos en la foto que os dejo a continuación y no me digáis que no son casi gemelas. Bueno, y si veis los dos modelos que os decía hace un momento alucinaríais. Sólo os digo que esos tienen el cuerpo transparente y cuentan con LEDs auxiliares sobre el botón de control, así que os podéis imaginar el parecido.

El único botón es prácticamente igual y está situado en el mismo sitio, las cabezas de acero inoxidable son casi calcadas, la zona trasera para enganchar una anilla es muy parecida… Lo único radicalmente diferente es que la A1 permite colocarle un clip y en la TIKI no hay forma de hacerlo, pero por lo demás las similitudes son múltiples y evidentes.

¿Casualidad? No lo creo: Nitecore no hace declaraciones al respecto y RovyVon sólo dice que sus modelos no se basan en ningún tipo de colaboración con Nitecore; así que tiene pinta de que la cosa podría acabar en los tribunales porque a mis ojos es un plagio total y absoluto. De cualquier modo, investigando un poco resulta que el modelo de Nitecore apareció en el mercado nada menos que año y medio antes de que Nitecore presentara en sociedad a la TIKI. Ahí queda eso.

Dejo al margen ya la famosa polémica con la TIKI porque al final estos artículos van de analizar linternas y sólo quiero añadir que aunque me enteré del parecido razonable entre las dos marcas después de tener en mis manos el modelo de Nitecore, esto no le quita ni un ápice de la adoración que siento por este modelo que desde entonces ha venido conmigo a todas partes y que uso multitud de veces al día hasta el punto de que por las noches lo tengo a mano en la mesilla de noche y lo he empleado incluso como luz ambiental en esas circunstancias.

En otro orden de cosas, el clip que se incluye con la Aurora A1 es fuerte y nos permite llevar la linterna en el borde del bolsillo, en el cinturón o incluso colgada de la visera de una gorra si necesitamos alumbrar algo con las manos libres. De cualquier modo yo he optado por no usarlo porque, además de que creo que el lugar de una linterna de este tamaño está en un llavero, los clips que no van atornillados me dan siempre la sensación de que ante una tracción accidental se van a separar y acabaremos perdiendo la linterna.

Del resto de accesorios, la correa y el collar se han quedado en la caja desde el minuto uno porque entiendo que en una linterna tan pequeña no hace falta llevarla amarrada a la muñeca y porque usarla de colgante me parece un poco de flipados. Sí que me hubiera gustado que hubieran incluido una pequeña anilla para colgarla del llavero (como ya dije hace unos párrafos) porque creo que es el uso más lógico de una linterna de este formato.

Sea como sea, pese a sus pequeños fallos en los acabados estoy muy contento con la Aurora A1 porque me parece un modelo muy robusto y que por su sencillez creo que no me fallará en mucho tiempo. Falta ver qué pasa con esa holgura que detecto en su batería, pero al menos por sensaciones en la mano creo que estamos ante una linterna muy resistente. El tiempo me dirá si soy un buen pitoniso o no.

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