Recuerdos de Oropesa (XXVIII)

Han pasado más de cuatro años desde que regresé a Madrid pero todavía vienen a mi mente recuerdos de aquella época en la que estuve trabajando y viviendo en Oropesa del Mar.

Atardecer tras la ventanaLa fotografía de hoy es de la ventana de la cocina de mi casa en un atardecer de principios de octubre de 2012. Y es que tenía la suerte de que por las tardes daba el sol en esa parte de la vivienda dándole a todo una tonalidad muy especial.

El ocaso significaba el final de la jornada laboral, la cena de bandeja viendo el telediario, una conversación por teléfono, un rato de lectura, dormir pegado al móvil por si había algún desastre y así pasar otra hoja más del calendario con la vista siempre puesta en el futuro.

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Cuadros torcidos

Mirar a través de cualquiera de las ventanas de la Torre del Rey de Oropesa del Mar es evocar barcos piratas aproximándose a la costa con la intención de cometer todo tipo de atrocidades y saquear las riquezas que fueran encontrando por la villa ante el temor de sus habitantes.

Marcos torcidos

Hoy en estos mares sólo se divisan embarcaciones de recreo y alguna que otra moto acuática; pero tenía ganas de mostraros esta imagen porque creo que es un buen ejemplo de la fuerza del blanco y negro.

Fotografiando a través de cristales

Disparar a través de cristales a veces conlleva sorpresas: si no tenemos cuidado es muy posible que la fotografía resultante aparezca desenfocada y/o llena de reflejos. Seguro que os ha ocurrido alguna vez eso de ver algo que nos llama la atención en un escaparate, dentro de una vitrina o detrás de una ventana y por mucho que lo intentamos la imagen que obtenemos no es más que un reflejo blanquecino tras el que supone que está aquello que pretendíamos retratar.

Pues bien, con este artículo voy a intentar plantearos algunas cosas que hacemos mal en las situaciones que os comentaba antes y daros al final una solución sencilla para obtener una fotografía en condiciones:

1. Flash integrado reflejado en el cristal

Es la peor situación de las que se nos pueden presentar, ya que la activación del flash integrado en la cámara va a arruinar completamente la fotografía en casi todos los casos. De hecho este es un claro ejemplo de por qué debemos evitar emplear el modo automático; ya que si la cámara detecta una iluminación insuficiente activará el flash sin preocuparse de más.

2. Enfocando al cristal (o a nosotros) en vez de al motivo

Si desactivamos el flash pero disparamos igualmente frente al cristal nos vamos a encontrar con un montón de reflejos que pueden confundir a la cámara haciendo que salga enfocado el vídrio (o nuestro propio reflejo) en vez de el motivo que queremos fotografiar.

3. Reflejos en el vídrio

Aunque nos coloquemos en ángulo con respecto al cristal y desactivemos el flash, si la iluminación del lugar en el que nos encontramos es más intensa que la que hay al otro lado del vidrio,van a aparecer un montón de molestos reflejos en la imagen. Esto nos ocurrirá, por ejemplo, fotografiando a pleno sol el escaparate de una tienda porque la iluminación exterior siempre será más intensa que la de la tienda.

Una solución sencilla al problema

Lo más sencillo  y efectivo para minimizar los reflejos en el cristal a la hora de hacer una fotografía a través de él es pegar el objetivo de la cámara todo lo posible al vídrio y eliminar la iluminación periférica que incide en el trozo de cristal que hay frente a la óptica.

Si nuestro objetivo lleva un parasol, podemos pegar el frontal del objetivo contra el cristal para hacer la fotografía. Gracias a ello la lente frontal del objetivo va a estar a salvo de rayones porque el parasol evita que toque; y además dicho parasol va a conseguir eliminar cualquier posible reflejo porque deja “en sombra” toda la zona del cristal a la que está apuntando la cámara.

En caso de no contar con un parasol, sería bueno tener un filtro UV instalado en el frontal del objetivo para asegurarnos de que no vamos a rayarlo por fricción directa contra el vídrio. Podremos pegar el filtro directamente contra el cristal sin miedo a dañar nada porque este tipo de elementos siempre tienen un aro metálico a modo de “mini-parasol”.

Lo que no os recomiendo en absoluto es pegar el frontal del objetivo al cristal directamente porque, aunque no toque directamente, puede que al enfocar sobresalga la lente frontal y llegue a “rascar” contra el cristal a través del que pretendemos disparar y le ocasionemos algún desperfecto. Además, tened en cuenta que hay objetivos que varían su tamaño al enfocar (un ejemplo es el habitual 55-200 de Nikon) y si estamos presionando la óptica contra el escaparate de turno y al enfocar aumenta su tamaño, podemos estar forzando los mecanismos internos de la cámara y/o la óptica. Tened eso en cuenta siempre.

Lo malo de esta técnica que os comento es que vamos a tener el ángulo de disparo bastante restringido, ya que en el momento que no tengamos el frontal completamente pegado al cristal, va a entrar luz que incidirá sobre el vídrio provocando reflejos que aparecerán en la fotografía resultante. Es decir, que vamos a estar obligados a disparar en posición completamente perpendicular al escaparate, ventana o vitrina tras el que esté nuestro motivo a retratar.

Bueno, espero que la entrada os sea útil en alguna ocasión. Como veis, con pegarnos completamente al cristal que nos está ocasionando esos molestos reflejos podemos eliminar de un plumazo casi todos nuestros problemas, aunque también es cierto que debemos tener un poco de cuidado para no dañar nuestro equipo.

* Todos los artículos de este tipo en https://luipermom.wordpress.com/fotografia

Esto sí que es un buen emulador de Windows

¿Tienes un cuarto interior (por lo tanto sin ventanas) en el que te ataca una cierta sensación de claustrofobia cada vez que entras? Tu solución está en este “simulador de ventana” que me he encontrado de pura casualidad dando una vuelta por internet.

El invento no consiste más que en una luz blanca ante la cual hay una persiana entreabierta que hace que parezca que la inexistente ventana de tu cuartucho da a un precioso jardín lleno de sol, flores y almendros.

Eso sí, no trates de asomarte o los ladrillos se encargarán de recordarte dónde estás realmente 😛