Negro panorama laboral para los recién titulados

Ayer me acerqué a la escuela politécnica a ver las ofertas de empleo que cuelgan de los tablones dispuestos para ello. Tablones donde en años anteriores era realmente complicado encontrar un centímetro cuadrado libre porque las ofertas se solapaban unas sobre otras. Eran tiempos de bonanza económica y todas las empresas necesitaban profesionales para seguir expandiendo sus actividades.

Sin embargo, el panorama que me encontré en mi reciente visita fue absolutamente desolador, hasta el punto que cuando me planté delante del tablón no me podía creer lo que estaba viendo:

Negro panorama laboral

En la parte derecha del tablón se colocan las ofertas de proyectos de fin de carrera y, aunque no son muy numerosas, siempre hay algo porque todo alumno ha de realizar uno para terminar sus estudios de ingeniería y a la universidad le interesa porque son cosas que en futuro podría llevar a la práctica y apuntarse un logro.

Pero, sin duda, lo peor se encuentra en la parte izquierda del tablón; el lugar donde se colocan las ofertas de empleo, tanto las de trabajo como las de prácticas en empresas. Y es que  lo único que uno se encuentra allí actualmente son las grapas y chinchetas que sujetaban los carteles que hubo en tiempos pasados.

Negro panorama laboral (detalle)

Puede que solo sea un tablón, puede que sólo sea algo temporal y que dentro de una semana haya algo allí colgado; pero llegar esta mañana y encontrarme con ese vacío me pareció todo un icono de la actual situación laboral para los recién titulados: nuestro futuro como trabajadores a corto plazo está bastante negro.

De todos modos, esto no quiere decir que haya que rendirse. Hay que ser constante y seguir llamando a todas las puertas posibles porque estoy seguro de que antes o después algo saldrá.

Hasta pronto, compañeros

Hoy es mi último día en Komatsu. Cuando se publiquen estas líneas estaré en mi coche de camino a la oficina cargado de rosquillas de Alcalá, bombones, alguna que otra sorpresa y un montón de recuerdos. Y cuando salga por la puerta del departamento, se habrán cumplido nueve meses de experiencias, intenso aprendizaje y un montón de compañeros a los que echaré muchísimo de menos.

A lo largo de esta mañana daré una carta en mano a cada uno de ellos; un escrito que no voy a reproducir aquí porque quiero que sea algo que quede entre todos nosotros; pero sí que os diré que son unas líneas de sincero agradecimiento por todo lo aprendido tanto en lo técnico como, sobre todo, en lo humano.

Hoy echo la vista atrás y recuerdo mis primeros días en la empresa: cuando no tenía ni idea de cómo funcionaba una excavadora y tenía que echar mano de mis compañeros para casi todo. Luego llegó María, a quien me tocó enseñar a manejar los programas y con la que enseguida hice muy buenas migas. Pasaron los meses del invierno y al florecer los almendros dejó su puesto el mismo día que terminaba el contrato de la que hasta ese momento fue mi jefa, de modo que me sentí bastante triste durante una temporada.

A partir de ese momento me encargué yo sólo de todos los tipos de máquinas que pasan por nuestro departamento, ganando muchísimo en experiencia y conocimientos. Pasaron más meses, volvió el calor… y un día no hace mucho me di cuenta de que me quedaban nada más que un par de semanas en la empresa. Fue el día que llegó Óliver; la persona que me sustituirá en mi puesto a partir de mañana y a quien también dejaré una copia de la carta que os decía antes para que entienda que nuestro departamento es mucho más que un grupo de personas. Lo hará bien y le deseo mucha suerte; yo mismo le estuve enseñando cómo tenía que hacer las cosas y la verdad es que le cogió el truco con rapidez. Me siento orgulloso de haber sido su “profesor” del mismo modo que lo fui de María cuando entró.

Sillas vacías

No sé si lloraré al despedirme, pero es muy posible que así sea. Lloraré si pienso que mañana me levantaré sin saber muy bien qué hacer, que no podré dar los buenos días a toda esa gente que me encuentro sonriendo al entrar por la puerta, que no me sentaré en esa silla azul que me siempre me acoge con agrado… Pero si lloro, como dice Nacho Vegas en una de sus mejores canciones, No lloraré por ti ni por mí; lloraré por los demás.

Mil gracias por estos nueve meses inolvidables. Os echaré mucho de menos.

¡Buena suerte y hasta pronto, compañeros!

En el atasco de cada mañana

A la hora que se va a publicar esto os puedo garantizar que estaré metido en una fila de coches que salen todos a la vez de Alcalá de Henares en dirección a Madrid para ir a trabajar. Todos los días me toca pasar un rato en un atasco que ya hasta me empieza a resultar familiar, pero hasta ayer no se me había pasado por la cabeza hablaros sobre ello, así que vamos a hablar un rato sobre algunas cosas inexplicables que afectan al tráfico rodado sobre todo a primera y última hora del día.

En el atasco de cada mañana

Cerca ya de Komatsu en un día de lluvia.

No sé lo que pensaréis vosotros, pero a mí lo de los atascos me parece una de las peores cosas que te puedes encontrar a lo largo del día. Si vas en transporte público y no vas con hora es algo que se puede llevar más o menos bien e incluso te puedes echar una siestecita (es lo que hace mi hermana al ir a la universidad) pero cuando vas a tu puesto de trabajo, tienes que entrar a una hora determinada y ves que varios kilómetros antes de llegar estás parado en medio de una carretera junto a varios miles de vehículos la cosa ya no es tan relajante.

Lo que yo hago es conectar el ipod a la radio del coche y reproducir la lista de mis canciones favoritas. Así al menos hay algo que me hace estar cómodo y relajado. Tengo la ventaja de que si no hay nada de tráfico tardo menos de 10 minutos en llegar desde la puerta de mi casa hasta la puerta de la empresa donde trabajo, pero en días como el de hoy se ha dado el caso de tirarme tres cuartos de hora en medio de un mar de coches; y os aseguro que eso desespera al más pintado. Eso sí, si llego a trabajar en Madrid os aseguro que dejaba el coche aparcado en casa y me iba en tren (que es lo que solía hacer cuando iba a las presentaciones para ultimONivel que tenían lugar a primera hora de la mañana).

Atascos sin fin

En días soleados también te puede sorprender el atasco.

La verdad es que no me entra muy bien en la cabeza la razón por la cual cuando llueve los atascos se multiplican en longitud y duración. En la empresa hemos hablado del tema en más de una ocasión y tenemos dos tipos de razones para esto: una es que sencillamente la gente no sabe conducir con lluvia (la navaja de Occam: “la explicación más sencilla suele ser la correcta”). La otra es que cuando llueve la gente se vuelve más perezosa y en lugar de ir en transporte público coge el coche (aunque no tengo yo muy claro que la diferencia de vehículos particulares circulando sea tan grande entre unos días y otros).

Sea como sea, el caso es que hay días en los que llego a trabajar en menos de diez minutos (no me da tiempo a escuchar ni dos canciones completas durante el trayecto) y otros en los que me entran ganas de darle mordiscos al volante del coche a ver si ese rato de no hacer nada se pasa más rápido.

En fin… ¡saludos desde el atasco de cada mañana!  😉

Dejo el equipo de ultimONivel

Puede que a todos os pille por sorpresa lo que os voy a comunicar, pero es una decisión tomada en firme y más que meditada durante las últimas dos semanas: a lo largo de ese tiempo he estado dándole vueltas a mi papel actual en la recién renovada web de ultimONivel y he llegado a la conclusión de que es mejor que deje mi lugar a otra persona que seguro que lo hará mejor que yo.

Veréis, desde hace tiempo vengo observando que cada vez juego menos a videojuegos; y ya no es sólo el hecho de que disfrute más con la música, la fotografía o el simple hecho de salir a dar una una vuelta en una tarde de sol, pues eso es algo que ya me ocurre desde hace años. Lo que noto (y eso es algo que os comenté cuando os anuncié que renunciaba a las presentaciones de videojuegos) es que en mi vida hay otra serie de cosas que son prioritarias y las que me quiero dedicar íntegramente.

GBA-SP

Haber comenzado a trabajar en KESA me ha dado una perspectiva de la vida que antes no tenía. He estado muy involucrado en ON desde el día que comencé, pero siempre he tenido claro que precisamente por ser un hobby completamente voluntario lo dejaría en el momento que dejara de disfrutar de lo que hacía; y ese momento ha llegado. Siempre he pensado que en la vida hay que ser, ante todo, coherente y esto que os anuncio hoy no hace sino poner un punto a algo que tarde o temprano tenía que finalizar.

Mirad, un suceso bastante significativo es que hace unos días entré en EOL y me encontré en portada la noticia de que había salido a la venta un nuevo modelo de PSP; y lo que más me dolió fue que ¡no tenía ni idea del asunto! Cada vez estoy menos metido en el mundillo, no leo noticias sobre videojuegos, no tengo ni idea de qué títulos van a salir al mercado en las próximas semanas… ¿qué clase de coordinador sería entonces? Algo está claro: la época de las presentaciones que se terminaba como os decía hace unos días cierra a la vez muchas más puertas de lo que pensaba.

Y tal vez podría hacer un esfuerzo y ponerme al día en el tema de videojuegos, pero lo cierto es que no me apetece gastar más energías en algo que cada vez siento más lejano y más extraño. Es hora de dar el testigo a los nuevos redactores que acaban de entrar en la web y creo que lo mejor es hacerlo al 100% y con todas las consecuencias. Y aunque pueda parecer una actitud egoísta por mi parte prefiero dedicarme íntegramente a mi trabajo en KESA, la finalización del proyecto de fin de carrera y aprovechar el escaso tiempo libre del que dispongo para invertirlo en hobbys con los que me siento más identificado. Creo que tiene todo el sentido del mundo, ¿no creéis?

Han sido dos años de aprendizaje continuo en ultimONivel y tengo claro que gracias a mi labor he conocido a mucha gente que de otro modo no me hubiera sido posible y que he accedido a lugares que de ninguna otra manera hubiera podido ver. He conocido el mundo del videojuego desde dentro, que es algo que siempre quise; y mi mejor modo de agradecerlo han sido todos los análisis y reportajes que he publicado para la web desde el primer día. Ahí quedará todo ese material como testigo de una época que simplemente llega a su fin como tantas otras cosas en la vida.

No quisiera alargar esta despedida mucho más; simplemente me gustaría dar las gracias a todos los integrantes pasados y actuales de ultimONivel y sobre todo agradecer a los locutores de Montcada en Juego que depositaran su confianza en mí para echar a andar este proyecto. De todos modos, me seguiré pasando a diario por el foro y la web, pues toda la gente que hay allí me ha demostrado siempre que aprecia el trabajo bien hecho y que se puede contar con ellos cuando hace falta. A muchos de ellos los considero verdaderos amigos y por lo tanto no les puedo fallar.

A modo de resumen os puedo decir que me llevo bien guardadas en el corazón todas las experiencias vividas durante estos dos últimos años; y son tantas que ahora mismo se me vienen de golpe a la memoria y no puedo evitar emocionarme.

Con Karima Adebibe en la presentación de Tomb Raider

Como ya dije en su momento a la hora de hacer un homenaje a los locutores de ultimONivel en el mítico día de la entrega de los mantONes, “¡Gracias por haber hecho realidad los sueños de un niño grande!”.