Una dosis de optimismo para afrontar los exámenes de septiembre

Esta mañana iba conduciendo hacia el trabajo cuando en la radio comentaron lo cerca que queda ya el mes de septiembre con sus correspondientes depresiones post-vacacionales, compras masivas de libros escolares, tormentas a última hora de la tarde… y los temidos exámenes de recuperación.

Paisajes casi tropicales

Enfrascado como estoy ahora mismo en mis tareas laborales, no me había dado cuenta de que estamos ya a menos de diez días de finiquitar el mes de agosto; y al percatarme de esto empecé a recordar que en mi época universitaria a estas alturas de verano estaría ya acelerado pensando en la cercanía del primer examen.

Por suerte solía ser un alumno aplicado y, aunque tenía amigos que se dedicaban a jugar a las cartas de Octubre a Junio y luego en Septiembre recuperaban todo lo que no habían aprobado durante el curso, yo solía sacar la mayoría de las asignaturas en Febrero y en Junio para que, aunque llevara alguna para las recuperaciones, al menos pudiera desconectar un poco durante el verano.

Oxidado

Pero el caso es que me pongo a recordar ahora aquellas tandas de exámenes y se me viene la cabeza la sensación de desánimo que me invadía cuando pese a echarle un montón de horas a una asignatura la suspendía con un cuatro y pico o cuando en un laboratorio la práctica final fallaba justo a cinco minutos de la evaluación. Momentos de impotencia que seguro habréis sufrido todos los que conozcáis de primera mano la vida universitaria y que a veces pueden llevarnos a pensar que estamos perdiendo el tiempo o que nos deberíamos haber dedicado a plantar guisantes en el fondo de algún valle perdido.

Un sentimiento que hace ya unos cuantos años traté de plasmar en este vídeo que grabé con una simple cámara compacta, una frenética canción de El niño gusano  y un poco de imaginación.

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No obstante, lo que pretendo con esta entrada es daros ánimos a todos los que estéis a punto de comenzar vuestros exámenes de recuperación. Las temporadas de exámenes en la universidad son épocas duras en las que cuesta conciliar el sueño y durante las que tenemos los músculos más tensos de lo habitual. De hecho, son tantas las horas de estudio que, por lo general, la espalda y/o el cuello acaban resintiéndose; así que no os olvidéis de hacer un descanso de vez en cuando.

Sin embargo, pese al dolor, la frustración, la ansiedad o el desánimo os aseguro que al final merece la pena todo el esfuerzo realizado. No ya sólo por el día en el que presentas tu proyecto de fin de carrera y te das cuenta de que ya tienes tu título (es una sensación indescriptible) sino por la perspectiva que adquieres a partir de ese momento. Tener una carrera no te hace más listo que nadie; pero sí que te abre una serie de puertas que de otro modo permanecerían cerradas; y eso es algo que tal y como están las cosas hoy en día no es ninguna tontería.

I think it's gonna be a long long time

Y es que a todas las facetas de mi vida les aplico la misma filosofía: ser metódico, constante y tener en mente que “si se hace algo es para hacerlo bien”. Esto es algo que a mí hasta el momento me ha dado muy buenos resultados y, de hecho, ahora mismo estoy recogiendo el fruto de todo lo que sembré en su momento y considero que me encuentro en la mejor época de mi vida.

También me acuerdo de algunos compañeros de instituto que dejaron los estudios en plena época de vacas gordas para arrimarse a la cultura del pelotazo y el dinero fácil. Y si bien es verdad que mientras yo iba a clase en un coche viejo y pasaba las tardes peleándome en la biblioteca con ecuaciones diferenciales ellos iban a los sitios de moda en un BMW último modelo, ahora la mayoría de ellos se arrastra de empresa en empresa en busca de algún empleo que les permita llegar a fin de mes si es que no han vuelto a las aulas en busca de alguna formación que les abra aquellas puertas que ellos mismos se cerraron años atrás.

¿Cerrado?

Como os decía, desde mi punto de vista es fundamental trazarse una línea de trabajo y seguirla durante todo el tiempo que sea necesario. Sólo así algún día (seguramente más tarde que pronto) llegaremos a alcanzar nuestros objetivos o incluso a superarlos. Sin embargo, aquellos que van buscando atajos al final lo único que consiguen es ir de lado a lado picoteando de aquí y de allá, dándose cuenta al cabo de los años de que en realidad han estado dando vueltas en círculo y están en el mismo lugar desde el que partieron.

Cada loco con su tema

En definitiva: a aquellos que esteis a punto de meteros de lleno en los exámenes de septiembre os mando mucho ánimo y una buena dosis de optimismo porque, aunque es verdad que las cosas ahora mismo pintan mal en el plano laboral, si tenéis ganas y una actitud valiente ante el futuro las buenas noticias acabarán llegando.

Ya lo veréis. Al fin y al cabo, nunca llueve eternamente.

Un pequeño cambio de nombre para el blog

Cuando hace algo más de un año le puse nombre a este blog lo hice pensando en que en cierto modo era una continuación del space de MSN que tuve anteriormente, y que por lo tanto añadir un sencillo “2.0” al final del título (que es el mismo que tenía el otro) le venía que ni pintado.

Sin embargo, la conocida como web 2.0 implica una serie de cosas que no se dan en este blog. Este lugar es más acorde con el estilo de web 1.0, que consiste en el esquema clásico de página web estática en la que una o más personas crean contenidos y el resto se limita a leer, por lo que teniendo en cuenta esto el 2.0 sobra completamente en el título.

web2_0

Por si todavía no tenéis muy claro lo que es la web 2.0 os lo explicaré con un ejemplo que todos conocéis: youtube. En Youtube no hay una serie de administradores que suben vídeos para que los puedan ver los visitantes sin más, sino que cualquier persona puede subir los contenidos a la web y es el propio público el que conforma su portada y el éxito (o fracaso) de los vídeos. Es verdad que aquí vosotros podéis dejar comentarios que siempre leo y de los que tomo buena nota en todo caso, pero directamente no podéis modificar la apariencia de la portada del blog; algo que en una web 2.0 sí sería posible.

No sé, ese sufijo numérico lo puse el día en que me puse a trastear con WordPress.com y desde entonces no se me había ocurrido cambiarlo porque sencillamente no me había planteado el tema; pero esta mañana en medio del atasco habitual vino a mi mente la idea de que el título debía prescindir del tan traído y llevado 2.0. Como veis, los atascos de primera hora son un caldo de cultivo para ideas y pensamientos de lo más variopintos.

Reconozco que soy muy clásico para el tema de la publicación de contenidos en internet. El formato blog se adapta perfectamente a mi filosofía porque todo depende de mí: si algo no funciona es sencillamente por mi culpa, y para el futuro trataré de no incurrir en los mismos errores. Es cierto que la web 2.0 es una herramienta muy potente y tremendamente útil gracias a servicios como el mencionado youtube, Last FM, Delicious, Menéame, Flickr… pero a la hora de compartir información me siento bastante cómodo con el formato “clásico” de las páginas web  😉