Rincones: Vistas nocturnas desde la azotea del Círculo de Bellas Artes (Madrid)

Si hace unos días os presentaba unas fotografías de Madrid tomadas desde una perspectiva algo más elevada de lo habitual, hoy me gustaría compartir con vosotros otras imágenes que, si bien están hechas desde una altura similar, esta vez tienen la peculiaridad de estar captadas rondando la medianoche.

Madrid 29/08/2014

El lugar desde donde están hechas las fotografías que ilustran esta entrada no es otro que la azotea de la sexta planta del Círculo de Bellas Artes. Un pintoresco lugar al que podemos acceder por tres euros a cualquier hora del día y que durante los fines de semana se convierte en uno de los locales más pijos cool de Madrid.

Madrid 29/08/2014

Al margen del precio de las copas y la fauna que pulula por este lugar a ciertas horas de la noche, lo cierto es que la azotea del Círculo de Bellas Artes siempre es un buen lugar desde el que observar Madrid. Desde aquí, tenemos una perspectiva fantástica de la capital y de algunos de sus edificios más emblemáticos.

Madrid 29/08/2014

Para tocar también un poco el tema técnico, os diré que las fotografías están hechas a pulso con mi fiel Nikon D300 empleando un objetivo fijo AF-S Nikkor 35mm F/1.8 G. Como algunos ya sabréis, se trata de mi óptica favorita para “todo uso” porque es ligera, luminosa y aporta un punto de vista muy natural.

Madrid 29/08/2014

¡Hasta las próximas fotos!

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Rincones: Palacio de Cibeles (Madrid)

Hace unos días estuve dando una vuelta con mi chica por el centro de Madrid cuando se nos ocurrió visitar el conocido Palacio de Cibeles. Un emblemático edificio situado en la plaza del mismo nombre y en el que existe un mirador desde el que se puede contemplar toda la ciudad.

Palacio de Cibeles (I)

Para los que somos aficionados a la fotografía, subir a ese mirador de la octava planta y disfrutar de sus vistas es ya de por si toda una experiencia; pero a esto hay que añadir que el interior del edificio también es de lo más pintoresco, ya que en él encontraremos exposiciones de arte moderno, salas de lectura, cafetería… Comentar que el interior del palacio es de acceso libre y que la única zona de pago es el mencionado mirador para el que tendremos que desembolsar dos euros que nos darán derecho a estar allí durante media hora.

Como sabéis, este tipo de entradas del blog es eminentemente fotográfico, de modo que os voy a dejar con las imágenes que capté ese día y que he dividido en dos grandes grupos: interior del palacio y vistas desde el mirador. ¡Espero que os gusten!

Interior del palacio

Como os decía antes, en el interior del palacio os encontraréis exposiciones temporales, obras de arte moderno, fotografías expuestas… La idea del palacio de Cibeles es ofrecer a los ciudadanos un espacio cultural abierto a todos en el que quepan diversos tipos de manifestaciones artísticas, lo que unido a la peculiar arquitectura del edificio da lugar a curiosas composiciones bastante fotogénicas.

Os ofrezco a continuación algunas imágenes que capté en diversos rincones del palacio.

Palacio de Cibeles (IV)

Palacio de Cibeles (VI)

Palacio de Cibeles (VII)

Palacio de Cibeles (V)

Palacio de Cibeles (III)

Palacio de Cibeles (II)

Vistas desde el mirador

El interior del edificio es pintoresco; pero para mí, como amante de la fotografía que soy, el mayor aliciente de esta visita al palacio de Cibeles era la vista panorámica de Madrid que se divisa desde el mirador de la octava planta. Desde allí tendréis un punto de vista privilegiado de la capital y podréis apreciar muchos detalles y relieves que “a ras de suelo” pasan desapercibidos.

Comentar que la sensación al atravesar la puerta de la terraza por primera vez es una especie de saturación de los sentidos porque hay tantas cosas que ver que al principio no sabemos muy bien dónde mirar (aunque yo lo tengo claro: la confluencia de la calle de Alcalá con Gran Vía es mi debilidad en esta gran ciudad que es Madrid).

Os dejo con unas cuantas fotografías captadas desde allí arriba recordándoos que el edificio es accesible a todos los públicos y que podéis disfrutar de este mirador por tan sólo un par de euros.

Mirador del palacio de Cibeles (III)

Mirador del palacio de Cibeles (I)

Mirador del palacio de Cibeles (II)

Mirador del palacio de Cibeles (VI)

Mirador del palacio de Cibeles (VIII)

Mirador del palacio de Cibeles (V)

Mirador del palacio de Cibeles (IV)

Mirador del palacio de Cibeles (VII)

¡Hasta la próxima entrada!

Los recuerdos del L’Atall

Durante los días que pasé recientemente en Oropesa del Mar hubo una tarde en la que me puse a caminar hasta llegar al inicio del camino L’Atall”. Allí, a apenas unos metros del nuevo centro médico recién inaugurado distinguí un edificio que me transportó a aquellos años en los que compartía mañanas, tardes y noches de verano con mis amigos y que tan atrás parecen haber quedado ya.

Cine L'Atall

El cine L’Atall cerró hace ya varios años y daba por hecho que habría sido derribado para construir en su lugar algún edificio de apartamentos como ha ocurrido con buena parte de los terrenos que rodean a esta localidad castellonense. Desde principios de los 90, el perfil de esta zona costera ha cambiado radicalmente y ya nadie se extraña si de un año para otro ha aparecido alguna nueva mole de ladrillos en cualquier lugar.

En Oropesa llegó a haber tres salas de cine por aquellas épocas. Bueno, llamarlas salas no es del todo correcto porque en realidad dos de ellas eran terrazas al aire libre y la tercera (situada muy cerca de la plaza del pueblo) añadía una zona cerrada que se utilizaba durante el invierno. En aquellos cines vi varias películas de la época con mis amigos, pero de la sesión que más recuerdos guardo fue la de aquella noche de 1990 en la que fuimos a ver La Sirenita precisamente en ese cine que podéis ver en la foto de ahí arriba.

A nuestras edades (yo tenía 10 años por aquel entonces) jamás se nos hubiera ocurrido ir caminando en plena noche por el borde de la carretera que sale del pueblo hasta alcanzar esa verja metálica que franquea la entrada al recinto, de modo que la madre de una de las chicas de la pandilla se ofreció a llevarnos en coche, metiéndonos un total de ocho personas en un Seat Ibiza de la época. Una vez allí, salimos a presión de aquel coche, vimos la película y al término de la misma volvimos a repetir la maniobra de acoplamiento para poder entrar todos en aquel coche tan pequeño. Y menos mal que eramos todos bastante delgados y no excesivamente altos, porque si no a alguno le hubiera tocado ir en el maletero.

De la película la verdad es que no recuerdo gran cosa; pero sí que ha vuelto varias veces a mi memoria aquella sensación tan aventurera que suponía ir al cine L’Atall. Aquella noche fue la última vez que vi una película sentado en sus butacas porque en los años posteriores los integrantes de aquella pandilla fuimos separándonos poco a poco y cuando quise darme cuenta me enteré de que el cine había cerrado sus puertas.

Por eso me sorprendió tanto descubrir que, pese a tener sus puertas ocultas bajo gruesos tablones de madera y ver crecer las hierbas sin control en la explanada donde la gente hacía cola para comprar las entradas, el edificio estaba prácticamente intacto.

Mirándolo detenidamente me pareció volver a aquellos años locos donde cada pequeña experiencia que se saliera de lo normal era para nosotros toda una hazaña; y os aseguro que sentir algo así, aunque sólo sea por un segundo, es algo muy grande.

Lugares abandonados (26): el bar María María

No sé si la conocida terraza María María está definitivamente cerrada o es que el negocio sólo funciona en verano; pero sea como sea, el aspecto actual del lugar es bastante desolador y que eso lo que os quiero mostrar hoy. Ya sabéis que los lugares abandonados ejercen un especial magnetismo en mí, por lo que cuando hace unos días pasé junto a este lugar y observé su estado no tarde ni diez segundos en sacar la cámara y ponerme a disparar.

María María

María María

María María

Nunca fui al María María pese a ser uno de los locales más de moda en Alcalá; pero tengo que reconocer que el lugar estaba bastante bien montado: gran superficie, varias barras, algunas mesas… Algo me dice que ya no lo conoceré en primera persona (supongo que si esto fuera un parón invernal estaría todo cubierto con plásticos y no habrían dejado las mesas a la intemperie) pero al menos ahora el María María es el hogar de unos cuantos gatos que se ocultan tras las telas que cubren el exterior del local.

Sombras gatunas en el María María

Facilitando la vida a los cacos

Balcón a ras de suelo

Si yo fuera el promotor de este bloque de viviendas regalaría a los compradores de los primeros pisos una buena alarma anti-intrusiones o directamente les instalaría una barandilla electrificada.

No sé en qué cabeza cabe hacer una terraza prácticamente a ras de suelo teniendo en cuenta que no existe jardín ni valla alguna entre la acera de la calle y la pared del edificio, pero el caso es que así es: residir en un piso como este es prácticamente vivir en la calle.

Por las cosas que se suelen ver un sábado de madrugada, ya me imagino que habrá habido algún que otro cazurro que se habrá metido en el balcón de un salto solo para hacer la gracia delante de sus amigotes. Y eso por no comentar que el día menos pensado te puede desaparecer alguna silla o lo que tengas allí puesto.

Nuevas construcciones