Review: Olympus M. Zuiko Digital ED 40-150mm f4.0-5.6 R

Aunque la D300 sigue siendo mi cámara fotográfica “oficial”, poco a poco la Olympus E-PL1 se ha ido ganando mi confianza a medida que me ha ido acompañando en más y más situaciones en las que quería viajar “ligero de equipaje”, así que es normal que quiera ir ampliando el equipo y una cosa que echaba de menos era un teleobjetivo.

Olympus E-PL1 + 40-150 f/4-5.6

Siguiendo con la filosofía que empleo con esta cámara no quería un objetivo grande y pesado; sino un tele ligero y que incluso estando montado me permitiera guardar la cámara en el bolsillo de un abrigo. Para cargar peso ya está la D300 con el Nikon 80-200 f/2.8 que da una calidad de imagen tremenda; pero como os decía antes, la filosofía de la E-PL1 es la de poder llevar un aparato encima que de una buena calidad de imagen sin dejarme la espalda en ello.

Esto es debido a que el 90% de las veces que salgo de casa no voy expresamente a hacer fotos; pero sí que es verdad que en esas ocasiones más de una vez he visto una situación que merecía la pena ser fotografiada y he echado de menos llevar una cámara decente encima.

Bici

Y aquí es donde entra en juego este Olympus M. Zuiko Digital ED 40-150mm f4.0-5.6 R del que hoy os voy a hablar, puesto que cumple con las premisas anteriormente citadas y complementa a los dos objetivos que ya tenía para este formato.

Aspecto externo

Al ser un teleobjetivo no demasiado luminoso y diseñado para formato m4/3 el tamaño del mismo es bastante contenido. De hecho, en relación al cuerpo de la cámara, su tamaño no es mucho más grande que un Nikon 55-200 VR montado en una D300 (y además obtendremos en ambos casos focales equivalentes muy parecidas).

En la fotografía que tenéis a continuación podéis ver el equipo m4/3 del que dispongo actualmente, que consiste en la Olympus E-PL1, el 14-42 que trae la cámara “de serie”, el anteriormente analizado 14mm f/2.5 de Panasonic y el recién llegado del que hoy estamos hablando.

Mi equipo m4/3

Tanto el cuerpo del objetivo como su montura son de plástico; algo lógico en esta gama de objetivos. Sin embargo, el cuerpo tiene un tacto sólido tanto al agarrarlo como al emplear el anillo de zoom, por lo que parece mejor de lo que en realidad es. El anillo de enfoque va mucho más suave; pero es que internamente no mueve ningún engranaje, sino que se limita a dar órdenes a la cámara a través de señales eléctricas para que esta varíe el plano de enfoque en consecuencia en lo que se denomina “by wire focus”.

La montura plástica no me daba tanto miedo en el 14-42 como en este 40-150 debido a que el cuerpo es más largo y, por tanto, más propenso a golpes. Además, cuando empleamos la máxima distancia focal disponible el objetivo prácticamente duplica su longitud y por la ley de la palanca, un golpe aplicado en el extremo causará bastante tensión en la unión con el cuerpo de la cámara. Habrá que ir con cuidado no vayamos a tener un disgusto.

Encuadre

Por cierto, comentar que la que tengo es una nueva versión de este objetivo cuya única diferencia es que cuenta con un elemento asférico además de la ‘R’ que cuelga al final de su nombre completo. Este tipo de lentes se supone que dan más calidad de imagen, pero como no he probado la versión anterior no sé si la diferencia será muy grande o no.

Características técnicas

Para los amantes de los números, os dejo a continuación las características técnicas de esta óptica; si bien para mi gusto lo más importante es saber sacarle partido a lo que tenemos y, sobre todo, disfrutar de esta afición tan sana.

  • Formato: m4/3
  • Distancia focal: 40 mm – 150 mm (80 mm – 300 mm en equivalente a 35 mm)
  • Construcción: 13 elementos en 10 grupos. 1 elemento asférico y 1 elemento de alta densidad
  • Ángulo de visión: 30 – 8.2 grados
  • Tipo de enfoque: automático con motor ultrasónico y compatible con vídeo
  • Distancia mínima de enfoque: 90 cm
  • Ratio máximo de ampliación: 0.16x (0.32x en equivalente 35 mm)
  • Diafragma: 7 palas redondeadas
  • Aperturas máximas: f/4.0 (40 mm) – f/5.6 (150 mm)
  • Apertura mínima: f/22
  • Diámetro de filtro: 58 mm (no gira cambiando la focal ni el enfoque)
  • Dimensiones a 40 mm: 63.5mm (diámetro) x 83mm (largo)
  • Peso: 190 gramos

Es un teleobjetivo

Puede parecer una perogrullada, pero no debemos de olvidar que este 40-150 es un teleobjetivo, de modo que haciendo uso de él tendremos todas las ventajas y desventajas de este tipo de ópticas. Como ya os he dicho alguna vez, un teleobjetivo no sirve para acercarse más a las cosas (para eso ya tenemos nuestros pies) sino para jugar con los conceptos de cerca-lejos así como para desenfocar los fondos aislando el motivo principal que queramos retratar.

Distancia

Si sabemos encuadrar el sujeto correctamente y usamos una distancia focal elevada, los fondos aparecerán borrosos dando lugar a bonitas composiciones. Esto es algo que ya vimos en un artículo de hace tiempo; y aunque en esta ocasión al no tener una distancia focal tan elevada (no olvidemos que como máximo tenemos disponibles 150 mm) ni una gran apertura (a esa focal nos tendremos que conformar con f/5.6) el desenfoque no será tan acusado, al usuario del habitual 14-42 que viene de serie con la cámara le parecerá un salto de gigante cuando vea que en ciertas composiciones el fondo prácticamente desaparece.

Ofrenda

En general, los teleobjetivos son más sencillo de usar que los angulares, ya que nos centraremos en una sola zona de la imagen pudiendo casi ignorar el resto. Con una distancia focal muy corta tendremos que tener cuidado con todo lo que ocurra alrededor del motivo principal porque el ángulo de visión es muy amplio y casi todo aparecerá nítido en la fotografía.

Barca

Calidad de imagen

Sería una tontería analizar la calidad de imagen de un objetivo diseñado para m4/3 sin tener en cuenta que las cámaras compatibles con este formato corrigen automáticamente la mayor parte de las aberraciones y distorsiones ópticas. Por lo que he podido comprobar, si disparamos en RAW (no se aplicarán correcciones en tal caso) hay alguna deformación apreciable a simple vista si colocamos el horizonte en un extremo del encuadre, pero como la cámara corrige este tipo de cosas automáticamente al disparar en JPG es algo que no debe de preocuparnos.

Motos

En cualquier caso, si optáis por disparar en formato RAW, esas correcciones las podéis realizar tranquilamente en el ordenador empleando Adobe Lightroom o algún programa similar.

Remarcar también que este teleobjetivo no lleva ningún tipo de estabilizador óptico. Esto es debido a que las cámaras m4/3 de Olympus llevan la estabilización en el propio sensor, de modo que no es necesario estabilizar la óptica. Sin embargo, esto es algo que debemos de tener en cuenta si tenemos una cámara Panasonic, pues aunque el objetivo es plenamente compatible, este fabricante no estabiliza sus cámaras para implementar el sistema directamente en los objetivos (que es lo que siempre han hecho Nikon o Canon por ejemplo).

Naturaleza

La ventaja de las cámaras Olympus, por tanto, es que estabilizarán cualquier cosa que montemos en su bayoneta (hasta una botella de cerveza si encontramos el adaptador adecuado) mientras que en las cámaras de Panasonic no contaremos con estabilización óptica a no ser que utilicemos un objetivo que cuente con algún sistema integrado compatible (y no, creo que todavía no han sacado botellines estabilizados).

Cierto es que la luminosidad de esta óptica no es demasiado elevada (recordad: f/4.0 – 5.6) y que el escaso peso del conjunto cámara + objetivo no lo hacen la mejor opción para situaciones con poca luz a no ser que dispongamos de un trípode. Sin embargo, en cuando la claridad del día se hace patente podemos conseguir imágenes muy buenas sin apenas esfuerzo, aunque no está de más recordar que hay que saber agarrar la cámara para ganar en nitidez, que el estabilizador óptico tampoco es que haga milagros.

Pastel

Siendo conscientes de lo que tenemos entre manos lograremos fotografías muy resultonas; pero si creemos que con él vamos a poder fotografiar todo lo que queramos nos llevaremos más de una decepción.

Tarde

Conclusiones

Este 40-150 de Olympus no es un teleobjetivo diseñado para fotografiar cosas en rápido movimiento o situaciones extremas. No es demasiado luminoso, no es resistente a la lluvia o al polvo, su enfoque no es tan rápido como un objetivo para cámara réflex… Se trata de una óptica pensada para un uso tranquilo y para poder disponer de focales largas en un equipo que ni pesa ni abulta demasiado.

Bocabajo

Paisajes, retratos, puestas de sol, patos nadando en un estanque… Ese tipo de cosas son para las que está pensado este objetivo, y todo lo que sea sacarlo de ahí es jugársela porque estaremos sobrepasando las limitaciones de nuestro equipo fotográfico. Si nuestras necesidades son más elevadas entonces mejor recurrir a una réflex clásica con alguna óptica luminosa y “a prueba de bombas”.

Niebla

Lo que más me gusta del Olympus 40-150 es su escaso peso y tamaño así como el buen tacto que tiene al hacer uso de él; aunque por otra parte, el hecho de que su montura sea de plástico me hace ser especialmente cuidadoso a la hora de llevar la cámara colgando, ya que un mal golpe podría dejaros con el objetivo partido en dos trozos.

Por los cerca de 300 euros que cuesta creo que es una buena inversión que va a ampliar mucho mis posibilidades creativas con esta pequeña cámara. De todos modos, si todavía no habéis entrado en el mundillo del m4/3 os recomiendo que os hagáis con un kit que incluya tanto el habitual angular como un teleobjetivo porque si echáis cuenta veréis que el tele os sale casi regalado y no tendréis que comprarlo aparte meses después como he hecho yo.

Soledad

En definitiva, una óptica compacta y ligera que vendrá a satisfacer nuestras necesidades fotográficas cuando empecemos a sentirnos un poco encasillados con el angular que la cámara trae de serie.

Imágenes de ejemplo

Como es habitual, para finalizar el análisis me gustaría compartir con vosotros algunas imágenes más de ejemplo captadas con este objetivo (además de todas las que hay intercaladas entre los párrafos anteriores) para que os hagáis una idea por vosotros mismos de lo que podéis esperar de él.

Amanecer

Faro

Pueblo

Arena

Descanso

Zig-zag

Otras reviews (en inglés)

Hay otros sitios en internet donde han analizado este objetivo y os lo enlazo porque creo que es interesante si queréis ampliar información sobre él. Aun así, quería comentaros que las dos primeras son de la versión “no R” que, como os dije al principio del artículo, no cuenta con el elemento asférico que el modelo que yo tengo incluye mientras que la tercera sí que analiza “la versión R”.

  1. Photography blog
  2. Bob Atkins
  3. Blogbeebe

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Un amanecer muy especial

No tenía pensado pasar por el mirador del balcó ayer al amanecer, pero la fuerza de la costumbre hizo que me despertara a las siete de la mañana y como soy incapaz de estar más de cinco minutos vagueando en la cama enseguida pensé en agarrar la cámara y salir a ver los primeros rayos de sol bañando esta localidad costera.

Ya subiendo por las curvas de la carretera que asciende por las faldas del Bobalar notaba que había una luz especial en el ambiente; y es que aquellos árboles cuyas copas rozaba la luz del sol habían adquirido una tonalidad rojiza nada habitual, de modo que imaginé que ese amanecer iba a tener algo especial (y no me equivocaba).

Islas Columbretes (I)

Nada más aparcar el coche observe que el horizonte parecía estar a punto de estallar en una gama de tonos anaranjados y rojizos, de modo que monté el angular y capté la imagen que tenéis sobre estas líneas tratando de enmarcarla entre dos árboles que hay allí.

Fijándome con detenimiento pude ver que había algún tipo de relieve justo en la línea del horizonte y pensé que serían algunos barcos como tantos otros que se mueven por las cercanías del puerto de Castellón. Sin embargo, entre la bruma teñida de color vino vislumbré el perfil de las islas Columbretes y enseguida monté el teleobjetivo para confirmar mis sospechas.

Islas Columbretes (II)

Efectivamente, se trataba de las Columbretes. Unas islas que se encuentran a 50 Km de distancia de Oropesa (más información en Wikipedia) y que teóricamente se pueden observar en días muy claros pero que yo no había visto todavía pese a haber subido a aquel paraje muchas veces en mi vida. Supongo que el hecho de que en estas fechas el sol salga justo por detrás de ellas ayuda a que se puedan distinguir “a contraluz” pero sea como sea tuve la impresión de estar ante un acontecimiento muy especial.

Desde que era pequeño había escuchado la historia de que las Columbretes se pueden divisar a simple vista si se dan las circunstancias adecuadas, de modo que todas y cada una de las veces que he subido a algún lugar elevado he mirado en esa dirección con la esperanza de dar con ellas aunque, como os decía, hasta ahora jamás lo había conseguido. Por eso, al verlas ayer con esa claridad hasta el punto incluso de distinguir el faro que hay en un extremo de la isla principal experimenté una sensación muy especial.

Islas Columbretes (III)

Lamenté no haberme llevado el 80-200 f/2.8 en lugar del 55-200 VR, porque pese a sus años, disparando a 200mm es mucho más nítido en f/4 que el 55-200 a f/8. No es que las fotos se vean mal; pero hubieran salido todavía mejor de haber contado con “mi pequeño trabuco” y además hubiera obtenido tiempos de exposición mucho más cortos, lo cual viene muy bien cuando se dispara a pulso.

Eso sí, ya os adelanto que estas no son las únicas imágenes que capté; de modo que en breve tendréis otra historia con trasfondo fotográfico por aquí.

Retratos y angulares: no siempre incompatibles

Siempre se ha dicho (yo el primero) que lo mejor para realizar un retrato es usar un teleobjetivo, ya que éste aplana las facciones y además difumina el fondo de la imagen de tal modo que la atención del espectador recaerá sobre el protagonista de la misma.

Frustración

Ejemplo de retrato hecho con un teleobjetivo en el que podemos ver cómo el fondo aparece tan difuminado que es irreconocible.

Sin embargo, usar un angular para estos menesteres puede ser útil en determinadas circunstancias; sobre todo si buscamos darle un aire informal a nuestro retratado.

Tened en cuenta que al utilizar un angular, las facciones se alargarán más cuanto más corta sea la focal (sobre todo teniendo en cuenta que para llenar el encuadre tendrás casi que ponerle el objetivo en la nariz al modelo) y además el retratado y el fondo aparecerán con una nitidez similar debido a la gran profundidad de campo que poseen este tipo de ópticas y que es algo que podéis apreciar en el ejemplo que tenéis bajo estas líneas y para el que he empleado la técnica de la distancia hiperfocal.

Playa de Morro de Gos (Oropesa)

Fotografía de paisaje realizada con un objetivo angular

Pero como os decía, no siempre debemos de evitar estos efectos secundarios, ya que en ocasiones pueden resultar creativos y divertidos. Os dejo a continuación con un par de ejemplos de esto que os digo explicando un poco lo que pretendía en cada uno:

Plano picado con angular

En el primero de ellos lo que buscaba al emplear el angular era precisamente ese alargamiento del cuerpo que se puede apreciar gracias al ángulo de disparo y la focal empleada, sobre todo en el brazo que está más cerca de la cámara. Como podéis ver, esa alteración en las proporciones llama la atención del espectador y al mismo tiempo nos sitúa en el lugar donde está hecha la fotografía.

Autoretrato

El segundo ejemplo está hecho a escasos centímetros de mi cara (ya os decía que para llenar el encuadre con un angular hay que acercarse mucho) y de ahí que mi nariz y mis ojos aparezcan desproporcionadamente grandes. Lo que pretendía en este retrato es darle a la imagen un aire un poco irreal; algo que también busqué mediante el tratamiento del color. No sé si lo conseguí o no; pero la fotografía al menos me ha servido para ilustrar esto que hoy quería contaros.

Como os decía antes, para retratos “serios” lo suyo es emplear un teleobjetivo (y mejor si es de apertura generosa). Sin embargo, el uso de un angular puede dar lugar a efectos interesantes que darán un aire informal a nuestras imágenes. Esta es la teoría. Ahora sólo os queda coger la cámara y poneros a practicar.

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Campeonato de España de cross en Oropesa del Mar

Este año la real federación española de atletismo ha celebrado el campeonato nacional de cross por clubes en las praderas existentes junto a Marina D’or en Oropesa del Mar; y como ya os estaréis imaginando esta mañana he sacado tiempo de debajo de las piedras para acercarme por allí a hacer unas fotos.

Salida

Si hace ya tres años disfruté bastante haciendo fotos en una carrera popular que se celebró por las calles de Oropesa, he de reconocer que durante la mañana que he pasado entre atletas y cámaras de televisión me lo he pasado como un crío. Por cierto, comentaros que todas las fotografías que ilustran esta entrada han sido realizadas con la Nikon D300  junto a mi querido Nikkor AF 80-200 f/2.8 ED; que sé que os gusta saber ese tipo de detalles.

Desilusión

Me gustaría comentaros también que he tratado de centrar las imágenes en las expresiones de los corredores y las corredoras que participaban en las diferentes categorías, pues considero que los atletas, concentrados en su esfuerzo, se muestran de una manera natural que cuando están posando delante de un fotógrafo. Por eso no vais a encontrar imágenes de los podios o posados oficiales de los vencedores, ya que me gusta mucho más retratar a la gente “en su salsa”.

Rostros

En cualquier caso, no sé mucho de atletismo y por tanto no tengo mucho más que añadir. Tan sólo dejaros con las fotografías que he ido haciendo esta mañana mientras daba vueltas por los alrededores del circuito cargando con mi cámara. Espero que os gusten.

Ambición

¿Gemelas?

Soledad

Frustración

Perseguidoras

Directo

Escapado

Recuerdo

Determinación

Cansancio

Esfuerzo

Meta

NOTA: El diario “Faro de Vigo” se ha puesto en contacto conmigo pidiéndome permiso para emplear una de mis fotos en su artículo; algo a lo que he accedido encantado. Aquí tenéis un enlace a la noticia publicada.

Calor y humedad: enemigos del bokeh

Supongo que a estas alturas de la película ya sabréis que el bokeh es una característica muy apreciada en fotografía que consiste en que al emplear ópticas con aperturas grandes y/o distancias focales elevadas, los elementos que quedan en segundo plano se difuminan suavemente y los puntos de luz se convierten en discos luminosos.

Water & bokeh

Pues bien, haciendo fotografías por los alrededores de Oropesa durante estos días de sol y calor utilizando para ello el Nikon AF 80-200 f/2.8 ED me daba cuenta de que si bien los elementos en primer término aparecían tan nítidos como siempre, en algunos casos los fondos tenían un aspecto desdibujado y nervioso que no me convencía demasiado y que, además, no aparecía nunca en las imágenes que captaba en Alcalá.

Mirando las fotografías con atención enseguida descubrí dónde estaba el problema; y ya os adelanto que más vale que me vaya acostumbrando a esos fondos si quiero seguir haciendo fotos con mi teleobjetivo favorito durante los meses más calurosos del año.

Setas de verano

El problema se manifiesta principalmente en aquellas imágenes en las que hay una gran distancia entre el primer plano y el fondo; y la causa de ese desdibujamiento no es nada achacable a la óptica ni a la cámara, ya que no es más que el aire que hay entre los planos de la fotografía como ahora os aclararé. Por supuesto, el efecto sólo será visible empleando distancias focales largas (teleobjetivos) debido a que por sus características ópticas aumentan el tamaño relativo del fondo con respecto al primer plano y, por lo tanto, harán que las imperfecciones también se magnifiquen.

Para entenderlo mejor fijáos en la siguiente imagen tomada desde el mirador del monte Bovalar: el muro de piedra estaba situado a unos 10 metros por delante de mi posición; mientras que los edificios del fondo se encontraban a varios kilómetros de distancia. Esto significa que entre la cámara y el muro hay aire, pero los rayos de luz lo atraviesan sin distorsión porque es poca cantidad.

Con vistas al mar

Sin embargo, el rayo de luz que viaja rebotado desde Marina Dor hasta el sensor de mi cámara tiene que atravesar unos cuantos kilómetros de aire húmedo y caliente ascendiendo desde el suelo por efecto del calor, y eso es lo que provoca que esas zonas tan lejanas en la imagen tengan una apariencia algo irreal.

Esto viene a ser más o menos lo mismo que vemos cuando miramos hacia el infinito en una carretera recta en mitad de un día de verano (parece que el fondo se mueve por efecto del aire caliente que sube desde el asfalto) o el efecto de calor que se puede ver por encima de los coches cuando hay un atasco muy grande en una tarde calurosa o en la típica toma frontal de la parrilla de salida de una carrera de F1 justo antes de ponerse el semáforo en verde.

Por tanto, en días frescos y en aquellos en los que no haya tanta humedad ambiental (difícil viviendo en una localidad costera) los fondos aparecerán más suaves y mejor definidos que en los soleados y calurosas días del verano.

De hecho, si os fijáis en alguna imagen tomada con el mismo teleobjetivo en Alcalá de Henares (donde hay mucha menos humedad ambiental) veréis que los fondos se dibujan de forma mucho más suave al ser un aire más neutro en lo que a distorsiones ópticas se refiere.

Columnas

Como veis, no importa el tiempo que llevéis haciendo fotos porque cada día que se sale con la cámara con ganas de aprender se descubre algo nuevo.

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Tipos de planos en fotografía en función del ángulo de visión

Siempre os digo que el estilo empleado a la hora de retratar las cosas que nos rodean es, por lo general, algo propio de cada individuo y que define nuestra personalidad como fotógrafos. Sin embargo, hay cosas que siguen una serie de normas y precisamente por eso vamos a poder clasificar los tipos de planos en seis categorías en función del ángulo que la cámara toma con respecto al suelo:

1. Plano normal ( → )

La cámara se sitúa a la altura de los ojos y mira en dirección paralela al suelo dando lugar a un plano que emula la visión que solemos tener cuando caminamos por la calle, por lo que resulta muy natural especialmente si lo combinamos con distancias focales medias.

Estático y dinámico

Ferias y Fiestas Alcalá 2010

Puerta al futuro

Miradas (III)

Playa de la concha

Apeadero

2. Plano picado ( \ )

En este caso el punto de vista del fotógrafo se sitúa por encima del motivo a retratar y se apunta hacia el suelo tal y como hace la persona que aparece en la siguiente imagen:

Mercado medieval 2009

Esto da lugar a imágenes en las que el sujeto principal adquiere un papel secundario, inferior e incluso hasta cierto punto caricaturesco. En el caso de paisajes y demás, nos ayuda a ver la planta del lugar en toda su dimensión si combinamos este tipo de plano con un objetivo angular.

Werlisa club 35

Alcalá Magna a vista pez

Patio Santo Tomás de Villanueva (II)

3. Plano contrapicado ( / )

Como ya os podéis imaginar, se trata del caso inverso al anterior. Para hacer un contrapicado debemos colocar la cámara de modo que tengamos un punto de vista ligeramente bajo y hacer que el ángulo de visión de la cámara apunte hacia arriba en mayor o menor medida como hace el hombre con sombrero que aparece en la imagen que tenéis a continuación:

El cazador cazado mientras cazaba a otro cazador

En estos planos se engrandece el sujeto principal de la imagen dando sensación de poder e importancia al tiempo que la perspectiva resultante siempre es sorprendente. En caso de emplear un angular tendremos ocasión de meter el suelo en el encuadre potenciando la sensación de amplitud general; y si empleamos un teleobjetivo aislaremos el motivo del fondo remarcando su importancia.

Jump! (they say)

Torija

Oteando la ciudad

Alta tensión

4. Plano cenital ( ↓ )

En plano cenital es un caso especial de picado en el cual la cámara apunta directamente hacia el suelo. Como podréis suponer, no es un plano que se emplee a menudo en fotografía porque ángulos tan radicales dan lugar a imágenes extrañas que no siempre funcionan. Aun así, puede ser un recurso creativo muy interesante bajo ciertas condiciones.

Cruce de caminos

My bicycle (II)

Tenis de altura

5. Plano nadir ( ↑ )

El plano nadir es el caso contrario al anterior, ya que en este caso la cámara apunta directamente hacia el cielo, por lo que lo podemos considerar un contrapicado radical. Al igual que antes, no es un plano para utilizar muy habitualmente, pero en ciertos casos se trata de un recurso visual muy interesante. En mi caso, siempre que veo una escalera no puedo evitar disparar usando esta perspectiva tan particular.

Vertigo 2

Suelas

Torre de la Iglesia de Santa María La Mayor

6. Plano aberrante o plano holandés ( ◊ )

Se trata de un plano un tanto “especial”, ya que lo importante aquí no es si el ángulo de la cámara es normal, picado o contrapicado; sino que vamos a inclinar la cámara una considerable cantidad de grados hacia un lado o hacia otro dando lugar a una sensación de inestabilidad en la imagen.

Pasarela cervantina

Bancos y más bancos

La torre de la magistral

Entrada de la sede de la Cruz Roja

Edificio España

30

Hasta aquí este repaso a los tipos de planos en función del ángulo que adquiera la cámara a la hora de disparar. Como os decía al principio de este artículo, hay infinitas maneras de retratar una misma cosa, pero la perspectiva empleada siempre consistirá en alguna variación de estos seis casos que hemos visto hoy.

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Distorsiones ópticas en fotografía

Después de aquella entrada en la que os hablaba de las aberraciones cromáticas tenía pendiente escribir un artículo sobre otro de los defectos ópticos más habituales en nuestras imágenes: las distorsiones tanto de barril (barrel distortion en inglés) como de cojín, llamada pincushion distortion en el idioma de Shakespeare.

Ida y vuelta

¿Qué es la distorsión?

La distorsión en fotografía son aquellas deformaciones ópticas de la imagen causadas por el objetivo empleado (o la óptica de la cámara en caso de ser una compacta o una bridge) y que diferencian la imagen capturada de lo que realmente había delante de la cámara en el momento de disparar. Por lo tanto, la distorsión es algo a evitar pero que cualquier sistema de tratamiento de señales va a introducir en mayor o menor medida durante el proceso. En el caso de la fotografía, estas distorsiones serán más evidentes cuanto más nos acerquemos a los bordes de la imagen quedando el centro de la misma, por lo general, libre de estos defectos ópticos.

En un mundo ideal no hay distorsiones; y por lo general ese paradigma se da tanto en los objetivos fijos de 50mm como en aquellas ópticas de gama profesional diseñadas para dar la más alta calidad de imagen posible. Ya sea por la simpleza y la simetría de las lentes que conforman un 50mm como por la complejidad óptica de, por ejemplo, un 70-200 f/2.8, en esos objetivos no vamos a encontrarnos con distorsiones apreciables a simple vista en las imágenes resultantes.

Verde

En caso de emplear una óptica diseñada para formato completo en una cámara réflex equipada con un sensor de tipo APS-C, al emplear solamente la parte central de la misma estaremos prácticamente exentos de cualquier defecto óptico, ya que como os decía antes, la zona más “conflictiva” de los objetivos es la parte exterior de los mismos.

En cualquier caso, hay objetivos que buscan expresamente esas distorsiones geométricas tal y como sucede con los ojos de pez, que emplean una exageradísima distorsión de barril para poder encajar en la imagen un campo de visión de 180 grados.

Luis en multiángulo

Las ópticas más conflictivas en cuanto a esto de las distorsiones van a ser, por tanto, los zooms de gama baja diseñados para formato APS-C y aquellos objetivos en los que el rango focal sea muy elevado (un ejemplo clásico es el habitual “18-200 VR” de Nikon que mucha gente monta el primer día en su cámara para no tener que cambiarlo nunca). Lo habitual en estos modelos es que tengamos un punto intermedio en su recorrido donde no exista ninguno de los dos tipos de distorsión pero en los extremos nos encontremos con ciertas deformaciones de la imagen que se harán más patentes cuanto más nos acerquemos a las esquinas de la misma.

Distorsión de barril (barrel distortion)

La distorsión de barril es la más común y suele darse por lo general en distancias focales cortas. Como su propio nombre indica, se trata del abombamiento de la imagen de tal modo que las líneas situadas en los extremos del encuadre aparentarán salir hacia el exterior. Puesto que este defecto óptico se suele dar sobre todo en objetivos angulares; al ser estos empleados habitualmente para paisajes, en cuanto llevemos a los extremos del encuadre un edificio de varias plantas o el mismo horizonte se apreciará claramente la distorsión. También se suele dar habitualmente en la posición de gran angular de las cámaras compactas así como en los modos macro de las mismas.

A modo de ejemplo, podéis fijaros en el abombamiento del horizonte de la fotografía que tenéis a continuación y que fue tomada hace ya unos cuantos años con mi Konica Minolta dimage Z2.

Vista desde la planta de coronación

Distorsión de cojín (pincushion distortion)

La distorsión de cojín suele pasar más desapercibida porque se da, por lo general, en los teleobjetivos y consiste en que los extremos de la imagen parecen curvarse hacia dentro. Como os decía, se suele dar más frecuentemente en distancias focales largas; pero al usar de forma habitual este tipo de ópticas para aislar detalles del fondo enfocando nuestra atención en la zona central del encuadre, el efecto de la distorsión muchas veces pasará completamente desapercibido.

De hecho, he tenido que buscar durante un rato en mi archivo fotográfico hasta dar con una imagen en la que se apreciara este efecto con cierta claridad; y lo he encontrado en la siguiente fotografía tomada hace poco más de un año con mi Werlisa Club 35 y en la que podéis apreciar claramente la distorsión de cojín en las líneas que trazan los ladrillos de la pared.

Octubre09_8

Distorsión de bigote (moustache distortion)

Aunque en ocasiones veréis este tipo de distorsión tratarse por separado, en realidad es una combinación de las dos anteriores y su efecto consiste en que a lo largo de las líneas paralelas a los extremos del encuadre se dará distorsión de barril en la zona central y de cojín en las exteriores; dando lugar a una forma que recuerda a un bigote.

Este tipo de distorsión suele aparecer en algunos angulares extremos cuando se llevan a su focal más baja (entre 10 y 12 mm) debido a la complejidad de mantener la linealidad de la imagen empleando ángulos de visión en torno a los 108º.

Las ventajas de la fotografía digital

Columnas

En la época de las cámaras analógicas era muy complicado eliminar estas deformaciones ópticas durante el proceso de revelado (aunque no me atrevo a decir que era imposible porque puede que hubiera algún método) pero hoy en día es bastante sencillo corregirlo en formato digital. De hecho, una vez repasados los principales defectos ópticos que suelen aparecer en nuestras imágenes (básicamente el viñeteo, las aberraciones cromáticas y las distorsiones vistas hoy) me gustaría abordar en una futura entrada la corrección de dichos defectos mediante el programa Adobe Lightroom 3, pues incluye una función específica este fin.

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