Desmontando una tarjeta de memoria SD

No es que quiera redactar un alegato contra las tarjetas de la marca Extreme Memory; pero hace poco me compré una de cuatro gigabytes para mi Asus Eee 701 y la muy puñetera no ha hecho más que darme problemas, tanto a nivel de software como de fallos de diseño y construcción; y es que a las múltiples incompatibilidades y corrupciones de datos se sumó que la pestaña de protección de escritura estaba suelta, que la etiqueta estaba medio despegada y que, para colmo de males, el cuerpo de la tarjeta se despegó por un lateral al poco tiempo de estrenarla.

Viendo que lo único que me iba a dar esa maldita SD son problemas pensé «bueno, al menos me servirá para una entrada del blog», así que la desmonté por completo y de ella saqué unas imágenes que ahora os presento para todos aquellos que no hayáis visto una de estas tarjetas por dentro:

La tarjeta en su estado original

Esta es la tarjeta en su estado original. Como os digo, con ella todo han sido problemas y desde luego no es una marca que os recomiende ni lo más mínimo. Si necesitáis una tarjeta de memoria haceos con una Sandisk o una Kingston y seguro que no os lleváis ni la décima parte de los disgustos que he tenido yo con esta.

Quitando la carcasa

Una vez retirada la carcasa frontal de plástico esto es lo que vemos.

Cara con los integrados

Los dos chips más grandes son la memoria como tal (ya veis que son idénticos). El más pequeño es el controlador que se encarga de su manejo.

Detalle del chip controlador

Detalle de la circuitería de la tarjeta con sus nomenclaturas y sus números de serie.

La cara de las pistas

Por la parte de atrás tenemos las pistas que intercomunican diversos puntos eléctricos del dispositivo así como los contactos que comunicarán la tarjeta con el dispositivo lector / grabador. Como podéis apreciar es un trabajo de precisión que con el paso del tiempo cada vez es más exacto. Nada que ver con los aparatos electrónicos de hace una década.