Cuando el marketing no es más que spam florecen las chapuzas

Ya que hace apenas unos días hablábamos del spam, os dejo una captura de pantalla de un email de éste tipo que me llegó ayer y que demuestra el grado de chapucerismo de los responsables de las redes sociales que emplean este tipo de estrategias para captar usuarios.

No está mal. Sobre todo teniendo en cuenta que la población de Alcalá de Henares en el 2008 era exactamente de 203645 personas. Esto significa que 4,18 de cada 1 alcalaínos quiere quedar con un chico de mi edad, algo que es estadísticamente incomprensible.

Son los riesgos de usar algoritmos aleatorios para generar miles de correos supuestamente personalizados para cada destinatario. En fin, cosas del spam.

Más spam y menos Prozac

Me encanta la carpeta de spam de mi cuenta de correo electrónico. Si a última hora de la tarde me siento triste no tengo más que meterme en ella, leer un par de correos y enseguida noto elevarse mi autoestima más allá de las nubes. Veamos lo que tenemos hoy:

abismo

– Un tipo de Uganda me ha dejado 800000 dólares en herencia. Para hacerme con semejante suma de dinero sólo tengo que ingresar mil doscientos dólares en una cuenta bancaria para cubrir los gastos de la transferencia y al momento me enviarán el dinero. Chachi, creo que el lunes no iré a trabajar.

– Una chica que afirma estar muy caliente (tal vez tenga algo de fiebre) y que responde al extraño nombre de How About dice que quiere hacerme unas cosas muy raras que no sé muy bien de qué van porque están escritas en inglés.

– Un tal Joseph me manda un archivo zip en el que dice que están las fotos de su novia desnuda. Y yo me pregunto, ¿qué gana él con mandarme esas imágenes? No lo abriré, pues prefiero que esas fotos queden en la intimidad de esa pareja, faltaría más…

– Otra chica inglesa (de Londres para más señas) dice que está triste y que se le pasaría con un revolcón conmigo. Yo me pregunto: ¿no tendrá algún inglés que le pille más a mano?

– ¡Coño! Un banco de inglaterra (no sé qué le ha dado a los ingleses conmigo hoy) anuncia a bombo y platillo que me ha tocado un millón de libras. ¡Soy multimillonario y yo sin saberlo! Me comentan también en este caso que tengo que pagar unos gastos de gestión y tal, así que el lunes a primera  hora me acercaré al banco y haré los dos pagos a la vez.

– Google me dice que he ganado 850000 libras en acciones de la compañía. Siempre he hablado bien de sus servicios en este blog, pero no creo que merezca tanto dinero por ello. Me conformaría con que me mandaran unas pegatinas… Vaya, tengo que pagar trescientas libras para poder cobrar el dinero. Entonces paso, que ya tengo un millón y medio de libras de los dos correos de antes y habrá que dejar algo para los demás, digo yo.

– Viagra con un 80% de descuento. Acabo de cumplir 30 años; todavía me falta bastante para necesitar esas cosas. Borrando…

– Una tal Nona (no sé si también será inglesa) dice que quiere una “crazy penetration”. ¿Qué será eso? ¿Alguna nueva cámara de fotos tal vez? El caso es que tiene gracia que de repente tantas chicas me pidan cosas… Le contestaré diciendo que en eBay seguro que venden de eso.

En fin, y así unos cuantos correos más. Como os decía al principio de la entrada, cuando os sintáis tristes y/o apagados, meteos un rato en vuestra carpeta de correo basura y veréis cómo en apenas unos minutos os sentís los tipos más afortunados sobre la faz de la tierra. Y es que, parafraseando el título del conocido libro de Lou Marinoff, lo que hace falta hoy en día es más spam y menos Prozac.

La primera vez que veo un correo phising (y me ha parecido MUY cutre)

Ayer Lunes, cuando encendí el ordenador en la oficina, aluciné porque en la bandeja de entrada del correo se había colado un mensaje de phising. Lo sé, por desgracia el spam no es algo tan raro y desde luego que no es la primera vez que ocurre; pero lo que me llamó la atención es que era la primera vez que veía un mensaje de phising con mis propios ojos, y he decir que me pareció una de las cosas más cutres que he visto en la red de redes en los últimos tiempos.

Para uso particular siempre empleo mi cuenta de correo de gmail, que tiene filtros muy buenos y es realmente raro que se cuele algún mensaje indeseable en la bandeja de entrada, pero en el trabajo el servidor de correo es propio y a veces nos entra algún elemento no deseado como el que os voy a contar hoy.

Antes de nada, me gustaría comentaros que un correo phising consiste en un engaño mediante en el que alguien intenta hacerse pasar por tu banco tratando mediante “ingeniería social” que les des tu clave de banca por Internet para a continuación meterle mano a tus ahorros y hacer una transferencia con destino a la cuenta de los ladrones.

Pues bien, esto es lo que me encontré hoy al abrir el Outlook (en casa uso el más que recomendable Thunderbird, pero en la oficina usamos todo de Microsoft; aunque he conseguido que el administrador instale GIMP en los ordenadores de todos mis compañeros):

cajamar phising

El correo en cuestión. Pinchad en la imagen para verlo a su tamaño original.

¿Por qué me llamó la atención este engaño? Muy simple: por lo burdo que es y por el poco cuidado en los pequeños detalles que, por suerte, ponen sus creadores a la hora de crear el correo engaño. Vamos a verlo punto por punto:

– Lo primero de todo: no tengo cuenta en Cajamar; empezamos mal.

– Redacción muy pobre y con multitud de faltas ortográficas. De la estructura del mensaje mejor ni hablamos, porque en preescolar ya escribía cosas mejor expresadas que estos párrafos.

– Alarmismo general a lo largo y ancho de todo el texto, recordando al final que si no damos los datos se suspenderá nuestra cuenta. Me recuerda a los típicos correos del palo “¡Van a cerrar Hotmail si no envías esto a 500 personas!”.

– ¿Para qué necesita el banco que les demos nuestros datos de acceso? Se supone que el administrador del sistema puede entrar en los datos de los clientes sin necesidad de andar dando la lata a nadie.

– Logo de Cajamar cutre-salchichero y pixelado en la esquina superior izquierda. Lo mejor para cuidar y reforzar la imagen del marca del banco, por supuesto.

– Claro, lo más lógico es que use mi cuenta de correo del trabajo para registrarme en el banco, de tal modo que si pasado mañana me despiden puedo ir diciendo adiós a cualquier notificación que me envíen en el futuro.

– El aviso me llega ayer, 18 de Mayo de 2009 y lleva fecha de 2008; ¿por qué tengo entonces nada más que 24 horas para responder?.

– Ni me molesté en pinchar en el enlace, pero vamos, ya me imagino que no debe ser muy complicado contratar un domino llamado cajamar.net, cajamar.com o lo que sea para despistar al personal (el dominio original del banco es cajamar.es).

En fin, de verdad, patético. No sé si habrá gente que pique con estas cosas; pero de verdad que tengo serias dudas de que los capullos que hay detrás de estas cosas se vayan a llevar un duro. Es posible que haya otros engaños más trabajados que éste, pero vamos, que si todos están igual de cuidados que el que hoy os muestro está claro que el gremio de los chorizos informáticos está más en crisis que ninguno.