Rincones: la vía verde entre Benicassim y Oropesa del Mar

Aunque ya hablé sobre la vía verde en una entrada de hace un par de años, para los que no sepáis de qué estoy hablando os diré que se trata de un itinerario de unos seis kilómetros que comunica las localidades castellonenses de Oropesa del Mar y Benicassim y que discurre por el antiguo trazado de la vía del tren que seguía la línea natural de la costa.

Este recorrido goza de gran popularidad entre gentes de todo tipo de uno y otro municipio, así que aprovechando unos de mis habituales paseos en bicicleta por allí, el pasado fin de semana me llevé mi Olympus E-PL1 y me dispuse a mostraros de una forma gráfica los paisajes que podréis ver en diferentes puntos del recorrido.

Indicaros nada más que las imágenes están tomadas secuencialmente comenzando el recorrido en Benicassim y terminando en Oropesa. Si habéis pasado por la vía verde en alguna ocasión os sonarán la mayoría de los paisajes que aquí os muestro; y si no es así al menos espero que disfrutéis de las fotografías.

Los paisajes de la vía verde Oropesa - Benicassim

Los paisajes de la vía verde Oropesa - Benicassim

Los paisajes de la vía verde Oropesa - Benicassim

Los paisajes de la vía verde Oropesa - Benicassim

Los paisajes de la vía verde Oropesa - Benicassim

Los paisajes de la vía verde Oropesa - Benicassim

Los paisajes de la vía verde Oropesa - Benicassim

Los paisajes de la vía verde Oropesa - Benicassim

Los paisajes de la vía verde Oropesa - Benicassim

Los paisajes de la vía verde Oropesa - Benicassim

Los paisajes de la vía verde Oropesa - Benicassim

Los paisajes de la vía verde Oropesa - Benicassim

Los paisajes de la vía verde Oropesa - Benicassim

Los paisajes de la vía verde Oropesa - Benicassim

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Nueva ruta entre Oropesa y Benicassim atravesando un túnel abandonado

Me encantan las iniciativas como esta: nada más llegar a Oropesa me encuentro con que han abierto una ruta de “senderismo” (lo entrecomillo porque de sendero tiene poco) entre Oropesa del Mar y Benicassim aprovechando el túnel abandonado de la antigua vía férrea de modo que ahora se puede disfrutar de un agradable paseo entre ambas localidades que, por supuesto, no tardé en experimentar por mí mismo.

Cruzando el puente

Aquella vía original cayó en desuso hace no mucho tiempo porque representaba un auténtico embudo para los trenes que recorren la costa mediterránea, ya que era el único tramo de sentido único en todo el litoral, obligando a los trenes a esperar en las estaciones de Benicassim y Oropesa a que éste quedara libre para poder reanudar la marcha.

Ahora corre paralelo a él un tramo de doble vía que ha solucionado el problema haciendo que el antiguo trazado quedara anulado. Un trazado por el que ya se podía caminar desde que fue sustituido por el nuevo (de hecho hace tres años intenté atravesar el túnel abandonado y salí por patas ante la cantidad de murciélagos que habitaban dentro de él) pero que no estaba para nada adaptado a ello (vamos, que estaba dejado de la mano de dios). Además de la fauna alada de las tinieblas, las vías se oxidaban al sol sobre un lecho de piedras sueltas, en el puente había agujeros por los que cabía una persona, el túnel estaba lleno de goteras…

Excursión a la Torre de la Cordá (II)

Aunque la ruta está prácticamente terminada, su acceso está cerrado porque falta por instalar la iluminación en el propio túnel, que al tener una longitud de unos 600 metros, en su parte central la falta de visibilidad es total (no ves ni tus propias manos) por lo que se hacen necesarias unas luminarias que, aunque ahora mismo están colocadas, todavía no han entrado en funcionamiento.

De cualquier modo, la gente ya recorre la nueva ruta tanto a pie como en bicicleta con ayuda de linternas; y es que el innegable encanto de caminar a escasos metros de acantilados vírgenes, poder llegar a playas casi desiertas y tocar con las manos la hasta ahora casi inaccesible Torre de la Cordá han convertido ya a “la ruta del túnel” en todo un éxito para los paseantes de estas dos localidades que ahora están comunicadas de una forma muy original: por el viejo túnel del tren.

Os dejo con algunas fotografías más de la excursión que realicé con mi hermano. ¡Y que conste que no será la última!

Excursión a la Torre de la Cordá (III)

Excursión a la Torre de la Cordá (V)

Excursión a la Torre de la Cordá (IV)

Excursión a la Torre de la Cordá (I)

Actualización 06-08-2009: La iluminación del túnel ha entrado en funcionamiento el día 5 de Agosto, y el aspecto del túnel en la actualidad es el que muestra la siguiente fotografía tomada ese mismo día.

Túnel iluminado (¡por fin!)

¿Verdad que parece la Batcueva? 😛

Haciendo senderismo por la laguna de Peñalara

Para comenzar a lo grande el mes de Septiembre ayer me fui de excursión a la sierra de Madrid con mi hermano y mi mejor amigo. Lo habíamos hablado ya este verano y en cuanto los tres encontramos un hueco libre nos dispusimos a pasar un día de caminatas, buenas vistas, relax, fotografías y mucho buen humor.

Lo primero fue coger el coche y dirigirnos al puerto de Cotos; lugar desde donde comenzaría nuestra excursión por el parque de la sierra de Guadarrama alcanzando la laguna de Peñalara a los pies del pico del mismo nombre y regresando por un camino que va bordeando una montaña y desde el que se divisan espectaculares vistas.

Carretera a las montañas

Nada más comenzar a subir (la ruta parte de una altitud de 1850 metros y llega hasta los 2100) uno ya se da cuenta de que las vistas son increíbles. La estación de skí de Valdesqui parece cualquier otra cosa al no estar cubierta de nieve, y sus pistas son como extraños cortafuegos por los que meses después la gente se deslizará envuelta en capas y capas de ropa mientras el blanco de la nieve lo cubre todo.

Valdesqui en verano

Tras subir por unas pendientes bastante empinadas (optamos por no seguir la ruta más simple, sino que empleamos un sendero que lleva hasta el refugio Zabala desde donde bajaríamos hasta la laguna) enseguida llegamos al punto más alto de la ruta y aprovechamos para detenernos un poco y echar un vistazo al paisaje que nos rodeaba.

Arrollo al pie de Peñalara

Un precioso arroyo nos daba la bienvenida a un lugar en el que los excursionistas y las vacas compartían prados en armoniosa paz. Lo que más llama la atención de lugares como estos es el fantástico silencio que hay en todo el lugar, sólo roto por el sonido de los cencerros y algún que otro mugido esporádico de los animales allí presentes.

El refugio Zabala estaba sólo unos metros por delante de nosotros; y una vez alcanzado de ahí en adelante todo sería cuesta abajo, así que sobre unos peñascos nos sentamos un rato a descansar, disfrutar del paisaje y comer algo, que ya llevábamos un buen rato subiendo cuestas y el estómago empezaba a protestar.

Refugio Zabala

La laguna de Peñalara estaba delante de nuestras narices, y sólo nos faltaba descender una zona de grandes rocas para estar en su orilla. De todos modos, éste era un momento inmejorable para hacernos unas fotos de recuerdo; tarea de la que se encargó mi hermano.

Admirando el paisaje

Laguna de Peñalara

Con las montañas al fondo

Reponiendo fuerzas

Comenzaba el descenso; del que apenas saqué esta fotografía puesto que no estaba el terreno como para tener una mano ocupada sujetando la cámara. Aprovechando un repecho entre dos rocas guardé la cámara en mi mochila pero no sin antes retratar a esta tranquila vaca que miraba a la laguna como nosotros unos instantes antes.

Mirando a la laguna

Una vez en los prados dejamos atrás la laguna y nos dispusimos a disfrutar de las geniales vistas que había tanto de las montañas que hay en dirección Norte (lo que acabábamos de dejar atrás) como de los bosques de hayas y pinos que teníamos por delante. Lo estaba pasando como un enano, y prueba de ello es la fotografía que me hizo mi hermano nada más dejar atrás la zona rocosa.

¡Qué buena vista!

Siguiendo el camino

Las vistas de las montañas eran preciosas, pero también lo eran los bucólicos prados en los que más vacas pastaban sin preocuparse de los pocos excursionistas que un Lunes a primera hora transitábamos por aquellos lugares.

Verdes paisajes

Mi hermano también se lo pasó en grande, y sobre todo tuvo un primer contacto con la montaña que le enseñó la importancia de emplear bastones en el senderismo para optimizar esfuerzos, la tranquilidad que se respira en estos parajes y sobre todo que hay lugares con mucho encanto y muy pocos kilómetros de la ciudad. Estoy seguro de que no será la última excursión de este tipo que haremos.

Colocando los bastones

Entre prado y prado cruzamos algún que otro arroyo más que siempre se prestaba a captar una instantánea del momento. No estaba muy acostumbrado a este tipo de paisajes, por lo que no dejaría escapar la ocasión de hacer fotografías a todo lo que me rodeaba.

Arroyo cristalino

Un vistazo a lo que vamos dejando atrás nos hace ver la belleza de un paisaje en el que las sombras de las nubes se tatúan sobre las montañas. Decimos adiós a las rocas y decimos hola a los espesos bosques y las vistas espectaculares que nos van a acompañar en los próximos minutos.

Nos vamos despidiendo

El paisaje que se divisa hacia el sur no es menos espectacular que el que acabamos de dejar atrás. Centenares o más bien miles de pinos y hayas parecen saludar desde todos los puntos y vemos montañas hasta donde la vista alcanza. La naturaleza se muestra en todo su esplendor en un paisaje absolutamente fascinante para los que amamos los pequeños detalles de cada día.

Paisaje cara Sur

Relieve

Claro, entre tanto árbol y rodeados de montañas es complicado que los teléfonos móviles tengan cobertura, así que ante una llamada más o menos urgente hay que improvisar para tratar de captar algo de señal. Joe lo consiguió, pero tuvo que hacer malabarismos sobre una roca.

Buscando cobertura

Parece mentira los paisajes tan increíbles que tenemos a sólo un rato de la bulliciosa ciudad de Madrid. Si estáis un poco agobiados del tráfico, los humos, los ruidos, el estrés y todo lo que conlleva una gran urbe, una mañana haciendo una ruta como la que hicimos nosotros (que es apta para cualquier persona) os dejará como nuevos; os lo garantizo 😉

En fin, una mañana inolvidable rodeados de naturaleza a la que seguiría una divertidísima tarde de la que os hablaré en breve. La verdad es que fue un día de lo más completo del que hoy sólo os he mostrado la mitad. En una próxima entrada os aseguro que os vais a sorprender y a reír a partes iguales.

¡Un abrazo!