La Plaza de Cervantes: ese entrañable rincón de Alcalá

La Plaza de Cervantes; rincón famoso en la ciudad complutense que acoge por igual a viajeros, turistas y especies autóctonas. A los pies de la estatua de quien te da nombre se cobijan cada día decenas de personas en busca de sol y sombra según el gusto de cada cual.

De tus farolas brotan cabezas de dragones, de tus bancos asoman lindas melenas rubias, de tus balcones cuelgan trenzas con el color del carbón que aún sin uso hoy en día, son reflejo de un pasado que se pierde por momentos.

Tus árboles frondosos nos dan sombra en verano y sirven de cuna para las luces navideñas cuando la nieve amenaza nuestras indefensas cabezas. El marmol de tu suelo ha visto llorar a los niños que de pequeños jugábamos en las cadenas nacidas de cuatro pilonas y ante las que nuestra poca pericia hacía que acabáramos dando con las rodillas en el suelo con la consiguiente regañina de nuestras madres.

Atrás han quedado muchas cosas: arbustos bajos, zonas de tierra, edificios históricos, fuentes que un día optaron por mudarse a lugares más tranquilos… pero aunque el paisaje cambie, la Plaza de Cervantes es (y siempre será) el lugar donde pasar la tarde y encontrarte con algún amigo que creías desaparecido.

Plaza de Cervantes

Ese pequeño milagro llamado Google Earth

Aunque seguro que la mayoría de vosotros ya lo conocéis, hoy me apetece hablaros de Google Earth: un software que podemos descargar en unos minutos y que nos va a permitir conocer con nuestros propios ojos cualquier rincón de nuestro planeta.

Descubrí Google Earth hace ya un tiempo. Siempre me gustó ver mapas a muy diferentes escalas, y de hecho tengo los mapas del Instituto Geográfico Nacional de los lugares a los que viajo habitualmente para planear rutas a pie o en bicicleta. El problema es que los mapas están bastante alejados de la realidad, pues en ellos todo está representado mediente gráficos esquemáticos, quedando fuera de ellos cosas como los coches aparcados, las zonas en obras, el color de los tejados de las casas… y todo ello sin contar con que un mapa recoge con detalle una limitada zona de terreno (detalle y extensión son inversamente proporcionales en cualquier mapa del tipo que sea).

Sin embargo, un buen día llegó hasta mí la noticia del desarrollo de Google Earth: un programa para el ordenador creado por la omnipresente Google con el que se puede visitar cualquier parte del mundo con un nivel de detalle variable en cada zona pero en general más que aceptable. Todo ello basado en fotografías de satélite que cubrían la práctica totalidad de la geografía terrestre.

Google Earth se basa en una sencilla interfaz con la que podremos “mover” el mundo a nuestro antojo. Como si de una pelota se tratara podemos “agarrar” el terreno y desplazarnos con él donde queramos. También podemos variar nuestra altura, nuestro ángulo de cámara… (si alguien ha jugado a Black & White en PC ya sabe a lo que me refiero) y además no se limita a mostrar un terreno plano sin más, pues mediante el uso de los motores Direct 3D u OpenGL las montañas, los valles y las zonas en cuesta se mostrarán tal y como son en la realidad. Google Earth es la experiencia virtual más parecida a volar en helicóptero por nuestros parajes favoritos.

Comentar también que lo mejor de Google Earth es que es completamente gratuíto en su versión más básica (básica, sí, pero que nos permite visitar virtualmente todo el mundo). Luego hay dos versiones de pago: una bastante asequible a la que podemos conectar módulos GPS y otra bastante cara que está destinada a fines educativos.

También es de gran importancia la participación de la comunidad en los elementos que aparecen sobre la superficie de esta “tierra virtual”: fotografías geoposicionadas, referencias, lugares curiosos… y todo esto seleccionable a través de capas, por lo que sólo veremos lo que queramos ver y nada más. Ah, por cierto, os recomiendo que activéis los edificios en 3D, pues la mayoría de ellos tienen un nivel de detalle muy alto y permiten reconocer al instante los lugares más emblemáticos de cada ciudad. Si los tenéis activados os recomiendo visitar la ciudad de Tokio en Japón, pues hay tal cantidad de ellos recreados que casi abruma (aunque en Madrid también hay unos cuantos… 😉 )

Bueno, no voy a teorizar mucho más sobre el tema, pues el movimiento se demuestra andando y lo mejor es que si no conocéis Google Earth os paseis por la web, os lo descargueis (está disponible en versiones para Windows, Mac y Linux) y empecéis a trastear con él. Ya veréis el vicio que es andar buscando esos lugares que conocemos sólo a ras de suelo para poder observarlos a vista de pájaro.