Un atardecer en Torre la sal

El pueblo de Torre la sal es como un pequeño oasis donde la vida transcurre siempre tranquila y los atardeceres parecen más coloridos y brillantes. Estando a diez minutos escasos de mi casa, es lógico que me escape por allí de vez en cuando para empaparme de la magia de sus rincones.

Atardecer en Torre la sal

Prueba de esto son las fotografías que ilustran esta entrada; y es que hace apenas un par de días vi que a última hora de la tarde el cielo empezaba a cambiar de tonalidad y decidí dirigirme allí en busca de unas imágenes que inmortalizaran el momento y el lugar. Fotos que, por cierto, están hechas con el Panasonic 14 mm del que os hablaba hace unos días

Atardecer en Torre la sal

Atardecer en Torre la sal

Atardecer en Torre la sal

Atardecer en Torre la sal

¡Cómo me gusta captar con mi cámara estas pequeñas sorpresas cotidianas!

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Y llego el verano

Como cada año, el verano ha llegado casi sin avisar, y con él una montaña de personas que ayer copaban la carretera y que esta mañana se daban cita en la playa entre frases típicas y pieles blanqueadas por efecto del invierno.

Comienza para mí el periodo del año más exigente en lo profesional, pero por suerte siempre puedo dar un paseo al amanecer para disfrutar de unos paisajes que le devuelven a uno el sosiego que hasta hace apenas un par de semanas ha campado a sus anchas por estas tierras.

Paisaje costero

La cara amable de los acantilados

Aunque en días de tormenta no es muy recomendable caminar cerca de ellos; si el mar está en calma es una delicia dar un paseo por alguna zona de acantilados y escuchar el suave rumor de las olas acariciando las rocas.

Oleaje

Desafiando la ley de la gravedad

Oleaje

Pescando corazones

Pescando corazones

“El sol se pegaba a su piel como el pan rallado a las croquetas”

Mis relatos y las cosas que cuento por aquí suelen tener origen en pequeños detalles en los que me fijo cada día. Normalmente al ver algo que me llama la atención suele venir a mi cabeza alguna frase que apunto o al menos trato de recordar y que luego desarrollo con calma delante del ordenador para dar lugar a la entrada de turno.

Pues bien, el otro día vi a esta chica pescando sobre unas rocas, le hice la fotografía que veis aquí y al momento la frase que hay al pie de la imagen vino a mi mente como por arte de magia. Ya sé que no es muy poética que digamos, pero es lo que mi menté tergiversó en ese momento. ¡Qué le vamos a hacer!  😀

Y bueno, ya que no fui capaz de trazar una historia medianamente entretenida basándome en la pescadora de corazones (que conste que lo intenté de tres formas diferentes) al menos me gustaría compartir con vosotros la frase original sobre la que tendría que haber girado toda la entrada.

¡Un saludo y gracias por vuestro tiempo!

Nada especial

Me gustaron esas plantas. Estaban tan aburridas mirando las olas del mar que les pedí que me pusieran su mejor pose para retratarlas y así lo hicieron.

Me gustaron esas plantas. No sé por qué las fotografié; no tienen nada especial, pero el caso es que destacaban entre las rocas.

¿Por qué siempre me llaman la atención las cosas que no tienen nada especial?

Mudos testigos de las olas