Tiempo libre y labores blogueras

Aunque hace unas semanas ya os comenté algo sobre esto, quisiera hacer hincapié sobre un aspecto del blog que me gustaría que tuvierais en cuenta: desde hace algo más de un mes he comenzado a trabajar también por las tardes; de modo que de lunes a viernes salgo de casa sobre las ocho, vuelvo a mediodía apenas para comer y descansar media horita, vuelvo a la depuradora y ya regreso definitivamente a casa con el tiempo justo para darme un breve paseo y pegarme una ducha antes de cenar.

Cruce de caminos

Debido a esta ampliación de funciones, mi tiempo libre se ha visto drásticamente reducido; y de ahí que no actualice el blog tan a menudo como antes. Y es verdad que sigo manteniendo una cierta regularidad a la hora de publicar contenidos por aquí, de tal modo que no dejo pasar más de un par de días sin sacar alguna nueva entrada, pero tened en cuenta que el poco tiempo libre del que ahora dispongo he de repartirlo entre todas las actividades que, como cualquier persona, suelo practicar de forma habitual: salir a hacer fotos, leer algún libro, ver a los amigos, escuchar música, ir de compras, estar con la familia, tomar un café, pasear sin rumbo, responder correos pendientes… y, por supuesto, también sigo ideando y escribiendo nuevos contenidos para el blog.

Digo esto porque soy consciente de que a veces se me acumulan unos cuantos comentarios por responder y que algunos de vosotros os impacientáis si habéis planteado alguna consulta y veis que no obtenéis respuesta por mi parte en tres o cuatro días. Entiendo que antes respondía a los comentarios que dejáis prácticamente a diario y tal vez os sintáis molestos con ese retraso que os comento; pero os aseguro que después de estar todo el día en la oficina batallando con mil y una historias no me apetece demasiado seguir mirando una pantalla de ordenador en casa y siempre procuro hacer cosas que no tengan que ver con ello.

Capirote

De todos modos, el tema de los comentarios y los correos lo tengo muy controlado y no se me escapa ni uno, por lo que antes o después obtendréis respuesta por mi parte. Normalmente suelo aprovechar los fines de semana para este tipo de cosas; pero hay algunos en los que apenas paro por casa porque cuando ahora tengo auténtico tiempo libre me gusta invertirlo fuera de cualquier espacio cerrado. Aun así, a partir de ahora voy a tratar de que no se amontonen demasiados comentarios sin responder porque llevándolos más al día al final saldremos ganando todos.

¡Gracias por vuestra comprensión!  ^__^

Sobre los comentarios en el blog

Me gustaría dedicar esta entrada a hablar de los comentarios que dejáis en el blog. Bueno, no me refiero a los comentarios como tales, ya que esos los voy respondiendo uno por uno; sino a algunos aspectos relacionados con este tema que de vez en cuando se me pasan por la cabeza pero que no dan como para redactar una entrada al completo. Por eso voy a enumerar una serie de puntos que considero de interés sobre el importante tema de los comentarios:

Lo primero de todo que me gustaría señalar es que leo absolutamente todos los comentarios que dejáis. Cada vez que alguien escribe un mensaje en el blog me llega una copia del mismo al email, y gracias a ello puedo saber de su existencia de manera relativamente inmediata. Lo que ocurre es que si bien leo los comentarios más o menos según llegan, a responderlos suelo dedicar un rato cada dos o tres días porque no siempre tengo tiempo (o ganas) para ponerme a ello.

Por lo tanto, si habéis planteado alguna duda o consulta en cualquier entrada del blog no os preocupéis porque antes o después responderé a ello ya sea para echar una mano o para decir que no tengo ni idea sobre el asunto planteado. El caso es que nunca dejo preguntas sin respuesta porque me gusta poder echar una mano a los demás.

C'est moi

De cualquier modo, en las últimas semanas me he dado cuenta de que el número de comentarios diarios se ha elevado considerablemente, y prueba de ello es que ahora mismo hay nada menos que treinta comentarios nuevos desde la última vez que me puse a responderlos (que fue hace apenas cuatro o cinco días). No tengo ningún problema en ello ni representa ningún agobio para mí, pero esto me ha llevado a ser algo más conciso en mis respuestas. Si antes me explayaba a la hora de responder a cualquier cosa, ahora intento ir más “al grano” pero siempre intentando dar toda la información posible.

También me gustaría aclarar que no poseo un control directo sobre los mensajes que son considerados como spam por el sistema de gestión interna del blog. A veces se cuelan como buenos comentarios que no son más que burda publicidad y en otras ocasiones comentarios perfectamente válidos se van a la carpeta de spam por contener alguna palabra clave o un par de enlaces. Como os digo, lo único que puedo hacer ante esto es echar un vistazo de vez en cuando a la carpeta de “comentarios no deseados” y rescatar de ella aquellos que están ahí por error. Por lo tanto, si veis que habéis escrito algo y no aparece de forma más o menos instantánea, lo más seguro es que salga a la luz al cabo de unas horas.

Bueno, pues por el momento eso es todo con respecto al tema de los comentarios. Siento la parrafada que os he soltado, pero como veo que a veces os surgen dudas sobre si leo los comentarios de las entradas antiguas y tal, prefiero dejar claro todo esto y que así veáis cómo gestiono este tipo de cosas.

¡Un saludo y gracias por leerme!