Un ejemplo práctico sobre el uso del flash de relleno

Pese a que lo del empleo del flash para evitar sombras y contraluces es algo que ya os comenté hace tiempo, me gustaría hoy retomar el tema porque considero que es algo útil e interesante al mismo tiempo. Hay quien cree que el flash sólo tiene utilidad cuando no tenemos luz ambiental, pero en realidad incluso a pleno sol podemos sacarle mucho partido.

Amanecer en la playa

Midiendo la luz

Cuando pulsamos el disparador hasta la mitad, la cámara mide la luz en el encuadre y ajusta la exposición en consecuencia para captar una fotografía que guarde cierto equilibrio entre las zonas más brillantes y más oscuras de la misma. Esta medición se realiza muestreando en un determinado número de puntos la imagen que entra a través del objetivo y dando más importancia a unos puntos u otros en función del modo de medición elegido (éste es un tema del que trataré dentro de poco en un artículo específico).

En el caso concreto que hoy nos ocupa (contraluz y medición matricial) vamos a ver que la cámara expone para no quemar las zonas más brillantes dando lugar a que las zonas en sombras queden casi completamente negras. Hay que tener presente que si una escena excede el rango dinámico que puede abarcar nuestra cámara no nos quedará más remedio que sacrificar las zonas más brillantes o más oscuras porque los dos extremos no los vamos a poder abarcar en la misma toma (a no ser que hagamos un HDR; pero eso es otra historia).

Carreteras

Puesto que por el modo de funcionamiento de los sensores digitales estos tienden a saturarse antes que la clásica película analógica en carrete, las cámaras actuales tienden a ser conservadoras en lo que a exposición se refiere y “en caso de duda” prefieren subexponer antes que sobreexponer. Es decir, que en caso de mezcla de zonas brillantes y oscuras, por defecto se tenderá a una cierta subexposición que evite la pérdida de datos en las zonas más claras.

Un ejemplo práctico

En la siguiente imagen podréis ver de un vistazo cómo la cámara ha expuesto la fotografía de tal modo que, efectivamente, el cielo no se ha quemado pero el sujeto principal es poco más que una silueta en medio del encuadre.

¿Que podemos hacer para solucionar esto? Pues o bien medimos de forma puntual sobre el sujeto que queremos retratar o bien mantenemos la medición matricial pero compensamos la exposición de forma positiva para aclarar en general toda la imagen. En ambos casos el cielo quedará irremediablemente quemado porque su luminosidad es mucho mayor que la del sujeto principal y si exponemos en base a él el cielo se abrasará; pero es que ya os dije antes que en estas circunstancias no nos queda más remedio que sacrificar por uno de los dos lados del histograma.

Llegados a este punto me gustaría recordaros que al final la luz es lo más importante a la hora de hacer una fotografía y que de ella va a depender el 99% del resultado final que obtengamos.

La solución más sencilla

Sin embargo, hay otra solución que nos va a permitir obtener una exposición correcta sin sacrificar nada: iluminar el sujeto principal de tal modo que la diferencia de luminosidad entre él y el fondo no sea tan grande; y para ello nada mejor que emplear un flash forzándolo a saltar pese a haber iluminación ambiental suficiente mediante la función llamada “flash de relleno”.

De hecho, a continuación tenéis el resultado de emplear el sencillo flash integrado que posee mi D300 y que ha logrado que el cielo no esté quemado y al mismo tiempo que mi hermana sea algo más que una silueta recortada sobre el cielo de Oropesa.

La traviesa funambulista

La diferencia es que ahora gracias al “flashazo” el primer plano y el fondo tienen una luminosidad similar, por lo que el rango dinámico de la cámara puede captar perfectamente todos los detalles sin dar lugar en la imagen zonas quemadas o completamente negras. Es decir, que hemos reducido la diferencia de luminosidad entre las zonas más brillantes y más oscuras de la escena a capturar.

No hace falta que os diga (aunque ya lo comenté en su momento) que con el minúsculo flash de una compacta no vais a poder iluminar el Empire State Building; pero para personas u objetos situados a un par de metros como mucho puede ser un recurso más que suficiente para salvar una foto que de otro modo desecharíamos sin ningún tipo de miramiento.

* Todos los artículos de este tipo en https://luipermom.wordpress.com/fotografia

Usando el flash para evitar sombras y contraluces

Si alguna vez habéis hecho una fotografía a alguien que tenía una fuerte luz a sus espaldas os habréis dado cuenta de que la cámara ha medido la luminosidad de la escena erróneamente y ha subexpuesto el sujeto principal (es decir, que la persona ha salido demasiado oscura) porque la luz del fondo es la que ha predominado sobre la menor iluminación del modelo situado en primer plano. Del mismo modo, si empleamos medición central (o puntual) para exponer correctamente a nuestro modelo, nos vamos a encontrar con un fondo muy quemado debido a que el tiempo de apertura del objetivo ha sido demasiado largo para la cantidad de luz que aparece en el resto de la imagen.

Otro problema habitual es que si estamos haciendo un retrato a alguien con el sol “en todo lo alto” (poco recomendable, pero a veces no nos queda más remedio) van a aparecer molestas sombras bajo barbilla, nariz y cejas; dando lugar a una fotografía en la que no se aprecian bien los detalles del rostro de la persona retratada como podéis ver en el siguiente ejemplo.

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Foto sin flash. Observad las sombras bajo barbilla, nariz y cejas

Para evitar estas situaciones, es una buena idea emplear el flash que viene con nuestra cámara (en el modo llamado “flash de relleno”) o uno externo si tenemos la suerte de disponer de él. De este modo, la diferencia de iluminación entre las zonas más oscuras y más claras de la imagen será más reducido y podremos exponer correctamente al sujeto principal sin quemar el fondo así como eliminar en buena medida las sombras a las que anteriormente hacíamos referencia.

Eso sí, hay que tener en cuenta que vamos a tener una limitación en la velocidad máxima a la que podemos disparar con nuestra cámara si empleamos el flash tal y como os comenté en la entrada que trataba sobre el funcionamiento del obturador.

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Empleando el flash desaparecen en gran parte las sombras anteriores

De lo que se trata es de conseguir que no haya demasiada diferencia de luminosidad entre las zonas más oscuras y las más claras de la imagen, pues en caso de que haya una gran variación entre unas y otras nos va a tocar sacrificar una de ellas como os contaba en aquella entrada que explicaba por qué se queman algunas zonas de las fotografías.

Como veis, lo que os he contado hoy es algo extremadamente simple pero que da muy buenos resultados. Hay gente que sólo emplea el flash para iluminar lo que va a fotografiar cuando hay poca luz; pero incluso a pleno sol, el flash es una gran ayuda para conseguir fotografías bien iluminadas.

De cualquier modo, en una próxima entrada sobre fotografía seguiremos hablando de los flashes (en este caso de sus limitaciones  😉 ).

* Todos los artículos de este tipo en https://luipermom.wordpress.com/fotografia