Un repaso al patinete eléctrico de Xiaomi después de 1000 Km

Mi querido Mijia M365 ha cumplido recientemente mil kilómetros y, como complemento a la review que publiqué en noviembre, me ha parecido interesante en este punto de su vida hacer un repaso a su estado viendo así qué elementos han envejecido bien y cuales han llevado peor el paso del tiempo comentando también soluciones a algunas pequeñas cosas que me han ido sucediendo.

Para poneros en situación, cuando compré el patinete su dueño le había hecho unos 350 Km, a los que yo sumé unos 200 Km más. Acto seguido, durante un par de meses mi novia lo estuvo usando a diario para ir a trabajar (hasta que conseguí otro para ella) tiempo durante el cual hizo 350 Km. Y por último, desde que volvió a mis manos he hecho 100 Km más hasta conseguir llegar a la cifra redonda de mil kilómetros.

Permitidme ahora que me vaya un poco por las ramas y aproveche para echar unos números:

La ruedas del patinete de Xiaomi son de 8,5″ de diámetro, que equivalen a 21,59 cm. Si aplicamos la fórmula de la longitud de la circunferencia (L = 2 * pi * r) vemos que por cada vuelta completa de las ruedas avanzamos  67,69 cm o lo que es lo mismo 0,677 metros.

Pues bien, si a día de hoy el patinete ha recorrido mil kilómetros, una simple división nos permite saber que cada rueda ha dado 1477104 vueltas. Si, prácticamente un millón y medio de giros. Y no penséis sólo en la goma de las ruedas, acordaos también de los rodamientos de los ejes, que llevan el mismo castigo.

NOTA: De todos modos, aunque parezca un montón, si hago esta misma cuenta para los ejes de mi coche, sale que han dado ya la friolera de 226 millones de vueltas, así que imaginaos la cantidad de subidas y bajadas que lleva cada uno de los pistones del motor. Pero vamos, que esto daría para otra entrada de esas mías en plan ingenieril.

Bueno, tras este offtopic, vamos a ir desgranando punto por punto qué tal ha digerido estos primeros mil kilómetros el patinete:

  • Zonas de contacto con el usuario

Se aprecia claramente que en los extremos del manillar la rugosidad de los puños se ha perdido, quedando la superficie totalmente lisa en esa zona. Cierto es que durante estos meses de frío mi novia ha estado conduciendo el patinete con unos guantes que llevan la palma forrada de goma, de modo que el desgaste habrá sido mayor que si se va con la palma desnuda, que siempre es más suave (a no ser que seáis jugadores de pelota vasca). Eso sí, como podéis ver a continuación el resto del puño tiene el patrón de bultitos ovalados intacto.

El desgaste de los puños podría esperármelo, pero el que realmente me sorprende es el de la pequeña almohadilla del acelerador, ya que pese a usar control de velocidad desde el primer día, se ha quedado totalmente liso. La verdad es que ese desgaste sí que me ha pasado desapercibido, pero cuando abrimos el patinete de mi novia y vimos el relieve del acelerador es cuando me di cuenta de que al ser una goma muy blanda enseguida se queda liso pese a que, como os digo, sólo pongo el pulgar sobre él cuando quiero cambiar la velocidad a la que circulo.

Eso sí, lo que sigue estando como el primer día es la tabla donde llevamos apoyados los pies. Pese a recaer sobre ella todo nuestro peso y usar calzado con suela de goma dura (incluso en ocasiones botas Doc Martens) su aspecto es impoluto y ni se ha desgastado o despegado lo más mínimo. La verdad es que me ha sorprendido para bien en ese aspecto, porque pensé que acabaría prácticamente lisa como ocurre con los papeles de lija de los skates y similares.

  • Ruedas

No sé en qué momento exacto le cambió la rueda trasera al patinete el usuario anterior por la maciza que lleva puesta, pero por lo que me dijo no tardó mucho en hacerlo cansado de los dichosos pinchazos. Sea como sea, dicha rueda tiene todavía un dibujo muy profundo y no veo ni por asomo el momento del cambio. Apuesto a que tengo caucho para dos mil kilómetros más por lo menos.

En cuanto a la rueda delantera, esta es la original que venía con el patinete; sólo que se le añadió una banda antipinchazos de kevlar entre cámara y cubierta para evitar tener que andar desmontando la rueda cada vez que pasaba sobre cualquier cosa puntiaguda. En este neumático se aprecia algo más de desgaste con respecto a uno nuevo, pero al igual que en los coches contamos con un testigo de desgaste al que todavía le queda tiempo para estar a la par con la superficie de la goma. En mi bola de cristal veo unos mil kilómetros más de vida útil para este neumático.

  • Estructura

Vamos a hablar ahora de lo que es la estructura mecánica del patinete, y este punto creo que va a dar bastante de si.

A ver, lo primero de todo, es recomendaros que una vez al mes repaséis el apriete de todos los tornillos. Durante este tiempo se aflojaron un poco los que sujetan el manillar a la tija de dirección y uno de los dos que lleva la pinza de freno. No supusieron gran problema más allá de notar algo extraño en el día a día, comprobar que estaban algo sueltos y apretarlos con la herramienta multiuso que siempre llevo conmigo cuando voy en el patinete.

Peor fue que un día de repente a mi novia se le abrió en marcha el mecanismo de plegado y descubrimos que se había perdido el tornillo frontal que ajusta la dureza de la leva que realiza el cierre. No dimos con el tornillo (se le perdería un par de calles atrás y como para ponerse a buscarlo) de modo que bajé a la ferretería y compré un tornillo con cabeza Allen de la métrica y longitud adecuadas para sustituirlo y una arandela porque la cabeza del tornillo original tiene más superficie. No queda tan elegante como el que viene de serie pero funciona igual de bien y éste no se perderá porque al colocarlo le puse fijador de tornillos en la rosca.

Aprovecho para comentar la vital importancia del punto de ajuste de este tornillo (una razón más para aplicar algún tipo de fijador) puesto que si está demasiado flojo veremos que el mecanismo de plegado tendrá holgura y si va demasiado apretado comprobaremos que no somos capaces de mover la leva que permite el plegado y desplegado del patinete. Por tanto, id probando hasta que encontréis el punto justo y fijadlo ahí para toda la eternidad.

Briconsejo: si no tenéis a mano fijador de tornillos (mi favorito es el Loctite 243) podéis usar esmalte de uñas, ya que cuando se seca hace que el tornillo no pueda aflojarse pero si hacéis fuerza con una llave acabará girando. Si usáis cosas más radicales como pegamento instantáneo, aparte de pegaros los dedos, como un día tengáis que soltar el tornillo ya podéis buscar un tubo largo para hacer palanca.

Y ya que estamos hablando de esa zona del patinete, comentaros que si de buenas a primeras empezáis a escuchar “grillos” cuando vais en marcha es debido al roce de las dos partes del sistema de plegado. Para remediarlo podéis hacer dos cosas: aplicar una capa de grasa a ambas superficies o bien, para solucionarlo de una forma más definitiva, pegar una fina lámina de teflón o similar en una de las caras de modo que ya el roce no se produzca metal contra metal (esto es lo que hice yo, que soy un maniático de los ruiditos, y desde entonces tan feliz).

Por cierto, se me perdió la goma que recubre el “gancho” sobre el guardabarros donde se fija el timbre al plegar el patinete. La funcionalidad es la misma, pero queda más feo. Ya se me perdió una vez pero lo encontré por casa y lo fijé con pegamento instantáneo; pero a las pocas semanas se volvió a perder y me temo que esta vez es la definitiva. Lo que voy a hacer es lijar la zona y pintarla con esmalte negro para que no se vea tan fea, ya que se han quedado los restos del pegamento que le eché y no me gusta nada.

Otra cosa más: el guardabarros trasero va anclado a la plataforma donde llevamos los pies mediante tres tornillos cuyas cabezas van cubiertas con otros tantos embellecedores plásticos. Pues bien, un día de estos y sin previo aviso el embellecedor del tornillo central decidió independizarse y al llegar a casa vi que lo había perdido. Por suerte, en uno de esos cajones en los que uno guarda cosas que de otro modo acabarían en la basura (una especie de síndrome de Diógenes) tenía una especie de tapón plano de plástico gris oscuro que resultó encajar a la perfección como podéis ver en la siguiente imagen.

En cuanto a golpes y rascones en general, a pesar de que tanto mi novia como yo somos cuidadosos, uno nunca está a salvo de un bordillo un poco más alto de lo esperado, un resbalón o una piedra que salta donde no debe; pero aun así tras estos primeros mil kilómetros el patinete no está demasiado castigado en este aspecto. Tan sólo reseñar un par de raspones “serios” en la zona del listón trasero izquierdo (tanto en el aluminio como en el embellecedor de plástico) como podéis ver a continuación. Por suerte en ninguno de los casos el disco de freno sufrió golpe alguno pese a su proximidad, porque si lo doblamos lo más mínimo nos tocará cambiarlo.

En la zona de plegado, concretamente en la “uña” que encaja en la parte inferior para fijar el sistema de plegado en su posición ha saltado un poco la pintura, pero no es nada grave (podéis verlo en una de las imágenes anteriores).

Ah bueno, y en la zona baja de la barra diagonal, donde suelo apoyar la punta del pie izquierdo al circular, la pintura se ha desgastado muy ligeramente, pero vamos, que el aspecto es prácticamente el mismo que el del resto del chasis como podéis apreciar en la siguiente fotografía.

Para mi sorpresa, la tapa inferior (tras la que se aloja la batería y el controlador de la misma) se encuentra en muy buen estado. Pese a lo expuesta que está a todo aquello sobre lo que rodamos, no tiene ningún rascón importante ni cruje o hace cosas raras. Me daban bastante miedo las cabezas de los tornillos, pues pensaba que podían destrozarse a base de roces con piedras, bordillos, etc pero no es así y por ahí abajo todo está en perfecto estado de revista.

En cuanto al cableado (tanto eléctrico como del freno trasero) no ha habido ningún problema ni de roturas, holguras, soportes sueltos… En ese aspecto un diez sobre diez.

  • Frenos

Por la forma en la que funciona la pinza del disco (sólo una de las dos caras es móvil) es complicado conseguir que las pastillas pisen correctamente sobre él. Por suerte, al disponer de freno regenerativo en la rueda delantera el freno de disco trasero se usa en contadas ocasiones, de modo que las pastillas aun tienen grosor de sobra y el disco no presenta desgastes apreciables a simple vista.

A lo que me refiero con lo del funcionamiento es que al ser sólo una de las caras de la pinza la que presiona contra el disco cuando pulsamos la maneta, éste flexa ligerísimamente y entonces también roza contra él la pastilla que va fija en la otra cara; pero esto hace que no haya una perpendicularidad exacta entre la superficie de las pastillas y el disco de freno, haciendo que en cada cara del disco haya una franja en la que roza la pastilla y otra en la que no.

Tal y como os comenté en la review, una de las cosas que más me gustan de M365 es su potencia de frenada, y tras estos primeros mil kilómetros esta sigue intacta.

  • Batería y motor

He dejado para el final el que para mí es el apartado más importante de un patinete eléctrico: todo lo relacionado con el motor y la batería, que al final es el alma del cacharro.

Como ya sabréis por la review, al poco de estrenar el patinete empezaron los problemas de batería típicos en este modelo. Me tocó abrir la batería, soldar las chapas de contacto principal y también reforzar las zonas de contacto de cada uno de los polos de las treinta celdas poniendo sobre ellas láminas de caucho y forrando luego todo con cinta americana para que quedara bien prensado. Desde entonces no he vuelto a tener problemas, pero tened esto siempre presente porque en el modelo original esto os va a pasar antes o después.

Se supone que en los modelos que hay ahora a la venta en las tiendas esto ha sido corregido y las chapas metálicas de la batería ya van firmemente soldadas; pero aun así como el modelo de mi novia no ha dado problemas (tocamos madera) no lo vamos a abrir de momento, de modo que no lo puedo corroborar.

Algo que no me ha gustado es que el último firmware disponible (1.3.4) hace que por debajo del 50% de batería el patinete apenas tenga fuerza para subir cuestas, imagino que en busca de no pegar fuertes descargas a la batería cuando esta anda ya baja de carga. Sea como sea, a mí me gustaba más el funcionamiento prácticamente lineal de las versiones anteriores, así que ojalá en el futuro eliminen esta característica, porque de momento no encuentro una manera fácil de hacer un downgrade.

Por tanto, si queréis sentir el viento en la cara es mejor que le deis caña al principio del recorrido (pero ojo, porque si os flipais demasiado puede que al final os toque impulsaros con la patita).

Por cierto, creo que sé a lo que se refiere Xiaomi con lo de que el motor es de 250W pero que permite picos de 500W. Si subimos una cuesta y pulsamos a fondo el acelerador veremos que la aceleración es bastante fuerte, pero no será así eternamente, ya que llegado un punto la potencia comienza a disminuir, y es que creo que el patinete permite aprovechar esos picos de 500W pero en cuanto empieza a detectar que el motor o la batería se están calentando por la elevada corriente demandada, la protección anti-estrés que lleva implementada la electrónica hace que disminuya el flujo de corriente eléctrica protegiendo así tanto al motor como a la batería, ya que para ambos el calor excesivo es siempre un enemigo a evitar.

En cuanto a la autonomía, compruebo que esta no ha variado demasiado desde que le hice el apaño de las patillas a la batería. Por Alcalá de Henares, que es casi todo llano, consigo sacarle unos 20 Km si circulo a ritmo tranquilo (modo ECO) y unos 15 Km si voy dosificando el acelerador con alegría en el modo normal. El tiempo de carga sigue siendo de unas cinco horas cuando vuelvo con la batería sobre un 20%, lo que es una prueba más de que la esta se sigue manteniendo más o menos en forma (cuando empiezan a cargar cada vez en menos tiempo, malo).

En cuanto a las luces, aunque yo no he circulado mucho por la noche, mi novia sí que las ha empleado todas las mañanas en su trayecto hasta el trabajo y no ha tenido nunca el más mínimo problema. Siguen iluminando igual de bien que al principio y no ha habido apagados inesperados ni molestos tintineos.

Conclusiones

En definitiva, el paso de sus primeros mil kilómetros no parece haber hecho demasiada mella en el M365. La pintura se mantiene en muy buen estado, las partes de goma se conservan bastante bien (excepto el relieve del acelerador), la potencia de frenado sigue intacta y la autonomía de la batería no parece haber mermado en exceso, que es lo que más me preocupaba de todos los posibles “envejecimientos”.

Lo que no me ha gustado tanto es la facilidad con la que se aflojan algunos tornillos, y eso que llevan la típica banda azul en la rosca que hace que se queden fijos en su posición. Aun así, se ve que con las vibraciones al circular pueden aflojarse y por eso os recomiendo un reapriete de vez en cuando o la aplicación de un fijador de roscas “de verdad”. Tampoco me parece buena idea el tema de que el último firmware limite la potencia disponible cuando la batería está a menos de la mitad de su capacidad, ya que eso prácticamente nos va a obligar a subir las cuestas caminando en cuanto queramos hacer una excursión más o menos larga.

Sea como sea, y al igual que os recomendaba en una reciente entrada sobre consejos de conducción, vais a ser vosotros mismos los que enseguida os vais a dar cuenta si algo va mal en el patinete. Si de repente empeora la frenada, notáis algo suelto, veis que el tiempo de carga se acorta considerablemente, escucháis ruidos raros en el motor… son todas ellas señales de que algo no va bien, y más vale echarle un vistazo y ver el origen del problema que dejarlo pasar y acabar con un vehículo en la basura que, además de costar un dinero, os puede servir para llegar a más sitios de los que imagináis.

 

¡Nos leemos!

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Un repaso al 2017 que se va

Ahora que al 2017 le quedan pocas horas para marcharse me gustaría hacer un rápido repaso de algunas cosas que me han pasado este año, algunas de las cuales han quedado reflejadas en este blog.

Aunque no haya escrito un artículo sobre ello, si me tengo que quedar con una sola cosa del 2017 esta sería, sin duda alguna, el viaje que hicimos a París mi novia y yo después del verano. Fueron cinco días en los que no paramos de caminar, ver sitios, y disfrutar de una ciudad que siempre habíamos tenido muchas ganas de conocer. Eso sí, pese a que como os digo no paramos quietos ni un momento, se nos quedaron bastantes cosas por ver, de modo que estamos seguros de que en un futuro volveremos por allí para seguir descubriendo rincones con mucho encanto.

De París me quedo con el barrio de los pintores y con la vista desde Trocadero; desde donde casi parece que puedes tocar la Torre Eiffel. También tengo gratos recuerdos de los paseos por las orillas del Sena, las torres de Notre Damme, los jardines de Versalles y la basílica de Montmartre. Mención especial también al metro y el RER, que son dos transportes que funcionan muy bien y que nos llevaron de acá para allá sin demoras. Por cierto, si vais a pasar por allí unos días os recomiendo al 100% la tarjeta Navigo para usar el transporte público.

En lo tecnológico, de este año me quedo con la experiencia de estrenar mi patinete eléctrico Xiaomi, el cual me parece un invento genial que nos puede transportar hasta cualquier punto de la ciudad de una forma cómoda y eficiente. Si todo va bien, en los primeros compases del año que estamos a punto de estrenar me haré con una segunda unidad para mi novia (actualmente está usando el mío para ir a trabajar todos los días) y así juntos podremos compartir recorridos y piques por ver quien es capaz de sacar más autonomía a la batería.

Sea como sea, dentro de los artículos de la rama tecnológica me gustaría destacar también aquella introducción a la termografía que escribí con la mente ya puesta en la adquisición de mi primera cámara térmica. Un modelo muy sencillo pero que permite visualizar cosas que están ocultas a simple vista: una obsesión que me persigue desde que era pequeño.

También disfruté mucho escribiendo aquella explicación sobre lo que es el PWM empleando para ello un ejemplo al que durante este año os he acostumbrado bastante: las linternas LED. Si me seguís desde hace tiempo ya sabréis que me gusta tratar de explicar cosas complejas de una forma sencilla para que así sean accesibles para cualquiera; así que este es un ejemplo más de ello.

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En lo personal estoy orgulloso del artículo que escribí sobre los dos años que pasé en Oropesa como jefe de planta de la depuradora de aquella localidad. Hace ya casi cinco años que volví a Madrid, pero precisamente por la perspectiva que me ha dado el tiempo transcurrido sentí que era el momento de echar la vista atrás y hacer balance de lo que aquella experiencia supuso para mí a todos los niveles.

Muy a mi pesar he de reconocer que el tema fotográfico apenas lo he tocado durante el año que ahora termina, de modo que intentaré retomarlo en 2018. De todos modos, hay dos artículos que muestran algunas imágenes que para mi gusto han quedado muy estéticas: el de la elegancia que transmiten las placas Arduino y aquel que mostraba la ingeniosa antena de la Raspberry Pi Zero W. Como veis, ambos artículos son de temática eminentemente macro, que es la vertiente fotográfica que más me llama la atención últimamente.

Raspberry Pi Zero W

Aprovecharé también para repasar las frías cifras del blog durante este último año, que se resumen en casi 550000 visitas, 22 nuevas entradas publicadas (incluyendo esta) y 134 comentarios. De todos modos, si atendemos a las entradas más visitadas durante los últimos 365 días tenemos el siguiente Top 10:

Como podéis ver, de entre las 10 entradas más vistas durante 2017 no hay ni una sola escrita en los últimos doce meses. Por cierto, la que año tras año más me llama la atención es la de cómo hacer café en cafetera italiana, ya que es una cosa que me parece de lo más sencillo pero que por el motivo que sea mucha gente desconoce y encuentra dicho artículo de gran utilidad.

Y bueno, de cara a 2018 tengo el presentimiento de que el artículo sobre el patinete eléctrico de Xiaomi tendrá bastantes visitas porque al final su distribución en España se está retrasando y cuando empiecen a llegar a las tiendas y verse por las calles la gente empezará a buscar información sobre este modelo con el que tan contento estoy.

Por mi parte, me gustaría empezar una serie de artículos sobre sintetizadores musicales, ya que tengo unos cuantos en casa con los que me gusta cacharrear y creo que será interesante contaros algunas cosas sencillas tanto a nivel técnico como práctico. También me gustaría escribir algún artículo más sobre hábitos de conducción, pues creo que es algo que siempre viene bien repasar.

Del mismo modo, espero volver a coger la cámara con más frecuencia y enseñaros por aquí algunas fotos, ya que es una cosa que he dejado un poco de lado desde hace unos cuantos meses y me parece una pena. Cada vez que veo en el armario las maletas con mis cámaras y mis objetivos me digo a mi mismo que tengo que volver a patear ciudades con la réflex a cuestas porque la calidad de imagen que da no tiene rival; pero es que abulta y pesa tanto…

No sé qué ocurrirá durante los próximos doce meses; pero sí que espero que para el año que viene a estas alturas vuelva a encontrarme como ahora sentado frente al teclado para echar de nuevo la vista atrás y contaros aquello que pasó durante un año que, a finales de diciembre, uno tiene la sensación de que se le escapa entre los dedos como si fuera arena de playa.

¡Feliz año nuevo!

Selección de artículos publicados durante 2010

Puesto que estamos a punto de cerrar el año, creo que puede ser un buen momento para remontarnos al pasado 1 de Enero e ir recopilando algunos de los artículos más representativos que han aparecido en el blog a lo largo de los últimos doce meses para así ver el 2010 en perspectiva.

Del mismo modo, he decidido incluir otras tantas imágenes para también dar cuenta de forma visual de aquellas cosas que he ido captando a través de la cámara en los últimos tiempos; sobre todo porque, como vais a ver a lo largo del artículo, ha sido un año en el que la fotografía ha tenido un papel protagonista.

Enero

Se veía venir que 2010 iba a ser un año muy fotográfico porque comenzó con una excursión fotográfica por Redueña. Del mismo modo, el día de Reyes aproveché para dar una vuelta con mi cámara por algunas calles de Madrid y apenas un par de días después llegó a mis manos el Nikon 55-200 VR seguido poco después de una Nikon EM de 1979. También hubo sesión fotográfica cuando el 11 de Enero nevó con fuerza sobre Alcalá. Precisamente hablando de Alcalá, a finales de mes se me ocurrió una breve entrada sobre la calle Mayor que tuvo bastante éxito entre vosotros.

Siluetas alcalaínas

Febrero

Durante este mes decidí hacer público que abandonaba definitivamente el equipo de ultimONivel porque mis obligaciones laborales y mi progresiva desconexión del mundo de los videojuegos me habían llevado a un punto en el que no me sentía capaz de aportar gran cosa a la web. A otro paseo por Madrid (en esta ocasión tras una tarde de lluvia) le siguió la compra de mi actual netbook y a continuación emprendí un viaje por Europa de cinco días que me llevó a visitar Bruselas, Colonia, AmsterdamBrujas. Además, durante aquellos días el blog alcanzó el medio millón de visitas.

Viaje a Bruselas, Colonia, Amsterdam y Brujas (Feb. 2010)

Marzo

Marzo comenzó con un artículo sobre macro económico que ahorró dinero a bastante gente y continuó con tres entradas consecutivas mostrando el aspecto de las cosas antes, durante y después de la lluvia. A mediados de mes redacté una de las entradas que es culpable en buena medida de la popularización del blog en los últimos meses y que trata sobre el eterno dilema Nikon vs. Canon. Del mismo modo, durante esos días publiqué otra que versaba sobre cómo podíamos mejorar la nitidez de nuestras fotografías y que por lo que he podido ver en los comentarios os ha sido de utilidad a muchos de vosotros.

Visión doble

Abril

La llegada de la primavera trajo algo de inspiración fotográfica y un artículo sobre el derecheo del histograma. Una reseña del siempre acogedor Buddy Holly’s junto con las fotos de las jornadas de la casa de Castilla-León en las que hubo juegos tradicionales, teatro y bailes así como una tarde volando aviones con Joe cerraron un mes en el que el sol y el color hicieron acto de presencia después de un invierno especialmente frío.

Miradas

Mayo

El buen tiempo y las horas de luz del mes de Mayo propiciaron excursiones como mi segunda subida a la torre de Santa María en la cual hice una foto que emplearon como portada para la revista del colegio de administradores de fincas de Madrid. Del mismo modo, una fotografía que realicé en unos trigales apareció en el tiempo de TVE y en cuanto a artículos técnicos escribí uno sobre la profundidad de campo y su relación con la apertura, completando así un mes de lo más fotográfico.

Volando aviones cerca de Camarma

Junio

El mes comenzó con una nueva sesión de pilotaje de aviones RC de la que salieron unas cuantas imágenes muy coloridas y siguió con una kedada motera en la plaza de Cervantes a la cual me acerqué con mi cámara. Durante esos días también llegó mi fiel Nikon 16-85 VR que me ha dado muchas alegrías desde entonces. Finalmente, la última semana de Junio la pasé de vacaciones en tierras oropesinas donde disfruté de un tiempo espectacular y una tranquilidad que en ese momento era una completa novedad para mí.

Verano azul

Julio

El siempre caluroso mes de Julio empezó con una sencilla explicación sobre el funcionamiento de una EDAR y siguió con una disertación sobre las novedosas cámaras EVIL. De cualquier modo, fotográficamente hablando, lo más importante del mes fue la llegada de la D300 a mis manos y mis primeras impresiones con ella; momento a partir del cual se abrió ante mí todo un mundo de nuevas posibilidades creativas.

Cardo de las alturas

Agosto

Con la cantidad de horas de luz que hay en agosto era inevitable dedicar una entrada a la importancia de la iluminación en la fotografía de exteriores; pero tal vez lo más divertido del mes fueron mis excursiones fotográficas a Villar del Olmo, Fuentes de la Alcarria, Brihuega y Torija.  En lo técnico, disfruté mucho explicándoos la importancia de las protección eléctricas que todos tenemos en casa y mostrando la primera imagen del enorme Nikon 80-200 f/2.8 nada más llegar a mis manos.

Ferias y Fiestas Alcalá 2010

Septiembre

En este mes que marca el fin del verano y la vuelta a las clases llegó la review del Nikon 80-200 f/2.8 que os presenté a finales de agosto así como una serie de entradas mostrándoos los resultados en diversas situaciones como en un desfile de gigantes y cabezudosun partido de fútbol. En cuanto a los aspectos técnicos de la fotografía, lo más destacado fue la entrada sobre la siempre eficaz regla de los tercios.

Indicios del otoño

Octubre

A primeros de mes se me ocurrió redactar un artículo que hablaba sobre lo bien que se adaptan los teleobjetivos de apertura generosa al género del retrato; y unos días después redacté una breve reseña con motivo del tercer aniversario del  blog donde podíamos ver unas cifras realmente sorprendentes. Por lo demás, durante esos días los candados y las cadenas fueron una buena fuente de inspiración para mis imágenes y también tuve ocasión de hacer unas fotos a un compañero de trabajo que en sus horas libres juega en un equipo de fútbol. Por último, el mes se cerró con la compra de mi actual cámara compacta en el Corte Inglés aprovechando una jugosa promoción.

Apmomp (retrato de medio cuerpo)

Noviembre

Pasé casi todo el mes de Noviembre en Oropesa del Mar; pero esto no impidió que hubiera algunas entradas de interés como aquella en la que ponía de manifiesto la belleza del lugar gracias a la soledad y la tranquilidad que reinaba por allí o aquellas en las que retrataba los amaneceres y atardeceres que se divisaban cada día. En cualquier caso, una de las anécdotas más curiosas fue la protagonizada por una familia que tras pedirme una foto me invitó a comer con ellos en su propia casa.

Sol de otoño

Diciembre

Durante los días que llevamos del mes de diciembre he escrito alguna cosa que, por las cifras de visitas y vuestros comentarios, parece ser de vuestro interés. En concreto me refiero a los artículos sobre la ciudad fantasma de Torre la Sal, la review de mi lector de libros electrónicos y lo de no publicar en Internet fotos de vuestras llaves. En cuanto a lo técnico, espero que el artículo sobre la poca importancia de los megapixels vaya calando poco a poco entre vosotros y para cerrar el año he optado por hablar de tres elementos que siempre son una fuente de inspiración para mí a la hora de hacer fotografías.

Paseo matutino

Un año de lo más productivo

Como veis, 2010 ha sido un año muy productivo en lo que al blog se refiere. Sin embargo no es éste el momento de ponernos a hacer balance porque eso es algo que reservo para la tarde del día 31. Lo que hoy pretendía era simplemente ir haciendo un repaso mes a mes de lo que ha dado de si el año para poder ver en conjunto todo lo que ha acontecido a lo largo y ancho del mismo.

Un saludo y muchas gracias por vuestro tiempo.

Recopilación de artículos técnicos sobre fotografía

Puesto que sois bastantes los que seguís los artículos técnicos sobre fotografía que voy publicando en este blog, he pensado que puede ser útil tener un rincón donde recopilarlos todos de tal modo que su consulta sea más rápida y sencilla.

Por lo tanto, a partir de hoy vais a disponer de un índice con todos esos artículos en una página del blog dedicada a la fotografía. Página que también contará con una breve reseña de las cámaras digitales que han pasado por mis manos así como alguna que otra cosa que iré añadiendo en los próximos días.

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De este modo, si alguien quiere consultar algo de los que os decía antes sólo tiene que ir a https://luipermom.wordpress.com/fotografia/ (o pinchar en el enlace de la cabecera del blog) y echar un vistazo al índice de los artículos publicados.

¡Un saludo!

“Detrás de la cámara”: 15000 fotografías en 5 años

Los que no entráis por primera vez en este blog bien sabéis que muy a menudo voy colgando fotografías hechas por mí ya sean actuales o de hace un tiempo.

Pues bien, para celebrar la entrada número 100 sobre fotografía, hoy os voy a dejar con una selección en vídeo de algunas de las más de 15000 imágenes que he ido realizando durante los últimos cinco años y de la que estoy particularmente orgulloso, pues al recopilar el material he encontrado fotografías de las que me había olvidado debido al tiempo transcurrido desde que las tomé.

Por cierto, comentar que la música que suena en el vídeo la tenía “guardada” desde hace tiempo para emplearla como banda sonora en un vídeo que fuera realmente especial, así que consideré que esta podría ser una ocasión inmejorable. Se trata de “Ninguna parte I” del grupo Mercromina; concretamente una versión que tocaron en directo en un programa de TV hace ya un par de años…

¡Un saludo! 🙂