Cómo preparar un café en cafetera italiana

Hoy comienza el fin de semana y ya que el tiempo está un poco revuelto por España en general vamos a preparar un café para entrar en calor y que de paso se nos quite un poco ese sueño que los días nublados suelen provocarnos. ¡Vamos a ello!

Cafetera

Instrumental básico: la cafetera. En este caso es de pequeño tamaño; para dos tazas exactamente. Por cierto, a modo de curiosidad os comentaré que hay cafeteras italianas (como la de la imagen) o americanas (la típica eléctrica con la jarra debajo).

El café (en este caso de Kenia)

La materia prima: el café. Vamos a usar hoy un café de Kenia que no es demasiado fuerte pero que tiene un sabor muy característico. El mundo del café, al igual que el del té, es muy amplio; pero no será hoy objeto de nuestro estudio. Tal vez más adelante… 😉

Poniendo el agua

Lo primero es llenar la cafetera de agua justo hasta el nivel de la válvula de seguridad. Más abajo nos quedaríamos un poco cortos y si sobrepasamos ese nivel empaparíamos el café; tal y como os podréis imaginar al ver la siguiente imagen.

Materia prima

Colocamos el filtro del café (esa pieza metálica con agujeros) y comprobamos que el agua no pueda empapar el café por lo que os comentaba en el paso anterior. Es importante que el café quede más o menos suelto para que el agua se filtre a través de él con facilidad.

Nivelando el café

Nivelamos el café (sin presionarlo) de tal modo que todo quede al mismo nivel. Si por lo que sea dejamos zonas más bajas el agua tenderá a filtrarse por ahí y el café quedará más flojo; más o menos como ocurre con la electricidad, que siempre tiende a buscar las zonas con menos resistencia para fluir por ellas.

¡Ya empieza a salir!

Ponemos la cafetera al fuego con la tapa abierta y esperamos a que el agua comience a hervir. Lo notaremos porque se empieza a escuchar una especie de fsssshhhhhhh; así que en ese momento bajamos la intensidad del fuego al mínimo y bajamos la tapa. Tener el fuego bajo hace que el agua salga poco a poco a través del café y por lo tanto la bebida queda más concentrada. Lo de bajar la tapa es para que no salpique el café y nos ponga la cocina hecha un desastre.

Removiendo justo antes de servir

Por último retiramos la cafetera del fuego y removemos el café con una cucharilla. Esto es importante para que todas las tazas que sirvamos sepan igual, pues si no, los posos quedarían en el fondo de la cafetera y la última taza sería un poco imbebible.

Y ahora... ¡a beberlo!

¡Listo para tomar!  😉