El pasado de Oropesa en postales (VIII)

Con la de hoy, y coincidiendo precisamente con el final de año, quería poner un punto y seguido a estas entradas que nos muestran el aspecto de Oropesa del mar tiempo atrás con ayuda de postales que he encontrado por mi casa. Y digo punto y seguido porque aunque la idea ha sido un éxito tanto para vosotros como lectores como para mí mismo a la hora de escribirlas, por el momento me he quedado sin más material gráfico que mostraros, de modo que ahora comienza una búsqueda por mi parte en la que espero recopilar más postales para poder compartirlas en un futuro por aquí.

Como no podía ser de otro modo, vamos a echar un vistazo a dos imágenes de la zona de la playa de La concha, pues ya sabéis que este ha sido durante toda mi vida el lugar donde he pasado mis vacaciones de verano.

Avenida de Columbretes. 1995

Avenida de Columbretes. 1995

En la primera de las postales podemos ver la avenida de Columbretes desde un punto de vista elevado. En ella aparece en primer plano el hotel Neptuno a la derecha y la plaza de París a la izquierda (ya con su actual configuración). Podemos ver que en la acera ya desde entonces (y mucho antes) aparcaban los autocares que traían a los turistas a esta zona de Oropesa y que en aquellos años lo de la “zona azul” todavía ni se les pasaba por la cabeza a los concejales del ayuntamiento. La tienda pintada de color blanco en los bajos del edificio de de fachada marrón claro era una de aquellas novedosas tiendas de veinte duros y actualmente un negocio de alquiler de bicicletas que ha surgido a raíz de la popularidad de la vía verde.

La urbanización Oromar aparece completamente terminada y detrás de ella se ve con claridad el supermercado del camping Torepaquita donde mis padres hacían la compra todas las tardes por aquella época. Hoy en día ese supermercado ha desaparecido y en su lugar hay una urbanización de doce pisos con piscina en la azotea.

Comentar también que discurriendo en paralelo a la propia avenida podéis ver un canal de aguas pluviales que hoy en día está tapado con una rejilla metálica. Actualmente no se concibe que una estructura de este tipo esté expuesta a que pueda caer en su interior cualquier persona que camine despistada por la calle (aunque recuerdo que estaba delimitado por una pequeña barandilla metálica) pero en aquellos años la seguridad no era un concepto tan tenido en cuenta como lo es ahora en cualquier infraestructura pública o privada.

Sea como sea os diré que ese canal de aguas pluviales se construyó para evitar las inundaciones de la avenida de columbretes en época de lluvias torrenciales (la famosa “gota fría” del mes de septiembre) porque cada vez que ocurría se inundaban locales comerciales, trasteros y garajes. El canal no evitó esto por completo porque cuando llueve mucho y el agua se pone a nivel no hay canal que la encauce; pero al menos hizo que el desastre no ocurriera con la frecuencia de antaño porque para que se salga de ahí tiene que caer mucha agua en muy poco tiempo.

En cualquier caso, yo, que trabajo en el mundo de las aguas, se muy bien que cuando el agua busca su camino no hay canal ni dique que la pare porque de un modo u otro acaba fluyendo por su cauce natural; y precisamente la avenida de Columbretes es la continuación de una rambla que baja desde la montaña y que actualmente podéis ver entre el pueblo y los campos de los que os hablaba en la entrada anterior. Del mismo modo, el río Chinchilla es un río aparentemente seco que recoge el agua que cae por las montañas que hay detrás de Oropesa y cuando allí hay tormentas fuertes su cauce puede crecer espectacularmente en cuestión de minutos.

Vamos a ver ahora la segunda imagen, que corresponde también a la playa de La concha y en la que podemos ver una vista muy parecida a la que se puede observar hoy desde lo alto del hotel Neptuno (que es desde donde parece estar hecha esta postal).

Plaza de París y playa de la concha. 1995

Plaza de París y playa de la concha. 1995

Como podéis ver, pese a estar en 1995 el paseo todavía tenía las piedras blancas y las losas rojizas de los años 80. No tardarían mucho en levantarlo por completo durante un invierno y sustituir esas piedras por un muro completo de color marrón así como cambiar el suelo por las baldosas blancas y azules que podemos ver hoy en día; pero básicamente su apariencia era la misma que tenía a finales de los 70.

En zonas más alejadas podemos ver que el puerto deportivo también estaba ya terminado y por la montaña empezaban a surgir ya multitud de chalets; si bien todavía se edificarían muchos más durante los diez años siguientes.

A modo de curiosidad, encima de la montaña que hay sobre el puerto deportivo, en la misma zona que fue afectada hace unos años por un voraz incendio forestal, existe hoy en día un radar de movimientos migratorios de aves y que podéis ver si os detenéis en el conocido mirador de El balcó.

Por lo demás, podemos apreciar que en la playa ya están presentes los famosos patines de colores, que las papeleras seguían siendo todas azules, que las sombrillas de alquiler estaban todas dispuestas a acoger a multitud de turistas y que las palmeras del paseo ya iban tomando altura.

Un litoral el que se ve en esta última imagen más parecido ya a lo que nos encontraremos hoy en día si pasáis por Oropesa del mar; y es que gracias a las postales que tenía por mi casa vosotros habéis podido ver cómo era esta localidad hace unos cuantos años y yo he disfrutado recordando lugares y anécdotas de cuando no era más que un niño.

Como os decía al principio de este artículo, a partir de ahora trataré de buscar más material gráfico con el que seguir con esta serie de entradas que tanto he disfrutado; de modo que espero sorprenderos dentro de algún tiempo con más vistas de la Oropesa que conocí siendo apenas un niño o que incluso ni siquiera llegué a conocer.

¡Un saludo y gracias por leerme!

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Cremá de San Juan 2011 en Oropesa del Mar

Aunque desde la noche de San Juan y sus hogueras han pasado ya unos cuantos días, no ha sido hasta este fin de semana cuando me he puesto manos a la obra para sacar de la cámara las últimas fotografías realizadas (entre ellas las de aquella fecha) y fruto de ello son las imágenes que ilustran esta entrada.

Cremá Oropesa 2011

Cremá Oropesa 2011

No sé si habréis ido alguna vez a una cremá; pero si no es así os adelanto que no es tan agradable como pudiera parecer viendo las típicas imágenes de las fallas de Valencia en televisión: nada más prender el ninot, las columnas de fuego hacen que el aire en las primeras filas se haga irrespirable por la elevada temperatura.

Cremá Oropesa 2011

Cremá Oropesa 2011

Cremá Oropesa 2011

Cremá Oropesa 2011

Además, segundos después todo el público presente descubre que las pavesas incandescentes que ascienden con la columna de humo aterrizan sobre su ropa y sus cabezas de tal modo que alguno huye despavorido de allí.

Cremá Oropesa 2011

Cremá Oropesa 2011

Nunca me acostumbraré a que una figura en la que hay invertidas muchas horas de trabajo (y unos cuantos miles de euros) acabe siendo pasto de las llamas en apenas unos minutos; pero ya que tenía ocasión de asistir, quise conservar para siempre en forma de imágenes un recuerdo fugaz convertido en ceniza.

Al menos espero que os hayan gustado las imágenes de aquella noche.

Fin de semana en Chinchón (3 de 3): Detalles

Para finalizar esta miniserie de tres entradas fotográficas ambientadas en la localidad de Chinchón me gustaría detenerme hoy en esos pequeños detalles en los que tanto me gusta fijarme y que siempre que tengo ocasión trato de captar con mi cámara.

Chinchón (Enero de 2011)

Obviamente en tan sólo un día y medio no es posible extraer la esencia de un lugar y plasmarla en fotos porque para ello hace falta tiempo, paciencia y ganas. Sin embargo, yo he quedado particularmente contento con el resultado obtenido en forma de fotografías, ya que creo que transmiten la tranquilidad y el sosiego de un lugar por el cual el minutero da vueltas mucho más despacio que en la cercana capital.

Chinchón (Enero de 2011)

Chinchón (Enero de 2011)

Chinchón (Enero de 2011)

Chinchón (Enero de 2011)

Chinchón (Enero de 2011)

Madrid y Chinchón: tan lejos y tan cerca al mismo tiempo…

Fin de semana en Chinchón (2 de 3): Paisajes

Además de las calles y los rincones de Chinchón que vimos en la entrada anterior, he de reconocer que una de las cosas que más me gustaron fueron los paisajes que se divisaban desde las partes más elevadas del lugar.

Chinchón (Enero de 2011)

Al estar emplazado en una zona de campos y suaves elevaciones del terreno, las estampas que se veían desde la iglesia o el castillo de Chinchón me resultaban bastante sugerentes, y por supuesto no perdí la oportunidad de retratarlos con mi cámara como muestran las fotografías que ilustran esta entrada.

Chinchón (Enero de 2011)

Chinchón (Enero de 2011)

Chinchón (Enero de 2011)

Chinchón (Enero de 2011)

Chinchón (Enero de 2011)

Fin de semana en Chinchón (1 de 3): Rincones

Hace unos días estuve en Chinchón con mi chica recorriendo sus bonitos rincones durante el fin de semana al tiempo que trataba de retratar algunos de esos lugares con mi cámara.

Chinchón (Enero de 2011)

Fruto de esos dos días son un montón de imágenes que me gustaría mostraros en tres entregas diferentes centrada cada una en un aspecto más o menos concreto de aquella excursión.

En este primer capítulo me gustaría mostraros algunas de las calles y rincones de esta localidad madrileña para centrar las dos entregas posteriores en paisajes y detalles; así que sin más dilación os dejo con las imágenes esperando que os gusten.

Chinchón (Enero de 2011)

Chinchón (Enero de 2011)

Chinchón (Enero de 2011)

Chinchón (Enero de 2011)

Chinchón (Enero de 2011)

Tres rincones de Alcalá a vista de pez

Hacia tiempo que no montaba mi ojo de pez en la cámara y me iba a dar una vuelta por la ciudad para captar sus rincones desde ese punto de vista tan especial que da una óptica con un campo de visión de 180º. Una distorsión de la realidad mediante la cual el entorno parece rodearnos por completo y hacernos sentir en el mismo centro del universo.

Obras magistrales

Como ya os he dicho alguna vez, no se trata de un objetivo para usar todos los días; pero si sabes reservarte para uno de esos “momentos de inspiración” los resultados pueden tan bellos como llamativos. De hecho, un lunes por la mañana no se me ocurriría salir a pasear con él porque sé que no lograría gran cosa; pero una soleada tarde de domingo puede ser de lo más creativa cuando se juntan una serie de factores.

Trinitarios

Las tres imágenes que ilustran esta entrada son producto de un simple paseo por el centro de Alcalá con la mente bien despierta y los ojos abiertos de par en par. De ese modo, el hecho de buscar el punto de vista deseado y plasmarlo en una imagen se convierte en el acto más simple que existe.

Fuente de la plaza de San Diego

Espero que os hayan gustado las fotografías; sobre todo a los que tenéis la suerte de vivir en Alcalá, pues reconoceréis al instante los lugares aquí retratados.

¡Nos vemos por las calles!   😉

Excursión fotográfica a Torija (Guadalajara)

Hoy me gustaría mostraros la última parada en mi viaje de tres etapas por tierras alcarreñas. Tras visitar el pequeño pueblo de Fuentes de la Alcarria y la pintoresca Brihuega, Torija (localización en Google Maps) me pillaba de paso para volver a Alcalá porque, de hecho, la autopista que me conduciría a casa se toma a los pies de esta localidad.

Torija

Torija es un municipio de unos 1200 habitantes con dos elementos muy característicos: su imponente castillo (que tenéis en la fotografía que hay sobre estas líneas) y una amplia plaza a los pies del mismo en la que siempre hay niños jugando en cuanto se asoma un rayo de sol en el cielo.

La visita a esta localidad fue la más breve de todas, durando unos tres cuartos de hora debido a que ya he estado un par de veces por allí y más o menos sabía por dónde moverme. Además de los dos lugares antes mencionados, mi cámara también dio cuenta de la bonita iglesia que hay a escasos metros del castillo, de alguna calle con un encanto especial así cómo de otros rincones que llamaron mi atención y a los que no me quedó más remedio que inmortalizar en forma de fotografías.

Torija

Torija

Torija

Torija

Torija

Torija

Torija

Torija

Torija

Torija

Torija

Torija

Como os adelantaba en la entrada anterior, esta visita a Torija cierra mi particular “viaje a la Alcarria”. Una diminuta aventura que quise llevar cabo desde que leí hace ya unos años la conocida novela de Camilo José Cela y me di cuenta de que, en el fondo, yo también deseaba ser el viajero y adentrarme en soledad en unas tierras cercanas a la gran ciudad de Madrid pero muy alejadas de la capital en cuanto a su forma de entender la vida. Quise mezclarme con sus gentes, pasear por sus calles y poder plasmar todo ello en forma de fotografías que perduren al paso del tiempo; y eso es algo que, como habéis podido comprobar a lo largo de estas tres entradas, me siento feliz de haber hecho.

Si todo va bien, dentro de unos meses podría dedicar muchos fines de semana a explorar otros lugares, otros pueblos y otras sendas para compartir con vosotros rincones de España no tan conocidos como puedan ser Barcelona, Sevilla o los picos de Europa pero que seguro también estarán plagados de detalles que no pienso dejar pasar por alto. Sin embargo, eso de momento es un proyecto de futuro que llegará cuando tenga que llegar.

¡Muchas gracias por acompañarme en el camino!  😉