Review: LED Lenser K2

Para analizar la LED Lenser K2 podría remitiros a la review de la K1 y deciros que es algo más grande, más luminosa y con más autonomía, pero que sigue conservando el principal defecto que es la alimentación mediante pilas de botón. Aun así, vamos a echarle un vistazo a este modelo, ver unas fotos y repasar sus características en una review algo más resumida de lo que estáis acostumbrados a leer por aquí.

El cuerpo

Cuerpo de aluminio en tres partes, con cabeza desenroscable y tapa trasera custodiando las pilas. En este caso las dimensiones se quedan en 52 mm de largo por 14 de diámetro y un peso de 20 gramos. Resistencia a salpicaduras según IPx4 y aunque no se menciona nada sobre caídas, se presupone que hasta un metro aguantará sin romperse.

La diferencia con la K1 es que el modelo que hoy estamos viendo emplea cuatro pilas LR44 que al ser más grandes y tener la linterna una potencia lumínica similar dan bastante más autonomía, la cual se estira hasta las 4 horas; de tal modo que ya no necesitamos ir con un bote de pilas para ir cambiándolas cada dos por tres.

La luz

Volvemos a tener un LED estándar de 5 mm en la cabeza de la linterna sin ningún tipo de lente TIR o reflector y en este caso vamos a obtener 20 lumens, lo que representa un ligero avance sobre los 15 lumens de la K1. Por lo demás, la forma del haz de luz es muy similar y también tiene una serie de irregularidades en su proyección y algunas zonas de color amarillento.

El verdadero avance de la K2 sobre la K1 es el incremento de 16 veces en la autonomía; no el rendimiento lumínico. Por tanto, la premisa de este modelo es la de sacrificar algo de portabilidad por una autonomía que nos permita despreocuparnos en parte de quedarnos tirados a las primeras de cambio.

Las sensaciones

Con una construcción idéntica a la de su hermana menor, al ser de un tamaño algo más grande la K2 es algo más manejable y no se escapa entre los dedos como arena de playa. La cabeza tiene un tacto algo más preciso gracias al mayor diámetro de las roscas y la tapa trasera va tan dura que veo casi imposible perderla por accidente.

De cualquier modo, sigue siendo una linterna para llevar junto a las llaves e iluminar puntualmente en la zona más inmediata a nosotros, ya que sus 20 lumens no dan para mucho más (algo que se nos cae justo debajo del coche, una cerradura en la que no atinamos con la llave porque estamos en completa oscuridad…).

Al disponer de sólo un modo de funcionamiento no es la linterna ideal para usar por casa a oscuras sin molestar, ya que 20 lumens en esas circunstancias parecen mucho más y nos ganaremos una bronca de nuestra pareja de cama si pretendemos leer o levantarnos discretamente.

Conclusión

Aun siendo algo más recomendable que la K1 por si mayor autonomía, tampoco os recomiendo la K2 por el hecho de ir alimentada por pilas de botón, que son caras de comprar (para la potencia que albergan) y su duración no es demasiado larga que digamos. Sigo diciendo que es más interesante cualquiera de las actuales linternas llavero que incluyen en su interior una batería recargable aunque sepamos que a largo plazo esa ventaja será su muerte.

Más información

Página oficial de la LED Lenser K2

Review: Walter Pro NL10

Si necesitáis una linterna minúscula aún a costa de sacrificar muchas otras cosas, la de hoy es la más pequeña de mi colección y seguramente una de las más reducidas del mercado, por lo que a lo mejor es lo que estás buscando. Hoy le vamos a echar un vistazo a la Walter Pro NL10.

El cuerpo

La NL10 tiene un tamaño y un peso absolutamente ridículos: 36 mm de largo por 11 mm de diámetro, dando en la báscula unos ridículos 5 gramos sin pilas. Como os digo, es la más pequeña de todas las que tengo, pero eso implica también que no va a ser la linterna más práctica del mundo como luego veremos.

El cuerpo es de aluminio y la única parte que se desmonta es la cabeza; a diferencia de la LED Lenser K1 que además tiene una tapa trasera donde se alojan las pilas. La cabeza, que va roscada y sirve también como interruptor de encedido/apagado, tiene una banda azul traslúcida que le permite que seamos vistos de lado (o al menos el fabricante considera eso una ventaja) y también nos da la ocasión de colocar la linterna boca abajo si queremos dar una ligera iluminación ambiental a una estancia que esté completamente a oscuras.

En la parte posterior del cuerpo posee una extraña anilla basculante que le permite engancharse a un llavero, que es el destino natural de este tipo de linternas tan reducidas porque de otro modo acabarían perdiéndose en el fondo de una mochila o se caería al suelo al sacar algo del bolsillo.

La cabeza no tiene ningún tipo de relieve pero el cuerpo sí que posee un fino knurling transversal de acabado impecable pero prácticamente inútil para mejorar el agarre de la linterna por ser demasiado liso. Por otra parte, en un par de rebajes del cuerpo están grabados la marca y el modelo de la linterna y en el extremo anterior del mismo aparece el número de serie asignado a cada unidad.

De resistencia a elementos atmosféricos y caídas el fabricante no dice nada, pero por lo que llevamos visto os diría que no la sometáis a nada que vaya más allá de un ligero chaparrón ni la tiréis desde más de un metro de altura por lo que pueda pasar.

La luz

El LED encargado de alumbrar es un Nichia “Power Led” de 5 mm que proporciona 15 lumens en un único modo disponible durante unos exiguos 20 minutos, que no sería un problema tan grande si no fuera porque, al igual que la mencionada K1, funciona mediante 4 pilas LR41 (está claro que la densidad energética de este tipo de pilas está muy próxima a 0 W/Kg).

Por tanto, volvemos a las autonomías más que breves y que encima dependen de pilas no recargables que además de suponernos un gasto suelen ser bastante contaminantes; por lo que si le dais caña os van a ver a menudo tanto por la tienda de electrónica como por el contenedor de este tipo de resíduos.

El emisor está colocado directamente al fondo de la cabeza, sin ningún tipo de reflector o lente que permita dirigir su luz, de modo que el haz resultante es irregular y con cierta predominancia del amarillo en su zona central. Al igual que en la K1, el polvo tiende a acumularse en el interior de la cabeza siendo muy difícil sacarlo de ahí.

Las sensaciones

Lo mejor del modelo que hoy nos ocupa es su minúsculo tamaño; fue esa y no otra la razón que me impulsó a comprarlo hace ya unos años; pero el caso es que lo he usado realmente poco por lo ya comentado de la autonomía y el coste de las pilas de botón. El precio también es un factor a favor, ya que cuesta unos seis euros dependiendo de dónde la compréis, pero esto se va al traste en cuanto os tengáis que gastar medio sueldo en pilas.

La baza de esta Walter es que en la mano podéis esconderla entre dos dedos y en el llavero ni siquiera notaréis que está ahí y que sus 15 lumens están más que bien para todas esas pequeñas tareas que se hacen mejor con algo más de iluminación.

Sin embargo, lo peor son esos 20 minutos de autonomía que se pasan en un abrir y cerrar de ojos, tras los cuales nos tocará sacar cuatro minúsculas pilas de sus blisters, abrir la cabeza, sacar las gastadas y meter las nuevas cruzando los dedos para que todas ellas caigan con la orientación correcta; ya que tienen la mala costumbre de girarse a medida que bajan por el interior del cuerpo de la linterna, obligándonos a reiniciar así el proceso una y otra vez.

Una cosa que tampoco me gusta es que la cabeza va excesivamente suelta y, como podéis ver en las fotos, apenas tiene un par de vueltas de rosca; lo que quiere decir que hay muchas posibilidades de que se desprenda del cuerpo. De hecho ya me ocurrió un par de veces, quedando el cuerpo anclado a la anilla de llavero pero tanto la cabeza como las cuatro pilas dando vueltas por mi bolsillo.

Conclusión

En esta ocasión la diferencia de tamaño entre esta linterna y las otras que suelo llevar en mi llavero (RovyVon Aurora A1 y Nitecore TIKI) empieza a ser apreciable; pero creo que poco o nada tiene que hacer la Walter frente a las otras dos tanto en calidad de luz como en polivalencia.

Sólo deberíamos tener en cuenta a la NL10 si nuestra máxima es el tamaño reducido por encima de cualquier otra cosa; aunque en ese caso debemos de sumar el tamaño y el peso de una buena colección de pilas LR41, no lo olvidéis.

Problemas raros con unas pilas recargables de Ni-MH

Ya podía yo volverme loco con el tema de la autonomía de mi cámara Konica Minolta Dimage Z2. Resulta que con pilas alcalinas la cámara es capaz de hacer un montón de fotografías pero empleando pilas recargables la autonomía se veía reducida en función del tiempo transcurrido desde la carga de las mismas. Si no fuera porque un pack de cuatro pilas Duracell cuesta unos tres euros no sería un gran problema, pero para una persona que se pasa el día haciendo fotografías a todo lo que se mueve (y a lo que no también 😀 ) representa un coste adicional que debería ser evitado con el uso de pilas recargables.

Konica Minolta Dimage Z2

Como sé que he empezado esta entrada un poco “acelerado” os voy a comentar el problema paso por paso, pero os adelanto que después de unos cuantos días de pruebas me he encontrado una sorpresa que puede que explique el por qué de ese errático comportamiento (que es un rollazo, pues obliga siempre a tener que cargar las pilas justo antes de salir de casa con la cámara).

Os decía hace ya unos meses, al hablaros por primera vez de esa cámara, que el mayor problema de este modelo es la alimentación mediante pilas recargables. Aunque hay gente que se engaña y piensa que puedes llevar 40 pares de pilas en una mochila y así tener una autonomía infinita, en realidad la comodidad de una buena batería de Li-ion no tiene precio (cosa que he podido constatar en el uso diario de mi iPod nano y mi otra cámara digital).

Bien, el caso es que desde que estrené la cámara (junto con un buen cargador inteligente y un juego de cuatro pilas nuevas Vivanco de 2500 mAh de capacidad) he venido observando que si saco las pilas del cargador, las pongo en la cámara y me voy a hacer fotos puedo hacer una auténtica burrada de ellas sin problemas. De hecho me sorprendió que en la presentación de Ninja Gaiden con Oscar del Moral hice más de un centenar (casi todas ellas con flash) y las pilas aguantaron el tipo perfectamente.

Sin embargo, si cargamos las pilas y las dejamos un día o dos en la cámara al ir a usarla nos llevaremos la sorpresa de que a veces incluso se niega a arrancar por no tener suficiente energía para hacerlo. Ante esa situación lo primero que pensé es que tal vez la cámara tenía algún defecto que hacía descargarse a las baterías, pero era raro que con las Duracell no pasara eso, ya que podían estar una semana en la cámara sin ningún problema.

Cansado de jugar a la ruleta rusa con la cámara (cosa que lograba que muchas veces dejara la Konica Minolta en casa para llevarme la Sony) se me ocurrió hacer durante un par de días un completo seguimiento del voltaje de las pilas con unos resultados sorprendentes:

Lo primero fue identificar cada pila con un dígito del uno al cuatro de forma que pudiera ver la evolución de cada una sin ninguna duda. Así lo hice y a continuación creé una tabla en Excel en la que iba apuntando los tiempos de medida y los valores de cada pila.

Pues bien, os copio a continuación la tabla de valores:

· La primera línea numérica representa la tensión en milivoltios nada más sacar las pilas del cargador. Los valores son los habituales para este tipo de tecnología (dan unos 1.4 V en esa situación) a excepción de la pila número 3 que presenta un valor algo más bajo.

· La segunda línea es el valor de tensión de cada pila después de dejarlas encima de una mesa durante tres horas así como la siguiente representa la misma situación pero pasadas siete horas desde el final de la carga. Con esto queda claro que la tasa de autodescarga no es demasiado alta, pues apenas se pierden unas centésimas de voltio en cada pila, si bien la pila número 3 sigue presentando valores más bajos que el resto.

· A continuación se meten las cuatro pilas en la cámara durante cuatro horas sin encenderla para volver a medir valores de tensión. Pasadas cuatro horas más se vuelve a repetir la operación con objeto de ver si es la cámara la que provoca la descarga de las pilas. Como se puede apreciar los valores de descarga son más o menos los mismos que cuando las pilas estaban al aire libre, de modo que podemos deducir que la cámara tampoco es la que descarga las pilas.

· Como paso siguiente se encendió la cámara para realizar fotografías con flash (alto consumo) hasta que esta se autoapagara por falta de energía. Nada más apagarse se procedería a medir la tensión de cada una observando que todas rondaban los 1330 mV a excepción de la pila número 3 que estaba una décima de voltio más baja que las demás (de promedio).

La conclusión en este momento fue que la cámara tenía muy poco margen de voltaje y en el momento que una de las pilas bajaba de 1.3 voltios esta se apagaba. Sin embargo había algo que no cuadraba, pues el margen habitual de los dispositivos electrónicos suele estar en 1.1 voltios, y un error de 200 mV era demasiado grande.

· Por último se sacaron las pilas de la cámara y se dejaron a temperatura ambiente sobre un escritorio de madera de tal modo que es imposible que se descarguen por cortocircuito externo, y cuando 24 horas después procedí a volver a medir tensiones me sorprendió el dato de que todas las pilas estaban más o menos en los valores del día anterior (una incluso había subido ligeramente, seguramente por recuperación del esfuerzo ante las exigencias de corriente del flash) excepto la número 3 que estaba completamente descargada, pues el polímetro marcaba unos exíguos 6 mV (dato que comprobé en tres medidas consecutivas). Os pongo los mismos datos de la tabla anterior pero esta vez en forma de gráfica para que veáis con claridad que el comportamiento de la pila número 3 (en amarillo) se aleja completamente del seguido por el resto:

De todo esto se deduce que la pila número 3 está defectuosa (de hecho se aprecia que en todo momento está por debajo de la tensión esperada) y por algún motivo que de momento se me escapa debe tener algún tipo de cortocircuito interno que la deja KO tras cierto número de horas. El Lunes me acercaré a comprar un juego nuevo de pilas (esta vez Sanyo, que al parecer son de las que mayor calidad dan) y espero que con eso los problemas de autonomía de la Z2 queden solventados, porque de verdad que en ocasiones es algo desesperante.

Teniendo en cuenta que la cámara necesita 6 voltios para funcionar se deduce que las pilas van colocadas en serie, de modo que si alguna de ellas tiene un problema las otras tres ya pueden ser las mejores pilas del mundo que no van a poder hacer su trabajo correctamente porque la corriente ha de circular a través de todas ellas y la tensión total va a ser la suma de las de las cuatro pilas. Un problema de la pila número 3 a la hora de entregar corriente o tensión dará al traste con toda la alimentación de la cámara.

En fin, ya os contaré si con las pilas nuevas se resuelven los problemas, pero… ¿a que os ha gustado mi “experimento” de hoy? 😛