Review: Maglite Solitaire

A lo mejor muchos de vosotros (sobre todo los más jóvenes) dais por hecho que las linternas de bolsillo como las que suelo traer por aquí dan bastante luz y tienen una autonomía de varias horas en sus modos menos potentes; pero esta vez os voy a mostrar un modelo que apareció en 1988, que todavía está a la venta hoy en día y que viene a dar cuenta del tremendo avance que ha habido en el mundo de las linternas desde entonces. En el artículo de hoy le vamos a pegar un buen repaso a la Maglite Solitaire.

El cuerpo

El cuerpo de la Solitaire está fabricado en aluminio anodizado. Lo hoy disponible en varios colores, pero esta versión roja estaba de oferta y como en mi colección no tengo muchos modelos de este color me animé a hacerme con ella sin darle muchas vueltas. Sólo por el rato de entretenimiento de trastear con ella y escribir esta review ya mereció la pena su adquisición.

Tiene un aspecto muy estilizado, ya que acostumbrado a las proporciones de las linternas actuales que funcionan con una pila AAA, esta tiene más o menos el mismo diámetro pero es más larga. Además, el fino estriado vertical con el que cuenta tanto el cuerpo principal como la cabeza de la linterna contribuyen a esta sensación.

Las únicas inscripciones con las que cuenta la Maglite Solitaire se encuentran en la cabeza, consistiendo estas en el nombre de la marca y el modelo de linterna. No disponiendo de ningún tipo de número de serie o similar. Otra particularidad de este modelo es que se enciende aflojando su cabeza, cuando en la inmensa mayoría de linternas de esta categoría se hace apretándola. De hecho se hace raro al principio hasta que te acostumbras, porque yo al menos tiendo a apretarla para enceder y me encuentro con que la rosca ya no tiene más avance.

En la parte trasera contamos con un rebaje diseñado para colocar una anilla de llavero perfectamente realizado y con una terminación redondeada de las aristas. Además, como la base es plana podemos hacer tailstanding con ella, algo lógico por su “función vela”, que consiste en que si desmontamos la cabeza, la bombilla queda pegada al cuerpo sin ningún tipo de lente o reflector con idea de que sirva como iluminación ambiental.

La pila que la alimenta se inserta por la parte trasera, desenroscando el extremo trasero (donde la anilla de llavero) lugar en el que, por cierto, va escondida una bombilla de repuesto que es otra función clásica de las Maglite en general. Tened en cuenta que es una bombilla de filamento, por lo que a diferencia de los LED puede que llegue el día que la veamos fundirse porque simplemente llegó al final de su vida útil.

Por cierto, no he comentado que tanto la rosca de la cabeza como la de la parte trasera incorporan sendas juntas tóricas de caucho que le dan estanqueidad para cumplir con la resistencia frente a salpicaduras. En cuanto a caídas, se supone que resiste impactos de hasta un metro de altura sin romperse, pero no estoy por la labor de comprobarlo.

En cuanto a dimensiones, la Solitaire tiene una longitud de 81 mm y un diámetro de 13 mm. El peso, con la pila que viene “de serie” es de 24 gramos, así que es bastante liviana para su clase. Y ya que estamos con cifras, comentar que la autonomía en su único modo de potencia disponible (2 lumens) es de unas 4 horas empleando una pila alcalina. No le metáis una batería de litio de tamaño equivalente porque sus 3 V fundirán la bombilla en menos tiempo de lo que tardáis en decir patata.

A diferencia de otras Maglite, en este caso nos encontramos ante una linterna totalmente cilíndrica; a diferencia de la mayoría de modelos del catálogo del fabricante que suelen contar con una cabeza de mayor diámetro que el cuerpo, dando la típica apariencia reconocible que todos hemos visto en las películas de policías o bomberos, que son los que sobre todo en EEUU usan las Maglite.

En el estuche se incluye, además de la propia linterna, una pila AAA para que podamos estrenarla de inmediato así como una cinta de nylon con un par de anillas de llavero en cada extremo siendo este complemento de dudosa calidad porque nada más tenerlo en las manos ya se me empezó a deshilachar. Si su fin es añadir la linterna a nuestro llavero no quiero ni pensar cómo estará al segundo día de batallar en nuestro bolsillo con llaves, monedas y demás enseres.

La luz

En esta ocasión la luz la emite una bombilla incandescente en lugar de un emisor LED, por lo que esta linterna no es comparable a ninguna otra de las que he traído hasta el momento al blog ni el intensidad ni en alcance. Su tinte es anaranjado, da apenas dos lumens y posee varios halos y coronas cuando aumbramos a una pared lisa. Eso sí, cuenta con un sistema que nos permite abrir y cerrar el haz de luz a voluntad, por si queremos alumbrar una zona más amplia o centrarnos en un punto en concreto (dentro de lo limitado que es el alcance de este modelo).

A día de hoy os pueden parecer unas prestaciones ridículas, pero es que esto es lo que teníamos antes de la aplicación del LED en linternas de pequeño tamaño. De hecho para conseguir intensidades lumínicas como las de los modelos actuales “de llavero” teníamos que irnos a los modelos de Maglite de mayor tamaño alimentados por varias pilas tipo D y que pesaban un quintal. En este sector, como veis, también se ha avanzado un montón.

Como en cualquier linterna de aquella época su funcionamiento se basa en algo tan poco eficiente como calentar mediante electricidad un hilo de material conductor hasta tal punto que se pone blanco (más allá del rojo) y eso es lo que origina la luz que produce. Os podéis imaginar que las pérdidas en forma de calor son la inmensa mayoría de la energía que le estamos metiendo a la bombilla; así que bienvenidos los LEDs y su tremenda eficiencia en este sentido.

El frontal cuenta con una lente transparente totalmente lisa y un reflector de tipo parabólico y como os decía hace unos párrafos, tiene la peculiaridad de que si desenroscamos totalmente la cabeza la linterna se convierte en una vela para crear una iluminación ambiental. Lo de llamarse vela, además, es muy acertado porque la tonalidad de la luz que arroja nos hace recordar a aquellos apagones en casa cuando éramos niños y durante unos minutos (a veces horas) teníamos que iluminarnos con velas. ¡Qué tiempos!

Las sensaciones

Caminar por casa a oscuras con la Solitaire es volver a mis inicios en el mundo de las linternas. Tenía (y todavía conservo) una muy muy similar pero de marca “nisu” con la que flipaba de pequeño. Aquello de poder ver en plena oscuridad era algo que me parecía fascinante y además así podía leer tebeos bajo las sábanas cuando mis padres me conminaban a irme a la cama siempre más pronto de lo que yo quisiera.

Ahora bien, tras haber probado muchos modelos LED de pequeño tamaño con los que incluso me podría ir al bosque por la noche y ver decenas de metros por delante de mi posición por si hay una cigüeña o un lobo feroz, jamás se me ocurriría ir con la Solitaire a esos parejes, ya que lo más probable es que acabaran encontrándome en el fondo de un barranco por haber puesto un pie donde no debía.

En la mano se me hace extraño agarrar una linterna tan alargada y, de hecho, tiendo a sujertarla como si fuera un lápiz en lugar de sostenerla entre el pulgar y el índice tal y como suelo hacer con todos los modelos de este estilo. Pero aun así el tacto es muy bueno porque los acabados son perfectos y el pulido que ha recibido hace que no notemos siquiera una línea del relieve del cuerpo diferente a otra.

Conclusión

Está claro que estamos ante un modelo que está todavía en el mercado por un mero valor sentimental más allá de cualquier practicidad. De hecho la marca comercializa la Solitarire LED que no es más que este mismo modelo pero equipado con un emisor LED que le da mucha más potencia y autonomía, pero que no tiene ese aire tan retro con su luz anaranjada y su alcance tan reducido.

Si sois unos locos de las linternas pequeñas como yo, está claro que es un modelo que debéis de tener en vuestra colección; y más si os encontráis una oferta tan tentadora como la que yo me encontré. Sin embargo, para un uso racional y práctico, no se os ocurra haceros con la Solitaire porque acabaréis aborreciéndola cuando además de apenas ver nada en plena oscuridad os quedéis sin pilas a las primeras de cambio.

De hecho es que cualquier modelo actual que podemos llevar en el llavero (como la Rovyvon Aurora A3x que llevo siempre encima) puesta al lado en su modo más bajo hace casi desaparecer la luz que emite la Solitaire como podéis apreciar en la foto que hay sobre este párrafo.

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Página oficial de la Maglite Solitaire

Review: Thrunite Ti3

De entre las linternas que funcionan con una pila AAA, la Thrunite Ti3 que hoy nos ocupa es la segunda en mi lista de favoritas; ya que en ella se junta una calidad de construcción excelente con unos modos de funcionamiento perfectamente estudiados. Para mi gusto, por encima de ella sólo se encuentra su hermana fabricada en titanio, pero al margen del material empleado en su construcción vais a ver que tienen un montón de puntos en común.

El cuerpo

La Ti3 es una de esas linternas cilíndricas fabricadas en aluminio en cuyo interior se aloja una pila AAA y que posee una cabeza giratoria que le sirve tanto para encender y apagar como para cambiar entre los diferentes modos de funcionamiento disponibles.

Como muchas otras de su estilo, el cuerpo cuenta con un marcado knurling para mejorar el agarre y su superficie está íntegramente anodizada en color negro tanto por estética como para servir de protección contra el desgaste que provoca el uso diario.

En cuanto a dimensiones, la linterna tiene una longitud de 70 mm y un diámetro de 14 mm. El peso sin pila se queda en 12 gramos, que está más o menos en la media del sector. Junto a la linterna viene un clip de acero inoxidable que podemos quitar (como he hecho yo) y una anilla para llavero que se puede colocar en un taladro practicado a tal efecto en la parte posterior del cuerpo. Por cierto, este modelo puede hacer tailstanding, útil si queréis iluminar una estancia con ella rebotando la luz en el techo

En cuanto a la resistencia a los elementos, la Ti3 tiene certificación IPx8, de tal modo que es sumergible hasta 2 metros de profundidad y además soporta caídas desde una altura máxima de 1 metro.

La luz

La Ti3 está disponible en dos modelos de idénticas características pero en los que varía la tonalidad de su luz. Esta que hoy os muestro es la “cool white”, que significa que el emisor LED irradia una luz muy blanca mientras que el modelo “neutral white” tiene un tinte ligeramente amarillento que en teoría da una iluminación más natural. El LED que incorpora es un Cree XP-G2 R5, muy habitual en este tipo de modelos.

En mi caso particular, si me dan a elegir, en este tipo de linternas de pequeño tamaño opto por una luz lo más blanca posible. A lo mejor es una consecuencia de aquello que os contaba hace ya tiempo acerca de mis recuerdos de las linternas incandescentes y su luz anaranjada; pero sea como sea aunque digan que la luz tan blanca da lugar a tonos un poco irreales, yo la prefiero por su capacidad de alumbrar con mayor intensidad que los tonos cálidos.

En cuanto a los modos de funcionamiento y las autonomías declaradas por el fabricante tenemos lo siguiente:

  • Modo Firefly: 0,04 lumens durante 115 horas
  • Modo Bajo: 12 lumens durante 6 horas
  • Modo Alto: 120 lumens durante 0,5 horas
  • Modo Estroboscópico: 120 lumens durante 1 hora

Siempre que encendamos la linterna vamos a estar en modo Firefly. Un rápido apagado-encendido activará el modo Bajo y repitiendo la misma operación iremos al modo Alto. Para activar el modo estroboscópico debemos de recorrer los tres modos una segunda vez, siendo la secuencia desde apagado la siguiente: Firefly – Bajo – Alto – Firefly – Bajo – Alto – Estroboscópico.

Por cierto, no detecto PWM en ninguno de los modos de funcionamiento, lo cual es de agradecer porque es algo que se nota (y mucho) cuando movemos la linterna delante de nuestros ojos. Sin ir más lejos, esto es algo claramente visible en el modo más bajo de la recién analizada RovyVon Aurora A1.

El reflector que incorpora la Thrunite Ti3 tiene una suave textura de piel de naranja que, si bien estéticamente es muy bello, no puede igualar el rendimiento de un reflector TIR como el que incorporan buena parte de las linternas actuales.

Si activamos los modos Bajo o Alto y apuntamos a una pared blanca vamos a ver un pequeño círculo central muy brillante que además presenta un cierto tono amarillento, luego una zona intermedia bien definida, de color blanco y de brillo algo menor pero homogéneo y por último una corona exterior de brillo tenue también de un blanco sin ningún tinte y que pasa a sombra de forma bastante drástica.

Las sensaciones

Para mí, una linterna EDC (EveryDay Carry) ha de tener las siguientes características: modo Firefly de como mucho 1 lumen (que además ha de ser el primero en activarse al encender la linterna) un modo Alto con más de 100 lúmens y un diseño sencillo a la vez que cómodo de usar.

En el caso de la Ti3 se dan todas estas características: su modo Firefly es de tan sólo 0,04 lumens y siempre “arranca” en él, el modo Alto tiene 120 lumens y además su diseño es cómodo de usar y hace que sea fácil de sostener entre los dedos.

Esta linterna ha ido en mi llavero durante algún tiempo y he de decir que ha aguantado sorprendentemente bien el trote, ya que otros modelos similares en parecidas circunstancias parecen haber recibido una paliza considerable.

También es destacable la calidad de acabados de este modelo de Thrunite al fijarnos en detalles como el perfecto tallado del knurling, el tacto de la rosca de la cabeza firme y suave al mismo tiempo o el ínfimo grosor de aluminio que deja el taladro posterior para la anilla de llavero.

Este tipo de detalles son los que diferencian las marcas que cuidan los detalles de aquellas que sólo quieren crear diseños que entren por los ojos.

Como os decía, es uno de mis modelos favoritos dentro de este tipo de linterna; teniendo mucha culpa de esto el modo Firefly de tan sólo 0,04 lumens, que la hace idónea para movernos por casa de noche sin molestar a nadie cuando nuestros ojos están acostumbrados a la oscuridad total.

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Review: LED Lenser K2

Para analizar la LED Lenser K2 podría remitiros a la review de la K1 y deciros que es algo más grande, más luminosa y con más autonomía, pero que sigue conservando el principal defecto que es la alimentación mediante pilas de botón. Aun así, vamos a echarle un vistazo a este modelo, ver unas fotos y repasar sus características en una review algo más resumida de lo que estáis acostumbrados a leer por aquí.

El cuerpo

Cuerpo de aluminio en tres partes, con cabeza desenroscable y tapa trasera custodiando las pilas. En este caso las dimensiones se quedan en 52 mm de largo por 14 de diámetro y un peso de 20 gramos. Resistencia a salpicaduras según IPx4 y aunque no se menciona nada sobre caídas, se presupone que hasta un metro aguantará sin romperse.

La diferencia con la K1 es que el modelo que hoy estamos viendo emplea cuatro pilas LR44 que al ser más grandes y tener la linterna una potencia lumínica similar dan bastante más autonomía, la cual se estira hasta las 4 horas; de tal modo que ya no necesitamos ir con un bote de pilas para ir cambiándolas cada dos por tres.

La luz

Volvemos a tener un LED estándar de 5 mm en la cabeza de la linterna sin ningún tipo de lente TIR o reflector y en este caso vamos a obtener 20 lumens, lo que representa un ligero avance sobre los 15 lumens de la K1. Por lo demás, la forma del haz de luz es muy similar y también tiene una serie de irregularidades en su proyección y algunas zonas de color amarillento.

El verdadero avance de la K2 sobre la K1 es el incremento de 16 veces en la autonomía; no el rendimiento lumínico. Por tanto, la premisa de este modelo es la de sacrificar algo de portabilidad por una autonomía que nos permita despreocuparnos en parte de quedarnos tirados a las primeras de cambio.

Las sensaciones

Con una construcción idéntica a la de su hermana menor, al ser de un tamaño algo más grande la K2 es algo más manejable y no se escapa entre los dedos como arena de playa. La cabeza tiene un tacto algo más preciso gracias al mayor diámetro de las roscas y la tapa trasera va tan dura que veo casi imposible perderla por accidente.

De cualquier modo, sigue siendo una linterna para llevar junto a las llaves e iluminar puntualmente en la zona más inmediata a nosotros, ya que sus 20 lumens no dan para mucho más (algo que se nos cae justo debajo del coche, una cerradura en la que no atinamos con la llave porque estamos en completa oscuridad…).

Al disponer de sólo un modo de funcionamiento no es la linterna ideal para usar por casa a oscuras sin molestar, ya que 20 lumens en esas circunstancias parecen mucho más y nos ganaremos una bronca de nuestra pareja de cama si pretendemos leer o levantarnos discretamente.

Conclusión

Aun siendo algo más recomendable que la K1 por si mayor autonomía, tampoco os recomiendo la K2 por el hecho de ir alimentada por pilas de botón, que son caras de comprar (para la potencia que albergan) y su duración no es demasiado larga que digamos. Sigo diciendo que es más interesante cualquiera de las actuales linternas llavero que incluyen en su interior una batería recargable aunque sepamos que a largo plazo esa ventaja será su muerte.

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Página oficial de la LED Lenser K2

Review: Hugsby XP-1

El modelo que hoy os presento se sale un poco de los cánones estéticos y funcionales de las linternas que se alimentan mediante una pila AAA y que ya han pasado por aquí en multitud de ocasiones. Comercializada desde hace años, la Hugsby XP-1 que protagoniza este artículo tiene cierta fama en los círculos linterneros por su calidad, así que vamos a ver qué hay de cierto en ello.

El cuerpo

El cuerpo del modelo que hoy nos ocupa está fabricado en aluminio anodizado con una longitud de 95 mm, un grosor de 14 mm y un peso de 22 gramos sin pila. Ya os habréis dado cuenta de que el largo es un par de centímetros mayor que en las linternas de esta categoría; pero es que la XP-1 se diferencia de la mayoría por tener pulsador trasero para su encendido y apagado, lo que requiere algo más de espacio que el sistema de cabeza giratoria de la mayoría de modelos de esta gama.

Disponemos de dos zonas de knurling: una en la cabeza y otra en la zona de la tapa-pulsador trasera que están ahí para mejorar el agarre de la linterna y también para facilitar el montaje y desmontaje de ambas piezas. Su calidad de ejecución es justita, ya que además de que el relieve es un poco irregular, el anodizado en esa zona parece algo más delicado y al poco tiempo empezará a irse como se puede ver en alguna de las fotos que ilustran este artículo.

Como os decía antes, el punto diferencial de esta linterna es su pulsador trasero, por lo que la Hugsby XP-1 tiene tres partes que roscan entre si: la cabeza que incluye el LED y la electrónica de control, el cuerpo y la tapa trasera que lleva el botón de encendido-apagado. Que hayan hecho la cabeza desenroscable no tiene otra finalidad más que la practicidad a la hora de fabricar la linterna, ya que el cambio de pila se realiza por la parte trasera.

En la parte central hay un rebaje para fijar un clip metálico bastante más largo de lo habitual en este tipo de linternas y que nos permite fijarla con bastante solidez al bolsillo del pantalón, un cinturón o la correa de una mochila. El clip incluye también un resalte central pensado para pasar una correa o un cordel.

La luz

La iluminación que proporciona la Hugsby es relativamente potente en general, ya que dispone de un único modo de 100 lumens de potencia que nos dará una autonomía de unos 40 minutos; que viene siendo lo habitual en este tipo de modelos.

Como veréis en la foto que tenéis a continuación, la linterna dispone de un reflector metálico con textura de piel de naranja que da lugar a un haz de luz que concentra la mayor parte de su brillo en la parte central la cual está rodeada de un anillo exterior bastante uniforme. Dentro de los reflectores presentes en las linternas de pequeño tamaño he de admitir es uno de los que mejor se comporta a la hora de distribuir la luz.

Por cierto, el LED es uno de esos Cree XPE2 R4 tan habitual en estos modelos de pequeño tamaño y en su favor he de decir que la luz que emite no presenta zonas amarillas como sucede en otras linternas. Por tanto, en cuanto a calidad de luz, esta Hugsby no lo hace nada mal.

Las sensaciones

Inicialmente me compré esta linterna para acoplarla al manillar de mi patinete Oxelo para tener así iluminación si en una de mis excursiones se me hacía de noche. Y aunque el invento funcionaba e iluminaba lo suficiente, lo que ocurre es que al final me decanté por hacerme con una luz de bicicleta para dejarla siempre fija en el manillar y no andar quitándola y poniéndola cada dos por tres.

De ahí que la zona del knurling delantero esté algo desgastada, ya que llevaba la linterna en una pequeña bolsa con algunas herramientas básicas que con el traqueteo de la marcha los elementos fueran rozando unos con otros.

Sea como sea, al final la linterna pasó a mi colección y he de admitir que me gusta usarla de vez en cuando. No tiene funcionalidad alguna dentro de casa por las noches por sus 100 lumens, pero al ser más larga de lo habitual suelo recurrir a ella cuando se me cae alguna cosa debajo del sofá o tengo que mirar algo dentro del aire acondicionado o a través de las rejillas del ordenador de sobremesa. Es cómoda de sostener y la luz que da, al ser tan blanca y relativamente potente, ayuda a ver las cosas con claridad.

No es de mis favoritas porque el diseño me parece un poco feo y además de un tiempo a esta parte me ha dado por las linternas recargables a través de USB, pero al menos es un modelo que se sale un poco de lo habitual si lo comparamos con lo que suele darse en el amplio grupo de las AAA.

¡Hasta la próxima review!

Review: Walter Pro NL10

Si necesitáis una linterna minúscula aún a costa de sacrificar muchas otras cosas, la de hoy es la más pequeña de mi colección y seguramente una de las más reducidas del mercado, por lo que a lo mejor es lo que estás buscando. Hoy le vamos a echar un vistazo a la Walter Pro NL10.

El cuerpo

La NL10 tiene un tamaño y un peso absolutamente ridículos: 36 mm de largo por 11 mm de diámetro, dando en la báscula unos ridículos 5 gramos sin pilas. Como os digo, es la más pequeña de todas las que tengo, pero eso implica también que no va a ser la linterna más práctica del mundo como luego veremos.

El cuerpo es de aluminio y la única parte que se desmonta es la cabeza; a diferencia de la LED Lenser K1 que además tiene una tapa trasera donde se alojan las pilas. La cabeza, que va roscada y sirve también como interruptor de encedido/apagado, tiene una banda azul traslúcida que le permite que seamos vistos de lado (o al menos el fabricante considera eso una ventaja) y también nos da la ocasión de colocar la linterna boca abajo si queremos dar una ligera iluminación ambiental a una estancia que esté completamente a oscuras.

En la parte posterior del cuerpo posee una extraña anilla basculante que le permite engancharse a un llavero, que es el destino natural de este tipo de linternas tan reducidas porque de otro modo acabarían perdiéndose en el fondo de una mochila o se caería al suelo al sacar algo del bolsillo.

La cabeza no tiene ningún tipo de relieve pero el cuerpo sí que posee un fino knurling transversal de acabado impecable pero prácticamente inútil para mejorar el agarre de la linterna por ser demasiado liso. Por otra parte, en un par de rebajes del cuerpo están grabados la marca y el modelo de la linterna y en el extremo anterior del mismo aparece el número de serie asignado a cada unidad.

De resistencia a elementos atmosféricos y caídas el fabricante no dice nada, pero por lo que llevamos visto os diría que no la sometáis a nada que vaya más allá de un ligero chaparrón ni la tiréis desde más de un metro de altura por lo que pueda pasar.

La luz

El LED encargado de alumbrar es un Nichia “Power Led” de 5 mm que proporciona 15 lumens en un único modo disponible durante unos exiguos 20 minutos, que no sería un problema tan grande si no fuera porque, al igual que la mencionada K1, funciona mediante 4 pilas LR41 (está claro que la densidad energética de este tipo de pilas está muy próxima a 0 W/Kg).

Por tanto, volvemos a las autonomías más que breves y que encima dependen de pilas no recargables que además de suponernos un gasto suelen ser bastante contaminantes; por lo que si le dais caña os van a ver a menudo tanto por la tienda de electrónica como por el contenedor de este tipo de resíduos.

El emisor está colocado directamente al fondo de la cabeza, sin ningún tipo de reflector o lente que permita dirigir su luz, de modo que el haz resultante es irregular y con cierta predominancia del amarillo en su zona central. Al igual que en la K1, el polvo tiende a acumularse en el interior de la cabeza siendo muy difícil sacarlo de ahí.

Las sensaciones

Lo mejor del modelo que hoy nos ocupa es su minúsculo tamaño; fue esa y no otra la razón que me impulsó a comprarlo hace ya unos años; pero el caso es que lo he usado realmente poco por lo ya comentado de la autonomía y el coste de las pilas de botón. El precio también es un factor a favor, ya que cuesta unos seis euros dependiendo de dónde la compréis, pero esto se va al traste en cuanto os tengáis que gastar medio sueldo en pilas.

La baza de esta Walter es que en la mano podéis esconderla entre dos dedos y en el llavero ni siquiera notaréis que está ahí y que sus 15 lumens están más que bien para todas esas pequeñas tareas que se hacen mejor con algo más de iluminación.

Sin embargo, lo peor son esos 20 minutos de autonomía que se pasan en un abrir y cerrar de ojos, tras los cuales nos tocará sacar cuatro minúsculas pilas de sus blisters, abrir la cabeza, sacar las gastadas y meter las nuevas cruzando los dedos para que todas ellas caigan con la orientación correcta; ya que tienen la mala costumbre de girarse a medida que bajan por el interior del cuerpo de la linterna, obligándonos a reiniciar así el proceso una y otra vez.

Una cosa que tampoco me gusta es que la cabeza va excesivamente suelta y, como podéis ver en las fotos, apenas tiene un par de vueltas de rosca; lo que quiere decir que hay muchas posibilidades de que se desprenda del cuerpo. De hecho ya me ocurrió un par de veces, quedando el cuerpo anclado a la anilla de llavero pero tanto la cabeza como las cuatro pilas dando vueltas por mi bolsillo.

Conclusión

En esta ocasión la diferencia de tamaño entre esta linterna y las otras que suelo llevar en mi llavero (RovyVon Aurora A1 y Nitecore TIKI) empieza a ser apreciable; pero creo que poco o nada tiene que hacer la Walter frente a las otras dos tanto en calidad de luz como en polivalencia.

Sólo deberíamos tener en cuenta a la NL10 si nuestra máxima es el tamaño reducido por encima de cualquier otra cosa; aunque en ese caso debemos de sumar el tamaño y el peso de una buena colección de pilas LR41, no lo olvidéis.

Review: Tank007 E09

La de hoy es una linterna de hace ya unos años cuyo aspecto y calidad de construcción siempre la ha situado entre mis favoritas pese a no pertenecer a una marca de renombre. Hoy vamos a echar un vistazo a la Tank007 E09.

El cuerpo

En esencia lo que tenemos es una linterna cilíndrica fabricada en aluminio anodizado, alimentada con una pila AAA (aunque acepta baterías de iones de litio recargables tipo 10440) con cabeza giratoria y tres modos de funcionamiento. Aunque está disponible en algún otro color, me gustó su tono marrón por original y elegante al mismo tiempo.

Os decía que este modelo no es del todo cilíndrico porque en su primer tramo (todavía perteneciente a la cabeza) tiene una “tuerca” hexagonal que le da mayor grosor por donde la agarraremos normalmente y también evita que ruede si la posamos sobre una superficie inclinada. Además, también cuenta con un knurling bastante marcado en el extremo anterior que nos permitirá girarla con comodidad.

En otro orden de cosas, en la parte posterior contamos con un par de agujeros y un rebaje central en los que enganchar una correa, una anilla de llavero… En ese sentido da mucha flexibilidad para amarrarla a lo que queramos, cosa que es de agradecer y además, gracias al rebaje, sigue permitiendo hacer tailstanding en caso de que lo consideremos necesario.

Las dimensiones son las habituales en este tipo de linternas: 70 mm de longitud, 14 mm de diámetro y un peso de 12 gramos. En la media del sector, vaya. Posee certificación IPx8 lo que la hace completamente sumergible a un metro de profundidad y además el fabricante afirma que soporta caídas desde una altura máxima de 1,5 metros.

Un detalle chulo es que en la parte posterior de la placa electrónica de control está serigrafiado el nombre de la marca; detalle muy inhabitual y simplemente estético, pero que no he visto en ninguna otra de las linternas que poseo a día de hoy.

Destacar que a diferencia de muchos otros modelos, en este caso la cabeza es larga en proporción con el cuerpo debido a que la parte roscada es de mayor longitud y, por tanto, la unión entre ambas partes de la linterna es más sólida y se mueve con un tacto prácticamente perfecto.

La luz

La E09, aparecida a finales de 2011, es uno de esos modelos que cuentan con un reflector metálico de textura de piel de naranja y una fina lente frontal, dejando de lado las más eficientes lentes TIR que tanto se utilizan en los modelos actuales.

El LED encargado de darnos luz es un Cree XP-E R3 que podemos ver perfectamente si observamos la linterna de frente como en la siguiente imagen. Fijaos ya de paso en la bonita textura del reflector (ya sabéis lo mucho que me gustan).

En cuanto a los modos de funcionamiento, como os comentaba antes, disponemos de tres que van cambiando a medida que apagamos y encendemos la linterna mediante un rápido giro de su cabeza; si bien para mí no han elegido el mejor orden para implementarlos, pues comenzamos por el Medio, luego pasamos al Bajo y por último tenemos el Alto. Creo que ya os he dicho alguna vez que para el uso que yo le doy a las linternas mi preferencia es siempre empezar por el modo más bajo posible y luego ir incrementando luminosidad a medida que vamos “escalando” modos para evitar deslumbrarnos y/o molestar a los demás.

El modo Alto son 120 lumens y tiene una autonomía de unos 30 minutos. En cuanto al modo Medio, son unos 30 lumens durante aproximadamente 75 minutos y, por último, el Bajo ofrece aproximadamente 3 lumens durante algo más de 8 horas. Son tiempos algo escasos para una linterna AAA con ese número de lúmens, pero he estado investigando y buena parte de la culpa la tiene la electrónica de control, que consume bastante energía a costa de mantener la luz bastante estable en todos los modos.

Además, he de decir que la linterna en sus modos Medio y Bajo posee un fuerte PWM de entre 200 y 300 Hz que percibiremos en cuanto movamos la linterna delante de nuestros ojos. No llega al extremo de la Rovyvon Aurora A1 y sus 100 Hz de PWM en el modo bajo pero tampoco creáis que va muy a la zaga.

Las sensaciones

Una de las mejores sensaciones que ofrece este modelo es la de enroscar y desenroscar su cabeza, ya que como es más larga de lo habitual las roscas también son de mayor longitud y esto hace que el tacto sea delicioso. Fijaos en la siguiente fotografía y mirad otras similares de otras linternas que han aparecido por aquí y veréis como en la E09 hay unos cuantos hilos más.

Es cierto que la autonomía no es la mejor del mundo y que la calidad de luz que da tampoco es para tirar cohetes; pero hay que reconocer que la solidez general es el punto fuerte de este modelo de Tank007 que además tiene un precio de unos 12 euros, por lo que el desembolso necesario para hacerse con ella tampoco es muy elevado.

Por cierto, me hace mucha gracia la “tuerca” del final de la cabeza porque siempre pienso que si se atascara por algún motivo, con una llave plana podría desenroscarla; aunque por el tacto de las roscas ya os digo que problemas en ese sentido no vais a tener nunca.

Además, como habréis visto en las fotos, es una de esas linternas que lleva grabado el número de serie, lo que siempre me parece un detalle elegante y de agradecer en cualquier modelo. Puede parecer trivial, pero al ser un número único en cada elemento, en la fábrica tiene que haber un grabador que se vaya incrementando en cada unidad procesada que grabará dicha referencia una sola vez en su vida.

Lo que sí que he echado en falta es un modo firefly como llevan muchas otras linternas de pequeño tamaño: un modo que, por definición, no ha de llegar al lumen y que es muy útil cuando en plena oscuridad necesitamos iluminar algo sin molestar. Tres lumens parecen pocos, pero os aseguro que de madrugada con todas las persianas bajadas es un montón de luz; mucha más de la que necesitamos.

Conclusión

La Tank007 E09 es una de esas linternas “agradecidas”: tiene una construcción sólida, posee varios modos de funcionamiento, se alimenta con una simple pila AAA, podemos llevarla en el llavero sin demasiadas molestias… Por esto mismo tengo varias linternas de estas características en mi colección y algunas incluso han pasado ya por aquí; así que ya que estamos os las muestro a continuación en una imagen de familia y os dejo los enlaces después de la misma:

El principal problema de la E09 es la poca autonomía que tiene. Es verdad que en modo Bajo no está nada mal, pero en el modo Alto tenemos una media hora y en el Medio poco más del doble. En otras linternas de características parecidas los tiempos de funcionamiento que obtenemos son más largos y para mí esto es un factor importante; sobre todo porque veo que en estos modos la cabeza se calienta bastante, lo que indica que estamos disipando mucha energía en forma de calor a través de su circuitería de control.

Más información

Página oficial de la Tank007 E09

Review: LED Lenser K1

LED Lenser es una de esas marcas clásicas de linternas que salieron al mercado en un buen momento y gracias a eso se ha hecho con un nombre que le permite, de alguna manera, vivir de las rentas. El de hoy es el modelo más pequeño de su catálogo aunque desde mi punto de vista no tiene mucho que hacer contra otras linternas que ya han pasado por aquí pese a batirlas en peso y en tamaño.

El cuerpo

El cuerpo de la K1 está fabricado en tres piezas de aluminio cuyos extremos van roscados: la cabeza, el cuerpo y una tapa trasera tras la que se alojan las pilas. Con unas dimensiones de 43 mm de largo por 10 mm de diámetro y un peso de apenas 10 gramos es una de las más diminutas de mi colección; si bien esto se consigue al usar como fuente de energía 4 pilas de botón tipo LR41 que le dan una autonomía de tan sólo 15 minutos emitiendo 13 lumens. Sí, a nada que la uséis os vais a pasar el día comprando pilas de este tipo; y ese es el mayor problema de este modelo.

El cuerpo posee una textura rugosa para mejorar el agarre; algo esencial en un modelo minúsculo como este, ya que si no se nos escurriría entre los dedos a la mínima de cambio. De hecho, la cabeza no dispone de este knurling y si llevamos guantes de tela a veces no seremos capaces de encenderla a no ser que nos quitemos uno.

En la parte posterior, que es plana y permite hacer tailstanding, disponemos de un enganche para una anilla de llavero (no se me ocurre otro sitio donde llevar la K1) y en el frontal podemos ver el LED que se encarga de alumbrar nuestra zona de actuación y el cual va rodeado de un plástico blanco que intenta hacer las veces de reflector sin conseguir gran cosa.

La linterna tiene certificación IPx4, que implica que sólo soporta salpicaduras y aunque de caídas no dicen nada, por el material y el peso no creo que le suponga gran problema precipitarse desde un metro de altura.

La luz

La luz es escasa, lo cual no me molestaría si no fuera porque tras 15 minutos de uso ya tenemos que empezar a buscar pilas de recambio. La ya analizada Fenix E01 da una cantidad de luz semejante y es suficiente para la mayoría de tareas encomendadas a este tipo de modelos, pero su autonomía con una simple pila AAA es de casi un día funcionando ininterrumpidamente y eso es un punto a su favor.

En cuanto a cómo ilumina, al no haber lente TIR ni reflector metálico vamos a ver que el haz de la K1 concentra la mayor parte del brillo en una mancha central y luego presenta un halo irregular alrededor con un cierto tinte amarillento. Además, al no haber una lente frontal, enseguida veremos que el hueco entre el LED y el plástico blanco se llena de polvo sin poder hacer gran cosa para sacarlo de ahí más que soplar y soplar.

El funcionamiento, como ya os podréis imaginar, consiste en que si giramos la cabeza apretándola se encenderá y en el sentido contrario se apagará. La linterna sólo tiene un modo de funcionamiento y, como es lógico, no se emplea PWM para nada.

De hecho es que esta linterna no tiene ni driver porque en la cabeza no hay ningún tipo de circuitería y sólo hay un LED estándar de 5 mm. Las pilas van en serie y alimentan directamente a 6 Vcc a las patillas del LED que se ilumina porque cuando apretamos la cabeza se cierra el circuito por el polo negativo. Más simple que el mecanismo de un chupete.

Las sensaciones

Desde luego que el modelo más pequeño de LED Lenser no tiene rival en lo que a portabilidad se refiere, pero esta buena impresión se diluye en cuanto nos paramos a pensar en su escasísima autonomía y la imposibilidad de emplear algún tipo de pila recargable. En ese sentido los modelos de pequeño con batería interna que hemos analizado por aquí últimamente (principalmente la RovyVon Aurora A1 y la Nitecore TIKI) le dan mil vueltas en todos los aspectos, salvo en el tamaño pero por apenas unos milímetros.

Estamos ante un modelo cómodo de manejar en la mano pero al que no le vamos a poder sacar demasiada utilidad práctica, de modo que aunque en su momento traté de que fuera mi compañera de batallas (y eso es algo de lo que da fe el desgaste del reborde frontal si os fijáis en algunas de las fotos) al final la K1 ha acabado en el fondo del cajón de las linternas que no me dicen nada.

Conclusión

No os recomiendo la K1 por el sencillo motivo de usar pilas de botón (cuatro nada menos) y tener una autonomía de tan sólo un cuarto de hora. Haceos a la idea de que si queréis usar esta linterna durante una hora tendréis que comprar 16 pilas, ¡dieciséis!

Durante un tiempo (no mucho) fue junto a mis llaves en el bolsillo y recuerdo que tras el primer cambio de pilas empecé a usarla “con miedo” porque cada vez que la encendía, las pilas estaban un poco más cerca de volver a agonizar y no tenía ganas de estar cada dos por tres buscando unas de repuesto.

Resulta curiosa por su minúsculo tamaño, pero poco más.

Más información

Página oficial de la LED Lenser K1

Review: Darkvim SK-C30

Del modelo del que hoy vamos a hablar no tenía ninguna referencia ni había visto ningún tipo de review cuando se me puso a tiro; pero me gustaron sus acabados y puesto que el precio era de apenas unos 12 euros decidí darle una oportunidad aunque corriera el riesgo de que al final acabara siendo una pieza más haciendo bulto en mi colección de linternas AAA.

El cuerpo

La SK-C30 es una linterna realizada en aluminio 6061-T, con un único modo de funcionamiento, que se alimenta mediante una pila AAA y con encendido y apagado mediante cabeza giratoria. Tiene unas dimensiones de 70 mm de largo por 14 mm de diámetro y un peso sin pila de 12 gramos; más o menos las características que presentan todos los modelos de este tipo.

Algo a destacar (y que es diferencial con respecto a su competencia) es que este modelo de la desconocida Darkvim puede funcionar con un rango de voltaje de entre 1,2 y 4,2 voltios, lo que quiere decir que además de pilas alcalinas acepta baterías recargables de iones de litio, en este caso del tipo 10440 que le darán un plus de potencia.

Otro rasgo curioso de este modelo es que la cabeza tiene rosca macho en lugar de hembra a diferencia de la mayoría de las linternas de este tipo que suelen tener la rosca hembra en la cabeza y podemos ver los hilos de esta en el cuerpo cuando separamos las dos partes que la conforman. Si no recuerdo mal, de todos los modelos que han pasado por aquí sólo la Fenix E01 tenía una configuración similar.

Como ya habréis podido apreciar en la fotografía que encabeza este artículo, la SK-C30 tiene una forma peculiar: aunque la linterna internamente ha de ser de forma cilíndrica por la pila AAA que alberga en su interior, al cuerpo y a la cabeza se le han aplicado por la parte exterior una serie de rebajes a 90 grados que logran que su perfil sea cuadrado en la mayor parte de su longitud. Esto consigue que la linterna no se ponga a rodar si la dejamos en una superficie inclinada.

Este perfil cuadrado debería de mejorar el agarre de la linterna, pero debido a que no se ha practicado en su superficie ningún tipo de knurling en realidad siempre tenemos la desagradable sensación de que se nos va a ir al suelo en cuanto nos descuidemos. Todavía no me ha ocurrido, pero temo que tarde o temprano tendré una marca producto de algún porrazo contra una superficie dura.

En su parte trasera cuenta con un agujero torneado en una orejeta del aluminio que sirve para colocar una anilla de llavero y que le impide hacer cualquier tipo de tailstanding. Tampoco tenemos posibilidad de colocar ningún tipo de clip o similar, por lo que sus posibilidades de sujeción se reducen a tenerla entre nuestros dedos mientras la usamos o a apoyarla en alguna superficie cercana.

Curiosa es también la serigrafía de la placa controladora, ya que la parte donde hace contacto el polo positivo de la pila tiene perfil hexagonal en lugar de ser una zona conductora redonda como en la mayor parte de los modelos. Está claro que Darkvim se tomó muchas libertades a la hora de diseñar esta linterna y esto se nota en ese tipo de detalles. Detalles que son los que me llevaron a decantarme por este modelo en particular aunque en el momento de su compra fuera una total desconocida para mí.

El fabricante no da datos sobre certificación IP y se limita a decir que el cuerpo está sellado (lleva una junta tórica en la rosca) de modo que se puede usar bajo la lluvia. Este tipo de linternas suelen ser incluso sumergibles a un metro de profundidad, pero si el fabricante no lo declara no seré yo quien haga la prueba. En cuanto a resistencia a caídas, no dicen absolutamente nada, pero por materiales y peso debería de soportar al menos un metro sin sufrir daños graves.

La luz

El LED encargado de proporcionar la luz es un Cree R2 albergado al fondo de un reflector completamente liso que hace que el haz de luz emitido presente una zona central muy brillante junto a unos anillos exteriores producto de los reflejos internos del propio reflector. Entre ambas zonas existe una corona en la que la luz es muy homogénea y, en general, el tinte de todo el haz no presenta tonos amarillentos por ninguna parte.

Al tener sólo un modo disponible no presenta PWM alguno ya que el driver se limita a entregar la corriente disponible al propio LED de forma continua; aunque hemos de tener en cuenta algo importante: con una pila recargable o alcalina esta linterna emitirá 80 lumens durante unos 45 minutos; pero si empleamos una batería 10440 pasaremos a 200 lumens, que no está mal para un modelo de este tamaño. Eso sí, en este último caso preparaos porque el cuerpo se calienta bastante y con mucha rapidez, lo que me hace temer a largo plazo por la integridad de su electrónica de control.

Las sensaciones

La de hoy es una linterna con una personalidad muy especial. No sé por qué es una total desconocida, ya que creo que es un modelo interesante que aporta cosas distintas a un tipo de linternas en las que parecía que se había inventado todo ya.

Aparte del perfil redondo-cuadrado de su cuerpo, llama la atención la precisión de su rosca, que está milimétricamente ajustada y nos permite deleitarnos con su tacto cuando giramos su cabeza. También me parece un punto a favor la posibilidad de emplear baterías de iones de litio, ya que la mayor parte de las linternas de esta gama sólo funcionan con pilas de como mucho 1,5 voltios.

Sujetar esta linterna entre los dedos es como cuando escribíamos con el típico lápiz Alpino en el colegio: sus cantos definidos nos permiten agarrarla bien y el tacto suave que tiene me recuerda a la laca que le daban a aquellos lapiceros (hasta que los mordisqueábamos y quedaban asquerosos, claro está).

También me gusta que no hay aristas en ninguna parte de su cuerpo o su cabeza, estando ambas piezas perfectamente torneadas y pulidas. En general las linternas actuales no suelen presentar defectos muy evidentes en sus acabados, pero sí que es verdad que algunas de ellas de bajo coste (como es el caso de la que hoy nos ocupa) a veces presentan rebabas en zonas recónditas; cosa que con esta no ocurre.

Conclusión

Es una pena que la SK-C30 no tenga una longitud algo menor, ya que apunta maneras de ser una fiable compañera de viaje por su sencillez. En concepto y prestaciones es como una Olight i3E EOS o una Trustfire Mini-06 con el añadido de poder usar baterías de litio, pero como os digo es algo más larga que estos modelos que os digo y eso le hace perder puntos de cara a ir siempre en un bolsillo.

Aun así es un modelo elegante y bien construido que puede venir bien si nuestras necesidades lumínicas son muy simples.