Maravillas de la condición humana

Estoy tan acostumbrado a pasar junto al improvisado parking que se ha formado en un descampado próximo a mi urbanización que ya me no me sorprende la cantidad de coches que suele haber allí durante el verano. De hecho, en ese lugar está tomada la imagen que ilustraba aquella entrada sobre la llegada del mes de Agosto porque es mi «indicador» más cercano para saber cómo anda Oropesa del Mar en cuanto a ocupación se refiere.

Siempre me ha llamado la atención el aparente desorden de un lugar que no posee ningún tipo de indicación sobre cómo aparcar porque, de hecho, no está concebido como aparcamiento. Para que os hagáis una idea de lo que veo cada vez que paso por allí, lo ilustraré con la siguiente fotografía realizada esta misma mañana.

Parking (aparentemente) caótico

Y aunque a ras de suelo pueda parecer que los coches están dispuestos sin aparente orden ni sentido, viendo el lugar desde las alturas no me queda más remedio que admirar las maravillas de la condición humana; pues sin ningún tipo de acuerdo previo la gente ha sido capaz de aprovechar al máximo el espacio haciendo de esta superficie de tierra una especie de puzzle en el que sería complicado sacar una sola plaza más.

¿Jugamos un Tetris?

Como os digo, contemplar este bello mosaico desde treinta metros de altura me hace pensar que en un mundo en el que cada persona va completamente «a lo suyo» todavía hay detalles que nos recuerdan que, en el más profundo de los fondos, mantenemos un cierto espíritu organizativo común.

Una de esas pequeñas cosas de cada día que no dejan de sorpenderme allí donde esté  😉