«Ocho y medio» (sentimientos licuados en una canción)

Imagino que algunos estaréis ya un poco cansados de que últimamente en las entradas sobre música de este blog no haga otra cosa más que hablaros de Nacho Vegas, pero es que cada día descubro alguna canción suya que me llega al alma y me veo en la necesidad de compartirla con vosotros.

De cualquier modo, pese a que me encanta la música de Nacho, ya os advierto que si no os va el estilo cantautor y los acordes lentos de guitarra los siguientes seis minutos de vídeo no os van a emocionar lo más mínimo; pero desde mi punto de vista Ocho y medio es una de las mejores cosas que he escuchado en mi vida (y os aseguro que he escuchado mucha música y muy variada 😉 ).

Especialmente emotivos me parecen los versos hacia el minuto 4:20 en los que dice: «Y trato de encontrar una salida, pero no recuerdo ni por dónde hemos entrado aquí». ¡Sencillamente genial!

Puede parecer que tengo cierta idolatría hacia este hombre, pero es que me parece fascinante que con poco más de treinta años sea capaz de crear composiciones tan maduras y tan profundas. Pese a que me siento muy identificado con grupos y cantantes de muy diversa índole, he de reconocer que si he de elegir un artista que represente lo que soy y mi forma de ver el mundo en este momento apuntaré, sin duda, al gran Nacho Vegas: un Leonard Cohen asturiano, una persona que muestra su alma en cada composición y cuyas letras son el más puro ejemplo de poesía urbana.

De todos modos, me guardo otra canción en la manga para mostrárosla dentro de unos días, pues es capaz de emocionarme tanto o más como la que os he presentado hoy.