Retratos con focales largas y aperturas grandes

Las aperturas grandes y las distancias focales largas son dos bienes muy preciados para realizar retratos. Conjugando ambos factores podremos realzar las facciones de la persona retratada así como fundir el fondo de la imagen resaltando el sujeto principal de nuestra fotografía, aportando con ello un toque de profesionalidad a nuestras imágenes.

Retrato

Hasta ahora os he mostrado algunos ejemplos realizados con objetivos de 35 y 50 mm ambos de apertura f/1.8; y aunque de amplitud de diafragma no vamos mal, la distancia focal se queda un poco corta para el retrato puro y duro, lo que da lugar a ciertas deformaciones en caso de realizar tomas en las que la cara del sujeto ocupe la mayor parte del encuadre. Además, en tales casos nos veremos obligados a echarnos encima de la persona retratada, lo que restará naturalidad al posado.

Una focal fija de 85 o 105 mm de apertura generosa es un caso clásico de objetivo “retratero” por excelencia ya que aplana las facciones, permite un buen desenfoque y nos va a hacer trabajar a una distancia prudencial del sujeto. De todos modos, cada vez son más los fotógrafos que optan por la polivalencia de un teleobjetivo de apertura f/2.8 constante para realizar este tipo de fotografías.

Nikkor 80-200 f/2.8 en soledad

Precisamente para poner a prueba en tales circunstancias a mi Nikkor AF 80-200mm f/2.8D me he animado a lanzarme a la calle acompañado de mi hermano y así tener la ocasión de disparar algunas fotografías que os puedan dar idea del rendimiento de un objetivo de este tipo para la realización de retratos y de paso repasar algunos conceptos básicos a aplicar a esta disciplina.

Por cierto, ya que hablamos de retratos, aprovecho para comentaros que lo más habitual es realizar estos en formato vertical; si bien el horizontal puede ser igual de válido o, ya puestos, también los podemos hacer en diagonal si nos sentimos especialmente creativos. De cualquier modo, he optado por el mencionado formato vertical en los tres ejemplos que os voy a poner a continuación para que veáis que el resultado obtenido es bastante natural y se adapta mejor a la morfología humana.

1. Retrato de cuerpo entero

El retrato de cuerpo entero es uno de los que más agradece el uso de aperturas amplias. Al tener que situarnos a cierta distancia del sujeto o emplear una distancia focal más corta va a ser complicado conseguir un desenfoque acusado del fondo debido a que la profundidad de campo será más grande si se incrementa la distancia al sujeto o disminuye la distancia focal del objetivo. Por tanto, si queremos compensar ese menor desenfoque de los fondos causado por la combinación de los dos factores anteriores no nos quedará más remedio que emplear una apertura generosa (que es el tercer factor que influye sobre la PDC).

Retrato cuerpo entero

Distancia focal: 200 mm. Apertura: f/3.2. Distancia al sujeto: 14.1 metros.

Las columnas de la calle Mayor de Alcalá de Henares todavía son identificables, pero están mucho más desenfocadas que si hubiéramos empleado un objetivo con apertura máxima a esta distancia focal de, por ejemplo, f/5.6 como le ocurre a mi Nikon 55-200 VR. De todos modos, para maximizar la nitidez de la imagen he decidido emplear una apertura de f/3.2 para realizar esta fotografía, por lo que podríamos haber desenfocado todavía un poco más el fondo en caso de haber bajado hasta f/2.8 (bueno, tampoco mucho, pues la diferencia es de apenas un tercio de paso).

2. Retrato de medio cuerpo

El retrato de medio cuerpo es otro clásico de la fotografía “social”. En este caso nos vamos a situar algo más cerca del motivo a retratar, por lo que la PDC se reducirá y el fondo de la imagen se fundirá hasta el punto de quedar prácticamente irreconocible gracias al bokeh que originará cada punto de luz situado en la lejanía.

Apmomp (retrato de medio cuerpo)

Distancia focal: 200 mm. Apertura: f/2.8. Distancia al sujeto: 7 metros.

En este caso he optado por emplear la mayor apertura posible para centrar así la atención sobre mi hermano. Podríamos haber potenciado un poco más la nitidez de la imagen si hubiéramos cerrado el diafragma un par de tercios de paso, pero aun así creo que el resultado es bastante presentable.

3. Retrato clásico

El formato más clásico de retrato (y el que la mayoría de nosotros asociamos con esta denominación) es aquel en el que el rostro del sujeto ocupa la mayor parte del encuadre. Lo principal en este formato es centrar la atención en la mirada del retratado, y de ahí que la nitidez del primer plano sea uno de los puntos más importantes de la fotografía junto con el desenfoque lo más acusado posible del fondo.

Apmomp (retrato vertical)

Distancia focal: 145 mm. Apertura: f/2.8. Distancia al sujeto: 3.5 metros.

En este caso he empleado una distancia focal ligeramente inferior a la de los dos casos anteriores para así maximizar la nitidez (en los objetivos de focal variable la zona más nítida suele estar en torno a la parte central del recorrido) pese a emplear la máxima apertura disponible. Como podéis ver, el fondo es totalmente irreconocible; pero aun así, en caso de que hubiéramos querido potenciar más ese desenfoque deberíamos de habernos situado algo más lejos y haber estirado la distancia focal hasta los 200 mm aunque eso hubiera implicado una ligera merma en la nitidez general del primer plano.

Los dos factores clave (a nivel técnico)

Como veis, un zoom largo de apertura constante puede ser un instrumento realmente poderoso para realizar retratos. Un 50mm a máxima apertura nos puede servir para realizar un retrato de cuerpo entero sin problemas con un buen desenfoque del fondo, pero para cosas más cercanas se nos va a quedar un poco corto. Ya sabéis que las distancias focales largas tienden a comprimir los planos, y de ahí que nos vengan tan bien para fotografiar personas. Realizar un retrato clásico con un angular hará que la nariz y la barbilla de nuestro sujeto aparezcan más grandes de lo que son del mismo modo que las orejas aparentarán ser más pequeñas; dando lugar a una caricatura más que a un retrato como tal.

En cuanto a la apertura, disponer de un diafragma amplio nos va a permitir difuminar el fondo hasta el punto de que el espectador se va a olvidar completamente del mismo para centrar toda su atención en el sujeto retratado. Además, en caso de disponer de una luz tenue para realizar las fotografías (algo muy recomendable para retratar personas) nos va a permitir mantener unos tiempos de exposición breves que darán lugar a imágenes sin rastro de trepidación.

Apmomp (retrato horizontal)

Aun así, esto de lo que hoy os he hablado se refiere exclusivamente a la parte técnica de los retratos, que es la más sencilla de todas. Mucho más complicado es saber extraer la esencia de cada persona retratada y ser capaz de expresarla en una sola imagen. Para eso no hay apertura ni técnica que valga, porque las fotografías no se hacen; se sienten.

* Todos los artículos de este tipo en https://luipermom.wordpress.com/fotografia

¿Qué es la difracción?

Cuando el otro día hablábamos de cómo obtener la máxima nitidez posible en nuestras fotografías, os comenté que los objetivos tenían un rango focal en el que daban su rendimiento más óptimo y que si nos salíamos del mismo perderíamos algo de definición en la imagen obtenida.

Pues bien, resulta que aunque los objetivos profesionales (que son, por lo general, los más caros) están diseñados para dar una nitidez tremenda incluso empleando las aperturas más grandes, ningún modelo por muy de gama alta que sea se libra de un fenómeno físico inherente a la propia naturaleza ondulatoria de la luz y que hace que en las aperturas más cerradas perdamos bastante definición: la difracción.

Trasera Nikkor 50mm 1.8D (f/22)

Objetivo Nikon 50mm AF f/1.8 D con su diafragma cerrado a f/22

¿Qué es la difracción?

La difracción es un fenómeno que tiene lugar cuando las ondas que forman la luz atraviesan un orificio estrecho, ya que estas se deforman y a partir de ese punto no avanzarán en forma de haz; sino que “se abrirán” como los faros de un coche en mitad de la noche debido a que el orificio actúa como un nuevo emisor. Y claro, como ya os estaréis imaginando esto es lo que ocurre cuando empleamos las aperturas más pequeñas disponibles en un objetivo, puesto que estamos obligando a pasar a la luz por un agujero diminuto de un modo muy similar a lo mostrado por la siguiente imagen.

Difracción de una onda al pasar a través de un orificio de pequeño tamaño

Por tanto, la difracción hace que la luz ya no se concentre en un punto preciso, sino que se va a dispersar formando lo que se conoce como un disco de Airy; que no es más que la representación de esa deformación de la onda que veíamos en la figura anterior pero tal y como se proyectaría sobre el plano (el sensor de la cámara en este caso) perpendicular a su dirección de avance.

Disco de Airy

Siempre os digo que en fotografía todo es cuestión de equilibrio; así que si necesitamos capturar una imagen con una gran profundidad de campo para que todo aparezca enfocado, no todo es cerrar el diafragma a tope y disparar. Es verdad que cuanto más cerremos el diafragma más cosas aparecerán enfocadas en la fotografía, pero no es menos cierto que llegará un momento a partir del cual cerrar más el diafragma va a dar lugar a una pérdida general de nitidez por lo que os comentaba anteriormente.

Comparación visual: f/5.6 vs f/14

Fijaos en los siguientes dos recortes sin escalar de la zona central de una imagen que capté hace unos días con mi Nikon D40 y el objetivo Nikkor AF-S DX 35mm f/1.8 G. La primera está disparada a f/5.6 (apertura a la que, en teoría, esta óptica da la máxima nitidez) y en ella podréis ver que se aprecian todas las imperfecciones y los detalles del óxido presente en una valla de acero sobre la que daba el sol directamente:

Nikkor AF-S DX 35mm f/1.8 G @ f/5.6

Sin embargo, si hacemos esa misma fotografía a f/14 podréis comprobar que la pérdida de detalle es bastante notoria. Y que conste que todavía hice una fotografía más cerrando el diafragma a f/22 que ofrecía aun menos detalle, pero entre toma y toma el trípode se me desplazó un pelo y ya las fotografías no quedaron exactamente igual encuadradas, por lo que opté por usar la toma a f/14 para ilustrar la pérdida de nitidez porque el efecto de la nitidez ya era tan patente que se podía apreciar a simple vista.

Nikkor AF-S DX 35mm f/1.8 G @ f/14

La difracción en función del tamaño de sensor y su resolución

En función del tamaño del sensor de las cámaras y su resolución va a haber una determinada apertura a partir de la cual comenzaremos a notar el efecto de la difracción. Vamos a comprobar que cuanto más pequeño es el sensor y más alta la resolución la difracción aparecerá a aperturas cada vez mayores; pero en cualquier caso, estos valores no han de tomarse como una frontera infranqueable, sino como una apertura orientativa sobre la que nos podemos mover con tranquilidad si necesitamos profundidad de campo pero que no deberíamos superar ampliamente si pretendemos mantener el nivel de nitidez de la fotografía resultante.

Paisaje costero

Como vais a ver en la siguiente relación calculada gracias a una aplicación web disponible en Cambridge in Colour, tendremos más “margen de maniobra” en sensores de igual tamaño cuando su resolución es menor; y de ahí que las cámaras compactas con muchos megapixels presenten difracción practicamente en todas las aperturas (por ese mismo motivo no suelen cerrar el diafragma más allá de f/8).

Por cierto, tal vez esteis pensando que el tamaño de la apertura del diafragma es más pequeño cuanto más corta es la distancia focal del mismo; pero aunque esto es así (el diámetro de la apertura del diafragma viene dado por el cociente “distancia focal / número f” ) tened en cuenta que la distancia entre el diafragma y el sensor es mayor cuanto más larga es la distancia focal (pensad en lo largo que es un teleobjetivo de 300 mm y lo corto que es un gran angular, por ejemplo) y esa distancia provoca que el disco de Airy se proyecte sobre el sensor de una forma más difuminada de tal modo que una cosa se compensa con la otra y al final la difracción sólo es producto de la apertura empleada.

Bueno, vamos con los ejemplos que os decía antes y las respectivas aperturas a partir de las cuales comenzaría a aparecer la temida difracción:

  • Sensor Full Frame (36 x 24 mm) de 24 Mpixels: f/9.6
  • Sensor Full Frame  de 12 Mpixels: f/13.6
  • Sensor Nikon DX (24 x 16 mm) de 12 Mpixels: f/9
  • Sensor Nikon DX de 6 Mpixels: f/12.7
  • Sensor Canon APS-C (22 x 15 mm) de 18 Mpixels: f/7
  • Sensor Canon APS-C de 10 Mpixels: f/9.3
  • Sensor 4/3 (17 x 13 mm) de 12 Mpixels: f/7.2
  • Sensor de 1/1.8″ (7 x 5 mm; habitual en compactas) de 12 Mpixels: f/3

Como veis, el tener una cámara con un montón de megapixels no siempre es lo mejor, ya que superando una cierta relación superficie / resolución la difracción aparecerá cada vez a aperturas más amplias con la merma que ello supone de cara a la calidad de las imágenes (fijaos en el ejemplo de la compacta de 12 Mpixels). De hecho, los fotógrafos profesionales especializados en moda y naturaleza suelen emplear cámaras de medio formato cuyos sensores son mucho más grandes que el negativo “estándar” de 35mm y que están en otra dimensión en cuanto a calidad de imagen, resolución y precio.

De todos modos, volveremos a este interesante tema de resolución vs. calidad de imagen en un futuro artículo que estoy comenzando a preparar. Mientras tanto, haced muchas fotos y disfrutad de estos días de sol.

Más información (en inglés)

Wikipedia (Diffraction)

Wikipedia (Airy disk)

Ken Rockwell

Cambridge in colour

* Todos los artículos de este tipo en https://luipermom.wordpress.com/fotografia

¿Cómo se mide la luminosidad de un objetivo?

En todo objetivo fotográfico hay dos parámetros fundamentales grabados en alguna parte de su cuerpo. El primero se refiere a la distancia focal y viene dado en milímetros; pero hay un segundo dato que, pese a ser de vital importancia, mucha gente ignora ya sea por desconocimiento o porque, en general, se hace más hincapié en la distancia focal a la hora de venderle una lente a una persona que no esté habituada a estos temas: la apertura máxima.

Nikkor 18-55 II (frontal)

¿QUÉ ES ESO DE LA APERTURA?

La apertura máxima de un objetivo nos va a dar una idea de lo luminoso que éste puede llegar a ser, ya que se refiere al diámetro máximo que puede adoptar el diafragma; que no son más que unas laminillas que se cierran y se abren en función de los parámetros que les pase la cámara de una forma muy parecida a cómo reaccionan nuestras pupilas ante los cambios de luz.

La apertura expresa una relación entre dos parámetros ópticos; y para un valor de, por ejemplo, 3.5 nos podemos encontrar una representación del tipo f/3.5 (la que suelo emplear yo), en la forma 1:3.5 o directamente con el número 3.5 sin ningún otro acompañamiento. Las tres expresiones quieren decir exactamente lo mismo, pero lo que significan lo veremos dentro de unos párrafos  😉

Trasera Nikkor 50mm 1.8D (f/11)

El Nikkor 50mm f/1.8D visto desde su montura (f/8)

Trasera Nikkor 50mm 1.8D (f/22)

El Nikkor 50mm f/1.8D visto desde su montura (f/22)

El dato que se nos da se refiere a la apertura máxima; pero esto no quiere decir que sea la única, ya que, al menos en las cámaras reflex y las compactas de gama media/alta, vamos a tener muchas otras más pequeñas para elegir a la hora de disparar nuestras fotografías que vienen definidas por la tabla del número f de la que os pongo un extracto bastante significativo en el que aparecen algunos pasos de apertura y los tamaños relativos entre ellos.

aperture_diagram2

Relación entre número f y apertura del diafragma (extraído de Wikipedia)

Un paso  implica un cambio del doble o la mitad en la cantidad de luz que entra por el objetivo. Si nos pusiéramos a calcular las áreas de los círculos representados veríamos que f/2 es exactamente la mitad que f/1.4; pero es el doble que f/2.8 y ocho veces más que f/5.6. Lo que ocurre es que como son variaciones muy grandes las que se dan entre un paso y otro, lo habitual es que en las cámaras actuales los incrementos se produzcan en tercios de paso para que podamos afinar mejor a la hora de componer nuestra fotografía. En la siguiente tabla (extraída de Wikipedia) tenéis todas las aperturas que tendríamos disponibles en una cámara que tuviera un objetivo con apertura máxima de f/1 y mínima de f/22.

tablatercios500

En general, cuanto más bajo sea el número indicado, más luminoso va a ser el objetivo porque mayor va a ser la apertura de su diafragma. En el caso de un objetivo de focal fija (28mm, 50mm, 80mm, 300mm…) se nos va a dar una sola cifra de apertura máxima; pero en el caso de objetivos zoom (18-55mm, 55-200mm…) la mayoría de las veces nos vamos a encontrar con dos dígitos: uno para la distancia más corta y otro para la más larga. Supongo que a estas alturas ya os habréis dado cuenta de que en un objetivo con una apertura f/1.4 entra 16 veces más luz que en uno de apertura f/5.6, con la ventaja que esto implica a la hora de disparar en condiciones de iluminación escasa (teóricamente podríamos pasar de disparar a una velocidad de 1/10″ a 1/160″; aunque luego veremos que no es conveniente usar por sistema las aperturas más extremas).

¿QUÉ SIGNIFICAN ESAS CIFRAS?

Lo que esos números grabados en el objetivo indican no es más que una relación entre la distancia focal y el diámetro de apertura del diafragma de la forma siguiente:

N = distancia focal / diámetro del diafragma

Despejando el diámetro del diafragma en la ecuación anterior vamos a obtener la siguiente expresión:

diámetro del diafragma = distancia focal / N

Es decir, que el diámetro del diafragma va a ser el resultado de dividir la distancia focal entre la apertura. Traducido a ejemplos prácticos nos encontramos con que en un objetivo de 18mm con una apertura de 3.5 significa que el diámetro máximo que puede tomar el diafragma es de 5.14mm; mientras que en uno de 85mm con apertura 1.4 quiere decir que el diafragma se puede abrir hasta abarcar un diámetro de 60.7mm.

Como ejemplo concreto que conozco por mí mismo os puedo hablar del Nikkor AF-D 50mm 1.8 llegado a mis manos hace muy pocos días: su diámetro máximo de diafragma será de 50 / 1.8 = 27.7mm; del mismo modo que el diafragma más pequeño (f/22) será de 2.27mm; existiendo un buen número de aperturas intermedias entre esos dos valores extremos (ver tabla en tercios de paso un poco más arriba).

50mm 1.8D (f/8)

f/11

En el caso de los objetivos zoom os decía antes que hay dos aperturas máximas para los dos valores extremos de distancia focal. Por ejemplo, en el Nikkor AF-S 18-55 3.5-5.6 tenemos que para los 18mm el diámetro máximo del diafragma será de 18  / 3.5 = 5.14mm y para los 55 será de 55 / 5.6 = 9.82mm. La mayor distancia focal implica pérdida de luz debido a la longitud del cuerpo, y por tanto hay que tratar de compensarla mediante una apertura generosa; pero no se puede agrandar demasiado o el objetivo oscurecería las esquinas de la imagen en un efecto denominado viñeteo por la profundidad a la que está el diafragma en este tipo de lentes.

Los objetivos zoom más luminosos suelen ser los que mantienen una apertura de 2.8 a lo largo de todo su recorrido. En el caso del 70-200 2.8 VR que comercializa Nikon a unos 1700 euros, esto nos da unos diámetros máximos de 25mm para la distancia más corta y 71.4mm para la más larga; lo que implica unos elementos ópticos de un tamaño más que considerable para lograr una calidad de imagen prácticamente perfecta. Otro ejemplo extremo de objetivo muy luminoso es el Canon 600mm f/4, cuyo precio es de unos 7300 euros y que deja a los objetivos a los que estamos acostumbrados a la altura de simples juguetes.

fenice

De todos modos, si tenéis tanto dinero que no sabéis en qué gastarlo podéis hacer feliz al dueño de vuestra tienda de fotografía favorita dándole 99000 euros para que os los cambie por un Canon 1200mm f/5.6 que, hasta donde yo sé, es el objetivo más caro del planeta y que, para colmo, acabará con nuestra espalda con sus más de 16 Kg de peso y sus 83cm de largo; ideal para las excursiones al monte, vaya.

Evidentemente, la lente frontal del objetivo (la más grande) ha de tener un diámetro como mínimo del tamaño de la apertura máxima, por lo que en un hipotético (imposible de construir) objetivo de 600mm f/1.2 necesitaríamos una lente frontal (y un diafragma) de… ¡medio metro de diámetro! Además, las aperturas grandes representan un auténtico dolor de cabeza para los ingenieros a la hora de evitar aberraciones cromáticas y otros defectos visuales. Debido a ello, hablando en términos generales, cuanto más grande es la distancia focal de un objetivo más pequeña será su apertura.

LA IMPORTANCIA DE ELEGIR LA APERTURA ADECUADA

Aunque ya salió el tema en una entrada de este verano hablando sobre términos básicos en fotografía, no está demás recordar que un diafragma muy abierto deja pasar mucha luz al sensor y en consecuencia baja el tiempo de exposición. Por el contrario, un diafragma cerrado va a incrementar ese tiempo de exposición porque la cantidad de luz que dejará pasar es menor.

Lo que ocurre es que no todo es tan simple como como esto, pues los diafragmas muy abiertos o muy cerrados conllevan una serie de “daños colaterales” que me gustaría comentaros.

· APERTURAS GRANDES

50mm 1.8D (f/1.8)

AF-D Nikkor 50mm 1.8 con su diafragma a f/1.8

Emplear una apertura grande nos va a ayudar a fotografiar elementos con iluminación débil; sin embargo, debido a una serie de principios ópticos vamos a encontrarnos con que la profundidad de campo (la distancia por delante y por detrás del sujeto enfocado que permanece nítida) es muy pequeña. A la hora de retratar elementos cercanos, con aperturas extremadamente grandes y a distancias focales largas la profundidad de campo puede llegar a ser de apenas un par de milímetros, lo que puede ser muy útil para retratar ciertas cosas pero una pesadilla para elementos móviles o pulsos temblones.

Por otra parte, las aperturas más grandes de un objetivo suelen dar, por lo general, menos nitidez (por el efecto de la dispersión de la luz) que otras algo más pequeñas. En principio, si las condiciones de luz son escasas y no queremos emplear flash dispararemos a la máxima apertura posible, pero siempre que podamos mantener una velocidad de disparo decente deberíamos cerrar un poco más el diafragma.

Os pongo los recortes de dos imágenes tomadas consecutivamente: una a f/1.8 y la otra a f/8 para que podáis ver lo que digo sobre la pérdida de nitidez en las imágenes, ya que si bien en la imagen completa puede no apreciarse con claridad, en una zona ampliada a su resolución original sí que salta a la vista la diferencia entre ambas.

f/1.8

090124_0302

f/8

De todos modos, pese a sus inconvenientes, las aperturas grandes son un bien preciado en fotografía, y prueba de ello son algunos objetivos famosos en la historia de la fotografía como el mítico Noctilux de Leica, el 50mm f/1.0 de Canon o el 28mm f/1.4 de Nikon. Objetivos que se han convertido en pequeños tesoros y cuyo valor ha ido aumentando con los años.

· APERTURAS PEQUEÑAS

50mm 1.8D (f/22)

AF-D Nikkor 50mm 1.8 con su diafragma a f/22

Emplear las aperturas más pequeñas tampoco es la solución a todos nuestros problemas: en el caso de utilizarlas vamos a comprobar cómo se pierde nitidez en la fotografía debido a la difracción de la luz al pasar por un orificio muy pequeño y aumenta la profundidad de campo (un problema si queremos hacer retratos); además, al entrar menos luz por el objetivo el tiempo de exposición va a ser elevado y nos veremos obligados a emplear un trípode para mantener fija la cámara a no ser que la iluminación sea realmente intensa.

· APERTURAS INTERMEDIAS

Por lo tanto, lo que más nos interesa a la hora de lograr una buena fotografía es emplear una apertura intermedia. En el caso concreto del objetivo AF-D Nikkor 50mm 1.8D, aunque no se comporta mal en todo su rango de aperturas, es preferible usarlo a partir de 2.5 si las condiciones de iluminación no son muy favorables y a partir de 4 si tenemos bastante luz. En cualquier caso, tampoco deberíamos subir de 16 si queremos  conseguir una buena nitidez.

Bandada

Sin ir más lejos os muestro sobre estas líneas un ejemplo de nitidez captado con este objetivo que os digo en una apertura intermedia. Estaba en los alrededores de mi barrio buscando algún elemento que fotografiar para ilustrar esta entrada cuando una gran bandada de pájaros pasó por encima de mi cabeza. No tuve mucho tiempo de pensar en la toma ideal, pues los pájaros iban a toda velocidad, de modo que puse el modo de prioridad a la apertura, cerré el diafragma a f/6.3, enfoqué al infinito, apunté al centro de la bandada y disparé. Al llegar a casa y ver la imagen a su tamaño original aluciné de la brutal definición de los pájaros pese a la distancia desde la que está tomada la fotografía. Tened en cuenta que está hecha con un 50mm montado en una cámara DX, por lo que en realidad las aves estaban más altas de lo que parece.

Fijaos en este recorte de la imagen a su resolución original y enteréis lo que os digo sobre la nitidez, ya que no estoy acostumbrado a que elementos tan pequeños se vean tan definidos:

090124_040-recorte

CONCLUSIÓN

Hasta aquí nuestra breve charla sobre ese parámetro tan importante en cualquier objetivo y que mucha gente no conoce. La próxima vez que queráis comprar una cámara fotográfica o un objetivo para vuestra reflex tened en cuenta que ese simple numerito nos va a abrir o cerrar puertas para hacer ciertos tipos de fotografías además de su clara influencia en la nitidez de la imagen a la hora de optar por una determinada apertura cuando intentemos capturar una instantánea del mundo que nos rodea.

Reconozco que yo mismo ignoraba este concepto primordial cuando me compré mis primeras cámaras; pero ahora que empiezo a saber algunas cosillas más avanzadas de este peculiar mundillo que es la fotografía no quiero perder la oportunidad de compartir estos conocimientos con vosotros, porque es posible que os sean útiles alguna vez.

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