El gato noctámbulo

Hace unos días, paseando después de cenar por las calles de Oropesa, sentí que un par de ojos me observaban curiosos. Dirigí mi vista hacia una cornisa que había sobre mí y allí me encontré con un gato noctámbulo que no disimulaba su curiosidad ni siquiera cuando apunté mi cámara hacia él y pulsé el disparador.

Gato noctámbulo

Para los (como yo) aficionados a la técnica os diré que la foto está hecha a pulso empleando ISO 3200 con la Nikon D300 y el objetivo AF-S Nikon 16-85 VR y, como podéis observar, apenas se aprecia ruido en la imagen resultante. Gracias a la elevada sensibilidad empleada el tiempo de exposición se mantuvo a 1/4 de segundo empleando una apertura de f/5.6.

Es verdad que de un tiempo a esta parte he hecho alguna foto con trípode; pero sigo valorando mucho la libertad que da el ir con la cámara en la mano de tal modo que en apenas un segundo puedes capturar para siempre un instante fugaz.

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Medianoche en Torre La Sal

No negaré que siento un cierto apego por el pequeño pueblo de Torre La Sal. No está lejos de Oropesa y se respira allí una tranquilidad en cualquier época del año que me pide perderme por sus rincones siempre que tengo ocasión.

Pues bien, hace unos días vencí mi eterna manía al trípode y me acerqué con él para hacer unas fotos nocturnas en aquel entorno; obteniendo unas imágenes que muestran la calma reinante en aquel lugar por el que no parece haber pasado el tiempo. Entre coches, plantas, estrellas, construcciones de piedra, árboles desafiando al cielo y el resplandor de las luces de Torreblanca colándose por una esquina del encuadre pasé un rato entretenido en una noche fresca y solitaria.

Torre la sal by night

Torre la sal by night

Torre la sal by night

Torre la sal by night

Sigo sin sentir mucho apego por mi trípode (en realidad por cualquier trípode; no es nada personal) pero he de admitir que es una herramienta indispensable para hacer ciertos tipos de fotografías. A ver si una noche de estas repito la experiencia por otros rincones.

Historias del asfalto

Fue un bordillazo. Estoy seguro.

Historias del asfalto

No necesito más que un fotograma para imaginar un coche antiguo tomando a demasiada velocidad la glorieta con sus neumáticos chirriando en mitad de la noche y, tras el volante, un conductor inexperto bloqueando las ruedas al darse cuenta demasiado tarde de su enorme imprudencia.

Ese vehículo, que al derrapar sigue una línea recta, acaba encontrándose con los adoquines que marcan el inicio de la acera golpeando con tanta fuerza la rueda delantera derecha que la llanta escupe ese feo tapacubos que horas después seguiría inerte sobre el pavimento.

Caras de circunstancias mientras en compañía de la policía local tres personas esperan la llegada de la grúa con el termómetro marcando apenas cuatro grados. No les caerá una multa; pero suficiente castigo será explicar en casa lo sucedido.

Pequeñas historias ocultas en los detalles que nos vamos encontrando allí por donde vamos y que mantienen despierta nuestra imaginación. Por eso son tan importantes.

Desenfoques resultones casi sin esfuerzo

Seguro que en más de una ocasión os habéis fijado en esas fotografías consistentes nada más que en unos cuantos círculos luminosos. Son muy habituales en motivos navideños y aunque resultan bastante agradables a la vista, realizarlas no tiene demasiada complicación como vamos a ver en esta entrada de hoy.

Luces de selenio

Requisitos técnicos

Lo único que necesitamos para realizar este tipo de fotografías es un objetivo de gran luminosidad. Precisamente por eso se suelen emplear cámaras de tipo réflex y objetivos de focal fija con aperturas de f/1.8 o superiores. En general un simple 50mm f/1.8 puede dar unos resultados más que satisfactorios, sobre todo teniendo en cuenta que no cuesta más de cien euros.

AF-D Nikkor 50mm 1:1.8 (III)

Comentaros también que los teleobjetivos profesionales ( el típico 70-200 f/2.8 o un 300 f/2.8 ) también realizan este tipo de imágenes bastante bien; pero pueden costar veinte veces más que una sencilla óptica fija, así que para aficionados como yo quedan directamente descartados.

Y eso es todo lo que necesitamos en cuanto al equipo fotográfico para hacer nuestros propios desenfoques hollywoodienses. Sólo nos falta salir a la calle (o montar la escena en casa) y probar hasta conseguir el resultado deseado; que es lo que vamos a ver a continuación.

Buscando las condiciones ideales

Para este tipo de fotografías debemos buscar luces puntuales y bastante lejanas en lugares en penumbra o directamente oscuros. Escenarios idóneos son calles atestadas de tráfico, semáforos y farolas porque aparecerán como decenas de puntos brillantes en el encuadre que se convertirán por arte de magia en otros tantos discos luminosos de colores.

Reflejos

Una escena como la que tenéis en la imagen que hay sobre estas líneas podría servir para nuestros propósitos, pero en caso de querer realizar nuestros experimentos en casa las luces ideales serían las que están hechas a base de LEDs; como por ejemplo las típicas ristras luminosas que se colocan en los árboles de Navidad. Colocándonos a cierta distancia de ellas obtendremos un resultado bastante bueno.

Por supuesto, como en toda fotografía nocturna que se precie, debéis retirar el filtro UV del objetivo si lleváis uno puesto; ya que de no hacerlo aparecerán reflejos fantasma, manchas luminosas y otros desagradables efectos.

La técnica

La técnica para obtener la imagen es de lo más simple que podemos encontrarnos: se trata de emplear una de las aperturas más grandes disponibles y enfocar a mano a muy corta distancia. En cuanto al tiempo de exposición, puesto que las condiciones de iluminación van a ser un poco “extrañas” es posible que el exposímetro de la cámara no realice sus cálculos con precisión, de modo que será mejor variar la exposición a mano hasta lograr el resultado deseado.

Como os decía, la apertura a emplear ha de ser grande. Si el objetivo tiene palas rectas usaremos la más grande disponible (el número f más bajo de todos), pues de ese modo los círculos saldrán perfectos. En el caso de un objetivo con palas redondeadas podremos emplear alguna apertura menos extrema por si queremos controlar el tamaño de los círculos de luz. Esto es debido a que los puntos de luz se renderizarán con la forma del diafragma como ya vimos en un artículo anterior, por lo que si queremos que la fotografía resulte natural debemos procurar que el diafragma sea lo más redondo posible.

Y eso es todo. Teniendo en mente tan sólo tres cosas: apertura grande, luces puntuales lejanas y enfoque a muy corta distancia podremos obtener nuestras propias imágenes cargadas hasta los topes de bokeh.

Desenfoques navideños

* Todos los artículos de este tipo en https://luipermom.wordpress.com/fotografia

Mercado navideño en la plaza de Cervantes

Durante las pasadas Navidades estuvo instalado en la plaza de Cervantes un pequeño mercado navideño compuesto por algunos puestos en los que se podían encontrar los habituales pendientes, pañuelos, velas y abalorios diversos.

Estuve haciendo fotos entre los puestos y tal, pero no sé si es que no estaba demasiado inspirado o que realmente no tenían ninguna historia que contar. El caso es que tras un breve chaparrón invernal pasaba con mi cámara por la plaza y me encontré la siguiente escena, demostrando una vez más que las buenas fotos siempre aparecen de forma completamente improvisada.

Mercado navideño

Alcalá en la hora azul

Cuando parece que ha llegado la noche, para nuestra cámara no es más que el comienzo de la blue hour; unos minutos en los que las cosas adquieren una tonalidad bastante peculiar.

Bus stop

Nikon D40, 50mm, ISO 400, f/3.2, 1/15

Blue hour

Nikon D40, 50mm, ISO 400, f/3.2, 1/15

Por cierto,ambas fotografías están tomadas a pulso (ya sabéis que odio los trípodes) y con un objetivo sin estabilización (Nikon AF-D 50mm f/1.8) demostrando que sujetando correctamente la cámara se pueden obtener imagenes bastante nítidas incluso en condiciones de poca luz.