Review: Xiaomi Temperature and Humidity Monitor

Aunque muchos de vosotros conoceréis a Xiaomi por sus teléfonos móviles o por su famoso patinete eléctrico, el ecosistema de productos de la marca va mucho más allá; y para daros cuenta de ello podéis daros una vuelta por cualquiera de las tiendas que han abierto recientemente en España. Allí veréis cosas tan curiosas como un cocedor de arroz, gafas de sol, paraguas, cepillos de dientes eléctricos, destornilladores, mochilas, lámparas… y entre estos y muchos otros artículos, os encontraréis con éste del que hoy os quiero hablar: un medidor de temperatura y humedad.

Por los 13 euros que cuesta este aparato, nos llevamos un monitor de temperatura y humedad con posibilidad de conexión con nuestro móvil a través del bluetooth y la aplicación Mi Home, un aspecto elegante y una legibilidad muy alta. Con él también podemos automatizar ciertas acciones en casa, pero para ello tenemos que contar con una plataforma de Xiaomi que pondrá en contacto a todos los actores implicados para domotizar en cierta medida nuestro hogar.

El sensor viene en una caja de plástico transparente en la que aparecen por la parte trasera las especificaciones del mismo (en chino, eso sí) y una vez que la abrimos tenemos el sensor como tal, la base adhesiva y un par de manuales en varios idiomas incluyendo entre ellos el español. Comentar que no incluye la pila AAA que necesitamos para hacerlo funcionar, así que tenedlo en cuenta si no tenéis ninguna en casa.

Como podéis ver, tanto el aparato como su pantalla tienen forma circular, lo que me parece un detalle original y que le otorga cierta elegancia que lo diferencia de la mayoría de aparatos de este tipo que hay en el mercado, ya que lo habitual es encontrarnos con pantallas de forma rectangular.

Lo de la base independiente me parece una buena idea, ya que podemos dejarla fija en un sitio pero podremos llevarnos el medidor donde queramos puesto que ambos elementos se juntan por medio de un imán. Además, esto es necesario para pulsar el botón de enlazar por bluetooth o para cambiar la pila, así que en ese sentido me parece una solución estupenda.

Hablando de cambiar pilas, según Xiaomi la autonomía con una sola pila AAA es de varios meses. Yo, sinceramente, tengo mis dudas de que llegue a tanto; pero tengo el sensor desde hace 10 días y todavía el indicador de autonomía no ha bajado ninguna de las cinco rayas que tiene, de modo que al menos no parece que vayamos a tener que estar comprando pilas constantemente.

En cuanto a la lectura de los datos, he podido comprobar que la electrónica interna es muy rápida detectando los cambios tanto de temperatura como de humedad. Simplemente con soplar levemente en su parte frontal (ese hueco oscuro es donde tiene los sensores internos) ya vemos que los datos en pantalla empiezan a moverse. Del mismo modo, he probado a meterlo en el cuarto de baño mientras me duchaba y la humedad se iba a más del 65%, volviendo a valores de entre el 40 y el 50% en cuanto lo llevaba de nuevo al salón.

También he probado a poner el climatizador del coche a 22 grados en un viaje de un par de horas y al llegar a mi destino con la temperatura estabilizada el Xiaomi marcaba 21,8 grados, de modo que la medida de temperatura parece bastante precisa. De la humedad no tengo nada con lo que comprar, pero sí que he podido comprobar que cuando activo el aire acondicionado en el coche la humedad comienza a bajar con rapidez.

Digo todo esto porque hay medidores de temperatura y humedad que reaccionan muy tarde ante los cambios del entorno. De hecho tengo un datalogger de temperatura que necesita varios minutos para “darse cuenta” de que he puesto la calefacción del coche, por lo que cuando intento hacer un estudio de la evolución de la temperatura ambiente en función de la consigna de la calefacción los datos que obtengo no son reales porque de hecho yo empiezo a sentir calor y veo que el datalogger todavía no se ha movido del valor inicial. Esto no ocurre con el Xiaomi, que reacciona de inmediato a los cambios ambientales, pero para mi propósito tampoco me sirve por lo que os voy a contar ahora.

El caso es que compré este aparato pensando que en algún tipo de memoria interna guardaría los registros de los datos que va leyendo de tal manera que luego podríamos sacar gráficas, promedios, etc como hacían otros modelos similares más antiguos de la marca. Sin embargo, me he llevado la desagradable sorpresa de que no es así. El sensor muestra en pantalla (y en el móvil) los valores de temperatura y humedad que hay en ese preciso instante, pero no guarda en su interior nada con lo que podamos consultar históricos o similares.

Es decir, que se trata de un modelo enfocado a tenerlo en una estancia (o en más de una, ya que podemos conectar varios de ellos a través de la aplicación de Xiaomi) y consultar qué temperatura y humedad tenemos en un momento determinado o bien integrarlo con la plataforma de Xiaomi en un sistema de automatización para ciertas tareas como poner la calefacción si la temperatura baja de cierto nivel o conectar un humidificador si detecta que el aire está demasiado seco, pero lo que yo quería es podemos analizar posteriormente cómo han ido cambiando los valores de temperatura y humedad a lo largo del tiempo en un lugar determinado; y con este modelo no puedo hacerlo.

Sea como sea, si lo que queréis es conocer las condiciones ambientales de alguna estancia de vuestra casa de una forma sencilla, elegante y cómoda, esta opción de Xiaomi puede ser muy acertada tanto por la calidad de las mediciones como por el bajo precio del aparato.

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Nuevo aspecto para el blog

Hablando recientemente con un amigo a través del correo electrónico me di cuenta de que ahora que las resoluciones de los aparatos electrónicos han aumentado drásticamente (y lo que nos espera durante los próximos meses) mostrar las fotografías del blog a 500 pixels de ancho se ha quedado un poco obsoleto y, de hecho, iniciativas de gran éxito como The big picture del Boston Globe así lo demuestran.

Gemelas

Por tanto, en las entradas publicadas a partir de ahora encontraréis que las imágenes tendrán una resolución de 800 píxels de ancho en lugar de los 500 que he empleado hasta el momento para darles una mayor fuerza visual. Y que conste que en principio había pensado en colgarlas a 1024, pero si quería mantener la barra lateral del blog (que para mí es algo indispensable) esto obligaría a utilizar una resolución de pantalla muy elevada que, si bien hoy en día ya es bastante habitual, puede que todavía no empleéis algunos de vosotros.

Comentar que el tema elegido se adapta dinámicamente al tamaño del navegador incluyendo el reescalado de las imágenes y que para ver las fotografías sin ningún tipo de reducción tendréis que tener la ventana configurada como mínimo a 1330 pixels de ancho. Aun así, ya sabéis que podéis ver las imágenes en Flickr con tan sólo pinchar en cualquiera de ellas.

Un día lleno de color

Sé que habrá alguien al que el cambio no le parecerá bien porque ahora el blog no se adapta correctamente a su pantalla. Soy consciente de ello y os pido disculpas de antemano; pero a día de hoy sigo creciendo como fotógrafo y siento que mostrando las imágenes a sólo 500 píxels de ancho se pierden multitud detalles que me gustaría que pudierais apreciar y que muchas veces son la esencia de una imagen. Digamos que este cambio es un salto de futuro y al mismo tiempo una forma de mostraros mis fotografías más fiel a lo que veo a través del visor de la cámara.

Arcilla

¡Un saludo y, como siempre, muchas gracias por leerme!

PD: agradecimientos especiales a Albert Mata (@almata) porque fue él quien me dio la primera pista que me hizo pensar sobre esto.

Jugando con luz polarizada

No sé si recordaréis que hace bastante tiempo os hablé de los efectos que produce una lente polarizada a la hora de mirar a un LCD. Pues bien, como aplicación práctica de dichos efectos me gustaría mostraros hoy una serie de imágenes que os sorprenderán por su belleza y por hacer que las cosas más simples adquieran una nueva y sorprendente dimensión aprovechándonos un poco de los fenómenos ópticos que tenemos al alcance de la mano.

Jugando con luz polarizada (I)

La realización de estas fotografías no es nada complicada: todo consiste en apuntar la cámara hacia el monitor LCD del ordenador, colocar un filtro polarizador en el objetivo y girarlo hasta que veamos la pantalla completamente negra (estaremos bloqueando toda la luz que emite). Si a continuación colocamos entre la pantalla y el objetivo un objeto de plástico transparente, éste va a desviar algunos de los rayos luminosos de tal modo que van a llegar al filtro con un ángulo diferente al que salía del monitor y por lo tanto, al no ser bloqueados por el filtro (recomiendo echar un vistazo a la entrada sobre filtros polarizadores para comprender cómo funcionan) van a dar un efecto de iridiscencia variable según el tipo de material y la intensidad lumínica del monitor.

Jugando con luz polarizada (V)

En fin, como veis, hacer este tipo de fotografías es algo que está al alcance de cualquiera y que da unos resultados tan espectaculares como sorprendentes. ¡Os dejo con el resto de las coloridas imágenes!  😉

Jugando con luz polarizada (II)

Jugando con luz polarizada (III)

Jugando con luz polarizada (IV)

La comodidad de trabajar en Full HD

Cuando me compré mi último ordenador mi prioridad fundamental era que viniera con un buen monitor porque lo iba a emplear sobre todo para edición fotográfica. Los 1024 x 768 puntos de mi portátil se me quedaban bastante cortos a la hora de manejar Adobe Lightroom y necesitaba algo que me permitiera trabajar con comodidad. El tema de la lentitud de mi antiguo ordenador se podía solucionar a base de paciencia, pero al tener una resolución tan comprometida de pantalla estaba obligado a manejar el zoom constantemente y a cerrar y abrir las barras de los menús todo el tiempo; algo que era una locura.

Para que os hagáis una idea de la diferencia de resolución entre unos equipos y otros, os pongo una captura de pantalla de mi fondo de escritorio sobre la que he dibujado dos cuadros en color rojo. El más pequeño de los dos corresponde a la resolución de pantalla del Asus Eee PC 701 (800 x 480) y el mayor al Toshiba con sus 1024 x 768 píxels. La imagen al completo tiene la resolución del monitor de mi actual ordenador: 1920 x 1080. (Podéis pinchar sobre la imagen para que se abra en una nueva ventana a su resolución original).

Asus Eee PC 701 (800 x 480), Toshiba A55 (1024 x 768) y monitor Acer V223HQ (1920 x 1080)

Asus Eee PC 701 (800 x 480), Toshiba A50 (1024 x 768) y Acer V223HQ (1920 x 1080)

Como veis, la diferencia es abismal; y para que os hagáis una idea aún mejor de lo que es trabajar con Lightroom en uno y otro equipo os voy a poner dos capturas de pantalla durante el tratamiento de una misma fotografía en dicho programa. Además, os comento que he escalado las imágenes para que comparativamente tengáis la misma sensación que yo de diferencia “física” entre el tamaño de la pantalla de uno y otro equipo (15″ contra 22″). Si pusiéramos el portátil junto a la pantalla del sobremesa, la proporción entre tamaños sería exactamente esta:

Lightroom en Toshiba A-50 (1024 x 768)

Lightroom a 1024 x 768 (Toshiba A-50)

Lightroom en Full HD

Lightroom en Full HD (1920 x 1080)

Como veis, la captura extraída del Toshiba desaprovecha mucho espacio alrededor de la fotografía. Además, fijaos en que el tamaño de la barra de la derecha ocupa prácticamente una cuarta parte de la primera imagen y por lo tanto nos va a restar bastante espacio de trabajo para tratar las imágenes.

Quien dice Lightroom, dice cualquier otro programa; y es que cuanto mayor sea la resolución de pantalla más espacio de trabajo vamos a tener a nuestra disposición. Un monitor es más aprovechable para cualquier aplicación cuanto mayor sea su resolución; y no se me ocurre ningún motivo que haga aconsejable uno más reducido.

Además de todo esto, hay que tener en cuenta que el ratio anchura:altura de un monitor de 1024 x 768 será de 4:3 mientras que en uno de resolución Full HD es de 16:9; que lo hace mucho más adecuado para cualquier cosa que se visualice en formato panorámico (el famoso formato 3:2 de las cámaras reflex, películas, conciertos…).

En fin, reconozco que estoy contento con el rendimiento de mi ordenador; pero lo que más me gusta de él es la calidad de imagen que obtengo gracias al monitor. ¡La inversión mereció la pena!

Mi “escritorio informático” de casa

Hoy me apetece mostraros una fotografía en la que podéis ver cómo es el lugar desde el que se han gestado muchas entradas de este blog que hoy cumple un añito. Hay un puñado de ellas que han sido ideadas y desarrolladas en los lugares más insospechados gracias al Asus Eee PC 701 que podéis ver a la izquierda, pero como os digo, la mayor parte de las cosas que escribo aquí y en ultimONivel están hechas en ese portátil Toshiba Satellite (que ya tiene cuatro años) acoplado a un monitor externo para tener una mayor área de trabajo.

Mi zona informática

El ultraportátil suele estar guardado en su funda cuando no lo estoy usando, pero me apetecía incluirlo en la fotografía porque de ese modo os podéis hacer una idea de su tamaño y porque también forma parte de mi “equipamiento informático”. A modo de curiosidad os diré que la pantalla del Asus es de 7″ (800 x 480), la del portátil es de 15″ (1024 x 768) y el monitor externo es de 17″ (1280 x 1024).

Por cierto, obviad la alfombrilla de ratón de Batch-PC porque recientemente se me rompió la que tenía desde hace años y hasta que me compre otra estoy usando esa tan hortera que tenía guardada en un cajón :mrgreen:

Por lo demás, el lugar de trabajo es cómodo pero tiene la desventaja de que tengo la ventana justo detrás de las pantallas, lo que hace a mediodía sea un poco incómodo usar el ordenador. Ya sé que no es lo más recomendable, pero por la configuración de la habitación no me queda más remedio que tener aquí la mesa en la que está puesto el equipo. Mesa (desplegable, por cierto) que tiene los mismos años que yo y que hace años estaba en la cocina de casa, dando idea de su versatilidad.

Poco más que comentar, pues lo único que pretendía con esta imagen y estos párrafos es abriros por un rato la puerta del lugar donde ahora mismo estoy escribiendo esta entrada. Es domingo y ando resfriado; no me pidáis hoy una entrada de la categoría filosofía barata.  😛

¡Un saludo!