El formato micro cuatro tercios

Micro cuatro tercios (m4/3 para los amigos) es un formato de cámaras digitales desarrollado por Olympus y Panasonic que fue presentado al mundo en 2008. Desde entonces, ambas marcas han sacado al mercado varias cámaras y objetivos intercompatibles (entre ellas la E-PL1 que tengo desde hace unos cuantos meses) que han dado lugar a un ecosistema muy interesante para aquellos que quieran obtener una buena calidad de imagen empleando una cámara no mucho más grande que una compacta.

Cielo y tierra

Cuestión de evolución

El origen del sistema m4/3 no es otro que el cuatro tercios; sólo que se ha eliminado el sistema de espejo basculante, el sistema de enfoque por detección de fase y el visor óptico mediante pentaprisma que caracteriza a las cámaras réflex clásicas dando lugar a máquinas más pequeñas y más ligeras que ya llevaban tiempo avisando de su éxito.

De hecho, el sensor (el auténtico corazón del sistema m4/3) tiene un tamaño y proporciones exactamente iguales que su predecesor; sólo que al no haber un espejo dentro de la cámara la distancia entre sensor y montura se ha reducido drásticamente (exactamente de 38,67 mm se ha pasado a 19,25 mm). Del mismo modo, el diámetro de la montura se ha reducido en 6 mm y se ha pasado de 9 contactos eléctricos a 11.

Esto hace que además de la reducción del tamaño de las propias cámaras, también el volumen de las ópticas diseñadas expresamente sea inferior; dando lugar a conjuntos livianos y manejables ideales para gente que quiera ir “ligera de equipaje” fotográficamente hablando.

Olympus E-PL1 y Nikon D300

Algo muy relacionado con esto es la posibilidad de emplear ópticas de cámaras réflex en las máquinas que cumplen la especificación m4/3 porque al tener una distancia tan corta entre sensor y montura, es sencillo suplementar esta distancia con ayuda de algún tipo de adaptador muy sencillo de desarrollar. Si bien es cierto que en tal caso tendremos que enfocar manualmente y que perderemos la ventaja de la ligereza de las ópticas expresamente diseñadas para estas cámaras.

El sensor

El sensor m4/3 posee una proporción 4:3 (la habitual en las cámaras compactas frente al 3:2 de las réflex) y un factor de recorte de 2x frente a una cámara con sensor full frame. Por tanto, en lo que a tamaño se refiere, se sitúa un escalón por debajo del habitual formato APS-C (factor de recorte de 1,6x) de las cámaras réflex más habituales de diferentes marcas. En cualquier caso, es cierto que su tamaño es aproximadamente un 40% inferior que los sensores APS-C a los que me refería hace un momento, pero del orden de 10 veces más grande que los sensores que equipan la mayor parte de las cámaras compactas.

Olympus E-PL1

¿Qué implica un menor tamaño de sensor? Pues básicamente una mayor profundidad de campo, una relación señal/ruido menor y un cierto “alargamiento” de las focales debido al factor de recorte (un objetivo de 200 mm cerrará su ángulo de visión para asemejarse a un 400 mm).

Sea como sea, el sistema m4/3 lleva aparejadas una serie de características interesantes. Una de ellas es la corrección de distorsiones ópticas mediante el propio firmware de la cámara. Es decir, que aunque el objetivo de turno provoque algún tipo de aberración cromática, viñeteo o deformación de la imagen, la fotografía obtenida tendrá corregidos estos defectos sin que nosotros nos tengamos que preocupar de nada.

Oropesa en soledad

Por otra parte, todas las cámaras que cumplen la especificación m4/3 emplean live view para componer nuestras imágenes, pueden grabar vídeo, poseen un sistema integrado de limpieza del sensor, pueden disparar en formato RAW e implementan el enfoque mediante contraste. La estabilización óptica también es una característica estándar, pero en el caso de Olympus va integrada en el propio sensor (con lo que cualquier óptica queda estabilizada) mientras que Panasonic lo hace en los objetivos (al estilo de lo que hacen Nikon y Canon en su gama réflex).

Oropesa al anochecer

Ópticas

En cuanto a las ópticas disponibles, a día de hoy tenemos zooms sencillos que suelen formar parte de los kits (tipo 14-42 mm), algún teleobjetivo (con focales estilo 40-150 mm) y alguna que otra focal fija muy interesante (14mm, 17mm, 20mm, 50mm…). Por el momento la totalidad de los objetivos disponibles están firmados por las dos marcas creadoras del estándar; y seguramente a corto plazo seguirá siendo así porque ya se han cuidado de que el formato no sea abierto de tal modo que si un fabricante quiere sacar al mercado ópticas compatibles con m4/3 deberá de pagar un canon a los fabricantes del estándar.

Cierto es que por el momento la oferta no es tan amplia como en otros fabricantes y que faltan teleobjetivos de apertura generosa, algún objetivo macro, ojos de pez, ópticas tilt-shift para arquitectura… pero viendo el éxito que está teniendo este sistema es de esperar que la familia de objetivos siga creciendo y, de hecho, Sigma y Tamron anunciaron hace poco que iban a empezar a diseñar ópticas para cámaras m4/3.

Olympus E-PL1

Mi experiencia

En cuanto a mi experiencia personal con la Olympus E-PL1 he de decir que aunque logra una buena calidad de imagen, no es comparable a la de por ejemplo mi Nikon D300 ya que ni el rango dinámico, ni la relación señal/ruido ni la nitidez son comparables; factores todos ellos achacables a priori a un sensor de menor tamaño y una mayor densidad de pixels.

No quiere esto decir que sea una mala cámara, porque de hecho durante los últimos meses he captado con ella algunas imágenes de las que me siento orgulloso. Lo que ocurre es que ni tiene la ergonomía de una réflex a la hora de sujetarla ni la cantidad de controles externos habitual mediante los que podemos cambiar cualquier parámetro en un par de segundos (una de las características que más valoro en mi D300).

Paseo por la playa al atardecer

Sin embargo, reconozco que en los últimos viajes que he hecho la E-PL1 ha sido mi compañera, dejando a las réflex en casa, ya que su escaso peso y la versatilidad que tiene la hacen insustituible a la hora de ir ligero de peso. Si el viaje es eminentemente fotográfico la D300 o incluso la D40 serán las cámaras que me lleve sin dudarlo ni un instante; pero si sólo pretendo llevar una cámara que me permita retratar los lugares por los que voy pasando con una calidad más que decente, las m4/3 son una opción muy a tener en cuenta. Para eso compré la E-PL1 y para eso la estoy usando desde entonces.

Viaje a Barcelona (Diciembre 2011)

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Las cámaras EVIL. ¿Una nueva revolución fotográfica?

Aunque ya comenté algo hace unos meses sobre la Olympus PEN EP-1 me gustaría dedicar hoy unas líneas a hablar en términos generales de las cámaras EVIL, pues estoy seguro de que van a captar una buena cuota de mercado de aquí a unos meses y así sabréis en qué se basan estos modelos cuando hablen sobre ellos en revistas, catálogos de centros comerciales y demás.

EVIL son las siglas de Electronic Viewfinder Interchangeable Lens o lo que es lo mismo, objetivos intercambiables con visor electrónico. Es decir, se trata de la unión de un cuerpo de reducido tamaño que prescinde del clásico sistema de espejo basculante que da nombre a las réflex pero contando con una montura que nos va a permitir cambiar de objetivo en función de nuestras necesidades fotográficas así como con un sensor de generoso tamaño con lo que esto implica en términos de calidad de imagen y relación señal/ruido.

Lo mejor de dos mundos

Digamos que sobre el papel las cámaras EVIL aunan lo mejor de dos mundos: el reducido tamaño y ausencia de piezas móviles de una compacta con el sensor de una réflex y la amplia gama de objetivos de estas que nos va a permitir cubrir las más variadas necesidades. Como os digo, me parece una gran idea que atraerá a muchos usuarios de compactas que no se atreven a dar el salto a réflex por su aparatosidad, complejidad y elevado coste. De hecho, algunas marcas ya han empezado a incorporar algunos de estos modelos a sus gamas de productos y todo apunta a que será una tendencia al alza a corto plazo.

Lo que ocurre es que si hasta ahora las EVIL no han terminado de despegar del todo en cuanto a ventas es debido a que el coste de las mismas es considerable. La primera cámara de este tipo fue la mencionada Olympus PEN, cuyo cuerpo cuesta algo más de 600 euros. Sin embargo, en los últimos meses Panasonic y Sony también se han subido al carro de las EVIL presentando modelos de características similares a las de la Olympus pero con un coste sensiblemente inferior; pues el cuerpo de la primera sale por unos 500 euros y la Sony se acompaña de un objetivo de 16mm f/2.8 por un precio similar a la anterior o con un más versátil 18-55 por unos cincuenta euros más.

Por precios similares podemos acceder a una de las cámaras réflex más asequibles de cada marca acompañada de algún objetivo básico, que siempre tienen unas prestaciones mayores que las EVIL en cuanto a tiempos de espera, velocidad de captura y modos manuales. Como os decía, las EVIL son atractivas en cuanto a que nos van a dar una calidad de imagen similar a una réflex en un cuerpo mucho más pequeño que estas si bien están más orientadas al point & shoot que a la fotografía pura y dura basada en la teoría clásica de apertura, tiempo de exposición y sensibilidad.

Nikon EM (1979)

Compatibilidad de objetivos

Las cámaras EVIL tienen una distancia bastante pequeña entre la superficie del sensor y la montura del objetivo, lo que permite diseñar ópticas más pequeñas y ligeras adaptadas al tamaño de estos modelos. Sin embargo, para no perjudicar en exceso a los antiguos poseedores de una réflex de la marca casi siempre hay disponibles adaptadores para poder emplear los objetivos de la marca con sus cámaras EVIL como éste que tenéis a continuación que permite emplear los objetivos Sony/Minolta en las EVIL que acaba de sacar a la venta la marca nipona.

Dicho proceso de adaptación es bastante sencillo porque lo único que hay que hacer es alejar la montura del objetivo de la bayoneta de la cámara EVIL hasta que la distancia coincida con la empleada en las cámaras réflex para proyectar la imagen sobre el sensor; pero esta operación no se puede realizar a la inversa porque tendríamos que meter el objetivo EVIL dentro de la montura de la réflex para cumplir con la especificación de la distancia entre bayoneta y sensor.

Desventajas con respecto a una réflex

Las cámaras EVIL no poseen visor óptico como el que llevan todas las réflex, por lo que la composición y el enfoque hay que realizarlo a través de la pantalla de la propia cámara como si de una compacta se tratara o como si empleáramos el sistema Live View de las últimas réflex aparecidas en el mercado. Esto, que de primeras puede parecer muy atractivo, tiene una serie de desventajas, ya que el consumo de batería es mayor y siempre va a haber un ligero retardo entre el mundo real y lo que vemos a través de la pantalla debido al procesado digital de la imagen dificultando la captura de elementos en movimiento. Del mismo modo, en entornos con iluminación deficiente la visión a través de la pantalla va a ser menos nítida que la que podemos tener a través de un visor óptico porque la cámara tendrá que amplificar la luz disponible mediante medios electrónicos.

Luis en multiángulo

Del mismo modo, en las EVIL actuales no vamos a encontrar la inmediatez de respuesta de las réflex: tardan del orden de un segundo en encender, las ráfagas no son tan rápidas y, en general, no están diseñadas para fotografías de acción sino más bien para llevar una cámara en el bolsillo que nos permita captar imágenes “tranquilas” con más calidad que una compacta.

Todo esto, por supuesto, no será un problema para la inmensa mayoría de usuarios (de hecho incluso para mí no lo sería ya que mis fotografías suelen ser de elementos más o menos estáticos) pero hay que tenerlo en cuenta si pretendemos llevarnos nuestra cámara EVIL para fotografiar una carrera de motociclismo o intentar captar el vuelo de un águila.

Nos espera un futuro interesante

En estos momentos hay cámaras EVIL a la venta por parte de cuatro fabricantes: Olympus, Panasonic, Samsung y Sony. De momento los rumores apuntan a que Nikon no tardará en presentar un modelo de estas características (de hecho dentro de un par de meses tendrá lugar la feria Photokina, donde podría ser desvelada la EVIL de esta marca) y en tal caso Canon no tardaría en sacar al mercado su propio modelo, pues entre las dos grande marcas de fotografía pocas diferencias hay en cuanto a los productos en el catálogo de una y otra.

Como toda tecnología recién estrenada, hacerse ahora con una EVIL puede dar lugar a que nos arrepintamos de aquí a unos meses porque lo más seguro es que los modelos venideros representen un buen paso adelante en prestaciones, calidad y disponibilidad de ópticas. A mí me atrae mucho el concepto de estas cámaras, y de hecho el otro día me planteé hacerme con una Sony NEX-3 equipada con el 16mm f/2.8; pero al final preferí esperar para ir viendo cómo va evolucionando esta tecnología durante los próximos meses, porque seguro que la cosa se pone muy interesante.

Más información (en inglés)

· EVIL Camera (Wikipedia)

· How stuff works

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