La mirada discreta

Me gusta mezclarme entre la gente para retratar lo que me rodea; pero siempre intentando pasar inadvertido y así captar las cosas sin muecas forzadas o posados irreales. Y aunque hay un enunciado físico que afirma que no es posible observar un sistema sin interferir en él, yo no me canso de desafiarlo cada vez que salgo a la calle con la cámara en la mano.

En mitad del asfalto

Cada persona entiende la fotografía de una manera, y la mía es aquella en la que el observador es un ser invisible cuya presencia pasa siempre inadvertida; y por eso nunca me canso de captar esas escenas mundanas de mis lugares de paso. No esperéis de mí grandes retratos o pomposas escenas con una larga preparación detrás, porque lo que yo os ofrezco es simplemente una visión del mundo basada en todos esos pequeños-grandes detalles que convierten cada instante en algo único e irrepetible.

Alegría

Como dijo David Wojnarowicz en su momento: Smell the flowers while you can.

Retratando las calles de Alcalá desde abajo y desde arriba

Las nubes se juntaban en el cielo como niños en un patio de colegio. Miro hacia arriba y noto que empieza a refrescar; sin embargo, lejos de querer refugiarme en el calor del hogar pienso en lo mucho que estoy disfrutando de la tarde. Una vista desde los pies de la torre de la iglesia magistral de los Santos Niños me hace sacar la cámara de su funda para no volver a ser guardada de nuevo en todo lo que falta de recorrido.

La torre de la iglesia magistral

Hacía tiempo que no cogía la cámara para perderme por la ciudad, así que me propongo aprovechar hasta el último instante antes de que la lluvia haga acto de presencia sobre las aceras de Alcalá y me obligue a buscar un lugar resguardado. De hecho todavía quedan charcos como mudos testigos del agua caída unas horas atrás y en los que se ven reflejadas algunos edificios. No es la primera vez que la fotografía charquística hace acto de presencia en este blog, pero es que cuando veo nubes, edificios y una lámina de agua soy incapaz de resistirme a buscar una composición más o menos armoniosa entre los tres elementos.

Alcalá en un charco

Algunas fotos más para la nueva entrega de Alcalá de Henares ayer y hoy (que poco a poco va tomando forma en el disco duro de mi ordenador) terminan de rellenar una tarde que se acerca a su fin con truenos en la lejanía y unas nubes negras aproximándose desde Madrid. Sin embargo un gato plácidamente tumbado en la acera llama mi atención y detiene mi rápido paso encaminado ya con decisión hacia casa.

Mi curiosidad no parece molestar al blanco felino, así que aprovechando sus ganas de colaborar enciendo la cámara para llevarme de recuerdo una bonita mirada. Me encanta lo dispuestos que están siempre los perros y los gatos para ser fotografiados, aunque de vez en cuando algunos de estos animales se muestran un tanto tristes.

El gato tranquilo

Estoy cansado y me duelen los pies de tanto caminar, pero he aprovechado la tarde de uno de los modos que más disfruto: capturando instantes en el tiempo para que no se pierdan jamás. Ahora es el momento de compartirlos con vosotros en este humilde rincón de internet.

¡Un abrazo grande!  🙂