El campus de los recuerdos

Guardo buenos recuerdos de mi paso por la universidad. No es que fuera yo una de esas personas que se pasan el día en la cafetería o tomando el sol en los jardines en cuanto la primavera empieza a vislumbrarse; pero sí que he de reconocer que los paseos por el campus cuando tenía alguna hora libre entre clase y clase y las tardes de estudio en la biblioteca son recuerdos de hace tiempo ya y que, aprovechando mi estancia navideña en tierras complutenses, me apetecía refrescar.

Visita a la escuela politécnica de Alcalá de Henares

Desgraciadamente al llegar a la entrada principal me encontré con el edificio cerrado a cal y canto (juraría que tiempo atrás abrían en Navidad aunque sólo fuera por los profesores que no cogían vacaciones o por los alumnos que no podían/querían estudiar en sus casas) de modo que aunque no pude echar un vistazo el interior de la escuela para ver si había alguna novedad por allí, nada me impidió caminar a mis anchas por los alrededores.

Visita a la escuela politécnica de Alcalá de Henares

La verdad es que aquello me vino hasta bien, ya que al ser el único humano que había por allí esa mañana pude entretenerme en hacer fotos a mi ritmo y centrarme en algunos detalles que siempre me llamaron la atención durante mis años en la politécnica.

Precisamente uno de esos detalles son los tornos que hay cerca de las escaleras de entrada y que están allí como recuerdo de los antepasados de la ingeniería actual. Esas máquinas oxidadas y de aspecto ligeramente aterrador eran lo más de lo más hace algunas décadas y los alumnos de tiempos pasados las empleaban para aprender a hacer piezas mecánicas manejando sus controles y manivelas al igual que ahora lo hacen los tornos CNC (Control Numérico Computerizado) al dictado de un programa que define con precisión matemática el acabado final de cada elemento.

Visita a la escuela politécnica de Alcalá de Henares

Visita a la escuela politécnica de Alcalá de Henares

Vi que por allí seguían aquellos pilares inconclusos que, lejos de ser un defecto de obra, eran en realidad una obra escultórica que para la mayoría de nosotros pasaba desapercibida en nuestras idas y venidas por el campus. Tampoco habían modificado para nada los carriles bici que ese día nadie usaba (y dudo que en esas fechas navideñas hayan pasado muchas bicicletas por ellos) y, en general, la sensación es la de que el tiempo no había pasado por las cercanías de aquel edificio que en 1990 sencillamente todavía no existía.

Visita a la escuela politécnica de Alcalá de Henares

Durante el rato que pasé dando una vuelta a la politécnica vinieron a mi memoria aquellos ascensores que se estropeaban cada dos por tres, profesores de los que aprendí mucho y otros que pasaron rápidamente al olvido, la disposición del edificio en forma de tablero de parchís, puestas de sol mientras me dirigía en coche hacia mi casa, mañanas de niebla en las que apenas veía mis propios pies, compañeros de clase que resultaron ser auténticos artistas de la palabra y otros a los que perdí completamente la pista entre curso y curso, tardes de biblioteca en las que me gustaba observar cómo la luz que entraba por las ventanas iba iluminando aquella sala circular…

Visita a la escuela politécnica de Alcalá de Henares

Pasé muchos días estudiando mi carrera en aquellos rincones de Alcalá; y aunque es verdad que también hubo momentos duros y muchas jornadas de estudio maratonianas, la verdad es que el paso del tiempo ha hecho que en mi memoria haya permanecido el poso de los buenos recuerdos y de ahí que disfrutara tanto de este breve paseo por el campus en completa soledad.

Bulldozers: la eficiencia en forma de máquina

Ya os comenté hace unos días que me fascinan los camiones de minería; sin embargo, no es menos cierto que los bulldozers me parecen unas máquinas realmente increíbles por su capacidad de trabajo y su diseño enfocado al rendimiento puro.

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Un bulldozer es básicamente una máquina de tracción por cadenas diseñada para alisar el terreno gracias a su amplia cuchilla frontal. También existen modelos que incluyen una o varias garras traseras (rippers) para abrir zanjas en la tierra y a continuación poder extraer el material fácilmente con una excavadora.

La tracción es estas máquinas siempre es por cadenas (u orugas, como queráis llamarlo) porque es un aspecto vital en ellas: es necesario un agarre máximo en todo tipo de condiciones porque estos “cacharros” van a estar siempre metidos en pedregales, barro, zonas de árboles… y unas ruedas, por mucho relieve que tuvieran, jamás podrían traccionar como unas cadenas cuidadosamente seleccionadas para el terreno sobre el que se vaya a trabajar. Como curiosidad os comentaré que hay incluso cadenas recubiertas de goma para moverse sobre asfalto sin dañarlo; y es que la especialización de la maquinaria de obras es mucho más grande de lo que se podría pensar en un primer momento.

Como os decía, los bulldozers están enfocados a conseguir un rendimiento máximo precisamente porque sólo valen para una o dos tareas. Es habitual que algunas excavadoras compactas incluyan una pequeña cuchilla frontal para alisar el terreno; pero como suele ocurrir siempre, una máquina enfocada exclusivamente a dicho fin rendirá mucho más que un “todo en uno”.

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Hay bulldozers de muchos tamaños: desde los más pequeños destinados a alisar pequeñas superficies hasta inmensos monstruos de acero capaces de desplazar toneladas de material. El caso más extremo de esto que os comento es el modelo D575A-3 SD (Super Dozer) de Komatsu; un gigante equipado con un motor turbo de doce cilindros y 46300 cc (sí; habéis leído bien: cuarenta y seis mil trescientos centímetros cúblicos) que rinde 1150 CV y es capaz de ejercer una fuerza de empuje de 220 toneladas. Esta máquina posee el récord de ser el bulldozer construído en serie más grande del mundo gracias a sus casi doce metros de largo por cinco de alto.

Su cuchilla delantera pesa mil kilos y puede mover 82 metros cúbicos de material, por lo que en poco tiempo puede alisar una gran superficie de terreno. En la parte trasera lleva acoplado un conjunto de una o tres garras capaces de abrir surcos en suelos de roca de hasta un metro de profundidad.

Os pongo a continuación un vídeo de cinco minutos de duración (en portugués; pero se entiende perfectamente) en el que se muestra a esta bestia de la ingeniería en acción y gracias al que vais a poder ver lo que le ocurre a un coche si se mete bajo las cadenas del D575 o si presionamos una casa prefabricada con uno de estos bulldozers por cada lado.

No sé si algún día tendré la ocasión de ver un D575A-3 SD en persona; pero hasta que pueda hacerle fotografías yo mismo os dejo con una serie de imágenes extraídas de mining-power.de:

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El impresionante tamaño del D575A-3 SD

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La vista del maquinista

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Abriendo surcos en el suelo

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La amenazadora garra trasera

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La cuchilla delantera

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Un D575A-3 SD en plena acción (imaginaos el tamaño de la roca)

Bueno, pues hasta aquí nuestro breve recorrido por estas máquinas de las que todos hemos escuchado hablar alguna vez pero que posiblemente nunca hemos sabido definir exactamente. Espero que con la charla de hoy os haya quedado más o menos claro para qué sirve esa expecie de excavadora que si bien estéticamente hay que reconocer no es muy bonita, sí que rinde excepcionalmente bien en el trabajo.

Mi escuela como nunca antes la había visto (un viaje a la soledad)

Hoy por la mañana me acerqué a la escuela politécnica de la universidad de Alcalá de Henares donde hace unos días realicé mi último examen de la carrera para imprimir (infructosamente) unos documentos y el panorama que me encontré fue muy diferente al que estaba acostumbrado durante estos años. Ni que decir tiene que en el mes de Julio no hay demasiada gente rondando por allí, de modo que aprovechando que llevaba la cámara encima realicé unas cuantas fotografías del lugar, pues el tema de los lugares solitarios me llama mucho la atención.

Escalera

Desde el vestíbulo principal arrancan unas escaleras que siempre están a rebosar de gente subiendo y bajando; pero hoy no había allí absolutamente nadie para dar color a la escena. Me gustó mucho el contraste entre luces y sombras de la escena y las amenazantes notas colgadas en el tablón de la derecha.

Columnas

En la primera planta el panorama no era muy diferente: la luz entrando a borbotones por la ventana iluminando las plantas y las sombras de los grandes ventanales tatuándose sobre las columnas de granito.

Pasillos de los laboratorios

En los pasillos de los laboratorios las puertas cerradas y los carteles medio desprendidos en los tablones anuncian que en estos días apenas nadie pisa estos suelos. Durante el curso es habitual asomarse a estas estancias y observar como un montón de alumnos se afanan en llevar a buen puerto sus prácticas, pero ahora la imagen es bien diferente. Lo que más me llamó la atención en ese momento era el silencio sepulcral que se podía sentir allí, pues es algo a lo que no estoy para nada acostumbrado.

Bancos vac�os

Las mesas del vestíbulo de la planta baja en las que la gente suele utilizar sus portátiles, jugar a las cartas o charlar animadamente son hoy mudos testigos de todas las confidencias contadas a sus lomos. Con los exámenes de Septiembre todo volverá a su frenético ritmo habitual, pero verlas hoy tan vacías me hacía pensar que en cuanto nos descuidamos un poco el tiempo se va volando y no vuelve jamás.

Me encantan estas pequeñas sorpresas que me dan la oportunidad ver las cosas cotidianas desde un punto de vista diferente.