Cosas que sólo se ven un domingo por la mañana

Hay quien me considera un loco por madrugar los fines de semana y lanzarme a recorrer las calles a primera hora de la mañana; pero no es menos cierto que el tiempo de sueño perdido se compensar al poder disfrutar de la ciudad en completo silencio.

Y lo mejor de todo es que además de paladear esa Alcalá tranquila y apacible, muy distinta a la que se puede ver apenas unas horas después cuando la gente inunda todos los rincones del casco histórico, también existe la posibilidad de captar algunas escenas que no se ven en ningún otro momento del día.

Cosas que se ven un domingo por la mañana

Encontrarse con un tipo durmiendo a pierna suelta en el pedestal de la estatua de Cervantes no es algo muy habitual; de modo que buscando el ángulo adecuado desde el que retratarlo sin que se apreciara su rostro, apunté con la cámara y disparé congelando esa anónima cabezada para toda la eternidad. No sabía si justo cuando estuviera encuadrando se despertaría, me vería y se pondría a darme voces; pero sin saber muy bien por qué tuve la imperiosa necesidad de hacer esa fotografía.

Como os decía, siempre habrá quien piense que donde mejor se está los sábados y los domingos es en la cama vagueando hasta la hora de comer; pero yo, que siempre intento aprovechar cada minuto del día, no puedo evitar cruzar el portal lo antes posible para salir al encuentro de todos esos pequeños detalles que nos rodean.

Cuestión de luz

Os aseguro que hay mil rincones bellos en cada ciudad; pero si algo me ha enseñado un buen maestro es que la luz siempre es irrepetible, de modo que hay que captar cada instante porque nunca volverá. Y hablando de captar instantes, dentro de un par de días os mostraré el resto de imágenes correspondientes a este fin de semana, pues creo que van muy en la línea del tiempo que ha hecho (y de mi estado de ánimo).

¡Nos leemos!  😉

Domingo soleado, fotográfico y feliz

Uno de mis pequeños placeres de la semana: madrugar el domingo para salir a la calle en busca de imágenes llenas de sosiego y tranquilidad. Sé que a muchos os parecerá casi un delito el levantarse en fin de semana antes de las once de la mañana; pero es que nunca me ha gustado llegar al lunes con la sensación de no haber aprovechado el tiempo libre.

¡Os dejo con las fotos de esta mañana!

Soledad

Columnas infinitas

Densidad de población

Espacio denso (y desigual)

Nidito de amor

Nidito de amor

Espejos

Pret-a-porter de espejos retrovisores

Cadenas

Cada día tratamos de romper las cadenas que nos atan al pasado

Estas cigüeñas ya no respetan nada...

Estas cigüeñas ya no respetan ni a las gárgolas del palacio arzobispal...

Símbolos

Cruces y humedades

Cúpula emergente

Cúpulas emergentes, brillantes como estrellas

OK

Optimismo vital

Primavera que no llega

Primavera que no llega (aunque se aproxima)

2 euros

Apenas cuatro personas en toda la calle Mayor

Vigía

La cigüeña-vigía

Nudo

Un nudo en el corazón

Un libro y una rosa

Libros y rosas

Poco dormir y muchas fotos

Pese a que ayer me acosté bastante tarde, esta mañana me fui a hacer fotos por el centro a primera hora tal y como tenía previsto. Y aunque he vuelto del paseo hace escasos minutos bastante cansado (han sido algo más de dos horas dando vueltas por las calles de Alcalá sin parar) no quise desaprovechar la oportunidad de retratar algunos rincones al despertar esta mañana y notar una extraña, agradable e inusual sensación de inspiración.

La soledad de la Plaza de Cervantes

Ya os decía hace apenas unos días que en temas fotográficos es importante hacer lo que a uno le apetezca; así que pese a haber dormido poco más de cinco horas creo que la paliza que me he dado ha merecido la pena tanto porque era un día propicio para hacer fotos como por las buenas sensaciones que hoy me invaden y que intento reflejar en mis imágenes. Además, es algo que me viene bastante bien a modo de “entrenamiento” para el inminente viaje a Bruselas, ya que el plan será básicamente dar vueltas y más vueltas mañana, tarde y noche; y creedme si os digo que uno acaba con un cierto dolor de piernas de cargar con el equipo fotográfico de un lado a otro sin parar.

Por supuesto, en cuanto procese las fotos de hoy y las suba a Flickr tendréis la entrada pertinente.

¡Que paséis un buen domingo!

Marranos de sábado noche

Ya sabéis que siempre voy por la calle fijándome en las cosas que me rodean, tanto en las buenas como en las malas. Y precisamente por eso hoy quiero hacer hincapié en lo vergonzoso que resulta encontrarse esta estampa cada domingo por la mañana en muchos rincones de la ciudad.

Marranos de sábado noche

El hecho de dejar el banco de un parque lleno de bolsas, botellas y vasos ya es de por si bastante lamentable. Sin embargo, lo es todavía más cuando a escasos diez metros hay una papelera completamente vacía en la que se podían haber depositado todos esos desperdicios sin mayor problema.

Entiendo que haya gente que practique el botellón por los motivos que les parezcan oportunos; pero lo que no es admisible es que para el disfrute de unos pocos, los parques de la ciudad tengan que amanecer llenos de basura.

Hay personas a la que se les llena la boca exigiendo derechos; pero a la hora de la verdad se saltan a la torera hasta las normas más básicas de convivencia. Así nos va.

Alcalá en soledad

El pasado domingo me levanté pronto y me fui al centro a hacer algunas fotos. Es algo que me gusta hacer siempre que puedo por varios motivos: apenas hay nadie por la calle, el silencio reinante en todos los rincones es de lo más relajante y además la luz suele ser bastante propicia para conseguir buenas imágenes. Aparte de eso, el hecho de levantarte pronto el fin de semana permite que el tiempo cunda más y puedas hacer más cosas; algo muy recomendable para empezar el lunes con alegría.

Mirad por ejemplo tres de las muchas fotografías que capté ese día:

La soledad de la Plaza de Cervantes

Avenida de Guadalajara

La soledad de la Plaza de Cervantes

Ver la plaza de Cervantes y sus alrededores sin nadie a la vista es algo poco habitual y que se sale de la tónica del resto de la semana, con personas caminando presurosamente en todas direcciones. De hecho, mañana tengo pensado repetir la experiencia a ver qué imágenes puedo obtener esta vez; de modo que si pasáis a primera hora por la calle Mayor es posible que me veáis con la cámara en la mano buscando algún punto de vista original.

Paseando por Alcalá un domingo por la mañana

Llevábamos varios días sin ver un maldito rayo de sol en Alcalá, así que cuando esta mañana levanté la persiana de mi habitación y vi que no había apenas nubes en el cielo no tarde ni media hora en ducharme, vestirme, desayunar y lanzarme a la calle en busca de fotografías que llevarme a los ojos.

Mañana azul

Para los que os gustan los aspectos técnicos de la fotografía tanto como a mí, os diré que todas las fotos que os voy a mostrar en esta entrada han sio realizadas con mi D40 y el objetivo Nikon AF-D 50mm f/1.8 que, como ya sabéis, obliga a enfocar en modo manual en esa cámara y a hacer ejercicio usando el pedestrian zoom por ser una óptica fija.

Hacía ya tiempo que no publicaba uno de estos paseos fotográficos, y la verdad es que ya empezaba a echarlos de menos. Pero bueno, os dejo ya con las imágenes, que además cada una de ellas lleva un pie de foto explicativo y si sigo escribieno esto va a ser más largo que un día sin pan. ¡Venga, vámonos!

Flechas, árboles y asfalto

Ver las calles completamente desiertas es uno de los premios de madrugar los domingos.

Miradas de extrañeza

La mirada extrañada de esta conductora bien merece un relato; pero en espera de un futuro encuentro casual (tal vez en sueños) dejaré aquí esta fotografía que tomé desde una minúscula isleta en medio de un río de asfalto.

Restos del sábado noche

Llego a la "plaza de las cigüeñas" y pienso si los que hicieron el botellón fueron lo suficientemente inteligentes como para plantase aquí y así coger con comodidad el primer autobús de la mañana. De todos modos, si tenian inteligencia para esto, también podían haber tirado los restos a una papelera, digo yo.

Restos del sábado noche

Coca-cola, Fanta y cuatro vasos medio llenos (o medio vacíos). Las botellas caras, obviamente, volaron.

Paseando a primera hora por la plaza de Cervantes

Pasear bajo los soportales de la plaza de Cervantes es toda una experiencia a esta hora de la mañana, pues sus columnas parecen formar un curioso reloj de sol sobre el que caminamos los pocos alcalainos que hemos salido a recorrer la ciudad a estas horas.

Un rincón típicamente complutense

Llego a uno de los rincones más bonitos de Alcalá y no me puedo resistir a hacer una fotografía para que, si dentro de un tiempo esta esquina cambia de aspecto, su recuerdo perdure en mi memoria.

Restos del sábado noche

Más restos del Sábado por la noche. ¿Acaso el 26 de Diciembre es San Botellón? Por cierto, el vaso han debido de dejarlo ahí poco tiempo antes, porque todavía tiene un montón de hielo y en la calle estábamos a cinco grados.

Buzón

Nunca puedo evitar fiajrme en los buzones que hay por la ciudad. Puede que dentro de unos años los veamos como algo raro porque las cartas sean algo tan antiguo como lo es ahora el pony-express; pero sea como sea, su color amarillo chillón nunca pasa desapercibido.

¡Sol, por favor, no tardes en volver!

Hasta pronto, compañeros

Hoy es mi último día en Komatsu. Cuando se publiquen estas líneas estaré en mi coche de camino a la oficina cargado de rosquillas de Alcalá, bombones, alguna que otra sorpresa y un montón de recuerdos. Y cuando salga por la puerta del departamento, se habrán cumplido nueve meses de experiencias, intenso aprendizaje y un montón de compañeros a los que echaré muchísimo de menos.

A lo largo de esta mañana daré una carta en mano a cada uno de ellos; un escrito que no voy a reproducir aquí porque quiero que sea algo que quede entre todos nosotros; pero sí que os diré que son unas líneas de sincero agradecimiento por todo lo aprendido tanto en lo técnico como, sobre todo, en lo humano.

Hoy echo la vista atrás y recuerdo mis primeros días en la empresa: cuando no tenía ni idea de cómo funcionaba una excavadora y tenía que echar mano de mis compañeros para casi todo. Luego llegó María, a quien me tocó enseñar a manejar los programas y con la que enseguida hice muy buenas migas. Pasaron los meses del invierno y al florecer los almendros dejó su puesto el mismo día que terminaba el contrato de la que hasta ese momento fue mi jefa, de modo que me sentí bastante triste durante una temporada.

A partir de ese momento me encargué yo sólo de todos los tipos de máquinas que pasan por nuestro departamento, ganando muchísimo en experiencia y conocimientos. Pasaron más meses, volvió el calor… y un día no hace mucho me di cuenta de que me quedaban nada más que un par de semanas en la empresa. Fue el día que llegó Óliver; la persona que me sustituirá en mi puesto a partir de mañana y a quien también dejaré una copia de la carta que os decía antes para que entienda que nuestro departamento es mucho más que un grupo de personas. Lo hará bien y le deseo mucha suerte; yo mismo le estuve enseñando cómo tenía que hacer las cosas y la verdad es que le cogió el truco con rapidez. Me siento orgulloso de haber sido su “profesor” del mismo modo que lo fui de María cuando entró.

Sillas vacías

No sé si lloraré al despedirme, pero es muy posible que así sea. Lloraré si pienso que mañana me levantaré sin saber muy bien qué hacer, que no podré dar los buenos días a toda esa gente que me encuentro sonriendo al entrar por la puerta, que no me sentaré en esa silla azul que me siempre me acoge con agrado… Pero si lloro, como dice Nacho Vegas en una de sus mejores canciones, No lloraré por ti ni por mí; lloraré por los demás.

Mil gracias por estos nueve meses inolvidables. Os echaré mucho de menos.

¡Buena suerte y hasta pronto, compañeros!

Historias de Mabase

Es superior a mí: hay canciones que entrecortan mi respiración y consiguen emocionarme hasta el punto de hacer aflorar alguna lagrimilla a mis dormidos ojos de medianoche .

Fue increíble descubrir ayer, metido ya en la cama, a un grupo llamado Mañana que, con su canción “Historias de Mabase” perteneciente al EP “Algunas causas perdidas”, me hicieron recordar un millón de cosas y hacerme sentir por un rato en las nubes. Puede que muchos la escuchéis y no os diga nada; pero si habéis visto la serie de anime Furi Kuri y la recordáis con una sonrisa, estad atentos a la letra porque entonces podréis entender lo que sentí ayer de madrugada. Para que os sea más sencillo conocer la canción os pongo el video de una actuación en directo.

“Ya no sé ni siquiera dónde te voy a buscar, si fumabas cigarrillos de verdad o si sólo me querías impresionar. Bajo el puente de Mabase ya no estás, donde siempre te quedabas a esperar mientras yo quemaba toda la ciudad, jugando con ese gato de metal y empapando tus zapatos en el río”.

Mucha gente me ha preguntado que por qué me gustan tanto estos grupos que no conoce casi nadie; y mi respuesta es siempre la misma: porque me hacen sentir cosas que no encuentro de ningún otro modo.

NOTA: podéis descargar el EP en el que se incuye la canción de la que os hablo además de otras cuatro igualmente recomendables en la siguiente dirección: http://www.megaupload.com/es/?d=TAFMKZIE (NOTA: descarga ofrecida por el propio grupo).

– ¿Por qué siempre llevas un bate?

– ¿Por qué siempre vienes aquí?

En el atasco de cada mañana

A la hora que se va a publicar esto os puedo garantizar que estaré metido en una fila de coches que salen todos a la vez de Alcalá de Henares en dirección a Madrid para ir a trabajar. Todos los días me toca pasar un rato en un atasco que ya hasta me empieza a resultar familiar, pero hasta ayer no se me había pasado por la cabeza hablaros sobre ello, así que vamos a hablar un rato sobre algunas cosas inexplicables que afectan al tráfico rodado sobre todo a primera y última hora del día.

En el atasco de cada mañana

Cerca ya de Komatsu en un día de lluvia.

No sé lo que pensaréis vosotros, pero a mí lo de los atascos me parece una de las peores cosas que te puedes encontrar a lo largo del día. Si vas en transporte público y no vas con hora es algo que se puede llevar más o menos bien e incluso te puedes echar una siestecita (es lo que hace mi hermana al ir a la universidad) pero cuando vas a tu puesto de trabajo, tienes que entrar a una hora determinada y ves que varios kilómetros antes de llegar estás parado en medio de una carretera junto a varios miles de vehículos la cosa ya no es tan relajante.

Lo que yo hago es conectar el ipod a la radio del coche y reproducir la lista de mis canciones favoritas. Así al menos hay algo que me hace estar cómodo y relajado. Tengo la ventaja de que si no hay nada de tráfico tardo menos de 10 minutos en llegar desde la puerta de mi casa hasta la puerta de la empresa donde trabajo, pero en días como el de hoy se ha dado el caso de tirarme tres cuartos de hora en medio de un mar de coches; y os aseguro que eso desespera al más pintado. Eso sí, si llego a trabajar en Madrid os aseguro que dejaba el coche aparcado en casa y me iba en tren (que es lo que solía hacer cuando iba a las presentaciones para ultimONivel que tenían lugar a primera hora de la mañana).

Atascos sin fin

En días soleados también te puede sorprender el atasco.

La verdad es que no me entra muy bien en la cabeza la razón por la cual cuando llueve los atascos se multiplican en longitud y duración. En la empresa hemos hablado del tema en más de una ocasión y tenemos dos tipos de razones para esto: una es que sencillamente la gente no sabe conducir con lluvia (la navaja de Occam: “la explicación más sencilla suele ser la correcta”). La otra es que cuando llueve la gente se vuelve más perezosa y en lugar de ir en transporte público coge el coche (aunque no tengo yo muy claro que la diferencia de vehículos particulares circulando sea tan grande entre unos días y otros).

Sea como sea, el caso es que hay días en los que llego a trabajar en menos de diez minutos (no me da tiempo a escuchar ni dos canciones completas durante el trayecto) y otros en los que me entran ganas de darle mordiscos al volante del coche a ver si ese rato de no hacer nada se pasa más rápido.

En fin… ¡saludos desde el atasco de cada mañana!  😉

Mañana de Domingo lluviosa

Domingo. Nueve de la mañana. Silencio en las calles.

Te despiertas. Miras el techo un rato. Te levantas. Abres la persiana.

Las gotas resbalan por el cristal de la ventana. Tuerces el gesto.

Esperabas sol y encontraste nubes. Esperabas calor y encontraste frío.

Un tipo recorre la ciudad en busca de una fotografía. Parece incluso contento.

Los pájaros no cantan. Es otra mañana lluviosa de fin de semana.

Lo único que te apetece es un buen café para desayunar.

Cierras las cortinas. El tipo de la cámara se pierde en la lejanía.

Domingo de lluvia