El pimiento ruso

Este fin de semana me acordé de una frikada a la que solíamos jugar hace muchos años mis hermanos y yo: el pimiento ruso. Juego que no sé si inventamos nosotros o bien ya lo jugaban nuestros ancestros en alguna aldea gallega; pero el caso es que un día se nos ocurrió y estoy seguro que de haberlo grabado y colgado en Youtube (que por aquella época ni siquiera existía) la cosa hubiera tenido su éxito porque era algo digno de verse.

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No sé si sabréis en qué consiste el “juego” de la ruleta rusa. Por si acaso aquí os dejo un enlace a la definición en Wikipedia; si bien en nuestro caso no había balas, pistolas ni dinero de por medio, sino tan sólo una bolsa de pimientos de Padrón que, por si no los habéis probado nunca, están riquísimos.

Este tipo de pimientos tienen la peculiaridad de que unos saben a pimiento sin más y otros pican de una manera muy bestia sin poder distinguir a simple vista si son de un tipo o de otro. Es decir, que si en una bolsa vienen 50 pimientos, a lo mejor 10 de ellos son picantes (MUY picantes) y el resto son totalmente inofensivos.

La gracia del asunto consistía en que nos sentábamos a la mesa y de la sartén de pimientos recién hechos cogíamos por el rabito uno cada comensal y a la de tres nos lo metíamos entero en la boca masticándolo con fuerza. Durante los primeros instantes ninguno sentía el más mínimo picor, pero a aquel (o aquellos) que le había tocado uno de los picantes, de repente empezaba a notar un fuego intenso que se iniciaba en la lengua e inexorablemente iba avanzando y creciendo en su interior ante las risas del resto del grupo.

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En mi caso particular, recuerdo uno que me tocó una vez que, además del consabido picor intenso en la boca, consiguió que empezaran a caerme unos lagrimones considerables por las mejillas, a hincharse los labios e incluso a zumbarme los oídos mientras daba vueltas por la cocina soltando todo tipo de improperios y agitando los brazos como un gorrión aprendiendo a volar.

No recordaba haber probado nada más picante en mi vida y pese a que después me bebí casi un litro de agua y un par de vasos de leche y que engullí media docena de quesitos, un buen trozo de pan, un tomate y un yogur, no conseguía sacarme el picor de encima. Era como si me hubiera tragado una bola de napalm y se hubiera incendiado en mi estómago dejando además mi lengua con la textura de un neumático usado.

Como os decía hace unos párrafos, la gracia del juego es que a priori no sabías si el pimiento que estabas a punto de degustar iba a ser algo delicioso o un bomba que estaba a punto de arrasar totalmente tu sentido del gusto durante unas cuantas horas; pero lejos de apostarnos dinero o cualquier otra cosa, esa incertidumbre visible en nuestras caras cuando teníamos el pimiento en la mano era lo que hacía de este juego toda una experiencia.

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Dar el salto

En mi reciente visita a Valencia me encontré con una escena que no consigo sacarme de la cabeza y que en cuanto la vi supe que daría lugar a una buena fotografía.

Manos blancas

Esta pared llena de manos no es producto de ninguna manifestación ni se trata de la obra de algún artista vanguardista. Lo que veis en la imagen que ilustra esta entrada no son más que las palmas de decenas de niños que, usando una de las paredes del gigantesco Gulliver del que ya os hablé, juegan a ver quién es capaz de llegar más alto saltando.

Lo más interesante es que no hay un bote de pintura para esto ni ningún cartel que indique nada; y es que para dejar ahí su marca los niños se embadurnan las manos con el polvo blanco que desprende la arena que cubre el suelo del lugar y a continuación intentan dar el salto más grande de sus vidas. Y la cosa ha calado tanto que, por lo visto, se ha convertido en una especie de tradición no escrita que cuenta con multitud de adeptos.

Como os digo, me llama mucho la atención esto que os cuento por dos motivos: por ser un hecho espontáneo e improvisado y también porque la imagen que capté, fuera de su contexto, tiene un toque dramático con todas esas manos blancas tapizando la pared.

¿Qué rincón de Alcalá aparece en esta fotografía? (XI)

Aunque hacía tiempo que no aparecía en el blog una nueva entrada perteneciente a esta categoría no quiere decir que me haya olvidado del asunto; así que hoy os ofrezco una imagen tomada en algún misterioso lugar de Alcalá de Henares para formularos la pregunta habitual:

¿Qué rincón de Alcalá aparece en esta fotografía?

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SOLUCIÓN: Como ha apuntado alex en los comentarios, se trata de uno de los faroles que adornan el portal que hay en la zona Este de la plaza del palacio arzobispal.

Gran Turismo para PSP a punto de salir (y yo sin enterarme)

Hacía tiempo que no hablaba sobre videojuegos. Como os he dicho en varias ocasiones son algo que ya no me llama tanto la atención como hace unos años, pero ayer me encontré de pura casualidad con una noticia que me hizo recordar tiempos pasados y me gustaría comentárosla: el tan traído, llevado y retrasado Gran Turismo Mobile para PSP está a punto de ver la luz.

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Al parecer su lanzamiento será simultáneo en todo el mundo y se producirá el 1 de Octubre, faltando escasamente un mes para ello. Yo, que me había comprado la PSP en gran parte por ese título, ya había dado por imposible que un día lo pudiera tener en mis manos (inicialmente se esperaba su lanzamiento para primavera de 2005 y fijaos a la altura de la película a la que estamos) pero de repente me encuentro con que a la vuelta de la esquina estará a la venta en todas las tiendas.

Claro, ya que estaba me informé un poco sobre lo que iba a ofrecer el título y me llevé una alegría al ver que habían decidido cambiar su nombre a última hora para denominarlo simplemente Gran Turismo y así dar a entender que no se trata de una versión recortada ni capada de algún capítulo anterior de la saga. No obstante, parece ser que la estructura del juego seguirá una serie de “misiones de conducción” que debemos superar con éxito para acceder a otras más avanzadas en lugar de la estructura abierta de competiciones de las entregas “grandes” de Gran Turismo. Habrá que ver qué tal lo han implementado, pero si las carreras siguen el estilo de las entregas anteriores, por mí perfecto.

Al parecer, Gran Turismo para PSP incluirá unos 800 coches y 35 circuitos presentes en anteriores entregas; cifra más que respetable para ser un juego de consola portátil. Evidentemente tendrá sus limitaciones y, sin ir más lejos, el hecho de que el acelerador / freno o la dirección tendrán que ser forzosamente digitales por los controles de la propia máquina ya hace que la conducción pierda muchos enteros. Del mismo modo las físicas de los coches seguirán siendo como las de unos ladrillos resbalando por el hielo y no habrá daños en los vehículos, pero siendo una saga a la que tengo un especial cariño puedo perdonarle todos esos fallos y alguno más.

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He jugado a todas las entregas de Gran Turismo para PSX y PS2 durante decenas de horas (el GT5 Prologue firmado por Yamauchi está en casa esperando a que alguien me regale una PS3  😀 ) y creo que esta entrega de PSP la voy a disfrutar bastante aunque sea para echar una partida de vez en cuando antes de dormir o durante un trayecto en tren. Lejos quedaron las maratones hasta las 5 de la madrugada con el mando en las manos y cosas así; pero aunque sólo sea por recordar aquellos tiempos locos me apetece hacerme con este nuevo Gran Turismo.

Por cierto, os dejo con un vídeo de la demo jugable presentada en el pasado E3 para que os hagáis una idea mejor de lo que va a ofrecer este título. La consola en la que se ejecuta es la nueva PSP Go que saldrá a la venta el mismo día que Gran Turismo; pero eso es ya otra historia en la que no me apetece demasiado meterme. Mi intención hoy era nada más que mostraros mi sorpresa por la aparición de un videojuego que parecía destinado a seguir los pasos de Duke Nukem Forever.