Pequeña matización sobre las carcasas rígidas para iPod

Quería comentaros brevemente un problema que me ha surgido hace unos días con la carcasa rígida para el iPod nano de la que os hablaba hace tiempo en una comparativa con su homóloga de silicona.

Poco tiempo después de publicada dicha comparativa empecé a ver que había aparecido una casi imperceptible línea vertical en la parte inferior de la carcasa rígida; justo en la zona de material que queda bajo la rueda táctil del reproductor.

Con el paso de los días la raya se fue haciendo cada vez más visible, de modo que al final acabó por convertirse en una fractura en condiciones la cual no afecta para nada al funcionamiento del reproductor ni de la carcasa pero sí que afea estéticamente el conjunto.

Carcasa r�gida rajada

No es un problema excesivamente grave y lo achaco a llevar el reproductor casi siempre metido en el bolsillo del pantalón. Lo más probable es que con la presión de la tela contra la pierna al final la carcasa haya cedido por su parte más débil, pero bueno, por el irrisorio precio que cuesta tampoco ocurre nada y de hecho tengo otra igual en casa que pedí en el momento que apareció la imperceptible línea que luego se convirtió en rotura. De momento sigo con la carcasa “tocada”, pero en caso de que los desperfectos vayan a mayores sólo tengo que sacar el iPod nano de esta y meterlo en la otra.

Ah, y que conste que pese a este “incidente” sigo pensando que la carcasa rígida es superior a la de silicona 😛

Protegiendo un iPod: carcasa rígida vs funda de silicona

Siguiendo los consejos de Manu pedí hace unos días a Dealextreme un par de fundas para mi recién adquirido iPod nano. Como tenía mis dudas entre funda rígida o de silicona me decidí a pedir las dos y usar la que más me convenciera, de modo que aunque al final he decidido colocar la rígida he pensado que sería útil comentar aquí mis impresiones:

La gente que me conoce sabe bien que soy bastante “anti-fundas”. No me veréis con un teléfono metido en una funda ni loco, pues creo que las cosas están para utilizarlas y al fin y al cabo las marcas del uso diario tampoco son nada malo.

Sin embargo, con el iPod nano he decidido hacer una excepción para paliar lo que os comentaba en la review de que para cambiar cualquier cosa en el nano (y en cualquier iPod) hay que sacarlo del bolsillo, desbloquearlo, modificar lo que sea, volver a bloquear y al bolsillo de nuevo. Con la funda rígida consigo que el reproductor esté protegido y que a la vez pueda llevarlo en el bolsillo sin necesidad de bloquearlo, pero aún así vamos a ver qué ventajas ofrece cada uno de estos modelos de fundas protectoras.

FUNDA DE SILICONA

Carcasa silicona

La funda de silicona tiene una serie de ventajas que me hicieron plantearme su uso frente a la rígida: por una lado es de menor tamaño que la de plástico y queda perfectamente pegada al cuerpo del reproductor además de que nos permite dejar el MP3 sobre una mesa sin temor a que resbale y caiga al suelo. El problema es que mi mayor miedo se convirtió en realidad cuando comprobé que la rueda táctil del nano pierde mucha precisión a la hora de manejarla al quedar cubierta por una capa plástica.

Además, observé con sorpresa que la pantalla no queda en absoluto protegida y que por lo tanto queda expuesta a rayones y golpes. Es lógico si pensamos que una capa de silicona haría que se viera bastante mal, pero no deja de ser un impedimento si lo que queremos es mantener el nano en perfecto estado pese a llevarlo en el bolsillo de la chaqueta.

Parte inferior carcasa silicona

La parte inferior tiene una abertura que nos permitirá conectar los auriculares, el conector de alimentación / sincronización y el interruptor de bloqueo sin tener que sacar el nano de la funda. Puede que sea un poco tosca, pero implementar una “trampilla” sería algo un poco complicado en un material tan blando como la silicona.

CARCASA RÍGIDA

Carcasa r�gida

Por su parte, la funda rígida tiene la desventaja de ocupa algo más que la anterior y que es más frágil frente a golpes y caídas. Sin embargo, a la hora de emplear el nano en el día a día le da muchas vueltas a la anterior porque por un lado la pantalla queda completamente protegida y por otro el ajuste en la carcasa es prácticamente perfecto (la rueda táctil no queda perfectamente cuadrada por un milímetro, pero no es nada preocupante ni que vaya a impedir su correcto manejo). Lo mejor es que en esta ocasión la rueda táctil queda sin protección, por lo que no perderemos precisión ni tacto, solventando la principal pega que le saco a la funda de silicona.

Por otro lado, esta carcasa rígida cuenta con una pequeña trampilla en su parte inferior para conectar el reproductor conectándolo al ordenador y para manejar el interruptor de bloqueo. Interruptor que con esta carcasa no necesitaremos emplear ya que la rueda queda algo “hundida” con respecto a la superficie de plástico y aunque llevemos el iPod en el bolsillo no habrá nada que haga contacto con ella (a no ser que llevemos el bolsillo lleno de cosas). Por supuesto a la altura del conector de auriculares hay un orificio que hará que no haya que abrir la trampilla para escuchar música (tendría narices la cosa).

Parte inferior carcasa rigida

Esta trampilla me da un poco de miedo por su aparente fragilidad, pero bueno, en el caso de que se desprenda o se parta la funda sigue siendo igual de práctica, sólo que habrá que tener cuidado de que no entre nada en el conector de sincronización que pueda hacer contacto o impedir la conexión del cable suministrado por Apple con el reproductor.

El caso es que por todo lo anterior al final he decidido emplear la carcasa rígida, aunque me he guardado la de silicona porque me podría venir bien a modo de recambio por si un día se rompe la rígida.

VÍDEO-COMPARATIVA

De cualquier modo, os dejo aquí un breve vídeo en el que se puede ver cómo se coloca y cómo funciona cada uno de los dos modelos que aquí os comento. Supongo que con toda la palabrería y las fotos os habrá quedado claro, pero bueno, he pensado que un vídeo puede ser bastante ilustrativo.

¡Espero que mis divagaciones os hayan sido útiles! 😉

Review: iPod nano 3G

Os anuncié hace unos días que me había hecho con un iPod nano de tercera generación y tras unos días trasteando con todas sus características creo que ya estoy en disposición de contaros mis impresiones sobre él, así que vamos a ello aunque advirtiéndoos antes de que esta entrada va a ser de las más largas de este blog hasta el momento (ya me conozco y hoy tengo muchas cosas que contaros sobre este “cacharrito” 😉 )

Dimensiones

Por si no habéis oído hablar de estos reproductores de Apple os comentaré que el nano es un miembro de la familia iPod que almacena la música en memoria flash y que es de un tamaño más reducido (tanto físicamente como en capacidad de almacenamiento) frente a los iPod classic que almacenan los datos en discos duros.

El iPod nano está disponible en tamaños de 4 y 8 GB a unos precios recomendados de 129€ y 179€ respectivamente, aunque en algunos comercios recientemente estaban de promoción con descuentos del 15% (que es lo que me impulsó finalmente a hacerme con uno).

ASPECTO EXTERNO

Visualmente el nuevo nano es el MP3 más bonito que he visto. De hecho supe que acabaría teniendo uno el día que salieron a la luz las primeras fotografías del nuevo reproductor, ya que me dejaron impresionado. Hay gente que prefiere el de la generación anterior, pero para mi particular gusto éste, aunque más ancho, es más estilizado y con unas proporciones más agradables para sostenerlo en la mano (al no ser tan estirado el agarre es más cómodo).

El nano en la mano

En esta versión de 4 GB de capacidad no hay posibilidad de elegir el color: es del tono plateado que Apple ha elegido para sustituir al mítico blanco en toda su gama de productos. La versión de 8 GB está disponible en plateado, negro, rojo, verde, rosa y azul, pero como digo la de 4 GB es plateada “por narices”. La verdad es que es bonito, al menos más que los tonos rojos, verdes y azules (y sobre todo el rosa) pero a mí particularmente me gusta más la versión en negro (como el iPod classic de mi hermano).

Las dimensiones del nano son muy contenidas y su aspecto es como si hubieran encogido a un iPod “grande”, estando más proporcionado que las dos primeras generaciones del reproductor. Cabe destacar que tras el aspecto de “tubo aplastado” de los nanos de segunda generación se ha vuelto a la típica trasera cromada de los iPod que se raya con mirarla. Una funda se hace imprescindible si queremos que nuestro reproductor mantenga la apariencia del primer día.

En el frontal, la pantalla de dos pulgadas con 320 x 240 píxels de resolución (la pantalla con más densidad de píxels de un producto de Apple hasta el momento) y la mítica rueda táctil de los iPod (aunque un poco más estrecha en comparación con los modelos con disco duro) son los únicos elementos presentes. El nano (y en general todos los iPod) son reproductores de líneas muy simples y suaves, y de hecho en el nano no hay una sola esquina por ningún lado de tal modo que sostenerlo en la mano proporciona una sensación realmente agradable.

Frontal

En la parte inferior contamos con un jack estándar de 3.5mm (odio los jacks de 2.5mm porque luego hay que andar haciendo chapuzas para colocar unos auriculares de calidad) el puerto para cargar la batería y sincronizarlo con el ordenador y también está presente el imprescindible interruptor de bloqueo del que luego os hablaré.

Por lo demás, en la parte trasera contamos con la serigrafía típica de la manzanita de Apple y diversas referencias al número de serie, capacidad y demás datos grabados en una cubierta metálica cromada que, como os decía hace un momento, se raya con sólo meter el nano al bolsillo del pantalón.

Parte inferior

Parte trasera

Para mí el nano resuelve el apartado estético con un sobresaliente, si bien estas concesiones a la belleza van a hacer que el reproductor sea algo incómodo de usar en determinados aspectos que luego os explicaré.

Y ahora, para finalizar este apartado un par de preguntas con sus respectivas respuestas:

– ¿Por qué te compraste un iPod nano de 4 GB cuando por 100€ más tenías un classic de 80 GB en el que poder meter toda tu colección de música?

Pues bien, principalmente por el diseño: en más de una ocasión os he comentado que me encantan los diseños minimalistas, y si bien cuando mi hermano se compró su iPod classic flipaba con su enorme capacidad de almacenamiento y la interacción con iTunes, lo que no me gustó fue su peso y lo grande que es para llevar en el bolsillo del pantalón.

Sin embargo, del nano me atraía enormemente su diminuto tamaño y que poseía todas las funciones del classic (no como el iPod shuffle). Además, al ser memoria flash no había problemas de golpes ni vibraciones para el disco duro por mucho que se caminara o se dieran saltos con él a cuestas.

Familia iPod

– ¿Y por qué no te decantaste por la versión de 8 GB cuando además el color negro te gustaba más?

Pues por el sencillo motivo de que 8 GB de capacidad tampoco me solucionaban la vida: estoy pasando mi colección de música a iTunes y ya llevo 12 GB en total. Por lo tanto con un nano de 8 GB igualmente tendría que estar seleccionando qué música llevar encima, así que decidí ahorrarme los 50€ de diferencia entre un modelo y otro porque al fin y al cabo no iba a notar mucha diferencia a la hora de andar sincronizándolo con los discos que fuera seleccionando.

No hay duda de que la principal baza de los iPod classic es el poder llevar encima TODA tu música, pero como digo, el factor diseño y portabilidad ha primado en este caso (además de la economía, pues el iPod classic de 80 GB se va ya hasta los 219€ y el de 160 GB sale por 319€).

CONECTIVIDAD CON EL ORDENADOR

A la hora de escuchar música en cualquier iPod es fundamental que conozcamos los pilares sobre los que se cimenta iTunes y su sistema de sincronización, así que vamos a darle un ligero repaso a todo ello.

iTunes es una librería en la que podemos colocar toda nuestra música añadiéndola desde nuestros propios CDs o empleando los MP3 que ya tengamos anteriormente. Hay que aclarar que, pese a que alguna gente lo crea así, iTunes NO es un sistema que sólo funciona con la música comprada a través de internet, sino que es compatible con todo el material sonoro que tengamos a mano.

Lo más importante a la hora de manejar iTunes es que las etiquetas ID3 de los archivos MP3 estén correctamente puestas. Para que todo funcione correctamente hemos de indicar en todas las pistas al menos el artista y el álbum, pues que lo habitual es que ordenemos nuestra colección de música por los álbumes agrupados por artistas. De ese modo por muchos discos que tengamos archivados llegar a cualquiera de ellos será cosa de un par de clicks.

Itunes es todo un mundo sobre el que podríamos divagar durante horas, pero hoy nos vamos a centrar en el iPod y su funcionamiento, de modo que vamos a lo práctico: sincronizar nuestro reproductor con el programa de Apple.

Como os decía hace un rato, si nuestra colección musical ocupa menos espacio que la capacidad del iPod no tendremos que seleccionar nada: bastará con conectar el reproductor al ordenador mediante el cable que viene incluido y el programa copiará la música y las listas de reproducción a la memoria.

Una vez en el reproductor, todo cambio que realicemos sobre la música ya sea en el propio aparato o en iTunes se verá reflejado en ambos. Y cuando digo todo, es TODO, porque tanto uno como el otro llevan contadores que indican el número de reproducciones de cada canción, la fecha de la última reproducción, la puntuación que le damos a cada pista… Toda esta información es muy útil para crear las llamadas “lista de reproducción inteligentes”, que no son otra cosa que listados de nuestras canciones definidos mediante condiciones booleanas que nos permitirán obtener siempre una lista adaptada a nuestros gustos particulares.

Por ejemplo podemos hacer una lista con las 50 canciones más escuchadas de toda nuestra librería, otra con las canciones de Los Planetas que tienen cuatro estrellas o más, o una lista de las canciones que hemos añadido más recientemente… y así las posibilidades son infinitas (o más 😛 ).

Jack de audio

En el caso de que nuestro iPod “se nos quede pequeño” (como en mi caso con el nano) lo que hay que hacer es crear una lista de reproducción a la que arrastraremos la música que queramos pasar al reproductor y sincronizar esa lista. De ese modo, en iTunes nuestra música del nano será la contenida en esa lista de reproducción, y todo cambio realizado en ella se verá reflejado en la librería “global” de iTunes.

Sé que explicado con palabras no parece muy sencillo, pero os aseguro que una vez cogido el truco es de lo más simple (siempre que coloquemos correctamente las etiquetas de los MP3).

PRESTACIONES SONORAS

Que quede claro desde el principio que los iPod no son los reproductores digitales que más calidad dan, así que si eres un audiófilo es mejor que mires otros como los iRiver o los Sony Walkman (la gente en los foros asegura que son de lo mejorcito que hay en cuanto a calidad sonora) . Sin embargo, veo estúpido comprarse un MP3 de una calidad brutal cuando lo vamos a emplear para caminar por la calle con sus coches, su gente hablando, sus motores de autobús, sus ambulancias, sus obras públicas y sus megafonías a todo volumen. Yo estoy más que satisfecho con la calidad de sonido que me da el nano y la verdad es que ahora mismo no lo cambiaría por otro reproductor.

Y sí, es verdad que podemos ponernos a escuchar música en casa con total comodidad y en completo silencio, pero para eso ya existen los equipos Hi-Fi con mucha más calidad de sonido y potencia. El hábitat de los MP3 (y por lo tanto los iPod) son las calles de las ciudades, los transportes públicos, las carreras por el parque y demás, y por ello una leve diferencia en la calidad del sonido va a ser encubierta por todos los factores que os enumeraba anteriormente.

Los auriculares del iPod no son malos del todo, pero a mí desgraciadamente no se me sujetan correctamente en mis orejas. Tienden a “caerse” un poco y por tanto no escucho nada en cuando hay un poco de ruido ambiental. Mi solución ha sido colocarles unas “esponjillas” de espuma de otros auriculares que tenía por casa, pero haciendo eso haremos que suenen un poco más graves de lo que deberían.

Por lo tanto, para la gente que tiene los mismos problemas que yo con los auriculares de botón les recomiendo que o bien se compren unos in-ear (los que se meten en la oreja) o unos de botón que estén diseñados ya con la “esponjilla” en mente (como los Sennheiser MX-400). Yo ando detrás de unos in-ear que me gustan bastante, pero están a 40€ y la verdad es que me duele un poco gastarme eso en unos simples auriculares cuando los que vienen “de serie” no se escuchan mal (no tienen nada que ver con los que vienen con muchos MP3 baratos, esos sí que son lo peor de lo peor hasta el punto de que el bajo ni se distingue en la mayoría de las canciones) y tienen los 15 días que tiene el reproductor.

Auricular en detalle

Por cierto, para reproductores portátiles como este (y cualquier otro) a la hora de comprar unos auriculares fijaos en el parámetro de la impedancia que posean, pues una impedancia muy alta (más de 32 ohmios) hará que se escuchen bastante bajo. Los auriculares Hi-Fi de diadema suelen tener impedancias de 80 ohmios o más, pero es que están diseñados para ser conectados a amplificadores potentes que no tienen restricciones de corriente ni tensión porque están conectados a la red eléctrica. Para los iPod van bien los de 32 ohmios, que además es la impedancia que tienen los auriculares que vienen de serie con el reproductor.

USO DIARIO

Una vez aclarado en el punto anterior que para mí un MP3 es para echarlo al bolsillo y salir a la calle con él puesto os voy a comentar mis impresiones sobre el iPod nano en el día a día:

La mayoría de las veces que escuchamos música lo hacemos porque nos apetece escuchar un disco determinado, así que en Apple han tomado buena nota y han creado el interface Cover Flow que nos permite navegar entre las portadas de los discos que tengamos en el iPod simplemente deslizando el dedo por la rueda táctil del reproductor.

Cover flow

Puede parecer una tontería, pero os aseguro que cuando quieres escuchar un disco dentro de la variedad que llevas en el iPod es una verdadera maravilla. Por supuesto para que Cover Flow tenga el aspecto correcto hemos de meter las imágenes de las carátulas de los discos en las etiquetas ID3, cosa que se realiza fácilmente con iTunes, ya que si no una fea imagen estándar en gris sustituirá a la colorista carátula de turno.

Aparte de Cover Flow tenemos la posibilidad de ordenar y buscar nuestra música por artista, por título de canción, por año, por género, por número de BPM… en definitiva, que conociendo cualquier dato de una canción podemos encontrarla rápidamente por muy grande que sea nuestra librería.

Lo más básico a la hora de llevar el iPod en un bolsillo es emplear el interruptor de bloqueo para que no se nos suba el volumen de golpe o se encienda la pantalla cada dos por tres mermando la autonomía del reproductor. El problema derivado de esto es que cada vez que queramos pasar pista o modificar el volumen deberemos mover el interruptor, cambiar lo que queremos y volverlo a dejar en la posición de bloqueo. Estando en casa con el MP3 encima de la mesa no es ningún problema, pero si lo llevamos en el bolsillo tendremos que sacarlo en cada ocasión.

interruptor de bloqueo

Reconozco que la ruedecita táctil de los iPod es un gran invento y se ha convertido en todo un icono de la sociedad tecnológica en la que nos encontramos, pero he de decir que en algunas circunstancias he echado de menos los simples clicks para subir y bajar el volumen de mi Creative Zen Stone.

Uno de los mejores aspectos del iPod nano es su gran autonomía: en teoría podemos estar 24 horas seguidas escuchando música sin tener que recargar la batería. En mi caso no he podido comprobar este dato, pero por pruebas en algunas webs que he leído en los últimos meses sé que no es un dato demasiado exagerado. Lo que sí he podido constatar es que tras 6 ó 7 horas de reproducción continua de música el indicador de batería había bajado muy poco cuando mis dos anteriores reproductores ya estarían con el indicador de la batería en color rojo.

Si hacemos un uso normal del iPod nano (ir a clase, al trabajo, salir a pasear…) no tendremos necesidad de recargarlo ni mucho menos todos los días. Además, a no ser que lo conectemos al ordenador con la batería muy muy descargada (en tal caso nos llevará unas tres horas) su recarga va a ser bastante rápida y antes de que nos demos cuenta el proceso habrá concluido.

La calidad de sonido es lo bastante buena como para pensar que suena maravillosamente bien en medio del tráfico de la ciudad y sus múltiples ruidos ambientales como os comentaba anteriormente. La separación de canales es muy acusada y aunque tengamos el sonido casi al máximo apenas escucharemos distorsión ni ruidos de fondo. Puede que los reproductores de algunas otras marcas suenen algo mejor como os señalaba, pero hay que reconocer que estos nanos se escuchan lo suficientemente bien como para no arrepentirnos de nuestra compra nada más estrenarlo.

Menús

Ahora bien, os tengo que recomendar que no activéis en el iPod la opción de igualar el volumen de toda la música, pues en general va a bajar el volumen de la mayoría de ellas hasta dejarlo al nivel de la más baja de todas, por lo que teniéndolo activado vamos a ver que habrá que poner el volumen al máximo en el caso de pasear por una calle muy transitada. Ese modo es cómodo para escuchar música en casa, pues todo sonará al mismo nivel, pero ya os digo que en la calle el nivel del sonido puede que se nos quede un poco corto.

RESUMIENDO, QUE ES GERUNDIO

Si alguno de vosotros me preguntara si merece la pena hacerse con un iPod nano os imaginaréis que no os respondería nada definitivo porque para lo que unas personas es sí para otras es no y viceversa, de modo que nunca me ha gustado decir “verdades universales” porque sencillamente no existen.

Sin embargo sí que tengo una “fórmula mágica” para recomendar o no la compra de un iPod, y no es más que probéis iTunes durante una temporada y veáis si os convence su sistema de ordenar la música por tags y su filosofía de uso. Si os sentís cómodos con el programa entonces valoraréis lo que un iPod os puede ofrecer, pues al fin y al cabo llevar un iPod encima es como llevar iTunes en el bolsillo.

Sin embargo, si os da pereza tener vuestra colección musical con todas sus etiquetas correctamente colocadas y sólo queréis escuchar algún disco suelto de vez en cuando, cualquier reproductor de tipo “drag & drop” os resultará menos engorroso (y más barato) que un nano o cualquier otro reproductor de la marca de la manzana.

Y hasta aquí el análisis del reproductor con el que estoy bastante contento desde hace ya un par de semanas. Sé que se me han quedado bastantes aspectos en el tintero como la reproducción de vídeo (que no voy a emplear, ya que para eso tengo la PSP) o las características avanzadas de iTunes, pero creo que bastante largo es ya esta entrada como para alargarla todavía más. Es posible que dentro de un tiempo aborde alguno de esos temas en una entrada independiente, pero por el momento esto es suficiente para que os hagáis una idea de lo que este reproductor os puede ofrecer.

Manzanas al sol

¡Un saludo! 😉