Historias de Mabase

Es superior a mí: hay canciones que entrecortan mi respiración y consiguen emocionarme hasta el punto de hacer aflorar alguna lagrimilla a mis dormidos ojos de medianoche .

Fue increíble descubrir ayer, metido ya en la cama, a un grupo llamado Mañana que, con su canción “Historias de Mabase” perteneciente al EP “Algunas causas perdidas”, me hicieron recordar un millón de cosas y hacerme sentir por un rato en las nubes. Puede que muchos la escuchéis y no os diga nada; pero si habéis visto la serie de anime Furi Kuri y la recordáis con una sonrisa, estad atentos a la letra porque entonces podréis entender lo que sentí ayer de madrugada. Para que os sea más sencillo conocer la canción os pongo el video de una actuación en directo.

“Ya no sé ni siquiera dónde te voy a buscar, si fumabas cigarrillos de verdad o si sólo me querías impresionar. Bajo el puente de Mabase ya no estás, donde siempre te quedabas a esperar mientras yo quemaba toda la ciudad, jugando con ese gato de metal y empapando tus zapatos en el río”.

Mucha gente me ha preguntado que por qué me gustan tanto estos grupos que no conoce casi nadie; y mi respuesta es siempre la misma: porque me hacen sentir cosas que no encuentro de ningún otro modo.

NOTA: podéis descargar el EP en el que se incuye la canción de la que os hablo además de otras cuatro igualmente recomendables en la siguiente dirección: http://www.megaupload.com/es/?d=TAFMKZIE (NOTA: descarga ofrecida por el propio grupo).

– ¿Por qué siempre llevas un bate?

– ¿Por qué siempre vienes aquí?

Un Metro en Madrid sólo para “indies”

Hoy soñé con la ciudad de Madrid; con sus atascos, sus prisas y su ritmo de vida. Soñé que iba en el Metro en dirección a Gran Vía cuando me perdí completamente entre la multitud que poblaba sus escaleras mecánicas. No sabía dónde estaba y de repente todos los carteles indicativos habían desaparecido de su sitio. Menos mal que de repente, entre los más de cuatro millones de habitantes de la capital, apareció mi amiga Carol presta a salvarme del desastre no sin antes decirme que me sacaría de allí a cambio de ir con ella a un concierto de Nacho Vegas que había esa noche en Callao.

Le decía a Carol que estaba de acuerdo con sus condiciones, pero que con tanta gente no nos iba a dar tiempo a llegar al lugar del concierto. Entonces ella me miró, puso cara de extrañeza y me pregunto que si no leía el foro de Los Planetas, porque allí se comentaba la existencia de una línea secreta de Metro que comunica las salas de conciertos y a la que sólo tienen acceso los seguidores de los grupos indie en castellano.

Mi sorpresa era mayúscula, pero no tuve mucho tiempo de permanecer atónito ante esa revelación, pues Carol cogió mi mano y tiro de mí con rapidez hacia una de esas máquinas de bebidas que hay en todas las estaciones del subterráneo de Madrid. Ante ella pulsó una rápida combinación de teclas y la máquina se abrió como la típica librería de la vieja mansión presente en toda película de misterio antigua.

Dentro había un estrecho pasillo que tras unos metros nos dejó en un extraño andén en el que la publicidad no era la típica de marcas de ropa, detergentes y grandes almacenes, sino que mostraba discos de Lori Meyers, fechas de conciertos, gafas de pasta… todo un universo indie del que jamás había oído hablar pero en el que Carol se movía como pez en el agua.

De inmediato llegó un tren decorado con amplias rayas horizontales de colores y en el que sonaba a todo volumen música de Sexy Sadie y El Niño Gusano. Decenas de personas (casi todas de nuestra edad aproximadamente) viajaban sentadas en él sacudiendo sus cabezas a cámara lenta al ritmo de la música. No nos llevó más de cinco minutos llegar hasta nuestro destino, y desde el andén volvimos a coger un estrecho pasillo que nos llevó directamente a la sala donde iba a ser el concierto.

Por supuesto agradecí a Carol su gesto, pues si no hubiera sido por ella yo seguiría perdido en los pasillos de alguna estación indeterminada de la periferia de la ciudad y a continuación nos dispusimos a disfrutar del concierto cuando sonaron los primeros acordes de “La noche más larga del mundo”. Aquel Metro alternativo que yo desconocía hasta ese momento me había salvado y además me había dejado a los pies de un escenario en el que tocaba uno de mis artistas favoritos actualmente, así que pasé del desastre a un día fantástico.

Verano fatal (Nacho Vegas y Christina Rosenvinge)

Si mi primer contacto con Nacho Vegas fue tan inolvidable como lo es la canción Noches Árticas, desde que he descubierto el disco “Verano Fatal” no he escuchado otra cosa y me paso el día con cada una de sus siete canciones metidas en la cabeza.

Comentaros que este disco está compuesto y cantado a dúo por Christina Rosenvinge y el propio Nacho Vegas. Nacho es una de las más grandes figuras actuales del indie español, pero la carrera de Christina viene de lejos, y de hecho seguro que a muchos de vosotros os suenan grupos como “Alex y Cristina” o “Christina y los Subterráneos”. El caso de Christina es el de una persona que aprovechó su fama para reinventarse con un estilo propio y construirse una carrera muy diferente a lo que se podría prever en sus inicios.

En fin, como no son horas de aburriros demasiado (a no ser que tengáis insomnio, claro 😛 ) simplemente os dejaré con una versión acústica de No lloro por ti cantada por esta peculiar pareja y con un amplificador juguetón que también quiere su minuto de gloria.

Otro día os hablaré de mi canción favorita del disco: Me he perdido.

Niños Mutantes: “Todo es el momento”

Niños Mutantes tienen nuevo disco (sinceramente; hasta hace cosa de tres días ni me había enterado) y a mi parecer es una auténtica maravilla musical condensada en 13 canciones.

  1. Sapos y culebras
  2. Te favorece tanto estar callada
  3. No sabías que era tu oportunidad
  4. Formentera
  5. No sabes estar bien
  6. Arañicas
  7. Daniela
  8. No puedo más contigo
  9. El predicador (Haiku)
  10. Ayurveda
  11. Lovesong Miguelito
  12. Cuando el diablo me habló de ti
  13. La primera mentira

Tras unas cuantas escuchas me doy cuenta de que estoy completamente enganchado al álbum y que todavía a día de hoy salen discos capaces de volverme a sentir orgulloso de ser seguidor de este tipo de música, porque con discos como este Todo es el momento uno se siente bastante afortunado.

Supongo que en los días venideros ya os comentaré con más detalle alguna canción, pero hoy quería haceros partícipes de este “descubrimiento” y de lo grande que es conocer buena música.

Por cierto, me despido con el vídeoclip de Te favorece tanto estar callada, que está recién sacado del horno… 😉

Noches árticas (Nacho Vegas + J)

Una grandísima canción que habia escuchado “de pasada” alguna vez pero que desde hace unos días me tiene enganchadísimo. Se trata de un duo entre Nacho Vegas y el cantante de Los Planetas con un ritmo casi hipnótico y una letra a medio camino entre la poesía y la irrealidad.

Esta vez sí que puedo ofrecérosla aquí gracias a que alguien la ha subido a Youtube metida en un vídeo rigurosamente negro (al fin y al cabo, lo importante es el audio 😉 ).

Hoy de nuevo
cerraremos los ojos
deseando con devoción
una nueva noche ártica
y del negro más puro
-no como el de la oscuridad
sino como el del ébano-.
Así nuestros pulmones
se anegan en un sueño
que envenena y que sana.
Sueños de noches árticas
que envenenan y que sanan.
(Cierra los ojos. Escucha en la oscuridad
cómo resuenan las cajas de música.
Inténtalas parar.)

Los Planetas

Hace mucho mucho tiempo en una galaxia muy lejana… No, tranquilos, no os voy a hablar de Star Wars, que seguro que estáis hechos unos expertos en la materia 😛 Hoy quería hablaros un poco de cómo descubrí a este grupo granadino llamado Los Planetas y en qué sentido supuso un punto de inflexión en mi vida personal. Para mañana os hablaré del que para mí es su disco más completo: Una semana en el motor de un autobús.

Veréis, había oído hablar de Los Planetas alguna vez antes de conocerlos, pero vamos, lo típico de “ah sí, me suena el nombre y tal” pero en realidad no sabía nada sobre ellos. La cosa es que ya tenía ganas de escucharlos por las buenas críticas que había leído sobre el grupo y, casualidades de la vida, llegaron en un momento en el que no me podían haber venido mejor.

Yo no lo estaba pasando demasiado bien porque acababa de romper una relación con una chica que venía desde hacía más de dos años. Me sentía engañado, frustrado, desilusionado… pero no era capaz de expresar todo lo que sentía. Sin embargo, en una noche de insomnio total y absoluto, a las tantas de la madrugada puse “La 2” y estaban Los conciertos de Radio 3. En el de ese día un tío con una camiseta muy cutre y unos pelos que no debían haber sido peinados en semanas cantaba algo sobre una playa; no era capaz de entenderle muy bien entre que se estaba zampando el micro y sobre todo que su vocalización era bastante deficiente, pero la cancioncilla se me quedó en la cabeza y al día siguiente me descubrí a mí mismo tarareándola (la melodía, porque la letra seguía siendo un auténtico misterio). Os pongo a continuación el vídeo de la canción en cuestión (que resultó llamarse simplemente La Playa).

Bueno, el caso es que poco a poco fui buscando información sobre ellos, descargando canciones, mirando lo que decía la gente por los foros y me fui dando cuenta de que era el grupo que yo necesitaba en esos momentos: J (el cantante y letrista del grupo) solía componer canciones con muy mala leche que parecían dirigidas a exnovias que nos habían hecho la vida imposible en el pasado, de modo que enseguida adopté como propias una serie de piezas que con el tiempo me he ido dando cuenta de que son absolutamente míticas dentro de la historia del grupo. Algunas de ellas tienen títulos como Segundo premio, Maniobra de Evasión o Plan de fuga.

Pero bueno, una vez pasada la etapa de “información inicial” decidí completar la discografía del grupo, y creí que lo mejor sería empezar por su disco más mítico, que es el mencionado Una Semana En El Motor De Un Autobús, del que hace bastante tiempo (más de tres años) escribí toda una historia tratando de descifrar su significado en el foro del grupo y gracias a la cual me reconoció “en la vida real” mi amiga Carol en un concierto de Los Niños Mutantes hace ya tiempo (más casualidades de la vida).

En fin, el caso es que con el tiempo me he ido comprando todos sus discos y la verdad es que es una de las cosas de las que más orgulloso me siento de tener. Si un grupo te gusta no hay nada como mimarlo y tener sus discos originales para poder perderte entre sus libretos mientras escuchas su música.

Bueno, sin más voy a ir finalizando esta entrada dejando para el día de mañana el comentario sobre Una semana en el motor de un autobús (ya os advierto que es bastante largo, jeje). Pero no me iré sin antes deciros que si os llama la atención este tipo de música y no conocéis a este grupo, le echeis un vistazo a algo sobre ellos porque a lo mejor os ocurre algo parecido a mí y descubrís al grupo de vuestra vida (aunque Los Planetas ya no son lo que eran en sus mejores tiempos todavía guardan algo de la esencia que les caracteriza).

¡¡Un saludo!! 🙂