Buscando un nuevo netbook

Después de lo que os conté hace unos días sobre la utilidad de los netbooks (también llamados ultraportátiles) he decidido renovar mi veterano Asus EeePC 701 por alguno de los múltiples modelos que están saliendo al mercado durante estos últimos compases del mes de Enero.

Las razones del cambio

Aunque estoy contento con “mi pequeñajo”, al usarlo durante todos los días durante al menos un par de horas (es genial para internetear en el sofá del salón) empiezo a darme cuenta de que hay algunas cosas que han ido evolucionando en modelos posteriores y que actualmente me suponen un pequeño lastre. No obstante el EeePC 701 fue el primer ultraportátil que llegó al mercado de masas, y eso se nota sobre todo en tres aspectos fundamentales:

Navegador de Internet

El primero de ellos es el teclado, que no es lo más cómodo del mundo. No por su pequeño tamaño, pues a todo se acostumbra uno; sino porque hay que presionar las teclas con fuerza para que “se marquen”, de modo que acaba cansando un poco cuando escribo un artículo más o menos extenso para el blog (y lo sé bien porque muchos de los contenidos de este blog han sido redactados íntegramente en el EeePC).

El segundo es la resolución de la pantalla, que con sus 800 x 480 píxels a veces se queda un poco corta a la hora de visualizar ciertas páginas web y hay que andar moviendo la barra de desplazamiento lateral constantemente. Para leer por ejemplo este mismo blog no hay problema, pero si me meto en la sección The Big Picture del diario The Boston Globe, la cosa se convierte en un verdadero infierno (a veces echo de menos una función de zoom adaptativo tan buena y simple como la del navegador del iPod Touch).

Por último, la autonomía anda un poco escasa ahora que el portátil ya va camino de los dos años. Actualmente puedo usar el pequeño EeePC durante algo más de dos horas si no tengo cerca un enchufe; y eso es algo un poco escaso si te llevas el portátil de viaje. Las baterías de los netbooks actuales son capaces de dar entre 6 y 10 horas de funcionamiento normal dependiendo del modelo, lo que está a años luz de lo que actualmente me ofrece mi ultraportátil.

Requisitos a cumplir por el nuevo modelo

Como os digo, haciendo balance y mirando la actual situación de los ultraportátiles que hay en el mercado (con los nuevos micros Intel Atom N450 lanzados hace apenas diez días) he decidido renovar mi netbook por algo más actual, regalándole a mi madre el pequeño EeePC, al que le tiene echado el ojo desde hace unos meses para no tener que turnarse con mi padre por el uso del ordenador de sobremesa del salón.

Siempre que afronto la compra de algo más o menos importante me planteo una serie de puntos básicos a cumplir, y a partir de ahí comienzo a mirar modelos específicos. En concreto, mi lista de requisitos para el nuevo ultraportátil es la siguiente:

  • Procesador Intel N450 (impepinable, no aceptaré otra cosa)
  • Batería de 6 celdas (igual de prioritario que el micro, pues busco la mayor autonomía posible)
  • Teclado y touchpad lo más cómodo y amplio posible (básico para mi verborrea escrita)
  • Pantalla de 10″ con resolución de, al menos, 1024 x 600
  • WiFi con el mayor alcance posible (parece mentira, pero hay diferencia entre equipos, de modo que si estás un poco justo de cobertura algunos se desconectan constantemente mientras que otros no tienen problemas en ese sentido)
  • Posibilidad de cambiar la memoria RAM por mí mismo (suelen venir con 1 GB, pero me gustaría contar con 2 GB)
  • El precio no debe pasar de 350 euros, aunque esto es más que nada porque se trata del rango en el que se mueven todos estos modelos
  • Conector Ethernet, que es tremendamente útil cuando tienes que instalar una distribución de Linux y has de descargar los paquetes iniciales desde el repositorio de turno.

La inclusión de tropecientos mil puertos USB me da un poco igual, pues como mucho pincharía un pendrive de vez en cuando para mover datos de un equipo a otro, por lo que con que equipe dos de ellos me llega de sobra. Del mismo modo, la capacidad del disco duro interno me es indiferente, ya que actualmente tengo la mitad del disco de 4 GB del EeePC 701 vacío al ser un equipo que uso fundamentalmente para conectarme a Internet, y por lo que estoy viendo en la actualidad este parámetro ronda entre los 160 y los 250 GB. Por cierto, es una pena que ya no se empleen unidades SSD.

Lateral

Algunos aspectos deseables serían que no se calentara demasiado, que el peso no excediera del kilo y cuarto y que el transformador eléctrico fuera más o menos compacto; pero esos detalles no van a decantar la compra de un equipo sobre otro en ningún caso, así que no los tendré demasiado en cuenta.

También me gustaría que el equipo viniera sin sistema operativo, pero en estos modelos Windows 7 Starter Edition es la norma, de modo que lo empezaré a usar y si no me convence instalaré alguna distribución de Linux.

Algunos modelos destacados

En principio voy a recorrer varias tiendas mirando lo que tienen en stock y poniendo mis manos sobre los equipos para comprobar por mí mismo que voy a sentirme cómodo escribiendo con ellos. De todos modos, he estado informándome un poco en los últimos días y he hecho una pequeña lista de modelos que podrían ceñirse bastante bien a lo que ando buscando, de modo que podría ser un buen punto de partida:

A grandes rasgos cualquiera de estos cuatro netbooks se adaptaría bastante bien a lo que ando buscando aunque, como os digo, quiero recorrer unos cuantos comercios durante la semana que viene para tenerlos en la mano y valorarlos de una forma más personal. Además, seguro que luego encuentro algún que otro ultraportátil que cumple con lo que pido, por lo que ne me cierro en banda ni mucho menos a estos cuatro modelos reseñados.

Por descontado, se agradecerá cualquier propuesta / comentario / recomendación por vuestra parte.

¡Un saludo!

Dos tercios de mi vida haciendo fotografías

Luis disparando

Mi afición por la fotografía no me viene de ahora; todo comenzó cuando me regalaron por mi comunión (a la tierna edad de 9 añitos) una cámara de fotos de marca Werlisa de lo más simple pero con la que hice multitud de carretes.

Con ella conseguí realizar algunas fotografías bastante buenas de puestas de sol y vistas de la playa (dos temas que han seguido repitiéndose con el paso de los años) pero pronto se me quedó un poco “corta” aquella cámara sin ajustes de ningún tipo y me hice allá por 1992 con otro modelo (también de carrete, claro) que contaba con autofocus, flash integrado y motor de arrastre.

Aquella cámara fue con la que hice todas las fotografías de mi juventud (amigos, vacaciones, cumpleaños…) hasta que allá por el año 2000 me hice con mi primera cámara digital y comencé a darme cuenta de las ventajas de poder ver las imágenes poco después de disparar y seleccionar las mejores tranquilamente en casa para después ir a una tienda y sacar en papel únicamente las que yo quisiera.

Como ya ha pasado mucho tiempo desde aquello y varios modelos de cámaras han llegado hasta mis manos, creo que podría ser interesante hacer una retrospectiva (como ya hice con mis teléfonos móviles) y contaros cuáles son esos modelos y algunas de sus características principales:

· Medion Digital Camera

Más que una cámara digital propiamente dicha aquello era una webcam que llevaba un par de pilas AAA de tal modo que podíamos capturar hasta 40 fotografías a una resolución de 640 x 480 pixels sin tener que estar conectada a ningún PC. Vendría a dar una calidad más o menos como la de la cámara del Motorola RAZR V3 y sus dos grandes problemas consistían en que al gastarse las pilas se perdían todas las fotografías almacenadas y que no contaba con ningún tipo de pantalla en la que ver las imágenes capturadas, por lo que hasta que no las veías en el PC no sabías si habías conseguido una imagen decente o no.

· Genius D-211

En su momento me parecía pequeñísima y a años luz de la anterior. Estaba en lo cierto, pero en aquella época nos encontrábamos un poco en la primera era de las cámaras digitales “de consumo” y poco me podía imaginar que con el tiempo esta cámara sería casi de juguete. No obstante fue el modelo de cámara que me hizo ver que lo mío era la fotografía digital. Comentar que no tenía zoom óptico y que el modo macro enfocaba siempre las fotografías a una distancia de unos 20 cm, por lo que las limitaciones eran evidentes.

Con 1.3 Mpixels y sensor CMOS daba unas capturas con colores muy falseados y sobre todo un balance de blancos que era tan pésimo que arruinaba cualquier imagen que por su temática pudiera parecer medianamente interesante. También grababa vídeo pero sin sonido.

· HP Photosmart 635

Una cámara que ya conseguía hacer fotos medianamente decentes y con la que empecé a asimilar conceptos como apertura, profundidad de campo, exposición y demás términos relacionados con la fotografía. Tenía 2.1 Mpixels y zoom óptico de 3x.

Sin embargo, precisamente por familiarizarme con ese tipo de términos, empecé a echar muchas cosas en falta en aquella cámara: era prácticamente automática y lo único que se podía elegir era emplear flash o no y utilizar el enfoque en modo macro o normal.

La estuve utilizando durante casi dos años, pero al final me cansé de no poder sacar partido a las ideas que se me ocurrían y opté por hacerme con una cámara con más prestaciones. También aprendí gracias a esta HP que a la hora de hacerse con una cámara digital lo mejor es optar por marcas que lleven toda la vida metidas en fotografía analógica, pues si no los resultados obtenidos son más bien mediocres.

También entendí que las pilas recargables eran a la larga mucho más económicas que las alcalinas, pues por muy “Duracell” que estas fueran al final duraban poco menos que un suspiro por su poca capacidad para entregar grandes cantidades de corriente (que es lo que precisan las cámaras digitales para la alimentación de sus componentes y especialmente del flash).

· Canon Powershot A75

Por fin una cámara que me permitía hacer más o menos todo lo que quería: tenía modo manual, exposición de hasta 30 segundos, 3.2 Mpixels, una óptica bastante decente y la calidad de una marca como Canon.

Con ella hice más de 10000 fotografías (muchas de las cuales han sido publicadas en este mismo blog) y a día de hoy todavía es capaz de hacer fotografías muy buenas incluso comparada con cámaras actuales.

Recuerdo que en el momento de hacerme con ella estuve dudando mucho entre esta y otro modelo del que luego hablaremos, pero al final el bolsillo impuso sus razones y la Canon se vino a mi casa para iniciar una bonita amistad.

Junto con la cámara me compré un buen trípode y una bolsa de fotografía que actualmente todavía empleo con mi cámara actual. Como curiosidad comentar que esta cámara se la regalé hace poco a mi padre cansado de que muchas de las fotografías que hacía se le arruinaran por la poca calidad de la cámara que él tenía hasta ese momento.

· Sony DSC P200

La cámara que (hasta hoy) me ha acompañado a todas las presentaciones de ultimONivel, pues hice mis primeras fotos con ella el día que asistí a la de Gothic 3 (¡mi primera presentación! 😉 ). Sus 7.2 Mpixels me permitían captar bastantes detalles y la gran duración de su batería conseguía que me despreocupara de cargar pilas y llevar otro juego de recambio.

Tenía un zoom óptico de 3x (nótese que el zoom digital siempre lo ignoro, y de hecho en cuando estreno una cámara lo primero que hago es desactivarlo) y una óptica que si bien era de bastante calidad en condiciones de mucha luz daba bastantes problemas en entornos oscuros como pude comprobar en la presentación de Juiced 2.

La mayor pega de esta cámara es el uso de tarjetas Memory Stick, pues en comparación con las habituales SD o CF eran mucho más caras. Recuerdo haber pagado casi 50€ por una tarjeta de 2 GB cuando su equivalente en SD rondaba los 20€ en sustitución de la Lexar de 1 GB que traía originalmente y que se estropeó poco tiempo después de estrenarla.

Es una cámara que cabe en un bolsillo y que graba vídeo a 640 x 480 a 30 fps, por lo que me ha servido para grabar multitud de recuerdos en movimiento, algunos de los cuales están grabados en Youtube y Google Video.

Pese a que ahora cuento con otra cámara que posee más posibilidades pienso seguir utilizando ésta a menudo gracias a su autonomía, su capacidad de apuntar y disparar y a sus reducidas dimensiones.

· Konica-Minolta Dimage Z2

La última en llegar, aunque en realidad tendría que haberme hecho con ella mucho antes. En concreto ésta es la famosa cámara que me provocó tantos dilemas a la hora de hacerme con la Canon A75. Siempre me quedó la espinita clavada de tenerla y al final me he podido hacer con una a un precio mucho menor del que me hubiera costado en su momento.

Cuenta con 4.2 Mpixels, zoom óptico 10x y un modo super-macro capaz de enfocar a sólo 3 cm de distancia; pero todo esto y mucho más ya lo comenté hace unos días en la entrada correspondiente a su estreno y la cual os remito.

Podría pensarse que esta Dimage Z2 es un “paso atrás” con respecto a la P200 de Sony, pero a mi modo de ver es todo lo contrario, ya que es una cámara que cuenta con prestaciones bastante avanzadas y que me vienen muy bien para las presentaciones de ultimONivel así como todo tipo de fotografías “artísticas”: los 4 Mpixels son suficientes para captar suficiente detalle, pero esa falta de resolución con respecto a la máquina de Sony se compensa con una óptica muy luminosa, un zoom mucho más potente y un control bastante más preciso (la Sony es muy de “apuntar y disparar”; útil para fotos de cumpleaños, pero una lata en entornos “raros” o fotografías un poco “caprichosas”).

De ella de momento no os puedo contar mucho más porque todavía no llevo ni 100 fotografías disparadas, pero de momento estoy muy contento con su adquisición y ya estoy deseando tener algún “sarao” para probarla en condiciones “de batalla”.

Y hasta aquí (de momento) mi historial de cámaras digitales. Como veis es una afición que me viene de lejos y que ya me ha hecho pasar por unos cuantos modelos. Tengo claro que lo próximo que me compraré será una réflex digital, y aunque recientemente he estado tentado de gastarme una pequeña fortuna en una creo que es mejor que disfrute con lo que tengo y aprovechar que poco a poco están saliendo modelos con mayores prestaciones y a menores precios, porque seguro que si ahora mismo me hago con una DSLR dentro de unos meses me arrepentiré de haber corrido tanto.

Por el momento tengo muchas fotografías que hacer con la reciente Z2 y con la ya veterana DSC-P200, de modo que ya habrá tiempo de meterse de lleno en el mundo de las réflex con sus objetivos, sus flashes y toda la parafernalia propia de un estudio de fotografía.